Rud Persson

Rud PerssonNací en 1944 y tuve una niñez alegre. La religión no jugaba un papel importante en mi vida de familia. No recuerdo haber oído sobre Jesús hasta que comencé el primer grado a los siete años de edad. Recuerdo de  aquella época que La Atalaya y ¡Despertad! entraban regularmente a nuestro hogar. Era mi madre quien estaba interesada en el mensaje de los testigos de Jehová. Mi padre no estaba interesado. A pesar de que a mis hermanos y a mí se nos decía acerca del Armagedón que se avecinaba y del nuevo mundo que le seguiría, nuestras vidas no se vieron muy afectadas. Celebrábamos las Navidades y cumpleaños y pintábamos huevos de Pascua.

Mi madre se bautizó como testigo en la primavera de 1958, y unos pocos meses después un carismático Precursor Especial inició con éxito un estudio de la Biblia con mi padre. Se usó el libro “Sea Dios Veraz”. La familia entera participó en el estudio, y en diciembre de 1958 toda la familia acordó que debíamos dejar de celebrar la Navidad.

En el verano de 1959 me bauticé en una Asamblea de Distrito, contando tan solo 15 años de edad. Mi padre se bautizó el siguiente año y eventualmente mis dos hermanas menores se bautizaron también. En 1959 mi hermano tenía apenas cinco años. Pasaron bastantes años antes de que se bautizara.

Todos participábamos en las actividades de la congregación local. Pronto mi padre fue nombrado Siervo de Congregación Asistente, como se le conocía al título antes de que el arreglo de ancianos fuera introducido a principios de los 1970s. No nos enfrentamos a ningún problema en particular en la comunidad de los testigos, y en 1693 pasé mi primer mes en prisión por negarme a prestar servicio militar.

En 1965, cuando encaraba una sentencia de dos meses por la misma razón, decidí profundizar en todas las creencias de los testigos a fin de ser capaz de convencer a otros de nuestra fe. Fue entonces cuando hice mi primer devastador descubrimiento. ¡La doctrina de los testigos sobre los “siete tiempos” de los Gentiles no se encontraba en la Biblia! ¡Ni un solo rastro de los supuestos 2520 años que terminaban en 1914 se encontraba en la Biblia! La doctrina entera colgaba en el aire. Hablé con otros testigos, incluso algunos prominentes, acerca del asunto. Nadie tenía una solución al problema y a nadie parecía importarle. Así que tuve que concluir que una doctrina importante de los testigos estaba errada. Mi actitud era que este error sería descartado pronto por la organización.

Empecé a estudiar la historia de la Iglesia y continué estudiando la Biblia independientemente. En 1967 recibí un duro golpe al corresponderme con un pastor bautista. Había vivido bajo la impresión de que los predicadores y clérigos no tenían ningún conocimiento de la Biblia y me impresionó el ver que este hombre sabía más que yo y que muchas de las doctrinas de la Sociedad Watchtower eran en realidad frágiles.

Poco después me perturbó la postura de la organización respecto a las transfusiones de sangre. En 1958 se había explicado que la gammaglobulina, una fracción sanguínea, era tolerable para los cristianos. El razonamiento era que no se usaba como alimento en la medicina y que era ése el uso que las escrituras prohibían. Dado que la sangre no se utiliza nunca como comida en la medicina, la nueva postura podía ser válida solamente si se toleraba todo el uso médico de la sangre. La organización no fue lo suficientemente honesta para aceptar esa conclusión. A medida que pasaba el tiempo, más y más fracciones sanguíneas fueron declaradas aceptables y se volvió bastante claro que los líderes eran hipócritas. En 1978 se argumentó incluso que las inyecciones de fracciones sanguíneas “para combatir la enfermedad, como las que se emplean para la difteria, el tétano, la hepatitis de virus, la rabia, la hemofilia y la incompatibilidad de Rh” parecían caer dentro de una “zona gris” y que la conciencia de algunos testigos les permitiría usar una “pequeña cantidad” de tales derivados de la sangre. La Atalaya se refirió específicamente a “Lucas 6:1-5” para enfatizar el razonamiento (La Atalaya, 1 de noviembre, 1978, página 31)

Sin embargo, ese pasaje mostraba que David y sus hombres comieron, no una “pequeña cantidad” de migajas del pan prohibido, ¡sino cantidades de pan sagrado suficientes como para calmar el hambre! La necesidad, no la cantidad, importaba. De nuevo, la única forma legítima de usar ese pasaje era aplicarlo a todo uso médico de la sangre, y no limitarlo a una “pequeña cantidad”. Como era de esperarse, esto no sucedió.

