12. Perspectiva

“Por eso, nunca nos desanimamos. Pues aunque por fuera vamos envejeciendo, por dentro nos rejuvenecemos día a día. Lo que sufrimos en esta vida es cosa ligera, que pronto pasa; y nos trae como resultado una gloria eterna mucho más grande y abundante. Pues no nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve, ya que las cosas que se ven son pasajeras, pero las que no se ven son eternas”.

-2 Corintios 4:16-18, Versión Popular.

ESTE ES pues, mi relato. Estos son los temas fundamentales que produjeron en mí una crisis de conciencia. El efecto que éstos tuvieron, mis sentimientos, reacciones, conclusiones alcanzadas, están aquí presentados. El lector puede valorados en lo que él crea que valgan. Simplemente expresado, mi pregunta es, “¿Cómo hubiera sido afectada su propia conciencia?”

Considerando los cuatro mil millones de personas en la Tierra y sabe Dios cuántas generaciones en el pasado, la vida de cualquier persona es sólo una fracción minúscula del todo. Somos pequeñas gotitas en un arroyo grande. Sin embargo, el cristianismo nos enseña que, por pequeños e inconsecuentes que seamos, podemos contribuir al bien de otros en proporción mayor a nuestra pequeñez.1 La fe hace eso posible, y, como lo expresó el apóstol, “el amor que el Cristo tiene nos obliga.”2

No necesitamos el grueso de una organización grande que nos respalde, ni su liderazgo, ni su control, aguijoneos o presión, para lograr esto. Apreciación de corazón por la bondad inmerecida de Dios

1 1ª Corintios 3: 6, 7; 2ª Corintios 4:7, 15; 6:10.

2 2ª Corintios 5:14.

 

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al hacer de la vida un “don gratuito,” no dependiente de las obras sino de fe, es suficiente, más que suficiente, para motivamos. “Si Dios nos ha amado así, nosotros también debemos amamos unos a otros.”3 Si respetamos y apreciamos nuestra libertad cristiana, no respon­deremos a ninguna otra compulsión. Ni tampoco nos someteremos a ningún otro yugo más que aquel ofrecido en estas palabras:

Vengan a mi todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas y yo los haré descansar. Acepten el yugo que les pongo, y aprendan de mí, que soy paciente y de corazón humilde; así encontrarán descanso. Porque el yugo que les pongo y la carga que les doy a llevar son ligeros.”4

Me siento seguro de que cuando la vida llegue a su fin la única cosa que, en retrospección, traerá algún grado verdadero de satisfacción será la medida en que ésta se usó en contribuir al bienestar de otros, primeramente de manera espiritual, y en segundo lugar, emocional, física y materialmente.

No puedo creer que “ignorancia es dicha,” o que hay alguna bondad en estimular a la gente a vivir de ilusiones. Tarde o temprano, la ilusión se encontrará con la realidad. Mientras más tarde esto en suceder, más traumática puede resultar la transición-producida por la desilusión. Me alegro de que en mi propio caso no haya tomado más tiempo del que tomó.

Es por esta razón que he escrito lo que he escrito. He tratado sinceramente de ser exacto a través de todo el recuento. Basándome en lo que ha sucedido ya y lo que se ha publicado y circulado a través de rumores y chismes, no tengo dudas de que se hará un esfuerzo por desacreditar el significado de la información. Cualquier cosa que pudiera llamarse error-aun si se tratara solo de la diferencia de un día en una fecha, la diferencia de un 1 en un cifra, una coma fuera de lugar en una cita, un nombre mal deletreado, o cualquiera otra errata de esta índole–que se pudiera encontrar, creo que es completa­mente posible que haya quienes lo usarían para decir, “El libro está lleno de errores.” Sea lo que sea que se diga, sólo puedo afirmar que estoy dispuesto a respaldar lo que he presentado. Si hay errores, le agradeceré a cualquiera que me los señale y haré lo posible para hacer las correcciones pertinentes.

3 1 Juan 4:11, VP.

4 Mateo 11:28-30. VP.

 

 

Perspectiva 389

 

¿Qué le depara el futuro a la organización de los Testigos de Jehová y a su Cuerpo Gobernante central? Aunque esto se me pregunta con frecuencia, no tengo manera de saberlo. Sólo el tiempo lo dirá.

Hay algunas cosas, sólo unas pocas, sobre las cuales siento alguna medida de seguridad. Personalmente, no creo que vaya a haber un éxodo masivo de la organización. Actualmente ésta va informando un aumentol1umérico considerable en varios países. La vasta mayoría de los Testigos de Jehová no son conscientes de las realidades de la estructura autoritaria. Por mi larga experiencia entre ellos, en muchos países, sé que para un porcentaje considerable la organización posee cierta “aura,” como si alguna luminosidad irradiara de ella imprimiendo a sus pronunciamientos una importancia más allá de la que normalmente se le daría a palabras de hombres imperfectos. Las enseñanzas adquieren una cualidad esotérica, entendiendo por “esotérica” “aquello que está destinado para, y entendido sólo por, el especialmente iniciado,” usualmente aquellos de un grupo privado, exclusivo. La mayor parte de ellos asumen que las sesiones del Cuerpo Gobernante toman lugar en un alto nivel, manifestando un conocimiento de las Escrituras y una sabiduría espiritual fuera de lo común. Como Testigos, todos son, en efecto, amonestados de esta manera:

Después de haber sido nutridos hasta nuestra presente fortaleza y madurez espirituales, ¿de repente venimos a ser más inteligentes que nuestro proveedor anterior y olvidamos la guía iluminadora de la organización que nos sirvió de madre?5

Se encuentran amonestaciones constantes a ser humildes, queriéndose decir que se acepte, sea lo que sea, lo que la organización provea como si viniera de una fuente de sabiduría superior. El hecho de que el Testigo promedio tiene sólo una idea vaga de cómo los líderes llegan a sus conclusiones, añade al aura de sabiduría esotérica. Esta es, se les dice, “la única organización en la Tierra que entiende las ‘cosas profundas de Dios. “‘6

Muy pocos de ellos se han enfrentado a los temas con los que hemos bregado en este libro, y el reto que éstos presentan a la conciencia. Me inclino a creer que muchos, quizás la mayoría, preferirían no enfrentarse a éstos. Algunos me han expresado su sentir

5 La Atalaya del l º de julio del 1952, p. 400.

6 La Atalaya del 15 de noviembre del 1973, p. 690.

 

 

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al efecto de que ellos disfrutan de las amistades en la organización y no les gustaría ver éstas perturbadas. También yo disfrutaba de mis amistades y no deseaba verlas pe11urbadas; sentía, y aún siento, afecto por las personas con quienes pasé la mayor parte de mi vida. Pero también creía que existían consideraciones de verdad y honestidad, de equidad y justicia, de amor y misericordia, que eran mayores que esas amistades y mi disfrute de ellas.

