¿Dónde sirve a Dios la ‘Gran Muchedumbre’?

Una consideración de Revelación 7:9-17 a la luz de los acontecimientos que tuvieron lugar en la central mundial de la Sociedad Watchtower en 1980. Según lo relató Jon Mitchell, anterior secretario del cuerpo gobernante de los testigos de Jehová

Gran Muchedumbre 001En el verano de 1988, la Sociedad Watchtower presentó el que hasta hoy es su más reciente comentario sobre el último libro de la Biblia. Apocalipsis, ¡se acerca su magnífica culminación! es el título de esta publicación. Resulta instructivo considerar la información que contiene este libro a la luz de los acontecimientos que tuvieron lugar en la central mundial de los testigos de Jehová a principios de esa década. Cuando esto se hace, da la sensación de que uno de los propósitos de éste es reforzar las bases de algunas de las interpretaciones singulares que propugnan los testigos con relación a esta parte de la Biblia, y reescribir información contenida en anteriores comentarios sobre el Apocalipsis de Juan que pudiera ser realmente embarazosa para aquellos que abogan por las interpretaciones de la Sociedad.

En la primavera de 1980 y a principios del verano de ese mismo año, varias personas que por mucho tiempo habían servido como miembros del personal de las oficinas centrales de la Sociedad (entre ellos algunos miembros del departamento de redacción que habían investigado y escrito la mayor parte de la información del libro Ayuda para Entender la Biblia), fueron o despedidos, o expulsados o asignados a otros trabajos después de largos interrogatorios. Uno de los primeros asuntos doctrinales sobre los que parece que hubo disputa y que llegó a ser conocido por otros miembros de la familia Betel, tenía que ver con la “gran muchedumbre” que se menciona en Revelación 7:9. Por lo visto, algunos estaban cuestionando la base para que la Sociedad enseñara que ésta es una clase terrestre y no una celestial, que es lo que creen la mayoría de los comentaristas bíblicos y lo que la misma Sociedad enseñó hasta el año 1935.

jon mitchell
Jon Mitchell

Por aquel entonces, yo dividía mis horas de trabajo entre el departamento de servicio y las “oficinas de la décima planta” (a las que más tarde se conoció como las “oficinas ejecutivas”) donde trabajaba como secretario de hombres que manejaban la correspondencia, entre ellos algunos miembros del cuerpo gobernante como Milton Henschel y Ted Jaracz que trabajaban en las oficinas ejecutivas.

La congregación a la que yo estaba asignado, era una congregación local llamada “Fort Greene” que se reunía en el Salón del Reino que estaba situado en uno de los edificios de la Sociedad. Para uno de los últimos domingos del mes de Mayo de 1980 estaba previsto que Harold Jackson, uno de los “hombres de sección” del Departamento de Servicio (él mantenía correspondencia sobre asuntos de congregación para una sección específica de los Estados Unidos), viniera a dar un discurso a nuestro Salón. Sin embargo, Jackson nos informó que probablemente tendría que cancelarlo debido a que habían surgido varios varios casos judiciales serios y le habían asignado a él para que se encargara de ellos. Al final los asuntos se resolvieron de forma que sí pudo dar el discurso, pero en el transcurso de éste dio la impresión de estar algo agitado. Uno de los puntos que escogió para basar su consideración tenía que ver con la palabra griega -naos, la palabra que se usa en Revelación 7:15 (y donde ha sido traducida “templo” en la Traducción del Nuevo Mundo y “habitación divina” en la traducción literal que está debajo del texto griego de la Kingdom Interlineal Translation of the Greek Scriptures) para describir el lugar en el que la “gran muchedumbre” sirve a Dios. Para demostrar que esta palabra no se refería al templo celestial de Dios, Jackson leyó un versículo del libro de Mateo en el que ésta se usa con relación al templo terrestre que estaba en Jerusalén; entonces declaró que esto probaba que el término naos se podía usar para hacer referencia a un templo terrestre. A continuación nos advirtió en contra de escuchar a aquellos que pudieran presentarse tratando de argumentar en base a esta palabra que la “gran muchedumbre” es una clase celestial y no una terrestre.

Jackson 001Una mañana de la semana siguiente, al presentarme en el Departamento de Servicio para trabajar, vi a un grupo de hombres que estaban apiñados en tomo a Harold Jackson acosándole con preguntas sobre la naturaleza de los casos judiciales en los que estaba envuelto. Jackson fue cauto en cuanto a revelar detalles, pero recalcó: “Esto es gordo, esto es gordo“.* Estos sucesos fueron el principio del duro despertar que pronto experimentaría después de casi diez años de experiencias en el servicio de tiempo completo primero como precursor y después como miembro de la familia Betel, experiencias que, en su mayor parte, fueron felices y agradables.

* Parece ser que a Jackson se le había asignado estar presente en las audiencias judiciales de miembros de habla hispana. Aunque fue cauto con nosotros, parece que fue menos discreto al tratar con los miembros del cuerpo gobernante, bajo cuya dirección actuaba, así que más tarde le pareció conveniente presentarles sus disculpas a través de una carta. En la correspondencia que pasó casualmente por mis manos en las oficinas ejecutivas, decía que se sentía escandalizado por algunos de los comentarios que había hecho a miembros del Cuerpo Gobernante, y que aunque en un principio él no había aprobado la forma en que ellos estaban manejando los asuntos, ahora, al tiempo de escribir esa carta, aprobaba completamente su forma de actuar, como así debería haber sido desde el principio. Pero en retrospectiva, a juzgar por los comentarios que le hizo a su taquígrafo, Lee Waters, y que yo oí por casualidad, parece ser que lo que principalmente le preocupaba era protegerse a sí mismo. Jackson le había dicho a Waters que pensaba que los serios problemas judiciales que habían surgido podían atribuirse, al menos en parte, a que el cuerpo gobernante había fallado en cuanto a ‘dedicarse al ministerio de la palabra’, tal como la Biblia, en Hechos 6:4, dice que hicieron los apóstoles.

