Ray Franz en las publicaciones de la Watchtower

anuario1972“Trujillo firmó un concordato con Roma prometiendo tratamiento especial para el clero de la Iglesia Católica Romana. En 1955 llegó a ser “Padre de la Patria Nueva” y en Ciudad Trujillo se celebró la Exhibición de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre. En este “mundo libre” la proscripción había estado en vigor por cinco años. Como señala el 1956 Yearbook of Jehovah’s Witnesses, la mayoría de los publicadores nunca habían visto una revista La Atalaya original ni un Informador (ahora Ministerio del Reino). Muchos nunca habían ofrecido literatura de casa en casa. El publicador de término medio nunca había asistido a una reunión pública ni a una asamblea. No cantaba ni conocía los cánticos del Reino, pero tenían el espíritu de Jehová y ése era y es el secreto de su fortaleza.

A Raymond Franz, misionero en Puerto Rico, se le pidió ahora que entregara personalmente una petición al dictador Trujillo, pidiendo la remoción de la proscripción. Al comunicarse con los hermanos, se le avisó que la mejor manera de conseguir ver a Trujillo era enviar un telegrama solicitando una entrevista “Solicito respetuosamente el privilegio de breve entrevista con Su Excelencia. Educador norteamericano en gira de 7.000 millas. Tengo información de gran importancia para usted y su país”. Este fue el texto del telegrama enviado y éste es el relato que da el hermano Franz de lo que aconteció:

“El día siguiente un mensaje telefónico en el hotel me avisó que estuviera en el Palacio Nacional a las ocho en punto de la mañana siguiente. Aquella mañana fui a las puertas del Palacio y, después de haber tenido que esperar mientras la banda tocaba el Himno Nacional, con todo el personal gubernamental de pie en los muchos balcones del Palacio, se me permitió pasar la garita de centinela en la entrada, y subir los muchos anchos escalones al Palacio. Después de haber sido colocado en diferentes salas de espera compañía por un período de casi una hora, y entonces conversar brevemente con un general dominicano, fui conducido por un pasillo, a través de una pieza donde había cuatro oficiales de pie, y entonces se me indicó que pasara por un pasaje bastante estrecho que llevaba a una pieza grande. Solo al llegar a la pieza grande vi al dictador de pie a un lado de un gran escritorio. Difícilmente había esperado llegar a él con tanta facilidad. Después de un intercambio de saludos y de haber hecho yo unos cuantos comentarios favorables en cuanto al país, expliqué en español mi misión: representar a una organización internacional como emisario de ésta para presentarle una petición. Dándole primero una carta de presentación, entregué entonces la petición. Trujillo no había dicho nada después del saludo inicial, dando la impresión de estar nervioso por no saber qué esperar. Empezó a leer la petición, pero pronto se detuvo y simplemente dirigió la mirada a mí. Entonces le dije que era el deseo de nuestra Sociedad comunicarle que lamentábamos que la nuestra fuera la única organización religiosa que había sido puesta bajo proscripción en su país y que los testigos de Jehová eran conocidos mundialmente como ciudadanos pacíficos, respetuosos e industriosos. Esta era la primera vez que se había usado el nombre ‘testigos de Jehová’ y manifiestamente él no había visto todavía el nombre en la petición. Ahora ‘explotó,’ diciendo que los testigos rehusaban rendir servicio militar y no saludaban el emblema nacional. Señalé que la petición explicaba por qué, y que no había motivos políticos envueltos, solamente asuntos de religión y conciencia. Después de unos cuantos breves intercambios de declaraciones, se puso de pie, indicando que la entrevista había terminado. Para sorpresa mía extendió la mano. Yo la estreché, asegurándole que estaba dispuesto a contestar cualesquier preguntas que pudiera tener después de leer la petición, y partí”… 

 

