El Apocalipsis Aplazado. Historia de los testigos de Jehová. Prólogo.

Apocalyse Delayed 001Hace ahora veintisiete años desde que se publicó la primera edición de Apocalypse Delayed, y han pasado suficientes cosas como para hacerme ver que sería necesaria una nueva edición, la tercera. Cuando salió la primera edición, los testigos de Jehová todavía creían que para el año 2000 el apocalipsis habría destruido el actual sistema mundial y que ellos, los supervivientes de la batalla del Armagedón, morarían en una renovada tierra paradisíaca bajo el gobierno de Cristo Jesús. Por supuesto eso no sucedió y el apocalipsis se aplazó de nuevo. Desde entonces, durante un periodo de diecinueve años, el cuerpo gobernante de los testigos de Jehová ha presentado dos distintas explicaciones contradictorias de por qué fallaron tan estrepitosamente sus primeras predicciones. De modo que desde una posición académica, esas explicaciones y sus efectos en la entera comunidad de testigos a nivel mundial merecen un esmerado análisis.

Antes de intentar abordar tales asuntos, creo que es necesario un estudio más profundo de los antecedentes de la historia temprana de los Estudiantes de la Biblia / testigos de Jehová, algo que se ha descuidado seriamente por largo tiempo. Me impulsó a ello la capacidad de investigación de Carl Olof Jonsson, sus publicaciones y ayuda personal; Jeff Mezera, director del Chicago Bible Student Library, me facilitó las primeras publicaciones sobre los antecedentes del movimiento de Estudiantes de la Biblia, así como un buen número de publicaciones especializadas, lo que hizo que pudiera reunir mucha de la información que aparece en el capítulo 1 de la presente edición. Con ello confío en que podré demostrar que, al igual que los milleritas y varios adventistas antes que ellos, los testigos de Jehová son los herederos estadounidenses del inconformismo y puritanismo anglicano, y que están más estrechamente relacionados con muchas iglesias y sectas evangélicas fundamentalistas de los Estados Unidos de lo que los evangélicos y ellos mismos estarían dispuestos a admitir.

En los capítulos 2 y 3 presento un análisis más exhaustivo del que hice en el pasado, del papel y administración de los dos primeros presidentes de la Watch Tower Society of Pensilvania, C. T. Russell y J. F. Rutherford. Debo dar las gracias a tres personas que han contribuido sobremanera a que tuviera un mayor conocimiento de esos hombres como de sus actividades. La primera es Barbara Anderson, que ha realizado una destacada investigación sobre Russell y su esposa María, desvelando gran cantidad de información oculta sobre la pareja.

El segundo es James Parkison, quien ha aportado datos tanto sobre la familia de Russell como de su familia política. El tercero es Rud Persson, que ha llegado a ser un experto en J. F. Rutherford, de su toma de control personal de la Watch Tower Society así como después de la comunidad de Estudiantes de la Biblia / testigos de Jehová. Él, igual que Barbara Anderson y James Parkison, han compartido desinteresadamente información de la que yo no había estado al tanto, proveyéndome fotografías de los cuatro directores de la Watch Tower que Rutherford destituyó y revisando posibles errores de las anteriores ediciones de Apocalypse Delayed.

Para la preparación del resto de capítulos de la presente edición, otras personas fueron de inestimable ayuda, como Ray Mattera, la fallecida Rosalie Hughes, Paul Grundy, Peter Gjoni, Michael Castro, mi querida esposa, Marilyn, y mi hijo David. Ray Mattera llevó a cabo la revisión del primer manuscrito que yo había preparado de una versión alemana de Apocalypse Delayed con el título de Endzeit ohne Ende. Hizo muchas correcciones del texto mecanografiado y proveyó un análisis actualizado de enseñanzas de los testigos que fueron muy útiles a la hora de preparar esta edición para su publicación. Rosalie Hughes me ayudó mucho para poder contactar con personas que tenían información que de otro modo no hubiera sido posible obtener. Paul Grundy ha contribuido de un modo muy importante al análisis que realizo en el capítulo 6, al permitirme usar dos de sus gráficos y otro material con los que muestro el lento crecimiento de los testigos. Peter Gjoni me ha ayudado de diversas maneras, especialmente al proveerme documentos sobre las relaciones de la Sociedad Watchtower con las Naciones Unidas. Al igual que Rud Persson, Michael Castro me ha sido de mucha ayuda al proveerme fotografías para esta publicación. Y sobre todo, Marilyn merece mucho crédito porque pasó muchas horas revisando mi manuscrito escrito a máquina a pesar de su frágil salud antes de fallecer. Y David, me fue de particular ayuda al proveerme antiguas fotografías de calidad para esta edición de El Apocalipsis Aplazado.

También quiero dar las gracias a varias personas que me han proporcionado información muy valiosa así como documentos confidenciales de la Watchtower, cuyos nombres no puedo dar a conocer porque de hacerlo serían expulsados y rechazados por la comunidad de los testigos. Hasta sus relaciones financieras y familiares – y en algunos casos hasta sus matrimonios – podrían ser destruidos.

Finalmente, quisiera dar mi más sincera gratitud al personal de la Universidad de Toronto Press, especialmente a Douglas Hildebrand, editor siempre amigable y de gran ayuda que reemplazó a mi querido amigo Virgil Duff, que ya había editado cuatro tempranas ediciones de mis libros.

Un asunto diferente que quiero ahora mencionar es el uso que hago de las expresiones Watch Tower y Watchtower, que podría llevar a confusión si no lo clarifico. El término Watch Tower hace referencia a la Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania que se incorporó en 1884 y permaneció como la principal organización publicadora y administrativa dirigían los asuntos de los Estudiantes de la Biblia / testigos de Jehová. Y por otro lado, el término Watchtower se refiere a la Watchtower Bible and Tract Society of New York, Incorporated. Para complicar más las cosas, a la primera publicación de ambas sociedades se la conoció por largo tiempo The Watch Tower magazine, pero se le cambió el nombre en 1932 a The Watchtower. De modo que ¿cómo he decidido usar esos términos? La respuesta es que mientras trato sucesos ocurridos antes de 1939, uso generalmente el término Watch Tower cuando los testigos se refieren a “la Sociedad”. A partir de ahí, debido a que la sociedad de New York llegó a ser la principal propietaria de las propiedades de los testigos en los Estados Unidos usándolas para dirigir sus actividades en todo el mundo, decidí usar el término Watchtower a menos que quiera referirme específicamente a la corporación de Pennsylvania. En cuanto a la revista, uso el nombre que aparece en la misma a través de los años.

Y como es habitual y apropiado, acepto plena responsabilidad por cualesquier errores que pudieran aparecer en las siguientes páginas este libro.

M. James Penton, Brantford, Ontario, 23 de julio de 2013.