Una vez que tuvieron lugar algunas de las sorprendentes expulsiones y despidos, opté en un principio por quedarme unos ocho meses en la central de Brooklyn de forma provisional. Esto se debió, en parte, a que algunos miembros del cuerpo gobernante nos habían asegurado que en poco tiempo algunas de las preguntas que habían surgido serían contestadas. Estas respuestas se presentarían tanto en las publicaciones de la Sociedad como en forma de comentarios especiales que miembros del equipo de redacción y otros darían en las mesas del desayuno de la mañana procurando contestar las preguntas. Esto comenzaría en Septiembre 1980.

Sin embargo, el mes anterior, apareció un artículo en la edición de La Atalaya de 15 de Agosto de 1980 titulado: “La ‘grande muchedumbre’ rinde servicio sagrado ¿dónde?”. Es casi seguro que la mayoría de la familia Betel sabía que este artículo había sido escrito como respuesta a algunos de los asuntos que surgieron ese año cuando tuvieron lugar las expulsiones y los despidos. Asimismo, la mayoría se daba cuenta de la seriedad de este artículo, puesto que para ese entonces la vida de personas que por mucho tiempo fueron miembros de¡ personal de las oficinas centrales había cambiado irrevocablemente habiendo sido tachadas de “apóstatas” y descritas como si fueran peores que personas sin fe. Generalmente se suponía que el autor del artículo había sido Fred Franz, y esto fue sin duda una suposición correcta, pues durante esta crisis organizativa, él fue la única persona a la que se acudió en busca de respuestas a los serios asuntos doctrinales que surgieron.

El artículo trató de sostener la enseñanza de la Sociedad de que la “gran muchedumbre” es realmente una clase terrestre, y trató de hacerlo mostrando que la palabra naos en realidad podía aplicarse, no sólo al santuario interior del templo (que constaba de Santo y Santísimo), sino también a los patios exteriores, entre ellos “el patio de los gentiles” en el que a los Testigos de Jehová se les ha enseñado que la “gran muchedumbre” sirve en sentido antitípico. Esto es importante debido a que en el simbolismo Bíblico, la parte más interior del templo representa el cielo; los que sirven allí, por lo tanto, deberían estar igualmente en el cielo. (Véase, por ejemplo, Hebreos 8:5; 9:11,12,23,24; Revelación 11: 19; 14:15, 17; 15:5,6 ,8; 16:1,17) En la página 15 de este artículo, aparecía un esquema para mostrar que en la Biblia se puede usar el término naos en ese sentido amplio que no sólo abarca el santuario interior del templo sino también el patio más exterior. Esta es la reproducción del esquema, tal y como aparecía allí:


* La palabra griega “naós” suele referirse al santuario interior que representa al cielo mismo.

* PERO era el templo (naós) entero lo que había estado bajo construcción por 46 años.

* Fue el templo (naós) entero lo que fue destruidocomo juicio procedente de Dios.

* Fue de los atrios del templo (naós) exterior de donde Jesús echó a los cambistas.

* Fue en el templo (naós) exterior donde Judas arrojó las 30 monedas de plata.

* POR LO TANTO es consecuente el que la “grande muchedumbre” sirva a Dios en el atrio terrestre del templo espiritual

– LA ATALAYA – 15 DE AGOSTO DE 1980

Esquema del número de La Atalaya del 15 de Agosto de 1980 que explica cómo la “gran muchedumbre” puede estar en el naos de Dios (según Revelación 7: 15) y todavía estar en la tierra.


Sin embargo, aquellos miembros de Betel que hicieron un examen cuidadoso de este artículo (aunque debieron ser pocos), descubrieron algo sobre éste que fue extremadamente perturbador, debido especialmente a que sabían que había sido escrito para refutar las conclusiones a las que habían llegado como resultado de su estudio personal de las Escrituras personas que antes habían sido miembros queridos y respetados de la familia Betel. Cuando buscaron en el Kingdom Interlineal Translation of the Greek Scriptures de la Sociedad los versículos Bíblicos a los que hacían referencia los puntos de esquema, descubrieron que, al parecer, la palabra naos ni siquiera se usa en algunos de ellos. Lo que sigue a continuación es una consideración punto por punto de este material:

Fue de los atrios del templo (naós) exterior de donde Jesús echó a los cambistas.

Mateo 21:12, Marcos 1 1: 15, Lucas 19:45 y Juan 2:14,15 son los versículos de la Biblia que registran la ocasión en que Jesús echó a los cambistas del templo. Cuando estos versículos se consultaron en la Kingdom Interlineal Translation of the Greek Scriptures, se vio que la palabra que se usa en ellos no es naos, sino hieron. [En la traducción Interlineal de la Sociedad, naos se traduce consecuentemente “habitación divina” en la traducción literal, palabra por palabra, que aparece debajo del texto griego. La palabra que normalmente se usa en las Escrituras para hacer referencia al área completa del templo es hieron. Como se declara en el Tomo 4, pág. 122, del Diccionario Fxpositivo de Palabras del Nuevo Testamento de Vine(Editorial Clie, 1984): “HIERON … significa todo el edificio con sus recintos, o alguna parte del mismo, en distinción a naos, el santuario interior”].

Este mismo punto lo encontramos también en la página 376 de La Atalaya del 15 de Junio de 1961, en una porción que considera el capítulo dos de Juan y la cuestión de cómo podía el templo dar cabida a los cambistas y a todos los animales que en él se vendían. El punto en cuestión dice:

¿Qué clase de edificio pudiese haber sido que tuviese espacio para todo este tránsito? La realidad es que este templo no era un sólo edificio sino una serie de estructuras de las cuales el santuario del templo era el centro. En la lengua original esto se hace bastante claro, distinguiendo los Escritores de la Biblia entre los dos por medio del uso de las palabras hierön y naós. Hierón se refería a todos los terrenos del templo, mientras que naós aplicaba a la estructura del templo mismo, sucesor del tabernáculo del desierto. De modo que Juan nos dice que Jesús halló todo este tráfico en el hierón.