… En la República Dominicana la obra quedó en manos de un joven hermano de veinte años de edad, quien se había bautizado solo cuatro años antes. Cuando Donald Nowills fue nombrado siervo auxiliar de congregación en 1956, era la primera vez que había oído de tal puesto. Después fue nombrado siervo de congregación. Entonces, en marzo de 1957, fue nombrado siervo de circuito. Durante este tiempo pareció que siempre estaba precisamente una congregación adelante de donde lo buscaban las autoridades. En cierta ocasión había regresado a la aldehuela de Monte Adentro para recoger algunas de sus pertenencias personales. Gabriel Almanzar se ofreció para regresar con él a Salcedo, a cuatro kilómetros de allí. El hermano Nowills dijo que no sería necesario, que él podía fácilmente llegar allá, y se fue solo. Aquella misma tarde cuando el hermano Almanzar fue al pueblo fue rápidamente reconocido y se formó una chusma alrededor de él, gritando la gente: “¡Un Testigo! ¡Es Testigo!” Aparecieron dos guardias y se lo llevaron. Fue el primero del grupo de la zona de Salcedo que fue arrestado y golpeado. Si el hermano Nowills hubiera estado con él, sin duda habría compartido el mismo tratamiento. Al atender la sucursal después de la deportación de los misioneros, el hermano Nowills encontró todo nuevo; todo lo tenía que aprender. Apreció mucho las visitas del hermano Bivens como siervo de zona y de Raymond Franz, porque le ayudaron a resolver los muchos problemas de organización y las dificultades que crearon personas que ambicionaban puestos en la organización…

 

… En enero de 1961 el hermano Milton Henschel, de la oficina del presidente, visitó la sucursal. Ayudó a los hermanos a preparar mapas de su territorio y comenzar la obra de reorganización. Pronto los grupos estaban siendo visitados con regularidad por dos siervos de circuito. Este contacto restaurado de la organización con los hermanos mostró amor y los ayudó a mantenerse espiritualmente saludables. Hubo mucho entusiasmo y los hermanos comenzaron a ofrecer las revistas en la calle. Pero el hermano Knorr advirtió contra esto porque provocaría a los opositores y la obra se podía hacer sin ello. Lo importante era decir las “buenas nuevas,” sin mucha agitación si era necesario, visitando a la gente en sus hogares y conduciendo estudios con los que mostraban interés. En la primavera de 1961 se suministró más ayuda. El hermano Salvino Ferrari y su esposa, ambos con muchos años de experiencia de misioneros en Cuba, llegaron y la obra crecía. Para a tender a las veinte congregaciones y muchos grupos aislados, tres siervos de circuito fueron utilizados… los hermanos E. Glass, D. Nowills y H. Nicholas. El 30 de mayo de 1961 Trujillo fue asesinado y la policía secreta lanzó una búsqueda intensa de todos los que estaban implicados en el asunto. Solo dos hombres lograron escapar, escondiéndose hasta que se les otorgó amnistía. Varios misioneros fueron transferidos de Puerto Rico a la República Dominicana, incluso el hermano Raymond Franz y su esposa. El hermano Franz informa lo siguiente:

Aunque la obra se podía hacer libremente ahora, y se usaban los Salones del Reino, la gente por lo general todavía mostraba bastante temor, y vacilaba en cuanto a hablar con nosotros en la obra de casa en casa. El nombre y el retrato de Trujillo todavía aparecían en la mayoría de las casas, las fábricas todavía llevaban los lemas enormes: ‘Dios y Trujillo,’ ‘Alabanza a Trujillo,’ y lemas similares aparecían hasta en las cajitas que llevaban los limpiabotas en las plazas públicas”…

… Para aprovechar el tiempo mientras era conveniente, el hermano Knorr elevó el número permitido de precursores especiales a 100. El pueblo de Jehová sentía la urgencia de los tiempos. La gente, por tanto tiempo restringida, debería tener ahora una oportunidad de oír las buenas nuevas del Reino. Aunque solo había 790 publicadores como promedio en 1962, la asistencia al Memorial se elevó a 2.315. Obviamente había mucho trabajo que hacer todavía. Los hermanos Ferrari y Dingman fueron asignados a la obra de circuito, en la cual ambos tenían experiencia, para ayudar a las congregaciones jóvenes y los grupitos de precursores especiales a organizarse y enlazarse más estrechamente con la organización. Raymond Franz fue nombrado siervo de sucursal.

Misioneros con experiencia en México, Bolivia y otros lugares fueron transferidos a la República Dominicana, y se comenzó a construir una nueva sucursal y hogar misional a fines del año. Con la ayuda de Jehová, la obra continuó creciendo… 1.035 personas, entre ellas 75 precursores especiales, predicaron como promedio cada mes durante 1963. El año comenzó con una muy útil visita por el hermano Bivens, siervo de zona nombrado por el presidente de la Sociedad. El hermano Duffield, con experiencia en la sucursal cubana, llegó para asumir responsabilidad mientras el hermano Franz asistía al curso de diez meses de entrenamiento en Galaad.

