13. Argumentación y manipulación

“Hemos rechazado lo que se hace a escondidas y lo que es vergonzoso; no andamos con astucia ni cambiamos el mensaje de Dios. Al contrario, decimos solamente la verdad, y así nos recomendamos a la conciencia de todos delante de Dios”.

—2 Corintios 4:2, Versión Popular

Aún teniendo en cuenta la evidencia presentada, creo que sería un error pensar que cada uno de los Testigos de Jehová cree lo que cree, o hace lo que hace, debido enteramente a un sentido consciente o inconsciente de intimidación por parte de alguna autoridad. También sería erróneo pensar que todos los Testigos acatan los programas de reuniones y de actividad de la organización, y que se adaptan a sus normas y reglas de conducta, únicamente por la preocupación de la presión de sus compañeros o por la amenaza de sanciones.

Realmente, cualquier sentido consciente de intimidación surge en primera instancia cuando uno empieza a formular preguntas. Los hombres en posiciones de autoridad no se sienten amenazados por las personas que se quejan, sino por aquellos que empiezan a preguntar por qué. Así mientras la intimidación intelectual es claramente un elemento poderoso, no es necesariamente el factor controlador para cada individuo. Me satisface el hecho que un grupo numeroso de hombres y mujeres están donde están simplemente porque creen que es “la verdad”. Creo que este fue el elemento clave para que yo pasara toda mi vida adulta como representante de tiempo completo de la organización de los Testigos. Hice lo que hice, y lo hice de todo corazón, porque creí que tenía la verdad, la verdad de Dios, y estoy seguro que lo mismo se puede afirmar de muchos otros.

Teniendo en cuenta que dentro de la organización hay personas inteligentes, de pensamiento lúcido, ¿cómo es que no se formulan más preguntas? Sin lugar a dudas el elemento de la intimidación tiene algún efecto, y definitivamente existe hoy un clima de temor a expresar dudas. Pero aunque no se expresan verbalmente, ¿por qué no hay más personas que se formulen preguntas en su interior, en sus propios corazones y mentes? En vista de la evidencia disponible, puede parecer difícil de creer que las personas estén dispuestas a aceptar como “verdades reveladas” las enseñanzas de una organización con un historial de fiabilidad tan manchado. Aunque es verdad que como Testigos hemos sido entrenados para disciplinarnos a aceptar sin dudar, pienso que esto por sí solo no habría sido suficiente para que año tras año hubiéramos seguido un derrotero de aceptación casi total.

No me considero una persona particularmente crédula. Aunque mis padres pertenecieron a esta fe, yo no seguí obedientemente su senda. En realidad al alcanzar la adolescencia llegué al punto de dejar completamente la asistencia a las reuniones. Luego en 1938, cuando tenía 16 años, mi padre habló conmigo seriamente sobre mi falta de espiritualidad, mi derrotero de vida sin religión, y me preguntó ‘¿por qué creía yo que Jehová me salvaría de la destrucción en Armagedón, cuando yo hacía menos que mis vecinos que asistían a la iglesia?’ Aunque reconozco que el pensamiento de afrontar una posible destrucción divina por no estar “completamente en la verdad” tuvo un efecto motivador, también sé que ésta no fue ni la única ni la mayor motivación. (Probablemente estaba más abatido por el hecho de que mi padre me considerara indigno del favor de Dios y de la vida, que por el pensamiento de afrontar destrucción futura). Dicho de manera simple, tras reanudar la asistencia a las reuniones, me convencí de que lo que estaba aprendiendo en las publicaciones era la verdad. Debo admitir que la asociación con la congregación llenó cierto vacío que existía en mi vida, y la actividad en la que me comprometí le dio un sentido de orientación a mi vida. Estos aspectos, sin lugar a dudas, ejercieron influencia. Sin embargo el hecho es que creí en ello. La forma en que se presentaba el material, la argumentación que se utilizaba, me llevaron a creer que yo estaba “aprendiendo la verdad”.[1] Hoy me pregunto: “¿Cómo? ¿Por qué?”. Tengo claro que la argumentación era y es seriamente defectuosa. No tengo ningún sentimiento de mérito por discernir esto ahora. La evidencia estuvo ahí todo el tiempo. Así que no existe motivo de orgullo cuando considero que tardé casi cuarenta años de mi vida en darme cuenta del error. Sin duda, el efecto es más de humillación que de exaltación. Otros vieron muchos de esos defectos bastante antes que yo, simplemente a través de su estudio de las Escrituras.[2] Ellos no tuvieron el beneficio de nueve años de experiencia en el consejo interno de la organización, como yo lo tuve. ¿Cómo, pues, pude estar tan convencido por tanto tiempo? Y ¿cómo pueden estar convencidas de modo similar millones de otras personas, muchas de las cuales son claramente razonables e inteligentes?

A menos que seamos considerablemente más crédulos de lo que creo que es el caso, parece evidente que la argumentación empleada es el producto de una habilidad considerable—una habilidad para presentar los puntos de vista con una apariencia plausible, razonable. Unido a esto, y tal vez como la clave de todo el asunto, ha existido el deseo de creer, el querer creer.

Es normal que la gente desee certeza y el sentido de seguridad que la certeza trae consigo. La organización Watch Tower ofrece esto, debido a que todo lo que dice lo presenta como la explicación correcta de la palabra de Dios, la única y verdadera explicación, sin equivocación alguna. Es normal que la gente desee que exista alguna fuente que pueda responder a todas sus preguntas acerca de Dios, sus propósitos, la vida humana y el destino. La organización ofrece hacer esto también, y hacerlo con confianza. Es normal el deseo de conocer específicamente qué debe hacer uno para lograr la aprobación de Dios, y cómo y cuándo hacer lo que Él quiere. La organización ofrece un programa de actividad claramente delineado con reglas de conducta definidas, y con la seguridad de que cualquiera que se someta leal y obedientemente a ellas será espiritualmente fuerte, gozoso y ganará las bendiciones de Dios. Hace todo esto dándole una apariencia intelectual, opuesta al emocionalismo que se encuentra en muchas iglesias y en los movimientos religiosos renovados.

La creencia de que se “está en la verdad”, de que se es parte de la única organización en la tierra con la que Dios tiene trato, de un pueblo con destino divino, de la única gente en la tierra que realmente entiende la Biblia, les da a muchos el sentido de seguridad que buscan. Este era el sentimiento que yo tenía, y que me motivó a entregarme sin dudas al servicio de toda alma bajo la dirección de los líderes Testigos. Yo era parte activa de una organización en crecimiento, y equiparé la expansión de la organización a la divulgación de la verdad, la verdad dadora de vida. El trabajar por la expansión de la organización era participar en la batalla contra el error, con el poder conquistador de la verdad que lleva liberación a los que están cautivos de la falsedad religiosa.

Es una experiencia abatidora el darse cuenta después de tanto tiempo de que éste no es el caso, cuando se encuentra uno a sí mismo afrontando la séptima década de su vida. Aún así, muchos han llegado a darse cuenta de ello más tarde en la vida. En marzo de 1982, después de la publicación del artículo en la revista Time, me llegó una carta de un Testigo, dirigida a Peter Gregerson, en cuya propiedad yo estaba viviendo. En ella se incluyeron los siguientes comentarios:

Le escribo a usted con la esperanza de que esta comunicación le llegue al hermano Raymond Franz. Quedé profundamente conmovido después de leer el artículo en Time, y la carta de aprecio que envió con posterioridad, lo que me llevó a pensar que tenemos algo en común.[3]

Me bauticé en 1917 y estuve presente en Cedar Point en 1919 y 1922, y después de esto estaba predicando “Millones que ahora viven no morirán jamás” por todo Ohio. Soy consciente del hecho de que todos nosotros hemos adquirido a lo largo de los años cierta clase de temor a cuestionar a la Sociedad Watch Tower. Últimamente se ha vuelto imposible considerar un texto bíblico en el estudio de La Atalaya y expresar una opinión, sin sentir que uno pueda ser echado de la sinagoga como apóstata.

La persona que escribió, John Knight, tenía 93 años. Su asociación con la Organización Watch Tower abarcó un período de más de 75 años. Tal como escribió después, cuando veía inconsistencias, su primera reacción era culparse a sí mismo, preguntándose si simplemente se había convertido en un “buscador de errores”. Se sintió perturbado por algo que también me perturbó a mí: el dogmatismo que se encontraba en las publicaciones de la Sociedad Watch Tower. Él escribió:

Como los bereanos, debemos investigar en las Escrituras para ver si las cosas que nos enseñan son así. Esto me ha perturbado constantemente, al ver que a través de los años la posición de la organización Watch Tower ha sido totalitaria. Odio utilizar la palabra infalible, pero esta es la opinión que muchos de los amigos tienen, y ciertamente es la posición en la que yo me encuentro, obligado a obedecer los mandatos de la sociedad. Llegó el momento difícil en el que no pude encontrar apoyo bíblico para ciertas posiciones asumidas por la Sociedad Watch Tower.

Los comentarios de John Knight son típicos y similares a los recibidos de varios países—Inglaterra, Suecia, Bélgica, Alemania, España, Brasil, Nigeria, Nueva Zelanda, entre otros—muchos de los que escribieron tenían antecedentes de veinte, treinta, cuarenta y más años como Testigos. Es de destacar el hecho de que ellos habían llegado a las mismas conclusiones de manera privada, sin conocer que otros se sentían del mismo modo.[4]

Habida cuenta de que la verdad está unida inseparablemente a la libertad, parece crucial que tomemos la determinación de analizar lo que se nos dice, lo que leemos u oímos, y que sopesemos cuidadosamente la veracidad de las afirmaciones y la validez de la argumentación o razonamiento utilizado. Si no, puede ser que nos libremos de ciertas cadenas de error solo para vernos sujetados a nuevas cadenas de error. El reconocer los métodos característicos de la argumentación engañosa puede ayudarnos a proteger nuestra libertad de mente, corazón y conciencia.

Reconozcamos las trampas comunes de la argumentación falsa

Hermanos, no penséis como niños. Sed como niños en cuanto a lo malo, pero como adultos en vuestro modo de pensar. —1 Corintios 14:20, Versión Popular

Para que no seamos ya niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce engañosamente al error.

—Efesios 4:14, Biblia de Jerusalén

 

Existen métodos de argumentación honestos y deshonestos, basados en principios o sin principio alguno, genuinos y artificiales. Ya hemos considerado algunos de ellos, incluyendo la afirmación de meras aseveraciones, presentaciones de sólo un aspecto (en donde se suprime o ignora las evidencias en contra), la ridiculización de aquellos que sostienen la posición contraria, la “pontificación” con base en la asunción de sabiduría divina o autoridad superior. Estos son algunos de los métodos inválidos utilizados. Otros incluyen:

·       Representación falsa de los argumentos en contra, como en la utilización de un “hombre de paja” en lugar del asunto real a considerar.

·       Utilización del “razonamiento circular”, en donde una premisa no demostrada se utiliza como punto inicial de un argumento que se construye sobre la base de esa premisa en lugar de sobre un hecho establecido.

·       Falsa analogía, en donde existen similitudes pero no de la clase que se requiere para demostrar el argumento sostenido.

·       Creación de un “falso dilema” que hace aparecer como si sólo existieran dos opciones, la que se argumenta, y otra que generalmente es indeseable—cuando de hecho, existen varias opciones, varias alternativas.

·       Realizar una “maniobra de distracción”, esto es introducir cierto punto que no es relevante para la discusión, y que sólo sirve para desviar la atención del lector de la debilidad existente en el argumento.

·       Argumento ad hominem (es decir “al hombre”), que consiste en un ataque a la persona que argumenta en contra, en lugar que al argumento contrario.

·       Provincialismo, esto es, apelar a la tendencia de identificar cercanamente con la creencia, el pensamiento—hasta los prejuicios, sesgos o ignorancia—de un grupo particular, y de ver las cosas mayormente desde el punto de vista de los que forman el grupo frente a los que están fuera de él.[5]

·       Mala utilización del razonamiento deductivo, tanto por tomar un principio amplio y llegar a conclusiones no probadas o no garantizadas, como viceversa, utilizar hechos incidentales y apoyarse en ellos para establecer un principio amplio, que no necesariamente sigue una “generalización” precipitada.

Este tipo de argumentos con frecuencia se solapan, y el realizar “una maniobra de distracción” puede incluir la apelación al “provincialismo” o consistir en un ataque ad hominem. Pero a pesar de su utilización, el uso de estas diferentes formas de razonamiento, puede con frecuencia, producir material que parece muy plausible, en algunos casos, hasta impresionante. Y, sin embargo, es falso. La argumentación intrincada, tortuosa, puede dejar al lector perplejo, y éste puede llegar a pensar que el escritor es mucho más inteligente que él, y que el material que encuentra confuso es, de hecho, “muy profundo”. La perplejidad se traduce en erudición, y es entonces cuando lo que en realidad es superficial adopta una apariencia de profundidad.

Fue particularmente como resultado de las discusiones del Cuerpo Gobernante que llegué a darme cuenta de lo extendida que estaba la utilización de estos métodos de argumentación falsa, y cuán frecuentemente aparecían en las publicaciones de la organización. No es que la argumentación sólida esté completamente ausente, ya que este no es el caso. Pero en puntos cruciales—las creencias que se fijan en las mentes de muchas personas—creo que existe evidencia clara de que las publicaciones de la Sociedad Watch Tower han utilizado argumentación artificial, y con frecuencia engañosa, argumentación que manipula la mente del lector. Puede que esto no ocurra como consecuencia de una decisión consciente de los escritores. En muchos casos, nace tal vez, del entendimiento en el subconsciente de que la evidencia no es tan fuerte como uno desea que sea, de que los contra-argumentos son fuertes. El escritor no sólo trata de convencer a sus lectores; también, quizás sin darse cuenta, está tratando de convencerse a sí mismo. El deseo de ser “leal” a una postura o enseñanza particular puede causar en la mente un razonamiento que no es adecuado para sostener la posición argumentada. La creencia de que uno está apoyando a la única organización verdadera de Dios puede ayudar a suprimir o acallar el sentido de desconcierto que experimentaría normalmente, y puede convencerlo de que el argumento es válido. Lamentablemente, sin embargo, es difícil creer que toda la argumentación defectuosa proviene de una motivación subconsciente; en algunas instancias, por lo menos, parece un caso deliberado de deshonestidad intelectual.

Podría escribirse un libro entero con ejemplos de argumentaciones falaces de los tipos indicados arriba, tomadas de las publicaciones de la Sociedad Watch Tower. A continuación se considera un pequeño número.

Atacando a la persona en lugar de al argumento

Recordemos que en la revista ¡Despertad! de 8 de febrero de 1979 apareció un artículo sobre propaganda que dijo:

La tiranía de la autoridad, el ridículo, los insultos contra el oponente, la difamación, la calumnia, la sátira o crítica personal… todas estas tácticas se utilizan con el fin de abrumar la mente de uno y tomarla por asalto… recurren a hacer aserciones y se mofan de todo el que se atreve a disputarlas… No prueban ni sus aserciones ni sus difamaciones, pero por medio de la tiranía de la autoridad expresan sentenciosamente sus opiniones, aplastan las objeciones e intimidan a los opositores.

Tales métodos son condenados cuando los practican los propagandistas políticos y los evolucionistas, sin embargo las mismas tácticas se utilizan para tratar a quien se atreva a cuestionar a la organización. Teniendo en cuenta que muchos de los que conscientemente han concluido que no pueden dar su apoyo a las enseñanzas de la congregación han sido personas ejemplares, con frecuencia miembros muy activos en el servicio congregacional, debe aportar alguna razón para justificar el severo proceso de la expulsión. Esto se logra vilipendiándolos, tanto a ellos como a sus motivos, denunciándolos como “apóstatas”, simplemente porque se sienten obligados a dar un respeto mayor a la palabra de Dios que a la de una organización. Su motivación se presenta siempre como egoísta, presuntuosa, egocéntrica, nacida de un espíritu de rebelión, irrespetuosa y falta de aprecio hacia Dios y Cristo. Sería difícil imaginar un ejercicio más claro de la tiranía de la autoridad, que la que se ejemplifica en las siguientes citas. Y sólo representan una fracción de la totalidad.

En una discusión sobre el sectarismo, la publicación de 1988 Apocalipsis… ¡se acerca su magnífica culminación!, páginas 44 y 45, dice:

Desde sus primeros tiempos, la congregación cristiana ha tenido que enfrentarse a apóstatas orgullosos que por habla melosa, engañosa, “causan divisiones y ocasiones de tropiezo contrario a la enseñanza” provista mediante el conducto de Jehová. (Romanos 16:17, 18.) El apóstol Pablo advirtió acerca de esta amenaza en casi todas sus cartas. En nuestros tiempos, cuando Jesús ha hecho que la congregación verdadera haya vuelto a su pureza y unidad cristiana, sigue existiendo el peligro del sectarismo. Por eso, personas que se hayan inclinado a seguir a un grupo que se haya apartado y así haya formado una secta deben escuchar las siguientes palabras de Jesús: “Por lo tanto, arrepiéntete. Si no lo haces, voy a ti pronto, y guerrearé contra ellos con la espada larga de mi boca”. (Revelación 2:16.)

¿Cómo empieza el sectarismo? Puede ser que alguien que se considera a sí mismo maestro empiece a sembrar dudas, disputando alguna verdad bíblica (como el que estemos en los últimos días), y así un grupito se aparta de la congregación y sigue a esa persona. (2 Timoteo 3:1; 2 Pedro 3:3, 4.) O quizás alguien critique la manera como Jehová hace que se efectúe su obra y apele al espíritu de ahorrarse esfuerzos, al alegar que no es ni bíblico ni necesario llevar el mensaje del Reino de casa en casa. El participar en ese servicio según el ejemplo de Jesús y sus apóstoles mantendría humildes a estas personas; pero prefieren separarse buscando una vida fácil, quizás solamente leyendo la Biblia de vez en cuando como grupo particular. (Mateo 10:7, 11-13; Hechos 5:42; 20:20, 21.) Estas personas forjan sus propias ideas acerca de la Conmemoración de la muerte de Jesús, el mandato bíblico de abstenerse de sangre, la celebración de días festivos y el uso de tabaco. Además, desprecian el nombre de Jehová; muy pronto vuelven a caer en los caminos de permisividad de Babilonia la Grande. Peor aún, Satanás impulsa a algunos a volverse contra los que antes eran sus hermanos y a “golpear a sus coesclavos”. (Mateo 24:49; Hechos 15:29; Revelación 17:5.)

El material no presenta evidencia alguna, pero concentra todo su esfuerzo en efectuar ataques ad hominem. Cualquiera que no esté de acuerdo con el liderazgo de la organización es calificado como “apóstata orgulloso”. A su desacuerdo con ciertas interpretaciones y políticas de la Sociedad Watch Tower se le pone la etiqueta de “criticar la manera como Jehová hace que se efectúe su obra”, cuando realmente el asunto es si existe prueba de que es Jehová el que hace que la organización actúe como lo hace en diferentes áreas. El escritor o ignora o falsifica la postura verdadera de aquéllos a quién ataca. Los presenta como “quienes disputan la verdad bíblica de que estamos en los últimos días”. Ninguna de las personas que yo conozco, y que han abandonado la organización Watch Tower niega que estemos en los últimos días. Lo que no creen es que 1914 marque el inicio de los últimos días. De ese modo, el escritor acude a la utilización de verdades a medias. El escritor nunca documenta con evidencia ninguna de sus acusaciones, simplemente las afirma; nunca aporta citas del lado opuesto, deja a sus lectores en la oscuridad total en lo que tiene que ver con las razones verdaderas que existen para la actitud de éstos. Cualquier preocupación real por la verdad se descuenta como inexistente, se les imputa de manera arbitraria sus motivos y se les describe como personas despreciables que apelan a un “espíritu de ahorrarse esfuerzos”, que “prefieren separarse buscando una vida fácil”, que “forjan sus propias ideas acerca de la Conmemoración de la muerte de Jesús “ y otros asuntos, que “desprecian el nombre de Jehová” y que con prontitud “vuelven a caer en los caminos de permisividad de Babilonia la Grande”, o lo que es peor, que “Satanás impulsa a algunos a volverse contra los que antes eran sus hermanos y a ‘golpear a sus coesclavos’”. Por lo tanto, la exhortación continúa:

Cualquiera a quien la influencia de apóstatas le hace vacilar debería apresurarse a escuchar la exhortación de Jesús al arrepentimiento. ¡La propaganda de la apostasía tiene que ser rechazada como veneno, pues eso es! Su base es la envidia y el odio, en contraste con las verdades justas, castas y amables que Jesús da como alimento a su congregación.

