11. Consecuencias

“Yo sé que después de mi partida entrarán entre ustedes lobos opresivos y no tratarán al rebaño con ternura”.

-Hechos 20:29.

 Hay un viejo refrán que dice, “Una mano de hierro en un guante de terciopelo“.

No creo que los eventos de la primavera del 1980 produjeron la dureza de trato manifestada por la estructura autoritaria. Yo creo que esa dureza ya estaba allí, y que la historia muestra que estaba presente. Lo que aconteció en la primavera del 1980 meramente hizo que el guante de terciopelo se removiera, mostrando la dureza implacable existente debajo. Lo que tuvo lugar después apoya esta conclusión.

Cuando el comité judicial de cinco ancianos de Betel-haciendo lo que, por cualquier norma de lo que es propio, le tocaba al Cuerpo Gobernante hacer-finalmente se reunió con Ed Dunlap y le informó de su decisión de expulsarlo, Ed les dijo:

Está bien, si ésa es su decisión. Pero no digan ustedes que es por “apostasía.” Ustedes saben que apostasía quiere decir rebelión contra Dios y Cristo Jesús, y ustedes saben que eso no es cierto en cuanto a mí.

La edición de agosto, 1980, del boletín llamado Nuestro Servicio del Reino, enviado a todas las congregaciones, llevaba en la primera plana la declaración de que un número de personas de la familia Betel habían sido expulsadas y luego habló de “apostasía contra la­ organización.” Esta fraseología, aunque falsa (pues no hubo ninguna rebelión, ni siquiera contra la organización) estaba, al menos, más cerca de la verdad que declaraciones hechas en otras ocasiones.

Consecuencias 329

El 28 de mayo, 1980, mi carta de renuncia se leyó a la familia. El 29 de mayo, se convocó una reunión de todos los ancianos de Betel. Entre éstos estaba Jon Mitchell. El servía como secretario en el Departamento de Servicio y en las oficinas del Cuerpo Gobernante. Mi único contacto con él había sido cuando consiguió visas para mí para un viaje a África. El nunca había conversado con ninguno de los que fueron expulsados. El había visto, sin embargo, parte de la correspondencia del comité judicial que pasó por las oficinas y había oído el chisme departamental sobre los juicios por “herejía.” Relatando sus impresiones de la reunión de ancianos, y los discursos presentados por los miembros del Cuerpo Gobernante, Schroeder y Barry, dijo:

El discurso de Schroeder enfocó en el tema de organización. Habló sobre nuestra “bien afinada organización,” de cómo algunos que parecían sentir no poder aceptar sus preceptos y regulaciones, “deberían irse y no estar participando en el trabajo progresivo llevado a cabo aquí.” (La publicación Branch Organization [Orga­nización de Sucursal] se mostró para ilustrar cuan “delicadamente afinada” la organización estaba, y añadió que dicha publicación contenía más de 1,000 preceptos y regulaciones relacionadas con la operación de las sucursales y las oficinas principales de Brooklyn.) El enfatizó que esto no era una “caza de brujas,” pero que parecía haber una “poda” en proceso.

De aquellos que se habían ido, dijo él. “No es que ellos no crean en la Biblia, uno tendría que ser ateo para pensar de ese modo, pero ellos la entienden de manera diferente.”

El concluyó su porción abriendo la sesión para preguntas que pudieran tener los ancianos de Betel. Harold Jackson levantó la mano y sugirió que hubiera un “foro” o discusión abierta con relación a los asuntos envueltos. Schroeder contestó que ellos no tenían en miras hacer esto. Que si tuviéramos una pregunta podía­mos enviar una carta. Otro anciano, Warren Weil, preguntó sobre si la posibilidad de tomar “juramentos de lealtad” se había considerado. El hermano Schroeder contestó que esa posibilidad no se estaba considerando en ese momento.

El discurso de Lloyd Barry pareció ser un intento en refutar algunas de las creencias aparentemente sostenidas por aquellos vistos como apóstatas, y hacer un llamado a lealtad a la organización. El leyó Proverbios 24:21. 22, y advirtió que. se tuviera cuidado con “aquellos que están a favor de un cambio.” El habló con desdoro de ciertos individuos que se estaban reuniendo para estudiar la Biblia

­330 CRISIS DE CONCIENCIA

de manera independiente, alegando que algunos de ellos [en Betel] estaban haciendo esto en lugar de asistir al estudio de La Atalaya los lunes por la noche.

Igualmente habló de manera desfavorable de aquellos que se inclinaban a usar comentarios preparados por escritores de la cristiandad. (Muchos del Departamento de Servicio poseían Notes on the New Testament [Notas sobre el Nuevo Testamento] de Barnes y los mantenían a la vista; este comentario hizo que todos éstos se removieran y se guardaran en las gavetas.) Barry habló sobre nuestra “rica herencia” como Testigos de Jehová y se veía obviamente perturbado por la posibilidad de que algunos no le dieran a ella la misma alta estima que él, y que estaban inclinados a un pensar que podía resultar en detrimento al crecimiento y la prosperidad de la organización.

Aunque él nunca había discutido ningún punto de las Escrituras o ninguno de los asuntos aquí envueltos con ninguno de nosotros quienes éramos el blanco de ataque de estos discursos, Jon escribe:

Esta reunión y los eventos que siguieron tuvieron el efecto de aumentar el sentido de malestar que se estaba desarrollando en mí desde que oí por primera vez las noticias sobresaltantes de las expulsiones y el despido del hermano Franz.

La Watchtower del l° de agosto de 1980, había de contener un artículo que alistara lo que se consideraba eran las varias “señales de apostasía.” Pero yo ya tenía algunas ideas bien claras en cuanto a cuáles eran las verdaderas señales. Me sentía profundamente angustiado al darme cuenta que la organización misma más y más parecía estar desplegando tales señales, como siguen:

1) La supresión de libre lectura de la Biblia. Aunque yo sabía que era improbable que tuviera lugar una quema de Biblias, era aparente, sin embargo, que la libertad completa para leer las Escrituras y disfrutar de discusiones bíblicas se estaba restringiendo. ¿Por qué el Cuerpo Gobernante no quería permitir una consideración abierta de los asuntos, como se había sugerido, especialmente si esto implicaba a individuos que habían contribuido tanto a la organización y que eran tremendamente respetados como eruditos en las Escrituras? ¿Qué trataban ellos de encubrir? ¿No podía la “verdad” sobrevivir tal examen?

2) El aparente cambio de énfasis de la Biblia a nuestra “rica herencia” o tradiciones organizacionales. Yo sabía muy bien que éste

Consecuencias 331

había sido el fallo de muchas sectas religiosas, incluyendo a los fariseos. Mateo 15 y Marcos 7 contienen las palabras de Jesús donde él los denuncia por haberle dado más peso a la tradición que a la Palabra de Dios. La sugerencia de que un “juramento de lealtad” se requiriera para asegurar lealtad a la organización y sus tradiciones me cayó como algo absolutamente increíble, sin embargo ésta se había hecho en toda seriedad.

3) Tácticas de inquisición. Parecía que el Cuerpo Gobernante, que yo había considerado que estaba allí con el propósito de servir a los hermanos, estaba esgrimiendo una mano fuerte y autoritaria y estaba decidido a actuar rápida y decisivamente en el manejo de este asunto. ¿No hubiese sido mucho más sabio y juicioso de parte de ellos el haber actuado cuidadosa y deliberadamente, pesando y considerando de manera caballos asuntos, y luego, poco a poco y cautelosamente llegar a una decisión?

Recuerdo haber pensado, durante la reunión de ancianos, “¡Deténganse! ¡No vayan tan ligero! ¿No se dan cuenta de lo que están haciendo?” Yo me sentía así, no porque fuera desleal a la organización, sino por el amor que le tenía y más que nada quería veda sólidamente cimentada sobre el firme fundamento de la verdad.

Como él, inicialmente mantuve esperanza de que, después de la pesadilla, quizás un pensar más racional comenzara a triunfar, que la emocional, casi histérica, ‘mentalidad de estar bajo asedio’ que trató a un grupo pequeño de individuos concienzudos como si constituyeran una amenaza enorme a la organización mundial, se reemplazara por un pensamiento y proceder más calmado y juicioso. Lo opuesto fue lo que sucedió.

Quizás nada ilustra tan claramente las demandas que ahora se hacían para conformidad total, como lo hace esta carta que sigue, enviada a todos los representantes viajeros, superintendentes de circuito y distrito, por el Departamento de Servicio de las oficinas internacionales, fechada el o de septiembre de 1980, y luego tradu­cida a otros idiomas. La copia presentada aquí procede de la oficina de sucursal de la Watch Tower en España y lleva la fecha del 20 de diciembre de 1980. Se presenta material de las primeras dos páginas de dicha carta, la sección bajo el encabezamiento “Protegiendo el rebaño” siendo de interés especial en esta discusión (puntos particularmente pertinentes se han subrayado).

332 CRISIS DE CONCIENCIA

ASOCIACION DE LOS TELEFONOS,

TESTIGOS DE JEHOVA83)3491613 CENTRAL

(83) 3614451 ENVIOS

CALLE PARDO 65 – BARCELONA 16 (34–3) 349 1316 INTERNACIONAL

SC: SSB 20 de diciembre pe 1960

A TODOS LOS SUPERINTENDENTES DE CIRCUITO Y DISTRITO

Queridos hermanos:

La mayoría de vosotros ya habéis tenido la asamblea “Separados del mundo”

¿Verdad que ha sido una información excelente y estimuladora para todos noso­tros? Estamos al tanto del magnífico trabajo que estáis haciendo, tanto vo­sotros como vuestras esposas, siendo excelentes, ejemplos del vivir cristiano y estimulando a los hermanos a no ser parte del mundo (Juan 17:14), Cuanto más unido se mantenga el pueblo de Dios, menos será afectado por el espíritu del mundo, y es por eso que vuestrotrabajo, impulsado por un corazón lleno de amor a Jehová y al prójimo, añade incentivo para desplegar amor, este vinculo perfecto de unión” que nos ayuda a permanecer unidos a pesar de las limita­ciones y deficiencias que manifestamos (Col. 3:12-14),

 

Podéis estar seguros de que vuestro ejemplo amoroso edifica y fortalece la fe de los hermanos a los que servís. Nos da mucha alegría deciros que he­mos recibido varias cartas informándonos del amor que vosotros y vuestras es­posas habéis desplegado. Un cuerpo de ancianos, escribiendo sobre su superin­tendente ‘de circuito, dijo: “(él) está verdaderamente dedicado a hacer la vo­luntad de’ Jehová… es de ayuda espiritual para todos… abordable al conside­rar cualquier asunto. ¡Está dispuesto a escuchar y mostrar empatía para con los hermanos! Podremos confiar en hermanos de esta talla cuando sobrevengan pro­blemas futuros que sabemos que vendrán”.

 

Confiad en que los hermanos atesoran vuestra amistad, asociación y amor cuando ‘genuinamente cuidáis de las cosas que tienen que ver con ellos’ (Fili. 2:19-23,29). Así pues, continuad esforzándoos por tratarlos amorosamente. Nunca los presionéis o regañéis. Tomad la delantera, trabajad con ellos, ex­hortadlos según sus necesidades. Sed pacientes si el progreso parece lento. Este trato amoroso y paciente refrescará a los hermanos (Mateo 11:26-30),

 

PROTEGIENDO EL REBAÑO

 

Una responsabilidad principal del superintendente al.’ pastorear el reba­no de Dios bajo su custodia’ es protegerlo de los peligros (Hechos 20:26). Hechos 20:29 y 30 indica que los hombres que apostatan pueden constituir uno de esos peligros. Hay un buen estudio de este tema en “La Atalaya” del 1 de agosto, de 1960. Conviene que os familiaricéis a fondo con el contenido de ambos artículos de estudio, Animad especialmente a todos los ancianos y siervos ministeriales a hacer lo mismo. Muchos de vosotros ya habéis incluido puntos clave de “estos “artículos en el programa “Continua en las cosas que ­aprendiste”.

Consecuencias 333

Página 2

 

Ayudad a los ancianos a discernir entre el que es un apostata perturbador y el cristiano que se debilita en la fe y tiene dudas (2 Pedo 2; Jud. 22, 23).

Al primero tiene que tratársele con resolución después de esfuerzos continuados por reajustarle (2 Juan 7-10). Por otra parte, al débil en la fe debe ayudár­sele paciente y amorosamente a conseguir conocimiento exacto que fortalecerá su fe.

 

Tened presente que, _para ser expulsado, un apóstata no tiene Que ser ne­cesariamente un promotor de puntos de vista apóstatas. Como se menciona en el párrafo 2, página 17, de “La Atalaya” del 1 de agosto de 1980, “la palabra ‘apostasía’ viene de un termino griego que significa ‘el colocarse fuera de’, ‘un apartarse, defección’, ‘rebelión, abandono”‘. Así pues, si un cristiano’ bautizado abandona las enseñanzas de Jehová, como las presenta el esclavo’ fiel y discreto; y _persiste en creer otra doctrina a pesar de la censura bíblica, está apostatando. Deben hacerse esfuerzos bondadosos y continuados por reajustar su forma de pensar. Sin embargo, si después de haber hecho estos esfuerzos, continua creyendo ideas apostatas y rechaza lo que se le ha provisto a través

de la clase del ‘esclavo’, entonces debe tomarse la acción judicial apropiada.

Esto no quiere decir que vosotros o los ancianos debéis ir la caza de

brujas” por decirlo así, investigando las creencias personales de los herma­

‘nos. Más bien, “si llega a .la atención de los ancianos algo de razonable impor­tancia en este sentido, sería apropiado indagar bondadosa y discretamente para

proteger el rebaño. Nunca enfatizaremos demasiado la necesidad de ser preca­vidos, discretos y bondadosos al atender estas situaciones (Sant. 1:19,20).

COOPERACION ENTRE LOS CUERPOS DE ANCIANOS

En: algunas de nuestras ciudades más grandes se ha notado que, en ocasio­nes cuando se descubre un mal, varias congregaciones pueden estar implicadas. Si tal es. el caso, se necesita una completa cooperación entre los cuerpos de ancianos de las congregaciones afectadas. Los ancianos deberían estar alerta a la necesidad de comunicar rápidamente a los cuerpos de ancianos de las congregaciones cualquier información acerca de publicadores en sus congregaciones que puedan hacer necesaria una investigación.

La carta presenta la norma oficial. Esta dice en realidad que el que una persona crea-no que promueva, sino que simplemente crea­ algo que difiera de las enseñanzas de la organización da razón suficiente para tomar acción judicial contra tal persona como ¡un “apóstata”!

Esta carta no presenta expresiones modificantes que limiten tales diferencias en creencia a las enseñanzas fundamentales de la Palabra de Dios, como la venida del Hijo de Dios como hombre, el rescate, fe en la sangre derramada de Cristo como la base para salvación, la resurrección, o doctrinas bíblicas básicas similares. Ni siquiera dice que la persona necesariamente esté en desacuerdo con la Biblia, la Palabra de Dios. Más bien, es que él está en desacuerdo con “las enseñanzas de Jehová, como las presenta el esclavo fiel y discreto.” Lo que es algo así como decir que el hecho de que un hombre acepte

334 CRISIS DE CONCIENCIA

y obedezca el mensaje escrito del rey no es garantía de su lealtad. ¡Es el aceptar y obedecer lo que un esclavo mensajero alega que el Rey quiso decir lo que decide esto!

En la parte superior de la carta en inglés del 10 de septiembre del 1980 hay un código que lee “SCG” que identifica al autor de ésta como Leon Weaver. Pero no debe pensarse que esta norma de “control de los pensamientos” fue la idea de un solo individuo, ni fue tampoco una idea súbita de extremismo que alguna persona pudiera asumir y poco después sentirse avergonzada por haber tomado una posición tan dura e impensada y sumamente anticristiana. El autor era miembro del Comité del Departamento de Servicio, cuyos miembros, como por ejemplo Harley Miller, David Olson, Joel Adams, Charles Woody y Leon Weaver, son todos representantes de mucho tiempo en la organización, con décadas de experiencia como haberes suyos. Ellos actúan como agentes del Cuerpo Gobernante en la supervisión de la actividad de las más de (en aquel entonces) 7,500 congregaciones y de todos los ancianos, superintendentes de circuito y distrito en los Estados U nidos, donde residen una cuarta parte de todos los Testigos de Jehová. Ellos están en contacto regular con el Comité de Servicio del Cuerpo Gobernante y se supone que estén completamente familiarizados con la norma del Cuerpo Gobernante, en sintonía con su pensar, punto de vista y espíritu.

Pero esto sólo añade al aspecto asombroso de la posición que la carta tomó. Como sé, por mis años de experiencia en el Comité de Servicio, toda carta de importancia tiene que someterse al Comité de Servicio del Cuerpo Gobernante para aprobación antes de enviarse.1 El que un solo miembro en el Comité formulara objeción resultaría en que la carta se enviara para ser considerada por el entero Cuerpo Gobernante.

Fuera cual fuera el caso, la carta y la norma envuelta–que evoca memorias de la posición de las autoridades religiosas durante la inquisición-tenía que haberse aprobado por un número de representantes de las oficinas centrales, incluyendo algunos miembros del Cuerpo Gobernante. Ya que amistades, relaciones de familia, honor personal y otros intereses vitales estaban todos en juego, es de suponer que estos hombres hayan dado extensa y cuidadosa consideración a esa declaración del 1 o de septiembre de 1980, antes, de aprobarla como la expresión oficial del “esclavo fiel y discret0” de Jesucristo. Lo que ellos dijeron allí no era asunto de poco peso del

1 Los miembros en ese tiempo eran Ted Jaracz (coordinador), Milton Henschel, Albert Schroeder, William Jackson y Martin Poetzinger.

Consecuencias 335

cual poder decir después, “Bueno, realmente 1o que queríamos decir no es 1o que aparenta decir la carta.” Como los hechos muestran, muchas personas fueron de hecho expulsadas y se les sigue expulsando bajo la sola base de esta norma de control de pensamiento declarada en la carta. La etiqueta denigrante de “apóstata” les es añadida a sus nombres por el solo hecho de que, en sus corazones, no pueden aceptar todas las interpretaciones de la Sociedad Watch Tower.