(En el Kingdom Interlineal Translation of the Greek Scriptures el término hieron ha sido traducido por la palabra “templo” en la traducción literal que aparece debajo del Texto Griego).

templo

(La página de La Atalaya que corresponde a la página 376 del número del 15 de Junio de 1961, identifica correctamente la parte exterior del área del templo (que es el lugar en el que la Biblia dice que estaban situados los cambistas) con la palabra griega hieron. 19 años más tarde, sin embargo, la página 15 del número del 15 de Agosto de 1980 dio a entender engañosamente que los cambistas estaban situados en la zona del templo que describe la palabra naos. Esto se hizo en un artículo destinado a sostener la enseñanza de la Sociedad de que la “gran muchedumbre” es una clase terrestre aunque Revelación 7:15 la sitúe en el “naos” de Dios. (En la Biblia el santuario del templo, el naos, representa el cielo).

Fue el templo (naós) entero lo que fue destruido como juicio procedente de Dios

Mateo 24:1,2, Marcos 13:1-3 y Lucas 21:5,6, son los versículos de la Biblia que registran las palabras en las que Jesús profetiza la destrucción de Jerusalén y su templo, y de nuevo la Traducción Interlineal muestra que la palabra que se usa en estos versículos no es naos, sino hieron.

Fue en el templo (naós) exterior donde Judas arrojó las 30 monedas de plata

Aunque es cierto que algunas obras de referencia señalan a Mateo 27:5 (que describe cómo Judas arrojó las 30 piezas de plata en el templo o naos) como una posible excepción a la regla de que naos siempre se refiere a la parte más interior del templo, otras indican que esto no tiene por que ser necesariamente así. Por ejemplo; la obra Thayer´s Greek-English Lexicon (1889, Harper & Brothers), definiendo la palabra naos en la página 422, dice lo siguiente:

“Se usa con relación al templo de Jerusalén, pero sólo con relación al edificio sagrado(o santuario) mismo, que constaba del lugar Santo y del Santísimo … : Mt 23:16,35; 27.40, Mr 14:58; 15:29, Jn 2:19; Rev 11:2; Mt 27.5 no se ha de considerar necesariamente como una excepción, a condición de que supongamos que Judas, en su desesperación, entró al Lugar Santo, al cual sólo se permitía entrar a los sacerdotes …” (la letra cursiva es añadida).

Por lo que aquí se dice, se puede ver que el uso del término naos en Mateo 27:5 no tiene por qué ser necesariamente una excepción a la regla de que esta palabra se refiere siempre a la parte más interior del templo, el santuario, ya que es muy posible que lo que ocurriera en realidad es que Judas, en su desesperación, entrara efectivamente en un área que normalmente les estaba restringida a todos excepto a los sacerdotes.*

*Si bien es probable que Judas, al arrojar sus monedas, entrase en el patio de los sacerdotes (que normalmente sólo era accesible a ellos), no parece que lo sea el que entrase realmente en el santuario o naos mismo. La palabra griega eis (‘dentro de’) parecería excluir esa posibilidad. Como se muestra en la página que está inmediatamente después de la tapa de la Kingdom Interlineal Translation of the Greek Scriptures (edición de 1985), si Judas “arrojó las monedas dentro del (eis) templo”, esta palabra griega presupone que él mismo estaba fuera del edificio. Por lo tanto, Judas pudo haber entrado en la parte del patio que estaba justo enfrente de la puerta que conducía al Lugar Santo, y desde esa posición, arrojar las monedas dentro de la puerta abierta del santuario. (Vea por favor los comentarios de R.C.H. Lenski en la página siguiente).

La palabra eis también puede traducirse “hacia”, como se muestra en la versión The Anchor Bible traducida por W.F. Albright y C. S. Mann (Copyright 1971 por Doubleday & Co.). En esta traducción, Mateo 27:5 dice: ‘ … Arrojando las monedas de plata hacia el Santísimo, se retiró y salió afuera y se ahorcó’ (itálicas añadidas). Si lo único que quiso decir Mateo es que Judas arrojó el dinero hacia el Santuario, entonces, como es lógico, no le fue necesario entrar en ninguna zona prohibida del templo. Sólo con que hubiera arrojado las monedas en la dirección del Santuario desde uno de los recintos del templo, ya sería suficiente para que la descripción de Mateo fuese correcta. (En la Traducción del Nuevo Mundo se pueden hallar ejemplos en que eis se ha traducido “hacia” en Hechos 24:15 y 2ª Corintios 9:8)

En las páginas 1079 y 1080 de su comentario sobre el libro de Mateo (Augsburg Publishing House, Minneapolis, Minessota, 1964), el Dr. R.C.H. Lenski también hace algunos comentarios sobre cómo pudo Judas arrojar las monedas de plata en el mismo edificio del santuario y no en una de las estructuras exteriores del complejo del templo:

“Judas … tiró las monedas “dentro del (naos) o Santuario”. Algunos creen que este era el lugar (ellos lo llaman la habitación) del templo en el que estaban situados los receptáculos para recaudar dinero en el patio de las mujeres. Pero en ese caso el término apropiado hubiera sido (hieron). El término (naos) se refiere al Santuario, que comprendía el Santo y el Santísimo*. Judas fue hasta la parte superior del patio de los sacerdotes, tomó la bolsa con el dinero, y la arrojó hacia la entrada abierta del Lugar Santo”.

*Según la página 1081 de la extensa obra de Th.A. Busink Der Tempel Von Jerusalem (Leiden, E.J. Brill, 1980), Josefo usa la palabra naos para referirse a ‘todo el santuario interior”, incluyendo el atrio de los sacerdotes con sus muros, pero excluyendo los otros patios, como el Patio de los Gentiles. Como ejemplo de este uso, el autor cita del Libro V, Capítulo V, sección 3, cláusula 201 de la obra de Josefo Guerras de los Judíos. Si Mateo 27:5 usa naos en este mismo sentido, entonces Judas pudo haber tirado las monedas ‘dentro” del naos sin necesidad de entrar en ninguna zona prohibida del templo. Sólo con que hubiese arrojado las monedas “dentro” del patio de los sacerdotes estando situado en un lugar al que normalmente se le habría pernitido la entrada, ya sería suficiente para que el relato de Mateo fuese correcto.

