16. Una promesa atractiva que no se ha cumplido

“Como cuando alguien que tiene hambre sueña, y, fíjate, está comiendo, y realmente despierta y su alma está vacía; y justamente como cuando alguien que tiene sed sueña, y, fíjate, está bebiendo, y realmente despierta y, fíjate, está cansado y su alma está reseca”.

– Isaías 29:8

 La discusión precedente produce una cierta medida de tristeza – tristeza como la imagen de algo que prometía tanto, pero que se ha quedado en mucho menos que esa promesa. Lo que ha ocurrido entre los testigos de Jehová me recuerda los pensamientos expresados hace algunas décadas por un miembro del parlamento británico.[1] Explicando por qué su conclusión era que “la única clasificación que realmente importa es aquella que divide a los hombres entre Siervos del Espíritu y Prisioneros de la Organización”, él demostró cómo el espíritu humano desarrolla una idea, y entonces, con la intención de dar entidad a esa idea, se forma una organización. Con relación a lo que tan frecuentemente ocurre, él escribió:

El hecho de que la organización sea política, religiosa o social, es irrelevante para la presente argumentación. El punto es que una vez que la idea se ha transformado en organización, la organización procede gradualmente a aniquilar la idea que la hizo nacer. .

[Si es una organización religiosa], su mensaje cristalizará en un credo. No muy tarde, la preocupación principal de la iglesia será el sustentarse a sí misma como organización. En este extremo, cualquier desviación del credo debe ser refutada, y si es necesario suprimida como herejía. En poco tiempo o en unos cuantos siglos, lo que se concibió como un vehículo de una verdad nueva y más elevada, se convierte en una prisión para las almas de los hombres.

. . . cuando la idea ha dado luz a la organización, la organización desarrolla un interés en sí misma que no tiene conexión con la idea con la que comenzó, y se vuelve hostil hacia ella. Lo que permite que ocurra este proceso de desviación, de modo que la organización resulta estar en contra de la idea que la inspiró originalmente, es la tendencia de los hombres y mujeres a convertirse en Prisioneros de la Organización, en lugar de ser Siervos del Espíritu. . . . la organización se convierte no tanto en el vehículo de la idea, como en el conducto a través del cual se debe servir a intereses particulares”.[2]

El conocimiento humano es algo dinámico, expansivo, tanto en el ámbito personal como colectivo. Cuando las creencias cristalizan en forma de credos o enseñanzas oficiales, y se exige a la gente que se adapte a ellos con el fin de perpetuar una organización, se produce inevitablemente un conflicto. Esto produce una línea de división entre aquéllos que el parlamentario llama “Siervos del Espíritu” y los “Prisioneros de la Organización”.

Desde su comienzo hace algo más de un siglo, la organización conocida hoy como los testigos de Jehová, hizo muchas promesas atrayentes. Pretendía romper con la adoración a Dios condicionada por un credo, con el fin de volver a la sencillez del cristianismo del primer siglo, libre de rituales formalistas, de elitismo, de pensamiento dominado por el clero, de dogmatismo sectario y de intolerancia. El énfasis se iba a colocar en una hermandad sencilla, en una actitud imparcial hacia todas las personas sinceras, sin importar su afiliación, en una discusión abierta y en una determinación de permitir que el mensaje de Dios en las Escrituras fuese el árbitro final en todas las conclusiones y decisiones. Con el paso del tiempo declaró su meta de proveer los medios para que la gente en todos los países recibiese educación en las Escrituras, y para que se beneficiase de la fundación de una fe basada solamente en el mensaje bíblico, no en las tradiciones de los hombres. Encauzó a la gente a un modo de vida que siempre estaría dirigido y bendecido por Dios, debido a poner el reino de su Hijo en el primer lugar en sus vidas, vidas vividas en integridad, en amor al prójimo, en devoción altruista a valores espirituales sanos.

Esos fueron los ideales. La realidad no es la misma. Y como Jesús exhortó, no debemos “juzgar por la apariencia de las cosas, sino por la realidad”[3]

No es que todas las metas se descartasen sin más, o que no se progresase hacia ninguna de ellas. El mantener el punto de vista de que no se puede encontrar nada bueno en la religión de los testigos de Jehová, y emprender un derrotero de ridiculización hacia ella, como hacen muchos ex-testigos, demuestra solamente una intensa parcialidad. Cuando personas que abandonan la religión actúan de ese modo, se levantan dudas sobre la pureza de sus motivos al marcharse. Si no había absolutamente nada bueno allí, entonces ¿cómo es que fueron atraídos en primer lugar? O ¿por qué permanecieron allí durante cinco, diez, veinte o más años?. De modo parecido a aquellos con otras afiliaciones religiosas – ¿no se dan cuenta de que en muchos casos las personas que entran en la organización de los testigos lo hacen precisamente por sus desengaños con las iglesias a las que habían pertenecido? Con frecuencia, la organización de los testigos capta el interés de las personas principalmente por defecto, siendo el fracaso de muchas iglesias en ciertos campos un factor tan importante como los beneficios aparentes que ofrece la organización de los testigos.

La gente a menudo se decepciona por lo que ve como hipocresía entre muchos líderes y miembros de las iglesias; se confunde por la multitud de divisiones y por el espíritu sectario que contribuye a esas divisiones. La gente está preocupada por el nacionalismo expreso, por el historial de belicosidad dentro de la Cristiandad, por la historia de opresión de minorías, y por el hecho de que a menudo ha sido necesario recurrir a acciones políticas para establecer la igualdad entre razas en comunidades llamadas cristianas.

Una anterior testigo, residente en Virginia del Norte, que se unió a una pequeña iglesia después de su separación de la organización Watch Tower, relata que ella “siempre había sido muy activa cuando era testigo” y continuó siendo muy activa en esta pequeña congregación. Como resultado, se le empezaron a dar responsabilidades complementarias, y esto continuó durante un período de unos dos años. Ella afirmó, sin embargo, que cuanto “más arriba en la escalera” la colocaban, más “política de iglesia” veía, y finalmente abandonó.

Desengaños similares pueden producirse, y a menudo se producen, en relación con movimientos desarrollados por personas que han abandonado la organización Watch Tower. La misma persona mencionada arriba, escribió acerca de una llamada telefónica que recibió de una joven en su zona que había sido expulsada por ‘mantener asociación con una persona expulsada.’ La mujer dijo que había sido afectada tan adversamente por un voluminoso paquete legal que le había enviado el abogado de la Sociedad Watch Tower, Leslie Long, con el objetivo de mostrarle que cualquier acción legal contra la Sociedad sería inútil, que había decidido contactar con algunos ex-testigos. Contactó primero con un hombre cuyas señas obtuvo a través de los medios de comunicación. Ella relató que habló con él por teléfono durante casi dos horas. Como resultado del insistente dogmatismo de este hombre, atacando cierta doctrina “ortodoxa”, y de su preocupación por recibir dinero antes de enviarle cualquier información, ella comentó que sentía que ‘si él hubiese sido el único ex-testigo con quien hubiese tenido contacto, ella hubiera vuelto a la organización Watch Tower’.

Otra mujer, residente en California, escribió:

“El libro que usted escribió fue un cambio refrescante respecto a los libros llenos de juicios demoledores sobre los testigos de Jehová, escritos por testigos amargados. Puedo entender por qué algunos están amargados; yo misma lucho contra eso, después de haber pasado 20 años en la organización.

. . . necesito desesperadamente hablar con alguien para conseguir apoyo emocional, pero es tan difícil encontrar consejo equilibrado, y sin críticas de parte de grupos que parecen tener unos planes tan interesados como los mismos testigos. . . . Ya he tenido que soportar suficiente cerrazón de mente durante mucho tiempo”.

Una anterior testigo, residente en Indiana, había abierto un apartado de correos bajo un nombre ficticio – debido a la actitud represiva de la organización – con el fin de poder mantener correspondencia con otros ex-testigos. Ella escribió:

Tantos ex-testigos de Jehová que he visto en televisión y cuya literatura he leído muestran una actitud que me desconcierta, a lo mejor es complacencia o resentimiento. . . . Me parece que ellos mismos son culpables de los mismos defectos de los que acusan a la Watch Tower: medias verdades, sacar asuntos fuera de contexto, etc”.

Estoy sinceramente agradecido de que, como ha sido el caso de muchos, ella me escribió la carta debido en gran parte a su sentimiento de que Crisis de Conciencia manifestaba un espíritu diferente.

La valoración crítica de la actitud o de las alegaciones de otros, debería estar precedida siempre de un autoexamen; de otro modo podríamos estar fijándonos en la mota de serrín del ojo de nuestro hermano, y no ver el tablón en el nuestro.[4]

Algunos de hecho se fijan y magnifican faltas o errores existentes en la organización de los testigos, que son esencialmente superficiales. Estas personas ven problemas superficiales, pero no aciertan a percibir los problemas subyacentes que tienen mayores consecuencias. Condenan solamente aquellos aspectos en los que creen que su postura (generalmente opuesta) y sus declaraciones se pueden exhibir como superiores, para beneficio del sistema religioso particular por el que abogan. No son capaces de ver dónde los principios cruciales envueltos pueden exigir un ajuste en sus propias actitudes, posturas y afirmaciones. Esa actitud se parece más al fariseísmo que al cristianismo.[5] De modo similar, cuando los testigos defienden su organización, a menudo ponen gran énfasis en aquello que contribuye a la apariencia más que a la sustancia, en la alegación en oposición a la realidad, quizás en la intención, en comparación con el resultado real.

Indudablemente existe un enorme potencial para lo bueno en una asociación con millones de miembros que viven en unos doscientos países. Y esto es lo que encuentro particularmente trágico – el modo en que el esfuerzo de personas sinceras por alcanzar metas nobles, un esfuerzo medido no sólo en horas y días y años, sino a menudo en vidas enteras, se desvía de modo tangible a través de un conducto que impide alcanzar esas metas. El propio instrumento que se supone que les debe ayudar a alcanzar esas metas, se manifiesta como un obstáculo de lo más serio para su consecución. Ha transformado a los “Siervos del Espíritu” en “Prisioneros de la Organización”. La organización se ha convertido “no tanto en el vehículo de la idea, como en el conducto a través del cual se debe servir a intereses particulares”

El paraíso espiritual

“Os digo a todos vosotros, que ninguno piense de sí mismo más de lo que debe. Más bien cada uno debe pensar con juicio, según la fe que Dios le ha dado”.

– Romanos 12:3, Versión Popular

En una asamblea internacional de los testigos de Jehová en Nueva York, celebrada en 1958, se le dijo al auditorio:

Es la prosperidad del paraíso espiritual lo que explica la rebosante felicidad de los testigos de Jehová. . . . Este paraíso espiritual refleja la gloria de Dios y da testimonio del establecimiento de su Reino.[6]

Desde ese tiempo en adelante, a los testigos se les ha asegurado repetidamente que ellos forman tal “paraíso espiritual” y que son la gente más feliz, la más unida y la que lleva una vida más limpia sobre la faz de la tierra. Se ha dicho que las profecías de las Escrituras Hebreas sobre ‘el desierto que florece como si fuese una rosa’, y la tierra ‘que se vuelve como Edén’, tienen un cumplimiento espiritual en el día moderno en la organización de los testigos.[7] Por medio de palabras brillantes que describen el esplendor de las condiciones en este “paraíso espiritual”, se ha retratado a la organización como casi en perfecta armonía, donde ‘personas que antes eran como lobos conviven pacíficamente con personas que son como corderos’, “humanos que abandonan los tratos agresivos y que se visten de personalidades marcadas por la apacibilidad y el amor”, donde “no hay competencias, rivalidades, ensalzamiento envidioso de uno sobre otros, no hay venenosa maledicencia ni malignidad rencorosa”, donde todos se alimentan de un banquete continuo de copiosa comida espiritual en “un lugar espiritualmente saludable, en el cual se producen en abundancia los frutos del espíritu santo de Dios”.[8]

Muchos de ellos creen eso, en particular aquellos que, como fue cierto en mi propio caso, han sido miembros únicamente de la “Sociedad del Nuevo Mundo”. Llegan a ver todo lo que está fuera de la Sociedad, incluyendo a todas las demás confesiones religiosas, como completamente carente de principios morales genuinos y de amor verdadero, o por lo menos claramente inferior a las normas y niveles que su propia organización afirma ejemplificar. En las afirmaciones hechas en La Atalaya de 15 de marzo de 1986, página 20, se puede ver hasta dónde son capaces de llegar:

Sólo en el paraíso espiritual que existe entre los testigos de Jehová, podemos hallar el amor abnegado que Jesús dijo que identificaría a sus verdaderos discípulos. (Juan 13:34, 35.) Los falsos profetas quedan al descubierto como lo que son, por sus malos frutos. Pero Jesús dijo que un árbol bueno se identificaría por el fruto excelente que produce. (Mateo 7:15-20.) Y, ¡cuán excelente es el fruto que hallamos en el paraíso espiritual! Un aumento sobresaliente está teniendo lugar, prácticamente, en todo país. Más de 3.000.000 de súbditos felices del Reino de Dios por todo el orbe constituyen una evidencia viva de que Jehová tiene un pueblo sobre la Tierra.