Es posible que esta norma haya surgido como resultado de, o se haya inspirado en, algo que se desarrolló a comienzo de ese año en una de las congregaciones de Nueva York. Jon Mitchell, quien, como antes se ha mencionado, había trabajado como oficinista temporero en el Departamento de Servicio, relata:

Alrededor de este tiempo [refiriéndose al comienzo del verano de 1980] llegó un memorándum de Fred Franz, aparentemente en respuesta a una pregunta que había sido enviada por Harold Jackson [miembro del personal del Departamento de Servicio].

Parece que había una precursora (predicadora de tiempo completo) en una de las congregaciones de habla hispana que sentía que ella no podía enseñar a conciencia que los 144,000 de Revelación 7 y 14 era número literal. Ella dijo que no iba a hacer proselitismo o tratar de publicar un punto de vista opuesto, pero que ella no quería enseñar a aquellos con quienes ella estudiaba la Biblia que los 144.000 era número literal.

La pregunta del hermano Jackson era respecto de si tal persona podía, o no, considerarse un ‘apóstata.’ El memorándum confirmó que tal persona sí podía ser clasificada como apóstata y debería ser expulsada si ella no concordaba en enseñar lo que la Sociedad le daba instrucciones de enseñar. Recuerdo a alguien en el Departamento de Servicio comentar sobre el desenlace final de este caso y decir que la hermana había hecho una “retractación de sus ideas.” [En inglés. la palabra empleada era recantation, término común empleado en los juicios de la Inquisición.] Me asombré de que se hiciera uso de tal terminología sin el menor indicio de vergüenza.

Uno pudiera pensar que la posición extrema tomada en la carta del 10 de Septiembre del 1980, antes citada, y que se presentó a los ancianos por medio de los representantes viajeros, produciría, si no una tormenta de protestas, al menos alguna expresión de conster­nación de parte de los ancianos y otros. Pero ellos estaban muy bien entrenados para que esto sucediera. Algunos individuos sí se expresaron, pero cautelosamente, no fuera a ser que también

336 CRISIS DE CONCIENCIA

recibieran la etiqueta de “apóstatas.” Ciertamente la ausencia de protesta no era porque habían ‘probado para ellos mismos que ésta era la buena, la acepta y la perfecta voluntad de Dios,’ como exhorta el apóstol 2 Releyendo el párrafo en la página dos, uno se da cuenta de que ni un solo versículo de las Escrituras se presentó como prueba de que tal norma de control del pensamiento tuviera apoyo en la Biblia. Los pensamientos del cristiano deben ‘hacerse cautivos en obediencia a Cristo,’ no a hombres o a una organización.3 ¿Por qué, entonces, esta presteza a someter la conciencia de uno mismo a un control tan completo?

Es el concepto que se tiene de “la organización” lo que produce esto. Ese concepto crea la creencia de que, para toda intención y propósito, lo que la organización dice, es como si Dios mismo lo dijera. Quizás un ejemplo típico que resume el espíritu producido por los pronunciamientos de la Sociedad-incluyendo dicha carta ­es un incidente que tuvo lugar en la reunión de ancianos en una asamblea de circuito en Alabama. El superintendente de distrito, Bart Thompson, alzó para que todos la vieran una publicación de la Sociedad que tenía cubierta verde. Entonces dijo a la asamblea de ancianos, “Si la Sociedad me dijera que este libro es negro en lugar de verde, yo diría, ‘Sabes, yo hubiera jurado que era verde, pero si la Sociedad dice que es negro, pues, ¡negro es!'” Otros han empleado ilustraciones similares.

Cierto, hay muchos Testigos pensadores que sienten repugnancia por tales afirmaciones crasas de fe ciega. Aún así la mayoría de ellos están dispuestos a amoldarse, hasta el grado de tomar “acción judicial” contra cualquiera que exprese dudas con relación a las interpretaciones de la Sociedad. ¿Por qué?

Me esfuerzo, en mi mente y corazón, por comprender los sentimientos de todas estas personas, aquellos que están en el Cuerpo Gobernante incluidos. Basado en mi experiencia entre ellos yo creo que son, en efecto, cautivos de un concepto. El concepto o imagen mental que ellos tienen de la “organización” parece adquirir una personalidad suya propia, al grado que el mismo concepto los controla, los mueve o los restringe, por medio de amoldar su modo de pensar, sus actitudes, su discernimiento. No creo que muchos tomarían la posición que ahora están tomando si sólo pensaran en, ­términos de Dios, Cristo, la Biblia, y los intereses-no de una

2 Romanos 12:2.

3 2 Corintios 10:5.

Consecuencias 337

Organización – sino de sus hermanos cristianos, sus congéneres. La inserción del concepto existente de “la organización,” sin embargo altera radicalmente su forma de pensar y el punto de vista, y llega a ser, en efecto, la fuerza dominante, controladora.

Creo que cuando piensan y se refieren a la “organización,” los hombres del Cuerpo Gobernante están, del mismo modo, pensando en el concepto más bien que en la realidad. Visualizan “la organización” como algo mucho mayor y más grandioso que ellos mismos, pensando de ella en términos de su aspecto numérico, en la amplia esfera de su control, como cosa internacional, mundial. Ellos no se dan cuenta-aparentemente-que este aspecto se refiere más al dominio o campo de acción de la organización que a lo que la organización realmente es. Cuando, sin embargo, ellos apremian “lealtad a la organización” tienen que saber, seguramente deben saber, que no se están refiriendo a una lealtad a tal dominio o campo de acción-las miles de congregaciones y sus miembros, que la organización dirige. Están hablando de lealtad a la fuente de esa dirección o guía, a la fuente de las enseñanzas, a la fuente de la autoridad. Reconózcanlo los miembros del Cuerpo Gobernante o no, es un hecho que en estos aspectos cruciales ellos, y sólo ellos, son la “organización.” Cualquier otra autoridad que exista, sea la de los comités de sucursal, la de los superintendentes de distrito y circuito, la de los cuerpos de ancianos en las congregaciones–esa autoridad emana completamente de ellos mismos, sujeta a ajuste, cambio o eliminación cuando ellos lo decidan, unilateralmente, sin ser cuestionados. El apóstol en Romanos, capítulo trece, dice que las autoridades terrenales “están colocadas por Dios en sus posiciones relativas.” Sus palabras pudieran compararse con la situación arriba considerada, pues todas las autoridades existentes dentro de la organización “están colocadas en sus posiciones relativas por el Cuerpo Gobernante,” sujetas enteramente a su control.

Como mencioné, dudo que la mayoría de estos hombres piensen sobre estas realidades. De manera que para ellos “la organización” permanece como algo indefinido, abstracto, un concepto más bien que una entidad concreta. Quizás, debido a este punto de vista tan ilusorio de “la organización”, un hombre puede ser miembro de tal Cuerpo poseedor de poder y autoridad virtualmente ilimitados, y no obstante, no sentir un agudo sentido de responsabilidad personal por lo que el Cuerpo haga, por cualquier dolor o información desorientadora y el resultante proceder equivocado que ésta genere. “Fue la organización Quien lo hizo, no nosotros,” parece ser la forma de pensar. Y,

338 CRISIS DE CONCIENCIA

creyendo que “la organización” es el instrumento escogido de Dios, se pasa la responsabilidad a Dios. Era voluntad de El-aun si más tarde tal decisión particular o enseñanza autoritaria particular resulta ser errónea y se cambia. Gente puede haber sido expulsada, o en otros aspectos, lastimada por decisiones erróneas. Pero el miembro individual del Cuerpo Gobernante se siente absuelto de respon­sabilidad personal. Cualquier revoltijo que se haya producido, Dios se encargará de la limpieza de éste para “la organización.”

Expreso estos puntos, no como medio para expresar condenación, sino como medio para suministrar una explicación, un intento de entender por qué ciertos hombres que considero ser honestos, básicamente individuos bondadosos, pueden ser partícipes de lo que creo que ellos-en sus propios corazones-normalmente recha­zarían. Creo que el concepto anteriormente descrito es trágicamente erróneo, tan pernicioso como trágico. Es mi creencia que las acciones drásticas que se tomaron contra esas personas acusadas de “apostasía” eran, en casi todos los casos, no solamente injustificadas, sino también repugnantes, indignas no sólo del cristianismo, sino también de cualquier sociedad de hombres libres. No obstante, el esfuerzo por tratar de comprender me permite estar libre de cavilaciones melancólicas o de guardar amargura hacia las personas envueltas, ya sea individual o colectivamente. La amargura es tanto contraproducente como destructora. No sé de ninguna persona entre esos hombres a quién me negaría a recibir hospitalariamente en mi hogar, sin cuestionar nada, sin necesidad de disculpas. Ni yo ni ninguno de mis amigos íntimos habíamos considerado cortar la asociación con ellos, o con ninguna otra persona, por causa de una diferencia en entendimiento. Eso no fue ni nuestro pensamiento ni nuestra acción.

Cuando me reuní con el Cuerpo Gobernante la reunión se grabó y se me había prometido copia de esta grabación. ¿Qué pasó con esto? Creo que lo que sucedió ilustra bien los puntos que se acaban de presentar.

Como tres semanas después de haber regresado a Alabama, tuve que escribir al Cuerpo Gobernante y aproveché la ocasión para preguntar por mi copia de la grabación. Recibí una respuesta fechada el 26 de junio de 1980.

Aquí se presenta la carta original y la traducción al español sigue: ­

Consecuencias 339

PHONE (212) 625-1240 W ATCH TOWER

BIBLE AND TRACT SOCIETY 0F PENNSYLVANIA

124 COLUMBIA HEIGHTS, BROOKLYNS, NUW YORK 11201 U. S. A

June 26, 1980

R. V. Franz

C/O P. V. Gregerson

Route 4. Box 444

Gadsden, AL 35904

Dear Brother Franz:

Your letter of June 14 has been received

We Cheeked with the shipping department and they inform us that your furniture has been crated and it was shipped out freed Brooklyn on Tuesday, June 24 o So you should, be receiving it soon.

As for the tape about which you write this matter is being given attention and it will be sent to you just as quickly as a copy can be made and shipped on to you.

We will look forward to receiving the two procedure books that you will be sending to us. Your letter also enclosed the convention talk material you mentioned returning to us.

May Jehovah’s blessing be with you and we send Christian love.

Your brothers,

OF PENNSYLVANIA

For the Chairman’, Committee

26 de junio de 1980

R. V. Franz

C/O P. V. Gregerson Route 4, Box 444 Gadsden, AL 35904

Querido hermano Franz:

Se acusa recibo de su carta del 14 de junio.

Investigamos con el departamento de embarque y nos informaron que sus muebles se han puesto en cajas y que salieron de Brooklyn el martes 24 de junio. AsÍ que los deberá estar recibiendo pronto.

 

Con relación a la grabación sobre la cual nos escribió, este asunto está recibiendo atención y ésa se le enviará tan pronto corno se puede hacer una copia y mandársela.

340 CRISIS DE CONCIENCIA

Esperamos recibir los dos libros sobre procedimiento que nos va a mandar. Su carta también incluyó el material del discurso de asamblea que usted había mencionado que nos iba a mandar.

Que las Bendiciones de Jehová estén con usted y le mandamos amor cristiano.

Sus hermanos,

Por el Comité de la Presidencia

Pasaron dos semanas y entonces llegó esta carta:

PHONE 12121 625 – 1240 WATCHTOWER CABLE WATCHTOWER

BIBLE AND TRACT SOCIETY 0F PENNSYLVANIA

124 COLUMBIA HEIGHTS, BROOKLYNS, NUW YORK 11201 U. S. A

July l0, 1980

Mr. Raymond V. Franz

c/o P. V. Gregerson

Route 4, Box 444

Gadsden, AL 35904

Dear Brother Franz:

Further with regard to our letter of June 26:

We thank you for the return of the Branch Organization and

Governing Body Procedure books, which arrived the other day.

Also, the shipping department has notified us that your furni­ture items were sent and that they have been received by you.

“While the Chairman’s Committee had mentioned that the

matter of sending you the tape of May 20 (a1though it mar be

the tape of May 2lst that you have in mind of the Governing Body meeting) was “being given attention,” the Governing Body has now thought it .well not to make up and give Out any copies of the tapes for either of such dates. Also, in view of a confidential item which had been sent to the Governing Body members in April somehow coming into the hands of one of the members of the Bethel family who was disfellowshiped, and which was further circulated, the Governing Body has determined that i t would not be advisable to open the records of its sessions (be it by tapes or minutes in writing) to anyone off the Society’s premises. Furthermore, a change of status as to yourself has occurred. If in the future you would wish to obtain information from the tape we would not object to making such available to you to hear at Bethel.

While we did verbally mention, and al so write, that a copy of the tape would be available to you, now the situation has seriously changed. As you no doubt can appreciate the Governing Body feels that this would be a more discreet course. We trust that you will find this arrangement a reasonable one.

It is hoped all is well with you and we send OUT Christian love and greetings.

Your brothers, ­

OF PENNSYLVANIA

For the Chairman’s Committee

Consecuencias 341

10 de Julio de 1980

Mr. Rayrnond V. Franz

c/o P. V. Gregerson

Route 4, Box 444

Gadsden, AL 35904

Querido hermano Franz:

Con relación a nuestra carta del 26 de junio:

Le agradecemos el retorno de los libros Branch Organization y

Governing Bodv procedure, los cuales llegaron el otro día. Además, el departamento de embarque nos ha notificado que sus muebles se enviaron y que ya usted los recibió.

 

Mientras que el Comité de la Presidencia le había mencionado que el asunto del envío a usted de la grabación del 20 de mayo (aunque quizás sea la grabación del 21 de mayo de la reunión del Cuerpo Gobernante la que usted tiene en mente) estaba “reci­biendo atención,” el Cuerpo Gobernante piensa ahora que no sería bueno hacer y distribuir copias de las grabaciones de ninguna de esas fechas. Además, en vista de que un artículo confidencial que se había enviado a los miembros del Cuerpo Gobernante en abril de alguna manera cayó en manos de uno de los miembros de la familia Betel que había sido expulsado, y que luego fue cir­culando, el Cuerpo Gobernante ha determinado que no sería aconsejable abrir los registros de estas sesiones (sea esto por medio de cintas grabadas o minutas escritas) a nadie que esté fuera de los predios de la Sociedad. Más aún, hubo un cambio en su categoría en la organización. Si en el futuro deseara obtener información de la grabación no objetaremos en hacerla disponible a usted para que la escuche aquí en Betel.

Aunque si verbalmente mencionamos, y también escribimos, que una copia de la grabación se le haría disponible a usted, ahora la situación ha cambiado seriamente. Como sin duda puede usted apreciar, el Cuerpo Gobernante piensa que éste seria un curso más discreto. Esperamos que encuentre este arreglo razonable.

Se espera que todo le vaya bien y enviamos nuestro amor cristiano y saludos.

Sus hermanos,

Por el Comité de la presidencia

Esta carta inevitablemente trajo recuerdos en cuanto a la manera en que los asuntos se habían manejado desde el principio, desde el tiempo en que el Comité de la Presidencia había puesto en marcha la maquinaria judicial y las acciones que produjeron las diferentes expulsiones. Yo había abrigado esperanzas de que todo eso ya estuviera pasado. No tenía manera de saber a qué se estaban refiriendo ellos con “un artículo confidencial que se había enviado al Cuerpo Gobernante en abril.” Mientras estuve en Brooklyn no había visto a ninguna de las personas expulsadas, ni las vi desde ese entonces y el tiempo de mi regreso a Alabama. Así que contesté de la siguiente manera:

342 CRISIS DE CONCIENCIA

 

July 19, 1980

 

Watchtower Society

Attention: (Chairman’ s committee

Dear brother:

This will acknowledge receint of .your Letter of July 10. Yes, the forniture items” were received by us in good condition and we appreciate the work of the brothers in shipping; in caring for this.

1 note what you say about the decision not to send the tape of ,-May 2L (incorrectly stated by me as May 20). As you must realize, the agreement was, and it was stated by the

(chairman of the body before the session, that such would be provided to me. there were no qualifications stated, such as my, status, my being at Bethel or outside of bethel. it was

a simple acknowledgement of the one provision that 1 required before agreeing’: to having the session taped, und you accepted that stipulation end agreed to it. Since you have acknowledged in writing that this is the case then 1t seems you should hold true to your agreement. What others have done cannot be used as a bats for breaking your agreement with me. If you do not intend to hold true to that agreement then it is plain that the only fair thing: for you to do is to destroy that tape and any transcripts or copies thereof. For if I am entitled to a copy of it then ne1ther should you be, for I only agreed to it on the provision that 1 wood receive a copy of it.

I have, not completed my review of mi paper but believe that I have some further material that should be returned to you and I wil1do this as soon as possible.

I will Look forward to hearing from you at an early date

on the matter of the tape. I will expect to receive either the tape or you Letter to the effect that the tape and any copies or transcripts thereof have been destroyed.

thank you for your attention to the “above and May God aid

you in Loyally’ upholding; the high principles of his word and

the good news about his Kingdom..

Yours in Jehovah’ s service,

 

H. V. Franz

19 de julio de 1980

Sociedad Watchtower

Atención: Comité de la Presidencia

Queridos hermanos:

Esto acusa recibo de su carta del 10 de julio. Si, recibimos los muebles en buenas condiciones y agradecemos el trabajo de los hermanos en el embarque y cuidado de éstos.