PERO era el templo (naós) entero lo que había estado bajo construcción por 46 años

Juan 2:19 y 20 son los versículos a los que, por lo visto, se refiere aquí La Atalaya. En estos versículos, Jesús compara su propio cuerpo a un santuario y dice a los Judíos: “Derriben este templo (naos), y en tres días lo levantaré”. En respuesta a esto, ellos dijeron: “Este templo (naos) fue edificado en cuarenta y seis años, ¿y tú en tres días lo levantarás? . Los Judíos, esto es evidente, ya fuese por error o porque querían criticar a Jesús, pensaban que él estaba hablando del templo literal reedificado por Herodes. En su obra Antigüedades de los Judíos, Flavio Josefo informa que el santuario del templo de Herodes fue edificado en un año y medio y que los patios estuvieron en construcción por un período adicional de ocho años (Antigüedades de los Judíos, Libro XV, secciones 5 y 6). Así, las publicaciones de la Sociedad Watchtower Perspicacia para comprender las Escrituras (pág. 1099) y Ayuda para entender la Biblia (pág. 1596) hacen la siguiente observación:

“Cuando ciertos judíos se acercaron a Jesucristo en el año 30 E.C. diciendo: “Este templo fue edificado en cuarenta y seis años” (Juan 2:20), parece que se referían al trabajo que aún seguía efectuándose en el complejo del templo”.

Aunque puede que sea cierto que la obra que siguió efectuándose en el templo después del primer año y medio y hasta el tiempo en que Jesús dijo las palabras registradas en Juan 2:19 efectivamente envolviera en su mayor parte el complejo exterior de patios y edificios, esto en si mismo no prueba que en este versículo naos tenga que referirse a algo más que sólo el santuario. Desde luego, al menos una de las razones por la que los Judíos usaron en este caso el término naos en lugar de hieron, es que ellos estaban citando las palabras de Jesús, que había usado el término metafóricamente para describir su cuerpo.

Por lo visto, la estructura básica del santuario estuvo terminada y lista para usarse después de sólo un año y medio de construcción, pero los escritos de Josefo también indican que esta estructura permaneció inacabada incluso hasta el mismo momento de ser destruida por los ejércitos Romanos en al año 70 E.C. La obra The Interpreter’s Dictionary of the Bible (Abingdon Press, edición de 1962), hace la siguiente observación en las páginas 551 y 552 con relación al templo reconstruido por Herodes:

“La obra de reconstrucción se comenzó en el decimoctavo año del reinado de Herodes (20/19 a.C.). Herodes creía, según Josefo, que el templo de Salomón tenía 120 codos de altura (compárese con 2 Crónicas 3:4); su sucesor era sólo la mitad de alto; Herodes quería subsanar esta deficiencia y devolverle la gloria anterior (Antigüedades, XV.xi.2) …

Los antiguos fundamentos fueron removidos y se erigieron otros nuevos. El nuevo edificio tenía 100 codos de largo y lo mismo de alto; una dificultad estructural impidió que se alcanzara la altura completa de 120 codos …

En Antigüedades XX.ix.7 leemos que la construcción de los recintos del templo [hieron] fue “terminada” en tiempos de Agripa II… siendo procurador Albino , allá por el año 63 … Posteriormente, Agripa reunió materiales para aumentar la altura del edificio del santuario en 20 codos y proporcionarle la altura que se suponía que tenía el templo de Salomón, pero la guerra intervino antes de que esta obra pudiera comenzarse” (Guerras V.i.S).

La obra de Josefo Antigüedades de los Judíos, dice lo siguiente con relación a esto en el libro XV, capítulo XL sección 3 (según lo tradujo William Whiston, A.M. en The Life and Works of Flavius Josephus, publicado por Holt, Rinehart y Winston, Nueva York):

“Así, Herodes removió los antiguos cimientos, erigió otros, y construyó sobre ellos el templo, siendo éste de cien codos de largo y veinte codos más alto. Estos [veinte codos] cayeron al hundirse sus cimientos; y esta parte fue la que decidimos levantar de nuevo en los días de Nerón”.

(Nerón fue emperador desde el año 54 hasta el año 68 E.C., de acuerdo con la página 466 de la obra Perspicacia para comprender las Escrituras).

Josefo amplia esto en el Libro V, Capítulo I, sección 5 de Guerras de los Judíos. Los materiales que se habían reunido para reconstruir el Santuario hasta la altura deseada, en lugar de usarse para ese propósito, fueron usados por Juan de Giscala para apoyar el esfuerzo de la guerra. Josefo escribe (según la traducción de Whiston mencionada anteriormente):

“Juan hizo un uso impropio de los materiales sagrados al emplearlos en la construcción de sus máquinas de guerra; pues la gente y los sacerdotes ya habían acordado sostener el templo, y hacer llegar su altura veinte codos más arriba; pues el rey Agripa hizo un gran gasto, y con grandísimos esfuerzos llevó allí todos los materiales necesarios para ese propósito, siendo piezas de madera de gran valor”.

En la Traducción de Whiston de esta parte de Guerras de los Judíos, hay una al pie de la página que dice lo siguiente:

“Esta madera, a nuestro entender, estaba destinada a la reconstrucción [de] esos veinte codos adicionales del templo que se habían añadido a los otros cien y que habían caído algunos años antes”.