Considere algo escrito hace casi 90 años, hacia el cambio de siglo. El escritor en Inglaterra describe lo que hará un sistema religioso cuando se rechazan sus credenciales, particularmente si tal rechazo proviene de alguien que está muy familiarizado con ellas, o de una persona célebre del sistema. Él escribe:

. .  la política eclesiástica es la de ocultar una secesión, si es posible, y cuando se hace pública, representarla como deshonesta e inmoral. Mi propia posición no sería admitida como de buena fe. La mayoría de mis colegas parecen pensar que se me ha quitado una “luz” por una razón inescrutable, mientras que otros han hecho circular varias hipótesis de explicación, tales como el orgullo, la embriaguez de honores prematuros, etc.

. . . la secesión significa adiós al pasado—adiós a cualquier honor, cualquier estima y afecto que hubiera sido ganado por una vida industriosa y de mérito. El decreto . . . continúa contra el “apóstata”. Es excomulgado—maldito en esta vida y en la siguiente—condenado al ostracismo social, si no calumniado. Los muchos, la gran muchedumbre de admiradores, escucha todo cuento ocioso que se incuba contra él; los pocos, cuyos instintos humanos y morales son demasiado profundos para ser pervertidos de ese modo, sólo pueden ofrecer una simpatía distante y furtiva. Se le obliga a reanudar su vida, social y financieramente, en la mitad de su vida; tal vez quede sin hogar, sin amigos y sin recursos.

. . . para mantener el crédito de la iglesia y la confusión de sus enemigos el secesionista debe ser colocado en una posición lo más desfavorable que sea posible.

El escritor no era Testigo de Jehová, aunque sus palabras podrían fácilmente provenir de uno de ellos. En este caso, el escritor era el mismo Reverendo Padre Antonio de la orden de los franciscanos (en la que había pasado doce años).[6] Pero lo que escribió en 1903 representa un sobresaliente paralelo de lo que les ha sucedido a personas dentro del movimiento de la Sociedad Watch Tower en décadas recientes. Al leerlo no puedo dejar de pensar en cómo todo lo dicho coincide perfectamente con la experiencia de Edward Dunlap y de otros que conozco, en su relación con la organización Watch Tower. La tendencia hacia la moderación y la mayor tolerancia en la Iglesia católica parece unida a la tendencia opuesta dentro de la organización Watch Tower, que ha denunciado de manera consistente (o tal vez uno debería decir de manera inconsistente) el autoritarismo de la jerarquía católica.

Torciendo las Escrituras para adecuarlas a la historia de la organización

La falacia del provincialismo se hace particularmente evidente al señalarse la organización a sí misma como la figura central de varias profecías bíblicas. Como sólo un ejemplo, la referencia constante de las publicaciones de la Sociedad Watch Tower a acontecimientos de los años 1919 y 1922 (el tiempo en que estaba en pleno apogeo la erróneamente fundamentada “Campaña de los millones” y su enfoque en el año 1925) demuestra cómo—por medio de desarrollar cuidadosamente ciertos aspectos e incidentes mientras se ignoran otros—acontecimientos de naturaleza trivial que ocurrieron en cierto tiempo del pasado pueden ser magnificados para que aparezcan con significado monumental, de importancia que sacude al mundo.

El libro de Apocalipsis (capítulos 8 y 9) señala el toque de las siete trompetas por parte de los ángeles de Dios, acompañado de efectos destructivos dramáticos, y después (capítulos 15 y 16) encontramos una visión de siete plagas y siete tazones de la ira de Dios que deben ser derramados sobre la tierra. Los efectos inesperados de todo esto se presentan como capaces de sacudir la tierra. De acuerdo con las publicaciones de la Sociedad Watch Tower, estas visiones se han cumplido virtualmente. ¿Cómo? De modo más notable por siete resoluciones presentadas en siete asambleas de seguidores de la Sociedad Watch Tower durante los años 1922 a 1928.[7] Sin embargo, hoy ninguno de estos pronunciamientos y acontecimientos organizacionales de los años veinte son conocidos por la vasta mayoría de Testigos de Jehová, mucho menos por cualquier persona del resto del mundo. Dudo seriamente que algún miembro del Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová (aparte del autor de los dos libros que divulgan esta interpretación, Fred Franz), fuese capaz de explicar con algún detalle el derramamiento de estos tazones y plagas y sus supuestos cumplimientos individuales. Si alguien les preguntase sobre el cumplimiento, solo podrían contestar leyendo directamente de la publicación de la Sociedad Watch Tower que difundió la pretendida interpretación.

Las profecías del libro de Daniel reciben una aplicación similar. Daniel 8:13, 14 habla de “la transgresión que causa desolación” que afecta al “lugar santo”, o santuario de Dios, y pasa a decir:

Hasta dos mil trescientas tardes [y] mañanas; y [el] lugar santo ciertamente será llevado a su condición correcta.

El libro Hágase tu voluntad en la tierra (páginas 223-233) afirma que este período comenzó el 25 de mayo de 1926 y terminó el 15 de octubre de 1932. ¿Qué sucedió en esas fechas? La primera, en 1926, marcó el comienzo de una asamblea de la Sociedad Watch Tower en Londres, Inglaterra, en la que se adoptó una resolución condenando a la Liga de Naciones. Solamente un periódico, el Daily News de Londres, dio alguna cobertura al suceso. El libro dice (página 227) que los demás “periódicos de Londres encubrieron las nuevas más grandes, las más importantes de todos los tiempos”. De este modo, el escritor del libro se las arregla para convertir una simple falta de interés, en algo que representa un aire de conspiración. La fecha final, 15 de octubre de 1932, está validada supuestamente por el hecho de que un ejemplar de la revista La Atalaya publicado en esa fecha dictaminó la eliminación de los “ancianos elegidos democráticamente” en las congregaciones. (Realmente, esto resultó no sólo en el fin de las elecciones democráticas de los ancianos en las congregaciones, sino también en la eliminación completa de los cuerpos de ancianos, que fueron restaurados sólo 40 años después, en los años setenta; esta eliminación de los cuerpos de ancianos abrió el camino para la centralización de toda la actividad administrativa en la central de Brooklyn).[8]

La aplicación de profecías bíblicas a sucesos que en muchos casos son insignificantes manifiesta en verdad una imaginación vívida, pero no discreción o adherencia fiel a las Escrituras. Es un claro ejemplo de la falacia del provincialismo. Que esto es así lo demuestra el hecho de que más tarde se hayan rechazado tantos de estos supuestos cumplimientos proféticos.

Reescribiendo las Escrituras para ajustarlas a las alegaciones de la organización

Como un solo ejemplo de razonamiento circular, considere lo que se ha hecho en el libro El reino de mil años de Dios se ha acercado, que hace algunos años se programó para que se estudiara por segunda vez por parte de los Testigos de Jehová. En él, la parábola de Jesús de los “talentos” fue reescrita para acomodarla a las enseñanzas de la Sociedad Watch Tower.[9] La parábola, tal como Jesús la dio puede ser resumida de la siguiente forma:

Un hombre a punto de viajar al extranjero, reúne a sus esclavos y les encomienda sus pertenencias, dándole a uno cinco talentos, a otro dos, y al tercero uno.

Los primeros dos utilizan los talentos para obtener ganancias para su amo, el tercero no lo hace.

Después de un largo tiempo, el amo regresa y ajusta cuentas con ellos, recompensando a los dos que obtuvieron ganancias, y castigando al que no lo hizo.

El libro arriba mencionado, presenta lo que resulta ser una versión reescrita de esta parábola, una que añade aspectos para ajustarla a la historia y a las enseñanzas de la organización. Ésta sería la forma en que la parábola de Jesús se leería de acuerdo con las publicaciones de la Sociedad Watch Tower, con los puntos alterados en letra cursiva:

Un hombre a punto de viajar al extranjero, reúne a sus esclavos y les encomienda sus pertenencias, dándole a uno cinco talentos, a otro dos, y al tercero uno.

Los primeros dos utilizan los talentos para obtener ganancias para su amo, el tercero no lo hace.

Después de un largo tiempo, el amo regresa. Va a ajustar cuentas con sus esclavos, pero antes de que pueda hacerlo, su enemigo llega y los ataca. El enemigo toma a los que han generado ganancias, les quita su dinero y se los lleva en cautiverio. Cuando regresan del cautiverio, le dicen a su amo que los rendimientos ganados les fueron quitados. Él les contesta que entiende lo sucedido y les concede una prórroga de tiempo para que puedan obtener ganancias.

Si parece difícil de creer que una organización “ajustase” realmente las Escrituras a tal grado con el fin de adaptarlas a la interpretación organizacional, considere las afirmaciones tal y como aparecen en el libro citado, en las páginas 231 y 232. Primero se describe el supuesto período de cautiverio de los Testigos en 1918-1919. El libro altera la descripción para hacer que se parezca más a un depravado ataque “facineroso” que a una simple condena a trabajos forzados. Sin explicar por qué se ofrece una versión diferente, el libro se refiere a la primavera de 1919 (el tiempo de la “liberación” de Babilonia según otras publicaciones de la Sociedad Watch Tower) y dice:

Aparentemente, a estos “esclavos” del Justo y Propio Gobernante de este globo terrestre se les había quitado todo. Parecía que los “talentos” que él les había encargado habían sido eliminados o borrados por completo. Sus enemigos se regocijaron por haber echado a aquellos “esclavos” del servicio de su Amo celestial para todo tiempo en el futuro, puesto que parecía que se había puesto en tela de juicio el que ellos pudieran comenzar de nuevo desde el principio.

En el párrafo siguiente, el libro describe la liberación de los representantes de la Sociedad Watch Tower de la prisión el 25 de marzo de 1919, y después plantea una pregunta:

La parábola de los “talentos” representó que cuando el viajero volviera del extranjero ajustaría cuentas con ellos. Esto significaba una inspección de ellos. Muy lógicamente, con aquel giro de los acontecimientos en la primavera de 1919, sería el debido tiempo para que el celestial “amo de aquellos esclavos” los inspeccionara. Pero, ¿qué cuenta podían rendir ellos con relación a los “talentos” de él que habían sido encargados a la clase del esclavo?

En respuesta a la pregunta, el libro afirma:

Parecía que todo aumento que hubiesen ganado antes de la culminación de la persecución de tiempos de guerra en 1918 había sido borrado por completo. Estaban como si no tuvieran “talentos” figurativos en su posesión. Ahora, si fueran a mostrar algún aumento en los “talentos” de su Amo, tendrían que producir este aumento de sus bienes a él en el futuro. Tenía que dárseles una oportunidad nueva y adicional de ‘negociar’ con sus preciosos “talentos.” Así fue como resultó históricamente, debido a la consideración misericordiosa que desplegó el Amo celestial de ellos.

Note de qué modo se afirma que “parecía que” a los esclavos del Amo se les había despojado, que sus “talentos” parecían haber sido borrados por completo, que estaban “como si no tuvieran talentos” para mostrarle al amo. Una de dos: o se les había despojado de los talentos, o no. ¿Qué había ocurrido en realidad? Después de todo, a Jesucristo se le describe proféticamente como un juez que “no juzgará por la mera apariencia de las cosas a sus ojos”, sino que se atiene a la realidad de los hechos, no a lo que éstos “aparentan”.[10] Por lo tanto, si para mostrar sus ganancias los esclavos “tendrían que producir este aumento de sus bienes a él en el futuro” y “tenía que dárseles una oportunidad nueva y adicional”—como dice el libro que tuvo que ocurrir—entonces lo que significa es que el enemigo los despojó de sus ganancias en realidad, y no solo en “apariencia”. Esta nueva oportunidad de producir aumento a su Amo se les otorga “en el futuro”, lo que significa que rinden cuentas después de que la inspección comienza, no durante el tiempo de la inspección, como se establece en la parábola.

De nuevo, el libro no clarifica la base de esta extraña explicación del cumplimiento de la parábola, de este embrollo evidente del relato de lo que sucede al regreso del amo, o de las razones para sostener una exposición de los asuntos tan manifiestamente reescrita. Simplemente dice que ésta es la forma en que era y que debe ser. No es la forma como Jesús la presentó, pero esto parece no importar.

En realidad lo que sucede es que el libro hace que el pasaje bíblico se amolde a ciertos aspectos de la historia de la organización, como si la historia dominara o fuese determinante sobre las Escrituras. Así, la liberación de prisión de los representantes de la Sociedad Watch Tower en la primavera de 1919 se describe como una forma de señal a Cristo Jesús, para hacerle saber que “lógicamente” éste sería “el tiempo apropiado” para que él iniciase la inspección (aunque de acuerdo con la enseñanza de la organización su “vuelta invisible” era ya efectiva por más de cuatro años, desde 1914).

La parábola bíblica de los talentos por sí misma no dice nada de que los dos esclavos fieles perdieran (o se les robara) la ganancia que habían conseguido, ni sobre que el amo le diera una “oportunidad nueva y adicional” a alguno de sus esclavos. Pero la explicación que la organización hace de su historia requiere eso. Es necesario, si la organización pretende armonizar sus enseñanzas e interpretaciones de otros puntos. Así, se dice que éste ha “debido” ser el caso, ya que “así fue como resultó históricamente”. Este es un ejemplo gráfico del uso de “razonamiento circular”.

La organización, entonces, no solo determina cómo debe aplicarse el pasaje bíblico (haciéndolo con base en sus propias experiencias), sino que es capaz de transformarlo, embrollando el relato. Cuando me di cuenta de que esto es lo que se había hecho, no sólo en este caso sino en otros, no pude creer que Dios se propusiera que un hombre, o grupo de hombres tuviera el derecho de manipular su Palabra de modo tan arbitrario, y de hecho, jugar con ella como si fuese un juguete personal.

De manera similar, no puedo encontrar justificación para la forma como se colorea la historia de la organización para amoldarla a alguna explicación particular dada en ese momento. Cuando se afirma la existencia de un paralelo entre la situación de la organización entre 1918 y 1919 e Israel bajo el cautiverio de Babilonia, sus miembros se describen como “impuros”, “culpables de transgresión”, “vendidos a las prácticas inicuas”. Cuando se pasa a describir a los mismos con relación a la parábola del “esclavo fiel y discreto”, se pinta una escena diferente, tal como se nota en La Atalaya de 1 de diciembre de 1960 (página 725):

Ahora que el Reino esperado por largo tiempo había llegado a ser una realidad establecida en el cielo, seguramente sus crecientes intereses en la tierra después de 1919 no se dejarían en las manos de una organización principiante de bebés espirituales. Y en realidad no se dejaron a bebés. Fue al “esclavo fiel y discreto” que tenía 1900 años de edad, la vieja congregación cristiana, a quien se le confió este precioso servicio del Reino. Rico en su lealtad e integridad, constante en su paciente sufrimiento de persecución, fuerte en su antigua fe en las promesas preciosas de Jehová, confiando en el acaudillamiento de su Señor invisible, Jesucristo, obediente en la comisión que hace siglos se le había dado de ser testigos en la tierra, finalmente limpiado por una prueba ardiente para 1918, el “esclavo” maduro según se representaba por un resto ahora se hallaba listo para nuevas asignaciones de servicio.

A pesar de esta prosa brillante, el hecho es que en 1919 esta organización tenía aproximadamente 40 años, no sólo no era vieja sino que era bastante nueva. Era una organización que durante los diecinueve siglos precedentes solo podía mostrar algún tipo de relación con los Segundos Adventistas, una organización que había efectuado numerosas predicciones erróneas que fueron borradas tranquilamente en las ediciones posteriores de las publicaciones, y una organización que como un niño, continuaría cometiendo los mismos errores, a la vez que criticaría a los que tuvieran el discernimiento para darse cuenta que de hecho se trataba de errores. Más aún, las propias publicaciones de la organización la presentan como una organización recién salida del cautiverio babilónico en 1919, un cautiverio debido a su propia impureza y de sus transgresiones. ¡Sin embargo se presenta aquí como la culminación, el epitoma de un esclavo fiel y discreto maduro, probado y fidedigno, con 1900 años de edad! Esto es claramente jugar rápido, y perder con los hechos. Todas estas cualidades impresionantes y la edad que se atribuye a sí misma, tienen como único fundamento sus propias alegaciones—un ejemplo clásico de razonamiento circular.

El razonamiento circular se evidencia también en que, en cualquier discusión sobre si califica para aprobación divina y para asignación de autoridad, la propia organización escoge las reglas y condiciones para superar la prueba, reglas y condiciones que son adaptadas para ajustarse precisamente a lo que la organización ha estado haciendo en el momento que pudiera considerarse como distintivo. Así pues, el resultado de la “prueba” en el momento del supuesto regreso invisible de Cristo se arregla totalmente a su favor, para que no puedan menos que superarla con éxito y salir victoriosos. Cuando se plantea la pregunta sobre si Cristo como amo, en su supuesta venida, los ha encontrado haciendo lo que él había mandado, el libro de la Sociedad, El reino de mil años de Dios se ha acercado (página 352) responde:

Tiene que haberlos hallado en esa condición, según la manera en que la inspección, que comenzó en 1919, ha afectado la decisión de él desde entonces.

¿Cuál ha sido ‘la decisión’ de Cristo desde 1919? ¿Quién ha sido el confidente de sus hechos, para que llegue a conocer lo que él ha decidido desde ese año en el invisible mundo espiritual y nos lo pueda contar? Por lo que sólo podría ser revelación divina, la organización Watch Tower da por sentado que ofrece esta información, y que hace saber a sus lectores que sus decisiones la identifican positivamente como su conducto aprobado. De este modo, el libro asegura presuntuosamente a sus lectores lo siguiente:

La asamblea general de ocho días que se celebró en Cedar Point, Ohio, del 1 al 8 de septiembre de 1919, fue una notificación a todo el mundo de que el Señor Jesucristo, invisiblemente presente, estaba recogiendo a sus fieles “ovejas.” Esto le indicaba al mundo a quiénes había hallado el Señor Jesús al volver que eran su clase del “esclavo fiel y discreto.”[11]

Junto con el provincialismo, todo esto es una forma obvia de razonamiento circular, que, de hecho, afirma que “nosotros debemos haber pasado la prueba con éxito y haber sido escogidos porque nuestra interpretación de las Escrituras, y la aplicación que hacemos de ellas a nosotros mismos, demuestran que debimos haber superado la prueba y haber sido escogidos”. Éste es un caso de fundamentar una afirmación, empleando esa misma afirmación como la base del fundamento, validando su revelación con su revelación.