Con esto no quiero decir que yo pienso que uno debe precipitar las dificultades, buscar y forzar una confrontación que fuera innecesaria. Puedo simpatizar de todo corazón con aquellos que pertenecen a familias compuestas de Testigos de Jehová y que conocen muy bien el efecto desgarrador que pudiera tener en las relaciones de familia si a sus miembros se les indicase que hay que tratar a un hijo o una hija, hermano o hermana, padre o madre, como a un “apóstata,” alguien rechazado por Dios, espiritualmente sucio. Jamás he estimulado a nadie a precipitar tal situación; aun en mi propio caso traté de evitar precipitarla. .

Pero dado el clima presente en la organización, se hace cada vez más difícil evitar esto sin comprometer la conciencia, sin ‘vivir una mentira,’ aparentando creer lo que uno no puede creer, lo que uno cree ser una perversión de la Palabra de Dios, que produce fruto no cristiano, y resultados dañinos.

Conozco un número de personas que han tratado de alejarse calladamente y algunos que están, en cierto sentido, “escondidos,” personas que han ido al extremo de mudarse a otra zona y que han procurado mantener su paradero oculto (con respecto a la orga­nización) para evitar ser hostigados. Puedo citar caso tras caso donde, a pesar de los esfuerzos para evitar confrontaciones, los ancianos han buscado a estas personas, estando, aparentemente, interesados solamente con obtener de éstos una declaración de su posición-no con relación a Dios, Cristo o la Biblia-sino con relación a “la organización.” Si las personas fallan en esta “prueba de lealtad,” presentada como un claro ultimátum, casi siempre son expulsadas, quedan cortadas de sus amigos y familia, si es que éstos también fueran miembros de la organización.

Típico de esto es el caso de una mujer joven, esposa y madre, del sur de Michigan. Los ancianos la habían interrogado con relación a sus dudas sobre ciertas enseñanzas y fue afectada emocionalmente de tal manera por la experiencia que había dejado de asistir a las reuniones. Después de algunos meses, tuvo una llamada telefónica de parte de los ancianos solicitándole que se reuniera con ellos otra

 

Perspectiva 391

vez. Ella les dijo que no deseaba pasar por esa experiencia nuevamente. Ellos la animaron a hacerla, diciendo que querían ayudarla con sus dudas y que sería la última vez que le pedirían que se reuniera con ellos. Su esposo, que no era Testigo, le recomendó que fuera y “saliera de eso.” Ella fue.

Como lo expresó, “En los primeros diez minutos me di cuenta de la dirección que estaban ellos tomando.” Media hora desde el comienzo del interrogatorio, ellos la habían expulsado. Ella dice que el factor tiempo, por sí solo, la aturdió. Según ella, “No podía creer que estuvieran haciendo eso. Me senté allí llorando todo el tiempo y en treinta minutos me habían ‘sacado a patadas del Reino.’ Yo hubiera pensado que ellos se hubiesen arrodillado con lágrimas en los ojos rogándome por horas para de alguna manera evitar que eso pasara.” Uno de los cinco ancianos, un hombre que dormitó durante la discusión, más tarde dijo en voz que le fue audible, “¡Qué atrevida esa mujer, diciendo que ella no está segura de que ésta sea la organización de Dios!”

Si los esfuerzos por evitar una confrontación indeseada fallan, pienso que al menos queda el consuelo de saber que la razón por cualquier angustia y dolor de corazón en la familia descansa en un solo lado. Es total y completamente el fruto de la norma organi­zacional, una que se respalda por la amenaza de expulsión para todo aquel que no cumpla con ella, para todo aquel que no trate a personas desasociadas o expulsadas, sin importar lo sincero o devoto que uno las conociera ser, como si hubiesen sido rechazadas por Dios. Por lo tanto, la intolerancia religiosa que actúa como una fuerza divisiva, destruyendo la unidad y afecto familiar, no es algo mutuo. Tal como en el día de Jesús, viene de un lado, de una sola fuente, una fuente que equipara el desacuerdo concienzudo con la deslealtad.7 Es ahí donde la verdadera responsabilidad por el dolor emocional y la angustia, finalmente descansa.

Muchos Testigos, aunque profundamente preocupados por lo que ven, encuentran difícil ajustarse a la idea de servir a Dios sin estar vinculados a alguna organización poderosa, contando con el beneficio de su tamaño y el poder de su numerosa membresía. Cierto, comparada con muchas, la organización de los Testigos de Jehová es pequeña, pero ellos están bien esparcidos. Sus estructuras visibles no son tan impresionantes como aquellas del Vaticano o de las de

7 Mateo 10:17,21; Marcos 13:9-12; Locas 21:16.

 

392 CRISIS DE CONCIENCIA

otras religiones mayores; sin embargo, las continuamente crecientes oficinas internacionales, que ahora poseen un pedazo considerable de Brooklyn, los muchos edificios de sucursal, algunos con grandes establecimientos impresores, todos construidos o comprados a un costo de millones de dólares y administrados por cientos de trabajadores (en Brooklyn, por más de dos mil), los grandes Salones de Asambleas y los muchos miles de Salones del Reino (no pocos con un valor superior ¡1 un cuarto de millón de dólares), son suficientes para impresionar a la persona promedio. Cada nueva adquisición o expansión de posesiones materiales es aclamada como indicación de bendición divina y evidencia de la prosperidad y éxito espiritual de la organización. Sobre todo, la enseñanza de que ellos son, exclusivamente, el único pueblo en la Tierra con quien Dios tiene tratos, y que la dirección que ellos reciben del Cuerpo Gobernante es la que procede de un “canal” divino, ayuda a producir un sentido de cohesión, de ser algo especial. El ver al resto de la gente como “los del mundo” contribuye a este sentir de una relación bien estrecha.

Debido a esto, creo que le es igualmente difícil al Testigo promedio pensar en servir a Dios fuera de estos arreglos como 1o fue para los judíos en el primer siglo el contemplar tal servicio fuera del arreglo religioso al cual estaban acostumbrados. Los impresionantes edificios y patios del templo en Jerusalén, junto con el servicio litúrgico atendido por cientos y miles de trabajadores dedicados, Levitas, y sacerdotes, su afirmación de ser exclusivamente el pueblo escogido de Dios, viendo a los demás como inmundos, todo esto estaba en tremendo contraste con los cristianos de aquel tiempo, quienes no tenían edificios grandes, que .se reunían en hogares modestos, que no tenían una clase sacerdotal separada o Levítica, y que humildemente reconocían que ‘en toda la nación el que le teme y obra justicia le es acepto.’s

Un número substancial, particularmente entre los ancianos de los Testigos de Jehová, expresa el deseo sincero de que algún tipo de “reforma” tenga lugar para corregir los errores de los cuales ellos están conscientes, tanto doctrinales como institucionales. Algunos sugieren que quizá esto se logre por medio de un cambio en el personal directivo. Aún antes de haber obtenido licencia para, ausentarme de las oficinas centrales al principio de 1980, un miembro del comité de sucursal de un país importante, una persona de

 

8 Hechos 10:35.

 

Perspectiva 393

discernimiento que se dio cuenta de la angustia que yo sentía con relación a la situación y las actitudes prevalecientes, me dijo, “Ray, ¡no te des por vencido! Estos son hombres viejos, ellos no van a vivir para siempre.” Esta expresión no era el reflejo de una personalidad dura, insensible, cínica, pues la persona que la pronunció es precisamente lo opuesto a eso; es un hombre muy bondadoso, de corazón afectuoso. Tales expresiones a menudo nacen de la creencia de que algún cambio tiene que venir, que la tendencia hacia una cada vez más estricta línea de pensar y una postura cada vez más dogmática tiene que dar paso a un acercamiento más cristiano, a una presentación más humilde de las creencias.