Debido a que son enseñados por Dios, los testigos de Jehová verdaderamente producen los frutos del cristianismo en su vida. (Isaías 54:13.) Sólo el pueblo de Jehová ha roto completamente con las supersticiones babilónicas. Sólo ellos tienen una organización que acepta plenamente lo que la Palabra de Dios dice respecto a la inmoralidad sexual, el aborto, la borrachera, el robo, la idolatría, el prejuicio racial y otros intereses y prácticas mundanos. Además, ellos son los únicos que obedecen el mandato de predicar las buenas nuevas del Reino de Jehová. (Mateo 24:14.) ¡La propia Palabra de Dios señala inequívocamente a los testigos de Jehová como el único pueblo organizado que goza de su bendición!

Aunque se habla como de un hecho ‘inequívoco’, en interés por la verdad debemos preguntarnos cuán real es la evaluación que la organización hace de sí misma. La alegación que se hace no es que ellos son de algún modo mejores, o en cierta medida mejores, o un refinamiento respecto a otras religiones. La alegación que se hace es la de ser sobresalientemente mejores, la de poseer verdadera exclusividad en estos aspectos. Ellos son “inequívocamente” el único oasis espiritual en un mundo desértico. En vista de la exhortación que se encuentra en las palabras del apóstol Pablo en Romanos 12:3, citadas anteriormente y que advierten contra pensar más de uno mismo de lo que está acreditado, ¿demuestra la imagen que la organización publica de sí misma que ella ha hecho un autoexamen sereno?

El fruto de fe

El apóstol enfatiza tres frutos del Espíritu de Dios como de mayor importancia para el cristiano: fe, esperanza y amor.[9] La fe es la verdadera base para el cristianismo. Sobre ella se construye todo lo demás. Las mismas Escrituras nos enseñan a poner nuestra fe en Dios y en su Hijo. En ninguna parte de las Escrituras encontramos instrucción o amonestación alguna para poner nuestra fe en hombres o en un sistema humano. El apóstol afirma:

Porque nadie puede poner ningún otro fundamento sino lo que está puesto, que es Jesucristo. Por eso, que nadie se jacte en los hombres; porque todas las cosas les pertenecen a ustedes, sea Pablo, o Apolos, o Cefas, o el mundo, o la vida, o la muerte, o las cosas presentes, o las cosas venideras, todas las cosas les pertenecen; a su vez, ustedes pertenecen a Cristo; Cristo, a su vez, pertenece a Dios”.[10]

En contraste, las publicaciones de la Watch Tower desvían la fe de su objetivo verdadero, en cierto modo fragmentándola, de forma que no se dirige completa e indivisa a Dios y a su Hijo, ni se basa en ellos. En ellas se anima a la gente a que “Pongan fe en una organización victoriosa”, como indica la portada de La Atalaya de 1 de agosto de 1979.

Se podría escribir un libro entero con ejemplos de cómo la “organización visible” se apropia extensivamente de declaraciones bíblicas sobre Dios y Cristo. En capítulos anteriores de este libro se ha documentado el modo en que se equipara la lealtad a Dios con la lealtad a la organización visible, la sumisión a la dirección de Dios con la sumisión a la dirección de la organización visible, la confianza en la Palabra de Dios con la confianza en la palabra de la organización. Como también se ha documentado, expresiones bíblicas relativas a Cristo se han trasladado y aplicado a la organización. La organización da por sentado que comparte con Cristo el papel de ser “el camino y la verdad y la vida”. [11] De todos los males evidentes en la religión, el más grave, creo, es la desviación de la fe hacia un sistema humano. La organización Watch Tower no es la única entre las religiones en actuar así. Pero ciertamente presenta un ejemplo sobresaliente de apropiación – una apropiación que merece el calificativo de arrogante – de lo que por derecho pertenece solamente a Dios y a Cristo.

Cuando las personas permiten que las lleven por tal derrotero, la pureza de su fe no puede menos que sufrir. La fe genuina se corrompe con la credulidad. Cuanto más se desvía la fe en Dios hacia la fe en hombres, más dañinos son los resultados. La confianza puesta en un sistema humano y en su aparente fortaleza puede alcanzar el grado descrito en Jeremías 17:5-8, donde Jehová dice:

Maldito es el hombre físicamente capacitado que cifra su fiada expectativa en el hombre terrestre y realmente hace de la carne su brazo, y cuyo corazón se aparta de Jehová mismo. Y ciertamente llegará a ser como un árbol solitario en la llanura desértica y no verá cuando venga el bien; sino que tendrá que residir en lugares abrasados del desierto, en una región salada que no está habitada. Bendito es el hombre físicamente capacitado que confía en Jehová, y cuya confianza Jehová ha llegado a ser. Y ciertamente llegará a ser como un árbol plantado junto a las aguas, que envía sus raíces al mismísimo lado de la corriente de agua; y no verá cuando venga el calor, sino que su follaje realmente resultará frondoso. Y en el año de sequía no se inquietará, ni dejará de producir fruto“.[12]

Cuanto más se centra la fe de uno en un sistema humano, sea cuál sea ese sistema, menos espiritual se vuelve uno. Hay hombres que son muy “religiosos” y, sin embargo, son esencialmente poco espirituales. Son “hombres de organización”, no hombres de fe. Sus vidas pueden estar llenas de actividad que les produce la aprobación y el respaldo de la organización, y como consecuencia de ese respaldo, poder. Si pierden el apoyo de la organización, desaparece con él su aparente fortaleza.[13] A pesar de su celo por una organización religiosa, por el adelanto y la prosperidad de ella, sus vidas pueden ser estériles de hechos que otorgan la aprobación de Dios y Su fortaleza – estériles con relación al fruto de Su Espíritu en acciones espontáneas, motivadas internamente, impelidas por la fe, y que producen amor, gozo, paz, gran paciencia, benignidad, bondad, fe, apacibilidad, autodominio.[14]

El mismo año en que salí de la República Dominicana para formar parte del personal de la oficina central, el presidente Knorr me nombró uno de los cuatro instructores que impartirían clases especiales en un curso del “Ministerio del Reino”, al cual iban a asistir los superintendentes viajantes (de circuito y de distrito) de los EEUU.[15] Las clases duraban dos semanas y los hombres asistían en grupos sucesivos de cien cada uno. Me sorprendió lo bien que se podía llegar a conocer a cien hombres en dos semanas de discusiones en clase. Igualmente me perturbó el hecho de que en cada grupo no pudiera encontrar más de dos o tres hombres que dieran evidencia de profundidad de conocimiento, de perspicacia, o, lo que es más serio, de espiritualidad. Los otros 97 o 98 eran esencialmente “hombres de empresa”, cuyos “discursos de servicio” manifestaban habilidades oratorias, pero que contenían increíblemente poco alimento espiritual, y que a menudo no eran más que arengas. Estos hombres eran generalmente eficientes “colocando” literatura en las puertas, y tenían un conocimiento superior al de la media sólo en el sentido de estar muy al día con la política y normas de la Sociedad. En esa época yo era todavía un creyente firme, estaba convencido de que formaba parte del único pueblo aprobado por Dios en la tierra. Sin embargo, recuerdo haberme dicho a mí mismo: “¿Es esto realmente lo mejor que podemos dar a nuestros hermanos para ayudarles?”

El espíritu irradiado – en habla, actitud y acción – por estos que ponen fe en un sistema humano no es el espíritu celestial que proviene de Dios; ese espíritu manifiesta una fuente diferente, terrenal.[16] Pueden ser rápidos en castigar cualquier desviación de las normas y de los dogmas de la organización. Pero si ven que su misma organización religiosa comete males serios, o si reconocen falacias cruciales en sus enseñanzas, ellos no encuentran ni la fortaleza interior ni el coraje para expresarse y defender lo que es justo, para colocarse a favor de la verdad o en contra de la injusticia. En lugar de producir personas de integridad, su confianza implícita y su casi total sumisión a una organización – y su miedo a perder la aprobación de ésta- les convierte en hombres incompletos, emasculados. Si todos los siervos de Jehová de tiempos pre-cristianos hubiesen sido así, no habrían existido profetas de cuyas vidas y palabras podemos derivar fortaleza y convicción cuando nos enfrentamos a pruebas de nuestra fe en Dios más bien que en fuentes humanas.[17] Ni tampoco habrían existido apóstoles cristianos quienes – acusados de perturbar la paz de la comunidad religiosa y de socavar la autoridad de sus caudillos – se levantaron ante el cuerpo gobernante religioso de su pueblo y dijeron: “No podemos dejar de hablar de las cosas que hemos visto y oído… tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres[18] En tiempos posteriores, no hubiese habido registros históricos de hombres como Wycliffe, Tyndale, Servet, Hus, Waldo y otros, que antepusieron su conciencia a la sumisión a una autoridad religiosa, y que allanaron el camino, en mayor o menor medida, para ciertas libertades que disfrutamos hoy.

Nada de esto se dice con espíritu de enjuiciamiento ni de desdén. Por experiencia personal conozco el efecto atrofiador que produce la fe en una organización humana, el efecto debilitador que tiene la sumisión a la autoridad humana, la facilidad con la que la preocupación por no perder el favor de esa autoridad se puede infiltrar sutilmente en los pensamientos. No me resultó fácil liberarme de esos efectos. Estoy satisfecho de que el coraje natural no suministra la fortaleza que se precisa. Por ser leales a su organización religiosa, algunas personas se han enfrentado a grandes peligros de parte de opositores externos, incluso han arriesgado sus vidas en ambientes hostiles, a favor de otros miembros de su religión.[19] Pero la valentía por sí misma no da una protección garantizada contra la cobardía moral dentro de esa organización religiosa. En última instancia, ¿cuál es el significado o el mérito de que alguien se mantenga firme en alguna prueba, que pase tiempo en un campo de concentración como consecuencia de ello, y que luego transija cuando se enfrenta a una cuestión similar dentro de su religión? ¿Qué hay de genuino en que una persona rehúse envolverse en un proceder que crea que implica idolatrar a un estado político, poner fe en él y darle fidelidad casi ciega, rehúse hacer algún tipo de afirmaciones que ella considere que indican que su salvación depende de ese estado político, si al mismo tiempo se envuelve en conducta que prácticamente incluye idolatrar a un sistema religioso, poner fe en él y darle fidelidad casi ciega, así como creer que la salvación está vinculada incuestionablemente a ese sistema? No todos los testigos llegan a este punto. Pero un número increíblemente grande de ellos lo hace, y el mensaje que reciben persistente e insistentemente, los empuja en esa dirección.

Nadie tiene razón para alardear de su propia fortaleza o de la fortaleza de sistema humano alguno. [20] La fe en Dios, y no la fe en la organización nacional de Israel ni en ninguna guía humana, fue lo que distinguió a los hombres ejemplares de tiempos bíblicos, cuya “debilidad se tornó en fortaleza”.[21] Creo que se puede decir con seguridad que la gran mayoría de los miembros de la Watch Tower saben cómo “ir al paso de la multitud”, pero les parecería difícil actuar espiritualmente fuera de un sistema humano. Fuera de él, se sentirían a la deriva, desorientados, sin metas reales en la vida, o sin la fortaleza para luchar por ellas. Eso no ocurriría si su fe fuese pura, si estuviese centrada completamente en Dios más bien que en hombres.

El fruto de esperanza

La esperanza cristiana experimenta una adulteración y sustitución similar. La vista se pone en una dirección diferente a la que indicó el apóstol, quien escribió:

Sin embargo, si ustedes fueron levantados con el Cristo, sigan buscando las cosas de arriba, donde el Cristo está sentado a la diestra de Dios. Mantengan la mente fija en las cosas de arriba, no en las cosas sobre la tierra.[22]

La razón por la que muchos sufrieron desilusión en el primer siglo, respecto a cómo cumplió el Hijo de Dios sus esperanzas mesiánicas, fue su preocupación por el cumplimiento de deseos terrenales – incluyendo la liberación de la opresión por las potencias mundanas y la restauración y el disfrute de muchas bendiciones físicas. [23] No fueron capaces de apreciar la liberación y la bendición mucho más maravillosas que realmente él trajo. Sus expectativas equivocadas no les dejaron ver la verdadera esperanza y les llevaron a consentir la muerte del Hijo de Dios.

Como se discutió en el capítulo anterior, uno de los grandes atractivos por el que la gente se asocia con la organización Watch Tower es precisamente su énfasis en el cumplimiento de deseos físicos, terrenales. Al mismo tiempo, esas esperanzas y expectativas se excitan por la certidumbre de que el cumplimiento esperado “pronto se realizará”, está “muy cerca”, “a las puertas”, “al llegar”, certidumbre que se basa en las interpretaciones humanas y que se repite vez tras vez. Cuando predijo la venida de falsos Mesías, Cristo habló también de hombres que vendrían diciendo: “El debido tiempo se ha acercado”, y les aconsejó “No vayan en pos de ellos”.[24]

La verdadera esperanza cristiana no se basa en el mero deseo o en el pensamiento anhelante, sino en la realidad. Esa esperanza genuina fortalece la fe, contribuye al aguante, pues está establecida sólidamente y es constante, es un “ancla del alma”.[25] Como consecuencia, no desilusiona ni defrauda, siempre es fiable e inspira confianza.[26] En contraste, las esperanzas que excita la Watch Tower, vinculadas a menudo a ciertas fechas, han conducido vez tras vez al desengaño, y a muchos a la desilusión. Las expectativas levantadas han demostrado no tener más sustancia que un espejismo, no más estabilidad que una quimera, no más constancia que la luz titilante de los fuegos fatuos. Las personas jóvenes han creído confiadamente que “nunca envejecerían en este sistema de cosas” y han basado todos sus planes y acciones en esa creencia. Pero ellos han envejecido y a menudo se han enfrentado a problemas difíciles, a veces deprimentes, por culpa de las decisiones que tomaron en años anteriores, decisiones motivadas en gran manera por una esperanza con fundamento equivocado. Sin embargo, la organización, ligada como está a su fecha de 1914, continúa afirmando conocer con absoluta certeza que “el tiempo esta ahora muy cerca”, que la gente en este período de tiempo particular puede confiar en que es posible eludir la misma experiencia de la muerte. No hay nada edificante en tales expectativas ilusorias. Al contrario, son destructoras de la esperanza verdadera, y debilitan la fe genuina.