Considere solo uno más de los ejemplos notables de razonamiento circular combinado con provincialismo. La Atalaya de 15 de julio de 1981 (página 27), contiene un artículo sobre “el esclavo fiel y discreto” que apoya la interpretación organizacional de la parábola y su aplicación a la “clase ungida” entre los Testigos de Jehová. A la conclusión del artículo le siguió este material:

CREDENCIALES ARROLLADORAS

El “esclavo fiel y discreto” tiene credenciales abundantes. A continuación se da una lista parcial de designaciones bíblicas y proféticas que aplican al resto de los seguidores ungidos de Cristo, o están representadas en éstos, desde el notable año de 1919:

(1) La esposa de Noé, Gén. 7:7; (2) Los ángeles enviados a Lot, Gén. 19:15; (3) Rebeca, Gén. 24:64; (4) José y Benjamín, Gén. 45:14; (5) las rebuscas que quedaban atrás, Lev. 19:9; (6) los dos espías que fueron a donde Rahab, Jos. 2:4; (7) Barac, Jue. 4:14; (8) Jefté, Jue. 11:34; (9) Noemí y Rut, Rut 2:2; (10) los guerreros israelitas de David, 2 Sam. 18:1; (11) Jehú, 2 Rey. 10:11, 15; (12) Mardoqueo y Ester, Est. 4:13; (13) Job, Job 42:10, 13; (14) la hija del Rey, Sal. 45:13; (15) los hombres de bondad amorosa, Sal. 50:5; (16) el grupo íntimo, Sal. 89:7; (17) Sear-jasub, Isa. 7:3; (18) la luz de las naciones, Isa. 60:3; (19) los árboles grandes de justicia, Isa. 61:3; (20) los ministros de nuestro Dios, Isa. 61:6; (21) el racimo preservado, Isa. 65:8; (22) los siervos llamados por otro nombre, Isa. 65:15; (23) los hombres que tiemblan ante la palabra de Dios, Isa. 66:5; (24) la nueva nación que nace, Isa. 66:8; (25) Jeremías, Jer. 1:10; (26) el pueblo de Jehová en un nuevo pacto, Jer. 31:33; (27) el atalaya perseverante, Eze. 3:16-27; (28) el hombre vestido de lino, Eze. 9:2; (29) el pueblo limpio, Eze. 36:29-32; (30) los moradores en el centro de la tierra, Eze. 38:12; (31) el ejército de los cielos, Dan. 8:10; (32) el santuario restaurado (limpio), Dan. 8:14; (33) los que son sabios, Dan. 11:33; (34) el feliz que se mantiene en expectativa, Dan. 12:12; (35) toda carne que recibe el espíritu, Joel 2:28; (36) Jonás, Jon. 3:1-3; (37) el globo del ojo de Jehová, Zac. 2:8; (38) el resto liberado, Zac. 2:7; (39) un judío, Zac. 8:23; (40) los hijos de Leví, Mal. 3:3; (41) el trigo, Mat. 13:25; (42) los hijos del Reino, Mat. 13:38; (43) los trabajadores de la viña, Mat. 20:1; (44) los invitados al banquete de bodas, Mat. 22:3-14; (45) los escogidos, Mat. 24:22; (46) las águilas, Mat. 24:28; (47) el esclavo fiel y discreto, Mat. 24:45; (48) las vírgenes discretas, Mat. 25:2; (49) los hermanos del rey, Mat. 25:40; (50) el rebaño pequeño de ovejas, Luc. 12:32; (51) Lázaro el mendigo, Luc. 16:20; (52) las ovejas de “este redil,” Juan 10:1-16; (33) los sarmientos de la vid, Juan 15:4; (54) el palacio real de David, Hech. 15:16; (55) los herederos con Cristo, Rom. 8:17; (56) el resto, Rom. 11:5; (57) las ramas del olivo, Rom. 11:24; (58) los santos, 1 Cor. 6:2; Rev. 16:6; (59) el templo, 1 Cor. 6:19; (60) la nueva creación, 2 Cor. 5:17; (61) los embajadores por Cristo, 2 Cor. 5:20; (62) la congregación de Dios, Gál. 1:13; (63) parte de la descendencia de Abrahán, Gál. 3:29; (64) el Israel de Dios, Gál. 6:16; (65) el cuerpo de Cristo, Efe. 1:22, 23; (66) los soldados de Cristo Jesús, 2 Tim. 2:3; (67) la casa que está bajo Cristo, Heb. 3:6; (68) el sacerdocio santo, 1 Ped. 2:5; (69) la nación santa, 1 Ped. 2:9; (70) la asociación de hermanos, 1 Ped. 2:17; (71) las siete congregaciones, Rev. 1:20; (72) las veinticuatro personas de mayor edad, Rev. 4:4; (73) el Israel espiritual, Rev. 7:4; (74) las langostas, Rev. 9:3; (75) los dos testigos, Rev. 11:3; (76) los dos olivos, Rev. 11:4; (77) la descendencia de la mujer, Rev. 12:17; (78) la Nueva Jerusalén, Rev. 21:2; (79) la novia de Cristo, Rev. 22:17; 19:7; (80) los testigos de Jehová, Isa. 43:10.[12]

El verdadero factor “arrollador” es que cada uno de los puntos de esta lista de “credenciales” depende enteramente de la interpretación peculiar de la organización para hacer que sea una “credencial”. Este razonamiento circular es comparable a un hombre que dice: “Yo soy la persona más grande de toda la historia humana, y tengo las credenciales que lo demuestran. Sólo miren la lista de estos hombres y mujeres famosos del pasado, y luego lean mis escritos en donde yo he aplicado a mí mismo todo lo que se ha dicho de ellos”.

¿Qué persona normal que estuviese leyendo, por ejemplo el relato bíblico en donde aparece la primera persona de la lista (la esposa de Noé) diría: “Sí, ciertamente esta es una credencial que identifica a los Testigos de Jehová ungidos desde 1919 como “el esclavo fiel y discreto”- o por la misma premisa cualquiera de las 79 personas que aparecen en la lista (tales como “los ángeles enviados a Lot”, “José y Benjamín” “los dos espías que fueron a donde  Rahab”, “el grupo íntimo”, etc.) y cosas (tales como “las rebuscas que quedaron atrás”, “la luz de las naciones”, “el racimo preservado” etc.)? En realidad es cínico—irrespetuoso con la inteligencia de las personas—el que se les pida aceptar esa lista arbitraria como “credenciales arrolladoras” de cualquier cosa. Y es una muestra del grado de adoctrinamiento logrado entre sus miembros, el que una organización se atreva a publicar tal material como “credenciales”, sin sentir profunda vergüenza personal.

Relación con Dios sólo a través de una organización

Este concepto, que se refuerza con frecuencia sugestiva, es esencial para mantener el control casi total que hoy es tan notable entre los Testigos de Jehová. Una y otra vez se les insiste a los Testigos de Jehová que Dios no se relaciona con individuos fuera de una organización. Considere el tipo de argumentación utilizada para sustentar esta opinión en las mentes de los Testigos.

Note el primer párrafo de un artículo sobre “Organización” que apareció en La Atalaya de 15 de agosto de 1981:

Es extraño, pero en esta era de elevada inteligencia muchos se han dejado llevar por dudas en cuanto a que Dios tenga una organización. Algunos vacilan, sí, ahora temen usar la expresión “organización de Dios,” porque han notado que su traducción de la Biblia no usa la palabra “organización” respecto a Dios, o en absoluto.

Recuerde ahora, los puntos enunciados en la revista ¡Despertad! 8 de febrero de 1979 (página 4) sobre el poder de la propaganda (aplicados allí a ciertos defensores de creencias evolucionistas):

. . . hasta personas bien instruidas, refinadas, son víctimas de un tipo de propaganda muy injusto y falso. Este tipo de propaganda asume un porte de superioridad que descarta el punto de vista del oponente y lo trata como algo muy patético que en realidad no merece la atención. … personas que se supone que sean inteligentes y no saben nada de la teoría la creen debido a que “todas las personas inteligentes la creen.”

Compare estos puntos válidos con el párrafo de La Atalaya antes mencionado. Comienza presentando como “extraño” en esta “era de elevada inteligencia” el que alguien no se sienta inclinado a pensar en la familia celestial y terrenal de Dios en términos de “organización”—la clase de organización que defiende la Sociedad Watch Tower. Si estas palabras aparecieran después de la evidencia demostrativa de que tienen una aplicación válida, no habría objeción. Pero se utilizan antes de tal evidencia, se emplean al inicio de la discusión y sirven para un solo propósito: el sesgar la mente del lector aún antes de que se considere la evidencia. El artículo continúa representando a tales personas con “temor” de utilizar la expresión “organización de Dios”, simplemente porque no aparece en las Escrituras. En un único párrafo encontramos ejemplos de una “maniobra de distracción” para desviar la atención del verdadero asunto, la sustitución del hecho real por un “hombre de paja”, combinado todo con un ataque ad hominem, al despreciar a cualquiera que difiera del punto de vista de la Sociedad Watch Tower, presentándolo como una anomalía en una era de elevada inteligencia. Este artículo, al igual que el artículo precedente de La Atalaya, está basado en la conferencia presentada por el presidente de la Sociedad Watch Tower en la reunión anual de la corporación en 1980. (Esto sucedió solo unos meses después del alboroto considerable que tuvo lugar en las oficinas centrales, que resultó en la expulsión de algunos sus miembros, incluyendo a Edward Dunlap, un miembro prominente del Departamento de Redacción por mucho tiempo, y anterior encargado de la Escuela de Galaad de la Sociedad Watch Tower, y que originó la sesión del Cuerpo Gobernante que resultó en mi dimisión de ese Cuerpo). El presidente inició su conferencia ante los miembros reunidos de la corporación así:

Ahora, se ha señalado que la palabra “organización” no aparece en las Escrituras Inspiradas, la Biblia. Ustedes pueden consultar cualquier traducción que quieran, cualquiera de las traducciones modernas y encontrarán que el término “organización” esta ausente. Así es que en vista de los hechos, ¿qué derecho tienen ustedes o yo para decir que Dios tiene una organización? Ahora ésta es una gran pregunta que ha sido lanzada para discusión en meses recientes, y ciertamente merece una respuesta, consecuente con la realidad del caso.

Hubiese sido refrescante el obtener una respuesta consecuente con la realidad del caso. La realidad es, sin embargo, que el asunto verdadero, la gran cuestión en las mentes de muchos de los Testigos de Jehová no fue la que presentó el presidente. La que presentó en su introducción, termina siendo un ejemplo clásico de “hombre de paja”. Ni yo, ni Edward Dunlap o cualquiera de los otros miembros que conozco, estabamos preocupados principalmente por la aparición de la palabra “organización” en la Biblia. Ni es esa la preocupación actual de numerosos Testigos o anteriores Testigos. No están preocupados sobre si es permisible o apropiado utilizar este término para describir los arreglos de Dios para sus seguidores en el cielo o en la tierra. No desafían el “derecho” de nadie a hacer eso. Lo que les preocupa son las alegaciones sobre una autoridad total, de elevada superioridad, y las exigencias de aceptación y sumisión incuestionables, que proclama la organización Watch Tower. Están preocupados por la alegación de que Cristo Jesús, la cabeza de la congregación, se propusiera y guiara el desarrollo de una organización altamente estructurada, con grados sucesivos de posiciones de autoridad, yendo desde los cuerpos de ancianos a superintendentes de circuito, superintendentes de distrito, superintendentes de sucursales, miembros de comités de sucursales y terminando en la sede internacional de autoridad, el Cuerpo Gobernante. Se preocupan por la validez bíblica de estos alegatos organizacionales, pero principalmente de que se afirme que la pertenencia y subordinación a tal organización sea absolutamente esencial si uno quiere tener una relación con Dios y Cristo.

Por lo tanto, la pregunta no es si el mero término “organización” es bueno o malo en sí mismo, aceptable o inaceptable. Es si el concepto organizacional de la Sociedad Watch Tower, su aproximación, su control, y su espíritu concuerdan con las enseñanzas de Jesús y son representativos de la congregación cristiana establecida en el primer siglo. También pueden estar preocupados por el estrecho paralelo que existe entre esta estructura de autoridad, con un énfasis desmesuradamente fuerte en la autoridad humana, y los desarrollos que la historia religiosa revela que sucedieron durante el segundo y tercer siglo de la era común, período que la Sociedad Watch Tower señala como el tiempo inicial de la apostasía del cristianismo primitivo.

Ignorar esta preocupación es ignorar “la realidad del caso”, realidad que no fue afrontada ni respondida en la conferencia del presidente, ni de manera franca ni de ninguna otra. Por medio de hacer de la mera ausencia de la palabra “organización” de la Biblia la cuestión principal, se esquivó el verdadero asunto. Esta es una forma conveniente de introducir un “hombre de paja”, que es mucho más fácil de atacar que los puntos reales en cuestión.

El artículo de La Atalaya citado sigue el mismo derrotero. No ofrece prueba alguna de que alguien sienta “temor” de utilizar el término “organización de Dios”. Simplemente lo afirma. No reconoce que tal vez las personas hayan sopesado inteligentemente los asuntos a la luz de las Escrituras y hayan tomado una decisión valiente—no temerosa -, de no compartir lo que consideran prácticas autoritarias, aunque esta decisión signifique afrontar dificultades dolorosas. Los “hombres de paja” son más fáciles de manejar que las personas reales, y del mismo modo, las cuestiones artificiales son más fáciles de discutir que las auténticas. Las personas descritas como fuera de lugar en una “era de elevada inteligencia” son más difíciles de tomar en serio que las presentadas como “suficientemente sabias” para seguir las normas que la organización promueve. Muy pocos querrían conceder algún mérito al derrotero de personas descritas como ‘reacias’ y ‘temerosas’ respecto a un asunto de más bien poca importancia.

Al final del mismo número de La Atalaya de 15 de agosto de 1981, una “Pregunta de los lectores” (basada también en la conferencia del presidente en la reunión anual de la corporación) aborda este mismo asunto, como puede notarse a continuación:

·   Puesto que la palabra “organización” no aparece en la Biblia, ni siquiera en los idiomas originales en que ésta se escribió, ¿con qué derecho podemos decir que Dios tenga una organización, o hablar de la organización de Dios?

Una palabra hebrea moderna para “organización” es el sustantivo irgún. Se deriva del verbo hebreo erag, que significa tanto “arreglar en fila” como “seguir.” Correspondientemente, una organización es un arreglo de cosas. (Como ejemplo de esto, uno pudiera remitirse a ‘Cosas en las cuales es imposible que Dios mienta,’ capítulo 17, párrafo 28, en su edición hebrea.)

El idioma hebreo tiene otra palabra que es equivalente a “organización,” a saber, histadruth. Esta palabra se funda en una palabra que se encuentra en las Escrituras Hebreas originales. Las letras básicas o claves de la palabra histadruth son s, d y r. Con estas tres consonantes se forma el verbo hebreo sadar, que significa, básicamente, “arreglar en orden,” produciendo, por lo tanto, un arreglo. La forma reflexiva del verbo sadar sirve como base para el sustantivo histadruth, que significa “organización.”

Aunque no encontramos esta palabra en las Escrituras Hebreas inspiradas, sí encontramos el sustantivo hebreo relacionado, seder, en Job 10:22. Allí ese sustantivo se usa en plural, y se escribe s’darim. La Versión Moderna traduce Job 10:22 de esta manera: “Tierra de lobreguez, como las tinieblas espesas; lugar de sombra de muerte, sin orden [s’darim] alguno, y cuya luz es como las densas tinieblas.” (También, Versión Valera; Straubinger.) La Traducción del Nuevo Mundo lo vierte así: “A la tierra de lobreguez parecida a tinieblas, de sombra profunda y desorden [lo s’darim], donde no resplandece a mayor grado que las tinieblas.” (Vea también La Biblia de Jerusalén.) Aquí, desorden, sin orden alguno, significaría falta de arreglo, desorganización.

Hasta este día los judíos usan la palabra seder. Un seder es parte de la Mishna judía. Bajo la palabra “Mishna,” la Cyclopœdia de M’Clintock y Strong dice: “La Mishna está dividida en seis partes (. . . , Sedarim, arreglos), que contienen 62 tratados . . . y 514 capítulos . . . Estos últimos, a su vez, están divididos en secciones numeradas.”

De modo que en la Biblia Hebrea original se puede encontrar la palabra para “orden” o “arreglo.” Al enfatizar lo necesarios que son el orden y el arreglo en la congregación cristiana, el apóstol Pablo escribió a los cristianos de Corinto: “Porque Dios no es Dios de confusión, sino de paz, como sucede en todas las iglesias de los santos. Mas háganse todas las cosas decorosamente y con orden [en traducciones hebreas: s’darim n’khonim].” (1 Cor. 14:33, 40, Versión Moderna; Versión Valera, 1977) Este consejo apostólico del primer siglo aplica con el mismo vigor hoy en todas las congregaciones de los testigos cristianos de Jehová. El apóstol Pablo escribió en el griego común de su día, y la palabra griega para “organización” es orgánosis. La raíz de esta palabra es ergon, una palabra que significa “trabajo” y que aparece repetidamente en las Escrituras Griegas Cristianas.

Habiendo considerado todo esto a la luz de las Escrituras, sería forzar las cosas el alegar que Dios no tiene una organización en vista de que las palabras originales que significan “organización” en idiomas antiguos no aparecen en las Escrituras Hebreas y Griegas inspiradas. En todo lo que hace Dios demuestra que puede organizar. ¿Qué pasaría si él no organizara a sus criaturas obedientes? Como estructura una organización es un cuerpo de personas inteligentes a quienes se reúne y arregla para que trabajen juntas pacífica y armoniosamente en llevar a cabo un propósito común, el propósito del organizador.

En armonía con este hecho, a Dios se le llama reiteradamente “Jehová de los ejércitos.” Un ejército es un cuerpo organizado de tropas. Por eso, en apoyo a la verdad de que Dios tiene una organización, leemos la siguiente exhortación dirigida a su organización: “Bendigan a Jehová, oh ángeles suyos, poderosos en potencia, que llevan a cabo su palabra, escuchando la voz de su palabra. Bendigan a Jehová, todos los ejércitos suyos, ministros suyos, que hacen su voluntad. Bendigan a Jehová, todas las obras suyas, en todos los lugares de su dominación.” (Sal. 103:20-22) Jehová tenía una organización de criaturas espirituales celestiales aun antes de que creara nuestra Tierra y pusiera al hombre sobre ella.

Ante diferentes circunstancias Dios usa lenguaje figurativo para referirse a su organización. El primer caso de esto se encuentra en Génesis 3:15, donde Dios se refiere a su organización espiritual celestial como “la mujer,” en oposición a “la serpiente,” que en sentido figurado denota a Satanás el Diablo. (Compare con Génesis 3:14; Revelación 12:9.) Este rebelde en oposición a Dios ha imitado a Dios y ha formado una organización en contra de la organización de Dios, la figurativa “mujer” de Dios.

Habiendo comenzado con una pregunta que insinúa que algunas personas estaban desafiando el mismo “derecho” de hablar de la “organización de Dios”, note cómo de forma similar el material distorsiona el asunto, al decir:

Habiendo considerado todo esto a la luz de las Escrituras, sería forzar las cosas el alegar que Dios no tiene una organización en vista de que las palabras originales que significan “organización” en idiomas antiguos no aparecen en las Escrituras Hebreas y Griegas inspiradas.

Esto, por supuesto, califica a los que cuestionan las alegaciones de la organización como personas que ‘fuerzan las cosas’. Sin embargo esta misma actitud que se dice que tienen estas personas se presenta con una luz completamente diferente en la afirmación que hace La Atalaya de 15 de julio de 1956 (edición en inglés). Un artículo titulado “¿Por qué cree usted en la trinidad?” contiene la siguiente declaración (pág. 431) (traducción del inglés):

Si el espíritu santo es igual a Jehová Dios, tal como afirma el Credo Anastasiano, y si la trinidad es la creencia central de la religión cristiana, tal como alega The Catholic Encyclopedia, ¿no deberíamos esperar que estas cosas se afirmaran de manera clara en varias porciones de la Biblia? Y ¿no debería ser especialmente este el caso, teniendo en cuenta que se afirma que la enseñanza de la trinidad se considera como “la más impenetrable a la razón” “de todas las verdades reveladas” y que, de hecho, la salvación depende de su aceptación? El hecho de que la Palabra de Dios no mencione explícitamente, ni explique, ni enseñe una trinidad, es en sí mismo una prueba de que la enseñanza de la trinidad es falsa.

En el argumento presentado se hace un llamamiento a la lógica. Sin embargo, de manera consistente se podría parafrasear la afirmación de La Atalaya de la siguiente manera:

Si la clase de organización altamente estructurada que se encuentra entre los Testigos de Jehová, es producida por Jehová Dios, tal como afirma el Cuerpo Gobernante, y si es el único conducto de comunicación de Dios en la tierra, tal como alega La Atalaya, ¿no deberíamos esperar que estas cosas se afirmaran de manera clara en varias porciones de la Biblia? Y ¿no debería ser especialmente este el caso, teniendo en cuenta que se afirma que rechazar sus enseñanzas e instrucciones equivale a rebelarse contra Dios, y que, de hecho, la salvación depende de la adhesión y sumisión a tal organización? El hecho de que la Palabra de Dios no mencione explícitamente, ni explique, ni enseñe tal tipo de organización, es en sí mismo una prueba de que la enseñanza sobre tal organización es falsa.

La argumentación es la misma, paralela, está fundamentada en los mismos principios y premisas. Evidentemente si se usa hacia fuentes fuera de la organización es aceptable; cuando se aplica dentro de la organización no es aceptable.

Es fácil sentirse abrumado por el gran número de palabras en las largas explicaciones. Refirámonos nuevamente al material de “Preguntas de los lectores” y sus primeros cinco párrafos, que cubren la mayor parte de la página. Este material, que constituye el grueso de la respuesta a la pregunta presentada, se ha llenado de explicaciones técnicas sobre términos griegos y hebreos. Hace poco por clarificar el asunto, pero debería impresionar al lector con el conocimiento erudito del escritor.[13] El lector, al encontrar difícil de ver cuál es la relevancia de estos puntos, puede asumir que es debido a su conocimiento o educación inferior.[14] El efecto que se produce es intimidación intelectual.

En realidad, lo que se dice en esos cinco párrafos puede ser resumido brevemente así:

Una organización es un arreglo ordenado.

Aunque existe una palabra hebrea para organización, ésta no aparece en la Biblia, pero sí lo hace la palabra hebrea para “orden” o “arreglo”. (Job 10:22)

En la congregación cristiana debe existir orden y arreglo. (1 Corintios 14:33, 40)

Existe una palabra griega para “organización”, pero ésta tampoco aparece en la Biblia, aunque la raíz de la cual se deriva sí que aparece con frecuencia.

Ciertamente esto no es muy impresionante, pero expone de manera simple y entendible lo que en realidad se expresa de manera complicada en esos cinco párrafos. La cuestión nunca fue si debería o no existir un arreglo ordenado en la congregación cristiana. El material elude la verdadera cuestión, y no provee evidencia alguna para el desarrollo de una estructura eclesiástica de autoridad, como la que se encuentra en la organización actual de los Testigos de Jehová—el asunto verdadero en cuestión.