Fue en 1973 que empecé a investigar la historia del movimiento de la Watchtower. Había notado contradicciones en las representaciones históricas del movimiento y quería averiguar especialmente acerca de los eventos que le siguieron inmediatamente a la muerte de Charles Taze Russel. Se afirmaba que el Juez Rutherford y sus partidarios habían actuado fielmente y que como resultado se les había elegido como “el esclavo fiel y discreto” luego de la presunta venida de Cristo a su templo en 1918. Sus opositores, se afirmaba, habían actuado infielmente y fueron por tanto rechazados como el “esclavo inicuo”.

Esta era una enseñanza crucial de los testigos, pero pronto descubrí que Rutherford y sus hombres habían empleado medios cuestionables para tomar el poder y que la actitud de la llamada “oposición” estaba más que justificada. Esto significó por supuesto que la aseveración acerca de la exaltación del “esclavo fiel y discreto” se fue por el caño.

En el verano de 1974 conocí a Carl Olof Jonsson en una Asamblea de Distrito en Göteborg. Teníamos amigos mutuos quienes opinaban que debíamos mantenernos en contacto.

Fue como resultado de nuestras extensas discusiones que Carl decidió escribir un tratado acerca de 1914 y enviarlo a Brooklyn. Mientras Carl escribía el tratado yo participaba en las preparaciones. Aún recuerdo la emoción que sentimos cuando Carl, luego de un largo estudio, fue capaz de concluir que la tablilla Babilónica VAT 4956 aniquilaba el año 607 A. C. como la fecha de la destrucción de Jerusalén bajo Nabucodonosor.

El estudio de Carl causó gran revuelo en la sede. Ray Franz y Lyman Swingle, miembros del cuerpo gobernante, quedaron impresionados por el estudio, pero la mayor parte del cuerpo no quiso discutirlo.

En 1981 el libro “Venga tu Reino” intentó -de una forma imperfecta e incompleta- responder a la evidencia de Carl, la cual había sido desestimada injustamente. Carl entonces decidió hacer público su tratado. Antes de poder hacerlo, él fue expulsado. Pero su estudio fue publicado primero en idioma sueco en 1983 y seguidamente en cuatro ediciones consecutivas en inglés, la última siendo publicada y expandida considerablemente en 2004.

Durante este tiempo también comenzamos a investigar las presuntas “señales” de los últimos días, específicamente las guerras, hambrunas, pestes, terremotos y crímenes. Nos quedamos asombrados al descubrir que no se había dado un incremento de estas dificultades desde 1914 como afirmaba la Sociedad. De hecho, las hambrunas y pestes especialmente habían afectado a la humanidad a un grado mayor antes de 1914 que después de dicho año. Nuestro libro “La Señal de los Últimos Días – ¿Cuándo?” fue publicado por Commentary Press en 1987. Empleé el pseudónimo Wolfgang Herbst en el libro debido a mi preocupación por mi padre y hermano, quienes eran Testigos empedernidos. Para cuando la edición alemana fue publicada mucho después, ambos ya habían fallecido. Es por eso que la edición alemana muestra mi nombre real en la página titular.

En 1986 tuve una de las más insultantes experiencias de toda mi vida. Debido a la hambruna en Etiopía mi esposa y yo decidimos unirnos a la Cruz Roja. De alguna forma mi membresía llegó a oídos de los ancianos locales. No se daban cuenta que ser miembro de la Cruz Roja era perfectamente aceptable desde un punto de vista “teocrático.” En lugar de hablar conmigo al respecto, escribieron a mis espaldas una carta a la sucursal e inquirieron si debía comparecer ante el Comité para descubrir si había roto mi neutralidad cristiana.