Mientras tanto, el hermano R. Wallen, de la oficina del presidente, visitó la sucursal y ayudó a organizar las clases de lectura y escritura. Los que no podían leer se reunían durante la parte final de la Escuela del Ministerio Teocrático para ser entrenados en lectura y así poder edificar su fe. Después de graduarse de Galaad, el hermano Franz sirvió como siervo de zona y entonces continuó como siervo de sucursal en la República Dominicana…

… Muchos alegan que la intervención estadounidense evitó que aquella revolución triunfara. Ahora Santo Domingo se convirtió en un campo de batalla mientras revolucionarios y fuerzas gubernamentales luchaban por el poder. El aire estaba lleno del sonido de guerra, sonido de rifles y fuego de ametralladoras y el zumbar de los aviones que bombardeaban sus objetivos. El servicio de electricidad, el servicio telefónico y postal, y la transportación pública quedaron fuera de función. Pronto se descubrió que había menos disparos entre las cinco y las once de la mañana, de modo que se usó este tiempo para obtener víveres y cosas necesarias y para predicar. Uno arriesgaba la vida no solo para obtener necesidades materiales, sino también para asistir a las reuniones. La isla quedó separada del resto del mundo, pero no del amor de la organización de Jehová. Al 19 de mayo el hermano Knorr envió un telegrama: “¿CÓMO ESTÁN TODOS? FAVOR RESPONDER POR CABLE.” Brooklyn recibió aviso tanto por cable como por carta, la carta enviada a través de fuentes diplomáticas, la única manera en que se podía recibir o enviar correo. La oficina del presidente avisó 166 Anuario a las familias de todos los misioneros que todos estaban bien, y así se evitó preocupación innecesaria. El siervo de sucursal, Raymond Franz, describe lo que era vivir en medio de una revolución:

La capital era el centro del conflicto. Dormimos en el piso por meses debido al peligro de dormir al nivel de las ventanas. Sin embargo, muy pocas balas dieron contra el edificio de la sucursal. La electricidad en la capital quedó fuera de función casi inmediatamente, lo que quiso decir que no podíamos usar nuestra estufa eléctrica ni el refrigerador, ni contar con nuestra bomba eléctrica para subir el agua al segundo piso del edificio. Hice un par de cocinillas de carbón de unas latas grandes. De noche leíamos a la luz de unas velas (después nos modernizamos consiguiendo linternas de queroseno), pero puesto que esto imponía un esfuerzo considerable a la vista y de noche el tiroteo siempre empeoraba, después de estudiar un poco nosotros los misioneros a menudo jugábamos a las damas chinas u otros juegos para alejar nuestra mente de la pelea que rabiaba afuera y aliviar hasta cierto punto la tensión. Con el transcurso del tiempo llegamos a estar tan acostumbrados que el tiroteo no impedía que durmiéramos más o menos normalmente. Muchas veces al mediodía estallaba un tiroteo mientras almorzábamos y nos deslizábamos al suelo y bajábamos los platos a las sillas y continuábamos comiendo. Me pareció que el pasar por esas experiencias hacía que nosotros los misioneros nos apreciáramos tanto más unos a otros. Además, igualmente sucedía en cuanto a todos los hermanos. El verlos venir a las reuniones (ahora celebradas en grupos pequeños) enfrentándose a obstáculos y riesgos los hacia parecer tanto más preciosos”.

En la ciudad dominaban el desafuero y el desorden. Surgían cuestiones que ponían a prueba la conciencia cristiana. Era necesario mantener la neutralidad. La opresión y las injusticias podrían ejercer influencia en uno y llevarlo a inclinarse en una dirección u otra. Era un tiempo en el cual recordar que ambos lados eran parte de este sistema de cosas y que ninguno de los dos tenía la aprobación de Jehová. Soldados de marina norteamericanos ocupaban algunas casas, o situaban ametralladoras en techos o balcones. Por lo menos un hermano tuvo que ir a los oficiales norteamericanos para solicitar que los soldados de marina y sus armas fueran quitados de su casa.