Esta evidencia muestra que es muy posible que en el tiempo en que los Judíos dijeron a Jesús las palabras registradas en Juan 2:20 se considerase que el santuario estaba todavía “bajo construcción”. Ya que por lo visto nunca se consiguió alcanzar con éxito la deseada altura de 120 codos, es muy probable esto que fuera así, ya fuese que se considerara que el santuario estaba “bajo construcción” en un sentido literal o en el sentido de que lo estaría en un futuro. No se dan detalles en cuanto a cómo la parte más alta del templo experimentó el proceso de hundimiento que describe Josefo, ni tampoco del espacio de tiempo en que esto ocurrió, pero es muy posible que se tratase de un deterioro gradual que comenzó poco después de su construcción y que continuó por un período de años. Es muy posible que los constructores del templo realizasen primero reiterados esfuerzos por sostener y reparar las estructuras defectuosas antes de que desistieran en dichos esfuerzos y finalmente decidieran emprender la obra de remover y planificar el reemplazo de éstas. Si así fuera, entonces se podría comprender cómo es posible que los Judíos se estuvieran refiriendo específicamente al santuario cuando dijeron que el naos había sido construido en 46 años. (Muchos traductores, de hecho, usan la palabra santuario al traducir este versículo. Véase, por ejemplo, La Biblia de Jerusalén, An American Translation de Goodspeed y Smith, la Young’s Literal Translation, y las traducciones de Moffatt y Lenski ). Es muy posible que se realizase también trabajo de mantenimiento (y quizás también de ornamentación o embellecimiento) durante el período de 46 años mencionado.

Esta explicación puede ser útil para entender el versículo de Juan 2:20 si es que esta interpretación que nornalmente le dan traductores antiguos y modernos en el sentido de que el proceso de construcción del templo todavía continuaba es realmente correcta. (La Berkeley Version refleja claramente este entendimiento al traducir el versículo: “Este templo ha estado en proceso de construcción durante cuarenta y seis años”). Sin embargo, algunos eruditos encuentran inaceptable esta traducción del texto griego original. B.F.Wescott (que colaboró la compilación del texto griego maestro en el que se basa la Traducción del Nuevo Mundo) y Leon Morris, creen en lugar de esto que con estas palabras los Judíos se estaban refiriendo la finalización de una detenninada etapa de la obra y que para el tiempo en que ellos las dijeron no estaba en proceso de construcción obra alguna. (Esto no significa que la obra se había completado totalmente para ese entonces. Como se ha comentado anteriormente en la página 8, Josefo informa en el Libro XX capítulo IX sección 7, cláusula 219 de Antigüedades de los Judíos que esto no tuvo lugar hasta el tiempo del procurador Albino, en 62-64 E.C. La deseada reconstrucción de la parte más alta del edificio del santuario, por supuesto , nunca llegó a completarse). Así que ellos creen el texto griego podría traducirse correctamente transmitiendo la idea de que “los Judíos le estaban preguntando a Jesús cómo podría levantar en tres días un edificio que llevaba en pie cuarenta y seis años”. (Véase la pág.42 del libro Cronological Aspects of the Life of Christ, escrito por Harold W. Hoehner y publicado en 1977 por Zondervan Publishing House de Grand Rapids, Michigan).

The Handbook of Biblícal Chronology, de Jack Finegan, (Princenton University Press, 1964) explica este punto de vista más a fondo en la página 279:

“Quizás [oikodomethe), que está en aoristo indicativo pasivo … y que literalmente significa “fue construido”, no se refiere a una obra de construcción que todavía estaba en proceso, como lo había estado por 46 años, sino a una obra que ya se había completado hace tiempo, de tal manera que pudiera decirse que el edificio llevaba en pie cuarenta y seis años. Según esta interpretación, lo que los Judíos le están preguntando realmente a Jesús es: ¿cómo puedes tú levantar en tres días un templo que lleva en pie cuarenta y seis años?”

Si esto fue realmente lo que los Judíos quisieron dar a entender a Jesús con sus palabras, entonces está claro que lo único que ellos tuvieron que tener en mente cuando hicieron referencia al naos fue la parte más interior de la estructura del templo, el santuario. Si los sacerdotes comenzaron a construir el naos al mismo tiempo que Herodes comenzó la construcción del hieron, seguramente el santuario ya llevaba en pie esos cuarenta y seis años, y en ese caso, nuevamente, los Judíos se expresaron con toda exactitud al preguntarle a Jesús cómo iba a erigir en sólo tres días una estructura que llevaba en pie cuarenta y seis años. Esta misma observación la hace la obra The Handbook of Biblical Chronology en las páginas 279 y 280:

“Con relación a este mismo asunto, se puede notar también que en los cuatro evangelios parece haber una clara distinción entre [naosl y [hieron] … Por lo tanto, es posible que [Juan 2:20] se esté refiriendo específicamente al edificio del templo propiamente dicho [el santuario].” (La letra cursiva es añadida)

De todas formas, poco importa en realidad si los relatos evangélicos usan o no a veces la palabra naos en el sentido amplio que a la Sociedad Watchtower- le gustaría que tuviese (para permitir su interpretación de Revelación 7:15 en el sentido de que una “gran muchedumbre” terrestre sirve en el atrio exterior del templo espiritual). Lo que importa realmente es cómo la usa el apóstol Juan en Revelación, y qué base bíblica hay para decir siquiera que hay tal cosa como un ‘atrio terrestre de los gentiles’.

Parece evidente que Juan, a lo largo de todo el libro de Revelación, usa el término naos para referirse a la parte más interior del templo, el santuario celestial en su aplicación figurativa. Como se observa correctamente en la edición de 1986 del New International Dictionary of The New Testament Theology (Volumen 3, página 784): “El Apocalipsis habla a menudo del templo celestial (Rev. 7:15; 11:19; 14:15; 15:5-8; 16:1,17), con clara base el¡ el Salmo 11:4”. Uno de los comentarios sobre Apocalipsis de la propia Sociedad titulado Entonces queda terminado el misterio de Dios, declara lo siguiente en la página 284 al considerar Revelación 11:2:

“El Santuario del templo o naós ocupaba sólo parte de la zona del templo”.

Aunque puede que la localización del templo que se menciona en Revelación 11:2 no sea tan clara como la de las otras numerosas referencias que se hacen en Revelación al templo, la propia publicación de la Sociedad reconoce que Juan usa allí este término para referirse sólo al santuario, y no al patio exterior de los gentiles en el que se afirma que sirve la Gran Muchedumbre. Esta puede que sea otra de las razones por las que al Cuerpo Gobernante le pareció aconsejable la publicación de un comentario nuevo y actualizado sobre el libro de Revelación. Este último comentario sobre el libro de Apocalipsis no señala en sus comentarios sobre Revelación 11:2, como señalaba la publicación anterior, que el término que se usa en este versículo es naos. Resultaría embarazoso hacer esto porque es evidente que en este versículo Juan usa el término para referirse sólo al santuario y no al área completa del templo.