Personalmente no creo que ningún cambio fundamental vendrá como consecuencia del fallecimiento de ciertos hombres en el poder. y digo cambio fundamental, porque durante la historia del movimiento ha habido cambios de diferentes magnitudes, algunos como resultado de la muerte de Russell y de Rutherford. Cuales­quiera que fueran estos cambios, el fundamento básico ha perma­necido igual. El cambio en la estructura de autoridad en 1975-76 fue tan grande como cualquier ajuste que haya tenido lugar en toda la historia de la organización. La autoridad se distribuyó entre un cuerpo de hombres, con muchas caras nuevas alcanzando promi­nencia. Aún así, el poder de las creencias tradicionales y las normas tradicionales de la organización han vencido todo esfuerzo de procurar un cambio en las interpretaciones especulativas, el dogmatismo, el legalismo Talmúdico, el control en las manos de un grupo selecto, y las medidas represivas, a favor más bien de una hermandad sencilla, unida en lo esencial, tolerante y capaz de ceder en lo accesorio, tanto en doctrina como en práctica.

Como fue cierto de presidentes previos de la Sociedad, el actual, Fred Franz, ha sido una figura líder y, aunque la misma presidencia fue desvestida virtualmente de todo poder intrínseco cuando se tomó la acción descentralizadora en 1975-76, él personalmente sigue siendo muy influyente. Ya se aproxima a los cien años de edad. No hay duda de que su muerte afectará y alterará el cuadro, pues dentro de los miembros restantes del Cuerpo Gobernante no hay ninguno dotado de una personalidad carismática como la de él (o la de sus predecesores, Russell, Rutherford y Knorr). Dado que, desde la muerte del Juez Rutherford en 1942 en adelante, la superestructura doctrinal que se desarrolló es esencialmente el producto de los escritos de Fred Franz, y muchas de las normas básicas de la organización en lo relacionado con asuntos de “expulsión” provienen

 

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igualmente de él, la posibilidad de cambio o de “ajustes” en lo doctrinal claramente se hace mayor en su ausencia.

Me siento inclinado a pensar, sin embargo, que cualesquier cambios que vengan serán menores y que no alterarán la posición básica doctrinal o la actitud de la organización en gran manera. De los miembros del Cuerpo Gobernante que quedarían, no hay ninguno con la habilidad de formular nuevas interpretaciones en el lenguaje impresionante o la argumentación intrincada que se halla en los escritos de Fred Franz. La mayoría de los miembros hacen muy poco en cuanto a escribir material, algunos nada en absoluto. Lloyd Barry es el único que ha escrito libros y éstos han sido sólo declaraciones de los puntos de vista ya existentes sin presentar nada nuevo.9 Los otros escritores principales de la organización no son miembros del Cuerpo ni profesan ser de la clase de los “ungidos.”

Si el efecto resultante de la reestructuración del 1975-76 pudiera compararse con el cambiar las paredes interiores de una casa, entonces, cambios futuros en personal dentro de la administración podrían compararse con el hacer una nueva disposición de los muebles o el añadir algunas piezas nuevas–en ambos casos la casa misma permanece igual. Aparte del presidente, de los once miembros restantes del Cuerpo Gobernante, aquellos que ejercen la influencia más poderosa en el presente son Milton Henschel, Ted Jaracz y Lloyd Barry.l0 Sería poco usual que algo que estos miembros en conjunto apoyaran no fuera a su vez favorecido incuestionablemente por los miembros Carey Barber, Jack Ban y George Gangas. Aunque algo más individualistas que éstos tres mencionados, Albert Schroeder y Karl Klein con toda probabilidad seguirían a los demás en la mayoría de los casos. Los votos de todos éstos serían determinantes.

Si el pasado da alguna indicación, la dirección tomada por estos miembros líderes seguirá una línea conservadora, resistiendo cualquier curso o recomendación que no sostenga o promueva las enseñanzas tradicionales, los métodos y normas institucionales ahora vigentes. Lo que se ha publicado y hecho en los pasados años recientes no da base para esperar la clase de “reforma” que algunos piensan que debe venir. Es cierto que un solo miembro del Cuerpo

9 Libros escritos por Lloyd Barry incluyen. Buenas Nuevas que le harán feliz (publicado en español en 1976). y “Venga tu Reino” (publicado en español en 1981).

10 Normalmente Grant Suiter se hubiera incluido con estos tres, debido básicamente al largo tiempo que llevaba como uno de los oficiales de la Sociedad. Sin embargo, para mediados del 1983 sufrió un accidente trágico que lo dejó completamente paralizado. El murió unos meses más tarde.

 

Perspectiva 395

Gobernante tiene menos de setenta años de edad, y las edades de los demás se extienden desde los 72 hasta los 99. No obstante, cualquier reemplazo nuevo tiene que recibir la aprobación de los miembros restantes y en especial la de los miembros con influencia dominante. No hay duda de que se está haciendo cada vez más difícil el encontrar candidatos “apropiados” para ser miembros del Cuerpo, debido al número decreciente de hombres “ungidos.” Esto quizás obligue eventualmente al Cuerpo Gobernante ha desistir del requisito fundamental de que la membresía esté abierta a sólo los de esa clase. Esto sería difícil de armonizar con su doctrina de la condición privilegiada de la “clase del esclavo fiel y discreto,” y por eso es posible que procuren evitarlo mientras sea posible. Tal vez les ayude el hecho de que periódicamente miembros más jóvenes de la organización deciden que son de “los ungidos” y por lo tanto llegan a ser posibles candidatos para membresía en el Cuerpo. (Véase el Apéndice.)

En cuanto a esperar reformas una vez que ocurran cambios en el personal, un error mayor se debe, creo yo, a la idea de que la situación es resultado de hombres en particular que estén en el cargo. Sólo de manera secundaria esto es cierto. Primariamente, no se debe a los hombres. Lo que ejerce control es el concepto, la premisa sobre la cual el movimiento entero está fundado.

No se puede pasar por alto que lo que más marcadamente distingue las creencias de los Testigos de Jehová no es su rechazo de la doctrina del tormento eterno o la inherente inmortalidad del alma, o la trinidad, ni su uso del nombre Jehová, ni su creencia en un paraíso terrenal. Cada una de estas doctrinas se puede hallar en otras organizaciones religiosas.11

Lo que especialmente distingue sus enseñanzas de las de cualquier otra denominación es la doctrina fundamental que se centraliza en el 1914 como la fecha en que el gobierno activo de Cristo empezó; comenzando el juicio entonces y, más que nada, la selección de la organización de la Watch Tower como su canal oficial, asignándole control completo sobre sus intereses terrenales a una “clase del

11 No sólo las varias asociaciones de “Estudiantes de la Biblia,” algunas de las cuales son internacionales. sino también algunas afiliaciones de la Iglesia de Dios tienen casi idénticas creencias en estos mismos campos; los Adventistas del Séptimo Día creen en el dormir del alma, niegan el tormento eterno, y creen en un paraíso en la Tierra bajo el reino de Dios.