En un memorándum inusualmente sincero, enviado en 1978 por una oficina sucursal al departamento de redacción de la oficina central, se describe el efecto de las especulaciones cronológicas de la organización y el tipo de motivación que esto produce:

Luego está la cuestión de la cronología bíblica y de los motivos. Muchos hermanos comenzaron a predicar positivamente que el nuevo orden vendría en 1975, o poco tiempo después. Esto despertó el interés de algunas personas, que buscaron más información sobre el nuevo orden, y a las que les gustó lo que oyeron. Ellas también se convencieron de las doctrinas básicas. De modo que se bautizaron y participaron en adoración junto con la congregación. Muchas de esas personas estaban evidentemente motivadas por su visión del nuevo orden y por la proximidad del mismo. Era principalmente una motivación materialista. Cuando llegó 1975 y pasó sin traer el nuevo orden, esas personas, sin motivación espiritual suficientemente fuerte, volvieron a caminar con el mundo en la búsqueda de cosas materiales, con la esperanza de disfrutar un mejor orden en el presente sistema de cosas.

Tristemente, muchos que estuvieron por mucho más tiempo en la verdad han sido afectados de un modo similar. Desde 1975 [o sea, en un plazo de unos tres años] unas 30.000 personas en este país se han apartado de la verdad o se han vuelto irregulares en el servicio.[27]

Refiriéndose al desengaño producido, La Atalaya misma ha admitido, que “en algunos casos esto ha significado desastre espiritual”[28] El citado memorándum de la oficina sucursal, a la vez que muestra que el efecto en muchos fue el dar un apoyo aumentado a las actividades de la organización, también relata que “muchos comenzaron el servicio de precursor con la vista en esa fecha, acortaron sus estudios, restringieron el empleo seglar o rechazaron oportunidades para ganar más dinero, descuidaron su salud” y que con el paso de los años “se sintieron desengañados y desilusionados”. Yo mismo he visto a gente herida muy profundamente por la urgencia equivocada que rodeó a las predicciones del año 1975, a algunos sufriendo tensión emocional extrema, a familias enfrentándose por años a tensiones económicas persistentes, a hombres que habían abandonado buenos trabajos luchando con el alcoholismo debido a la dificultad de encontrar un nuevo empleo, a personas de edad avanzada que se encaraban a un futuro desolado debido a haberse servido prematuramente de primas de seguro o de fondos similares, a personas cuya salud física estaba seriamente dañada debido a postergar intervenciones quirúrgicas u otros tratamientos. Si el sacrificio hubiese sido por la verdad, por Dios, por un propósito noble, entonces hubiera valido la pena. Pero fue debido a una invención mental originada por una persona, promulgada después por una organización, y que terminó en nada, expuesta como una completa ficción. Pueden intentar encubrirlo, pero la responsabilidad por todo esto reside en aquellos que dieron vida a las falsas esperanzas, que agitaron y excitaron expectativas ilusorias.

Tanto Cristo como el apóstol Pablo urgieron a la calma y en contra de permitir que acontecimientos y predicciones terrenales se convirtieran en una fuente de excitación alarmante.[29] Las publicaciones de la Watch Tower hacen lo contrario, empleando cualquier acontecimiento mundial que ocurra en ese momento, para fomentar presentimientos agitados, un sentimiento de que está a punto de ocurrir algo catastrófico. Ellos se comprometen abiertamente en mantener un sentido constante de urgencia entre todos sus miembros. Esto se utiliza para hacer los papeles tanto de la “zanahoria” como del “palo” proverbiales. Por un lado se estimula la perspectiva de “sobrevivir a Armagedón hacia un nuevo mundo y no morir nunca jamás”, y por otro lado se instiga a actividad intensificada para llevar a cabo el programa de la organización y para trabajar en pos de sus metas.

Se trata de una urgencia fundamentada en el significado atribuido a acontecimientos mundiales, siendo sus implicaciones las que la misma organización le atribuye a esos acontecimientos. Durante este siglo, como en todos los anteriores, hemos visto cómo se han ido alternando períodos de violencia notable y de relativa paz. La sociedad Watch Tower ha encontrado la fórmula para emplear cualquier circunstancia para crear un sentido de desastre inminente. Cuando aparece un período de violencia o de desorden aumentados, esto se toma como prueba de que las predicciones hechas son correctas y de que “¡El tiempo está muy cerca!”. Cuando esas circunstancias remiten, y se desarrollan condiciones opuestas que son favorables para el desarrollo de mayor paz, esto se emplea como evidencia de que se aproxima “destrucción repentina”, basándose en las palabras de Pablo en 1 Tesalonicenses 5:3, sobre algunos hombres que dicen “paz y seguridad”. Las publicaciones de la Watch Tower han hecho afirmaciones como las siguientes:

Esta profecía muestra de manera clara que, justamente antes del fin de este sistema de cosas, se declarará “paz y seguridad” de alguna manera excepcional, ya sea mediante las Naciones Unidas, o por medio de líderes políticos y religiosos independientes“.[30]

Ahora, en los últimos meses del mandato del presidente Reagan y en el ambiente suavizado de la glasnost, política aperturista del dirigente soviético Gorbachov, parece que se habla en serio de distender la situación de las armas nucleares. No se puede prever si tal distensión es un preludio de una supuesta paz y seguridad para el mundo en general. Pero, según la profecía bíblica, eso es lo que los cristianos esperan.[31]

Vendrá como indicación inequívoca de que la destrucción mundial es inminente.[32]

Sin embargo, el contexto de las palabras del apóstol es contrario a este punto de vista, pues afirma:

Ahora bien, en cuanto a los tiempos y a las sazones, hermanos, no tienen necesidad de que se les escriba nada. Porque ustedes mismos saben bastante bien que el día de Jehová viene exactamente como ladrón en la noche. Cuando [los hombres] estén diciendo: “¡Paz y seguridad!”, entonces destrucción repentina ha de sobrevenirles instantáneamente”. [33]

Puesto que el “Día del Señor” viene como un ladrón, está claro que el apóstol no dice que el que la gente hable de paz y seguridad sea algún tipo de señal o alarma en la forma de un pronunciamiento notable. Los ladrones no dan “indicaciones inequívocas” o alarmas para anunciar su llegada “inminente”. Es evidente que las palabras de Pablo se corresponden con lo que declaró anteriormente Cristo – que Su venida encontraría a la gente en un estado aparente de normalidad, viviendo normalmente, comiendo y bebiendo, casándose y dándose en matrimonio, construyendo y plantando, sin nada que excitase premoniciones o que diese indicios anticipados de que el juicio fuese a comenzar repentinamente.[34]

Los pronunciamientos periódicos de “paz y seguridad” que han estado haciendo las naciones vez tras vez a lo largo de la historia, han sido insustanciales y de corta vida, y lo mismo es cualquier premonición que se base en ellos.

Tan atrás como en 1915, el primer presidente de la Watch Tower, C. T. Russell, expresó en una asamblea la idea de que el tiempo profetizado de paz proclamada había comenzado con la primera Conferencia de Paz en La Haya (1899).[35] La I Guerra Mundial demolió los efectos de la conferencia de La Haya. Russell murió en 1916, en mitad de esa guerra.

En 1917, su sucesor J. F. Rutherford, dijo que después de la guerra habría un “corto período de paz” en cumplimiento de las palabras de 1 Tesalonicenses 5:3, después de lo cual vendría pronto el “fin”.[36] Sin embargo, la “destrucción repentina” se retrasó, y en mitad de los años 30, Rutherford escribió que “ahora” había llegado el tiempo para el predicho pronunciamiento de paz (según él, se haría en Roma), que debería ser precedida por un silenciamiento global de la obra de los Testigos de Jehová.[37] En lugar de esto comenzó la II Guerra Mundial. En 1940 Rutherford escribió que la guerra sería interrumpida por un corto período de paz, seguido inmediatamente por la guerra de Dios, el Armagedón.[38]

Después de la muerte de Rutherford, en 1942 el folleto Peace – Can It Last? (escrito por Fred Franz, pero presentado por N. H. Knorr en forma de discurso principal en una asamblea), continuó afirmando (en la página 26) que el período de paz posterior a la II Guerra Mundial “tendrá una vida muy corta”, seguido rápidamente por Armagedón. Hoy, medio siglo después, todavía estamos viviendo en ese período de paz, que es más largo que cualquier otro anterior período de paz entre las mayores potencias de la historia.[39]

En los años 70, con la mente puesta en el año 1975, las publicaciones de la Watch Tower afirmaban que “extraños acontecimientos están sucediendo en nuestro tiempo” y que la profecía de “paz y seguridad” “parece que está acercándose rápidamente a su cumplimiento”.[40] El año 1986 fue declarado internacionalmente como “Año de la Paz” y esto permitió agitar más expectativas excitadas. La Watch Tower publicó su libro Verdadera paz y seguridad ¿de qué fuente? que incluyó la descripción ya citada de una proclamación próxima de “paz y seguridad”, como “indicación inequívoca de que la destrucción mundial es inminente.” En 1990, cuando la “guerra fría” se aproximaba a su final, el libro La humanidad en busca de Dios (página 371) se refirió otra vez a 1 Tesalonicenses 5:3, diciendo:

“Ya está por cumplirse ante nuestros propios ojos otra sobresaliente profecía bíblica. . . .

Parece que las naciones que antes tendían a ser belicosas y a sospechar unas de otras ahora se mueven cautelosamente hacia una situación que les permitirá declarar que hay paz y seguridad mundial.

Se podría pensar que – después de siete décadas de estar promoviendo excitación por medio de afirmaciones cuya validez fue más corta que los propios movimientos de paz sobre los que se basaban – una organización se sentiría impulsada a mostrar humildad. En lugar de eso, La Atalaya dice:

. . . la Sociedad Watch Tower continuará dando en sus publicaciones advertencias oportunas al público lector, de modo que la futura proclamación pretensiosa de “Paz y seguridad”, como la idean las naciones de este viejo sistema de cosas, no lo pesque desprevenido a usted.[41]

Esto se dice a pesar de la evidencia innegable de que todas las “advertencias oportunas” del pasado demostraron estar fuera de plazo, estar mal concebidas y definitivamente carecer de significado. El lenguaje empleado es una mezcla de declaraciones en tono confidencial y de indefiniciones y ambigüedades deliberadas. Por ejemplo, la revista ¡Despertad! de 8 de septiembre de 1991, contiene este párrafo:

Los testigos de Jehová creen firmemente que las Naciones Unidas van a desempeñar un papel importante en los acontecimientos mundiales en un futuro muy cercano. No hay duda de que estos cambios serán muy interesantes, y los resultados causarán un impacto duradero en nuestra vida. . . . La Biblia pinta un cuadro muy claro, en el que indica que las Naciones Unidas recibirán poder y autoridad en breve. Entonces harán cosas sorprendentes que le dejarán asombrado. Y le entusiasmará saber que está próxima una vía mejor que con toda certeza traerá paz y seguridad eternas“.

La potente retórica – “un futuro muy cercano”, ” muy interesantes”, “cosas sorprendentes”, “que le dejarán asombrado” – sirve solamente para confundir al lector e impedir que se percate de que realmente no se ha dicho nada sólido. Si el lector se dirige a los textos bíblicos sobre los que presuntamente se basan estas afirmaciones (Revelación 17:7-14), solamente encontrará la descripción de una bestia salvaje simbólica con siete cabezas (que según se afirma simbolizan siete reyes) y diez cuernos (que simbolizan otros diez reyes), y de un octavo rey ‘que pertenece a los siete’. Aunque se dice que “la Biblia pinta un cuadro muy claro”, ese cuadro se muestra enteramente dependiente de la interpretación particular que hace la Watch Tower de esos símbolos. Compare el tipo de lenguaje empleado en esa revista de 1991 con el siguiente:

“. . . podemos esperar que el futuro inmediato esté lleno de acontecimientos excitantes para aquellos que ponen su fe en Dios y en sus promesas. Esto significa que dentro de relativamente pocos años seremos testigos del cumplimiento de las profecías que tienen que ver con el “tiempo del fin”.

“El futuro inmediato ciertamente habrá de estar lleno de acontecimientos culminantes, porque este viejo sistema se está acercando a su fin completo. En el transcurso de unos cuantos años a lo más se cumplirán las partes finales de las profecías bíblicas que tienen que ver con estos “últimos días”, con el resultado de que la humanidad sobreviviente será libertada para que entre en el glorioso reinado de 1.000 años de Cristo. ¡Qué días difíciles, pero, al mismo tiempo, qué magníficos días nos esperan en el futuro inmediato!”