Tomo nota de lo que dicen con relación a la decisión de no enviar la grabación del 21 de mayo (incorrectamente mencionada por mi como del 20 de mayo). Como ustedes deben darse cuenta, el acuerdo fue, y esto se declaró por el presidente del cuerpo al principio de la sesión, que ésta se me proveería. Ninguna condición se estipuló, tal como mi estado o posición en la organización, el estar yo en Betel o fuera de Betel. Se hizo sencillamente en reconocimiento de la única provisión que exigí para que yo consintiera en que la sesión fuera grabada, y ustedes aceptaron y estuvieron de acuerdo con la estipulación. Ya que ustedes han reconocido por escrito que éste es el caso, parece entonces, que ustedes deben cumplir con lo acordado. Lo

Consecuencias 343

que otros hayan hecho no se puede usar como base para romper el

acuerdo que ustedes hicieron conmigo. Si ustedes no tienen la intención de cumplir con el acuerdo, entonces queda claro que lo único justo que les queda por hacer es que destruyan la grabación y cualesquier transcripciones o copias de ésta. Pues si yo no tengo derecho a una copia de la grabación tampoco ha de pertenecerles a ustedes tal derecho, pues yo consentí a la grabación sólo bajo la provisión de que yo recibiera una copia de ésta.

 

Aun no termino de revisar mis papeles pero creo aún tener algún material que les debe ser devuelto y haré esto tan pronto sea posible.

Espero oír de ustedes en una fecha temprana con relación a la grabación. Estoy en la expectación de recibir o la grabación o una carta de ustedes al efecto de que la grabación y cualesquier copias o transcripciones se han destruido.

 

Gracias por su atención a lo mencionado arriba y que Dios les ayude en sostener lealmente los altos principios de su Palabra y las buenas nuevas acerca de su Reino.

 

De ustedes en el servicio de Jehová,

 

R. V. Franz

 

Esta es la contestación que el Cuerpo Gobernante me mandó tres semanas más tarde:

Phone(2121 WATCHT0WER CABLE WACHTOWER)

BIBLE AND TRACT SOCIETY OF PENNSYLVANIA

124 COLUMBIA HEIHITS, BROOKLYN NEW YORK 11201, U. S. A.

August 8, 1980

Raymond Franz

c/o P.Y. Gregerson

Route 4, Box 444

Gadsden, AL 35904

Dear Brother Franz:

Your 1etter of Ju1y 19 with reference to the Chairman’s Committee 1etter to you of Ju1y 10, has been received.

The Governing Body decided for the time being not to send you the tapes of the May 21 meeting as mentioned in out letter to you of the 10 of July. As described in our letter if you desire to hear the information on these tapes they are available to you for listening at Bethel

We send our greetings.

Your .fellow servants of Jehovah,

De Pennsylvania

For the Chairman’s Committee

_344 CRISIS DE CONCIENCIA

8 de agosto del 1980

Raymond Franz

C/O P. V. Gregerson Route 4,

Box 444 Gadsden, AL 35904

Querido hermano Franz:

Su carta del 19 de julio con relación a la carta del Comité de la Presidencia a usted del 10 de julio se ha recibido.

El Cuerpo Gobernante decidió por el momento no enviarle las grabaciones de la reunión del 21 de mayo como se mencionó en nuestra carta a usted del 10 de julio. Como se detalló en nuestra carta, si usted deseara escuchar la información en estas grabaciones éstas están disponibles a usted para que las escuche en Betel.

Enviamos nuestros saludos.

Sus consiervos de Jehová,

Por el Comité de la Presidencia

Ellos no dieron respuesta ni a siquiera uno de los puntos que traje a su atención. El sentido de irrealidad que había experimentado antes retornó. Es difícil creer que hombres en posiciones de respon­sabilidad pudieran actuar tan irresponsablemente. El tono de la carta comunicaba la actitud de que todos los derechos pertenecían a ellos (a la “organización”) y que los derechos de los individuos podían simplemente ser ignorados, si esto parecía deseable y ventajoso, ser sumariamente echados a un lado como de poca consecuencia. Escribí una vez más, como sigue:

August 23, 1930

Chairman´ s committee

Brooklyn New York

Dear brother..,

I have. received your letter of August 8 which la in response to mine of July l9 with regard to the tape you agreed to send me.

Your Letter is a response but not a reply. It simply repeats in abbreviated ford your Letter of July 10 and makes no reply to the points presented in my letter of July 19.

The fact is that you have in your possession tape of the May 21 meeting only. as a result of an unkept agreement. To set up new conditions after an agreement has been made, doing so unilaterally and arbitrarily, is certainly not fair by any atandards. In your letter of June 26 you ackowledged in writing that you had made an agreement to provide me a copy of the tape of the meeting and stated your intention of preparing such copy and sending it to me. My status had already changed at that time, yet this was subsequently used as one basis for not keeping your agreement. The reasons given for not carrying out your agreement, as stated in your letter of July l0, are in no way a justification for a breach of contract.

Consecuencias 345

May I urge you to meditate upon the consequences of Such a course, keeping in mind the principle set forth at Leviticus 19:15, Romane l:31. In view of your evident concern about releasing a copy of the tape, I have offered you the only honorable alternative, that of eliminating the tape and any copy or transcripts thereof. If you wish to keep the tape then the only Just thing to do is to Keep the agreement by which you obtained it. I have no doubt that if the circunstances were reversed, with the tape being in my possession and you being the petitioners for and agreed-upon copy, you would take the same position that I have taken.–Mathew 7:l2.

. Please accept the above as an expression of concern for your own spiritual interests as well as for that of brothers everywhere. Though ay status may be viewed as a lowly and not a high one, I will appreciate Your manifesting consideration for the points made in this letter and my letter of July 19.

Your brother,

R. V. Fran

28 de agosto de 1980

Comité de la Presidencia Brooklyn, New York

Queridos hermanos:

Recibí su carta del 8 de agosto que responde a la mía del 19 de julio con relación a la grabación que ustedes habían acordado enviarme.

Su carta fue una respuesta pero no una contestación. La suya simplemente repite en forma abreviada su carta del 10 de julio y no contesta los puntos presentados en mi carta del 19 de julio.

El hecho es que ustedes tienen en su posesión grabaciones de la reunión del 21 de mayo sólo como resultado de un acuerdo no honrado. El levantar nuevas condiciones después que un acuerdo se ha hecho, haciendo esto unilateralmente y arbitrariamente, ciertamente no es algo justo bajo ninguna norma. En su carta del 26 de junio ustedes reconocieron por escrito que habían hecho un acuerdo de proveerme con una copia de la grabación de la reunión y declararon la intención de preparar tal copia y enviármela. Mi estado o condición en la organización ya había cambiado en aquel entonces, sin embargo, esto se usó subsecuentemente como base para no cumplir con el acuerdo. Las razones dadas para no cumplir con su parte del acuerdo, como se expresaron en su carta del 10 de julio, no son en ninguna manera una justificación para violar el contrato.

Permítanme exhortarles a que mediten sobre las consecuencias de tal curso de acción, manteniendo en mente los principios expresados en Levítico 19:15; Romanos 1:31. En vista de su preocupación evidente con relación a desprenderse de una copia de la grabación, les he ofrecido la única alternativa honorable, la de eliminar la grabación y cualesquier copias o transcrip-

346 CRISIS DE CONCIENCIA

ciones. Si ustedes desean conservar la grabación entonces la única cosa justa a hacer es mantener el acuerdo mediante el cual la obtuvieron. No tengo dudas de que si las circunstancias fueran las opuestas, con la grabación estando en mi posesión y ustedes solicitando la copia acordada, ustedes tomarían la misma posición que yo he tomado.–Mateo 7:12.

Por favor, acepten lo aquí dicho como una expresión de preocupación por su interés espiritual tanto como por el de hermanos en todas partes. Aunque mi posición sea vista como una posición baja y no una alta, agradecería el que ustedes manifestaran consideración por los puntos presentados en esta carta y en mi carta del 19 de julio.

Su hermano,

R. V. Franz

Casi un mes más tarde, otra carta vino, mostrada a continuación:

PHONE (212) 625-1240 WATCH TOWER CABLE WATCHTOWER

BIBLE AND TRACT SOCIETY OF PENNSYLVANIA

124 COLUMBIA HEIGHTS. BROOKLYN NEW YORK 11201, U.S.A.

GT/A September 24,1980

Raymond V. Franz

Route 4,

Box 440F Gadsden,

AL 35904

Dear Brother Franz:

Your letter of August 28, 1980 has been received and has been given consideration.

This is to inform you that the tapes of the May 21, 1980, meeting to which you have made reference have now been des­troyed. There are three witnesses of the Governing Body who were present when such tapes were destroyed. There were no written transcripts made of the material that was taped, nor were any taped copies made of the recordings. The tapes have been totally destroyed.

This is in accordance with your wishes as set out in your correspondence to us.

Your brothers,

OF PENNIVLVANIA

For the Chairman’s Committee

Consecuencias 347

GT/A 24 de septiembre de 1980

Rayrnond V. Franz

Route 4, Box 440F

Gadsden, AL 35904

Querido hermano Franz:

Se ha recibido su carta de 28 de agosto de 1980 y se le ha dado consideración.

Esto servirá para informarle que las grabaciones de la reunión del 21 de mayo de 1980, a las cuales usted ha hecho referencia, han sido ya destruidas. Había tres testigos del Cuerpo Gobernante que estuvieron presentes cuando las graba­ciones fueron destruidas. No hubo transcripciones escritas del material que fue grabado, ni tampoco había copias grabadas de éstas. Las cintas fueron destruidas completamente.

Esto está en acuerdo con sus deseos como fueron expresados en su correspondencia a nosotros.

Sus hermanos,

Por el Comité de la Presidencia

Como la correspondencia ya presentada demuestra, mis “deseos” eran que se me enviara una copia de las grabaciones como se había prometido. Como era claro que ellos no estaban dispuestos a separarse de ellas (trayendo a la mente algo de la actitud del tiempo de “Watergate” que terminó con el fin de la presidencia de Nixon), yo les había ofrecido una opción, que finalmente ejercieron. De todos modos, yo estaba contento con que el asunto ya quedara arreglado y esperaba que ése fuera el fin de mis tratos con el Cuerpo Gobernante. No fue así.

Algunas semanas después de mi regreso a Alabama, la Sociedad me había enviado un giro bancario por $10,000, como obsequio ‘para ayudar a reestablecerme en el Sur.’ Yo no había hecho ninguna solicitud de dinero y la acción tomada fue tanto inesperada como apreciada. Un préstamo de otros $5,000 me permitió obtener una casa movil (‘mobile home’) y Peter Gregerson me permitió estacionar ésta en su propiedad. Me sentía agradecido de poder (al mismo tiempo que económicamente obligado) hacer trabajo físico estrenuo para Peter en el mantenimiento de sus terrenos. Cada día se empleó cortando el césped, desarraigando la maleza, podando los setos, siendo picado por avispas de varias clases, picado por hormigas,

348 CRISIS DE CONCIENCIA

sudando durante un período de treinta días consecutivos cuando, bajo el sol, la temperatura pasaba de 35 grados (centígrados). No puedo recordar ningún otro período en mi vida cuando hubiera expe­rimentado el dolor físico constante que experimenté durante esos meses. Sin embargo, estaba agradecido por esto pues me distraía del dolor emocional que sentía.

La ayuda más grande para mi esposa y para mí, sin embargo, fue nuestra lectura diaria de las Escrituras. Cada mañana leíamos cuatro de los Salmos, haciendo esto consecutivamente hasta que los completamos. Aunque leídos muchas veces antes, ahora nos parecían casi nuevos. Podíamos relacionarlos a nuestra vida mucho mejor. Pues si alguna parte de la Biblia hace claro la relación bien personal que puede y que debe existir entre los siervos de Dios y El mismo, parecen serio los Salmos, de manera sobresaliente. El trastorno emocional, el suspirar, el sentimiento de impotencia y desesperanza que los escritores tan a menudo expresaron y, en cada caso, su eventual reconocimiento de que su esperanza final y total debe descansar, no en hombres, sino en Jehová Dios como la roca y lugar encumbrado de protección, tocó una cuerda sensible en nosotros dos.

Mi determinación al dejar las oficinas internacionales había tenido la mira de no precipitar problemas. Yo no iba en busca de dificultades. Las dificultades me buscaron a mí.

Por algunos meses disfrutamos de una asociación agradable con los miembros de la congregación de Gadsden Este de los Testigos de Jehová, compartiendo en sus reuniones y en la “actividad del campo.” Meses después de mi llegada, el cuerpo local de ancianos escribió a Brooklyn recomendando mi nombramiento como anciano en la congregación. La respuesta breve que llegó expresó de manera concisa que la Sociedad no creía que fuera aconsejable que los ancianos me recomendaran como tal (ni tampoco como siervo ministerial). La única razón que dieron fue que la noticia de mi

renuncia (publicada en el boletín Nuestro Servicio del Reino, en el que se publicó también la información de la expulsión de algunos de los miembros del personal de las oficinas internacionales) era muy reciente. El superintendente presidente de la congregación pareció estar perturbado por el espíritu de la carta pero le recomendé que simplemente se olvidara del asunto.

Con esta carta, en adición a la información que se dio a los ancianos como resultado de la carta de la Sociedad del 10 de septiembre de 1980 (estableciendo que el mero hecho de sostener una creencia que difiriera de las enseñanzas publicadas de la Sociedad era

Consecuencias 349

razón para expulsión), la atmósfera comenzó a cambiar gradualmente. La revista La Atalaya comenzó a publicar artículos claramente diseñados, no a calmar la situación, sino a enfocar la discusión en la supuesta “apostasía” que estaba teniendo lugar. Desde ése entonces hasta ahora, por palabra hablada y palabra impresa, una campaña concertada aparentemente ha estado en vigor con el fin de justificar el trato extremo que se les dio a aquellos hermanos expulsados sumariamente en Brooklyn. En lugar de reducir el dogmatismo de las reclamaciones a autoridad divina y las acompañantes llamadas a lealtad in-cuestionada, éstas se hicieron más estridentes. Número tras número de la revista La Atalaya enfocó puntos que se habían puesto en tela de juicio, insistiendo en su certeza, y el resultado general de esto fue un atrincherarse en tal posición en lugar de un moverse a una postura más moderada. La argumentación que se usó para lograr esto alcanzó nuevas profundidades en la tergiversación de cualesquier puntos de vista contrarios.

Una atmósfera de sospecha y miedo se desarrolló. Ancianos que por naturaleza eran moderados, vacilaron ahora en aconsejar moderación, no fuera a ser que esto se viera como evidencia de deslealtad. Aquellos que se inclinaban a acción dura y recia encon­traron oportunidades favorables para expresar su actitud disciplinaria y estricta. Traía a la mente el período de Mc. Carthy (un senador en los Estados Unidos quien desató una campaña de caza de comunistas), cuando cualquiera que hablara a favor de los derechos civiles y libertad y expresara desaprobación de los métodos brutales usados en aplastar las ideologías no p9pulares estaba en peligro genuino de ser clasificado como “simpatizante de los Comunistas,” un “compañero de viaje” de elementos radicales.

Bajo tales circunstancias, el asistir a las reuniones me resultó más y más deprimente, pues envolvía el oír la Palabra de Dios mal empleada, haciéndola decir cosas que ésta no dice, como también el oír la constante auto-autenticación y el continuó auto-bombo de la organización. Esto hacía que uno deseara que hubiera al menos la libertad de expresión que se encontraba en las sinagogas del primer siglo, que le permitía a las personas, como por ejemplo, a los apóstoles, la oportunidad de hablar a favor de la verdad (aunque aún entonces esto llevaba inevitablemente a un endurecimiento de actitud que, eventualmente, les cerraba las puertas de la sinagoga). Pero, como le dije a Peter Gregerson, yo me consideraba meramente un visitante en el Salón del Reino; era el Salón de ellos, sus reuniones, sus programas, y yo no tenía ningún deseo de estorbar el curso de

350 CRISIS DE CONCIENCIA

éstas. Así que, limité mis comentarios a la lectura de versículos bíblicos pertinentes, simplemente enfatizando la porción que fuera aplicable. Era rara la reunión en que alguien, a menudo una persona de edad madura, no viniera a mí e hiciera expresión de aprecio.

La atmósfera de “cruzada” que se estaba desarrollando, sin embargo, me daba razón para pensar que era sólo cuestión de tiempo antes de que alguna acción adicional se tomara en mi contra. Y así ocurrió.

EL CRIMEN Y LA SENTENCIA

Los fariseos y los escribas seguían murmurando, diciendo: “Este hombre recibe con gusto a los pecadores y come con ellos.” -Lucas 15:2.

Una comida era toda la evidencia necesaria. Sucedió de esta manera:

En el período de seis meses de mi retorno a Alabama, la Sociedad mandó un superintendente de circuito nuevo al área. El anterior superintendente era un hombre moderado, inclinado a minimizar la importancia de problemas en lugar de exacerbarlos. El hombre que lo reemplazó tenía reputación de tener disposición más agresiva. Este fue también el tiempo en que salió la carta de la Sociedad dirigida a los superintendentes de distrito y circuito en la cual se decía que la “apostasía” incluía a personas que tan solo creyesen algo diferente a las enseñanzas de la organización.

En su segunda visita a la congregación Gadsden Este (en marzo del 1981) el nuevo superintendente de circuito, Wesley Benner, hizo arreglos para reunirse con Peter Gregerson, yendo a su casa acompañado de uno de los ancianos locales, Jim Pitchford. ¿La razón? Benner le dijo a Peter que se “comentaba mucho” de él en la ciudad y en el circuito. Peter le dijo que lamentaba oír tal cosa. ¿De dónde venían los “comentarios”? Benner no estaba muy dispuesto a contestar, pero Peter le señaló que él necesitaba saber para poder remediar la situación. Benner entonces le dijo que la fuente era uno de los parientes de Peter.

Peter dejó claro que él se había esforzado en ser prudente en sus­ declaraciones y que cualquier conversación en asuntos de las Escrituras que él hubiera sostenido con alguien localmente se había limitado estrictamente a parientes suyos. El estaba profundamente preocupado en cuanto a qué personas fuera del círculo de parientes

Consecuencias 351

estuvieran “comentando mucho,” como había dicho el superin­tendente de circuito. “¿Cómo podría ser eso?” preguntó él. Wesley Benner no ofreció ninguna explicación.