 

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esclavo fiel y discreto” y, de hecho, dando autoridad completa al cuerpo gobernante de esta clase. Abandonar en cualquier forma esta enseñanza fundamental afectaría toda la estructura doctrinal y es extremadamente dudoso que esto suceda; un cambio en esta doctrina sería muy difícil de explicar. Los pasados años han visto pre­cisamente 1o opuesto, un esfuerzo determinado, a través de las columnas de La Atalaya y otras publicaciones, para reforzar las defensas de las interpretaciones relacionadas a esta fecha o que resultan de ella, con el fin de sostener la fe en las alegaciones y pretensiones hechas con relación a la mencionada fecha. La más importante de las cuales es la relacionada con la autoridad organizacional, y aquí de nuevo hallamos actualmente una campaña intensiva para solidificar el apoyo y la lealtad a la estructura de autoridad.

Cierto, cada año que pasa ejerce más y más presión sobre tal enseñanza y las pretensiones relacionadas. El 1994 marca ochenta años desde el 1914. Eventualmente la enseñanza sobre la “gene­ración” que vivía en 1914 quizás llegue a ser muy difícil de sostener con alguna credibilidad. Pero existen algunos “ajustes” que pudieran ofrecerse, algunos de éstos se consideraron en el capítulo 9, y de este modo las pretensiones pudieran retenerse en una forma algo alterada.

Organizacionalmente se están haciendo algunos movimientos en dirección a un volver a una autoridad más centralizada (otro ejemplo de “voltejear” [“tacking”]). En la primavera del 1983, un manual nuevo de organización restauró la posición del superintendente presidente a una condición, más o menos, permanente, como el presidente del cuerpo de ancianos, además de otros cambios diseñados para centralizar la autoridad y dar así más control a través de la línea de supervisión de la organización. Si esto habrá de llevar eventualmente a una centralización de autoridad dentro del Cuerpo Gobernante mismo, con un presidente permanente o coordinador general, queda por verse. De ser así sería raro que el actual presidente de la Sociedad fuera seleccionado debido, no solo a su edad, sino a no tener él ninguna inclinación hacia trabajo administrativo. Su sucesor lógico sería Milton Henschel, y tal reconstrucción dentro del Cuerpo con él ocupando la nueva posición pudiera tener mayor probabilidad. Realmente creo que hay otros miembros del Cuerpo que verían con renuencia la idea de ceder algo del poder de que gozan ­bajo el arreglo existente. (Véase el Apéndice para datos recientes.)

Sean cuales fueran los cambios que vengan, con toda certeza serán representados como el producto de la dirección divina, y las pasadas

 

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doctrinas o los arreglos que sean descartados serán presentados como la ‘voluntad de Dios para ese tiempo,’ quizás algún tipo de “maniobra” por el capitán celestial, Jesucristo, que resultará a la larga en bien. De la misma manera que en los pasados cien años de historia de la organización, hoy hay poca razón para creer que los cambios se reconozcan por lo que son-en general, el resultado de no adherirse a las Escrituras en primer lugar, y, en la mayoría de los casos, cambios efectuados bajo la presión de las circunstancias, un esfuerzo por defenderse contra futuros dilemas vislumbrados que amenazan debido a una posición que se ha hecho insostenible. Esto difiere mucho de las correcciones que hacen personas que escudriñan las Escrituras y que, como resultado de lo que encuentran, libremente admiten que habían estado equivocados y desean hacer una rectificación.

En todo esto se sostendrá persistentemente la premisa básica, es decir, el concepto que domina tanto el pensar como lo que se escribe y lo que se hace. Es aquella premisa que Dios tiene que efectuar sus tratos con los hombres por medio de una organización y que el rey Jesucristo ha escogido a la organización de la Watch Tower para este papel que evita que muchas personas con discernimiento vean dónde yace el problema verdadero. Como lo expresa el dicho, ‘no pueden ver el bosque por mirar los árboles.’ Ellos pueden ver las inconsistencias individuales y las injusticias, lo falso de muchas enseñanzas, la naturaleza engañosa de muchos de los argumentos, el espíritu no cristiano de muchos de los métodos. Pero no pueden ver a qué suma todo esto, lo que el total es. Ven las partes pero no el todo. Algunas de estas personas están en posiciones de responsabilidad mayor. Se adhieren a la esperanza-de la misma manera que yo me adherí a la esperanza de que el futuro ha de ver grandes mejoras, porque su pensar se amolda a la premisa organizacional. Ellos piensan que Dios tiene que hacer algo para enderezar los asuntos porque tal premisa o concepto tiene que probarse verdadero; Dios tiene que sostenerlo y vindicarlo. Sin embargo, es esta premisa la que yace en la raíz de los mismísimos males que ellos lamentan. Es un concepto que no se originó en Dios. No hay razón para pensar que El se sienta compelido a sostenerlo.

Me viene a la mente aquí un dicho que un amigo me citó una vez:

La mente que renuncia, de una vez y para siempre, a una esperanza fútil, tiene su compensación en una calma siempre creciente.

 

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He hallado que tal dicho es cierto en mi propio caso. Sé que ha probado ser cierto en el caso de muchos otros.

Por duro que sea la angustia inicial-una angustia que sigue a veces a la experiencia degradante de ser interrogados por hombres que, en efecto, lo desnudan a uno de toda dignidad humana, le hacen sentir el peso de su autoridad, y presumen pasar juicio adverso de la relación de uno con Dios-y no importa lo deshechos que estemos por dentro, luego sí nos llega un claro sentir de alivio y paz. No es el sólo saber que finalmente estamos fuera del alcance de tales hombres, ya no sujetos al escrutinio y la presión eclesiásticos. La verdad, y el rehusar comprometer la verdad, traen libertad, una que se manifiesta en maneras gratas y maravillosas. Mientras más responsables seamos en nuestro uso de la libertad, más preciosos los beneficios.

La más grande libertad disfrutada es la que proviene de poder servir a Dios y a su Hijo-como también servir para el bien de toda persona-no estorbados por los dictados de hombres imperfectos, la libertad de servir de acuerdo a los dictados de la propia conciencia. Con esa libertad viene la sensación de haberse quitado una gran carga de sobre nosotros. Si la apreciamos genuinamente, ésta da el deseo, no de hacer menos, sino de hacer más, en el servicio de Aquellos que nos dieron tal libertad.12

Con todo y lo traumático que la transición inicial pueda ser, ésta puede conducir al desarrollo de una verdadera relación personal con estos dos grandes Amigos. La organización persistente mente se ha colocado a la vanguardia, ha ocupado un lugar tan grande en la escena espiritual, y ha enfocado tanta atención sobre su propia importancia, que ha mantenido a muchos fuera del ámbito de una relación personal con el Padre celestial, cosa que les pertenecía por derecho. La imagen de la organización ha descollado de manera tan exagerada que le ha restado a la grandeza del Hijo de Dios, ha nublado la visión de muchos impidiéndoles apreciar la relación cálida que él invita a las personas a compartir con sí mismo, ha distorsionado la percepción de su personalidad compasiva.13 No es sorprendente, entonces, que muchas personas, al ser expulsadas de la organización, sean embargadas por un sentimiento de soledad, de estar a la deriva, naufragando, debido a no estar ya amarrados a una estructura de autoridad, a no estar viviendo una vida canalizada en la rutina de

12 Gálatas 5:1, 13, 14; 1 Corintios 9:1.19; Colosenses 3:17. 23-25.

 

13 Mateo 11:28-30; Marcos 9:36, 37; 10:13-16; Lucas 15:1-7; Juan 15:11-15.

 

 

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actividad programada por esa autoridad, a no estar sintiendo las presiones restrictivas de sus normas y regulaciones.