Se puede observar el mismo lenguaje excitante sobre “el futuro inmediato” que en la publicación del año 1991 antes citada. Pero estas dos últimas citas y sus predicciones se basaron en afirmaciones relativas al año 1975, hoy abandonadas, y que aparecieron en la revista Awake! de 8 de octubre de 1966 y en La Atalaya de 15 de septiembre de 1968. El período de “unos cuantos años a lo más” durante el cual se tenían que cumplir “las partes finales de las profecías bíblicas que tienen que ver con estos ‘últimos días’” se ha extendido ya por un cuarto de siglo.

Todo el sentido excitado de urgencia que producen estas tácticas especulativas difiere considerablemente de la urgencia que se basa en la innegable incertidumbre de la propia vida y de nuestra existencia, debido a la relativa brevedad de nuestras vidas, como “una neblina que aparece por un poco de tiempo y luego desaparece”.[42] Un entendimiento sereno de estos hechos puede darnos un sentido de urgencia apropiado, sano, basado en la realidad. Igualmente, la misma impredecibilidad de la venida del día del juicio de Dios puede impelernos a estar siempre “alerta” y “despiertos”, de modo que, sin importar cuando llegue ese día, nos encuentre preparados.[43] Sea que personalmente estemos con vida para ver cómo ocurre esto, o que muramos antes, nuestra esperanza permanecerá inalterable y su cumplimiento asegurado.

Sería incorrecto pensar que a los testigos de Jehová no se les enseña la esperanza en el poder de la resurrección de la muerte por medio de Cristo. Se les enseña, y ellos la creen. Pero para la gran mayoría, los que no son de la “clase ungida”, esa esperanza lleva añadida la expectativa de que como testigos pueden evitar experimentar esa esperanza bíblica, escapar de la necesidad de beneficiarse de ella. Esto es un intento de rechazar de sus mentes la realidad, pues se puede decir que ‘la muerte es un hecho de la vida’. Las Escrituras se encaran a esta dura realidad, no nos seducen con alguna otra alternativa más apetecible.

A los que no son de la clase ungida se les dice que si son capaces de vivir hasta – y a través de – la “gran tribulación”, sus matrimonios continuarán siendo válidos. Si mueren siendo fieles antes de la “gran tribulación”, serán resucitados a la vida en la tierra, pero deberán vivir para siempre en un estado de soltería.

Los extremos a los que estas esperanzas de hechura humana pueden afectar al pensamiento son notables. Un amigo en el personal de redacción de la central internacional asistía al mismo “estudio de libro de congregación” al que asistía Maxwell Friend. Maxwell era uno de los miembros más antiguos en la oficina central, y había servido durante muchos años como instructor en la Escuela de Galaad.[44] En los años 70, después de una sesión del estudio del libro, según me relató mi amigo, Maxwell había dicho al grupo de estudio: “Bueno, mis oraciones han sido contestadas”. Cuando se le preguntó qué quería decir, contestó que había estado orando para que todos sus familiares que no eran testigos muriesen antes de comenzar la “gran tribulación”. De ese modo ellos serían resucitados, mientras que si estuviesen con vida al estallar la “gran tribulación”, serían destruidos eternamente sin esperanza de resurrección. Él informó al grupo que acababa de saber que su último pariente que no era Testigo había muerto – por lo que sus oraciones habían tenido respuesta.

Parece inconcebible que alguien pudiera creer que la extensión o retención de la compasión divina, con todas las serias implicaciones que eso conlleva, pudiese depender de un horario – creyendo que la muerte de una persona un día, o incluso una hora, antes del comienzo de la “gran tribulación” le daría la esperanza de ser resucitada, pero que no sería así si su muerte ocurriese un día o una hora después. Seguramente el individuo en cuestión sería la misma persona en ambos momentos. Esto y todas las demás preocupaciones por el tiempo y períodos de tiempo, por las señas y señales, no contribuye en nada a fomentar el aprecio sano de la esperanza bíblica.

Interés por la verdad

“Asegúrense de todas las cosas; adhiéranse firmemente a lo que es excelente”.

– 1 Tesalonicenses 5:21

La fe y la esperanza están enlazadas inseparablemente con la verdad. Sin ella, aquéllas se quedan en mera credulidad y anhelo. La adulteración de la fe y la esperanza que enseña la Biblia produce una debilitación consecuente del aprecio por la importancia de la verdad dentro del “paraíso espiritual”.

Se debería admitir de buena gana, que la literatura de la organización Watch Tower contiene declaraciones excelentes de conducta cristiana, incluyendo artículos que alaban y promueven la compasión, la misericordia, la modestia, la aceptación humilde de los errores, y cualidades similares del corazón. Sucede simplemente que lo que se dice tan frecuentemente no es lo que se hace. (Mateo 23:3) Empleando las palabras del anterior teólogo católico Davis, en lugar de “interés por la verdad e interés por la gente”, hay “interés por la autoridad a costa de la verdad” y esto claramente ha producido “un sistema impersonal falto de libertad”. No es que el interés por la verdad y el interés por la gente estén completamente ausentes. Es más bien que se subordinan tan severamente a supuestos intereses de organización, que se vuelven “desechables”.

Entre los testigos de Jehová conozco personalmente a muchas personas inteligentes, perceptivas, tanto hombres como mujeres. Sé que muchos de ellos, incluso ciertos miembros del Cuerpo Gobernante, reconocen bastantes de los errores serios que hay en las enseñanzas de la organización y en la aplicación que se hace de ellas. Sin embargo, esas personas continúan apoyando a la organización como el instrumento escogido por Dios en la tierra. Creo que inevitablemente su inteligencia – por lo menos el ejercicio de ella – sufre como resultado, se embota, se ahoga, y se desvía continuamente hacia esfuerzos de racionalización para apartar el error. Algunos de ellos son escritores expertos. Pero siempre escriben con la consciencia de que lo escriben debe de conformarse al credo de la organización, al espíritu particular que domina en ese momento. Pueden escribir artículos que son esencialmente saludables en su contenido, Sin embargo, como parte de un todo, y proviniendo de la organización, esos artículos sirven al propósito último de encumbrar a la organización en las mentes de los lectores, y de fomentar la sumisión a su autoridad, y, por tanto, ligan a las personas a un sistema. Entre los hombres, la mayoría de ellos aceptará asignaciones para presentar discursos en asambleas, incluso si contienen afirmaciones y argumentos que ellos mismos consideran equivocados. Su integridad personal sufre. Actúan según un papel sin ser ellos mismos, sin ser veraces consigo mismos.

Estudios realizados sobre el comportamiento de masas y el control de la mente, como durante el régimen nazi, muestran que entre los factores más poderosos han sido la alteración y el control de la conducta de la gente, la conformidad de grupo y una obediencia ciega a la autoridad, generalmente acompañada por el control de la información recibida. Por naturaleza la gente tiene un sentimiento de identidad personal a través de sus pensamientos, de sus sentimientos y de sus acciones y conducta. Se ha descubierto que cuando se modifica uno de estos tres elementos, los otros dos tienden a cambiar al mismo tiempo.

Por lo tanto, si se llega a provocar un cambio en el modelo de comportamiento de una persona, por lo general también cambiarán sus pensamientos y sus sentimientos – ya que de otro modo la persona sentiría un sentimiento intolerable de discrepancia y conflicto (o disonancia) en su propio interior. Cuando a una persona no sólo se le controla su tiempo dentro de un programa restringido y constante de actividades específicas, sino que también se afecta y se altera su entero modelo de comportamiento – su modelo de conducta, de habla y de trato con otros – la persona sentirá una exigencia interna de ajustar su pensamiento y sentimientos o emociones para acomodarse a ese cambio, para de algún modo justificar el nuevo modelo de comportamiento. Su visión de sí mismo, su escala de valores, pueden ser “ajustados” para adaptarse al modelo de comportamiento modificado. Si ese modelo ha sido impuesto y se acata solamente a causa de una supuesta autoridad superior, puede robarle a la persona no sólo su libertad de acción, sino también su libertad de pensamiento y de sentimiento.

Cuando una persona se incorpora a un programa altamente organizado, como el de la organización Watch Tower, se le hace sentir que su fidelidad a Dios se demuestra por su conformidad con ese programa. No es solamente el énfasis puesto en un programa de reuniones y de servicio del campo lo que ejerce presión. Su comportamiento – en habla, acciones y actitud – debe de ajustarse a un modelo. Con el tiempo, los testigos se vuelven hipersensibles a cualquier expresión o comentario que suene incluso ligeramente discrepante con la norma de la organización. El comportamiento de la persona hacia anteriores amigos y vecinos se altera de modo similar, pues ahora se espera que los vea a todos ellos como “mundanos”, y que trate con ellos en consecuencia. Se encuentra sujeto a una multitud de normas y reglas que envuelven su empleo, su trato cotidiano con la gente, incluso con parientes, que no sean testigos, su esparcimiento, su lectura, y otras facetas de la vida. Como efecto de esta alteración drástica de su comportamiento anterior, aparece la tendencia de racionalizar todo lo demás, para hacerlo armonizar con la conformidad que se le exige, y para justificarla. Sólo de ese modo se puede conseguir una relativa paz de mente – pero pagando un precio por ella.[45]

Este control de los modelos de comportamiento se ejerce de modo severo con todos los Testigos, aunque la mayoría vive en sus propios hogares, en familia, y su ocupación diaria es su trabajo seglar. Se ejerce poder a mucho mayor grado sobre los que son parte de las “familias institucionales” – parte del personal de la oficina central, con sus miles de miembros, o del personal de las oficinas sucursales – que viven juntos en residencias colectivas, comen juntos en largas mesas  y que pasan la mayor parte de su tiempo rodeados de personas que se ajustan al modelo de comportamiento prescrito. Para ellos es especialmente fuerte la obligación interna subconsciente de adaptar a ese modelo su pensamiento, su apariencia, su escala de valores, sus normas. Si no fuese así, la “disonancia” que sufrirían sería intolerable. Tengo la sensación de que algunos de éstos que conozco personalmente son más cautivos de sus circunstancias de lo que ellos creen.

Esta tendencia de hacer que los pensamientos y los sentimientos se ajusten a un modelo de comportamiento, parece ser al menos una explicación de por qué cuando se les señalan errores claros en la política o en las enseñanzas de la organización, la mayoría de los testigos rehúsan reconocerlos, o bien niegan su importancia.

Al describir el proceso que se emplea comúnmente en el control de la mente, una fuente afirma:

Otro aspecto clave del control del pensamiento tiene que ver con entrenar a los miembros para rechazar cualquier información que es crítica con el grupo. Los mecanismos de defensa típicos de la persona se retuercen de modo que defiendan la nueva identidad [religiosa] de la persona frente a su anterior identidad. La primera línea de defensa incluye la negación (“Lo que dices no ocurre en absoluto”), la racionalización (“Esto ocurre por un buen motivo”), la justificación (“Esto ocurre porque debe ser así”) y el pensamiento anhelante (“Me gustaría que [la creencia] fuese cierta, luego puede que realmente lo sea”).

. . . Si la información que se transmite . . . se percibe como un ataque al líder, a la doctrina o al grupo, se levanta un muro hostil. Se entrena a los miembros a recelar de cualquier crítica.

La lealtad y la devoción son las emociones más respetadas. . . . No se permite a la gente hablar entre ellos sobre nada que critique al líder, a la doctrina o a la organización. Los miembros deben espiarse mutuamente e informar a los líderes cualquier actividad o comentario impropios. Más importante aún, se le dice a la gente que eviten el contacto con ex-miembros o personas críticas.[46]

La fuente citada no trata específicamente de los testigos de Jehová, de hecho ni siquiera los menciona. Pero la descripción les aplica notablemente a ellos. La verdad, en el sentido bíblico de la expresión, no es algo meramente intelectual o académico. Va más allá del simple interés por la veracidad o falsedad de las ideas y de las doctrinas. No envuelve meramente el pensamiento de uno, sino también sus acciones, su trato con otros, la influencia que uno ejerce en otros. El interés por la verdad incluye la honestidad en todos estos aspectos. Si somos deshonestos con nosotros mismos, rechazando enfrentarnos con los duros hechos de la realidad, difícilmente podremos evitar ser deshonestos con los demás. Creo que por eso los que realizan tareas de redacción para la organización pueden permitirse presentar información que no solamente no es verídica, si no que en muchos casos es deshonesta en algún sentido.

Por lo tanto, no es ninguna demostración de amor por la verdad, el emplearla simplemente como un instrumento para exponer las falacias en los sistemas de creencias de otros. La prueba real de nuestro amor por la verdad la superamos cuando se exponen falsedades en nuestro propio sistema de creencias, y no sólo aceptamos ese hecho, sino que nos mostramos agradecidos de haber sido liberados del error.