Así pues, es una buena práctica reducir una argumentación excesivamente larga a los puntos básicos establecidos, hasta si es necesario listarlos por escrito, para determinar si realmente constituyen un argumento válido. Es bueno preguntarse, no sólo qué es lo que se explica, sino también qué es lo que no se explica. El material citado, por ejemplo, no explica por qué, en vista de la ausencia reconocida en la Biblia del término “organización”, las publicaciones de la Sociedad Watch Tower lo utilizan constantemente como un término escogido arbitrariamente, por qué cuando se refieren a la asociación mundial de Testigos, no prefieren dar énfasis primordial a términos que aparecen en la Biblia, tales como “congregación”, “casa [de Dios]”, “asociación de hermanos”, y que están incluidos en su propia Traducción del Nuevo Mundo, en lugar de enfatizar constantemente el término no-bíblico “organización”. ¿No indica esto que el asunto verdadero es—no la mera utilización del término—sino la autoridad organizacional y su extensión apropiada? Los términos bíblicos no se prestan para este enorme énfasis que se otorga a la autoridad humana.

En el comienzo de la presentación de un argumento, a veces se inserta una palabra o frase que en realidad representa un juicio de valor, un juicio que no se le deja hacer al lector con base en la evidencia, sino que ya ha sido hecho para él. Tal como lo afirma la obra Logic and Contemporary Rhetoric en la página 10, una palabra “puede emplearse para inclinar o sesgar el punto de vista de todo un artículo y poner al lector en un marco mental receptivo al mensaje del escritor. El hecho de que se utilice una sola palabra para hacer este trabajo, hace aún más difícil detectar la falacia.” En La Atalaya de 15 de febrero de 1989, por ejemplo, cuando se discutió el relato de Hechos capítulo quince y la visita de Pablo y Bernabé a Jerusalén para esclarecer el tema de la circuncisión y de la observancia de la ley, el artículo (página 19) empieza diciendo:

Los apóstoles y los ancianos de Jerusalén (evidentemente reconocidos como junta administrativa o cuerpo gobernante en la congregación cristiana primitiva) examinaron cuidadosamente las Escrituras inspiradas por espíritu santo y repasaron cómo el espíritu santo había dirigido los acontecimientos durante los 13 años anteriores.

Note la palabra “evidentemente”. Representa un juicio de valor y sirve para un propósito: condicionar la mente del lector a favor de la alegación que sigue. El hecho de que existió un concilio que se celebró en una sola ocasión en Jerusalén, ciertamente no prueba el funcionamiento en ese tiempo de un “cuerpo gobernante”, un grupo administrativo centralizado. Tal como se muestra en el capítulo 3 de este libro, la razón principal para que Pablo y Bernabé fueran a Jerusalén fue que el problema se originó allí. (Vea Hechos 15:1, 2, 23, 24; compare con Hechos 21:15, 20) En el párrafo que precede al pasaje citado, se hace referencia a un “cuerpo central de enseñanza” en Jerusalén. De nuevo, no existe nada en la Biblia que indique que Jerusalén era la sede de ese “cuerpo central de enseñanza”. Todas las Escrituras cristianas, con la excepción de la carta de Santiago (y posiblemente el evangelio de Mateo), fueron evidentemente escritas en otros lugares. No existe nada, ni siquiera una pequeña evidencia de que Pablo, Pedro, Juan, o algún otro, sometiera sus escritos a la aprobación de un cuerpo central de enseñanza, o que estuvieran sujetos de alguna manera al gobierno de tal cuerpo.

El artículo inicial de la serie sobre “organización” antes mencionada, y que se publicó en La Atalaya de 15 de agosto de 1981, contiene un caso típico de supresión de evidencia desfavorable. Si se analiza, el efecto general y el empeño del material es disminuir la importancia de una relación personal con Dios, y la exaltación del concepto de lealtad a una organización. El artículo se titula “¿Cuál Organización? … ¿la de Jehová, o la de Satanás?”, y su texto temático es el de Josué 24:15. Note cómo el material manipula el texto para amoldarlo al concepto que se desarrolla:

“Escójanse hoy a quién quieren servir.”—Jos. 24:15.

HOY hay que escoger entre las dos organizaciones más grandes que existen. Históricamente, esto no tiene nada de nuevo, pero hoy día la necesidad de hacer la selección correcta es más urgente que en cualquier otro tiempo. Hace dos mil años un personaje histórico se halló frente a la necesidad de hacer tal selección, y lo que él decidiera sobre esta cuestión entrañaría consecuencias de la mayor trascendencia para todo el universo.

Dos testigos de este hecho, dos investigadores de los hechos históricos, a saber, Mateo Leví, quien fue recaudador de impuestos, y Lucas, un médico, nos dan el testimonio que establece la veracidad del suceso. El personaje histórico sobre quien estaban puestos los ojos del universo entero era Jesucristo del Oriente Medio. Mateo Leví nos dice que Satanás el Diablo “le mostró todos los reinos del mundo y su gloria, y le dijo: ‘Todas estas cosas te las daré si caes y me rindes un acto de adoración.’” Jesús no disputó contra el que Satanás fuera dueño del mundo organizado, como éste dio a entender, sino que rechazó sin vacilaciones la oferta de Satanás. (Mat. 4:8-10) Jesús rehusó abandonar la organización a la cual ya pertenecía y hacerse parte de la organización de Satanás.

El pasaje de la Biblia pone el énfasis en “a quién quieren servir”, y el contexto muestra que en los días de Josué, el asunto era de lealtad a una PERSONA, Jehová Dios, de escoger entre Él y los dioses falsos. Pero el artículo de La Atalaya comienza así:

Hoy hay que escoger entre las dos organizaciones más grandes que existen.

En cierta clase de juego intelectual, se sustituye sutilmente a la persona por una organización como la esencia del asunto. Entonces, en el segundo párrafo, se presenta a Jesús como teniendo que escoger entre dos organizaciones opuestas, en lo que toca a su lealtad. Se cita Mateo 4:8-10 como apoyo. Pero sólo se copia un fragmento de estos versículos y no se incluyen ninguna de las respuestas que le dio Jesús a Satanás. Este es un caso de supresión de evidencia desfavorable, ya que en ellos Cristo Jesús demuestra que su determinación era de lealtad no a una organización, sino a una PERSONA, su Padre celestial, Dios. Sus respuestas, tal y como se presentan en la Traducción del Nuevo Mundo, fueron:

No de pan solamente debe vivir el hombre, sino de toda expresión que sale de la boca de Jehová.

Otra vez está escrito: ‘No debes poner prueba a Jehová tu Dios’.

Porque está escrito: ‘Es a Jehová tu Dios a quien tienes que adorar, y es solo a él a quien tienes que rendir servicio sagrado’.

¿Cómo podría haber algo más personal? A pesar de esto, el párrafo de La Atalaya concluye:

Jesús rehusó abandonar la organización a la cual ya pertenecía y hacerse parte de la organización de Satanás.

Por mera aserción, el concepto de lealtad organizacional enseñado en La Atalaya suplanta la verdadera relación personal con Dios que se desprende de las afirmaciones de Jesucristo. No existe el mínimo indicio en el relato de que Cristo pensase en términos de organización, o de que viese el asunto como una cuestión de lealtad organizacional. Su preocupación era de lealtad a la Persona, Dios. En el artículo de La Atalaya, tenemos un caso de leer en las Escrituras algo que no está allí. De hecho, uno debe efectuar una “elección” en este punto, escogiendo la fuente por la cual debe guiarse.

Es sobresaliente cómo este énfasis constante en la “organización” hace que los Testigos en general lean las afirmaciones bíblicas, y de manera casi automática las ajusten para que encajen dentro del concepto organizacional. Así, cuando Jesús les dijo a sus discípulos: “Ustedes no quieren irse también, ¿verdad?”, Pedro le respondió, “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes dichos de vida eterna”.[15] Los Testigos consistentemente citarán este texto para hablar a favor de “quedarse en la organización”, y dirán: “¿adónde iremos?”. Pero Pedro no dijo “¿a dónde?”, él dijo “¿a quién iremos?”. Él no expresó confianza en una organización para la verdad, sino que dijo: “Tú, (Jesucristo) tienes dichos de vida eterna”. Pero debido al adoctrinamiento, la mente de los Testigos hace el cambio automático, reemplazando la persona, el Hijo de Dios, con “la organización”. El que la organización quiere que ellos hagan esta transferencia se hace evidente en la cita efectuada bajo la ilustración de La Atalaya de 15 de marzo de 1988 (pág. 18), donde claramente se equipara la lealtad a Cristo con la lealtad a ella misma.

De La Atalaya de 15 de marzo de 1988, página 18

El párrafo 7 del artículo de La Atalaya de 15 de agosto de 1981, considerado aquí, presenta este ejemplo de razonamiento deductivo desviado:

No se puede negar que Satanás tiene una organización poderosa con una parte invisible y una visible. Satanás el Diablo es un imitador con el propósito de engañar, y el hecho de que él tenga una organización demuestra, en realidad, que su adversario principal, Jehová Dios, también tiene una organización. De modo que Satanás, el imitador, ha engañado a multitudes de personas y les ha hecho pensar que están aceptando y adoptando la cosa correcta y debida, y aliándose con ésta. (2 Cor. 11:13-15) Como ilustración de esto, piense en la parábola de Jesús acerca del trigo y la cizaña. Al principio la apariencia de la cizaña era tan semejante a la del trigo que en aquella etapa temprana de desarrollo existía el peligro de desarraigar las plantas tiernas de trigo en vez de la cizaña que el Diablo había sembrado. (Mat. 13:24-30, 36-43) Jesús explicó que la cizaña, o mala hierba, representó a “los hijos del inicuo, y el enemigo que la sembró es el Diablo.”

Esta es una forma inusual de argumentación. Dice, con tantas palabras, que lo que hace Satanás es una guía para que  sepamos lo que hace Dios. Es cierto que el texto citado muestra que Satanás se presenta a sí mismo como “ángel de luz”, así que en ese sentido se puede decir que imita a los ángeles de Dios. Pero el utilizar esa única afirmación para asumir que todo lo que haga Satanás es necesariamente en imitación de Dios, es un razonamiento deductivo falso, una generalización apresurada, no garantizada. Satanás es también el “padre de la mentira”, un asesino, el archipracticante del engaño. ¿A quién está imitando en todo esto? Ciertamente, a Dios no.

En realidad, las Escrituras muestran que Satanás emplea más a menudo métodos no típicos de Dios, sino directamente opuestos a los que Él utiliza. En las Escrituras se presenta vívidamente el antagonismo de la luz frente a la oscuridad, de la verdad frente a la falsedad, de la honestidad frente al engaño, del amor frente al odio, de la generosidad frente a la avaricia, y otros muchos contrastes. En vista de esto, y de la afirmación de que Satanás desarrolla una “organización poderosa visible e invisible”, ¿cómo deberíamos reaccionar de manera razonable con relación a la validez de una organización religiosa cuya estructura está altamente organizada? ¿Nos debería servir esto de guía, o lo deberíamos rechazar? Ésta es de hecho, la forma de argumentación más inusual, que nos señala al modo de operar de Satanás como medio para enseñarnos sobre las cosas de Dios.[16]

Siguiendo la misma línea, un artículo titulado “La organización de Jehová sigue adelante… ¿sigue usted al paso de ella?”, publicado en La Atalaya de 1 de diciembre de 1982, comienza así:

Uno no puede leer las Escrituras Griegas Cristianas sin quedar impresionado por el hecho de que los cristianos estaban organizados para rendir adoración. Principalmente, estaban organizados para predicar, para esparcir las buenas nuevas del reino de Dios.

Cualquiera que lea las Escrituras Griegas Cristianas (o Nuevo Testamento), quedaría ciertamente impresionado por el hecho de que los cristianos primitivos estaban motivados a adorar y a compartir las buenas nuevas. Sin embargo, la motivación y el estar “organizados”, son dos cosas diferentes. Hoy los Testigos de Jehová tienen reuniones organizadas, cinco a la semana, cada una con su programa organizado; tienen asambleas semestrales de circuito y de distrito, o regionales, organizadas, con sus respectivos programas organizados; tienen una actividad organizada de “testificación en el campo”, con “grupos de testificación” organizados, cobertura organizada del territorio, “día de revistas” organizado, un “Superintendente del Campoque organiza esta actividad y vela por los informes mensuales de esta actividad que entrega cada Testigo, y superintendentes de circuito y de distrito, que trabajan sobre programas semanales organizados, con la responsabilidad primaria de supervisar y organizar la actividad congregacional. ¿Dónde puede uno encontrar en las Escrituras inspiradas algo que remotamente se asemeje a esta forma de entender la adoración y de compartir las buenas nuevas de manera tan sistematizada e institucionalizada?

De hecho, lo más notable de los relatos que encontramos en la Biblia es la ausencia de cualquier programa formal y la aparente espontaneidad y motivación individual de los cristianos del primer siglo. Sólo encontramos simples insinuaciones de cómo eran sus reuniones, sin indicación de metodología o sistematización alguna en su forma de proclamar las buenas nuevas.

Recuerdo que durante los años que serví en la actividad de superintendente de circuito y de distrito, me intrigaba este aspecto en el momento de preparar mis “discursos de servicio”, que eran un rasgo regular durante las visitas semanales efectuadas a las congregaciones. Quería preparar discursos que fuesen bíblicos, pero se me hacía muy difícil encontrar textos que siquiera reflejaran la clase de “servicio organizado” requerido por la oficina central en sus publicaciones. Me parecía difícil entender cómo los apóstoles Pedro, Pablo y Juan, y los discípulos Santiago y Judas, escribieran cartas enteras a las congregaciones, y nunca dijeran nada a los lectores de esas cartas sobre la necesidad de salir de puerta en puerta, nada sobre arreglos de testificación organizada en períodos programados, nada sobre dedicar más horas al “servicio del campo”, o aproximaciones similares a los tópicos que de manera regular se resaltan en las publicaciones de la Sociedad Watch Tower. Las cartas de los apóstoles y discípulos parecían deficientes, según el punto de vista que había sido desarrollado en mi.

Eventualmente me quedó claro, después de varias décadas, que el verdadero problema radicaba en el punto de vista que se me había inculcado, un punto de vista que de hecho manipulaba el registro del primer siglo para hacerle decir algo que no decía. Se emplea la deducción falsa. Partiendo del amplio principio de que todo cristiano debe compartir las buenas nuevas, se efectúan deducciones para apoyar y cubrir virtualmente todo aspecto de la forma sistematizada de adorar y de predicar que tiene la organización. Pero esas deducciones son injustificadas, como se indica por la ausencia de evidencia corroborativa en las mismas Escrituras. La aproximación sistematizada y altamente programada al cristianismo que se ha desarrollado tiene más similitud con la de una gran organización de ventas que con la congregación cristiana del primer siglo y su manera simple y sencilla de entender la adoración y el servicio a Dios.

Como se ha mostrado, la fuerte actitud organizacional desarrollada tiene una influencia definitiva en moldear el pensamiento de los Testigos de Jehová. La lealtad a la organización se convierte en la piedra angular, el criterio, la “línea de referencia”, cuando se trata de determinar si uno es un cristiano fiel o no. Es la ausencia en la palabra inspirada de Dios de esa clase de actitud y de espíritu—no la ausencia de una mera palabra—lo que hoy hace que muchos Testigos expresen seria preocupación.

El mensaje de la Biblia, como un todo, está contra el poner fe en cualquier organización terrenal, en cualquier grupo de individuos o en cualquier humano. El hacer esto sería poner en peligro la relación personal con Dios que las Escrituras sí inculcan. Al leer el registro de los tratos de Dios con la humanidad, se puede ver que Dios trataba regularmente con individuos—Abel, Noé, Enoc, Abrahán, Isaac, Jacob, Job y otros muchos.

Es probable que el modo más frecuente como la literatura de la Sociedad Watch Tower recurre a la falacia de la falsa analogía sea al apelar a ejemplos en las Escrituras hebreas para dar apoyo al concepto de organización. Podemos recordar que en este tipo de falacia la analogía falla, no porque no existan similitudes, sino porque éstas no son suficientes para dar validez a la analogía misma. En realidad, en muchas de las aplicaciones que hace la Sociedad Watch Tower las diferencias sobrepasan a las similitudes.

El único ejemplo real que tenemos de “organización”, en el sentido en que la literatura de la Sociedad Watch Tower utiliza el término, es el establecimiento de la nación de Israel. Sea cual sea la comparación que se haga con la congregación cristiana, es patente que el cristianismo marcó una ruptura con el pasado, que los tratos de Dios con sus siervos fueron puestos en una nueva perspectiva a través de Cristo, en una forma eminentemente superior y distintiva. Las sombras han dado paso a la realidad.[17] El tratar de establecer la relación de los cristianos con Dios y con Cristo sobre la base de analogías con el marco de operación de la nación de Israel, no es más apropiado que el equiparar el sacrificio de Cristo y lo que éste logró, con los sacrificios de animales efectuados en aquella época. La diferencia es mucho, mucho mayor que la similitud.

Nada ilustra de manera tan clara que la lealtad y la confianza en Dios no se puede delimitar dentro de una organización, como lo hace la historia de esa nación. Dios estableció un sacerdocio oficial para la nación, y más tarde, por solicitud del pueblo, estableció un reino humano, aunque dejando claro que la petición del pueblo por algún signo visible de gobierno equivalía a falta de fe en Él, el verdadero Rey.[18] Durante el transcurso de unos cinco siglos los reyes fieles en Judá fueron escasos, y estuvieron completamente ausentes en el posterior reino septentrional de Israel. De unos 24 reyes de Judá, sólo se describen de manera favorable en las Escrituras los reinados de seis, y aun esos están manchados con desviaciones de la voluntad divina. De modo similar, el sacerdocio no proveyó una guía consistentemente confiable para el pueblo, ya que los sacerdotes seguían frecuentemente a los reyes en sus desviaciones de la voluntad divina, y así contribuían a la degeneración de la adoración pura de Dios. No extraña la admonición del salmista:

No cifren su confianza en nobles, ni en el hijo del hombre terrestre, a quien no pertenece salvación alguna. Sale su espíritu, él vuelve a su suelo; en ese día de veras perecen sus pensamientos. Feliz es el que tiene al Dios de Jacob por ayuda suya, cuya esperanza está en Jehová su Dios.[19]

La historia de esos cinco siglos demuestra que, a pesar de la existencia de una organización nacional y de un sacerdocio, Jehová continuó tratando con individuos que, en la mayoría de los casos, no tenían el favor de lo que pudiera llamarse la “organización” establecida.

Jehová mantuvo tratos con David, aun cuando el cabeza de la organización, el Rey Saúl, hizo de él un proscrito de la organización. David escogió residir por un tiempo fuera de los límites de Israel, a tal punto que encontró más seguro vivir entre los filisteos paganos en Gat; sin embargo, Jehová continuó tratando con él.[20] Aparte de lo que escribieron David y Salomón, la mayoría de las otras Escrituras fueron escritas por hombres que no hacían parte de la estructura organizacional establecida, o que estaban en desavenencia con ella, y que eran vistos de manera desfavorable—profetas a quienes Dios levantó y que ni recibieron su asignación o instrucción de algún “conducto” organizacional, ni sometieron sus discursos y escritos a esa estructura para obtener un sello de aprobación. Estos hombres expresaron de manera abierta su disconformidad con aquellos que encabezaban y guiaban la estructura organizacional, tanto reyes como sacerdotes. Por esta razón, estos profetas eran vistos de manera frecuente como alborotadores subversivos por la congregación de Israel. Ellos siguieron el consejo del Salmo 37 de “esperar en Jehová” en cuánto a no involucrarse en hechos injustos o violentos en venganza por las injusticias sufridas, dejando a Dios la ejecución de juicio sobre esa organización nacional y sus líderes extraviadores. Pero tal “esperar en Jehová” era sólo en ese sentido, pues no se retrajeron de declarar abierta y públicamente las desviaciones de la Palabra de Dios en que incurría “la organización”. No sintieron obligación alguna de “seguir al paso” de la estructura organizacional y sus líderes en su derrotero equivocado, o de aceptar y apoyar su representación equivocada de la Palabra de Dios. Su lealtad a Jehová y a su verdad sobrepasaba la lealtad a cualquier sistema terrenal, incluso a uno establecido inicialmente por Dios, como lo fue la nación de Israel.

Hoy, la mayoría de los Testigos se siente orgullosa de apoyar a “la organización”, sin importar lo que ésta hace, lo que enseña o hacia donde lleva. En esto no tienen el apoyo de las Escrituras. En la congregación nacional de Israel, fueron los que sumisamente siguieron a los representantes organizacionales (reyes y sacerdotes) sin importarles qué o a dónde, los que fueron llevados a la adoración falsa, y su “lealtad” a los líderes organizacionales nacionales hizo que acusaran y persiguieran falsamente a hombres que eran inocentes de toda transgresión.[21] Ellos veían a esos siervos concienzudos de Jehová como “contrarios al sistema”. Así, su lealtad a una organización los colocó en oposición a Dios. Esto representa una advertencia para nosotros hoy.