Área del templo 001

Lo que hace a este texto aún más desconcertante para la Sociedad, es el hecho de que también usa el patio de los gentiles en un sentido figurado o simbólico, y es el único versículo del libro de Revelación que lo hace de una forma relativamente clara y directa. Esto no se aprecia tan fácilmente en la Traducción del Nuevo Mundo, porque ésta usa la palabra “naciones” en lugar de “gentiles”. Pero se puede ver mas fácilmente en otras traducciones, como la de James Moffat, la King James Version y The New English Bible.

Esta última vierte el versículo así:

Pero no hagas nada con el patio exterior del templo; no lo midas; porque ha sido entregado a los Gentiles, y ellos pisotearán la Ciudad Santa bajo sus pies por cuarenta y dos meses”.

Generalmente los eruditos de la Biblia reconocen que este patio que está “fuera del [santuario del] templo (naos)”, según traduce la expresión la Traducción del Nuevo Mundo, debe referirse a un patio terrestre, pues no parece probable que este pisoteo de la Ciudad Santa, que llevan a cabo las naciones o Gentiles, pueda tener lugar en el cielo. Sin embargo, es totalmente evidente que, por lo general, los que solían ocupar este patio eran opositores de la adoración verdadera y no apoyadores de ésta. Albert Bames, un erudito de la Biblia que a veces ha sido citado como autoridad en las publicaciones de la Sociedad Watchtower , comenta lo siguiente sobre Revelación 11:2 en la página 1643 de su obra Barne’s Notes on the New Testament (Publicaciones Kregel, Gran Rapids, Mchigan 49501, décima edición, 1978):

“Esto es sin duda una referencia al ‘patio de los Gentiles’, como lo llamaban los Judíos; el patio exterior del templo al cual los Gentiles tenían acceso, y al cual a ellos no se les permitía entrar. … Al realizarse una estimación de aquellos que, según las creencias hebreas, eran adoradores verdaderos Dios, sólo estos eran considerados dignos del privilegio de acceder al patio interior y al altar. Debido a esa estimación, pues, Se pasaría por alto a los que no pudieran entrar,, es decir, no se les reconocería necesariamente como parte alguna del pueblo de Dios. … Ellos lo ocupaban, no como el pueblo de Dios, sino como quienes estaban fuera de la Iglesia Verdadera …”

Comentando sobre este mismo versículo en el Tyndale New Testament Commentaries (William B. Eerdmans Publishing Company, Gran Rapids, Michigan; séptima edición, Abril 1979), Leon Morris, en la página 146 de su comentario sobre el libro de Revelación, dice:

“El punto de partida de la visión de Juan es el templo de Jerusalén, del cual los Gentiles podían usar el patio exterior; pero los atrios interiores, incluyendo el santuario, sólo podían usarlos los Israelitas. La iglesia, el verdadero Israel, es el Santuario de la visión … Aunque a los Gentiles no se les permite destruir la Iglesia, sí se les permite oprimirla por un tiempo limitado”.

El comentario de R.C.H. Lenski sobre el libro de Revelación (The Interpretation of St. John’s Revelation, Augsburg Publishing House, Minneapolis, Minnesota, Copyright 1943 y 1963) explica Revelación 11:2 en términos similares en la página 330:

“El patio exterior, que en el templo judío era el patio de los Gentiles, simboliza todo lo que no es santo, ¡lo que pertenece al mundo!. Éste está …”fuera”, Juan ha de “arrojarlo”, rechazarle como profano, y no debe medirlo ni trazar ninguna línea de división que marque a parte alguna de éste como perteneciente a la Una Sancta [la iglesia]. “Fue dado a los paganos”, … a quienes pertenece, y a quienes también se les permite entrar libremente en este patio exterior. … Aquí debemos traducir “a los paganos”, todos los que están fuera de la iglesia y que no pueden ser aceptados como adoradores en el altar de Dios y de Cristo”.

Básicamente el mismo entendimiento de este versículo se encuentra en la obra de J.F. Rutherford “Luz”, publicada por la Sociedad Watchtower en 1930. El primer tomo de esta obra de dos volúmenes, dice en el párrafo uno de la página 189:

“No se ordena que se mida la corte o atrio exterior, sino que se deje fuera, o que “se arroje fuera” (Roth), por cuanto simboliza los que solamente profesan ser hijos de Dios, pero que en realidad no lo son…. Los que tan sólo pretenden ser seguidores de Cristo se representan en el atrio exterior y son dejados fuera”.

Independientemente de si la manera en que estos comentaristas interpretan este versículo es o no correcta, parece que hay varios puntos que están claros:

1) Juan usa el término naos para referirse sólo a la parte interior del templo , porque del patio se dice que está “fuera del [santuario del] templo ( naos)”.

Revelación 11-2-6 001

Aunque después de Revelación 7:15, en el que naos se usa con relación a la “gran muchedumbre”, los versículos más próximos en los que aparece este término son los de Revelación 11: 1 y 2, la Sociedad ignora e incluso encubre totalmente en su último comentario de Revelación la clara evidencia de que Juan usa el término naos para referirse sólo al Santuario.

2) El patio terrestre exterior de este templo se usa para ilustrar un período de opresión a la adoración verdadera, porque aquellos que lo ocupan “pisotean la ciudad santa bajo sus pies”. Este dificilmente parece ser un lugar en el que una “gran muchedumbre” de adoradores verdaderos de Dios le rinde servicio sagrado día y noche con gozo.

3) Parece que los que ocupan este patio no forman parte de los adoradores verdaderos de Dios porque a Juan se le dice que lo ‘eche fuera’ o que lo rechace, que no lo mida a fin de averiguar cuántos adoradores hay en él … lo contrario de lo que ocurría en el versículo uno, en el que se le decía que midiera el Santuario.