¿De qué, entonces, estaban ellos hablando? Benner trajo atención a un punto en un artículo de La Atalaya al cual, supuestamente, Peter había objetado. Bajo ninguna circunstancia se podía decir que el punto era una “enseñanza mayor” de las Escrituras; de hecho ésta tenía que ver con un tecnicismo.4 Aun así, ya que Peter no había concordado con la organización, el asunto cobró importancia. Después de una larga discusión, el superintendente de circuito se vio finalmente obligado a aceptar que el punto en cuestión podía ser erróneo. (Es un hecho que subsiguientemente el punto-se eliminó de la revista La Atalaya en todas las traducciones a idiomas extranjeros, aunque a los lectores de habla inglesa nunca se les informó.)

Peter dijo más tarde, “Yo estaba decidido a no dejar que se desarrollara una situación de ‘confrontación’ e hice todo lo posible por mantener la conversación en un tono calmado y razonable.” Cuando el superintendente de circuito y el anciano local partieron, Peter pensó que el asunto se había concluido en una nota amistosa y se sentía contento de que hubiera sucedido de esa manera. Pero no fue así.

La semana siguiente, el superintendente de circuito le envió palabra haciéndole saber que quería una segunda reunión para discutir el asunto más extensamente.

Peter me dijo que pensó que había llegado el momento de tomar una decisión. El espíritu que había sido generado por el Cuerpo Gobernante, su Departamento de Servicio y la carta de éste del 10 de septiembre de 1980 (en España, del 20 de diciembre de 1980), y una sucesión de artículos en La Atalaya, había ido acumulándose hasta el punto en que la atmósfera prevaleciente era una de “caza de brujas.” El sentía que era ingenuo de su parte no darse cuenta de la gran posibilidad de que esfuerzos se estuvieran haciendo para lograr su expulsión. El haber hecho amistad conmigo, sentía él, era al menos un factor contribuyente. A su parecer, tenía ante si dos

4 El artículo en La Atalaya, del 15 de agosto de 1980, se dedicó a probar que el término griego naos (templo o santuario), usado en Revelación 7:15 con relación a la “grande muchedumbre,” podía aplicar a los patios del templo, Al hacer esto expresó que Jesús había expulsado a los cambistas fuera del naos . (Vea en la página 15 el recuadro.) Dado que la Biblia misma, en Juan 2: 14-16, claramente usa otro término (hieron), la alegación era obviamente falsa, como cierto anciano lo expresó, “o un ejemplo de deshonestidad intelectual o ignorancia intelectual,”

352 CRISIS DE CONCIENCIA

alternativas: O desasociarse voluntariamente de la congregación o dejar que los esfuerzos en marcha prosiguieran hasta la meta, su expulsión. Ambas alternativas le eran indeseables, pero de éstas, pensó que la primera era por la que debería optar, es decir, desasociarse voluntariamente.

Cuando yo le expresé mi duda de que los asuntos hubieran llegado a esa etapa aún, él dijo que había sopesado el asunto, que había orado con relación a éste, y sentía que ése era el curso más sabio a tomar. Lo que más le preocupaba dijo él, era su familia. De sus siete hijos, tres estaban casados, algunos tenían niños, además tenía tres her­manos y dos hermanas que vivían en la localidad y muchos sobrinos y sobrinas. Todos ellos eran Testigos de Jehová.5 Si él hubiera de permitir que los representantes de la organización empujaran los asuntos hasta el punto de expulsión, esto crearía una situación muy dificultosa para los miembros de su familia. Esto los pondría en serio dilema en cuanto a si asociarse con él como su padre o abuelo o hermano o tío, o, por otro lado ser obediente a la organización y rehuir su asociación. Además de esto, había como treinta y cinco Testigos trabajando como empleados suyos en su compañía de supermercados. Desasociación voluntaria como él la entendía, parecía la opción mejor, ya que esto sólo quería decir que él no era más un miembro de la congregación. Pero no implicaba la estricta terminación de relaciones que la norma de la organización prescribía en caso de expulsión.6

Peter presentó su carta de renuncia el 18 de marzo de 1981. Se leyó a la congregación. Aunque el comentario normal siguió a la lectura, dado que Peter había sido Testigo desde su niñez y había tomado la

5 La familia de su esposa también incluía muchos Testigos.

6 Por conocimiento personal yo sabía que el Cuerpo Gobernante, hasta entonces, consideraba la desasociación lo mismo que expulsión solo en el caso de personas que entraban en el campo de la política o lo militar, no por una sencilla renuncia a la congregación. De hecho, se me había asignado a hacer una revisión al manual Ayuda para contestar la correspondencia de oficinas de sucursal donde se delineaba en detalle las normas, y sabía que esa postura extrema no se había asumido con relación a la des asociación. Personas que renunciaban no se trataban de la misma manera que las expulsadas, con la sola excepción de que si deseaban reingresar a la congregación tenían que someter una solicitud al efecto. Después de oír que el Departamento de Servicio había enviado algunas cartas haciendo ambas condiciones iguales, hablé con uno de los miembros del Comité del Departamento de Servicio y le señalé que el asunto nunca se había presentado al Cuerpo Gobernante y que la responsabilidad de tal acción caía únicamente sobre el Departamento de Servicio (un ejemplo de la ocasional ‘acción creadora de norma’ de este departamento). El concordó con que nada de esto había venido del Cuerpo Gobernante.

Consecuencias 353

delantera por mucho años en la actividad de congregación local, el hecho de que la carta presentaba sus razones calmadamente y no expresaba ninguna animosidad, ésta pareció servir para aclarar el aire. Con muy raras excepciones, los Testigos de Jehová de Gadsden, trataron a Peter al menos de manera cordial al encontrarse con él. Yo creo que !ellos hubieran continuado haciéndolo así, si es que se hubieran gobernado por su propio sentido de 1o correcto o incorrecto. Parecía ser que una situación crítica se había evitado.

No habían pasado seis meses cuando la revista La Atalaya publicó artículos cambiando el panorama completamente. Algunos me comentaron, “Ellos hicieron todo menos poner tu nombre y el de Peter Gregerson en la revista.” Y o no creo que la situación en Gadsden fuera únicamente responsable por los artículos. Pero sí creo, sin embargo, que tuvo algún efecto en los que estaban motivados a preparados. ¿Cuál fue el cambio hecho en estos artículos?

Para el 1974 el Cuerpo Gobernante me asignó escribir unos artículos sobre el trato de personas expulsadas. (El Cuerpo acababa de tomar una decisión que hacía esto recomendable)7. Y Estos artículos, apropiadamente aprobados por el Cuerpo, moderaban grandemente la actitud que prevalecía hasta este tiempo, animando a los Testigos a manifestar una actitud más misericordiosa en muchas zonas de su contacto con personas expulsadas, reduciendo la rigidez de la norma que gobernaba el trato con un miembro de familia expulsado.

La Watchtower del 15 de septiembre de 1981 (corresponde a La Atalaya del 15 de noviembre de 1981), no solamente revocó esto, sino que en algunos puntos llevó el asunto marcha atrás a una posición aún más rígida que la que había existido antes del 1974. (Un ejemplo de “zigzagueo” (“tacking”) hacia atrás, en este caso a un punto detrás de la línea de partida.)8

Un cambio mayor tuvo que ver con aquellos que voluntariamente se desasocian (como Peter Gregerson había hecho unos meses atrás). Por primera vez se publicó la postura oficial de que alguien que

7 Dos casos habían llegado ante el Cuerpo en relación a personas expulsadas que deseaban asistir a las reuniones pero que necesitaban ayuda para hacerlo. Uno era el de una joven en una zona rural de Nueva Inglaterra, el otro era el de una mujer en un centro de rehabilitación para adictos a drogas en el medio oeste. Ninguna podía asistir a las reuniones a menos que se les brindara transportación. La decisión del Cuerpo Gobernante fue que era aceptable dar asistencia en tales casos.

8 La Atalaya, del 1 o de junio de 1982, trajo un artículo que intentaba justificar el continuo cambiar de puntos doctrinales de parte de la Sociedad. Usó la analogía de un bote dando bordadas contra el viento. El problema es que el cambio doctrinal a menudo los trae de vuelta virtualmente al punto de origen.

354 CRISIS DE CONCIENCIA

hiciera tal cosa sería tratado como si hubiese sido expulsado de la congregación.9

Cuando leí el material y lo examiné con el trasfondo de mi experiencia en el Cuerpo Gobernante en perspectiva (y particular­mente a la luz de mis experiencias recientes con el Comité de la Presidencia) no tuve duda de hacia dónde esto iba a conducir. No me quedaba mucho tiempo de espera.

Lo que ahora voy a contar está presentado en detalle no porque mi propio caso esté envuelto o porque éste sea poco usual, sino más bien porque es bien típico de lo que otros experimentaron, por lo que pasaron, esto es, los métodos y acciones de ancianos de los Testigos de Jehová en caso tras caso. Ilustra el pensar y el espíritu inculcado en ellos, un pensar y espíritu derivado de una fuente central.

Aunque publicada con la fecha del 15 de septiembre, el número de la revista Watchtower en cuestión (que coincide con La Atalaya del 15 de noviembre de 1981) llegó más de dos semanas antes de esa fecha. Unos días después me visitó uno de los ancianos locales de la congregación Gadsden Este, Dan Gregerson, el hermano menor de Peter. El me pidió que si él y dos otros ancianos pudieran venir y hablar conmigo. Yo dije que estaba bien. ¿De qué íbamos a hablar? Después de alguna vacilación, dijo primero que era para discutir algunos comentarios de carácter adverso que yo había hecho de la organización. Cuando pregunté quién era la fuente de tal alegación, él dijo que la persona prefería permanecer anónima. (Este ‘arrojar de lanzas desde el fondo de la neblina’ es bastante común y se espera que el acusado tome esto como algo bien normal y propio.)

Le pregunté, sin embargo, que si él no creía que el consejo de Jesús en Mateo 18: 15 al 17, debería aplicar (el consejo allí es al efecto de que si alguien tuviera alguna queja contra un hermano, ése debe ir primero él mismo y hablar con el hermano acerca del problema). Dan concordó con que sí aplicaba. Le sugerí que como anciano, él viera al individuo y le recomendara que viniera y hablara conmigo del asunto y así aplicar el consejo de Jesús. El expresó que la persona no se sentía “capacitada.” Le señalé que eso, en realidad, no era la cuestión, que yo no tenía ningún interés en debatir con nadie, pero

9 Esto se dirigió principalmente hacia aquellos que renunciaban. En el caso de 11M> que entraban al servicio militar o al campo de la política, éstos sí se clasificaban como “desasociados,” sin embargo esto no era una acción voluntaria tomada por ellos, no era algo que ellos solicitaran. Era una acción automática tomada por los ancianos en armonía con las reglas de la Sociedad. Así que, la nueva posición aplicaba a aquellos que voluntariamente se retiraban.

Consecuencias 355

que si yo había perturbado a alguien apreciaría que esa persona me lo dijera personalmente de manera que yo pudiera disculparme y enderezar el asunto.10 La respuesta de Dan fue que yo tenía que entender que los ancianos tenían “la responsabilidad de proteger el rebaño y velar por los intereses de las ovejas.” Concordé totalmente y le dije que yo estaba seguro que él se daba cuenta que esto quería decir que los ancianos debían estimular a todos en el rebaño a adherirse cuidadosamente a la Palabra de Dios y a aplicarla en sus vidas. En este caso, ellos podían ayudar a la persona implicada a ver la necesidad de aplicar el consejo de Jesús y venir y hablar conmigo, entonces yo sabría lo que ofendió a la persona y podría presentar las disculpas que fueran apropiadas.

El dijo que no iba a discutir más el punto y pasó a decir que ellos querían discutir mis “asociaciones” conmigo. Ellos serían bien­venidos a hacer eso, le dije, y acordamos que él y otro anciano vendrían dos días más tarde. Dan y un anciano llamado Theotis French vinieron. La conversación comenzó con Dan leyendo 2 Corintios 13:7 al 9, y me informó que ellos estaban allí para “reajustar” mi pensar en conexión con La Atalaya del 15 de septiembre de 1981 (en español La Atalaya del 15 de noviembre de 1981), particularmente en lo que tenía que ver con mi asociación con su hermano, Peter Gregerson, ahora desasociado. Dan había estado en un restaurante en Agosto cuando Peter, nuestras esposas, y yo comimos allí.

Yo les pregunté que si se daban cuenta que ellos estaban, allí mismo, dentro de la propiedad de Peter, que en ese sentido él era el propietario de mi vivienda, que yo era también empleado de él. Ellos sabían esto.

Les expliqué que como en todos los asuntos, yo estaba gobernado por mi conciencia con relación a mis asociaciones, y pasé a considerar el consejo de Pablo sobre la importancia de la conciencia en Romanos capítulo catorce. Fuera lo que fuera lo que las Escrituras instruyeran, yo estaría muy contento en aplicarlo, pero yo no veía ninguna evidencia para sostener el punto de vista ahora adoptado con relación a personas desasociadas. ¿Qué evidencia blica había?

La conversación ahora siguió un curso fácilmente predecible: Dan se refirió a Primera de Corintios, capítulo cinco, para sostener su posición. Le señalé que el apóstol estaba hablando allí de no asociarse con aquellos llamados hermanos y que eran fornicadores, idólatras,

10 Todavía hoy no sé de quién hablaba él.

356 CRISIS DE CONCIENCIA

injuriadores, borrachos, practicantes de extorsión. Yo no tenía ninguna persona de esa clase entre mis asociados y no los quisiera en mi casa. ¿Pero de seguro ellos no consideraban que Peter Gregerson estaba incluido en esa clase de personas? Ninguno de los dos respondió.

Dan se refirió entonces a las palabras del apóstol Juan en 1 Juan 2:19: “Ellos salieron de entre nosotros, pero no eran de nuestra clase; porque si hubieran sido de nuestra clase, habrían permanecido con nosotros.” Cuando se les preguntó de qué clase de personas el contexto mostraba que Juan hablaba, ellos reconocieron que él estaba hablando de “anticristos.” Y o les señalé que lo mismo era cierto de 2 Juan 7-11, que trata de la asociación con los tales. Les aseguré que nunca tendría compañerismo con anticristos, alguien que se ha rebelado contra Dios y Cristo, y repetí que no tenía a ninguno de los tales entre mis conocidos. ¿Seguramente ellos no estaban diciendo que Peter Gregerson era un anticristo? Otra vez, ninguno contestó.11

Esto fue, de veras, lo que abarcó el “reajuste” bíblico que recibí de estos dos pastores del rebaño. Desde ese punto en adelante las únicas referencias que hicieron fueron de la revista La Atalaya. ¿Aceptaba yo lo que decía sobre este tema, me sometía a la dirección de la organización? Yo dije que al fin y al cabo la pregunta importante era, ¿qué decía la Palabra de Dios en cuanto al asunto? También que algunas enseñanzas eran claramente sólidas, establecidas en la inmovible Palabra de Dios; otras enseñanzas pueden estar sujetas a cambio.

Para ilustrar mi punto le pregunté a Dan si él creía posible que la organización pudiera, en algún tiempo en el futuro, cambiar su punto de vista en cuanto a la aplicación de la expresión de Jesús acerca de “esta generación” en Mateo, capítulo 24. (Yo no les dije que los miembros del Cuerpo Gobernante, Schroeder, Klein y Suiter habían, en efecto, sugerido un cambio que hubiera movido el principio de aquella “generación” del 1914 al 1957.) La respuesta de Dan fue, “Si la organización cree pertinente cambiarlo en algún momento en el futuro, entonces lo aceptaré.” Aunque no fue una contestación directa, implicó sin embargo, que él reconocía la posibilidad de un cambio. Entonces le pregunté que si él pensaba que la organización pudiera posiblemente cambiar con relación a la enseñanza de la muerte de

Jesucristo como rescate por la humanidad. El me miró sin contestar. ­Le dije que estaba seguro que él no pensaba que tal cosa llegara a suceder, pues esa enseñanza estaba sólidamente cimentada en las

11 Dan admitió que él nunca había hablado con su hermano, Peter, con relación a las diferencias de opinión de éste, aunque sí estaba completamente enterado de ellas.

Consecuencias 357

Escrituras. En contraste, la otra enseñanza era el “entendimiento corriente,” y sujeta a cambio, ciertamente no al mismo nivel de la enseñanza del rescate por medio del sacrificio de Jesucristo. Yo veía el material en la Watch Tower del 15 de septiembre de 1981 y sus prohibiciones con relación a la asociación con personas desasociadas de igual manera.

Dan ahora comenzó a hablar de la “necesidad de ser humilde” en aceptar la dirección de Dios. Yo podía, con todo mi corazón, concordar con eso y dije que yo estaba seguro que ellos concordarían que aquellos que predicaban la humildad deberían ser los primeros en ejemplificarla.

Otra vez, para ilustrar, se les dio el ejemplo de un grupo de per­sonas conversando en una sala. Una de las personas expresa su punto de vista muy enfáticamente sobre una variedad de temas. Cuando termina, otra persona en la sala comenta, diciendo que está de acuerdo completamente con varios de los puntos expresados por el primer discursante; sin embargo, difiere en uno o dos de ellos, y pasa a dar sus razones. Al suceder esto, el primer discursante se irrita intensamente e insta al grupo a expulsar a esta persona de la sala por no ser buena compañía porque ésta no concordó con él en todo punto. ¿Quién, pregunté, es el que necesita aprender humildad? Una vez más, no hubo respuesta. La conversación terminó no mucho después y se fueron.

Peter me visitó esa noche para saber el resultado. El lamentaba la posición que se había tomado contra mí y sabía a qué iba a conducir. Me dijo que él quería que yo supiera que si yo consideraba aconsejable no tener más asociación con él, que eso le sería comprensible.