El fruto de amor

Mientras que la fe es la tierra figurativa en la cual están enraizados todos los frutos del Espíritu de Dios, el fruto superlativo entre éstos es el amor, porque da valor y significado a todos los demás. Como lo expresó el apóstol:

Si hablo en las lenguas de los hombres y de los ángeles, pero no tengo amor, he venido a ser un [pedazo de] bronce sonante o un címbalo estruendoso. Y si tengo el don de profetizar y estoy enterado de todos los secretos sagrados y de todo el conocimiento, y si tengo toda la fe como para trasladar montañas, pero no tengo amor, nada soy. Y si doy todos mis bienes para alimentar a otros, y si entrego mi cuerpo, para jactarme, pero no tengo amor, de nada absolutamente me aprovecha.[47]

Obviamente el amor a Dios es lo primero, y le sigue el amor al prójimo. Y, sin embargo, como lo deja claro el apóstol Juan, no podemos tener el uno sin el otro. La ausencia de uno es la negación del otro.[48]

Creo que, al igual que ha ocurrido con la fe y la esperanza, para los Testigos de Jehová el significado del amor por Dios se ha emborronado, distorsionado. Nunca podemos perder de vista que en nuestro servicio a Dios, lo que hacemos nunca es tan importante como por qué lo hacemos, ni como la motivación y el espíritu con que lo hacemos. Estos factores le dan significado a nuestras obras y les confieren la capacidad para mostrar que tenemos no una fe muerta, sino una fe viva.[49] Los programas de actividades altamente estructurados, el énfasis en los informes numéricos y en las cifras que son tan prominentes en el sistema Watch Tower, tienden a nublar esta verdad y a difuminar su importancia. La pauta acaba siendo la “regularidad” en cumplir lo que exige el programa, y la gente se vuelve muy consciente de la necesidad de ser un “publicador regular”, de ser “regular en la asistencia a las reuniones”. Tiempo atrás se publicaron muchas “metas” respecto al número de revistas que había que colocar, de revisitas a realizar, de horas en el servicio del campo. Aunque ya no se mantienen abiertamente, siguen existiendo metas invisibles y aquellos que no las alcanzan, particularmente ancianos y siervos ministeriales, pronto se dan cuenta de ello. La atención se fija en lo externo, en la conformidad hacia fuera, en la regularidad, más bien que en la motivación del corazón. El mero cumplimiento con los programas prescritos ya produce un sentimiento de haber realizado un servicio fiel a Dios – y generalmente asegura la aprobación de la organización.

Por tanto, el memorándum de la oficina sucursal antes mencionado hace esta observación:

Tristemente, muchos han perdido su apetito espiritual. Quizá un buen número de los nuevos nunca desarrolló apetito real por el alimento que es necesario para nuestra existencia espiritual. Esta observación aplica tanto a los ancianos como a los hermanos en general. Uno no puede evitar preguntarse si una parte considerable de la entera asociación de hermanos ha llegado a ver nuestra religión simplemente como un asunto de rutina, meramente dejándose llevar por la corriente. (Isaías 29:13) [50]

Más bien que sólo “una parte considerable”, la evidencia indica que esta actitud de servicio de “rutina” es cierta en el caso de la mayoría de los testigos. Muchos en Israel mostraban la actitud. Su presentación regular de multitud de sacrificios, de ofrendas, de incienso, de oraciones, sus ayunos, celebraciones sabáticas y fiestas regulares – todo ello en conformidad con el código de la ley – supuestamente les tendría que haber asegurado la bendición de Jehová. De ellos, Jehová dijo:

No obstante, día tras día era a mí a quien seguían buscando, y era en el conocimiento de mis caminos en lo que expresaban deleite, . . . seguían pidiéndome juicios justos, acercándose a Dios en quien se deleitaban“.

Sin embargo, a pesar de todo lo que estaban haciendo, Jehová dijo que no se había “deleitado” en sus ofrendas y sacrificios, los declaró como algo que “nada vale” incluso “algo detestable”. ¿Por qué? Porque, aunque eran celosos en obras prescritas, se mostraban insensibles a las necesidades de otros. De sus ayunos y sacrificios, él dijo:

En realidad, ustedes hallaban deleite en el mismísimo día de su ayuno, cuando allí estaban todos sus trabajadores a quienes ustedes obligaban a trabajar. En realidad, para riña y para lucha ustedes ayunaban, y para golpear con el puño de la iniquidad. ¿No siguieron ayunando como en el día de hacer oír su voz en la altura?

¿No es este el ayuno que yo escojo? ¿El desatar los grilletes de la iniquidad, soltar las ataduras de la vara que sirve de yugo, y despachar libres a los aplastados, y que ustedes rompan en dos toda vara que sirve de yugo?

¿No es el repartir tu pan al hambriento, e introducir en [tu] casa a los afligidos, que no tienen hogar? ¿Que, en caso de que veas a alguien desnudo, de veras lo cubras, y que no te escondas de tu propia carne?

En tal caso rompería tu luz justamente como el alba; y velozmente brotaría el recobro para ti . . .

En tal caso llamarías, y Jehová mismo respondería; clamarías por ayuda, y él diría: ‘¡Aquí estoy!’. “Si quitas de en medio de ti la vara que sirve de yugo, el extender el dedo y el hablar lo que es perjudicial; y otorgas al hambriento [el deseo de] tu propia alma, y satisfaces el alma que está siendo afligida, también tu luz ciertamente fulgurará hasta en la oscuridad, y tus tinieblas serán como el mediodía. Y Jehová no podrá menos que guiarte constantemente y satisfacer tu alma aun en una tierra abrasada, y vigorizará tus mismísimos huesos; y tendrás que llegar a ser como un jardín bien regado, y como la fuente de agua, cuyas aguas no mienten. [51]

Los escritores de las Escrituras Cristianas muestran que Dios no ha cambiado su perspectiva. Su Hijo dio un mensaje similar en su día, y sus discípulos lo hicieron igualmente.[52] La sumisión física es algo del pasado. Pero todavía queda la sumisión espiritual, mental y emocional, y las organizaciones religiosas son a menudo la causa. A través de su profeta, Jehová condenó el golpear con el puño de la iniquidad. El apóstol Pablo habló de aquellos que en su día, profesando ser discípulos celosos, incluso apóstoles, estaban exaltándose a sí mismos, esclavizando y gobernando sobre compañeros creyentes, incluso “hiriéndolos en el rostro”, literalmente o figurativamente, físicamente o espiritualmente.[53] Hemos visto cómo la autoridad religiosa manifiesta el mismo espíritu hoy día. A través de Isaías, Jehová habló de la necesidad de apartar todo yugo, liberando a los que estaban cargados y afligidos. Cristo describió como cargas pesadas, las reglas y prohibiciones arbitrariamente impuestas por las autoridades religiosas, y sus discípulos reconocieron que incluso la Ley había sido un yugo difícil de soportar.[54] El legalismo y las presiones insistentes para realizar actividades establecidas y para observar prohibiciones impuestas, continúan hasta hoy día, suscitando el peso de la culpabilidad en el caso de no amoldarse a ellos. La inclinación por la autoridad conduce de un modo similar a una “vara que sirve de yugo”, a “extender el dedo” y a “hablar lo que es perjudicial” en relación con la organización, diferenciándose solamente en la forma con respecto a lo dicho por el profeta.

Amor al prójimo

La sustitución del interés en la verdad por la lealtad a una organización produce inevitablemente un cierto grado de insensibilidad a las personas y a sus necesidades. Entre los testigos de Jehová hay tantas personas amorosas como en cualquier otra religión. No se trata de que dejen de amar a la gente. Más bien, ocurre que se limita la expresión que ellos hacen de ese amor, manifestándolo solamente en situaciones, en un ámbito y a un grado restringidos. No se sienten libres – a veces ni siquiera impelidos – para expresar ese amor como otros pudieran hacerlo.

Cuando Jesús dio la parábola que ilustraba el amor genuino al prójimo, no eligió la figura de un israelita o judío, sino la de un samaritano, un hombre “de otra nación“, cuya religión difería de la de los judíos en general, cuya religión muchos de ellos despreciaban, un hombre sobre el cual ellos se sentían superiores en su rectitud.[55]

Él dijo que la condición de hijo de Dios – quien “hace salir su sol sobre inicuos y buenos y hace llover sobre justos e injustos” – no se demuestra simplemente por el amor y el afecto hacia los hermanos de uno, a la vez que se es distante en los tratos con todos los demás. Exhortó a mostrar amor a quienes son más difíciles de amar, incluso a aquellos que parecen ser enemigos, y animó a expresar una actitud amistosa no sólo a los hermanos de uno, sino a los que no son sus hermanos, a los “extraños”[56] Jesús puso en práctica lo que enseñó, estuvo dispuesto a compartir comidas y a ser huésped en casas en las que un fariseo nunca hubiera puesto un pie, y por esta causa fue vituperado y denunciado como “un hombre glotón y dado a beber vino, amigo de recaudadores de impuestos y pecadores”.[57]

En contraste, la organización Watch Tower fomenta el espíritu de una sociedad cerrada, cuyo único interés hacia las personas fuera en la comunidad es el intentar convertirlas en miembros de esa sociedad. Esencialmente infunde el sentimiento de que sólo en caso de alguna emergencia horrible – desastre natural, accidente u otra situación que ponga en peligro la vida – hay motivo para que un Testigo muestre interés en las necesidades de los que están fuera de su hermandad.[58] Sin lugar a dudas, hay Testigos que no manifiestan esta actitud restringida, poco generosa, que no delimitan su afecto y amistad de este modo, que muestran un espíritu amistoso, interesado hacia vecinos y demás miembros de la comunidad. Creo, sin embargo, que la mayoría de las personas que tienen como vecinos a Testigos, los consideran como personas esencialmente ordenadas, cumplidoras de la ley, pero también los encuentran generalmente fríos y distantes. La mayoría de los Testigos entienden que ir a comer a casa de algún vecino “mundano” les acarrearía la censura de la organización – censura en gran medida en los mismos términos que emplearon contra Jesús aquellas autoridades religiosas.

Una de las primeras cosas que me perturbaron seriamente, fue el tomar conciencia de la falta de amor al prójimo incluso dentro de la organización de los testigos, y esto de parte de los que están en los puestos de mayor prominencia. Más que otra cosa, lo que me desconcertó fue el modo en que, después de tan sólo breves debates, se podían tomar decisiones que iban a afectar seriamente a las vidas de miles de personas. Llegué a darme cuenta de que el concepto de “organización” y la importancia exaltada que se le atribuía, permitía que hombres desarrollasen hacia el resto de la hermandad, sin ningún sentimiento de culpabilidad, una actitud que sólo puedo calificar de cínica. Afirmaciones hechas en sesiones del Cuerpo Gobernante difundían el punto de vista de que se debía controlar estrictamente al grueso de los Testigos – mediante reglas y normas – a fin de evitar que se extendiese la maldad. De este modo se cuestionaba de modo general lo genuino de los motivos del corazón de los Testigos. Entre muchos miembros del Cuerpo Gobernante, existía un espíritu de “confiar sólo en nosotros mismos”, no en el resto de la supuesta hermandad.[59] Se reduce seriamente el sentido de responsabilidad hacia otros. No hay ningún sentimiento de culpabilidad por presentar una imagen deformada de la historia pasada de la organización, encubriendo hechos que son desfavorables y que no son normalmente accesibles a la mayoría de testigos. Cuando las predicciones basadas en ciertas fechas se han demostrado equivocadas, la actitud ha sido esencialmente: simplemente no decir nada sobre ello y la gente (el grueso de Testigos) pronto lo olvidará. Miembros del Cuerpo Gobernante podían incluso tener sus propias dudas personales sobre la validez de las declaraciones hechas respecto al año 1914, sin sentir la necesidad de advertir cautelarmente a los testigos en general, respecto a poner confianza implícita en esas declaraciones.[60] De este modo, y de muchos otros, se muestra una actitud cínica que rebaja la inteligencia de la comunidad de Testigos.

Un ejemplo reciente de esta actitud se observa en el cambio relativo a la distribución de literatura. En 25 de febrero de 1990, se anunció en los Estados Unidos que a partir del 1 de marzo de 1990, la literatura de la Watch Tower se distribuiría gratis – sobre la base de donaciones – sin pedir contribución alguna. En los Salones del Reino a través de todo el país se leyó a los testigos información de la organización, que presentaba este cambio como motivado por el interés en “simplificar enormemente nuestro trabajo de educación bíblica y separarnos de los que comercializan la religión”. Se presentó como algo que hacía más accesible la literatura a todas las personas. Por lo tanto, todo el cambio en el procedimiento se encubrió como algo caritativo y desinteresado.[61]

Lo que no se dijo nunca es que, mucho tiempo antes de que se hiciese ese anuncio, la Sociedad Watch Tower sabía que se estaba juzgando en los tribunales de Estados Unidos el derecho de un estado a exigir impuestos sobre la venta de literatura religiosa por ministros religiosos. Esto surgió en relación con la imposición por parte del estado de California de un impuesto del 6 por ciento sobre la literatura distribuida por los ministros de Jimmy Swaggart, uno de los más prominentes telepredicadores americanos. La Sociedad Watch Tower, junto con el Concilio Nacional de Iglesias de Cristo, la Sociedad Californiana para la Consciencia Krishna, y otros grupos religiosos, presentó una demanda amicus curiae (amigo del tribunal) en el caso, pidiendo al tribunal que declarase inconstitucional el impuesto por parte de un estado sobre la venta de literatura religiosa por una organización religiosa.[62] Sin embargo, el 17 de enero de 1991, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos falló a favor del derecho de un estado a exigir ese impuesto. El mes siguiente, febrero de 1991, la Sociedad Watch Tower publicó el anuncio del cambio a un arreglo de distribución de “literatura gratis”. Ese anuncio no contenía ni una sola palabra sobre la cuestión de los impuestos. A los Testigos se les transmitió la idea de que la decisión de la organización se había tomado puramente sobre la base de otros motivos, caritativos y altruistas. Esto es claramente cinismo en forma manifiesta. Un artículo en The Atlanta Journal & Constitution del 3 de marzo de 1990, basado en una entrevista con el abogado de la Watch Tower, Philip Brumley afirmó:

Según dijo el Sr. Brumley, algunas decisiones del Tribunal Supremo, incluida una reciente decisión a favor del derecho de California a fijar impuestos sobre la literatura y las cintas vendidas por los ministros de Jimmy Swaggert, convencieron a los líderes de los Testigos para no sugerir donaciones.