Aprovechándose de la ausencia de ley, gente pobre se apoderó de terrenos vacantes y edificó en ellos. ¿Harían eso nuestros hermanos cristianos? Almacenes parcialmente quemados fueron abiertos por los revolucionarios y se permitía que la gente los saqueara, hasta se invitaba a la gente a hacerlo. Todos estaban ante una prueba. ¿Se unirían los hermanos a la gente y harían estas cosas? ¿Hasta dónde se guiarían por el principio cristiano de neutralidad? Pronto la capital fue dividida en tres sectores. El ejército dominicano controlaba el norte y oeste; los soldados de marina estadounidenses controlaban un corredor que contenía la oficina sucursal; y el sector del sur, incluso la sección comercial principal, los muelles y la oficina de correos, estaba en manos de los revolucionarios. Debido a la reconocida neutralidad de los testigos, al hermano Franz se le permitía ir de una sección a la otra sin molestia. Las asambleas de circuito se celebraban fuera de la ciudad, con arreglos especiales para que los hermanos de la ciudad volvieran a sus hogares para la hora de la queda. Comenta Raymond Franz:

Por eso, aunque la guerra trajo dificultades y peligros, especialmente de clase espiritual, todos llegamos a opinar que habíamos aprendido mucho de ella y apreciábamos aun más lo recto de la Palabra de Dios y lo sabio que era seguir sus principios. Nos sentimos enriquecidos por la experiencia y con fuertes lazos de amor para con los que habían compartido estas experiencias con nosotros, en fidelidad”.

El hermano Franz fue invitado a servir en la central de Brooklyn de la Sociedad, de modo que se hicieron arreglos para que el hermano Keith Stebbins, quien había estado sirviendo de siervo de sucursal en el Hawai y acababa de completar el curso de diez meses en Galaad, viniera a la República Dominicana, aprendiera español y continuara como siervo de sucursal. El hermano Stebbins y su esposa llegaron el 11 de junio de 1965, y pocos meses después unas misioneras con experiencia, las hermanas Juryne Schock y Edith White, fueron traídas desde Jamaica. También se hizo el esfuerzo de enseñar inglés a algunos dominicanos nativos, para prepararlos como posibles candidatos para entrenamiento en Galaad.

Anuario de los testigos de Jehová 1972, páginas 158-168. 

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AUMENTO EN CUERPO GOBERNANTE DE LOS TESTIGOS DE JEHOVA

La familia Betel de Brooklyn quedó deleitada el 28 de noviembre al saber que los siguientes hermanos hablan sido hecho miembros del Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová. Estos servirán ahora junto con los que ya están sirviendo en el Cuerpo Gobernante. Los nuevos miembros son los siguientes: W. Lloyd Barry, que actualmente
es superintendente de sucursal en el Japón; John C. Booth, que trabaja en la oficina de
la Granja Watchtower; Ewart C. Chltty, de Londres, Inglaterra, que es secretario y tesorero de la Asociación Internacional de los Estudiantes de la Biblia; Charles J. Fekel, de Brooklyn, Nueva York, que trabaja en el departamento de composición en la fábrica
de Brooklyn; Theodore Jaracz, de los Estados Unidos, que sirve de superintendente de
circuito; Karl F. Klein, del Betel de Brooklyn, que trabaja en la oficina; Albert D. Schroeder, que ha estado sirviendo de Instructor de la Escuela del Ministerio del Reino; y Daniel Sydlik, que trabaja en la imprenta del Betel de Brooklyn. Con el tiempo todos estos hermanos vivirán en el hogar Betel de Brooklyn y asistirán a las reuniones que el Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová celebra con regularidad los miércoles a las ocho de la mañana. También tomarán su turno a la cabeza de la mesa de Betel según el arreglo de rotación semanal en orden alfabético por apellido.

El Cuerpo Gobernante ahora se compone de dieciocho miembros, todos ungidos, y los otros diez son los siguientes: Frederlck W. Franz, Raymond V. Franz, George D. Gangas, Leo K. Greenlees, John O. Groh, Mllton G. Henschel, William K. Jackson, Nathan H. Knorr, Grant Suiter y Lyman A.
Swingle.

Ciertamente es un gozo para ellos servir a los testigos de Jehová por todo el mundo en calidad de Cuerpo Gobernante, y sus deliberaciones sobre asuntos espirituales continuarán resultando muy provechosas para todos los testigos de Jehová que están disfrutando del paraíso espiritual en el cual se hallan hoy día los que aman a Jehová.

 La Atalaya 1 de febrero de 1975, página 84 


Anuncios: Sirve esto para anunciar la renuncia de Raymond Víctor Franz como miembro del Cuerpo Gobernante y de la familia de Betel de Brooklyn, efectiva desde el 22 de mayo de 1980.

Nuestro Ministerio del Reino (edición para Estados Unidos en español), septiembre de 1980, página 4: *** km 9/80 pág. 4

 

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