Le recordé un incidente acaecido hacía año y medio, una noche, poco antes de yo ir a Brooklyn en mayo, 1980, para mi sesión final con el Cuerpo Gobernante. El y yo habíamos estado solos en su auto y le había dicho que Cynthia y yo habíamos estado deliberando y que habíamos decidido que sería mejor no regresar a Alabama después de la sesión, más bien que iríamos al hogar de miembros de la familia de Cynthia. Le dije que no sabía qué resultaría de la reunión, quizás “lo peor,” y no queríamos causarles problemas a él y su familia.12 Pensamos que había menos probabilidad de problemas para la familia de mi esposa si nos fuéramos donde ellos. El contestó que ellos deseaban mucho que nosotros regresáramos, que ellos

12 Para aquel tiempo Peter aun no se había desasociado. Su desasociación vino como un año más tarde.

358 CRISIS DE CONCIENCIA

contaban con eso. Le dije que apreciábamos eso muchísimo, pero que él tenía una familia grande-esposa, hijos e hijas, hermanos y hermanas, nietos, yernos y nueras, todos Testigos-y si se me expulsara, mi regreso podría resultar en dificultad considerable y desavenencias para ellos de parte de la organización.

Su respuesta fue, “Me doy cuenta de eso, y no pienses que no he pensado mucho al respecto. Pero lo hemos hablado entre nosotros y hemos cruzado ese puente. Queremos que regresen, pase lo que pase.”

Sería muy difícil expresar lo mucho que esas palabras habían significado para mi en aquel tiempo. Le dije que, ahora que la situación se había invertido, yo no veía cómo yo mismo podía hacer menos. Yo no podía ser partícipe de algo que llamaba a un hombre inicuo por simplemente obrar en armonía con su conciencia, motivado por consideración a la verdad y el interés de otros.

Después de la reunión de “reajuste” con los dos ancianos de la congregación Gadsden Este, nada más se me dijo hasta la llegada del superintendente de circuito Wesley Benner, algunas semanas después. El hizo arreglos para venir a mi hogar con Dan Gregerson. Tom Gregerson, también hermano de Peter y el segundo de los cuatro hijos de la familia Gregerson, estuvo también presente por petición propia.

La discusión siguió el mismo patrón predecible, excepto que el superintendente de circuito se inclinaba a interrumpir mis comen­tarios al punto de que finalmente le tuve que pedir, como a un invitado en mi hogar, que él al menos esperara hasta que yo hubiera terminado de expresar mi pensamiento antes de él interrumpir. De nuevo, el “reajuste” se basó en La Atalaya, no en las Escrituras. Otra vez, cuando les pregunté si ellos pensaban que Peter Gregerson era un hombre “inicuo” de la clase descrita en Primera a los Corintios, capítulo cinco, o un “anticristo” como se describe por el apóstol Juan, ninguno comentó nada.

Llamé atención a Romanos, capítulo catorce, donde el apóstol enfatiza la necesidad de ser fieles a la conciencia, que cualquiera que hace algo mientras duda de la aprobación de Dios peca, ya que “todo lo que no es por fe es pecado.” Dado que las Escrituras establecen que, “Cualquiera que pronuncia justo al inicuo y cualquiera que pronuncia inicuo al justo. . . aun ambos son cosa detestable a Jehová.”13 Y o no podía a conciencia violar tal principio y ver y tratar a Peter Gregerson como un inicuo, cuando todo lo que yo sabía de él indicaba lo contrario.

13 Proverbios 17:15.

Consecuencias 359

La respuesta de Benner fue que, si yo tenía que guiarme por mi conciencia así también los ancianos tenían que guiarse por la de ellos. Que si esa era mi posición “ellos tendrían que tomar acción con­secuente.” (Evidentemente la conciencia de los ancianos no permitía el respetar la conciencia de otro hombre, demostrándole tolerancia.) A qué clase de “acción” se refería él, se dejó claro por su declaración siguiente. Dijo que él simplemente se percibía como alguien que transmitía lo que la organización proveía. Citando sus propias palabras, él dijo, “Como el loro, repito lo que dice el Cuerpo Goberanante.” Esto se declaró con orgullo obvio, pero la razón para tal orgullo fue algo que no pude comprender. Nunca he considerado que el repetir como el loro sea logro de gran mérito.

No mucho después de esto, la conversación terminó y ellos partieron. Tom Gregerson meneó la cabeza en señal de incredulidad, diciendo que la experiencia había sido reveladora pero deprimente; que él no hubiera creído que hombres pudieran decir las cosas que él había escuchado.

Para el primero de noviembre la misma maquinaria judicial que había funcionado en Brooklyn, comenzó a funcionar en Gadsden. Llamadas telefónicas, preguntando una cosa tras otra, vinieron de parte de los ancianos. Se me notificó que un comité judicial se reuniría conmigo.

Yo había estado planeando escribir al Cuerpo Gobernante para presentar mi renuncia como miembro de las corporaciones de la Sociedad. (Yo había sido un miembro votante de las corporaciones de Pennsylvania y Nueva York por varios años.)14 E15 de noviembre, además de la información relacionada a la renuncia como miembro de las corporaciones, escribí:

Localmente, algunos ancianos han tomado la información en La Atalaya del 15 de septiembre como autorización para demandar un cambio en mi relación con el hombre en cuya propiedad vivo y para quien trabajo, Peter Gregerson. Ellos expresan que debido a que él se des asoció, yo debería vedo como entre aquellos con los cuales uno no debe comer-inicuos y anticristos-y que de no conformarse uno a esta posición, la expulsión se requiere. Acercándome a los 60, sin tener recursos financieros, no estoy en posición de mudarme o

14 La membresía mía continuó después de yo haber dejado las oficinas centrales. Tanto en 1980 como en el 1981 recibí los documentos para la “votación por poder” (proxy) en la reunión anual. El primer año mandé los documentos por correo, pero en 1981 en mi conciencia no lo hallé posible hacerlo, particularmente en vista del material que se estaba publicando en las revistas de la Sociedad.

360 CRISIS DE CONCIENCIA

cambiar de empleo. Por lo tanto, apreciaría mucho que me hicieran saber si el intento de sus declaraciones en ese número de la revista es realmente como ellos lo presentan, es decir, que el aceptar yo una invitación a comer con el propietario del sitio donde vivo, que es tan1bién mi patrono, sea base para expulsión. Si por otro lado, ellos hubiesen excedido el intento de lo que ustedes publicaron, una llamada a la moderación me brindaría alivio de una situación que es potencialmente opresiva. Apreciaré cualquier aclaración que puedan dar, sea directan1ente o a través de uno de sus departamentos.

Ese mismo día vino una llamada telefónica de los ancianos. Sus llamadas habían llegado a ser tan numerosas y su tono tan poco fraternal que mi esposa y yo comenzamos a sentimos emocional­mente turbados cada vez que oíamos sonar el teléfono. Le di instrucciones a mi esposa que si los ancianos llamaran cuando yo no estuviera en casa que les informara que lo que tuvieran que decir lo pusieran por escrito. Así que, al recibir esta llamada ella les informó lo que yo había dicho. El día siguiente el comité judicial nombrado escribió la carta que recibimos ello de noviembre de 1981.

Muchos Testigos de Jehová encuentran increíble que realmente se me expulsara por haber tomado una comida con un hombre, Meter Gregerson. Algunos insisten que éste no puede haber sido el caso. Yo creo que la correspondencia que ahora se desarrolló hace claro el asunto. La primera carta que el comité judicial envió estaba fechada el 6 de noviembre de 1981.

Esta carta, que se ve en la próxima página, deja claro que un cargo, y un cargo solo, formaba la base para su “acción judicial,” y éste era, mi ‘asociación con una persona desasociada.

En mi respuesta escrita, le señalé a los ancianos de Gadsden que yo había escrito al Cuerpo Gobernante en busca de clarificación del sentido del material publicado en La Atalaya del 15 de septiembre de 1981, y expresé mi perplejidad al ver que ellos no habían dado consideración a esto, evidentemente no estando dispuestos a permitirme tiempo para recibir una respuesta. También les señalé lo irrazonable de tener a Dan Gregerson sirviendo en el comité judicial cuando él ya se había presentado como mi acusador. Expresé mi esperanza de que el comité judicial fuera ampliado para hacer más probable una discusión justa e imparcial de la nueva norma y su aplicación. 15

15 Para información del lector esta carta aparece en forma completa en el Apéndice.

Consecuencias 361

2022 Fields Avenue

East Gadsden, AL 35903

November 6, 1981

Raymond V. Franz

Route 4, box 440 F

Gadsden al 35904

Dear Brother Franz:

As per your instructions given us by Sister Franz on Thursday, November 5, this is to ask you to meet with a judicial committee on Saturday, November 14, at 2:00 p.m. at the East Gadsden Kingdom Hall. The purpose of the meeting tat to discuss with you your continued association whit a person disassociated from the congregations.

If you are unable to meet with us on the above date, please contact one of us to arrange another meeting.

Your brothers,

6 de noviembre de 1981

Raymond V. Franz Route 4, Box 440F Gadsden, AL 35904

Querido hermano Franz:

De acuerdo a sus instrucciones dadas a nosotros por la hermana Franz el jueves 5 de noviembre, esto es para pedirle que se reúna con un comité judicial el sábado, 14 de noviembre, a las 2:00 p.m. en el Salón del Reino de Gadsden Este. El propósito de la reunión es discutir con usted su continuada asociación con una persona desasociada de la congregación.

Si no le es posible reunirse con nosotros en la fecha arriba mencionada, por favor comuníquese con uno de nosotros para hacer arreglos para otra reunión.

Sus hermanos, [firmada por]

Theotis French

Edgar Bryant

Dan Gregerson

362 CRISIS DE CONCIENCIA

Envié mi carta de respuesta y una semana más tarde, el viernes, 20 de noviembre, cuando llegué a casa de mi trabajo, mi esposa me dijo que el anciano Theotis French había telefoneado. Ellos se reunirían como comité judicial al día siguiente, sábado por la tarde, dijo él. Ellos me habían mandado una carta al efecto.

En el correo de la tarde había notificación de una carta certificada. De prisa fui a la oficina de correos y pude conseguir la carta justamente antes de que cerraran. La carta estaba fechada el 19 de noviembre de 1981.

2022 Fields Avenue

East Gadsden,

AL 35903

November 19, 1981

Raymond V. Franz

Route 4, Box 440-F

Gadsden, Al 35904

Dear Brother Franz:

As a body of elders, we have reviewed your letter and would like to respond. First, we would like to let you know that the body of elders had been made aware that you had mailed a letter to the Watchtower Society and we had determined that we should proceed with the judicial committee hearing. Second, in view of Dan Gregerson’s being an accuser the body of elders has decided, to replace him on the judicial committee with Larry Johnson.

Third, there are persona other than Dan who could serve as witnesses regarding the matter in question, but we feel that it is not necessary to disclose their names in view of your acknowledging that you have been fellowshipping with persona who are dissassociated from the congregation.

Fourth, the body of elders has determined that three elders

will serve on the committee. We would like to assure you that the brothers designated have not prejudged you and that they will approach the meeting objectively.

Finally, Brother Franz, the appointed judicial committee would like to schedule a meeting with you on Saturday, November 21,

at 4:00 p.m. at the Kingdom Hall. If you are unable to attend we request that you notify one of the brothers shown below to arrange a more convenient meeting.

Your brothers,

Consecuencias 363

2822 Fields Avenue

East Gadsden, AL 35903

19 de noviembre 1981

Rayrnond V. Franz

Route 4, Box 440-F

Gadsden, AL 35904

Querido hermano Franz:

Como un cuerpo de ancianos hemos revisado su carta y nos gustaría responder. Primero, nos gustaría dejarle saber que se ha traído a la atención del cuerpo de ancianos que usted ha enviado una carta a la Sociedad Watchtower y hemos determinado que debemos proseguir con la audiencia del comité judicial. Segundo, en vista de que Dan Gregerson es un acusador el cuerpo de ancianos ha decidido reemplazarlo en el comité judicial con Larry Johnson.

Tercero, hay personas, aparte de Dan, que podrían servir como testigos con relación al asunto en cuestión, pero creemos que no es necesario divulgar sus nombres en vista del hecho de que usted reconoce el haber estado asociándose con personas que están desasociadas de la congregación.

Cuarto, el cuerpo de ancianos ha determinado que tres ancianos servirán en el comité. Nos gustaría asegurarle que los hermanos designados no le han prejuzgado y que van a la reunión con actitud objetiva.

Finalmente hermano Franz, al comité judicial nombrado le gustaría establecer la fecha de la reunión para el sábado 21 de noviembre a las 4:00 p.m. en el Salón del Reino. si ‘no le fuera posible asistir le pedimos que se lo notifique a uno de los hermanos mencionados abajo, para hacer arreglos para un tiempo más conveniente.

Sus hermanos,

[firmada por]

Larry Johnson

Edgar Bryant

Theotis French

Esta carta no era meramente formal. Para los efectos, podía haber venido de una corte civil, pues aunque firmada “Sus hermanos,” ésta no comunicaba nada del calor de la hermandad cristiana. Legalismo frío dominaba su tono. Empero, a menos que ya se me hubiera prejuzgado (lo cual ellos afirmaron no era el caso), seguramente debiera haberse expresado un espíritu de hermandad, un sentido de interés compasivo por los intereses vitales del hombre al cual le

364 CRISIS DE CONCIENCIA

escribieron. Dejando a un lado mi entera vida adulta en servicio entre los Testigos de Jehová o el haber servido en el Cuerpo Gobernante o mi edad y circunstancias existentes-dejando todo eso a un lado–­todavía debieron haber manifestado, por lo menos, alguna medida de interés amoroso, aún si me contaran como ‘uno de los menores entre los hermanos de Cristo.’ (Vea Mateo 25:40.) No creo que el espíritu insensible expresado se originara en estos hombres. Tenía otra fuente de origen. La carta era típica.

Mi esposa ya le había informado al anciano French, durante la conversación telefónica, que teníamos invitados de fuera del estado que llegarían el sábado y que no había modo de comunicamos con ellos y cambiar los planes.

El lunes siguiente, Noviembre 23, escribí nuevamente para ex­presar mi desánimo sobre la manera apresurada y desconsiderada en que el comité judicial procedía.

Esa misma tarde recibimos una llamada telefónica del anciano French declarando que el comité judicial se reuniría dos días más tarde, el Miércoles el 25 de noviembre “in the evening” (frase en inglés que generalmente se considera como significando “después de la puesta del sol”), y que tomarían una decisión estando yo presente o no. Decidí que era inútil enviar la carta que les había escrito.16 Ellos parecían tener tremenda prisa, un “apresurarse a juicio.” Personal­mente no pienso que esto fuera de su propia iniciativa. Como el presidente del comité más tarde reconoció, ellos estaban en comunicación con el representante de la Sociedad, superintendente de circuito Wesley Benner. Muchas de las expresiones y actitudes de ellos reflejaban notablemente las que él manifestó en mi hogar. El, en cambio, estaba seguramente en contacto con el Departamento de Servicio en las oficinas centrales en Brooklyn, y ese departamento estaba-fuera de toda duda-en comunicación con el Cuerpo Gobernante. Esto no es algo inusitado; es la forma usual en que los asuntos funcionan. Los métodos que se usaron no me sorprendían; eran simplemente deprimentes.

Cuando llegó el Miércoles (noviembre 25), decidí que, mejor que ser juzgado en absentia, iría a su reunión, la cual el anciano French dijo sería Miércoles “in the evening.” Esa tarde llamé al hogar de uno, de los Miembros del comité para asegurarme de la hora exacta. La esposa del hombre dijo que él estaba ya en el Salón del Reino.

16 Encuéntrese el contenido de la carta en el Apéndice.

Consecuencias 365

Telefoneé al Salón y descubrí que ellos iban a celebrar la reunión por la tarde-para ellos “the evening” aparentemente era el período de después de las 3 p.m. Les dije que yo no había entendido eso, que ninguna hora en específico se me había comunicado y les pregunté si podían posponer la reunión hasta las 6 p.m. Ellos aceptaron.

Tom Gregerson había dicho que quería acompañarme, así que lo llamé. Al llegar al Salón del Reino nos dirigimos al recinto de conferencias, donde estaban los ancianos French (presidente), Bryant y Johnson, del comité judicial. Le informaron a Tom que él no podía estar presente excepto para dar testimonio. El dijo que él quería estar presente dado que aproximadamente treinta y cinco Testigos de Jehová trabajaban para la compañía (Warehouse Groceries) de la cual él era un oficial. El quería saber exactamente qué posición se estaba asumiendo en este asunto. La respuesta aun fue, No.

Después de su partida, el comité abrió la audiencia y llamó a los testigos. Había dos: Dan Gregerson y la Sra. de Robert Daley.

Dan habló primero. El dijo que me había visto en el Western Steak House con Peter Gregerson (y nuestras esposas). Esta era la esencia de su testimonio. Cuando terminó, le pregunté cuándo había ocurrido esto y el afirmó que había ocurrido en el verano y por lo tanto antes de La Atalaya del 15 de septiembre de 1981, que contenía la nueva regla prescribiendo un trato similar para el que voluntariamente se desasociaba como para el que es expulsado. Le dije al comité que a menos que ellos creyeran en leyes ex post Jacto, el testimonio de Dan era inaplicable, no pertinente.

Se le pidió entonces a la otra testigo para que ella prestara testimonio. Ella testificó esencialmente lo mismo que Dan, excepto que la ocasión en el restaurante fue después de haberse publicado La Atalaya del 15 de septiembre de 1981.

Con anuencia acepté que sí había comido con Peter en el tiempo referido. Además le pregunté a ella si no era el caso de que ella y su esposo (un anciano en la congregación Gadsden Este) también habían comido con Peter. (Peter había ido a la Cafetería Morrison un día y se encontró en línea inmediatamente detrás del anciano Daley y su esposa. Dado que previamente a su presente matrimonio, Daley había sido el padrastro de Peter, habiéndose casado con la madre de Peter después de la muerte de su padre, Peter le tocó el codo a Daley y este se tornó, comenzó a hablar con Peter y le pidió a Peter que se sentara con ellos y los tres conversaron durante la comida. Esto también ocurrió después que apareció La Atalaya del 15 de septiembre de 1981.)