Si de hecho, el factor motivador hubiese sido hacer más asequible a la gente el mensaje contenido en la literatura de la Watch Tower, ¿por qué se limita actualmente este “arreglo de literatura gratis” a los Estados Unidos, Canadá, Alemania, Italia y otros países de Europa, países con una economía notablemente fuerte? ¿Por qué no se hace por todo el mundo? Si se consideró aconsejable una introducción gradual, ¿por qué no se comenzó por algunos de los países más pobres del mundo? ¿Por qué no se implementó en primer lugar en los países del llamado Tercer Mundo, donde la pobreza es extensiva? Si el nuevo arreglo es para mostrar que están separados “de los que comercializan con la religión”, ¿por qué continúan con el viejo arreglo en estos otros países? La realidad es que incluso la palabra “gratis” es más bien hueca cuando se compara con la práctica real. Anteriormente, los Testigos compraban su literatura en el Salón del Reino, y cuando la “colocaban” en manos de las personas, pedían “contribuciones” específicas, quedándose con la cantidad recibida en compensación por lo que habían gastado inicialmente para obtener la literatura. Ahora, ellos consiguen la literatura en el Salón, sin pagar directamente por ella, pero se coloca una “caja de contribuciones” cerca del mostrador de literatura, y hay un sentimiento de presión para contribuir por todo lo que se recibe. Luego, al “colocar” la literatura al público, se les aconseja mencionar a la persona que se queda con la literatura que se acepta cualquier donación de ella, aunque sin especificar ninguna cantidad. Si se recibe alguna donación, el Testigo sabe que no se debe quedar con su importe (lo que cubriría el desembolso que ha hecho por la literatura), sino que debe entregarse a la Sociedad Watch Tower en forma de donación. De este modo, es posible que en muchos casos la organización no sólo recibe lo que recibía anteriormente, sino el doble de lo que recibía antes. Cuando ahora se anuncia alguna publicación en las revistas de la Watch Tower, puede que no se mencione la donación. Sin embargo, si el lector escribe pidiendo la publicación, y no adjunta una donación con el pedido, la práctica de la oficina central es la de enviar a un testigo local a visitar a la persona a su hogar, llevando la publicación solicitada, lo que permite que el testigo sugiera efectuar una donación por ella.[63]

Simultáneamente, la organización ha adoptado el arreglo de ofrecer alimentos “gratis” en las asambleas para los asistentes. Esto también tuvo un precedente. Recuerdo que, mientras formaba parte del Cuerpo Gobernante, el gobierno de Alemania aplicó un impuesto elevado a la oficina sucursal de la Watch Tower, afirmando que las operaciones en los servicios de comida de las asambleas eran claramente operaciones lucrativas. Los Testigos alemanes tuvieron que aportar el equivalente de más de un millón de dólares para pagar el impuesto. En los EEUU, todos los encargados con la administración de asambleas (llamados superintendentes de asambleas de distrito), han recibido instrucciones desde hace tiempo para que la operación del servicio de cafetería cubriese todos los gastos de la asamblea. Los Testigos quizá pensaban que el dinero que introducían en las numerosas cajas de contribución en los lugares de asamblea se usaba para cubrir esos gastos, pero los superintendentes de asamblea tenían dicho que todas esas contribuciones debían ir directamente a la Sociedad Watch Tower, y no se debían usar para cubrir los gastos de asamblea.

Uno se pregunta cuánto tiempo tardará la organización en extender estos arreglos a los países más pobres del mundo. Quizá se den cuenta de que, al contrario de los resultados en los países económicamente fuertes en los que ese arreglo está ahora vigente, el retorno material se reduciría al ponerlo en práctica, ya que no sólo el público en esos países estaría menos dispuesto a hacer donaciones por la literatura que aceptase, sino que muchos testigos se verían imposibilitados a soportar el esfuerzo económico de dar literatura a la gente sin poder cubrir por lo menos sus propios gastos.

De este modo, las palabras que publican los líderes de la organización en alabanza de su nuevo arreglo siguen sonando huecas, y su omisión en manifestar francamente a los miembros los factores que hay tras el cambio – de hecho escondiendo la verdadera razón – persiste como evidencia notable de cinismo, como manifestación de un cierto menosprecio a su inteligencia. Esto difícilmente se puede considerar como amor al prójimo, expresado a los demás del modo que uno quisiera ver expresado hacia sí mismo.

Amistad amorosa

“Un compañero verdadero ama en todo tiempo, y es un hermano nacido para cuando hay angustia”.

– Proverbios 17:17

Recordamos la alegación “Sólo en el paraíso espiritual que existe entre los testigos de Jehová, podemos hallar el amor abnegado que Jesús dijo que identificaría a sus verdaderos discípulos”. Cualquiera que observe o se mezcle con los Testigos de Jehová en un Salón del Reino, antes o después de una reunión, o en alguna de sus grandes asambleas, sería testigo de un sentimiento de camaradería y de unidad y de aparente felicidad entre ellos. La cuestión es si esto es por sí mismo la prueba real de las alegaciones que se hacen, particularmente respecto a la profundidad de estos sentimientos.

¿Es ese sentimiento genuinamente único, diferente del sentido de camaradería, unidad y felicidad aparente que uno puede ver en los encuentros de muchas otras asociaciones, no sólo religiosas, sino las que tienen algún fin social? Como los testigos tienen virtualmente prohibido participar en otras reuniones que no sean las suyas propias, no tienen ninguna referencia, excepto ellos mismos, por la cual juzgar. Esto sólo puede evocar estas palabras de Pablo:

“Porque no nos atrevemos a clasificarnos entre algunos ni a compararnos con algunos que se recomiendan a sí mismos. Ciertamente ellos, al medirse a sí mismos por sí mismos y al compararse consigo mismos, no tienen entendimiento”.[64]

El valor de un amigo bueno y leal está más allá de cualquier medida. Uno pensaría que en un “paraíso espiritual” florecerían tales amistades. Como en cualquier comunidad religiosa, se desarrollan amistades entre los testigos de Jehová, algunas de ellas muy estrechas. Yo tuve algunos buenos amigos durante mis años de asociación. Y una parte considerable de estas personas son todavía mis amigos, pues tenían valores similares, y generalmente estos valores les llevaron eventualmente a separarse de la organización de los testigos. Pero también he llegado a darme cuenta de cuán condicionales son la mayoría de las amistades dentro de la comunidad de los testigos. Esto no es básicamente un defecto de las personas, pues de hecho son como la gente de cualquier otra parte. Más bien es el efecto que el sistema ejerce sobre sus actitudes y su relación.

En realidad, la mera aceptación en el seno de la comunidad es algo completamente condicional. Como hemos visto, la edición de La Atalaya de 1 de abril de 1986, afirma (página 31):

La condición de asociado aprobado entre los testigos de Jehová requiere que uno acepte todo el conjunto de enseñanzas verdaderas que se hallan en la Biblia, lo que incluye aquellas creencias bíblicas que son características de los testigos de Jehová.

No basta la aceptación de “enseñanzas verdaderas que se hallan en la Biblia” – debe ampliarse con la calificación adicional de “aquellas creencias bíblicas que son características de los testigos de Jehová“.[65] Aunque la organización de los testigos alega ser distinta de otras religiones sujetas a un credo, que a menudo es anticuado, con siglos de edad, ella misma tiene su propio credo, a pesar de que algunos de sus elementos son de reciente adopción. El mismo término “credo” se evita y se sustituye simplemente por expresiones como “el gran cuerpo de verdades que Jehová Dios ha edificado entre su pueblo unido en el transcurso de los pasados 100 años” o el “modelo del ‘lenguaje puro’ que Jehová bondadosamente ha enseñado a su pueblo durante el pasado siglo”.[66] Pero esta terminología sólo produce una distinción sin diferencias, pues un “credo” alega ser precisamente eso, un cuerpo de creencias fundamentales, delineado oficialmente para ser aceptado como verdad divina por aquellos que lo adoptan. Cualquier diferencia con otras religiones que se alegue en este respecto desaparece cuando se examina. El credo puede cambiar, lo que se enseñaba puede rechazarse, quizás volverse a instaurar más tarde, pero sea lo que sea el credo en ese momento debe de aceptarse completamente, o uno se enfrenta al rechazo como ‘asociado aprobado’. En el “paraíso espiritual” cualquier amistad se establece sobre esa condición.

¿Cuán sólida es esa base para la amistad? Como se ha indicado, muchas de las creencias doctrinales han sido extremadamente volátiles, cambiando algunas de ellas con variedad y frecuencia calidoscópicas. Esto se hizo suficientemente evidente, incluso a los líderes, de modo que a menudo emplearon la expresión “verdad actual”.[67] Los ejemplos de cambios doctrinales son notablemente numerosos, y sólo pueden evocar y confirmar la veracidad del principio expresado en las afirmaciones de Jesús acerca de los resultados decepcionantes de edificar sobre arena, que cede y carece de estabilidad, y acerca de la vanidad de la adoración que se edifica en torno a reglas humanas. Estos cambios recuerdan igualmente la referencia del apóstol Pablo sobre lo indeseable de ser como “pequeñuelos, aventados como por olas y llevados de aquí para allá por todo viento de enseñanza por medio de las tretas de los hombres”, mientras ellos van dando bandazos en una y otra dirección, promoviendo sus puntos de vista.[68]

Solamente el necio rehusa cambiar. La persona sensible reconoce sus propias limitaciones e imperfecciones. La verdadera sabiduría tiene como compañeras inseparables tanto a la modestia como a la humildad.[69] Pero si es tonto rehusar hacer cambios, es igualmente tonto fundamentar la confianza ylas convicciones sobre lo que no es estable, comprometerse a un sistema de creencias que se basa en las opiniones fluctuantes y cambiantes de hombres imperfectos. El factor lamentable en la historia de la organización de los Testigos no es principalmente la inestabilidad de sus enseñanzas, sino la insistencia, particularmente desde los años 1920 en adelante, en que todos deben aceptar todas las enseñanzas que estén vigentes, como si fuesen verdad sólida y estable. El aceptarlas significa estar “en la Verdad”, rechazar alguna de ellas lo coloca a uno “fuera de la Verdad”. La amistad condicionada a esta aceptación exige que uno cambie cuando quiera que las enseñanzas cambian – de otro modo la amistad condicional se pone en peligro.

La prueba real de cualquier amistad es cómo responde a las dificultades. En un artículo intitulado “Amigos verdaderos… ¿por qué son tan difíciles de hallar?”, La Atalaya comenta:

“Hay quienes tienen un carácter superficial, en el sentido de que se preocupan sólo de los aspectos superficiales de la vida. Hay otros que no están dispuestos a hacer los sacrificios que la amistad exige. “¡No se familiarice mucho!”, es el consejo que se oye muy a menudo hoy día.

“. . . Cierta anciana dijo lo siguiente: “Aman, pero desde lejos”. Aun entre personas en cuya cultura los besos y los abrazos son muestras de cortesía comunes, quizás no exista verdadero apoyo en tiempos de extrema necesidad”.

Bajo el subtema “Amistades superficiales”, el artículo pasa a decir:

“No obstante, muchas personas afirman que sí tienen amigos. Pero ¿cuán profundas son dichas relaciones? En muchos casos hay quienes se interesan en alguien por lo que dicha persona pueda ofrecer, no por lo que ella es. Por eso es probable que dichas amistades duren poco, pues tan pronto el “amigo” deja de ser útil, él o ella queda descartado”.[70]

Creo que cualquier testigo que se tome el tiempo para sopesar el asunto, se dará cuenta de cómo al fin y al cabo, la amistad entre los testigos se basa en el tener la aprobación de la “organización” y en lo que uno puede ofrecer en ese contexto de organización, no en lo que uno es como persona, o en las cualidades que tiene y los valores que sostiene. Las cualidades o los valores de la persona tienen mérito solamente en la medida en que se amolden a los intereses de la organización y contribuyan a su adelantamiento. Ese tipo de amistad es en gran medida como la que proviene de formar parte con una buena posición de un club, una asociación, un sindicato o algún otro grupo similar.