Aunque la jefatura de reyes había cesado, la estructura oficial del sacerdocio todavía operaba en los días de Jesús. Sus sacerdotes todavía funcionaban ocupando la posición de representantes nombrados por Dios. Junto con ellos estaban los ancianos judíos, que les ayudaban a formar el más alto tribunal judicial de la nación. ¿Cómo afectó esta circunstancia al derrotero del hijo de Dios, Cristo Jesús? Él siguió un derrotero y habló de un modo que trajo sobre sí mismo la desaprobación y la oposición de esa estructura de autoridad y de sus más altos responsables, incluyendo al mismo sumo sacerdote. En realidad, fue lo que podía llamarse de manera justa el “cuerpo gobernante” de la organización nacional, el sumo sacerdote y miembros del Sanedrín, quien lo juzgó adversamente.[22] Y fue a ese mismo “cuerpo gobernante” a quien los apóstoles dijeron más tarde: “Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres”.[23] La posición que ellos adoptaron y el principio que enunciaron siguen siendo válidos hoy, y están en conflicto directo con el “seguir al paso” de una organización simplemente porque ésta alega hablar en nombre de Dios.

El hacer de la lealtad organizacional el criterio para juzgar el cristianismo de cualquier persona es, pues, una clara perversión de las Escrituras. El urgir, incluso el insistir, que las personas pongan fe en algún sistema terrenal, carece totalmente de fundamento en las Escrituras. De la lectura completa de esos textos se ve claramente que lo que se nos llama a hacer es a poner fe en Dios, fe en su Hijo, fe en la Palabra de Dios tal como la escribieron aquéllos a quienes Él inspiró. Pero en ningún lugar se nos enseña a poner fe en hombres o en organizaciones terrestres, ni a seguir incuestionablemente su guía. Una fe así está fuera de lugar y lleva a graves consecuencias. La realidad de la historia resalta este hecho a través de todos los siglos, y nuestro siglo veinte no es una excepción. Lejos de estimular esa fe en hombres imperfectos, el registro bíblico completo  es un recordatorio permanente del peligro inherente a esa clase de confianza.

Dos clases de cristianos

“Un cuerpo hay, y un espíritu, así como ustedes fueron llamados en la sola esperanza a la cual fueron llamados; un Señor, una fe, un bautismo; un Dios y Padre de todos, que es sobre todos y por todos y en todos”.

– Efesios 4:4-6

La argumentación se emplea de manera inusitada para privar a las personas entre los Testigos de Jehová de la relación con Dios que correctamente deberían mantener. Esto se hace mediante la enseñanza de un arreglo de dos clases de cristianos, una clase definitivamente más privilegiada en su relación con Dios que la otra. La enseñanza sirve en última instancia para apoyar la estructura de autoridad que existe dentro de la organización, y para crear un sentido de deber de sumisión de parte de los miembros. ¿Cuál es la esencia de esta enseñanza, y cuáles son las formas de argumentación utilizadas para apoyarla?

Entre las promesas preciosas que se efectúan en las Escrituras para que sean compartidas por todos los que se vuelven a Dios en arrepentimiento y que ejercen fe en el sacrificio de su Hijo, están éstas:

Se les libera de la esclavitud del pecado y la muerte, se les justifica o declara justos a los ojos de Dios, sus pecados son completamente perdonados por el poder expiatorio del sacrificio de Cristo. Él actúa como su Mediador y los lleva a una relación de pacto con su Padre, y ellos son reconciliados completamente con Dios y se convierten en parte de su familia, hijos de Dios, que reciben la posición de hijos y la relación íntima con Dios que esto implica. La vida eterna es suya, y sólo la perderían si perdiesen su fe, pues el Hijo de Dios declara:

Muy verdaderamente les digo: El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna, y no entra en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida.[24]

Éstas son de hecho, promesas grandiosas, y representan una relación maravillosa con Dios y su Hijo. De acuerdo con las enseñanzas actuales de la Sociedad Watch Tower, esas promesas y esa relación privilegiada son la porción de sólo unas 8.800 personas sobre la tierra -”el resto ungido” de los 144.000 escogidos. No aplican a los otros más de cuatro millones de personas entre los Testigos de Jehová.[25] Muchos de los Testigos de Jehová en realidad no están conscientes de este hecho, ni se dan cuenta del extremo al que llegan las enseñanzas oficiales de la organización en este área. Algunos se sienten francamente perturbados cuando afrontan el hecho que—aunque han escuchado ellos mismos el mensaje de las buenas nuevas de Dios, han creído en ellas, se han arrepentido, y han puesto fe en el sacrificio a través de su Hijo—Cristo Jesús no es su Mediador, que no son declarados justos, y que no pueden llegar a serlo sino hasta el final del “reinado de mil años de Cristo”, por lo que sus pecados en realidad no son perdonados, sino que se mantienen en suspensión, que ellos no son hijos de Dios sino solo “hijos en perspectiva”, que no se convierten en verdaderos hijos de Dios hasta después del “período de juicio de mil años” y de la prueba final que se dice que lo seguirá. Más aun, se les dice (con tacto, por supuesto) que las Escrituras Griegas Cristianas, o Nuevo Testamento, fueron escritas para los “ungidos” y que no les aplica a estos otros cuatro millones de personas excepto “por extensión”. Esto es debido a que ellos no forman parte de los más o menos 8.800 “ungidos”, que van a reinar con Cristo en el cielo y que son los únicos que participan del pan y del vino en la cena del Señor. Estas enseñanzas no se han aceptado completamente sin haber sido cuestionadas. Debido a las preguntas sobre la base bíblica de esta relación de dos niveles de los “ungidos” y de las “otras ovejas”, la organización ha preparado una serie de artículos diseñados para fortalecer la creencia en los puntos más débiles de la enseñanza. De nuevo, la argumentación empleada merece atención.

Las “otras ovejas”

La designación de las “otras ovejas” que se encuentra en Juan 10:16 forma parte de la cuestión. Las palabras de Jesús son:

Y tengo otras ovejas, que no son de este redil; a esas también tengo que traer, y escucharán mi voz, y llegarán a ser un solo rebaño, un solo pastor.

La enseñanza de la Sociedad Watch Tower es que mediante esta expresión “otras ovejas” Jesús se refirió a aquéllos que no son parte de los 144.000 “ungidos”, a una clase con un destino terrenal.

Una vez que estuve hablando con un miembro respetable del Comité de Sucursal de un importante país europeo, surgió este texto en la conversación. Ante la mera referencia al mismo, y sin ningún comentario de mi parte, o sin que hubiese habido discusión previa sobre esto, él dijo inmediatamente: “Obviamente, esto aplica a los gentiles”.

En una sesión del Cuerpo Gobernante surgió este tema para discusión, y mencioné que yo había escuchado a varias personas expresarse en la línea del comentario antes citado. Después de alguna discusión, la decisión final fue la de mantener la posición tradicional. Ted Jaracz dio un notable ejemplo de razonamiento circular cuando preguntó: “¿Dónde aparecería la clase terrestre en la parábola, si esta expresión no le aplicase a ella?”[26] Antes de que se iniciase la votación, Leo Greenlees dijo: “¿No deberíamos al menos conceder la posibilidad de que este texto les aplique a los gentiles?”. Pero esa concesión no se hizo.

Sin embargo, la parábola claramente describe en primer lugar el ministerio de Jesús al pueblo judío, los del “rebaño de Israel”, a quienes él vino y de entre quienes escogió a los que demostraron ser “sus ovejas”, aquellos que conocían su voz y la seguían. Debido a que él escogió en primer lugar a sus ovejas de entre los judíos, ¿quiénes serían lógicamente las “otras ovejas”, sino aquellos de entre los gentiles que escucharon su voz, expresada a través de los apóstoles y discípulos?[27]

La Atalaya del 15 de julio de 1980 (pág. 14) trató de dispersar las dudas sobre esta enseñanza tradicional, que estaba en vigor desde 1921. Note la manera como introduce la visión opuesta de que este texto se refiere a los gentiles, como aquéllos que se unirían al redil de los cristianos judíos, y que junto con ellos formarían “un solo rebaño”:

 6 Las iglesias de la cristiandad alegan que el “redil” del que habló Jesús allí había de contener sólo cristianos judíos, mientras que las “otras ovejas” son los que llegan a ser cristianos de entre los no judíos o gentiles; y que tanto los judíos creyentes como los gentiles creyentes llegan a ser un “solo rebaño” bajo el “un solo pastor” en el único redil espiritual. Pero esa enseñanza no concuerda con otros textos bíblicos que tienen que ver con el asunto.

Se realiza de manera inmediata una “maniobra de despiste” al atribuir este entendimiento del texto de Juan 10:16, a las “iglesias de la cristiandad”, como si éstas fueran la fuente original de la idea de que el término “otras ovejas” del texto se refiere a los gentiles. Esto tiene un efecto muy predecible en la mente del lector Testigo, uno que estimula el sesgo del “provincialismo”. Puesto que a la cristiandad se la considera como una parte principal de “Babilonia la Grande”, es decir una abominación, se degrada el punto de vista desde el mismo principio por tal prejuicio.[28]

El pensamiento lógico debería evidenciar que es razonar equivocadamente el alegar que, simplemente porque tales iglesias crean algo, eso mismo debería considerarse sospechoso, incluso automáticamente erróneo. La cristiandad, ciertamente la mayor parte de ella, enseña igualmente que Cristo es el salvador de la humanidad, que murió por ella; la mayoría de las iglesias de la cristiandad enseñan que la palabra de Dios se encuentra en la Biblia, que provee guía divina para la humanidad, y que señala el camino para la vida eterna. El hecho de que estas enseñanzas las profesen iglesias de la cristiandad ¿las hace erróneas o sospechosas? La organización Watch Tower jamás ha dudado en citar de diccionarios bíblicos, comentarios bíblicos, léxicos y obras similares producidas por eruditos de la cristiandad, cuando sus afirmaciones pueden utilizarse para apoyar las enseñanzas de la organización.[29]Sólo cuando estas afirmaciones van contra el dogma de la Sociedad Watch Tower aparece el tipo de apelación inconsistente al razonamiento sesgado que se ejemplifica en este artículo. La senda de la honestidad implica reconocer que un argumento se sostiene o cae por mérito propio, con independencia de su fuente.

De igual forma, enseguida se hace el intento de colocar al lector “ante un falso dilema”, cuando se dice que “esa enseñanza no concuerda con otros textos bíblicos que tienen que ver con el asunto”. Pero esta afirmación es una mera aserción sin fundamento. Asumamos en aras de la discusión que son correctas todas las demás enseñanzas de la organización sobre la literalidad del número 144.000, sobre el que los que no forman parte de ese número tienen esperanza de vida en un paraíso terrestre, sobre el que las ovejas de la parábola de las ovejas y las cabras están relacionadas con los que vivirán en el paraíso en la tierra—asumamos que todo es correcto. En cualquier caso, ¿cómo argumenta todo esto en contra de que Jesús se hubiera referido a los gentiles en el texto en discusión de Juan 10:16? Sencillamente no lo hace.

¿No es cierto que los gentiles que se convirtieron, de hecho, se unieron con los cristianos judíos como un solo rebaño bajo un solo Pastor? El que la enseñanza de la organización sobre una clase terrenal sea verdadera o no, no cambia este hecho en lo más mínimo, ¿verdad? Teniendo en cuenta que fue un hecho el que los gentiles “escucharon la voz de Jesús”, y se unieron al rebaño de cristianos judíos, ¿qué impide que la ilustración de Jesús se aplique de esta forma? ¿Qué razón existe para intentar forzar una “confrontación” entre este entendimiento bíblico y las enseñanzas de la organización sobre una clase y un paraíso terrestres, cuando no es necesaria tal oposición o confrontación? Si el argumento fuese sólido y se basara en evidencia bíblica, no existiría la necesidad de que el escritor del artículo acudiese a la utilización de un falso dilema. La argumentación de La Atalaya no es honesta ni está basada en hechos.

El párrafo siguiente sugiere al lector lo que Juan “bien pudo haber recordado” cuando escribió las palabras de Jesús. Habiéndose referido a la parábola de las ovejas y las cabras en Mateo 25, pasa a decir:

El apóstol Juan estaba familiarizado con aquella parábola, porque él y su hermano Santiago y también Pedro y Andrés fueron los que promovieron la profecía de Jesús al haberle interrogado privadamente acerca de la “señal,” y Juan oyó aquella profecía en su totalidad. (Mar. 13:3, 4) Por eso, cuando él registró las palabras de Jesús acerca de las “otras ovejas” bien pudo haber recordado la parábola de las ovejas y las cabras dada por Jesús. Él era el apóstol de edad avanzada a quien se dio la Revelación que expuso el hecho de que las 12 tribus del Israel espiritual contendrían solo 144.000 miembros. Por eso él sabía que el “aprisco” que contenía al “rebaño pequeño” encerraría solo a una cantidad limitada de todos los que se salvarían.[30]

Esta incursión del escritor del artículo en el campo de la lectura de la mente, no prueba nada; tampoco tiene sentido, puesto que las palabras en Juan 10:16 no se originaron en el pensamiento de Juan sino en el de Jesús. La afirmación también da por sentado que Juan entendía el tema de los 144.000 de Revelación tal como lo entiende la organización Watch Tower. Nuevamente el escritor argumenta utilizando el razonamiento circular.

Tal vez el aspecto más interesante de estos artículos es la ilustración diseñada para plasmar en forma gráfica la interpretación que la Sociedad Watch Tower hace del texto, como se muestra en la figura adjunta.

Aunque debe admitirse que sólo es el boceto de un artista, el concepto que transmite la escena, diseñado para armonizar con la enseñanza de la organización, es casi increíble. Se ilustra a un pastor israelita con siete ovejas (contadas) protegidas en un redil, y otras cincuenta (contadas) dejadas afuera, sin la protección del redil. ¿Qué pastor en cualquier tiempo de la historia, de cualquier raza, de cualquier país del mundo, tendría esa clase de arreglo para sus ovejas? ¿Qué pastor conseguiría grandes cantidades de “otras ovejas”, y las dejaría desperdigadas, apartadas de su rebaño, vagando fuera del redil? Aun si fuese el caso que existieran dos razas de diferente calidad o tipo de lana, el pastor todavía proveería por lo menos un redil para la segunda raza. Pero ¿existen en realidad dos “razas” de cristianos en algún sentido, de modo que merezcan el tratamiento desigual que se ilustra en la figura de La Atalaya?

Es de destacar que el artista escogió una proporción de siete ovejas afuera por cada una que se encuentra dentro. Si la proporción se basara en los más de cuatro millones de Testigos que supuestamente conforman la clase de “otras ovejas”, comparado con los 144.000 del denominado “rebaño pequeño”, la proporción sería cercana a 28 a 1. Esto significaría que si se ilustran 7 ovejas dentro del redil, deberían existir 196 fuera, lo que haría la escena aun más increíble.

En el Pentecostés del primer siglo se bautizaron 3.000 personas. Más tarde el registro habla de “cinco mil hombres” entre los que aceptaron las buenas nuevas.[31] En los años que siguieron, no sólo hubo un crecimiento adicional en Jerusalén, sino que se desarrollaron congregaciones de creyentes a través del mundo entonces conocido, y la evidencia histórica indica que los que abrazaron las buenas nuevas llegaron a ser muchas decenas, incluso centenas de miles.[32] Aun si asumiéramos que la gran mayoría de ellos no permanecieron fieles, sería difícil creer que por lo menos no hubiera habido miles que sí lo hubieran sido. Desde que La Atalaya empezó a publicarse en 1879, más decenas de miles han profesado ser seguidores ungidos de Cristo, y La Atalaya admite ciertamente que muchos de ellos se probaron fieles. Para ilustrar el asunto, si aceptáramos una cifra muy conservadora de 10.000 personas durante el primer siglo que se mantuvieron fieles hasta la muerte, y otros 10.000 desde 1879 en adelante, significaría que (de acuerdo con la doctrina de la Sociedad Watch Tower) faltarían 124.000 para ser aprobados como herederos celestiales, durante el transcurso de ese período. Considere lo que esto significaría. Significaría que durante el período transcurrido, 1.779 años, antes de que La Atalaya surja en escena, Jesucristo, quien estaba dirigiendo a sus seguidores, de acuerdo con sus palabras en Mateo 28:20, ¡solo vio convertirse en sus seguidores fieles y aprobados una media de 70 personas por año—en todo el mundo![33] Con seguridad, es difícil de creer que estos resultados tan pobres fueran el resultado de la dirección de Jesús sobre sus discípulos, y este razonamiento deprecia el poder de las buenas nuevas y el poder del Espíritu santo de Dios.

A pesar de todo la argumentación intrincada, parece evidente que un cristiano verdadero es un cristiano verdadero. Las mismas Escrituras inspiradas claramente no conocen y no presentan una clase diferente. Todos los que escuchan la voz del buen pastor son llamados a demostrar la misma clase de fe y amor, los mismos frutos del espíritu de Dios, disfrutando de la misma relación con Él en calidad de hijos. Las dos clases de “ovejas” cristianas diferenciadas, son producto de la invención humana.

Dentro de la misma Biblia, encontramos un pasaje que de manera sobresaliente hace un paralelo de Juan 10:16, a saber lo que el apóstol Pablo escribió en Efesios 2:11-18. Allí, en lugar de a dos grupos de ovejas, el apóstol se refiere a dos pueblos, judíos y gentiles, y dice, de acuerdo con la Traducción del Nuevo Mundo:

Por lo tanto, sigan recordando que en otro tiempo ustedes eran gente de las naciones en cuanto a la carne; “incircuncisión” eran llamados por lo que se llama “circuncisión”, hecha en la carne con las manos… que estaban en aquel mismo tiempo sin Cristo, alejados del estado de Israel y extraños a los pactos de la promesa, y no tenían esperanza, y estaban sin Dios en el mundo. Pero ahora, en unión con Cristo Jesús, ustedes los que en un tiempo estaban lejos han llegado a estar cerca por la sangre del Cristo. Porque él es nuestra paz, el que hizo de los dos grupos uno solo y destruyó el muro de en medio que los separaba. Por medio de su carne abolió la enemistad, la Ley de mandamientos que consistía en decretos, para crear de los dos pueblos en unión consigo mismo un solo hombre nuevo, y hacer la paz; y para reconciliar plenamente con Dios a ambos pueblos en un solo cuerpo mediante el madero de tormento, porque había matado la enemistad por medio de sí mismo. Y vino y les declaró las buenas nuevas de paz a ustedes, los que estaban lejos, y paz a los que estaban cerca, porque mediante él nosotros, ambos pueblos, tenemos el acceso al Padre por un solo espíritu.

Todos los elementos que se encuentran en Juan 10:16, se pueden ver aquí también. Aunque utiliza una analogía diferente a la de las ovejas, el pasaje bíblico dice lo mismo, presenta la misma escena. Muestra que, además de los creyentes (ovejas) judíos, los creyentes (ovejas) gentiles escucharon las buenas nuevas (la voz del pastor, Jesucristo), y a través de Cristo los dos pueblos llegaron a ser un cuerpo (o un rebaño), bajo él como su cabeza (su un solo pastor).

Por lo tanto, decir que el entendimiento de las “otras ovejas” en Juan 10:16, como relacionado con los creyentes gentiles, “no concuerda con otros textos bíblicos que tienen que ver con el asunto”, es exactamente contradictorio con los hechos. Ese entendimiento está en armonía, no sólo con la afirmación citada de Pablo, sino con el resto de las Escrituras. Desde el tiempo que Dios hizo la promesa a Abraham en adelante, las Escrituras señalaron y profetizaron continuamente el tiempo en que Dios reuniría gentes de todas las naciones en un solo pueblo, su pueblo bajo su Mesías.[34] Vista desde esta perspectiva, la afirmación de Jesús es fácil de entender, sin la necesidad de utilizar argumentos intrincados y complicados para explicarla. A la vista de todas las profecías que señalaron este hecho, en lugar de ser algo que “no concuerda con otros textos bíblicos que tienen que ver con el asunto”, hubiese sido sumamente extraño que Jesús no hubiese dado una parábola para ilustrar la unificación de los gentiles con los creyentes judíos.

Otra designación utilizada para la supuesta segunda clase de cristianos es la de “gran muchedumbre”, término sacado de Revelación 7:9-17. Para una consideración sobre este asunto se remite al lector al Apéndice.

Vientos de doctrina cambiantes

Para que no seamos ya niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce engañosamente al error.

– Efesios 4:14

La verdad es consistente consigo misma, y es, por consiguiente, algo estable y confiable. Un signo mayor de argumentación falaz es la inconsistencia, particularmente si no se reconoce abiertamente que una nueva enseñanza o postura es inconsistente comparada con alguna otra anterior, o si se pretende presentarla como algo diferente a lo que verdaderamente es—la rectificación de un error.