366 CRISIS DE CONCIENCIA

La testigo se agitó bastante al oír esto y dijo que aunque era cierto, ella más tarde les había dicho a algunas “hermanas” que ella sabía que eso estaba mal hecho y que no lo haría más. (Más tarde, después de la audiencia, le mencioné esto a Peter y él dijo, “¡Pero si ellos comieron conmigo dos veces! En otra ocasión había yo ido a la Cafetería Morrison y ellos ya estaban sentados y cuando me vieron me hicieron señas con la mano para que fuera allí y me sentara con ellos.” La testigo no hizo mención de esta segunda ocasión, que me era desconocida al tiempo de la audiencia.)

Esa es la totalidad y sustancia de la “evidencia” en mi contra. Los dos testigos se fueron.

El comité judicial entonces comenzó a hacerme preguntas con relación a mi posición hacia La Atalaya del 15 de septiembre de 1981. Les pregunté ¿por qué no habían estado dispuestos a esperar por la respuesta del Cuerpo Gobernante a mi pregunta sobre este tema, escrita el 5 de noviembre? El presidente, Theotis French dio golpe con la mano en La Atalaya del 15 de septiembre que estaba abierta ante él y dijo, “Esta es toda la autoridad que necesitamos.”

Les pregunté, ¿no se sentirían más confiados si tuvieran con­firmación de su punto de vista de parte del Cuerpo Gobernante?” El repitió que ‘ellos tenían que guiarse por lo que estaba publicado,’ y que, de todos modos ‘ellos habían llamado a Brooklyn sobre el asunto.’ Esta era la primera vez que había oído sobre tal llamada. ¡ Evidentemente ésa era la razón por la cual, en la conversación telefónica dos días antes con el presidente del comité, el anciano French me había dicho que el cuerpo de ancianos “no creía que fuera necesario” esperar que el Cuerpo Gobernante contestara mi carta! Ellos siguieron el mismo curso de retener información en secreto que se había seguido anteriormente por el Comité de la Presidencia, y al parecer no sentían necesidad alguna de dejarme saber que ellos ya se habían comunicado por teléfono con las oficinas principales en Brooklyn.

Les pregunté si habían hablado con alguien en el Cuerpo Gobernante. La contestación fue que no, que habían hablado con un miembro del Departamento de Servicio. ¿Qué les había dicho? French dijo que se les había dicho, “Nada ha cambiado, pueden proseguir.”

French dijo que su entendimiento era que “la Sociedad había­ examinado cuidadosamente el punto de vista previo [en La Atalaya del 1974] y que ahora regresaban a la posición anterior.” (Esto es básicamente la misma forma en que el superintendente de circuito se había expresado en mi hogar.) Theotis pasó a decir que “La Atalaya

Consecuencias 367

nos ayuda a ver en donde trazar la línea” en estos asuntos. El anciano Edgar Bryant añadió, “Todos nosotros tratamos de ponemos en línea con lo que La Atalaya requiere.”

Hasta este punto ninguno de los tres hombres había hecho referencia alguna a la Biblia. Y o enfaticé que ésta era mi guía. ¿Bajo qué base bíblica debería yo considerar a Peter Gregerson una persona indigna de ser acompañada en una comida?

El anciano Johnson buscó Primera a los Corintios, capítulo cinco, comenzó a leer algunos versículo s, vaciló y se detuvo, sin hacer ninguna aplicación a la información. Le pedí a cada miembro del comité, individualmente, si podía decir honestamente que creía que Peter Gregerson era la clase de persona descrita en esos versículos, incluyendo los que Juan había escrito sobre el “anticristo.” Theotis French reaccionó con alguna agitación diciendo, ‘que no le tocaba a él rendir un juicio del hombre,’ que ‘él no sabía todo lo que se podía saber de Peter para poder hacer un juicio tal.’ Le pregunté, ¿cómo, entonces, ellos podían pedirme a mí que hiciera tal juicio y ser gobernado por éste, cuando ellos mismos no estaban dispuestos a hacerlo?

Su repuesta fue, “No vinimos aquí para que usted nos enseñe, hermano Franz.” Le aseguré que yo no estaba allí para “enseñarles,” pero que el curso completo de mi vida como cristiano se estaba poniendo en tela de juicio, ello era el punto principal, y yo pensé que tenía derecho a expresarme. Ni Edgar Bryant ni Larry Johnson quisieron hacer una declaración clara de cómo ellos veían a Peter Gregerson, con quien el tener una comida ahora se estaba considerando como un acto “criminal”

El presidente dijo entonces que no veía razón para más discusión. Se llamó a Tom Gregerson para ver si tenía algún testimonio que dar. Cuando él preguntó qué efecto tendría la posición de esa Atalaya en los empleados Testigos en su compañía que periódicamente viajaban y comían con una persona desasociada, Larry Johnson dijo que ellos no estaban allí para contestar esa pregunta. Tom podría presentar la pregunta para consideración en otro momento.17 Tom contestó que había estado haciendo la pregunta ya por algún tiempo, y que además le había preguntado al superintendente de circuito, y aún no tenía una respuesta. Nadie contestó. La reunión terminó y nosotros partimos.

El comité judicial se quedó para discutir la “evidencia.”

17 Tom Gregerson era en ese tiempo el presidente de Warehouse Groceries.

368 CRISIS DE CONCIENCIA

Como una semana más tarde el teléfono sonó y Larry Johnson me informó que la decisión del comité estuvo a favor de la expulsión. Yo tenía siete días a partir de la llamada para apelar la decisión.

Les escribí una carta larga, mi carta de “apelación.” Pensé que, fuera lo que fuera lo que tuviera que decir, sería mejor decido por escrito. Lo que se habla fácilmente se puede alterar, torcer o sencillamente olvidar; lo que se escribe permanece y no se pasa fácilmente por alto. Mi experiencia en la reunión anterior hizo obvio que una atmósfera malsana prevalecía y que aún en una reunión de apelación la probabilidad de una discusión bíblica razonada de los asuntos era remota.

En la carta, dirigí la atención de ellos al consejo, publicado por la Sociedad, de que los ancianos en un comité judicial deberían “pesar los asuntos cuidadosamente,” que no deberían buscar “reglas rígidas para guía,” sino “pensar en términos de principios,” ellos deberían “estar seguros de que el consejo se basa sólidamente en la Palabra de Dios,” deberían “tomar suficiente tiempo y esmerarse por llegar al corazón de la persona,” deberían “discutir la aplicación de las Escrituras que aplican y asegurarse que él [el acusado] entienda.” Eso fue lo que se había dicho; no era lo que se estaba haciendo (sin embargo, lo que se estaba haciendo era del conocimiento de los responsables de la publicación de ese mismo consejo.) La esencia de mi posición quizás se resume en estos dos párrafos:

Perhaps it may be said that I have not expressed repentance for having eaten with Peter Gregerson. To express repentance I need first to be satisfied that doing so is a sin before God. The only means for providing such conviction must rigntly come from God’ a Word, which alone is inspired and unfailingly reliable.

(2 Timothy 3:16, 17) My understanding from” the Scriptures is that loyalty to God and to his Word is of supreme importance and super cedes any other loyalty 01 whatever kind. (Acts 4:19, 20; 5:29)

My understanding also is that it is not for me or any other human

or group 01′ humans to add to that Word, under pain of being “proved a liar” or even receiving divine plagues. (Proverbs 30:5, 6; Reve­lation 22:18, 19) 1 cannot take such scriptural warnings ligntly. In view of a11 the scriptural admonition against judging others,

I have a heal thy fear of setting myself (or any human or group of humans) up as legislator and real compe11ed to let God’s Word alone

do such judging. To do that 1 need to be certain that I am not simply fo11owing soma humanly devised standard that poses as a divine standard but which is in fact uninspired, unsupported by

God’s Word. 1 do not wish to be. guilty of presumption and imper­tinence in judging someone whom God by his own expressed Word has not so judged.–Romans 14:4, 10-12: James 4:11, 12: see also

Commentary on the Letter of James pages 161 to 168.

I assure you that if you wi11 he1p me to see from the Scrip­tures that the act of eating with Peter Gregerson is a sin I wi11 humbly repent or such sin before God. Those who have talked with me thus far have not done this but have cited the above-mentioned magazine as their “authority” (the term used by the chairman of the judicial committee). My understanding is that a11 authority within the Christian congregation must derive from and be solidly based on the Word of God. Proverbs 17:15 states that “Anyone pronouncing the wicked one righteous and anyone pronouncing the righteous one wicked–even both of them are something detestable to Jehovah.” I have no desire to be detestable to God and hence

am very concerned about this matter.

Consecuencias 369

Quizás se diga que no he expresado arrepentimiento por haber comido con Peter Gregerson. Para expresar arrepentimiento, primero tengo que estar convencido de que el haber hecho tal cosa fue un pecado ante Dios. El único medio de proveer tal convicción debe proceder propiamente de la Palabra de Dios, la única palabra inspirada y siempre confiable. (2 Timoteo 3:16, 17) Mi entendimiento de las Escrituras es que lealtad a Dios y su Palabra es de suprema importancia y toma precedencia sobre cualquier otra lealtad de la clase que sea. (Hechos 4:19, 20; 5:29) Mi entendimiento es también al efecto de que no es para mi ni para otro ser humano o grupo de seres humanos el estar añadiendo a esa Palabra so pena de ser “probado mentiroso” y hasta recibir plagas divinas. (Proverbios 30:5, 6; Revelación 22:18,19) No puedo tomar estas admoniciones de las Escrituras a la ligera. En vista de toda la admonición en las Escrituras en contra de juzgar a otros, tengo un temor saludable de estable­cerme (o establecer a cualquier ser humano o grupo de humanos) como legislador y me siento obligado a dejar que sea la palabra de Dios solamente la que juzgue. Para hacer esto necesito estar seguro de que no estoy simplemente siguiendo alguna norma humanamente ideada y que pretende ser una norma divina cuando en realidad no es inspirada y no tiene base en la Palabra de Dios. No deseo ser culpable de presunción o impertinencia al juzgar a alguien a quien Dios, por su propia Palabra expresada, no ha juzgado.–Romanos 14:4,10-12; Santiago 4:11,12; vea también Comentario sobre la Carta de Santiago páginas 161 a la 168.

 

Les aseguro que si ustedes me ayudan a ver en las Escrituras que el acto de comer con Peter Gregerson es un pecado, humilde­mente me arrepentiré de tal pecado delante de Dios. Los que hasta ahora han hablado conmigo no han hecho tal cosa, sólo han citado la revista arriba mencionada como su “autoridad” (el término usado por el presidente del comité judicial). Mi entendimiento es que toda autoridad dentro de la congregación cristiana debe derivarse y estar solidamente asentada en la Palabra de Dios. Proverbios 17:15 declara “Cualquiera que pronuncia justo al inicuo y cualquiera que pronuncia inicuo al justo. . . aun ambos son cosa detestable a Jehová.” No tengo ningún deseo de ser detestable a Dios y por lo tanto me preocupa seriamente este asunto.

Concluí haciendo otro llamado a que ellos honraran mi petición de esperar por la respuesta del Cuerpo Gobernante a mi carta del 5 de noviembre.18

Ya para este tiempo, sin embargo, tenía pocas dudas de que el Cuerpo Gobernante tuviera intención alguna en contestar mi carta. Ya había transcurrido un mes y ellos estaban bien al tanto de mis circunstancias y cuan críticamente se necesitaban algunas decla­raciones de su parte. Por mis años de experiencia en el Cuerpo yo sabía que, aunque preferían permanecer al margen de todo el asunto, ellos definitivamente estaban bien informados del desarrollo de mi

18 Véase la carta de apelación en forma completa en el Apéndice.

370 CRISIS DE CONCIENCIA

caso. El Departamento de Servicio habría de pasar adelante toda información y, a su vez, recibiría informes por parte del super­intendente de circuito. Tanto las expresiones como las acciones de parte de los ancianos locales indicaban que los procedimientos se estaban orquestando desde el centro de autoridad, a través del superintendente de circuito. El centro de autoridad, el Cuerpo Gobernante, estaba dispuesto a comunicarse con aquellos que me estaban juzgando, haciendo esto a través del Departamento de Servicio, pero ellos no estaban dispuestos a responder a mi petición, ni siquiera a acusar recibo de la carta.

Así que, el 11 de diciembre, siete semanas después de mi carta inicial, otra vez le escribí al Cuerpo Gobernante, mandándole una copia de mi “carta de apelación” y recordándoles mi carta dirigida a ellos fechada el 5 de noviembre.19

Exactamente siete días después de haber presentado mi carta de apelación el anciano French me llamó para decirme que el comité de apelación se había organizado, y para suministrarme los nombres de los miembros seleccionados. Pasaron tres días y me llamó otra vez; se me informó que el comité de apelación se reuniría conmigo el domingo. Le mencioné que yo le había escrito pidiéndole los nombres específicos de los miembros del comité de apelación (él sólo me había dado los apellidos de algunos de ellos) y además le informé que iba a pedir que se hicieran algunos cambios en la composición del comité. Cuando le pregunté por qué estos hombres en particular se habían seleccionado, su respuesta fue que Wesley Benner, el representante de la Sociedad, los había seleccionado.

Los que él había seleccionado como miembros del comité de apelación fueron: Willie Anderson, Earl Pamell y Rob Dibble. En vista del hecho de que el cargo principal en mi contra era mi asociación con Peter Gregerson, esta selección me pareció increíble.

Era poco probable que siquiera uno de estos hombres mostrara objetividad en lo relacionado con Peter. .

Como les señalé en la carta a los ancianos de Gadsden (aunque ellos ya lo sabían), Willie Anderson había encabezado un comité que creó bastante conmoción en Gadsden por su manera de manejar un asunto relacionado con un grupo grande de jóvenes en las congregaciones locales. Peter Gregerson había apelado a las oficinas centrales en Brooklyn para que se enviara un comité de revisión y ­cuando esto se hizo se halló que el comité encabezado por Willie

19 Vea el Apéndice.

Consecuencias 371

Anderson había obrado con exceso en varias de sus acciones. Esto tuvo un impacto considerable sobre la relación entre el anciano Anderson y Peter Gregerson de ahí en adelante.

La selección de Earl Parnell por el superintendente de circuito Benner era aún más difícil de entender. Una de las hijas de Peter Gregerson había estado casada con un hijo del anciano Parnell, del cual había obtenido el divorcio recientemente. Las relaciones tensas entre ambos padres eran obvias; el superintendente de circuito Benner sabía del divorcio y, uno no puede evitar pensar, que él debiera de haber tenido suficiente penetración para darse cuenta de cuán inapropiado era asignar al anciano Parnell a un caso donde Peter Gregerson era una figura central.

De manera similar con Rob Dibble. El era el yerno del anciano Parnell, su esposa era la hermana del hijo de Parnell recientemente divorciado de la hija de Peter Gregerson.

Mientras les escribía la carta a los ancianos de Gadsden se me hacía difícil pensar en otro comité de tres hombres que estuviera menos cualificados para una reunión judicial no prejuzgada y objetiva. (De la única manera que podía verle alguna lógica a esta selección era si deliberadamente se deseaba un fallo desfavorable.) En mi carta les pedí que un comité de apelación totalmente diferente se seleccionara.20 .

El mismo día que escribí estas cartas (el 20 de diciembre), vino otra llamada telefónica de parte del anciano French. El comité de apelación quería informarme que ellos se reunirían el día siguiente, lunes, y ‘celebrarían la reunión estuviera yo presente o no.’ Le dije al anciano French que había escrito pidiendo un cambio en el comité y que había escrito también a la sede central en Brook1yn. Al otro día, lunes, llevé copias de estas cartas a su hogar.

Dos días más tarde, miércoles 23 de diciembre, la siguiente nota me llegó por correo registrado: (certificado)

20 Vea el Apéndice.

372 CRISIS DE CONCIENCIA

La traducción al español es:

RA y FRANZ,

LA REUNIÓN QUE HABÍA SIDO ASIGNADA PARA EL JUEVES 24

DE DICIEMBRE A LAS 7:00 PM EN LA CDNGREGAOÓN GADSDEN EsTE HA SIDO CAMBIADA PARA EL 28 DE DICIEMBRE DE 1981 A LAS 7:00 PM EN LA CONGREGACIÓN GADSDEN EsTE. NOS GUSTARÍA MUCHO VERLO ALLÌ.

THEOTIS FRENCH

Nadie me había dicho nada sobre una reunión el jueves. Pero esta nota era mi notificación oficial de la reunión del lunes, 28 de diciembre.

Después de llevar las cartas a la casa del anciano French, durante los dos días siguientes descubrí que él estaba procurando obtener información para sostener una acusación nueva y totalmente diferente. Mark Gregerson, otro hermano de Peter que había vivido en Gadsden pero que se había trasladado a Florida, informó a Peter que Theotis French había llamado de larga distancia a la casa de Mark en Florida. El anciano French habló con la esposa de Mark y le preguntó si ella podía recordar haberme oído a mí alguna vez hacer comentarios en contra de la organización. Ella le dijo que nunca me había oído hacer comentarios en contra de nadie, incluyendo la organización. ¿Por qué quería él saberlo? El contestó que ‘sólo estaba buscando información.’ No solicitó hablar con el esposo de ella.

Esto, también, trajo recuerdos de la pesadilla que había vivido hacía un año y medio, y de la conducta del Comité de la Presidencia del Cuerpo Gobernante en ese tiempo.

Aproximadamente siete semanas habían pasado desde que escribí por primera vez al Cuerpo Gobernante, pidiéndoles que se expresaran con relación al material de La Atalaya del 15 de septiembre de 1981, informándoles por qué era de seria importancia para mí. Para esta fecha, ya les había escrito en otras dos ocasiones, pidiéndoles que se expresaran al respecto. Ellos no contestaron, ni siquiera acusaron recibo de mis cartas. ¿Se ve increíble que los dirigentes de una organización mundial con millones de miembros, una organización que dice ser el ejemplo sobresaliente de adherencia a los principios cristianos, pudiera comportarse en tal manera? No, no si uno está familiarizado con la actitud dominante dentro de su cuerpo administrativo. He sido testigo personalmente de esta práctica de

Consecuencias 373

pasar por alto cartas cuando el Cuerpo Gobernante creyó que era en su desventaja suministrar una contestación. Ellos claramente pensaron así en mi caso.