En cierto sentido, parece ser que a veces uno debe pasar por cierta medida de tal reajuste doloroso para llegar a apreciar completamente lo que la real dependencia en Dios y su Hijo quiere decir. Entre aquellos que, en tales circunstancias, han reconocido la necesidad de acercarse más a Dios, de dar atención seria a la lectura de su Palabra, de mostrar interés en otros al tratar de ser espiritualmente edificante, no conozco personalmente a ninguno que no haya podido rebasar la crisis bien y haber salido de ésta sintiéndose grandemente fortalecido, más afianzado en el único fundamento sólido, la fe en la provisión de Dios en Su Hijo.14 Ellos se han dado cuenta, como nunca antes, de la relación íntima que tienen con su Señor y Dueño como discípulos de él, a quienes él trata como amigos personales, no como ovejas que hombres han agrupado en masa en un redil, sino como ovejas a quienes el Pastor da atención y cuidado individual, personal. Sin importar la edad, sin importar el tiempo que les tomó darse cuenta de esto, el sentir de ellos encaja bien en el dicho, “Hoy es el primer día del resto de mi vida.” Su perspectiva es feliz y positiva, pues sus esperanzas y aspiraciones son dependientes, no de hombres, sino de Dios.

El pensar así no implica una falta en reconocer la existencia de un rebaño de Dios, una congregación cuya cabeza es Cristo. El Hijo de Dios dio la garantía de que él tendría seguidores verdaderos, no sólo en el primer siglo o en este siglo veinte, sino además en todos los siglos intermedios, pues él dijo,”Estoy con vosotros todos los días hasta la consumación de los siglos.”15 Aunque entremezclados con la “mala hierba” que inevitablemente había de venir, él sabría quiénes eran estos discípulos genuinos suyos, no porque ellos pertenecieran a alguna organización sino por lo que ellos fueran como personas. Dondequiera que estuvieran, sin importar cuan difícil fuese-desde el punto de vista humano-de distinguir que ellos formaban parte de su congregación, él los ha conocido a través de los siglos y los ha guiado como su Cabeza, su Dueño. Su apóstol nos dice, “Pero Dios ha puesto una base que permanece firme, en la cual está escrito: ‘El Señor conoce a los que le pertenecen. “‘16 ¿Por qué deberíamos dudar

 

14 Salmos 31:11-16; 55:2-6,12-14,22; 60:11,12; 94:17-22; Romanos 5:1-11; 8:31-39.

 

15 Mateo 28:20, BC.

 

16 2 Timoteo 2:19, VP.

 

 

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del hecho de que esto ha de continuar siendo el caso hasta nuestro tiempo? La Palabra de Dios nos muestra que ello no depende de hombres-más aún, ni siquiera a ellos les es posible–el separar la gente y decir que ellos han recogido todo el “trigo” y lo han agrupado nítidamente en un cercado. Las Escrituras dejan en claro que sólo cuando el Hijo de Dios haga saber sus juicios la identificación se hará manifiesta. 17

Es un placer ahora estar libre para venir a conocer a personas sin sentirse obligado a encontrar algún tipo de “etiqueta” o clasificación identificadora en ellas, antes de poder saber cómo les vamos a justipreciar. Uno no siente la necesidad de clasificarlas automática­mente ya como Testigos o como “del mundo,” como los que “están en la Verdad” o como los que “forman parte de la organización del Diablo,” como alguien que por tener la “etiqueta” o clasificación de Testigo automáticamente es “hermano” o “hermana” de uno o, por el hecho de faltarle tal “etiqueta,” se considera como persona solamente digna de recibir nuestro “testimonio” pero no de recibir nuestra asociación a nivel de amigo. En lugar de esto, encontramos el sentir saludable de vemos capaces de hacer lo que es imparcial y justo al valorar a cada persona libres de prejuicio-basándonos sólo en lo que ésta realmente es-como persona individual. El poder hacer esto es una afirmación fortalecedora par_ nosotros puesto que sabemos que “Dios no es parcial, sino que en toda nación el que le teme y obra justicia le es acepto. “18

Seguramente una de las experiencias más dolorosas para muchos que han procurado ser fieles a su conciencia, es el darse cuenta de cuán rápidamente pueden terminarse amistades de largo tiempo, cuán abruptamente una atmósfera de aparente amor cambia a una de fría desconfianza. Una testigo en un estado del sur de los EE.UU., una de las más activas en su congregación, comenzó a darse cuenta de lo mucho que la organización se había desviado de las enseñanzas de las Escrituras. Ella le dijo a una conocida que a pesar de esto no se proponía marcharse de la organización. Como lo expresó ella misma, “Hay tantas personas en la congregación con las que personalmente estudié la Biblia y a quienes ayudé a llegar a asociarse con la congregación. Siento un amor profundo por ellas y por otras y por esa razón pienso que debo quedarme. No puedo alejarme de estas

17 Compare Mateo 13:37-43 con Romanos 2:5-10,16; 14:10-12; 1 Corintios 4:3-5; 2 Corintios 5:10; 10:12. 18; 2 Timoteo 4:1.

 

18 Hechos 10:34.35.

 

 

Perspectiva 401

personas que amo.” No mucho tiempo después de esto, los ancianos, habiéndose enterado de que ella tenía algunas reservas sobre algunas de las enseñanzas, comenzaron a cuestionar su “lealtad.” Casi de la noche a la mañana las actitudes hacia ella sufrieron un cambio. Se encontró declarada culpable por las insinuaciones y el chisme congregacional. Como luego comentó, “Descubrí que el amor que yo creía existir obraba en realidad en una sola dirección. Sin siquiera hablar conmigo y averiguar como en realidad yo pensaba al respecto, personas a quienes yo había amado tanto súbitamente me dieron la espalda.”

Cuando la misma reverencia, devoción e integridad de usted hacia Dios se han difamado-lo cual es la calumnia más grande posible­ resulta una experiencia estremecedora el oír a alguien que usted consideraba un amigo sólido decirle, “No sé qué ocurrió y prefiero no saberlo.” O llegar a saber que el tal ha dicho, “Desconozco los hechos pero sea lo que sea lo que la organización hizo, tiene que haber habido una buena razón.”