Este es el caso de los esfuerzos de la organización Watch Tower por crear un sentido de “urgencia” basado en la pretensión de saber que el “fin” va a ocurrir dentro de un período de tiempo particular. El libro Crisis de Conciencia documenta la forma en que se descartó toda una serie de fechas, y se transfirieron las predicciones vinculadas a estas fechas a otra serie de fechas posterior.[35] Allí también se presenta la evidencia que demuestra cómo las predicciones que se relacionan con 1914, 1918, 1920, 1925, comienzos de los 40, y finalmente 1975, demostraron carecer de fundamento. Un número de La Atalaya trató de justificar todo esto, y al mismo tiempo intentó poner a los lectores a la defensiva sobre este asunto. En su número de 1 de diciembre de 1984, varios artículos bajo el tema “Expectación Cristiana” subrayaron algunas exhortaciones que aparecen en las Escrituras sobre el “mantenerse a la expectativa” con relación a la prometida venida de Jesús, y después relataron la evidencia histórica de un sentido general de relajación espiritual, tanto en el pasado como en el presente. El artículo continuó justificando el fuerte énfasis otorgado por la organización Watch Tower a los cálculos cronológicos para determinar la cercanía del fin, por medio de decir esencialmente que “Es mejor equivocarse en los cálculos que estar adormecidos espiritualmente y estar apáticos con relación a la venida de Cristo”. El empeño general de la serie de artículos es hacer ver que, a menos que uno piense en términos de un período de tiempo particular y enfoque fuertemente su atención en condiciones visibles como señal, cae automáticamente en el otro campo, el de los espiritualmente apáticos que han perdido interés en la venida de Cristo.

El material ejemplifica muchas formas de argumentación falsa. Mucha de la justificación de las expectativas equivocadas de la Sociedad Watch Tower se basa en el hecho de que otros en el pasado, incluyendo a siervos de Dios en tiempos precristianos y cristianos, también tuvieron ideas equivocadas acerca del tiempo de Dios para actuar en ciertas áreas de su propósito. Esta es una variación del razonar que “dos equivocaciones hacen un acierto”, es decir, que la “práctica común” de algún modo justifica lo que uno hace. De hecho, si la Sociedad Watch Tower está enterada de los errores cometidos en el pasado por personas que intentaron fijar un período de tiempo para que ocurriese el fin, esto no la hace menos, sino más responsable de hacer predicciones equivocadas. Debía haber demostrado que habían aprendido algo de esos ejemplos de pensar erróneo, y debía haberse retraído de seguir el derrotero incorrecto. La expresión dice “La experiencia es una escuela dura, pero es la única donde aprenden los tontos”, y un “esclavo fiel y discreto” no debería estar en esa clase. Los hombres de la Biblia cometieron toda clase de errores y el registro de esto nos sirve como “amonestación de nosotros a quienes los fines de los sistemas de cosas han llegado”, no como una justificación para cometer errores similares.[36]

Principalmente, sin embargo, los artículos intentan poner al lector frente a un falso dilema. Se esfuerzan por crear la idea de que una persona o sigue el derrotero de la organización Watch Tower en cuanto a fijar un marco de tiempo para la llegada del fin, utilizando cálculos cronológicos y ponderaciones de ciertas condiciones mundiales, o caerá en la clase de aquellos a quienes no les importa cuándo viene Cristo, que son apáticos, y probablemente “apóstatas”. El hecho es, sin embargo, que uno no se enfrenta a sólo estas dos opciones, y no necesita colocarse en uno de estas dos clases de personas. Cristo Jesús predijo que vendrían aquellos que dirían “El debido tiempo se ha acercado” y añadió “No vayan en pos de ellos”.[37] Ni Cristo Jesús, ni sus apóstoles, estimularon de ningún modo el empleo de cálculos cronológicos para determinar el marco de tiempo de su regreso. Al contrario, las exhortaciones de Cristo en cuanto a “mantenerse alerta” contienen en su contexto exhortaciones similares en cuanto a que sería imposible para sus seguidores conocer de antemano o predecir el tiempo de la venida del Amo. El mismo hecho de la incertidumbre y de la imposibilidad de predecir este tiempo hacía de la vigilancia un factor esencial.[38]

Esto va contra la idea de que “estar alerta” signifique observar las noticias u otras fuentes de información en busca de evidencia visible—en forma de acontecimientos o condiciones mundiales—de que la venida de Cristo esté a punto de ocurrir, o de que el fin “esté a mano”. Sus propias palabras muestran que sus seguidores eran vigilantes y estaban en guardia contra las atracciones del mundo materialista, las ansiedades distrayentes en la vida, manifestando así una preocupación diligente y firme en mantener fortaleza y salud espiritual, y sobre todo, manteniendo una buena relación con Dios y Cristo, de manera que cuando—sin advertencia previa—irrumpiese el tiempo de juicio se les encontrara como personas aprobadas para “estar de pie delante del Hijo del Hombre”.[39] También Pedro, al discutir el día de juicio de Dios, deja claro que la evidencia de que uno mantiene ese tiempo “en mente”, son sus “actos santos de conducta y hechos de devoción piadosa”, no el poner fe en la especulación cronológica, o el excitarse con acontecimientos o condiciones mundiales.[40] Como cristianos, nunca debían perder de vista que tal tiempo de juicio es cierto, inevitable, y debían permitir que el estar conscientes los guiara en todas sus decisiones y acciones, viviendo así cada día como si pudiera ser el día de ajuste de cuentas.

En un punto, el artículo de La Atalaya de 1 de diciembre de 1984 (página 18) afirma: “¿Han fomentado un estado de alerta cristiano los apóstatas que afirman que “los últimos días” comenzaron en el Pentecostés y abarcan toda la era cristiana? ¿No han causado ellos, más bien, aletargamiento espiritual?” No se aporta ninguna evidencia para mostrar que ese entendimiento de los “últimos días” tiene que resultar o ha resultado en “aletargamiento espiritual” y en reducción del “estado de alerta cristiano”. Un aspecto que los artículos nunca tratan es lo que muestra la evidencia respecto al efecto de las numerosas predicciones falsas de la Sociedad Watch Tower. ¿Han fortalecido estas, y otras predicciones similares de otros grupos religiosos, la confianza de la gente en las promesas de la Biblia acerca del regreso de Jesucristo? ¿Han aumentado el aprecio por las Escrituras, o han servido para hacer que parezcan una fuente de falsas expectativas?

Bajo el encabezamiento “Las desilusiones pueden debilitar la fe”, La Atalaya de 15 de abril de 1990 (pág. 27) afirma:

Los cristianos adultos también se desilusionan, y en algunos casos esto ha significado desastre espiritual. Algunos pusieron su esperanza en cierta fecha en que esperaban que de seguro vendría el Armagedón. Cuando llegó aquel día y nada sucedió, se sintieron defraudados.

Sin lugar a dudas, esto hace alusión a las expectativas de los Testigos con relación al año 1975. ¿Dónde tuvieron origen tales expectativas? ¿Qué hizo que ellos se sintieran excitados? ¿Tuvo esto su origen en las mismas personas que se sintieron posteriormente desilusionadas? El artículo nunca señala que la desilusión que “en algunos ha significado desastre espiritual” resultó de las expectativas creadas y estimuladas por la propia organización Watch Tower. Como ilustración de cuán lejos se llevó el asunto, en un informe de la Asamblea Internacional de los Testigos de Jehová “Paz en la Tierra”, celebrada en 1969, después de referirse a la cercanía del nuevo milenio en el año 2001, la revista La Atalaya de 1 de abril de 1970, páginas 24 y 25, afirmó:

Pero para los estudiantes de la Santa Biblia que contiene tanto las escrituras hebreas antiguas, y las escrituras griegas cristianas, y que son temerosos de Dios, hay un milenio más importante que llama su atención. ¡Es el séptimo milenio! No el séptimo milenio medido desde el año 1 A.D., sino el séptimo milenio de existencia del hombre aquí en la tierra, el séptimo milenio medido desde la creación por Dios del hombre y la mujer perfectos en el jardín de Edén. Esto se mide usualmente de acuerdo con la regla del Anno Mundi o con el calendario “En el Año del Mundo”, que significa el mundo de la humanidad.

¿Tiene este hecho relación con el acercamiento de la paz de mil años o de un milenio? ¡Muy aparentemente Sí!

Como todos los Testigos ya sabían, tres años antes (en 1966) la Sociedad Watch Tower había identificado el año 1975 como la fecha de comienzo del séptimo milenio de la historia de la humanidad.[41] ¿Qué significado se le dio a este cálculo? El material de La Atalaya citada continúa diciendo:

Más recientemente investigadores concienzudos de la Santa Biblia han hecho una reexaminación de la cronología bíblica. Según sus cálculos, los seis milenios de la vida de la humanidad en la Tierra terminarían a mediados de los años setenta. Así, el séptimo milenio desde la creación del hombre por Jehová Dios empezaría dentro de menos de diez años.

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Para que el Señor Jesucristo fuera “Señor del sábado”, su reinado de mil años tendría que ser el séptimo en una serie de períodos de mil años o milenios. (Mateo 12:8) Así seria un reino sabático. Desde la existencia temprana de la humanidad Satanás el Diablo ha estado suelto, haciendo que la familia humana trabaje en dura esclavitud, causando que la tierra se llene de violencia antes del diluvio universal en los días de Noé, e induciendo a que la misma vieja tierra se llene de una violencia aun mayor en nuestros días. Pronto terminarán seis milenios de su explotación inicua de la humanidad como sus esclavos, en el plazo de vida de la generación que ha sido testigo de los acontecimientos mundiales desde 1914 hasta ahora, de acuerdo con las palabras proféticas de Jesús en Mateo 24:34. ¿No sería entonces, el fin de seis milenios de esclavitud de la humanidad bajo Satanás el Diablo, el tiempo apropiado de Jehová para introducir un milenio sabático para todas sus criaturas humanas? De hecho, ¡sí! Y su hijo Jesucristo será Señor de ese Sábado.

La responsabilidad fundamental de toda esta excitación, y de las expectativas desilusionadas conectadas con el año 1975, reside en la organización Watch Tower. Como se documenta en Crisis de Conciencia, páginas 236-239, el efecto dañino de la desilusión se hizo claramente evidente, se expresó hasta en memorándums de miembros responsables del personal de su oficina central. Aún así, el Cuerpo Gobernante se resistió a admitir su responsabilidad por casi cuatro años. Sus propios registros muestran que esto resultó en una “expectación espiritual” artificial de parte de cientos de miles, y que su aparente “estado de vigilancia” terminó tan pronto como fracasaron las expectativas cuando pasó ese año, hace más de década y media. ¿Se beneficiaron de haber sido desilusionados de tal manera esos cientos de miles que acudieron a la organización como resultado de esa señal falsa? ¿Fortaleció esto su confianza en la fiabilidad de las Escrituras? Existe muy poca base para pensar así. El fundamento de tal “estado de alerta espiritual” se construyó sobre las arenas movedizas de la especulación humana y no puede compararse con el estado genuino de alerta espiritual construido sobre las enseñanzas de Jesucristo, que son sólidas como una roca.[42]

Todos somos inconsistentes a veces; es un fallo humano. Pero esto no excusa los intentos para ocultar, justificar o negar nuestras inconsistencias. En el mejor de los casos, la organización nunca ha hecho más que un reconocimiento superficial del daño producido por sus numerosas predicciones de tiempo erróneas. El número de 15 de abril de 1990 de La Atalaya antes citado muestra que incluso tal reconocimiento no se ha efectuado de manera voluntaria, y que la organización todavía está tratando de eludir su responsabilidad y de hacer hábilmente que recaiga sobre otros, sobre sus víctimas en realidad. Es ahí donde claramente la falacia de inconsistencia se hace claramente censurable.

Aunque la organización ocasionalmente da algún reconocimiento vago al cambio del entendimiento sobre el año clave de 1914 (que fue considerado por cuarenta años como el fin de los últimos días, y que cuando pasó esa fecha se cambió al comienzo de los últimos días), continúa alegando gran estabilidad en su apego a esa fecha y al significado que se lo otorga en la actualidad. En las pasadas dos décadas, sin embargo, a medida que esta fecha se aleja más y más en el pasado, la organización modifica constantemente su significado de la “generación” de Mateo 24:34, que está ligada a esa fecha, “generación” que no pasará antes de que llegue el fin.

Así, aunque nunca se afirmó específicamente, por mucho tiempo la impresión general fue que la “generación” estaba relacionaba esencialmente con personas que habían alcanzado la edad adulta para 1914, y que la generación de esas personas estaría todavía viva cuando llegara el Armagedón. Entonces la revista ¡Despertad! de 8 de abril de 1969 (páginas 13 y 14) salió con esta afirmación:

Jesús obviamente hablaba en cuanto a los que tuviesen suficiente edad para presenciar con entendimiento lo que aconteció al comenzar los “últimos días.” Jesús dijo que algunas de aquellas personas que estuvieran vivas al aparecer la ‘señal de los últimos días’ todavía estarían vivas cuando Dios le pusiera fin a este sistema.

Aunque supongamos que jovencitos de 15 años de edad tuviesen suficiente percepción para comprender la importancia de lo que sucedió en 1914, esto todavía haría al más joven de “esta generación” de unos 70 años de edad en la actualidad. De modo que la gran mayoría de la generación a la que Jesús se refirió ya ha muerto. Los que quedan se están acercando a la vejez. Y recuerde, Jesús dijo que el fin de este mundo inicuo vendría antes de que esta generación muriera. Esto indica que los años que quedan antes de que venga el fin no pueden ser muchos.

El tomar 15 años como mínimo, tal como dijo el artículo, haría que el más joven de esa generación tuviera cerca de 70 años en aquella fecha (1968).

Diez años después, cuando el “más joven” de esa generación tendría 80 años, La Atalaya de 1 de enero de 1979 (página 30) efectuó un ligero cambio.[43] La publicación de 1969 había dicho que las palabras de Jesús se referían “obviamente” a personas con edad suficiente para que “tuviesen suficiente percepción para comprender la importancia de lo que sucedió en 1914”. Ahora, diez años después, esto no era tan “obvio”. En su lugar, la publicación de 1979 afirmó que se podía incluir a aquellos que pudieron “observar” cosas como la guerra de 1914 y otras condiciones. Al mismo tiempo, de manera enfática excluyó la aplicación a los que en ese tiempo eran meramente recién nacidos.

Dos años después, La Atalaya de 1 de abril de 1981 (página 30) empleando una afirmación de una popular revista de noticias, presentó el argumento según el cual las personas pueden empezar a crear una memoria duradera desde los 10 años de edad.

Anteriormente, en 1979, La Atalaya citada había afirmado que “cuando se relaciona con la aplicación en nuestro tiempo, la ‘generación’ lógicamente no aplicaría a bebés nacidos durante la I Guerra Mundial”. El paso de sólo seis años más hizo que lo ilógico se volviese lógico. La Atalaya de 15 de mayo de 1984 (páginas 4-7), invirtió la posición anterior, y, mediante el uso de ciertas definiciones (que se encuentran en la literatura de eruditos de la cristiandad), afirmó ahora:

En estas definiciones se incluye tanto a los que nacieron alrededor del tiempo de un suceso histórico como a todos los que vivieron en dicho tiempo.

Si Jesús usó la palabra “generación” en dicho sentido y la aplicamos a 1914, entonces los infantes de aquella generación tienen 70 años de edad o más ahora.[44]

Así, mientras que en la revista ¡Despertad! de 8 de abril de 1969 se refería a personas de 15 años en 1914, que tendrían 70 años de edad (en 1969), para 1984, una vez transcurridos quince años, encontramos a la organización hablando de que ahora son los infantes que nacieron en 1914 los que tendrían 70 años.

Proverbios 27:16 compara la futilidad de sujetar a un cónyuge contencioso y obstinado con “abrigar el viento y asir aceite en la mano derecha”. De modo paralelo, el intento de encontrar algo estable en la explicación que hace la organización Watch Tower sobre a quiénes se refiere el término “esta generación”, se asemeja a tratar de asir aceite. Su calidad escurridiza simplemente desafía el hacerlo.[45]

En poco más de dos décadas, las personas nacidas en 1914 o antes serán ya centenarias. Como se documentó en Crisis de Conciencia, a pesar del tono confiable de las afirmaciones efectuadas en las publicaciones de la Sociedad Watch Tower, un número considerable de miembros del Cuerpo Gobernante, han reconocido por mucho tiempo que la enseñanza tradicional acerca de “esta generación” se vuelve más y más débil. No existe otra explicación para el hecho de que en 1980 los miembros del Comité de Presidencia elaboraran y presentaran un documento que, de haber sido aceptado, hubiera situado el comienzo de “esta generación”—no en 1914—sino en 1957, ¡cuando la Unión Soviética lanzó al espacio su primer Sputnik![46]

Se puede encontrar un patrón similar de definiciones cambiantes en los esfuerzos de las publicaciones de la Sociedad Watch Tower por fijar el año 1914 como el tiempo en que apareció una “señal” única, a escala mundial, relacionada con guerra, hambres, terremotos y pestes. Puesto que el libro The Sign of the Last Days—When? (La señal de los últimos días—¿Cuándo?) documenta completa y cuidadosamente la evidencia abundante de inconsistencias, de intentos de apoyar afirmaciones tomando citas fuera de contexto, de ignorar o suprimir evidencia histórica opuesta, no parece necesario discutir estos puntos aquí. Junto con la evidencia bíblica que demuestra el verdadero sentido del término crítico parousia y de la expresión “los últimos días”, el libro también presenta razones serias para creer que la entera aproximación para entender las palabras de Jesús en Mateo 24 tal como la enseñan, no solo la organización de los Testigos, sino muchos otros sistemas religiosos, se basa en premisas equivocadas.[47]

Aunque se vio obligada a reconocer la naturaleza cambiante de su “verdad” publicada, la organización Watch Tower intenta minimizar o negar cualquier significado de esta inconsistencia. La organización presenta algunos argumentos distintivos en su intento por explicar y justificar la trayectoria errática de sus enseñanzas en varios asuntos doctrinales, argumentos que intentan convertir errores y equivocaciones en “verdad progresiva”.

Mucha literatura religiosa, tal como comentarios bíblicos que fueron escritos hace uno y hasta dos siglos, todavía se imprime y se considera como de auténtico valor.[48] En contraste, existen muy pocas publicaciones de la Sociedad Watch Tower que fueran publicadas durante los primeros 80 años de los 110 años de historia de la organización, que no se consideren hoy como “pasadas de fecha” (de hecho están todas casi sin excepción “fuera de imprenta” y no están disponibles). En lugar de ser reconocidas como una señal de investigación inestable y de enseñanzas apresuradamente concebidas, ¡se presentan como evidencia de “luz progresiva”! El problema es que en muchos de los casos, la pretendida “progresión” es sencillamente un retroceso de la organización a enseñanzas que anteriormente había descartado como erróneas y que había reemplazado por lo que se alegaba que era verdad más “avanzada”. En tales casos, lo que entonces fue considerado “verdad avanzada”, ahora se convierte en error, y lo que entonces era erróneo, ahora se convierte en “verdad avanzada”.

En una carta de un miembro anterior de la Iglesia Mundial de Dios (Worldwide Church of God), el escritor afirma que se le decía a los miembros: “Nosotros somos la iglesia verdadera porque cambiamos nuestras enseñanzas cuando están equivocadas”. La iglesia había adoptado cierta posición respecto al divorcio y a las segundas nupcias, y posteriormente cambió esa posición. Tal como observa este anterior miembro, este cambio se describía por los líderes de la organización como “‘nueva luz’, ‘nueva verdad’ que Dios nos ha mostrado (finalmente)”. Él añade:

En otras palabras, él [el cabeza de la organización] veladamente culpaba a Dios de nuestro error doctrinal. Nunca admitía que sencillamente él se había equivocado. Nunca se disculpó ante las personas cuyas vidas y matrimonios había arruinado. Le dio a Dios todo el crédito por arruinar y destruir miles de familias.[49]

Una carta de los líderes aseguraba a sus miembros que “esta misma experiencia debía enseñarles a todos que la lealtad a Dios y a Su Iglesia debían ponerse siempre en primer lugar por encima de equivocaciones supuestas o reales, o de sufrimientos personales.” Sobre esto, el escritor de la carta observa:

¡[Él] está diciendo que la lealtad a la [iglesia] debe colocarse por encima de la lealtad a la palabra de Dios! Dice que estaba bien el que obedeciéramos las enseñanzas no bíblicas de la iglesia. . . durante todos estos años, debido a que esto es lo que llama “lealtad a la Iglesia de Dios”. Dice que esta lealtad debe “ponerse siempre en primer lugar, por encima de equivocaciones supuestas o reales, o de sufrimientos personales”; en otras palabras, la lealtad a los dictados de una organización debe colocarse por encima de lo que la Biblia enseña. . . [Él] consideraría como desleales a los que diez años antes rehusaron obedecer [las enseñanzas hoy cambiadas de la iglesia], aunque hubieran sido leales a lo que Dios dijo en su Palabra.