Desde el principio no había tenido dudas de la meta final a la cual iba dirigido todo lo que se estaba haciendo. Me sentía totalmente asqueado por la forma en que se condujo el asunto, lo que solo puedo describir como un modo de obrar de mente estrecha, una obvia determinación a encontrar algo-sin importar lo trivial o insignificante–que pudiera servir como base para traer una acción adversa en mi contra. Así que escribí mi última carta, fechada el 23 de diciembre de 1981, Y mandé copias al Cuerpo Gobernante y al cuerpo de ancianos de la congregación Gadsden Este.

December 23, 1981

East Gadsden Congregation Body of Elders Gadsden AL

Dear Brothers:

By means of this letter I am withdrawing my appeal of the decision to disfellowship me. My reason for doing so is as follows:

On the basis of testimony chat I had eaten a meal on one occasion with Peter Gregerson since the publication of the September 15, 1981, Watchtower, the initial judicial committee decided to disfellowship me, That forty years of full-time service could be discounted on such a petty basis indicates to me that there is no real concern to cake into account my conscientious feelings, expressed in detail in my letter of December 8, 1981, nor concern to show me from Scripture wherein 1 have erred,

Additionally, the selection of the membership of the appeal committee, as made by the circuit overseer, gives no real basis for expecting a fair consideration in my case. The selection made, as pointed out In my letter of December 20, 1981, was of three persons who are obviously among those least likely to be able to handle my case In an objective way, free from the influence of personal feeling, 1 can think of no justification for the selection made, and believe It makes a travesty of justice.

There seems to be no evidence to indicate chat the Governing Body Is desirous of providing any aid or relief for me, since my letter of November 5, 1981, has now gone approximately seven weeks with no response to me, While the chairman of the initial judicial committee has stated that be called the Service Department on more than one occasion, the conversations give no indication of relief since, according to the chairman, they said that ‘nothing has changed and to go ahead.

Finally, I now know that effort is being code, by phone, even by long distance, to try to find something to use against me in an effort to Incriminate me, This has been done in the last few days, since my turning in my letter of December 20, 1981, request­ing a different appeal committee. Even though the person contacted has never made any complaint about me, the request is made to see if they can remember anything I said that might be viewed as Improper, Surely If I were responsible for making a disturbance in the congregation, one of a genuinely perverse or malicious kind, it would never be necessary to resort to such methods to substantiate such s charge.

374 CRISIS DE CONCIENCIA

East Gadsden Congregation Body of Elders December 23, 1981, Page II

The continuation of such method can only result in further damaging of my good name and character. It is an open Invitation to suspicion and gossip.

My feelings are as those of the apostle at Galatians 6:17 “Henceforth let no one be making trouble for me, for I am carrying on my body the brand marks of a slave of Jesus.” For the past eight weeks my wife and I have been subjected to much mental anguish, not merely by the repeated visits and more than a dozen phone calls (to the point where the ring of the phone became an unpleasant sound), but more especially by the attitude manifested. Now there is added to all this the knowledge that a surrepititious inquiry is being carried on that is clearly adverse to my rightful Interests. I experienced similar treatment last year In New York, where similar efforts were made for one month–and not one word

was said to me during that time to Indicate to me that my conduct was In any way under accusation, this despite the fact that a clear opportunity vas given by me for those conducting the Inquiry to express such I nave no desire to undergo similar mistreatment again, particularly since there Is nothing to Indicate that the truth of the matter can be made known in such a way as to remove the unwarranted stain produced. That must rest In Cod’s hands. –Matthew 10:26.

My withdrawal of my appeal should in no way be construed as an acknowledgment of guilt or an acceptance of the disfellow­shiping decision as being In any sense proper, just or Scriptural. Again with the apostle I can say: “Now to me It Is a very trivial matter that 1 should be examined by you or by a human tribunal. Even I do not examine myself. For I am not conscious of anything against myself. Yet by this I am not proved righteous, but he that examines me Is Jehovah.” (1 Corinthians 4:3, 4) My confidence in his righteous judgment Is Implicit and my confidence In the rightness and truthfulness of his Word Is only strengthened by what I nave experienced. And as long as I have life I will endeavor to make the truth of that Word known to others for their blessing and God’s praise.

As for my brothers among Jehovah’s Witnesses, I can say that the Good will of my heart and my supplication to rod are on their hehalf. I have labored conscientiously since 1938 In their spiritual Interests and I assure you that If I saw any hope that my subjecting myself to further trial would result In benefit to them I Would gladly endure such.–Compare Romano 9:1-3.

Respectfully,

______________

TRADUCCIÓN

23 de Diciembre de 1981

Cuerpo de ancianos de la congregación Gadsden Este

Gadsden AL

 

Queridos hermanos:

Por medio de esta carta hago efectivo el retiro de mi apelación de la decisión de expulsarme. Mi razón para hacer esto es como. sigue:

 

Sobre la base del testimonio de que yo había comido en una ocasión con Peter Gregerson después de la publicación de la Watchtower del 15 de septiembre del 1981, el comité judicial inicial decidió expulsarme. El hecho de que cuarenta años de

Consecuencias 375

servicio de tiempo completo pudieran ser descontados por cosa tan insignificante me indica que no hay real interés en tomar en cuenta el sentir de conciencia, lo cual se expresó en mi carta del 8 de diciembre de 1981, ni tampoco interés en mostrarme por las Escrituras como había yo errado.

Adicionalmente, la selección de los miembros del comité de apelación, como se hizo por el superintendente de circuito, no brinda base alguna para esperar una audiencia imparcial de mi caso. La selección que se hizo, como lo señalé en mi carta del 20 de diciembre de 1981, constó de los tres posibles miembros menos capaces de manejar mi caso en forma objetiva, libres de la influencia de sentimientos personales. No puedo pensar en una justificación para la selección hecha, y creo que ésta hace una parodia de la justicia.

Parece no haber indicios de que el Cuerpo Gobernante tenga deseos de brindarme alguna ayuda o alivio, ya que mi carta del 5 de noviembre del 1981 lleva siete semanas sin recibir contestación. Mientras que el presidente del comité judicial inicial ha declarado que él llamó al Departamento de Servicio en más de una ocasión, las conversaciones no dan indicación de un gesto en mi favor ya que, de acuerdo al presid2nte, ellos dijeron que ‘nada ha cambiado y que prosigan.’

Finalmente, me he enterado de que se está haciendo un esfuerzo, por teléfono, y hasta por larga distancia, para tratar de encontrar algo para usarse en mi contra, en un esfuerzo por incriminarme. Esto se ha hecho en los últimos días, desde que envié mi carta del 20 de diciembre de 1981 pidiendo un comité de apelación diferente. Aunque la persona entrevistada jamás se ha quejado de mi, se le pidió que tratara de recordar algo que yo hubiera dicho que se pudiera considerar como impropio. Segura­mente si yo fuera responsable por causar disturbio en la congregación, uno de verdadero carácter perverso y malicioso, no hubiera habido la necesidad de recurrir a tales métodos para verificar los cargos.

La continuación ce tales métodos sólo pueden resultar en mayor daño a mi buen nombre y carácter. Es una invitación abierta a sospecha y chisme.

 

Siento como el apóstol lo expresó en Gálatas 6:17: *De aquí en adelante que nadie me esté causando molestias, porque llevo en mi cuerpo las marcas de un esclavo de Jesús.” Por las pasadas ocho semanas, mi esposa y yo hemos sido sujetos a gran angustia mental, no sólo por las repetidas visitas y las más de doce llamadas telefónicas (al punto de que el mismo sonido del teléfono llegó a ser desagradable), sino más especialmente por la actitud manifestada. A ello se agrega el conocimiento de una investigación secreta que se está llevando a cabo claramente en contra de mis justos intereses. Yo sufrí igual trato el año pasado en Nueva York, donde se hicieron esfuerzos similares durante un mes–y ni siquiera una palabra se me dijo para indicarme que mi conducta estaba, de una manera o de otra, bajo acusación, esto a pesar del hecho de que les di una oportunidad a aquellos que conducían la investigación de que me lo expresaran. No tengo el menor deseo de sufrir igual maltrato otra vez, particularmente si no hay nada que indique que la

376 CRISIS DE CONCIENCIA

verdad del asunto se dará a conocer de una manera que elimine la mancha injustificada producida. Eso deberá descansar en las manos de Dios.–Mateo 10:26.

El retiro de mi apelación no debe considerarse como admi­sión de culpa o la aceptación de la decisión de expulsión como si ésta fuera algo propio, justo o basado en las Escrituras. Otra vez, con el apóstol puedo decir: .Pues para mi es asunto de ínfima importancia el que yo sea examinado por ustedes o por un tribunal humano. Porque no estoy consciente de nada contra mi mismo. Sin embargo, no por esto quedo probado justo, sino el que me examina es Jehová.” (1 Corintios 4:3,4) Mi confianza en su justo juicio es implícita y mi confianza en lo recto y verdadero de su Palabra se ha fortalecido por lo que he experimentado. y mientras tenga vida me dedicaré a hacer conocer a otros la verdad de su Palabra para bendición de ellos y alabanza de Dios.

 

En lo que respecta a mis hermanos entre los Testigos de Jehová, puedo decir que la buena voluntad de mi corazón y mi súplica a Dios son para su bienestar. He laborado concienzuda­mente desde el 1938 en el interés espiritual de ellos, y les aseguro, que si yo viera alguna esperanza de que el someterme yo a más pruebas resultaría en su beneficio, muy gustosamente las sufriría.–Compare Romanos 9:1-3.

Respetuosamente,

R. V. Franz

No me cabía duda de que quienes dirigían todo el asunto comenzaron a darse cuenta que la “evidencia” que se usó para ex­pulsarme-una comida con Peter Gregerson-bien pudiera parecer algo débil. En vez de tratar de suministrar la evidencia de la Palabra de Dios (demostrando que mi acción era realmente pecaminosa) como yo había solicitado en mi carta de apelación, ellos procuraron edificar un “caso” más sólido buscando testimonio adverso. No vi. qué bien se podía lograr en seguir sometiéndome a esto.

Ocho días más tarde, recibí una llamada telefónica de Larry Johnson informándome que habían recibido mi carta y que en vista de que yo había retirado la apelación, la decisión de expulsión tomada por el primer comité quedaba vigente.

El hecho de que la llamada viniera en ese día me pareció apropiado. Yo había sido bautizado en ello de enero de 1939, y exactamente cuarenta y tres años más tarde, el 31 de diciembre de 1981, fui expulsado-el único cargo que sirvió como base para tal acción fue el testimonio de que yo había comido en compañía de una persona desasociada.

¿Es que yo creo que tal cosa fue la verdadera razón para la acción que tomaron? No. Creo que fue simplemente un tecnicismo usado como pretexto para alcanzar un objetivo. En sus mentes el fin justificó

Consecuencias 377

los medios. El que la organización haga uso de argucias tan insignificantes, en mi parecer denota una norma extraordinariamente baja de conducta, y una gran inseguridad.

Basado en mi pasada experiencia con el Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová, y en la conducta del Comité de la Presidencia durante la primavera del 1980, y además, en el material publicado desde entonces hasta el presente, es mi creencia que se consideró “ventajoso” el que yo fuera expulsado de manera que se quedara eliminado 1o que ellos consideraban como una “amenaza.” Si es así, entonces, esto también revela un gran sentido de inseguridad ­particularmente para una organización mundial que declara ser el instrumento escogido por Dios, respaldado por el poder Soberano del universo, y aquel nombrado por el Rey como el supervisor de todos sus asuntos en la Tierra. Esta ciertamente no sería la acción de una organización completamente en paz con sus propias enseñanzas, en calmada confianza de que 1o que presenta es la verdad sólidamente basada en la Palabra de Dios. Ni es tampoco la acción de una organización que tiene confianza genuina en el cuerpo de sus adherentes, confiada serenamente en que la instrucción y entrena­miento dados han producido hombres y mujeres cristianos maduros que no necesitan algún “magisterio” maternal para prescribirles 1o que han de leer, discutir o pensar, sino que en cambio son capaces ellos mismos de discernir entre error y verdad, mediante su conocimiento de la Palabra de Dios.

La acción es típica, sin embargo, de muchas organizaciones religiosas del pasado, aún desde el primer siglo, organizaciones que se sentían obligadas a eliminar todo aquello que, en su opinión, amenazara disminuir su autoridad sobre otros.

En su libro, A History oi Christianity (Una historia del cris­tianismo), Paul Johnson escribe sobre los métodos empleados durante el período de intolerancia del oscurantismo religioso que produjo la Inquisición, y dice:

Siendo difíciles de obtener las pruebas de culpabilidad en los delitos de opinión, la Inquisición se valió de procedimientos vedados en otras cortes y así violó los estatutos municipales, las leyes escritas y consuetu­dinarias y virtualmente todo aspecto de jurisprudencia establecida. 21

Los métodos empleados regularmente por los comités judiciales formados de ancianos Testigos serían considerados indignos de las

21 Paul Johnson,, A History of Christianity (Una historia del cristianismo, en inglés); New York: Atheneum, 1979, p. 253.

378 CRISIS DE CONCIENCIA

cortes de cualquier país civilizado. La práctica de ocultar información críticamente importante (como los nombres de testigos hostiles) como también el uso de informantes anónimos, y tácticas similares, descritas por el historiador Johnson como parte del las prácticas de la Inquisición, se han usado con gran frecuencia por estos hombres al tratar con aquellos que no están en total acuerdo con el “canal,” “la organización.” Lo que fue cierto entonces, es cierto en la mayoría de los casos hoy, como Johnson lo expresa:

El objetivo era, simplemente, el obtener confesiones de culpabilidad al costo que fuera; solo de esta manera, se pensaba, se podrían sofocar las herejías.22

PASTOREANDO EL REBAÑO

Diótrejes. . . anda contando chismes y mentiras contra nosotros. Y, no contento con esto, no recibe a los hermanos que llegan, y a quienes quieren recibirlos les prohíbe hacerla y los expulsa de la congregación.-3 Juan 9, l0, (Versión Popular).

Cuando son interrogados por personas de afuera, inc1yendo a reporteros de periódicos y revistas noticiosas, con relación al trato dado a aquellos que a conciencia no pueden abrazar toda doctrina de la Sociedad Watch Tower, los representantes de la organización presentan un cuadro de casi tolerancia benigna.

En un artículo del Chicago Tribune del 25 de junio de 1983, se cita al representante de la Watch Tower Samuel Herd, afirmando:

. . . la inquietud se ha generado por un número relativamente pequeño de ex-miembros “descontentos” quienes, en la mayoría de los casos, “han dado la espalda a las Escrituras.”

“Nosotros no somos policías espirituales,” dijo Herd, “Nosotros no tratamos de restringir a nadie en su opinión.”

El director de relaciones públicas de la sucursal canadiense de la Watch Tower, Walter Graham, se cita en un periódico de Toronto como incapaz de entender por qué los disidentes “temen represalias” de la iglesia. El artículo dice:

“Si alguien no quiere vivir por nuestros principios, está libre para ­irse. Aquí no existe acosamiento, ninguna forma de hostigamiento emocional o físico,” dijo él.

22 Ibid., pp. 253, 254.

Consecuencias 379

Mr Graham añadió que las quejas se atienden al nivel de congregación por los comités de ancianos. “Nosotros no dictamos desde la sede central. Tenemos una organización bien abierta que permite gran margen para la individualidad,” sostuvo él.

En la sede central en Brooklyn, el representante de relaciones públicas, Robert Balzer, respondió de igual manera.

Esas palabras de “relaciones públicas,” sin embargo, de ninguna forma se ajustan a los hechos.

Aunque veintenas de ejemplos se pudieran citar, uno que quizás sea ilustrativo del resto acaeció en Irlanda.

Dos hombres en Dublin, amigos y compañeros Testigos, leyeron el artículo en la revista Time, donde se describió mi expulsión. Ellos llamaron por teléfono al reportero que escribió el artículo, haciéndole preguntas como todavía incrédulos de lo que habían leído. Entonces llamaron por teléfono a Peter Gregerson y finalmente a mí. Ambos eran ancianos, uno era “precursor,” de tiempo completo, y estaban entre los Testigos más activos en su país. Hicieron arreglos para viajar a los Estados Unidos en marzo del 1982. Pasaron cinco días con nosotros. Cada uno de ellos, a su propio modo, parecía típicamente irlandés-Martin Merriman era de mejillas rosadas y pelo oscuro y rizado y gran agudeza de ingenio, John May era delgado y rubio, de naturaleza y habla poética. Estaban ambos completamente inhibidos en las preguntas que nos hicieron.

Después de cinco días, nos dijeron que el interés principal del viaje a los Estados Unidos era el expresarle al Cuerpo Gobernante, personalmente, lo preocupados que estaban ellos, y otros en Irlanda, con relación a la tendencia al trato severo evidente en la organización. Me preguntaron sobre la posibilidad de que el Cuerpo les diera audiencia. Les dije que ésta era remota en grado sumo, un esfuerzo virtualmente inútil, que–quizá-a lo más que podrían aspirar sería a entrevistarse con uno o dos miembros en algún cuarto privado. Parecían estar inclinados a dudar de que esto fuera así. Para ambos era la cosa más natural del mundo que miembros del Cuerpo Gobernante, siendo hermanos cristianos, estarían dispuestos a darles, al menos, una breve audiencia en el interés del campo irlandés en el cual ellos estaban tan activos. Como más tarde lo expresó Martin Merriman:

Teníamos completa confianza en que nuestro Cuerpo Gobernante se reuniría con nosotros y que los asuntos se enderezarían-sin la más mínima duda.

380 CRISIS DE CONOENCIA

Después de su partida de Gadsden llamaron por teléfono a Jack Barr, miembro del Cuerpo Gobernante. La esposa de Barr había sido misionera en Irlanda y conocía bien a la familia de John May. Le dijeron a Jack que habían estado en Gadsden y que habían hablado con Peter y conmigo y que tenían preguntas que resolver. Preguntó él sobresaltado, “¿Creen ustedes que esto fue prudente?”