Con suma frecuencia el tan ostentado amor, supuestamente parte del “paraíso espiritual,” demuestra ser so1o superficial. En una conversación telefónica, una Testigo de un estado cercano, aún activamente asociada, me dijo que su marido, un anciano prominente en la ciudad, había estado ya por algún tiempo bajo considerable presión de los ancianos locales. “Si ellos pudieran conseguir cualquier cosa en su contra, ellos lo colgarían del árbol más alto,” dijo ella. Mi comentario fue que esto me hacía recordar el dicho, “Con amigos como ésos, ¿quién necesita enemigos?” “Usted no sabe cuántas veces hemos repetido esas palabras,” dijo ella.

Mis sentimientos son como aquellos que contiene la carta de una persona que había experimentado el rechazo frío y que escribió:

Aun el dolor causado cuando amigos previos de muchos años prefirieron creer lo que se ha contado por ahí en lugar de venir a mi y determinar la verdad, fue superado por mi gozo. . . y también el saber que la razón de su comportamiento era el miedo que experimentaban. Yo puedo de veras perdonarles con todo mi corazón porque sé verdaderamente como ellos sentían-en el mejor de los casos, que yo había abandonado a Jehová (por haber dejado la organización) y en el peor de los casos, que yo había sido engañado y extraviado por Satanás. De cualquier manera, esto me colocaba en una posición inabordable. Siento de veras cualquier dolor que les haya causado a ellos, o a cualquiera en la organización. Realmente los amo y haría cualquier cosa en mi poder para alcanzarles y tratar de explicarles la verdad de lo que me está sucediendo.

 

402 CRISIS DE CONCIENCIA

Concuerdo con 1o dicho antes porque creo que el apagar el afecto de uno con la misma facilidad aparente que uno apaga una luz es también producto de la indoctrinación institucional, no algo normal en los sentimientos naturales de las personas.

Sea cual sea el caso, el Testigo o la Testigo que sigue su propia conciencia encontrará virtualmente terminadas todas sus amistades. En tal circunstancia, uno necesitaría hacer suya la actitud expresada por el salmista:

En caso de que mi propio padre y mi propia madre de veras me dejaran, aun Jehová mismo me acogería.19

Sólo una percepción aguzada de la amistad de Dios y la de su Hijo puede compensar, sólo esto puede poner todas las otras relaciones en la perspectiva correcta en cuanto a su valor relativo. Aunque tome tiempo, hay buena razón para confiar que otras amistades estarán disponibles, si uno está dispuesto a hacer el esfuerzo requerido. Y existe la posibilidad de que éstas prueben ser más duraderas, el afecto dependiendo, no de la membresía a una organización, algo como el afecto entre miembros de un “club,” sino dependiente de lo que uno es como persona, basada en las cualidades cristianas demostradas, las realidades del corazón de uno. De ninguna manera perdí todos mis amigos. Pero por cada uno que sí perdí he encontrado otro. Estas son personas que han hecho claro que ellas están determinadas a no dejar que las diferencias de opinión o puntos de vista tengan un efecto desbaratador en nuestra amistad. Esto sigue el consejo dado:

Sean humildes y amables; tengan paciencia y sopórtense unos a otros con amor; procuren mantenerse siempre unidos, con la ayuda del Espíritu Santo y por medio de la paz que ya los une.”20

Debido a estar acostumbrados al énfasis extremo puesto en los números y la pretensión de que el crecimiento numérico sea prueba de la dirección y bendición divinas, quizás sea difícil de asumir un punto de vista más humilde y modesto, de bajar las miras de uno en esos campos. Por primera vez, quizás llegue uno a apreciar la promesa de Jesús de que ‘donde estén dos o tres reunidos en su nombre él estará allí con ellos.’ Por mi propia experiencia puedo decir que el compartir con uno o dos la lectura y consideración de las Escrituras ha probado ser totalmente satisfaciente y remunerador. Cierto, cuando­

19 Salmo 27:10; compare Salmo 31:11; 38:11; 50:20; 69:8.9, 20; 73:25,28.

20 Efesios 4:2, 3, VP.

 

Perspectiva 403

en algunas ocasiones un número mayor de personas ha compartido con nosotros en estas discusiones bíblicas ha habido un grado mayor de interés y variedad de comentarios. Aún así, el poder fortalecedor fundamental y las riquezas de la Palabra de Dios no han sido disminuidas en esas ocasiones en que sólo hemos sido “dos o tres.” Puedo decir con toda honestidad, que en cada caso el resultado ha sido el haber compartido cosas que valía la pena recordar, en mayor grado que en las muchas ocasiones del pasado cuando me reuní con cientos, miles, decenas de miles de personas en reuniones progra­madas institucionalmente.

Se requiere fe para confiar en que esto resultará cierto. Pero ello se relaciona a otro de los beneficios de la libertad que conlleva el sostener la verdad de Dios, ésta es, que en lugar de estarse alimen­tando de una “dieta” regimentada preparada por una estructura de autoridad humana, uno puede descubrir la Palabra de Dios por lo que realmente es, por lo que realmente dice. Es sorprendente cuán refrescante puede ser el leer las Escrituras y simplemente dejar que ellas hablen por sí mismas, sin ser “sobreimpresas” por la enseñanza tradicional de hombres. Una persona, en un estado del sur, que en su asociación como Testigo nunca falló en informar su actividad de cada mes por cuarenta y siete años, con asistencia igual de regular a todas las reuniones, expresó que ahora encontraba emocionante la lectura de las Escrituras, y dijo, “Nunca me sentí impulsada a quedarme hasta las 2 a.m. leyendo La Atalaya pero ahora me encuentro a menudo haciendo precisamente eso con la Biblia.”

Después de haber estado acostumbrados a interpretaciones intrincadas, argumentos complejos, y a una alegorización imaginativa de las Escrituras, puede que resulte difícil también el reconocer y aceptar la extraordinaria simplicidad del mensaje de la Biblia. Quizás sea difícil darse cuenta de que Jesús quiso decir precisamente lo que dijo cuando, después de expresar el principio de que “todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos,” pasó a decir, “porque ésta es la Ley y los Profetas.”21 Eso muestra que toda la intención, que todo el empuje detrás de las Escrituras inspiradas entonces existentes, era para enseñar a los hombres y a las mujeres a amar. Esto armoniza con la declaración de Jesús de que en los dos mandamientos, de amar a Dios y amar al prójimo, “penden toda la Ley y los Profetas. “22

21 Mateo 7:12. BJ.

 

22 Mateo 22:40. BJ.

 

 

404 CRISIS DE CONCIENCIA

Note, no sólo la ley sino además “los Profetas.” La profecía entonces no tiene el propósito de desarrollar alguna interpretación especulativa y aplicación imaginativa de algunas fechas y eventos en tiempos modernos (cuya aplicación a menudo cambia a medid_ que el paso de la fecha la hace insostenible), ni el proveer los medios para que una organización se jacte de la supuesta superioridad de su relación con Dios. Toda profecía está diseñada para guiamos “al Hijo de Su amor,” de modo que aprendamos amor a través de él, y a vivir en amor como él vivió en amor. Por eso leemos que, “el dar testimonio de Jesús es lo que inspira el profetizar.”23

Cada vez que las Escrituras se emplean de alguna manera dife­rente, cada vez que el dogmatismo y las argumentaciones sectarias nublan y complican este designio sencillo de las Escrituras, se demuestra que los que así argumentan han perdido de vista el propósito mismo de la Biblia.