La Sucursal no sabía, pero afirmó que contactaría a los hermanos de Brooklyn para obtener una respuesta. En poco tiempo, se le envió una carta de dos páginas al Superintendente Presidente. Se hizo la absurda afirmación de que la Cruz Roja operaba en conflicto con Isaías 2:4. Se les instruyó a los ancianos que me hicieran responder cinco preguntas y que les enviaran mis respuestas para escudriñarlas. Logré conseguir las preguntas por adelantado y escribí una réplica larga y sistemática, la cual enviaron a la Sucursal.

Los ancianos locales estaban seguros de que se me expulsaría. Uno de ellos lamentó que fuera un criminal. Yo por mi parte estaba seguro que la Sucursal no se atrevería a hacer nada. Y como lo esperaba no hubo reacción aunque los ancianos intentaron obtener mayor información. Había logrado obtener copias de ambas cartas escritas por la Sucursal y obviamente ellos no querían que más material confidencial se esparciera. A pesar de que los ancianos pronto se dieron cuenta de que habían perdido el juego, no recibí disculpa alguna de su parte. Todos los niveles de la organización se vieron involucrados en este sucio asunto: los ancianos locales, el superintendente de circuito, el Comité de Sucursal y el Cuerpo Gobernante. Después de esto ya no consideraba a esta gente como hermanos Cristianos. Su comportamiento dejaba ver a una organización sumamente enferma, totalmente carente de simpatía y amor Cristiano.

Mi esposa y yo ya habíamos decidido dejarla, pero no queríamos que la gente creyera que el incidente de la Cruz Roja era la única razón por la que lo hacíamos, así que esperamos más de un año antes de cortar con la organización. Nos tomamos nuestro tiempo para preparar cartas de renuncia apropiadas. Explicamos que si bien deseábamos ser Cristianos ya no podíamos identificarnos con una organización apóstata. Respaldamos bíblicamente nuestra postura y enviamos la carta a un buen número de personas. Una breve carta fue enviada también a la Sucursal y otra a los ancianos locales, alcanzando todas su destino simultáneamente. Esto fue en octubre de 1988. Les indicamos a los ancianos que si hablaban mal de nosotros tomaríamos acción. Les permitimos comunicarle a la congregación que ya no deseábamos estar conectados con la organización Watchtower, como lo explicamos en nuestra carta general. El Superintendente Presidente anunció nuestra renuncia en armonía con nuestras instrucciones.

Unos meses después mi esposa y yo fuimos invitados a una conferencia Cristiana en California y se me pidió que participara en el programa. Fue ahí que Birgit y yo fuimos bautizados “en Cristo” bajo agua en una piscina el sábado 22 de julio de 1989. Esto significaba que ya no considerábamos como válidos nuestros antiguos bautismos de la Watchtower.

Durante algunos años ayude a Carl Olof Jonsson a publicar un trimestral sueco titulado “Informationer” (“El informante”), que examinaba varios puntos de vista de la Watchtower. Publiqué seis artículos enfatizando la ausencia del nombre “Jehová” en el Nuevo Testamento y también ocho artículos analizando la fecha de la última comida de Jesús con sus discípulos, mostrando que tuvo lugar el 15 de Nisán y no el 14 como la Sociedad afirma. En 2003 concluimos que el “Informationer” había cumplido su propósito y lo descontinuamos. He retomado mi proyecto de 1973 sobre la toma del poder de Rutherford en 1917 con la publicación de un libro en mira.

Cuando mi padre murió en 2004 nos enteramos únicamente a través de un obituario en el periódico local, y se indicó que el funeral ya había tenido lugar. Nuestros hijos nunca se habían bautizado como testigos pero tampoco se les había informado. Obviamente, se calculó que si hubieran ellos sido notificados entonces mi esposa y yo habríamos asistido al funeral, y nuestra presencia allí era indeseada. Como personas que habían rechazado a la organización éramos tratados como su hubiéramos muerto.

A pesar de nuestras experiencias mi esposa y yo somos personas felices, disfrutando de la vida. Hemos mantenido nuestra fe cristiana y hemos tenido el placer de ver a nuestros dos hijos convertirse en cristianos bautizados, casarse con esposas cristianas. La vida nunca ha sido mejor.

– Rud Persson, Ljungbyhed, Suecia, Mayo 3 de 2014.

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