De manera idéntica, cuando se discutían puntos de vista equivocados del pasado, la organización Watch Tower encomiaba como leales a la “organización de Dios” a aquellos que no se opusieron a tales enseñanzas. De este modo se le asigna mayor mérito a la lealtad a la organización que a la lealtad a la verdad de las Escrituras.

Aun cuando el asunto da un giro completo, la Sociedad Watch Tower intenta demostrar que, después de todo, ha habido progreso. Se hace el intento de mostrar que la última postura difería sustancialmente de alguna manera de la postura original.

Hay un artículo en La Atalaya de 1 de junio de 1982 que ilustra esto de manera gráfica, y que incluye también un ejemplo notable del empleo de la falsa analogía en la argumentación.

El material (en las páginas 27-29) se esfuerza por explicar cómo puede suceder que el único conducto de comunicación de Dios sobre la tierra pueda presentar primero un punto de vista, luego uno totalmente diferente, y después regresar al primero.[50] El escritor utiliza el ejemplo del bote “zigzagueando contra el viento”, como se muestra en la ilustración.

Puedo recordar en mi tiempo como superintendente viajante, cuando efectué un viaje en barco de vela por las Islas Vírgenes Británicas, desde la Isla de Tórtola a la isla Virgen Gorda, y el pasaje tardó seis horas en recorrer las diecisiete millas, utilizando el método de “voltejear”. Los veleros deben utilizar este método debido a vientos desfavorables, pero intriga el hecho de que el “conducto aprobado” de Dios para comunicarse con la humanidad, deba recurrir a ese procedimiento. No se nos explica lo que son los vientos contrarios, que mueven a este “conducto” en direcciones equivocadas, incluso en artículos escritos por la misma persona dentro de un período de pocos años.

La ilustración que acompaña el artículo presenta el recorrido en zigzag del bote, basado en giros de 90 grados, como se muestra a continuación:

 

Para definir el recorrido de muchas de las enseñanzas de la Sociedad Watch Tower, la ilustración debería aparecer de manera más apropiada así:

Los giros efectuados en las enseñanzas de La Atalaya que se han tratado se asemejan más a giros de 180 grados, con una inversión total del rumbo. No se parecen al “voltejear” que resulta en un progreso definido hacia adelante, y que lo llevan a uno a una posición alejada del punto de partida. En realidad, las posiciones cambiantes y las inversiones de enseñanzas en La Atalaya a menudo se parecen al movimiento de una persona que rema en un bote en mar abierto, sin brújula que lo guíe, y que después de un tiempo se encuentra aproximadamente en la misma situación en la que comenzó a remar. Considere uno de los ejemplos a los que se refiere el mismo número de La Atalaya de 1 de junio de 1982, relacionado con “los poderes más altos” o “las autoridades superiores” mencionados en Romanos capitulo trece.

Las autoridades superiores

El entendimiento inicial (en tiempos del Pastor Russell) era que esta expresión se refería a las autoridades gubernamentales de la tierra, a quienes los cristianos deben manifestar sumisión, pagar impuestos, tributo y honor (como lo señalan de manera bastante obvia los versículos 6 y 7). En el tiempo del Juez Rutherford se negó este entendimiento, y la Sociedad Watch Tower afirmó categóricamente (en 1929) que los “poderes más altos” eran en cambio Dios y Cristo. Mencionaba que la expresión “poderes más altos” no tenía aplicación alguna a las autoridades seglares; ese punto de vista era totalmente inaceptable. Esto fue aclamado como evidencia de esa “luz progresiva” de verdad que ilumina al pueblo escogido de Dios.[51]

Treinta años después, en 1962, se rechazó esa “luz suministrada” y se restableció la postura de que el término aplicaba a las autoridades seglares. Note, sin embargo, cómo el artículo de La Atalaya (página 29) presenta este asunto:

Felizmente, en el año 1962, Jehová condujo a su pueblo a un entendimiento del principio de la sujeción relativa. Se pudo ver que los cristianos dedicados tienen que obedecer a los gobernantes seglares como las “autoridades superiores,” y reconocer de buena gana que éstos son “ministros de Dios,” o siervos de Dios, para beneficio de ellos. (Romanos 13:4) No obstante, si estas “autoridades” les pidieran que violaran las leyes de Dios, ¿qué harían los cristianos entonces? Hasta ese punto los cristianos han obedecido el mandato registrado en Romanos 13:1: “Toda alma esté en sujeción a las autoridades superiores.” Pero dicha sujeción está limitada por lo que Jesús dijo, según está registrado en Mateo 22:21: “Paguen de vuelta a César las cosas de César, pero a Dios las cosas de Dios.” Por eso, cuando “César” pide a los cristianos que hagan cosas que son contrarias a la voluntad de Dios, ellos tienen que poner la ley de Jehová antes que la de “César.”

Como se puede ver, se alega que se había hecho algún progreso, que en 1962 los Testigos de Jehová—¡ostensiblemente por primera vez!—habían entendido el principio de la “sujeción relativa”, y que aunque les rinden sumisión a las autoridades seglares, no les pueden rendir sumisión total. Si esas “autoridades superiores” les pidieran hacer cosas que violen la ley de Dios, ellos no podrían obedecer.

Posiblemente el escritor del artículo ignoraba los hechos cuando lo escribió, aunque uno asumiría que había investigado el asunto. El hecho es que el entendimiento enunciado no era ni mucho menos nuevo; en los tiempos de Russell siempre se entendió que la sujeción a las autoridades seglares era solamente una sujeción relativa, condicionada a que las solicitudes de esas autoridades no estuviesen en conflicto con los requisitos de Dios. Con tanta anticipación como en 1886, el libro The Divine Plan of the Ages (El Plan Divino de las Edades) afirmó en la página 266:

Conociendo que este es el propósito de Dios, ni Jesús ni sus apóstoles interfirieron con gobernantes terrestres de manera alguna. Al contrario, ellos enseñaron a la iglesia a someterse a esos poderes, aunque con frecuencia sufrieron bajo su abuso de poder. Ellos enseñaron a la iglesia a obedecer las leyes y a respetar a aquellos que ejercían autoridad en virtud de su cargo, aunque personalmente no fuesen dignos de estima; a pagar los impuestos señalados, y no ofrecer resistencia a ninguna ley establecida excepto cuando estuviese en conflicto con las leyes de Dios. (Hechos 4:19; 5:29) (Romanos 13:1-17, Mateo 22:21) El Señor Jesucristo, sus apóstoles y la Iglesia primitiva fueron obedientes a la ley, aunque estaban separados y no participaban en los gobiernos de este mundo.

La Atalaya de 1 de junio de 1982 se refiere a las afirmaciones (hechas en 1904) relativas a que los cristianos podían servir en el ejército, absteniéndose de disparar contra persona alguna. Se cita esto para probar que en esos tiempos los primeros Estudiantes de la Biblia no entendieron correctamente el principio de la sujeción relativa. El artículo, aunque retrocede hasta 1904, aparentemente “rodea” la evidencia no satisfactoria que aparece en su camino, navegando alrededor del número de 1 de septiembre de 1915 de La Atalaya. Ahí el pastor Russell efectuó estas observaciones bajo el encabezado: “El deber cristiano y la guerra”:

En el Tomo VI de Estudios de las Escrituras, hemos efectuado la sugerencia de que los seguidores de Cristo busquen, de cualquier manera apropiada, los medios para evitar participar en la guerra. Allí sugerimos la posibilidad, pero sólo en el caso de que fuesen alistados, de que los seguidores del Señor utilizaran todas sus influencias para obtener posiciones en los Cuerpos de Hospitales, en el Departamento de Intendencia del ejército, en lugar de en el campo de batalla. Sugerimos, además, que si era imposible evitar ir a las trincheras, todavía sería posible no violar el requisito divino “No matarás”.

Nos hemos preguntado desde entonces si el derrotero que hemos sugerido es el mejor. Nos preguntamos si tal derrotero no significa un compromiso. Reflexionamos en cuanto a que convertirse en un miembro del ejercito, y vestir el uniforme militar implican la aceptación y reconocimiento de los deberes y obligaciones de un soldado. Una protesta efectuada ante un oficial sería insignificante—el público en general ni siquiera sabría de ella. ¿No estaría el cristiano en tales condiciones fuera del lugar que le corresponde?

“Pero”, dirá alguien, “si uno rehusara prestar el servicio militar y llevar el uniforme, sería fusilado”.

Respondemos que si se efectúa la presentación en forma correcta, podría haber alguna exoneración, pero si no, ¿sería peor el ser asesinado debido a lealtad a nuestro Príncipe de Paz al rehusar desobedecer sus órdenes, que ser asesinado bajo la bandera de estos reyes terrestres, brindándoles un aparente apoyo, y así, aparentemente al menos, transigiendo en las enseñanzas de nuestro Rey celestial? De las dos muertes preferiríamos la primera—morir debido a lealtad a nuestro Rey celestial.

________________________________

No estamos imponiendo este derrotero. Sencillamente lo sugerimos. La responsabilidad le pertenece completamente a cada individuo. Estamos descargando nuestra responsabilidad hacia muchos estudiantes de la Biblia, que nos preguntan sobre la mente del Señor en este asunto. Les dimos previamente nuestras mejores opiniones, pero ahora tememos que fuimos demasiado conservadores.

La única diferencia entre la postura enunciada entonces, y la que asume hoy la organización, es que Russell no intentó imponer a otros esta postura sobre el servicio en hospitales, sino que dejó la decisión a la conciencia de cada individuo.

Así pues, la alegación de que en los tiempos de Russell había una deficiencia de entendimiento respecto de la naturaleza relativa de la sujeción a las autoridades seglares, es notoriamente falsa. Simultáneamente desvía la atención de la cuestión básica de la identificación de “las autoridades superiores”. En esto la organización hizo un rodeo absoluto. Aún si el entendimiento de la sujeción relativa había variado en tiempos recientes, esto no cambiaría en lo más mínimo el hecho de que se adoptó y se mantuvo una definición completamente errónea de las “autoridades superiores” durante treinta años, para retornar después a la definición correcta.

Sin embargo no hubo un auténtico cambio en el entendimiento de la sujeción relativa. Aún si se permitieron diferencias menores en los puntos de vista, los retrocesos radicales efectuados en las enseñanzas de la organización sobre las “autoridades superiores”, todavía se asemejan a comenzar a caminar hacia un punto que está al norte para girar después hacia el sur, caminando hacia un punto que está esencialmente donde se partió. Esto no es un “voltejear” en el que el zigzagueo constante y consistente lleva la nave más cerca de su meta. Es sencillamente un giro hacia atrás. El método de “progresar” en el entendimiento tal como lo presenta el artículo de La Atalaya es tan recomendable como lo sería navegar rodeando una isla de 100 millas de longitud, para arribar a un punto que dista una sola milla desde donde se inició el viaje.

Respecto a reconocer el principio de la “sujeción relativa”, se pueden encontrar docenas de comentarios bíblicos que, cuando se refieren a Romanos capítulo trece, reconocen que la sujeción cristiana a autoridades seglares es siempre relativa, condicional. Esto es cierto de comentarios escritos hace cien y doscientos años, mucho antes de que apareciera la revista La Atalaya.

Como solo un ejemplo, el todavía popular comentario de Albert Barnes, Barnes’ Notes, escrito entre 1832 y 1851 se refiere al mandato de “someterse a las autoridades superiores” que se encuentra en Romanos 13:1, de la siguiente manera:

La palabra utilizada aquí no designa la extensión de la sumisión, sino que simplemente lo prescribe en general. El principio general será, que debemos obedecer en todas las cosas que no sean contrarias a la ley de Dios. . . .

No podría haber estado en duda, y nunca lo estuvo, si ellos obedecerían a un magistrado que les ordenara algo que fuese abiertamente contrario a la ley de Dios.

Esta es la posición idéntica a la adoptada por la Sociedad Watch Tower, y fue escrita aún antes de que Charles Russell naciera. ¡Sin embargo, el artículo citado de La Atalaya hace que parezca que Dios guió a su pueblo ungido a esa luz por primera vez en 1962!

El fallo principal de todo este concepto y analogía de “ir adelante y atrás” no es simplemente que no se ajusta a los hechos, sino que falsea gravemente la forma histórica en que Dios ha revelado la verdad a sus siervos.

Para justificar los puntos de vista fluctuantes y las inversiones en varias de las enseñanzas de la Sociedad Watch Tower, se cita con frecuencia el ejemplo del punto de vista equivocado sobre la circuncisión que mantuvieron muchos cristianos del primer siglo. Sin embargo, en lugar de ilustrar un derrotero errático, hacia delante y hacia atrás, ese entendimiento equivocado por parte de los cristianos primitivos, sólo manifiesta una tendencia de parte de algunos, especialmente en Judea de apegarse a una práctica instituida por Dios mismo varios siglos antes, evidencia una lentitud en reconocer que las “sombras” que se encontraban en el Pacto de la Ley se habían encontrado con la “realidad” que se encontraba en el Mesías, Jesucristo. Este no era un caso de cambio hacia adelante y hacia atrás en las creencias, sino de ser lentos en cuanto a adelantar en entendimiento.

Una lectura de las Escrituras como un todo demuestra que la revelación de los propósitos de Dios para la humanidad a través de los diferentes medios de comunicación utilizados—los profetas inspirados y los escritores bíblicos—era una continua progresión. No existen vacilaciones, ni zigzagueos, sino un despliegue ordenado del propósito divino, donde cada paso progresivo lleva hacia adelante al siguiente paso progresivo de revelación, sin desviación ni guía errónea. Esta es una razón por la cual podemos tener confianza en la Palabra escrita. El derrotero de zigzagueo que admiten los artículos de La Atalaya no demuestra de ningún modo guía divina. Demuestra lo contrario, es decir, razonamiento humano imperfecto. Teniendo en cuenta que todos estamos sujetos a este razonamiento, este en sí mismo no es el principal problema. El problema verdadero surge cuando los hombres insisten en que sus razonamientos deben tomarse como “verdades reveladas” divinamente, y cuando condenan a aquellos que, en el libre ejercicio de su juicio personal, ven esos razonamientos de otro modo.

El poner confianza implícita en una fuente que hace tales alegaciones extremas sobre sí misma, el dejar de comprobar su rumbo con la brújula segura de la Palabra revelada de Dios, es un proceder nada recomendable.

Mientras ciertas reglas de la lógica, como las que se han considerado, pueden ser útiles para discernir la falsedad en la argumentación, su conocimiento no es esencial. Nuestro Creador nos ha dotado con inteligencia natural, y podremos protegernos contra serios desengaños si evitamos la aceptación apresurada y nos damos tiempo para pensar, para hacer preguntas, buscando mediante oración la ayuda de su Espíritu. En lugar de dejarnos intimidar por hombres, o por su habla o escritos impresionantes, debemos someter sus dichos a prueba, debemos preguntarnos, “¿Se ha probado el asunto honestamente, o es mayormente una declaración? ¿Es ésta la única explicación razonable, de tal forma que estoy obligado a aceptarla como verdad?”

La libertad cristiana y la verdad andan juntas. (Juan 8:32) Nunca conseguiremos la libertad prometida por Dios, a menos que estemos dispuestos a hacer el esfuerzo de determinar lo que es verdad y lo que no lo es. Esto no requiere que nos sintamos obligados a “desmenuzar” el significado preciso de cada una de las afirmaciones de las Escrituras. Muchas afirmaciones permiten más de un entendimiento, y el entendimiento alternativo puede ser tan compatible con el resto de las Escrituras como el inicial. Las verdades cruciales, aquellas sobre las cuales descansa nuestra fe, son las que todos podemos entender. El Hijo de Dios pudo, por lo tanto, agradecer a su Padre por haber “mostrado a los sencillos las cosas que escondiste de los sabios y entendidos”.[52]

Nuestro amor por la libertad debe estar acompañado por nuestro amor por la verdad, y por la compañera de la verdad, la honestidad. Por naturaleza podemos sentirnos inclinados a seguir el camino más fácil, el de sumisión pasiva. Pero el anular las facultades que Dios nos ha dado de pensamiento y análisis críticos, y convertirnos en meros crédulos de lo que los hombres nos dicen que es la verdad, solo nos lleva a la esclavitud humana. La vida misma depende de nuestra disposición para asumir el coste que el amor a la verdad requiere, porque los adoradores aprobados de Dios “tienen que adorarlo con espíritu y con verdad”.[53]

Apéndice

En su enseñanza relativa a dos clases de cristianos, la sociedad Watch Tower se apoya fuertemente en el relato de Revelación capítulo 7. Ellos aplican la visión de Juan de los 144.000 “sellados de toda tribu de los hijos de Israel” a la “clase ungida”, o “Israel espiritual”. Los versículos 9 a 17, que describen una “gran muchedumbre . . . de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas”, se aplican a una clase terrestre que son, de hecho, “gentiles espirituales”. (Vea, por ejemplo El paraíso restaurado a la humanidad ¡por la teocracia!, página 82, párrafo 15) Es interesante comparar lo que se dice de est “gran muchedumbre” con textos bíblicos que la organización aplica explícitamente a la “clase ungida” o que se refieren claramente a seres celestiales. Esa comparación revela descripciones muy parecidas, o incluso idénticas. He aquí algunos ejemplos:

Aplicado a una “clase terrestre no ungida”

Aplicado a una “clase ungida” o a personajes celestiales

Rev. 7:9: Después de estas cosas vi, y, ¡miren!, una gran muchedumbre

Rev. 19:1: Después de estas cosas oí lo que era como una voz fuerte de una gran muchedumbre en el cielo.

Rev. 7:9: de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas

Rev. 5:9: de toda tribu y lengua y pueblo y nación

Rev. 7:9: de pie delante del trono

Rev. 14:1, 3: ciento cuarenta y cuatro mil . . . cantando como si fuera una canción nueva delante del trono. (Compare también con Rev. 1:4; 4:2-6, 10; 7:11; 8:3)

Rev. 7:9: y delante del Cordero

Rev. 5:8: las cuatro criaturas vivientes y los veinticuatro ancianos cayeron delante del Cordero

Rev. 7:9: vestidos de largas ropas blancas

Rev. 6:1: a cada uno de ellos se dio una larga ropa blanca (Compare también con Rev. 3:4, 18; 4:4)

Rev: 7:10: siguen clamando con voz fuerte, y dicen: “La salvación [se la debemos] a nuestro Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero”.

Rev. 19:1: una gran muchedumbre en el cielo. Decían: “¡Alaben a Jah! La salvación y la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios”

Rev. 7:14: Estos son los que salen de la gran tribulación(la gran aflicción, Versión Popular; gran persecución, Versión Interconfesional)

2 Tes. 1:4,7: todas sus persecuciones y las tribulaciones que están soportando. . . . a ustedes que sufren la tribulación, con alivio juntamente con nosotros al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo (Compare también con Rev: 2:9-11; 6:9-1; Mat. 13:21; 24:9; Juan 16:33; Hechos 14:22; 1 Tes. 3:3, 4, 7)

Rev. 7:14: han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.

Rev. 22:14: los que lavan sus ropas largas . . . para que consigan entrada en la ciudad [la Nueva Jerusalén] (Compare con 1 Pe. 1:2, 18, 19; 1 Cor. 6:11)

Rev. 7:15: le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo (griego: naos)

Rev. 11:1: mide el [santuario del] templo [griego: naos] de Dios . . . y a los que adoran en él (Compare con Rev. 11:19; 14:15, 17; 15:5-8; 16:1, 17. La palabra griega naos se emplea en cada uno de estos textos y se refiere claramente al “santuario”, nunca a un “patio de los gentiles” terrestre. La sociedad Watch Tower reconoce que el santuario del templo representa la región celestial. Consigna a las “otras ovejas” a un “patio de los gentiles” terrestre”. Note también que Rev. 11:2 dice que este patio debe ser “echado fuera”.

Rev. 7:15: extenderá su tienda sobre ellos

2 Cor. 6:16: dijo Dios: “Yo residiré entre ellos” (En Revelación 21:3, la nota al pié de la Traducción del Nuevo Mundo indica que “residir” significa “morar en tienda”. Compare también Juan 14:23; 2 Cor. 12:9)

Con respecto a los 144.000 en este capítulo de Revelación, el relato habla de éstos como “sellados de toda tribu de los hijos de Israel”, 12.000 de cada una de las 12 tribus (versículos 4-8). Las publicaciones de la Sociedad Watch Tower consideran a los “hijos de Israel”, no en sentido literal, sino en sentido figurado, como parte de un Israel espiritual. Se considera a las 12 “tribus” de modo similar, no como tribus literales, sino tribus figurativas. En vista de esto, el escoger “doce mil” personas de doce “tribus” no podría ser literal, sino figurativo. La pregunta pues es: ¿Cómo puede producir la suma de todos estos elementos figurativos un resultado literal, es decir, literalmente 144.000? El argumento de la sociedad Watch Tower es que puesto que se dice de la “gran muchedumbre” que “nadie podía contar”, por lo tanto que tiene un número indefinido, entonces los 144.000 debe ser un número definido y literal. Sin embargo, al explicar el significado de los “veinticuatro ancianos” a que se hace referencia en pasajes afines de Revelación, ellos afirman que esta cifra de 24 no es literal, sino simbólica del número completo de los que reinan con Cristo en el cielo. (Vea Revelación 4:4, 10; 5:8; 11:16; 19:4. Vea también Apocalipsis—¡se acerca su grandiosa culminación!, página 77)En Revelación se hace referencia a los 7 espíritus (1:4), las 7 estrellas (1:16), los 10 días (2:10), los 24 tronos y 24 ancianos y 7 lámparas (4:4, 5), las 4 criaturas vivientes (4:6, 7), los 7 cuernos y 7 ojos del Cordero (5:6), la cuarta parte de la tierra (6:8), los 4 ángeles y los 4 ángulos de la tierra (7:1), la tercera parte de los árboles, de las criaturas, de los ríos, etc. (8:7-12), y a muchas, muchas otras cifras, las cuales se presentan en las publicaciones de la Sociedad Watch Tower no como literales, sino como figurativas, simbólicas. ¿Por qué no se debiera ver a los 144.000 bajo la misma luz?