Aquellos que piensan que las interpretaciones imaginativas, acabadas de describir, constituyen realmente las “cosas profundas de Dios,” delatan una falta de entendimiento en cuanto a lo que esta frase significa bíblicamente. Cuando el apóstol Pablo usó la frase (en su Primera Carta a los Corintios), el había dicho un poco antes:

Pero hermanos, cuando yo fui a hablarles de la verdad secreta de Dios, lo hice sin usar palabras sabias ni elevadas. Y estando entre ustedes, no quise saber de otra cosa sino de Jesucristo y más estrictamente, de Jesucristo crucificado. Me presenté ante ustedes débil y temblando de miedo, y cuando les hablé y les prediqué el mensaje, no usé palabras sabias para convencerlos. Al contrario, los convencí por medio del Espíritu y del poder de Dios, para que la fe de ustedes dependiera del poder de Dios y no de la sabiduría de los hombres.”24

Lo que él describe es precisamente contrario al tipo de enseñanza que hace a la gente sentirse dependiente de una organización humana que produce intrincadas y, a menudo, confusas interpretaciones de profecía, las cuales pocos pueden explicar sin una publicación particular a mano.

Esto, también, es una bendición, el poder reconocer que las verdaderas “cosas profundas” de las Escrituras tienen que ver con el aprender de la “profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del ­conocimiento de Dios” expresada particularmente en su misericordia

23 Revelación 19:10.

 

24 1 Corintios 2:1-5, 10, VP.

 

 

Perspectiva 405

a través de Jesucristo, a fin de que “de su gloriosa riqueza les dé a ustedes, interiormente, poder y fuerza por medio del Espíritu de Dios, y que Cristo viva en sus corazones por la fe. Así ustedes, firmes y con raíces profundas en el amor, podrán comprender. . . cuán ancho, largo, profundo y alto es el amor de Cristo. Pido, pues, que conozcan ese amor, que es mucho más grande que todo cuanto podemos conocer, para que así estén completamente llenos de Dios.”25

El que las “buenas nuevas” giran en torno a esta mismísima expresión de misericordia por Dios a través de Cristo y su rescate, se puede demostrar por cualquiera que quiera tomarse el tiempo de buscar en una concordancia todos los lugares en las Escrituras donde aparece esa frase. De las más de cien veces que figura la expresión “buenas nuevas” en la Biblia, hay ocho referencias a las buenas nuevas “del reino,” pero hay decenas de referencias a las buenas nuevas “acerca del Cristo.” Esto es porque el reino de Dios, la expresión de su soberanía real, está toda centralizada en su Hijo y las cosas que Dios ha hecho a través de él y las que aún hará. Es en Cristo, y no en una organización, que nuestra atención e interés deben enfocarse, pues “cuidadosamente ocultados en él están todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. “26 Comparados con el estudio, la meditación y la oración que se concentran en un mejor entendimiento de la profundidad de la misericordia de Dios, su amor y bondad, los escritos encontrados en algunas explicaciones de profecía, aunque intrigantes o rodeados de misterio o exóticos, resultan ser, verdaderamente superficiales.

Es agradable, entonces, el poder leer la Palabra de Dios sin sentimos compelidos a fijar con absoluta precisión el significado de cada porción, o el explicar cada declaración profética con una aplicación autoritaria. Pues lo que escribió el apóstol Pablo aún es cierto:

Porque tenemos conocimiento parcial y profetizamos parcial­mente; pero cuando llegue lo que es completo. lo que es parcial será eliminado. . . Porque al presente lo que vemos son los contornos nebulosos por medio de un espejo de metal, pero entonces será cara a cara. Al presente conozco parcialmente, pero entonces conoceré con exactitud, así como soy conocido. Ahora. sin embargo, permanecen la fe. la esperanza, el amor, éstos tres; pero el mayor de éstos es el amor.”27

25 Romanos 11:3 3; Efesios 3:16-19. VP

 

26 Colosenses 2:3.

 

27 1 Corintios 13:9. 10, 12. 13.

 

 

406 CRISIS DE CONCIENCIA

Si nuestro amor para con Dios, su Hijo y nuestros congéneres es realzado y edificado por la lectura de las Escrituras, entonces esa lectura ha servido innegablemente su propósito mayor. Hay muchos puntos en las Escrituras que se expresan de una manera que hace imposible que sean limitados bajo una sola posible y correcta explicación. Si hay explicaciones alternativas, donde ambas permiten armonía con el resto de las Escrituras, ambas contribuyendo a la fe, la esperanza y el amor, ¿por qué caer en la trampa sectaria de insistir inflexiblemente en sólo una de éstas?

Aprecié una expresión hecha, en armonía con este pensamiento, por una persona en una de las islas del Pacífico, quien escribió:

No creeré ni sostendré ninguna enseñanza que yo siento sea falsa, me ampararé en lo que yo crea que es la verdad, pero ya no puedo juzgar a otros que aman a Dios y sentir que soy mejor que ellos, por saber algunas cosas que ellos no saben. Dios trata con todos nosotros desde el punto en que nos encontramos. Todos estamos equivocados en algunos campos, y el juzgar, comparar, competir y separamos de otros que aman a Dios y que también le buscan, no es el camino de Dios. Su camino es amor, amor que une, sana y cubre una multitud de pecado y error. Llegará el tiempo en que todos llegaremos a conocer toda la verdad, pero mientras tanto, debemos compartir 1o que tenemos, y ayudar y estimular a otros, y no trazar líneas de batalla.

Después de todo el argumentar y debatir sobre ciertos puntos o temas doctrinales que muy a menudo envuelven cosas no claramente definidas en las Escrituras, ¿qué provecho verdadero se ha logrado? La pregunta importante permanece, ¿qué somos nosotros como personas? ¿Cuán bien reflejamos las cualidades de nuestro Padre celestial y su Hijo? ¿Se ejemplifican verdaderamente sus enseñanzas en nuestra vida y trato de otros? Cualquier enseñanza, sea organi­zacional o individual, que no contribuya genuinamente a hacer a uno más compasivo, considerado y dispuesto a ayudar a otros, jamás podría ser de Dios, pues “este mandamiento lo tenemos de él, que el que ama a Dios esté amando también a su hermano. “28

La pregunta oída a menudo es ¿Adónde, pues, voy? ¿Qué paso a ser?

Yo no siento necesidad alguna de “ir” a ningún sitio. Pues yo conozco a Aquel que tiene los “dichos de vida eterna.”29 Yo aprecio

 

28 1 Juan 4:21.

29 Juan 6:68.

 

Perspectiva 407

la compañía fortalecedora de aquellos con los que me puedo asociar (sea personalmente o por correspondencia) y espero que el futuro añada nuevas amistades de más personas sinceras cuyo interés sea por la verdad, no simplemente en doctrina, en palabras, sino como una forma de vida.30

Sencillamente, me esfuerzo por ser cristiano, un discípulo del Hijo de Dios. No veo por qué alguien quisiera ser algo diferente. No puedo entender cómo alguien pudiera esperar ser algo más.