El énfasis intenso en las obras dentro del programa de trabajo de la organización afecta fuertemente a las actitudes. Personas que con su intensa actividad en el “servicio del campo” contribuyeron en un tiempo al sostén de la organización, y que, debido a dificultades económicas, problemas de salud, asuntos familiares u otras causas, han tenido que reducir su actividad considerablemente, sienten con demasiada frecuencia que el interés en ellos se desvanece en proporción a esa disminución en lo que pueden dar en el servicio. Algunos que participaron en  el “servicio de tiempo completo” como precursores, misioneros, superintendentes viajantes, y permanecieron en sus puestos hasta edad avanzada, experimentan que no hay nada realmente recíproco en todo eso – mientras todavía tenían algo que dar, la organización aceptaba gustosamente sus sacrificios y cualquier aumento en el número de miembros que ayudaba a producir, pero cuando ya no tenían la facultad de dar en la forma deseada, fueron “archivados”, recibiendo una carta formal reconociendo su anterior servicio, y después de eso fueron esencialmente olvidados. A diferencia de otros sistemas religiosos, la organización no tiene ninguna provisión de jubilación realista para esos representantes que han estado activos durante mucho tiempo. Hombres que pasaron años en el trabajo de circuito junto con sus esposas, mudándose de un lugar a otro semana tras semana, son puestos en lo que se llama “lista de precursores especiales enfermos”, cuando ya no son capaces de seguir el exigente programa. La subvención mensual que ellos reciben nunca podría, por sí misma, cubrir adecuadamente el coste de la vida en el mundo actual. A menudo tienen que llevar una vida de verdadera austeridad, a menos que reciban ayuda de parientes o de antiguos conocidos. Muchos son prácticamente objetos de la caridad. El calor del interés que se les muestra, el grado de estima y las expresiones de afecto, rara vez continúan en la misma medida que antes. Ellos son las mimas personas, tienen las mismas cualidades, pero, empleando las palabras de La Atalaya, lo que ellos “pueden ofrecer” ha disminuido, y no son tan “útiles” como en el pasado.[71]

En la última década y en toda la organización, un número memorablemente grande de hombres que sirvieron fielmente como ancianos durante años ha decidido renunciar a su puesto. A veces, la razón ha sido simplemente el sentir que sus esposas e hijos merecen más de su tiempo y atención. Otras veces ha sido porque no podían imponer en conciencia ciertas normas de la organización o apoyar ciertas enseñanzas. Al renunciar, quizás hayan preferido no dar a conocer esos sentimientos y solamente han dicho que su renuncia se debía a “motivos personales”. Sin embargo, muchos de éstos han expresado que este paso produjo una reacción inesperada de frialdad súbita de parte de la congregación, incluso una disminución de amistades y en algunos casos rechazo virtual, que el anuncio de que ellos ya no eran ancianos hizo que los compañeros Testigos los vieran igual que si debieran ser evitados por malhechores.

En un artículo consecutivo sobre cómo encontrar “amigos verdaderos”, La Atalaya  citada habló del “amigo por interés”, y dijo que una verdadera amistad:

“. . . está basada en un aprecio del verdadero valor de aquel a quien uno extiende su amistad. . . . el amigo firme permanece constante y se adhiere a la amistad a pesar de condiciones de prueba o dificultad, o aunque surjan circunstancias que exijan que se someta a un examen de conciencia”.

El amigo leal no se retrae de decir la verdad por temor a cómo reaccionará la otra persona. “Las heridas infligidas por uno que ama son fieles”, dice la Biblia (Proverbios 27:6). . . El verdadero amigo lo amará a usted porque usted ‘dice la verdad’, aunque se trate de un consejo que se dé a manera de corrección. (Proverbios 9:8.)

“También es prudente evitar ser demasiado curioso o preguntón, meterse en los asuntos personales o tener una actitud posesiva. La modestia nos impulsará a no ser dogmáticos. La amistad ciertamente no nos da el derecho de imponer nuestras opiniones o gustos personales en otros”.[72]

Todas estas afirmaciones expresan sentimientos nobles y verdades. Sin embargo, en la aplicación que hace la revista, éstas se emplean para promover la idea de que la verdadera amistad sólo se puede encontrar dentro de la comunidad de los Testigos. Dentro de esa comunidad, el criterio para mostrar amistad, y la lealtad que caracteriza a un amigo verdadero, están ligados firmemente a la conformidad con la organización. Muchos Testigos tienen cualidades que harían de ellos los mejores amigos: una naturaleza genuinamente afectuosa, preocupación altruista por los intereses de los demás, modestia, amplitud de miras, respeto por la privacidad de los demás y por el derecho a sus propias opiniones. Y manifiestan estas cualidades – al grado que lo permiten las normas de la organización. Esas normas les obligan a expresar una amistad condicionada a que la otra persona tenga la aprobación de la organización, condicionada a la total aceptación de sus enseñanzas y reglas, al apoyo de su programa de actividad. El amor a Dios y a Cristo, el respeto a las Escrituras, el amor a las personas, las normas de moral elevadas, el actuar de conciencia – nada de estas cualidades asegurarán la continuidad de las expresiones de amor hacia una persona, si él o ella no cumple con las citadas condiciones de la organización

Según un dicho, toda organización no es más que la sombra alargada del hombre o hombres que están en la dirección y que la controlan. ¿Actúa, entonces, la misma organización Watch Tower como un amigo verdadero, del tipo por el que aboga en sus propios comentarios, arriba citados? ¿O exige una lealtad a sus miembros que ella misma no practica? ¿Se muestra ella amigable y leal solamente , o principalmente, con aquellos que le pueden dar apoyo, tiempo, dinero, esfuerzos y sumisión a sus ideas y reglas – lo que aumenta su tamaño e influencia? ¿Se muestra ella amigable y encomia a los que hacen eso en gran medida dando mucho, pero es fría con los que lo hacen a un grado menor, insinuando sutilmente que esperaba más de ellos? ¿Ama ella a los que se sienten movidos a “decir la verdad” de modo constructivo, o más bien considera que está por encima de cualquier corrección de nadie, excepto de Dios, colocando airadamente sobre los que expresan reprobación la etiqueta de enemigos no sólo de ella, sino de enemigos de Dios? ¿Evita el “ser demasiado curiosa o preguntona, meterse en los asuntos personales o tener una actitud posesiva” hacia los miembros, o más bien asume el derecho de inmiscuirse en virtualmente cada aspecto de su vida, promoviendo sus propias opiniones dogmáticas sobre cómo deben ellos dirigir una gran parte de sus asuntos privados, cómo deben pasar el tiempo, qué deben leer, qué empleo es aceptable, qué actitud deben tener sobre la educación de sus hijos, a qué grado se deben interesar en otras personas fuera del área de control de la organización y cuán lejos deben llegar al mostrarles generosidad? ¿Ofrece ella meramente sus opiniones como simples opiniones, o en cambio las promueve persistentemente, insinuando al mismo tiempo que el no aceptarlas demuestra falta de respeto? ¿No vería uno este tipo de “amistad” en un nivel personal, individual, como algo opresivo? Sin embargo, muchos que no tolerarían a ningún individuo esta imposición de normas, la aceptan cuando proviene de un sistema.

El conocimiento que, como miembro de la organización, tiene el testigo sobre el punto de vista de ésta, sólo puede distorsionar la calidad de su propia amistad con cualquier otro miembro. El espíritu posesivo expresado por la organización no puede menos que limitar severamente el grado y la intensidad de esa relación, creando un clima en el que se pone en peligro la altruista, denodada y abnegada lealtad de la amistad genuina.

Generalmente, cuando alguien que ha pasado gran parte de su vida en la organización de los testigos llega a la conclusión de que no son sólidas las alegaciones de tener en exclusiva el favor de Dios, esto produce un sentimiento de aflicción, un periodo de crisis marcado por una lucha intensa entre la apelación a la lealtad a la organización y la voz de la conciencia. En esos momentos, uno normalmente se dirige a amigos íntimos por ayuda, o consuelo, o fuerza adicional. Una de las grandes bendiciones de la verdadera amistad es precisamente ese sentimiento de libertad para expresar asuntos que producen profunda preocupación, sabiendo que, aunque el amigo pueda estar en desacuerdo, escuchará y dará consideración honesta a las razones y especialmente a las motivaciones de uno. En el “paraíso espiritual”, sin embargo, cualquier expresión franca de un punto de vista diferente, sin importar cuán cabal sea, levanta automáticamente una nube de sospecha. Comienzan a soplar vientos de rumores. Comienza la prueba para saber si los amigos de uno son “amigos por interés” o no, para conocer cuán leales demostrarán ser “a pesar de condiciones de prueba o dificultad, o aunque surjan circunstancias que exijan que se sometan a un examen de conciencia” (empleando las expresiones de La Atalaya). Aunque no siempre, los resultados generalmente son decepcionantes. Rara vez se da consideración a si la observación que uno hace es verdadera o no, pues la persona abordada puede que no tome el tiempo necesario para considerar si tiene validez. La “sombra alargada” de los líderes de la organización oscurece la amistad y le produce casi automáticamente un efecto enfriador.

Con demasiada frecuencia, cuando uno atraviesa una situación de crisis que produce la pérdida del favor de la organización, la reacción es (empleando las palabras que La Atalaya aplica a falsos amigos), “¡No se familiarice mucho!” Otros han dicho: “No conozco los detalles y prefiero no saber.” Otros, al saber que ha habido acción adversa por parte un “comité judicial”, han dicho: “No conozco las circunstancias, pero el individuo debe haber actuado mal, o la organización no habría tomado la acción que tomó”. De ese modo se considera a la persona presunta culpable, sin haber oído la evidencia. Conozco personalmente un número de amistades de largo tiempo, en las que ambas partes vieron las mismas falacias y errores en la organización, y que se sintieron libres de discutirlas en conversaciones privadas. Sin embargo, cuando una de las partes se vio sometida a escrutinio de parte de la organización, la otra – quizás con cierto grado de desconcierto y asegurando que “El respeto que te tengo no ha cambiado, y todavía eres mi amigo” – dijo en efecto que las circunstancias hacían necesario interrumpir la comunicación y la asociación. Como lo señala La Atalaya citando el comentario de la anciana: “Aman, pero desde lejos”, en contraste con el amigo “más apegado que un hermano” en tiempo de crisis.[73]

Esta preocupación por la aprobación de una organización y la correspondiente falta de interés por la verdad, no son en ningún modo exclusivos de los testigos de Jehová. También es cierto de otras organizaciones religiosas. Hace unos años, mientras estaba visitando California, unos amigos me llevaron al Ambassador College. Se trata del mayor centro educacional de la Iglesia Mundial de Dios, que fue fundada por el difunto Herbert W. Armstrong, y ocupa una posición comparable a la que tiene la Escuela de Galaad en la Sociedad Watch Tower. Mientras estaba en el gran comedor con estilo de cafetería, no pude evitar observar la similitud de la gente y el entorno con lo que se encuentra en un comedor de cualquier institución de la Watch Tower, como Betel de Brooklyn. Los alrededores eran agradables, todo estaba escrupulosamente limpio, la gente joven, de diferentes orígenes raciales, estaba vestida nítidamente, muchos llevaban portafolios, y sus caras reflejaban un sentimiento de dedicación. La impresión inicial no podía ser otra que la de unidad pacífica, de solicitud en dar a conocer lo que aquellos allí entendían que es el propósito de Dios.

Más recientemente leí una carta publicada en un periódico llamado Ambassador Review. Estaba escrita por un anterior miembro de la Iglesia Mundial de Dios, que había formado parte del personal de Ambassador College. En 1972 comenzó a experimentar serias dudas sobre la validez de las alegaciones de la religión, pero como él decía, sentía que esa era la iglesia verdadera de Dios y que Dios “cuidaría de la situación”, y que si de hecho esa “era la única iglesia verdadera, ¿a donde más podría ir?”. Añadía que “muchos en la iglesia decían que nunca deberíamos ni siquiera abrir la literatura escrita por un ‘disidente'”. Sin embargo, finalmente se apartó de esta organización (en 1974), y entre las conclusiones a las que había llegado, estaban estas:

Antes de que una persona se convierta en miembro de la Iglesia Mundial de Dios, se le anima a “probar todas las cosas, quedándose con lo que es verdadero”. El ministro les dice: “No crean lo que nosotros decimos – pruébenlo”. “Si enseñamos en contra de la Palabra de Dios, no nos sigan”. Por desgracia, una vez que uno está en la Iglesia Mundial de Dios, comienza el proceso contrario. Se le dice al adepto que “El Sr. Herbert W. Armstrong está más cerca de Dios y tiene más de su Espíritu Santo que cualquier otro”. . . Este tipo de razonamiento circular se enseña a todos los miembros, y se aplica a un menor grado [a niveles sucesivos de líderes, de arriba hacia abajo]. Cuando se llega al adepto más inferior, su opinión carece de valor, si se le compara con los centenares de adeptos que deben estar más cerca de Dios, porque tienen posiciones más elevadas, o que tienen posiciones más elevadas porque están más cerca de Dios“.

Hay mucho ahí que suena familiar. El mismo proceso inicial, insistiendo en la convicción personal al atraer personas, seguido después, una vez que están dentro, por el mismo proceso de subordinación a una estructura de autoridad. Entre los Testigos de Jehová, nadie está considerado en relación más estrecha con Jehová Dios y Cristo, que aquellos que componen el Cuerpo Gobernante. Ellos creen que el Espíritu Santo opera de un modo especial hacia esos hombres. Aquéllos a los que La Atalaya  se ha referido como “los miembros comunes” creen que el poner en duda la dirección de este Cuerpo es poner en duda la dirección de Dios sobre su pueblo.

El anterior miembro de la Iglesia Mundial de Dios continúa diciendo:

De este modo el adepto es despojado de toda confianza en sí mismo o en el Espíritu Santo sobre él. Coloca al Sr. Herbert W. Armstrong y al resto de los ministros en posición de definir lo que él debe creer – en lugar de Jesucristo y de la Biblia. El ministro muestra cuidadosamente a los legos cómo probar con la Biblia las creencias de la Iglesia Mundial de Dios. El adepto cree que su creencia esta sólidamente fundamentada en la Biblia, pero para poder demostrarlo por sí mismo, debe apoyarse en los textos clave y en las explicaciones que ha recibido. No quiero decir necesariamente que todas estas creencias o explicaciones son incorrectas, sino que el adepto está siendo convertido en una persona espiritualmente dependiente, y su dependencia primaria no es de Cristo o de la Sagrada Escritura, sino de Herbert W. Armstrong y de los ministros de la Iglesia Mundial de Dios.