Así que en el simbolismo de la Biblia, el patio de los Gentiles se usa para ilustrar un tiempo de opresión a la adoración verdadera por parte de aquellos que no forman parte del pueblo de Dios. En el simbolismo de la Sociedad Watchtower, se usa para ilustrar un lugar en el que adoradores felices de Dios le rinden servicio sagrado día y noche, y en el que “no tendrán más hambre ni sed … y Dios limpiará toda lágrima de sus ojos” (Revelación 7:16, 17) Este es un caso evidente de añadir a las Escrituras interpretación que es producto de la invención y de ignorar o descartar lo que éstas enseñan en realidad. Yo conocía muy bien la advertencia Bíblica que se da en Revelación 22:18,19 en contra de este tipo de cosas, y esto, junto con otros factores similares, me ayudó a tomar la difícil decisión de dejar Betel en febrero de 1981. Me pareció que no tenía más alternativa que ésta, pues conociendo esto sabía que no podría tomar parte en promover lo que obviamente son representaciones incorrectas de lo que las Escrituras realmente enseñan.

¿Quién es, entonces, la “gran muchedumbre” que se menciona en Revelación 7:9? En la publicación de la Sociedad The Finished Mistery (El Misterio Terminado), se la identifica como la misma gran muchedumbre celestial que se menciona en Revelación 19: 1. (Véase la página 289 de la edición de 1924) Parece que hay gran cantidad de evidencia que apunta a esta conclusión. Algunas obras de referencias relacionan completamente algunos versículos que tienen que ver con los que moran en el cielo con versículos que tienen que ver con la gran muchedumbre. Algunos de éstos están incluidos en la tabla que se muestra en la página siguiente:

Versículos que aplican a la “Gran Muchedumbre” Versículos para comparar
De todas las tribus y pueblos y lenguas Rev. 7:9 Rev.5:9, 10
Delante del trono Rev. 7:9 Rev.1:4; 4:5,6,10; 7:11; 8:3; 9:13; 11:16; 14:3.
Delante del cordero Rev. 7:9 Rev 3:4,18; 4:4; 6:11
La gran muchedumbre atribuye salvación a Dios Rev. 7:10 Rev. 19:1
Ropas lavadas y emblanquecidas en la sangre del Cordero Rev. 7:14 1 Ped. 1:2,18, 19; 1 Cor.6:11; Rev. 22:14; 1ª Juan 1:7; Efesios 2:13

Esta es sólo una parte de las literalmente docenas de versículos en los que características asociadas con la “gran muchedumbre” corresponden con las de aquellos que disfrutan de residencia celestial con Jesucristo. Por eso algunos han sugerido que los 144.000 y la gran muchedumbre son en realidad el mismo grupo.

*El libro Apocalipsis… ¡se acerca su magnífica culminación!, dice en la página 123 que “la palabra griega que en ese pasaje se traduce “delante” (enopion) significa literalmente ‘a [la] vista [de]’ y se usa varias veces con respecto a humanos en la tierra que están “delante de” o ‘a la vista de’ Jehová ( 1 Timoteo 5:2 1; 2 Timoteo 2:14; Romanos 14:22; Gálatas 1:20 )”. Entonces se hace la deducción de que Mateo 25:32, que dice que todas las naciones serán reunidas “delante” del Hijo del Hombre, apoya esto de alguna manera. Sin embargo, la palabra griega que en este texto se traduce ‘delante’ es emprosthen, no enopion. (Esto se reconoce indirectamente en una nota al pie de la página que dice que la palabra griega que se utiliza aquí significa literalmente ‘enfrente de él’ y no ‘a (la) vista (de)” ). En lugar de acudir a otras partes en busca de ejemplos que ilustren cómo se usa la palabra enopion (“delante”), parecería mucho mas lógico y escolásticamente honesto ver cómo ésta se usa en el contexto, es decir, en el mismo libro de Revelación. Como se muestra en la tabla superior, enopion (“a [la] vista [del”), se usa repetida y consecuentemente con respecto a personas y, cosas que se hallan en el cielo (y con frecuencia “delante del trono”).- Revelación 1:4; 4:5,6,10;7:11; 8:3; 9:13; 11:16; 14:3.

La página 289 de la publicación de la Sociedad Watchtower The Finished Mystery (edición de 1924), identifica la “gran muchedumbre” que se menciona en Revelación 7:9 como la misma “gran muchedumbre” celestial que se menciona en Revelación 19:1.

Lo improbable de que el número 144.000 se refiera a una cantidad literal de “Israelitas espirituales” (o miembros de la congregación Cristiana), se puede ver al examinar Revelación 7:4-8, el contexto en el cual este número aparece por primera vez. El número 144.000 se presenta primero como el total de doce por doce mil. De cada uno de estos grupos de doce mil se dice que proviene de una de las tribus de Israel. En las páginas 117 y 118 del libro Apocalipsis … ¡se acerca su magnífica culminación!, la Sociedad señala al hecho de que ésta no es la lista común de las tribus y a que Santiago se refiera a los Cristianos ungidos con la expresión “las doce tribus que están esparcidas por todas partes” (Santiago 1: 1) para probar que esto no se refiere al Israel literal:

“¿No pudiera ser esto una referencia al Israel literal, carnal? No, pues Revelación 7:4-8 se aparta de la lista común de las tribus … La congregación cristiana es “una raza escogida, un sacerdocio real, una nación santa”. (1 Pedro 2:9) Reemplaza al Israel natural como la nación de Dios, y llega a ser un nuevo Israel que es “realmente ‘Israel”‘. (Romanos 9:6-8; Mateo 21:43) Por esta razón, estuvo muy bien que Santiago, medio hermano de Jesús, dirigiera su carta pastoral “a las doce tribus que están esparcidas por todas partes”, es decir, a la congregación mundial de cristianos ungidos que con el tiempo alcanzaría la cifra de 144.000. (Santiago 1: 1)”

Sin embargo, cuando la Sociedad declara que los comentarios de Revelación 7:4-8 en cuanto a los 144.000 no son “una referencia al Israel literal, carnal”, está reconociendo implícitamente que esto se ha de tomar en un sentido figurado o simbólico. Los que creen que esto aplica a un grupo multiracial de Cristianos y no al Israel natural, lo creen porque no tienen más remedio que admitir que simplemente no existe ninguna tribu Cristiana de Judá, de Rubén, de Gad, de Asher, etc. Pero si estas 12 tribus de 12.000 son elementos figurativos o simbólicos, parecería simplemente lógico que la suma total de éstos -144.000- fuera también figurativa o simbólica.*

*Sería más fácil abogar a favor de una aplicación literal del número 144.000 si las doce tribus de 12.000 miembros se entendieran en sentido literal como una referencia al Israel carnal. Si se entendieran de esta manera la explicación al menos sería consecuente consigo misma en todo este pasaje de la Escritura.