Por estas razones, algunos entienden que los 144.000 es un número simbólico que representa una cifra ideal, la suma completa de todos los que llegan a ser israelitas espirituales, sin importar cuántos sean finalmente. En este caso, la “gran muchedumbre” podría representar simplemente a los mismos, pero vistos desde el punto de vista de la realidad, al cumplimiento del ideal simbólico representado por los 144.000.


[1] Esto no significa que yo estaba completamente convencido de todos los detalles, pero lo que no comprendía lo asumía simplemente por fe.

[2] Tengo en mi biblioteca copias de varias publicaciones antiguas de la Sociedad Watch Tower, que fueron propiedad de Percy Harding (mencionado en el Capítulo 11). Muchas de ellas contienen apuntes personales en donde se evidencia que él notó varios defectos en el razonamiento y en los argumentos presentados—muchas décadas antes de que yo empezara a darme cuenta.

[3] El artículo apareció en el número de 22 de febrero de 1982 de la revista Time y se refirió principalmente a mi excomunión.

[4] Mi esposa y yo tuvimos una conversación personal con John Knight en más de una ocasión, y él se mantuvo en contacto hasta su muerte a la edad de 96 años. (De acuerdo con sus deseos yo conduje su funeral).

[5] En Logic and Contemporary Rhetoric (Lógica y Retórica Contemporánea) páginas 54 y 55, Howard Kahane del Bernard Baruch College afirmó: “El provincialismo resulta frecuentemente de una falsa concepción de la importancia y moralidad del propio grupo.  . . . En esta forma extrema, la falacia del provincialismo se convierte en un vicio peor, la falacia de la lealtad. Esta es la falacia de creer (o no creer) frente a una gran evidencia contraria, debido a la lealtad provincial”.

[6] Twelve Years in a Monastery, por Joseph McCabe, O.S.F., Watts & Company.

[7] Vea ¡Babilonia la grande ha caído!, páginas 84-124; Entonces queda terminado el Misterio de Dios, páginas 227-270; Apocalipsis … ¡se acerca su magnífica culminación!, páginas 129-160.

[8] Como se ha señalado, Rutherford justificó su acción drástica describiendo a los “ancianos elegidos por votación” como una clase de personas no dispuestas a cooperar, que eran débiles en la actividad de puerta en puerta o que se oponían a ella, además de acusarles con otros cargos similares. Pocas personas se detienen a pensar que hombres como Fred Franz y una multitud de otras personas muy prominentes en la organización fueron en ese tiempo “ancianos elegidos”. Tampoco se menciona que Rutherford mismo nunca participó en la actividad de puerta en puerta.

[9] Vea Mateo 25:14-30.

[10] Isaías 11:2, 3

[11] El reino de mil años de Dios se ha acercado, página 354.

[12] Note que el autor de esta lista de “credenciales arrolladoras” sigue el orden de los libros de la Biblia de Génesis a Revelación pero entonces, en el mismo final, regresa a Isaías 43:10 para poner a los “Testigos de Jehová”, creando la ilusión de que las listas precedentes llevan a tal culminación. Esto es pura manipulación.

[13] Es el estilo del anterior presidente de la Sociedad Watch Tower.

[14] El texto de Job, capítulo diez, versículo 22, sobre “la tierra de lobreguez, parecida a tinieblas, de sombra profunda y desorden”, tal vez dejará al lector a tientas en cuanto a la oscura conexión con la “organización de Dios” que está bajo discusión.

[15] Juan 6:67, 68.

[16] En el mismo artículo, página 15, se reimprimen porciones de números de La Atalaya de 1883 y 1884, para apoyar la idea de una organización visible como la que existe actualmente entre los Testigos de Jehová. La palabra “organización” aparece varias veces en las citas. Pero esto es todo. Cuando se examinan estas citas, la realidad demuestra estar en directa contradicción con el concepto organizacional del día de hoy. El material del siglo diecinueve, de hecho, argumenta contra el desarrollo de una organización religiosa altamente estructurada, e insiste en que debería existir sólo una organización celestial, invisible, compuesta por la congregación de Cristo. Como se demuestra en el capítulo 4 de este libro, el editor de La Atalaya, Charles Taze Russell, estaba opuesto a la formación del tipo de estructura organizacional terrestre, visible, que se empezó a desarrollar después de su muerte. No existe la más mínima referencia a estos hechos en el artículo en cuestión, y se lleva al lector a creer que existe armonía entre esas citas de hace un siglo y el concepto moderno de la organización Watch Tower. Los hechos y la información adversa se suprimen, se pasan por alto, se manipulan o se ignoran.

[17] 2 Corintios 3:7-10; Colosenses 2:17; Hebreos 9:7-11, 23

[18] 1 Samuel 8:4-7; Isaías 33:22

[19] Salmos 146:3-5

[20] 1 Samuel 21:10

[21] Compare con Hebreos 11:36-40; Santiago 5:10, 11.

[22] Mateo 26:57, 59

[23] Hechos 5:27-29

[24] Juan 5:24

[25] Tampoco aplican a ninguno de los cinco mil millones de otras personas sobre la tierra que no son Testigos de Jehová.

[26] En realidad, como Jaracz bien sabe, las publicaciones Watch Tower excluyen consistentemente a la “clase terrestre” de todas las parábolas de Jesús, excepto de ésta y de la de las ovejas y las cabras (Mateo 25:31-46)

[27] Juan 10:1-16; Compare Juan 1:11-13; Mateo 10:16; 15:24; 24:18-20; Hechos 1:8.

[28] Esto se describe también en el campo de la lógica, como una táctica de “envenenar la fuente”, en la cual se efectúa un esfuerzo para desacreditar a la fuente y hacer aparecer que cualquier evidencia o argumento que provenga de tal fuente no es digno de una consideración seria.

[29] Tan solo un ejemplo: La Atalaya de 15 de enero de 1991 en tan solo seis páginas, (10 a 15) cita quince fuentes que apoyan su postura—todas ellas de la “cristiandad”. Generalmente cuando se emplea una cita que se considera favorable a la posición de la Sociedad Watch Tower, no se llama la atención a que la fuente—sea un diccionario bíblico, o un comentario u otro trabajo religioso—es producto de lo que la Sociedad Watch Tower denomina “cristiandad apóstata”, y se hace referencia al autor del material favorable, no como un “representante de Babilonia la Grande” sino como un “erudito bíblico”, o mediante un término similar.

[30] La Atalaya, 15 de julio de 1980, página 14

[31] Hechos 2:41; 4:4

[32] Compare con Hechos 6:1, 7; 8:1, 4, 5, 14; 13:44, 48, 49; Mateo 28:18-20; Hechos 1:8

[33] Esta cifra resulta de dividir 124.000 entre 1.779

[34] Génesis 12:3; 22:18; 28:14; Salmos 72:17; Isaías 19:23-25; Amós 9:11,12; Hechos 15:15-18; Gálatas 3:8

[35] Vea Crisis de Conciencia, páginas 158, 159, 164-167, 218-220, 223, 224.

[36] 1 Corintios 10:11

[37] Lucas 21:8

[38] Compare con Mateo 24:42-44; 25:13; Marcos 13:33-37; Lucas 12:40

[39] Lucas 21:36.

[40] 2 Pedro 3:10-12

[41] Vea la documentación presentada en Crisis de Conciencia, páginas 223-235.

[42] Mateo 7:24-28

[43] La razón para publicar este artículo en particular, fue que el miembro del Cuerpo Gobernante, Albert Schroeder, durante una gira por Europa en ese año, había estado sugiriendo, por su propia iniciativa, un nuevo entendimiento de “ésta generación”. El sugirió la aplicación a la generación de los “ungidos”, una definición que la liberaría de estar anclada a la fecha de 1914, y permitiría aplicarla por extensión a cualquier Testigo de Jehová que profesara ser de la “clase ungida” con independencia de su fecha de nacimiento. El artículo de La Atalaya fue diseñado básicamente para reafirmar la posición tradicional, básica construida sobre 1914. Vea también Crisis de Conciencia, página 241.

[44] Subrayado mío. La revista ¡Despertad! de 8 de abril de 1988, repitió esta posición en las páginas 13, 14

[45] En años recientes, las publicaciones han llamado la atención de manera regular al número de personas que tienen 90 años, o que han alcanzado los 100 años y que se encuentran todavía vivas

[46] Vea Crisis de Conciencia, página 246-249.

[47] Carl Olof Jonsson y Wolfgang Herbst, The Sign of the Last Days—When?, Commentary Press, 1987)

[48] La biblioteca de la oficina central de la Sociedad Watch Tower contiene literalmente decenas de estas obras.

[49] Vea el capítulo 16, de este libro para más detalles sobre esta carta. Uno no puede sino recordar cómo la organización Watch Tower publicó normas sobre divorcio que ataban a personas a cónyuges que practicaban el sexo anal con una persona fuera del matrimonio, que eran homosexuales activos, o que hasta hubieran participado en un acto sexual con un animal. Estas normas estuvieron vigentes durante décadas, y yo sé, al ser miembro del Cuerpo Gobernante cuando se reconoció lo equivocada de estas políticas, que no existió virtualmente ninguna expresión de preocupación por el sufrimiento causado y el daño infringido a las vidas de personas durante esas décadas. Vea Crisis de Conciencia, páginas 55-57.

[50] El artículo evidentemente se basaba en un discurso presentado el 23 de enero de 1981 por el miembro del Cuerpo Gobernante Karl Klein al personal de la oficina central

[51] Vea el libro Los testigos de Jehová en el propósito divino, páginas 93 y 126, respecto a este punto de vista mantenido hasta tan tarde como 1959, año en que se publicó este libro en inglés.

[52] Lucas 10:21, Versión Popular

[53] Juan 4:23, 24

4 comentarios en “13. Argumentación y manipulación”

  1. Buenas noches Esteban.

    He podido leer todo con suma atención y cuidado.

    Comparto plenamente la primera parte del artículo del hermano Franz sobre la argumentación y manipulación en sus escritos. Hace unos 30 años cuando estudiaba para ser tdJ, leí muchas publicaciones del tiempo de Rutherford y de su tío. Y en aquel entonces y según recuerdo, con las Escrituras en la mano no había por donde casar una doctrina o enseñanza con la otra, como si fuesen sustancias de diferente naturaleza.

    Pero hay una pregunta que me tiene en vilo:

    Si las otras ovejas a las que se refiere Jesús, es en referencia a los gentiles, y la grande muchedumbre, hermanos con el señor en el Cielo, que salen de la gran tribulación, los 144.000 sean incluidos o no, en caso de que ese número fuese literal.

    ¿Queda alguien el la Tierra? Si la respuesta es que sí.

    ¿Quiénes son?

    Gracias otra vez hermano.

    José Mari

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    1. Hola José Mari,

      Varios comentaristas reconocen que esas palabras de Jesús, “las otras ovejas,” pueden aplicar muy bien a los gentiles. Pero si observamos bien, en ese contexto nada se dice ni de los 144.000 ni de la Gran Muchedumbre. Son porciones de la Biblia hilvanadas por la interpretación de los testigos. Y así suelen hacer con otros pasajes. Hay que intentar ver cada sección en su contexto y procurar desprenderse de la explicación previa global de los testigos asumida por adoctrinamiento.

      Son varios comentaristas los que creen que ambas visiones, los 144.000 y la Gran Muchedumbre, son el mismo grupo. Cristianos fieles reflejados simbólicamente de diferente modo. Pero con humildad, la mayoría de ellos reconoce también que la escatología, o las cosas que habrán de tener lugar al final de los tiempos, es un asunto difícil. Por ejemplo 2 Pedro 3:10 es un buen ejemplo. Naturalmente queda la opción de especular, pero eso va más allá de lo que puede desprenderse con claridad de las Escrituras.

      Desde una perspectiva cristiana, sí tenemos las palabras de Jesús “el que cree en mi tiene vida eterna.” El modo en que Dios haga finalmente las cosas, o el lugar que elija para sus elegidos o el resto de la humanidad solo lo sabe él. Ahora, dice Pablo, los cristianos ven como a través de un espejo de metal y no verán cara a cara hasta que “venga lo que es completo.” Y que ahora lo que debe prevalecer es la fe, la esperanza y el amor. Sin embargo, solo la idea de vivir en felicidad plena junto con los seres amados de uno ya conforta grandemente el corazón. Porque es seguro que lo que Dios haga “será muy bueno.” Abrahán salió de Ur de los Caldeos sin saber a dónde iba. Pero se fió de Dios y fue bendecido.

      Cuando uno se topa con textos difíciles de entender, creo que una buena idea es hacerse con algunos comentarios bíblicos y poder así contrastar su posible significado. Suele aprenderse mucho porque siempre aparecen aspectos que podrían pasar desapercibidos. Pero reconociendo con humildad que la verdad absoluta solo la tiene Dios.

      Un saludo afectuoso

      Esteban López

      http://estebanlopezgonzalez.wordpress.com/2011/08/14/comentarios-y-versiones-de-la-biblia/

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      1. Buenas noches Esteban.

        Entiendo lo que me quieres transmitir. Por ejemplo, de 2 Pedro 3:10, me quedo con la idea de “que vendrá como ladrón”. De lo demás del mismo texto uno puede especular y especular.

        Esta claro que para mi salvación tampoco es importante esto que te pregunto, aunque lo que te pregunto… si tiene que ver con este capítulo entre otras muchas cosas, naturalmente. En cualquier caso no es una pregunta a la ligera, ni tampoco especulativa sin más. A mi personalmente… esta y todas otras cuestiones que se tratan en el Libro del hermano Franz, me ayudan a conocer la verdad, o lo contrario a ella, ya sea entre otras muchas cosas para a través de “todo conocimiento”, el poder llegar a ser más temeroso de Dios de lo que ya pueda ser uno.

        De todo lo que se plantea en este capítulo me quedo con esta duda, y como tal la quiero dar respuesta. Lo ideal sería encontrar un texto claro sobre todo ello. Si no fuese así uno debería encontrar indicios para creer de una u otra manera.

        Por lo tanto, disculpa por ser reiterativo en mi humilde exposición.

        El texto sobre las otras ovejas y según su contexto, como bien dices parece que da a entender, por deducción, que este hablando de los gentiles, ya que está en armonía entre otros muchos textos con Romanos 11: 1-36.

        Pero, ¿Qué son las Buenas Nuevas?

        Me dirás, creer en el sacrificio de Expiación del Señor y todo lo que ello significa, que borrará la mentira y el sufrimiento en todos y para todos…, que nuestro Rey limpiara el pecado y la muerte del Mundo y que acontecerá una Resurrección y Juicio de justos como de injustos. Esas Buenas Nuevas también hablan de un sacerdocio y vida celestial para un grupo de fieles, hermanos del Señor, que aguanten hasta el final.

        ¿Qué pudieron notar diferente los judíos en ese mensaje?

        Aparte de que los que le condenaron, nunca entendieron eso de que se llamase Hijo de Dios… ¿Tal vez que notaron que los inmundos o gentiles tenían una “nueva esperanza” en ese momento junto con ellos?, ¿o qué ya no eran un pueblo en exclusividad para con Dios?

        Pero lo segundo que me pregunto es, ¿creían en una esperanza celestial o terrenal?

        Creo honestamente que la respuesta “es terrenal”, parece ser que no tenían ninguna esperanza celestial hasta que no fueron sometidos intelectualmente por los griegos, en las Escrituras anteriores a los Evangelios no he podido encontrar claramente lo contrario… ¡solamente hay que ver como trataban sus tumbas conmemorativas! A las afueras de Jerusalén hay un cementerio muy, muy antiguo y todas las tumbas están orientadas hacia lo que era el Templo.

        También parece ser que cuando el fin de este sistema de cosas finalice habrá personas buenas que cumplan el 2º mandamiento más importante de la Ley de Dios y no obstante no hayan conocido a Dios, pero su conciencia les dirige siendo su propia Ley. Por otra parte las Escrituras manifiestan que El Señor separará a las ovejas de las cabras, estás últimas para cortamiento eterno. No parece que estos que cumplen el mandamiento de amar a su prójimo, y que no son de condición espiritual como de cabras, ya que no son opositores a su Espíritu Santo, que serán cortadas también y lleguen a ser la totalidad junto a las de condición de cabras en el Juicio del Señor, y por lo tanto de los que no son como la clase de la condición de ovejas, que tienen vida celestial.

        ¿Por otro lado sobre quienes gobernarían estos si no hubiese nadie en la Tierra?

        Si fuese en el Cielo la resurrección de toda persona muerta antes que entrará en vigor este Nuevo Pacto, cual sería el premio de los hermanos fieles del Señor que aguantan hasta el final???, por otro lado ¿sobre quienes gobernarían?, recuerda que son coherederos para un sacerdocio y un reinado.

        Como podrás ver son muchas las cuestiones, tú también sabes que se sustentan en las Escrituras…¿tú crees que si estas preguntas están en mi corazón son por algún motivo que desconozco?

        Por otro lado, de los 144.000… solo aparece esa cifra en el Apocalipsis o Revelación, y claro que es un libro simbólico, ¿quién puede decir lo contrario? Pero que sea así no quiere decir que no lo podamos entender, de hecho muchas cosas si se entienden como dices, acudiendo a muchos escritores y comentaristas bíblicos. Ten presente que cuando acontezcan todas las cosas, las Escrituras hablan y dice que se abrirán Nuevos Rollos.

        Mi pregunta es, ¿puede tomarse esa cifra literalmente?

        Creo honestamente que tampoco hay evidencia para pensar de que no lo es, es más al ser una cifra tan especial, no la encontraras en ninguna otra parte, por muchos que se empecinen en sumar, multiplicar o restar para llegar a ella. Por todo y por más, no me parece descabellado esa forma de pensar que tienen sobre este punto.

        Lo que me parece mal es que intenten imponer una forma de pensar que no está del todo clara por las Escrituras y le digan a uno en que habitación tiene que permanecer por el resto de sus vidas. ¿A caso no se han dado cuenta que el tiempo de prueba es para todos igual en este preciso momento?

        Aunque el hermano Franz no va más allá de lo que planteo ahora, tampoco seamos “ahora más papistas que el papa” para todas las cosas que huelan a Organización. Porque como bien sabes ellos también tienen su parte de verdad, no toda la verdad.

        Te ruego no tomes a mal mis palabras, ya que el que las escribe es humilde de corazón y el entendimiento de las cosas que Dios me ha concedido es limitado.

        Que la luz de nuestro Dios y nuestro Señor sea la luz que dirija nuestros pasos entre esta manifiesta oscuridad.

        José Mari

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  2. José Mari,

    Tenemos las Escrituras, diversos comentarios bíblicos y podemos orar por Espíritu Santo para poder entender muchas cosas. Pero también debemos reconocer con sinceridad que el cristianismo no lo responde todo. Que solo la confianza plena en Dios y el convencimiento interno de que él hará lo mejor, es lo que nos dará la paciencia y el aguante necesarios en nuestra lucha por la fe. Solo por eso dice Pedro que todos los cristianos forman ya una nación de reyes y de sacerdotes cuya misión es la de iluminar al mundo con la luz de Dios a través de Jesús de Nazaret.

    Mi recomendación para cualquier persona de fe que deje la organización por razones de conciencia pero que siga buscando a Dios, es que se aproxime a la Escrituras desde cero y ore encarecidamente por conocer mejor el sentido pleno de las cosas del Espíritu de Dios. Es cuando muchas personas ha reconocido que las Escrituras se les abrían de un modo completamente nuevo.

    Poco antes de morir, Romano Guardini escribió que tenía en su libreta varias preguntas para hacerle a Dios. Estoy seguro de que todos las tenemos. Abrahán también las tenía. “Señor, ¿destruirás al inicuo junto con el justo?” Los tratos de Dios con sus siervos en el pasado muestran que Dios nunca defraudó.

    Un abrazo

    Esteban López

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