John May respondió, “Quizás no sea prudente organizacional­mente, pero somos amantes de la verdad y la verdad es 1o que importa.”

Jack les dijo que los miembros del Cuerpo Gobernante estaban “muy ocupados” y que él dudaba que una reunión con ellos fuera posible. Ellos habían-viajado miles de kilómetros a gran costo, dijeron ellos, y querían hablar con alguien que les diera alguna respuesta definitiva.

La mañana siguiente llamaron a Lyman Swingle, el presidente del Cuerpo ese año. Cuando John se presentó, el presidente replicó, “Yo sé quien eres. Tu eres el hombre que pasó cinco días con personas expulsadas y desasociadas. Y, ¿eres ahora el caballero en armadura resplandeciente cabalgando en un caballo blanco cruzando el Atlántico para arreglar los asuntos?” Martin dijo que por el rostro de John, y sabiendo su disposición poética, casi podía oír a John decirse a sí mismo, “Nunca me consideré de esa manera, pero suena muy lindo.” John, sin embargo, simplemente contestó que a él y a Martin les gustaría mucho comunicar al Cuerpo Gobernante 1o que sabían de los asuntos, cosas que podrían ser útiles al Cuerpo, que les ayudarían a entender cómo muchos se sentían en Irlanda. El invitó a Swingle a llamar por teléfono la sucursal en Irlanda para averiguar qué clase de hombres eran ellos, que no habían venido para crear problemas sino en busca de respuestas a preguntas honestas de modo que pudieran ayudar a los hermanos allá en Irlanda.

Se le dijo, “Póngalo por escrito.” El continuó pidiendo que se les escuchara, pero cada vez la contestación fue, “Póngalo por escrito.”

Martin habló entonces, diciendo:

No puedo creer que usted esté diciendo esto, que ustedes no se reunirán con nosotros. Si yo volviera a mi país y les dijera a los hermanos y hermanas allá que ustedes no se quieren reunir con nosotros, que el Cuerpo Gobernante no se quiere reunir con nosotroS”, ellos me llamarían mentiroso. En Irlanda vamos a las puertas y nos jactamos ante la gente de que “ellos no pueden ir a ver al obispo, pero que nosotros nos podemos reunir con nuestro Cuerpo Gobernante.”

Consecuencias 381

Se le dijo, “Esto no tiene precedente.” Martin respondió, “Bueno, hermano Swingle, permítame respetuosamente traer a su atención lo que dice el libro de los Hechos, capítulo quince, que Pablo y Bernabé subieron a Jerusalén para reunirse con el Cuerpo Gobernante.” La respuesta fue, “Así que, ¿ahora ustedes son Pablo y Bernabé?” Martin le expresó que se sentía herido por la actitud asumida. Otra vez la respuesta fue, “Póngalo por escrito.”

Después de como veinte minutos Martin entonces le dijo al presidente del Cuerpo Gobernante:

Catorce años atrás, yo era católico romano. Los testigos de Jehová me visitaron, ellos hicieron surgir preguntas en la vida mía, cosas a las cuales no tenía yo contestación. Así que fui al sacerdote, el sacerdote de la parroquia. El dijo, “Entra y siéntate,” y me dio té Y galletitas. El no pudo contestarme ninguna de mis preguntas, hermano Swingle, pero al menos me brindó la cortesía de sentarse y hablar conmigo.

Hermano Swingle, no les estoy pidiendo que se reúnan conmigo. No les estoy diciendo que deben reunirse conmigo. Les estoy suplicando que se reúnan conmigo. Porque ahora estoy en la misma encrucijada que estuve hace catorce años. Estoy confundido, estoy perturbado, y sencillamente quiero que mis pastores me ayuden.

¿La respuesta a este ruego? Fue, “póngalo por escrito.” Martin expresa que él se sintió tremendamente herido, se sintió con deseos de decir muchas cosas. Pero, más bien, dice que “Le deseé la bendición de Jehová, y le dije que oraría por él, pues con esa actitud le hacían falta las oraciones, siendo un anciano y poseyendo esa actitud.”23

Dejaron su número de teléfono con el presidente y esperaron. Pasaron tres días y nadie llamó. Así que, tomaron su vuelo de regreso a Shannon, Irlanda, sintiéndose como dijeron ellos-aturdidos e incrédulos de lo que habían oído; su mundo parecía ahora sombrío, pues ellos no habían querido oír lo que oyeron, ni creer que las cosas en realidad eran como las encontraron ser.

Recuerde lo que el representante de relaciones públicas Canadiense dijo: “nosotros no dictamos desde la sede central.

23 Creo personalmente que la actitud demostrada por el presidente era, en toda probabilidad, la actitud asumida por el Cuerpo Gobernante en general, actitud que él se veía bajo obligación de reflejar.

382 CRISIS DE CONCIENCIA

Tenemos una organización bien abierta que permite gran margen para la individualidad.” Compare esto con lo que les sucedió después a estos dos Testigos irlandeses.

Una semana después de su regreso, hubo una visita a la oficina de sucursal de Irlanda programada, y Lloyd Barry del Cuerpo Gobernante llegó para efectuar la asignación. Martín y John pensaron que quizás él haría arreglos para hablar con ellos, y discutir sus preguntas. El no lo hizo. Pero él sí hizo algo. El puso en movimiento las operaciones judiciales en Irlanda.

La semana siguiente, la oficina de sucursal se comunicó con John y Martin y se les pidió que se reunieran con el comité de la sucursal. El viaje de ellos a América fue objeto de considerable interrogación. El resultado de la reunión fue que el comité de la sucursal les pidió que no discutieran con otros lo que habían oído en los Estados Unidos.

Personalmente encontré interesante la comparación entre la manera en que se trató el caso de ellos y la manera en que se trató el mío, la disparidad en la aplicación de la norma de la Sociedad. El testimonio de que yo había comido una comida con una persona desasociada se contó como base suficiente para tomar la acción de expulsarme. Aquí, en contraste, había dos hombres que habían pasado cinco días y noches en la casa de este mismo hombre, que habían comido con él y conmigo numerosas veces, y quienes discutieron asuntos de importancia con nosotros por muchas horas. El Cuerpo Gobernante estaba informado de su visita de cinco días. Sin embargo, ninguna acción se tomó en su contra.

Creo que la razón es evidente. La sucursal estaba bien consciente de la actitud de los Testigos irlandeses, su poca tolerancia a que se les domine o se les trate dictatorialmente; ellos sabían del respeto en que se tenía a estos dos hombres por los Testigos por todo el norte de Irlanda. Indudablemente se dieron cuenta que tenían una situación en las manos que hacía “políticamente” ventajoso no tomar medidas drásticas.

Sin embargo, de manera similar a mi caso, como seis meses después un superintendente de circuito (E. G. Watt) fue enviado a la zona de Dublin. No mucho después un comité judicial se formó para investigar a John May y a Martin Merriman. Al decirle John­

al superintendente de circuito Watt que el único interés de él y Martin había sido el conocer la verdad del asunto entero, se le respondió, “Que algo sea cierto o falso, correcto o incorrecto, no es el punto

Consecuencias 383

El punto es, ‘¿Está en armonía con la norma de la Sociedad, y, están ustedes hablando sobre el asunto?'”

Esta declaración llevó a John May al punto decisivo. Después de esto presentó su renuncia de la organización. El se dio cuenta de que ya no podía dar respaldo a un sistema que operaba de acuerdo a esas normas.

Martin pasó ahora a ser el foco de atención. El superintendente de circuito visitó a muchos testigos de la zona de Dublin, indagando en cuanto a cualquier expresión que Martin hubiera hecho. Un número de estas personas llamaron a Martin después de que se les visitó y le advirtieron de la pesquisa en proceso. Esta era la acción de una Sociedad, descrita por el representante canadiense como, “una organización bien abierta que permite gran margen para la individualidad. “

Martin fue citado para una audiencia. El les notificó a los que estaban a cargo que deseaba tres cosas por escrito: ¿Quiénes for­marían el comité? ¿Cuál era la acusación? ¿Quiénes eran los acusadores? Al regresar a su casa un día encontró al superintendente de circuito Watt esperándole allí. Watt le dijo a Martin que él no necesitaba la información por escrito (una posición asombrosamente opuesta a la que Martin encontró en su visita a Brooklyn donde repetidamente se le dijo, “Póngalo por escrito”). Martin gastó como tres horas en convencer al hombre de que era su derecho el tener tal información por escrito y eventualmente tomó un pedazo de papel de una de las libretas escolares de uno de sus niños para que se anotara la información. Watt dio los nombres de los miembros del comité y entonces dijo que no había acusaciones ni acusadores. Martin no aceptó eso y finalmente Watt escribió que la audiencia era para ‘discutir la situación que está perturbando a la congregación.’ (Martin pensó que eran las visitas e interrogaciones de Watt las que habían producido las perturbaciones mayores entre los Testigos.) El le pidió a Watt que firmara el papel. Gastó otra media hora en persuadirle a que lo firmara.

Un sábado por la tarde en el Salón del Reino de los Testigos de Jehová de Dun Laoghaire la audiencia tuvo lugar. Más de cuarenta Testigos le expresaron a Martin su deseo de acompañado a la audiencia. El aceptó la solicitud de veinte de éstos. El comité judicial, compuesto del coordinador de la sucursal, el superintendente de circuito y un anciano local, quedaron pasmados al ver toda esta gente en el Salón. Para su crédito, ellos escucharon el testimonio de estas

384 CRISIS DE CONCIENCIA

personas al efecto de que Martin no había, en forma alguna, tratado de causar disturbios, que al contrario, éste había tratado de evitarlos.24

Para Martin el incidente más sorprendente de toda la audiencia llegó cuando comenzó a contarle al comité sobre la conversación telefónica que él y John May habían sostenido con el presidente del Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová. El coordinador de la sucursal interrumpió a Martin para decirle que ellos ya habían escuchado la grabación. Momentáneamente patidifuso, Martin dijo, “¿Grabación? ¿Cuál grabación?” El coordinador de la sucursal se mostró algo confuso y entonces dijo que el Cuerpo Gobernante había enviado a la Sucursal una grabación de la conversación telefónica.

Así que, si algunos tienen dudas del contenido de esa misma conversación, relatada antes en este capítulo, éste se puede confirmar en Brooklyn. Esta es la razón por la cual expresé anteriormente que yo creía que mi conversación telefónica con el presidente Albert Schroeder en la primavera del 1980 puede ser igualmente confir­mable. La extraña preocupación de grabar lo que otros dijeron quedó ahora clara e innegablemente confirmada por la admisión de que el Cuerpo Gobernante había secretamente grabado la conversación telefónica entre Lyman Swingle y los dos Testigos de Irlanda, John May y Martin Merriman.

Ninguna acción se tomó contra Martin Merriman por el comité judicial. El coordinador de la sucursal, Arthur Matthews, abierta­mente declaró que los motivos de Martin y John nunca estuvieron en tela de juicio. Esto fue una declaración encomiable. Sin embargo, la norma oficial del Cuerpo Gobernante era que los Testigos no podían hablar con John May, por ser una persona desasociada.

Subsecuentemente, se arregló por el Cuerpo Gobernante una visita oficial a Irlanda de parte del miembro del Cuerpo, Jack Barr, acompañado de Robert Pevy, del personal del departamento de redacción de Brooklyn (quien había servido como misionero en Irlanda). Ellos se dirigieron a los Testigos en la zona de Dublin, sus discursos enfatizaron la importancia de la “lealtad a la organización.”

Después de los discursos Martin fue donde Jack Barr en la plataforma, presentándose por medio de decir, “Hermano Barr, yo soy la cara tras el teléfono.” Cuando Barr se mostró perplejo, Martín le ‘ dijo su nombre. Barr respondió, “Oh, hermano Merriman–es grato

24 La esposa de un anciano local, en el comité, mandó una carta al comité expresando estos mismos puntos, después de haberle pedido permiso a su esposo para escribirla.

Consecuencias 385

ver su cara.” Martin contestó, “Bueno, gracias por decido, hermano Barr. Lo único es que me hubiese gustado haber oído eso seis meses atrás cuando estuve en Nueva York.” Le preguntó a Barr si sacaría tiempo para reunirse con él y discutir sus preguntas. Le señaló que había preocupación en Irlanda con relación a la norma del Cuerpo Gobernante respecto a las personas que se desasocian voluntariamente y la implicación de que aun decir, “¡Hola!,” a tal persona fuera impropio. El se refirió a John May como “un hombre decente y bueno,” y dirigiéndose al coordinador de la sucursal, Matthews, que estaba allí al lado, dijo, “¿No es cierto eso, Arthur?” Arthur contestó “John es un hombre recto.” Martin informó al miembro del Cuerpo Gobernante, Jack Barr, que ‘él le había hecho claro a la sucursal, y ahora se lo hacía claro a Barr, que él no trataría a John May como una persona inicua, que él comería con él cada vez que la ocasión se presentara.’ Otra vez, el miembro del Cuerpo Gobernante no pensó conveniente reunirse con Martin para discutir sus preguntas.

Después de esta visita de los representantes de Brooklyn, Martin recibió información de que nuevamente se estaba efectuando interrogación entre los Testigos, interrogándolos con relación a conversaciones que habían tenido con él. Habiendo oído que una “norma más severa” se había instituido, el 27 de octubre, 1982, después de catorce años de intensa asociación activa, Martin presentó su renuncia de la congregación.

¿Por qué él y John May (y sus esposas) llegaron a esta decisión? No fue lo que estos dos hombres escucharon en las conversaciones con Peter Gregerson y conmigo lo que los llevó a esta decisión. Ellos salieron de Gadsden con la expresa intención de continuar siendo miembros de los Testigos de Jehová, contribuyendo en la manera que fuera para el bien de la organización. Ellos salieron con la esperanza firme de que mejoras eran posibles, de que el Cuerpo Gobernante se daría cuenta de su sinceridad e intento honesto.

El crédito verdadero (si se le puede llamar así) por la decisión de desasociarse descansa fuera de Gadsden, Alabama. Descansa en Brooklyn-donde sus conversaciones con miembros del Cuerpo Gobernante tuvieron lugar, donde una de esas conversaciones fue secretamente grabada, y de donde las directivas se enviaron al comité de sucursal de Irlanda para poner en marcha un programa de investigación e interrogación contra dos cristianos sinceros que querían sólo el bienestar de los Testigos de Jehová. Estoy convencido de que si no hubiera sido por lo que ellos vieron de las acciones y espíritu de la organización después de salir de Alabama, aún estarían

386 CRISIS DE CONCIENCIA

asociados con los Testigos de Jehová. La organización no tuvo tiempo para discutir con ellos sus preguntas y preocupaciones cuando ellos estuvieron allí, a sus mismas puertas. Pero estuvo dispuesta a enviar emisarios a través del océano, a gran costo, y dirigir que se pasaran largas horas en la investigación e interrogación de otros, para “proteger los intereses de la organización.” El Cuerpo Gobernante quizás no quiera aceptar la responsabilidad por la decisión a la” que estos hombres llegaron, quizás niegue tal responsabilidad, pero ésta sigue siendo de ellos, a pesar de todo. Fue, más que nada, su manera de expresión, su actitud, su curso de acción, los que constituyeron los factores decisivos y desilusionantes.

La experiencia de estos dos hombres ha sido esencialmente la misma que centenares de otros han tenido. Mientras más se acercaron a sus “pastores,” más patente se les hizo la rígida y fría dureza que se escondía bajo la cubierta suave de terciopelo.

Permítaseme finalmente decirlo una vez más: No creo que la frialdad o la dureza, la actitud apartada, altiva, relamida y rayando en santurrona, que fue parte de la experiencia sufrida, se deba a la personalidad normal de la mayoría de los hombres envueltos. Creo que se debe muy definitivamente, a la enseñanza falsa que permite a una organización hacer alegaciones de autoridad exclusiva y de superioridad inalcanzable, alegaciones claramente inmodestas y sin fundamento. El concepto merece no sólo ser cuestionado; merece ser expuesto como la clase de doctrina que es, una que es dañina y que deshonra a Dios.

 

 

2 comentarios en “11. Consecuencias”

  1. Buenas tardes.

    Leyendo todo el artículo, uno puede apreciar, al menos por mi parte, lo que cualquier religión u organización religiosa, sea la que sea, de una u otra manera aporta a cada creyente, ya que todas reflejan de una u otra manera la manifestación de SUS FRUTOS, solo se necesita perspicacia, muchos dirán que somos humanos y por lo tantos actores que merecen el perdón. ¿Dónde estaba la misericordia y el perdón en estos casos? Y distan mucho del primer y segundo mandamiento más importante de la Ley de Dios…

    ¡Qué diferencia de la candidez de cualquier comunidad cristiana que se basa en la solidad palabra de Dios y que reflejan el amor ya que los pecados son perdonados unos por otros!

    Un artículo muy revelador.

    Recuerdo estas historias de hace tiempo, 33 años más o menos y agradezco ahora el por fin ponerles nombre y apellido.

    Qué la paz de Dios, Jehová, abunde en sus corazones, estén donde estén.

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  2. Que tal José María

    ¿Te parece, que este pequeño grupo de hombres que se autodenominan el “esclavo fiel y discreto” el “mayordomo” que, Jesucristo nombró sobre todos sus “bienes” son modestos al andar con Dios? ¿se comportan con humildad al tratar con los “bienes” que según ellos se les han dejado bajo su “autoridad?

    ¿Como podría pasar desapercibida su actitud, arrogante y pretenciosa, delante de Jehová y su hijo Jesucristo?
    Mas gravoso aún para ellos, es que esa misma actitud se transmite a prácticamente todo el que tenga un puesto de responsabilidad en la organización, esto es que desde betel hasta la congregación mas remota, los que tienen algún nombramiento, están contaminados con ese mismo espíritu.

    Como te puedes dar cuenta, todas las directrices y normas, fuera de la biblia, vienen de ellos, de ese grupo de hombres arrogantes que se creen elegidos por Dios, y tratan con desdén a los miembros “comunes” así llaman ellos despectivamente a el publicador que se sienta en un “salón del reino” a “estudiar” la atalaya.

    Un abrazo fraterno José María.

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