Independientemente de las conclusiones a las que pueda llevamos nuestro estudio personal de las Escrituras en cuanto a la identidad de la “gran muchedumbre” y los 144.000, debemos ser cuidadosos para dejar siempre que la Biblia hable por sí misma. No debemos permitir, como ha hecho la Sociedad Watchtower, que ideas preconcebidas nos lleven a interpretaciones forzadas que en realidad representan incorrectamente sus enseñanzas. La parte final de este fascinante libro asegura grandes bendiciones para los fieles que manejan la Palabra de Dios correctamente. Pero a aquellos que añaden o quitan de él les promete las consecuencias más serias. – Revelación 22:18,19.

Resumen

La Sociedad Watchtower interpreta el pasaje de Revelación 7:9-17 diciendo que la “gran muchedumbre” de la que allí se habla es una clase terrestre. Hace esto aún a pesar de que en el versículo 15 de este capítulo se dice que sus miembros están en el naos de Dios. Aunque la Sociedad, al igual que otros comentaristas, reconoce que naos se refiere al santuario del templo (que en la Biblia representa el cielo), los Testigos de Jehová tratan de justificar su interpretación diciendo que este término también puede referirse a la parte más exterior del templo, y más concretamente, al patio de los gentiles. Sin embargo, el único versículo de Revelación que utiliza el patio de los gentiles de forma simbólica es Revelación 11:2, y en este versículo es evidente que los que ocupan esta porción del templo figurativo, en lugar de ser apoyadores de la adoración verdadera, son opositores de ésta. Además, este versículo dice claramente que el patio está “fuera del [santuario del] templo” (o naos), así que es imposible concluir que Juan pueda estar usando aquí el término naos para referirse a algo más que sólo el santuario, la parte más interior del templo.

Por lo tanto, es contrario a las Escrituras enseñar que la “gran muchedumbre” pueda estar sirviendo en el “patio terrestre del templo espiritual” de Dios.

Notas Finales

En los años transcurridos desde que en 1980 tuvieron lugar los acontecimientos en la Central de la Sociedad Watchtower, las publicaciones de la Sociedad, como es comprensible, han sido reacias a conectar la localización de la “gran muchedumbre” con el patio de los gentiles. Aunque todavía sitúan a este grupo en el “patio terrestre del gran templo espiritual [de Dios]” (Apocalipsis … ¡se acerca su magnífica culminación!, pág. 126), parece que se han esforzado por desligarlo de un lugar específico del templo típico que una vez estuvo en Jerusalén. Así, la publicación de 1983 Unidos en la adoración del único Dios verdadero, en la página 107, sitúa a esta multitud reunida “en el templo, o casa universal de adoración, de Dios”, pero no especifica en qué parte del templo están.

Sin embargo, todos estos esfuerzos en realidad no implican ninguna diferencia. De hecho, si la Sociedad se siente impelida a relacionar la “gran muchedumbre” con un “templo” o con un “patio terrestre”, es precisamente porque la Biblia, en Revelación 7:15, la sitúa en el naos de Dios. No se puede negar que este término significa el santuario del templo en todo el libro de Revelación (Revelación 11: 1,2,19; 14:15,17; 15:5,6,8; 16:1,17) Como La Atalaya del 15 de agosto de 1980 observó correctamente en la página 15: “La palabra griega naos suele referirse al santuario interior que representa el cielo mismo”. Para probar que la gran muchedumbre no está en el santuario celestial de Dios, es necesario demostrar que este término puede referirse a la parte más exterior del templo, el patio de los gentiles*.

*Los otros patios del templo literal sólo eran accesibles a los Judíos y, por lo tanto, no ilustrarían apropiadamente a los que no son considerados “judíos espirituales’. Los miembros de la ‘gran muchedumbre’, según las enseñanzas de la Sociedad Watchtower. no están incluidos realmente entre los 144.000 ‘judíos espirituales’; sólo ‘asen … la falda de un hombre judío’, según su aplicación figurativa de Zacarías 8:23. (Véase La Atalaya del 15 de Abril de 1986, página 20, párrafo 21; también la del 1 de enero de 1988, páginas 17 y 18, párrafo 18). Por eso la publicación de 1972 El paraíso restaurado a la humanidad… ¡por la teocracia!, dice en la página 82: ‘ Esta gran muchedumbre de otras ovejas ya están en el templo espiritual de Jehová Dios … Puesto que no son los israelitas espirituales sellados, están, como si fuera, en el atrio de los gentiles como lo que era parte del templo en Jerusalén en los días de Jesucristo y sus apóstoles’. (Véase también Efesios 2:14, que alude indudablemente al muro del patio exterior del templo de Jerusalén, más allá del cual no se pemitía la entrada a los no Judíos).

Sin embargo, como se ya se ha mostrado anteriormente, la Biblia usa este patio para representar a los que no son adoradores de Dios, de modo que cualquier aplicación de este tipo implicaría ir más allá de lo que enseñan las Escrituras.

Así pues, la única forma de resolver este problema es reconocer que en los versículos en cuestión el libro de Revelación aplica estrictamente el término naos al santuario del templo, y a partir de ahí, aceptar las conclusiones obvias que se derivan de esto.

© Jon Mitchell. Todos los derechos reservados.

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