Miedo a la verdad

Un vistazo a la revista La Atalaya de octubre de 2017, edición de estudio, su órgano oficial, muestra que de momento el cuerpo gobernante de los testigos de Jehová no piensa cambiar ni un ápice su política de extremo rechazo al prójimo, incluidos  familiares cercanos.

Esa férrea posición solo puede tener una explicación que nada tiene que ver con el verdadero interés espiritual de los testigos, sino a algo mucho más básico y prosaico: su miedo a la verdad. Y es que el cuerpo gobernante ya no puede controlar toda la información que le llega al testigo de base como ocurría antes. Hay ya demasiada información en todas partes que los compromete seriamente, sobre todo la expuesta en las obras de Raymond Franz. Y es que el cuerpo gobernante manejó tan mal la situación surgida en su central mundial en 1980, que hoy día no puede hacer otra cosa que “blindarse” e intentar hacerlo también con la entera comunidad de testigos, a quienes les prohíben que tengan trato alguno con quienes podrían estar bien informados, incluidos familiares cercanos.

Los actuales miembros del cuerpo gobernante no tienen la sensibilidad espiritual ni la gallardía suficientes como para afrontar las grandes cuestiones que afligen a los testigos de Jehová como religión. Se limitan a seguir la tradición heredada desde los tiempos de Frederic Franz, un anterior presidente de la organización. Enseñanzas sin embargo como la que se preconiza en ese número de La Atalaya, solo muestra que la verdad o el cristianismo sencillo y amoroso de Jesús de Nazaret les importa más bien poco; solo “la marcha de la organización” sin reparar en absoluto en el profundo daño espiritual que hacen a otros. Es como un huir hacia adelante sin mirar a lado alguno que no sea mantener su status quo de poder espiritual sobre otros.

Dicen los testigos que expulsan para que la persona se dé cuenta de lo que ha perdido. Falso. El resultado es casi siempre el contrario, sobre todo cuando se comprueba el frío acero del extremo rechazo y el rancio fariseísmo, llevando incluso a muchas personas a la pérdida de fe.

El citado artículo de La Atalaya equipara dejar su organización religiosa con dejar a Jehová o a Dios mismo. Eso sencillamente no es verdad. Miles de personas que estuvieron una vez en su movimiento siguen siendo cristianas y llevan una vida limpia delante de Dios, por mucho que les pese. Esas personas nunca han apostatado del cristianismo. Pero parece que para los que se han ‘sentado en la cátedra de Moisés’ eso no tiene mucha importancia. Se arrogan la exclusiva de “Dios” cuando con abyecta contradicción, no hacen más que repudiar al ser humano hecho a su imagen y semejanza. Como dice Juan, “quien no ama a su hermano a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto“.- 1 Juan 4:20.

El cuerpo gobernante ha llenado Internet de multitud de vídeos con adoctrinamiento constante con el propósito de nublar o oscurecer todo lo que desde hace ya tiempo los compromete. Pero es una batalla que tienen desde hace tiempo perdida. Como dijo Jesús de Nazaret, “Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz.”- Marcos 4:22.

Esteban López

La Atalaya octubre 2017

 

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