El pasado ya pasó. Tengo mucho por lo cual estar agradecido, comparativamente pocas cosas que lamentar. Con esto no estoy minimizando la seriedad del error. A medida que los años de nuestra vida van disminuyendo, los efectos dañinos de haber permitido que el error haya influido en las decisiones tempranas y el curso de vida, pueden llegar a ser dolorosamente aparentes. No me lamento con relación a las penalidades sufridas en el pasado. Siento que he aprendido lecciones valiosas de éstas. La confianza implícita que deposité en una organización humana, sin embargo, ha probado haber sido depositada en el lugar incorrecto. Habiendo gastado la mayor parte de mi vida tratando de dirigir a la gente hacia Dios y su Hijo, encuentro que esa organización ve a éstos como el rebaño de ella, responsable ante ella, sujeto a la voluntad de ella. Aún así, me siento contento en saber que personalmente traté de estimular a éstos a poner su fe en la Palabra de Dios como el fundamento seguro. Mi confianza es que esa labor probará no haber sido en vano.

Llegado a una edad en que otros hombres contemplan retirarse de sus empleos, me encuentro tratando de hacer un comienzo en el proveer para las necesidades futuras mías y de mi esposa. Sin embargo, con el escritor bíblico puedo decir: “Jehová es mi ‘ayudante; no tendré miedo. ¿Qué puede hacerme el hombre?”3! No lamento en ninguna manera haber obrado en armonía con mi conciencia; lo bueno que ha resultado contrapesa por mucho cualesquier desazones sufridas. .

Algunas decisiones tempranas, basadas en falsas representaciones de la voluntad de Dios, produjeron efectos que parecen prácticamente irreversibles. Aun siento un vacío en mis adentro s cuando pienso en dejar atrás una esposa sin un hijo o hija que le brinde apoyo emocional y consuelo o proveer quizás, para sus necesidades económicas de manera más adecuada que lo que yo pueda en los años que quedan.

 

30 1 Juan 3:18. 31 Hebreos 13:6.

 

 

408 CRISIS DE CONCIENCIA

Pero hay un futuro más allá del futuro inmediato, y la esperanza en ese futuro, y las promesas divinas relacionadas, son las que calman el corazón.

Aunque encuentro algunas de sus acciones incomprensibles, no me siento más autorizado, o inclinado, a pronunciar juicio sobre aquellos individuos que me han rechazado, de lo que siento que ellos hayan tenido el derecho de pronunciar juicio sobre mi. Mi deseo sincero es que el futuro les traiga días mejores, pues creo que hay mucho que ellos pudieran hacer que expandiría sus miras y vidas, y que haría que sus días fueran enriquecidos de manera más significativa.

Espero haber aprendido de los errores del pasado y, aunque de seguro cometeré más, confío en que, al menos, habrá algún progreso, por el bien de otros como también por el mío propio. Lamento el no poder disculparme personalmente con algunos a los cuales quizá haya lastimado de una manera o de otra, pero mis oraciones son al efecto de que ningún dolor duradero resulte y confío en la providencia de Dios en esos perímetros que están más allá de mi poder. Espero que en los años restantes de mi vida pueda ver una medida de paz para mi esposa y para mi y además, la bendición de Dios en nuestros esfuerzos conjuntos de servirle a El todos nuestros días.

Después de su expulsión sumaria de las oficinas centrales, Edward Dunlap pasó por Alabama en su camino a Oklahoma City y a su nuevo comienzo a los sesenta y nueve años de edad. Al hablar con él me dijo, “Me parece que lo único que uno puede hacer es tratar de llevar una vida cristiana y ayudar a la gente dentro de cualquiera que sea la esfera de influencia que uno normalmente tenga. El resto está en las manos de Dios.”

Estoy agradecido de haber podido hacer disponible información que creo otros tienen el derecho de conocer. Hay mucho más que pudiera decirse, que quizás necesita decirse para tener el cuadro completo. Pero sea que el tiempo, la vida y circunstancias 1o permitan o no, estoy contento con dejar que los resultados de 1o que ahora se ha dicho descansen en las manos de Dios.

Raymond Franz 

 

5 comentarios en “12. Perspectiva”

  1. Buenas noches Esteban.

    Cuando he empezado a leer este artículo número 12, Perspectiva. Lo primero que pensé, bueno de esto ya hemos hablado. Pero parece ser que no y lo que en un principio parecía que solamente me iba a llevar un corto tiempo, he aquí que llevo varias horas, leyendo párrafo a párrafo, meditando sobre los mismos. Es apreciable la ternura en las palabras del hermano Franz, pero más fuerza cobran sus palabras cuando uno lee las referencias bíblicas en las cuales se apoyan.

    Mil gracias, mil, por todo.

    ahora cobran en mí si cabe con más fuerza,

    Hechos 17:27:
    Palabra de Dios para Todos (PDT)

    Dios quería que la humanidad lo buscara y, aunque fuera a tientas, lo encontrara. Pero en realidad, Dios no está lejos de ninguno de nosotros.

    Saludos

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  2. Por cierto, tengo una duda, ¿se relacionó él de algún modo con alguien del Cuerpo Gobernante después de su expulsión? Ya sé que puede resultar extraña la pregunta…. “Hay mucho más que pudiera decirse, que quizás necesita decirse para tener el cuadro completo. Pero sea que el tiempo, la vida y circunstancias 1o permitan o no, estoy contento con dejar que los resultados de 1o que ahora se ha dicho descansen en las manos de Dios.”

    Bueno tal vez no tenga importancia…

    José Mari

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    1. Hola José Mari,

      Después de su expulsión absurda, ningún miembro del cuerpo gobernante volvió a tratar con Ray. Él escribió varias cartas a su tío, Fred Franz, entonces presidente de la Watchtower, buscando llegar a su corazón e intentando intercambiar pensamientos, pero nunca recibió respuesta alguna.

      Sí es cierto que Ray recibió a lo largo de los años multitud de cartas de testigos de todo el mundo, entre ellos había superintendentes, ancianos, siervos de sucursal, precursores, etc. En realidad ha existido y existe una gran disidencia interna. Pero el carácter autoritario de la organización (el profesor de Harvard Harold Bloom usa la expresión “fascismo teocrático” al referirse a los testigos) produce un gran inmovilismo.

      Ese es el último capítulo de Crisis de Conciencia. Es posible que cuando Ray dice que “mucho más pudiera decirse” estuviera pensando en parte en todo lo que después escribió en su segundo libro.

      Un saludo afectuoso

      Esteban López

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  3. Siempre me he preguntado si es posible, encontrar estos libros en español para mi colección, o solamente los tenemos en inglés? Por cierto, que me pueden mencionar acerca de la esposa de Ray? Fue expulsada o algo por el estilo? Ya falleció? Se los agradecería. Saludos

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    1. Solo el libro “Crisis de conciencia” se publicó en español. El libro “A la búsqueda de la libertad cristiana” no se publicó en español en forma de libro, aunque la mayoría de de los capítulos pueden leerse aquí.

      Sí, Cynthia Franz falleció no hace mucho tiempo.

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