“. . . No hace falta ser una persona espiritualmente fuerte para meramente aceptar exactamente lo que la [iglesia] enseña y para obedecerla estrictamente. En cambio, se requiere fortaleza de personalidad y de espíritu para cuestionar, investigar, probar, y entonces actuar por convicción propia, sin importar lo que diga la [iglesia] o cualquier otro.[74]

El notable paralelo entre las condiciones que él describe en esta religión y las que prevalecen entre los testigos de Jehová deberían de ser obvias para todo Testigo – sólo hay que sustituir “Cuerpo Gobernante” y “la organización” en el lugar de las referencias al Sr. Armstrong o a los “ministros” de la iglesia, y la descripción concuerda con precisión. Todas las organizaciones religiosas se empeñan obviamente en infundir lealtad en sus miembros, alentando la sumisión a la supervisión de los líderes. Se añade un grado adicional de censurabilidad cuando existe un agudo contraste entre la realidad y las alegaciones extremas que hace una organización de sí misma, la constante autoalabanza y autorecomendación, acompañadas de una igualmente constante depreciación de todas las demás y de su historial religioso.

El clima de temor que, por consiguiente, se encuentra en el “paraíso espiritual”, y su efecto en la libertad de expresión, es parecido al que se experimenta en países controlados por sistemas totalitarios, donde uno debe estar constantemente en guardia debido a un sistema de “informadores”. En numerosos casos, el propio cónyuge, miembros de la familia o parientes, han amenazado con “ir a los ancianos” simplemente porque la persona cuestiona en conciencia la base bíblica de ciertas enseñanzas, o porque abandona discretamente la asistencia a las reuniones de la organización. A veces es la puesta en práctica de esa amenaza por miembros de la familia lo que lleva a audiencias judiciales. El resultado es una situación como la que hace tiempo provocó que el profeta de Jehová diese la advertencia:

No pongan su fe en un compañero. No cifren su confianza en un amigo íntimo. De la que se reclina en tu seno guarda las aperturas de tu boca. Porque hijo desprecia a padre; hija se levanta contra su madre; nuera contra su suegra; los enemigos de un hombre son los hombres de su casa“.[75]

En la literatura de la Watch Tower, se cita a menudo la amistad de David y Jonatán como un ejemplo de la unidad leal que debería encontrarse en la congregación de Dios.[76] Sin embargo, la lealtad de Jonatán hacia David contraste fuertemente con la que se encuentra generalmente en la organización de los testigos. David se vio en una posición de repentina desaprobación por parte de lo que entonces constituía la estructura organizativa nacional de Israel, dotada de una cabeza visible ‘elegida teocráticamente’, el rey Saúl. Fue considerado enemigo por el dirigente ungido de esa organización, fue forzado a vivir como una persona “desasociada” o “expulsada”[77] David incluso se escondió durante un tiempo en Gat, entre los filisteos paganos, el pueblo que en última instancia causó la muerte de Saúl, y también puso a sus padres bajo la protección del rey de Moab.[78] Si Jonatán hubiese vivido de acuerdo con el concepto de la Watch Tower de un deber preponderante de mantener y secundar todas las reglas de la organización, hubiese interrumpido rápidamente toda asociación con David. Muy al contrario, aún sabiendo que la más alta autoridad de la organización nacional lo consideraba como un enemigo, Jonatán continuó reuniéndose por su cuenta con David, incluso habló en defensa de este hombre condenado y exilado, ante la autoridad ungida y teocráticamente elegida de la organización. Hizo esto porque creía que David estaba bendecido por Jehová, a pesar del rechazo de la organización que estaba experimentando.[79] La lealtad de Jonatán no se basaba en, ni estaba controlada por, la aceptación y la aprobación de la organización. Tenía un fundamento mucho más elevado. Aunque quizá sea raro, entre los testigos de Jehová hay personas que han demostrado valientemente esa clase de amistad, a pesar del resultado que sabían que les esperaba.

El fruto del gozo

En la lista de los frutos del Espíritu, el apóstol coloca “gozo” después de “amor”.[80] Como en los otros aspectos del pretendido “paraíso espiritual”, lo genuino de este fruto presenta un contraste entre la apariencia y la realidad.

Durante los casi sesenta años de mi vida que pasé en asociación con los testigos de Jehová, he tenido muchas experiencias gozosas, y conservo algunos recuerdos agradables. Aunque ahora soy definitivamente más feliz, no era “infeliz” entonces. No obstante, sé que cualquiera que fuese el grado de felicidad que alcanzaba, siempre estaba limitado y restringido por un sentimiento de presión constante. El problema no era la presión interna, que resulta de la motivación del corazón, ya que ésta produce hechos espontáneos que me trajeron mucha felicidad. El problema estaba en la presión externa que parecía reclamar todo mi tiempo y todo lo que yo era, que desarraigaba las acciones y el uso del tiempo verdaderamente espontáneos. Durante los veinte años que pasé como misionero, sentí afecto cálido por las personas donde serví, muchas de ellas de condición humilde, y todavía mantengo ese sentimiento. Disfruté viviendo entre ellos en sus países. Mirando atrás, me doy cuenta de que la mayor parte de la felicidad que tuve, fue debido a la gente como personas, más bien que a algo directamente atribuible a la misma religión.

Hemos visto en capítulos previos como representantes responsables de la organización se han hecho eco del sentimiento de presión que sienten la mayoría de los testigos, una presión sostenida por el flujo continuo de exhortación a mayor esfuerzo, a través de las comunicaciones de la oficina central de Brooklyn y de sus representantes viajantes. Esa presión constante, y la tensión que origina, no contribuye a la salud emocional ni a la verdadera felicidad. No conduce al genuino crecimiento espiritual, ni al gozo que éste produce. Contribuye a una rutina de actividad que a menudo aporta un escaso sentido de logro, y que se mantiene principalmente por el sentimiento de culpa que crea la presión de la organización.

Mucho del gozo de los testigos se atribuye a que participan de un “rico banquete” de alimento espiritual. Aunque se les dice regularmente que espiritualmente son “el pueblo mejor alimentado de la tierra”, el hecho es que, cuando se sienten seguros de poder hacerlo, los Testigos frecuentemente reconocen un sentido de monotonía, de uniformidad fatigante, en sus reuniones, incluso en sus grandes asambleas, que son repeticiones anuales de lo que se ha dicho vez tras vez en asambleas anteriores. Sus “reuniones de servicio” manifiestan muchos de los rasgos de las reuniones de vendedores, con énfasis en técnicas y constantes exhortaciones a mayor actividad y productividad. Los programas de las asambleas son extraordinariamente predecibles de año en año. Todos los discursos de cualquier extensión, presentados localmente o en asambleas, se deben amoldar escrupulosamente a los guiones que suministra la propia organización. Al escuchar, se oye realmente a la organización, no a la persona que está hablando. A menudo, cuando se les pregunta qué aprendieron en una reunión o en el programa de una asamblea, a los testigos les cuesta recordar algo sustancial, para poder responder. Raramente regresan de la reunión con algo que permanece en sus mentes como genuinamente fortalecedor de la fe, o que puede contribuir a perfeccionar su servicio a Dios y sus esfuerzos por vivir cristianamente.

La juventud entre los testigos de Jehová expresa particularmente su sensación de aburrimiento en estas reuniones, encontrando mucho que es monótono. Siempre ha sido notablemente alta la proporción de hijos de testigos de Jehová que, después de alcanzar la mayoría de edad, abandonan la organización. Una carta enviada a la oficina central por un anciano de largo tiempo y “superintendente de ciudad”, hizo estos comentarios sobre la instrucción de los jóvenes en los hogares y en las congregaciones:

La enseñanza en el hogar ha sido, en muchos casos, superficial. La profundidad es escasa, la coherencia está ausente. Algunos padres han edificado jóvenes superlativos con materiales “incombustibles”. Otros se educan a sí mismos y aunque están expuestos a la verdad, ésta nunca tuvo gran significado para ellos. Así, se casan, consiguen un empleo, comienzan una familia y se pierden por el foro. Están presentes, pero siempre en el perímetro.

Por ejemplo, he conducido reuniones con jóvenes en la congregación, con el objetivo de mejorar el habla y la lectura. También están orientadas a enseñar y aprender la Biblia. No están organizadas; son informales. Pero todos los participantes piden más de estas sesiones. Les gusta venir, y pronto otros vienen con ellos. Esta actitud es completamente opuesta a las reuniones de congregación. ¿Por qué? Ellos se INVOLUCRAN PERSONALMENTE. Se valoran sus opiniones, se destaca su progreso, y trabajan duramente por calificar para recibir asignaciones. . . Sé que esto no se puede hacer en todas partes; no tenemos el personal. Pero el concepto es correcto, según creo, porque funciona.[81]

El anciano mismo dice que el que a los jóvenes ‘les gusta venir’ es una actitud “completamente opuesta a las reuniones de congregación” y que la implicación personal y el aprecio por sus opiniones eran una parte importante de la diferencia. Lo que hizo fue por su propia iniciativa, no fue apoyado por el programa propio de la Sociedad, ni fue sugerido por la Sociedad. En realidad, si otras personas, incluso ancianos, hubiesen empezado a seguir su ejemplo, lo más probable es que hubieran sido avisados para que no ofreciesen una alternativa al programa propio de la organización.[82] Esto sigue siendo así todavía hoy.

Es un hecho conocido que la mayoría de los testigos leen solamente el material programado en el libro o revista asignado (si acaso lo hacen de antemano) y que raramente se toman el tiempo de leer o de meditar en los textos bíblicos citados. En virtualmente todo artículo y en toda discusión bíblica, se intercala regularmente a la organización – sus reglas, sus metas, su supuesta importancia – y esto emborrona el entendimiento de los textos bíblicos citados y ensombrece, o incluso elimina, el sentido del contexto. A los miembros no se les anima a emplear la mente como cristianos maduros individuales, sino que se les recuerda constantemente la necesidad de amoldarse, de evitar todo lo que se parezca al “pensar independiente”, de aceptar, como si viniese de Dios, lo que el “esclavo fiel” les sirve. Parece que nunca se les ocurre que para que exista convicción personal genuina debe haber un pensar independiente, pues todos nosotros debemos llegar a conclusiones como individuos, con el libre ejercicio de la conciencia y de nuestras fuerzas mentales.

De modo similar a la situación descrita en el texto de Isaías, el alimento del “banquete espiritual” resulta ser más ilusión que realidad, y el hambre espiritual permanece. Es un hecho triste, que cuando una persona intenta aumentar su conocimiento y madurez espiritual por esfuerzo personal más allá del programa rutinario establecido, la mayoría de las veces entra en un conflicto con la organización.

¿Limpieza y unidad superiores?

“Porque no nos atrevemos a clasificarnos entre algunos ni a compararnos con algunos que se recomiendan a sí mismos. Ciertamente ellos, al medirse a sí mismos por sí mismos y al compararse consigo mismos, no tienen entendimiento.”

– 2 Corintios 10:12

El nivel de moralidad que se encuentra entre los testigos de Jehová es incuestionablemente mucho más elevado que en el mundo en conjunto. Creo esto sobre la base de mi experiencia entre ellos por muchas décadas. La cuestión es si el nivel moral es tan excepcionalmente elevado, y si la incidencia de transgresiones es tan sobresalientemente baja, como para concordar con el concepto de “paraíso espiritual”, uno sin igual en ninguna parte. Lo que se dice aquí, por tanto, no es un intento de degradar o minimizar el buen registro de los testigos por su obediencia a las leyes o por su moralidad, cuando se contrasta con la gente en general. Ni es el caso de “condenar con elogios tímidos”. El propósito es solamente considerar si ese registro es tan notablemente superior como para justificar la descripción que la organización Watch Tower hace de sí misma, como una isla virtual de moralidad, distinta y superior a todas las otras religiones. Las reglas de juicio que emplea la organización en esa recomendación de sí misma, merecen un examen.

Se puede crear una imagen ilusoria por medio de una utilización muy selectiva de experiencias o declaraciones. De 100 experiencias, 95 pueden ser negativas, pro si solamente se dan a conocer las 5 positivas, es posible crear una impresión muy favorable. También es una impresión falsa.

Lo contrario también es cierto, ya que se crea igualmente una falsa impresión si se hacen públicos unos pocos factores negativos y se suprimen los favorables, más numerosos.

Sería incorrecto evaluar la organización de los testigos por cualquiera de estos métodos. También sería incorrecto que la organización de los testigos evaluara otras religiones sobre la base de tales métodos. ¿Qué muestra la evidencia?

En las publicaciones de la Sociedad Watch Tower, por lo menos desde los años 1920 en adelante, sería extremadamente difícil encontrar afirmaciones favorables sobre cualquier religión que no sea la suya propia. En contraste, cualquier cosa desfavorable sobre otro sistema de creencias se convierte en material digno de consideración para ser incluido en sus publicaciones, como por ejemplo actos de inmoralidad, falta de honradez u otras maldades. Cuanto más desfavorable es, más fácil es que sea incluida. No parece que sea de interés, si el incidente, circunstancia o actitud son realmente representativos de la religión en conjunto. Esta norma crítica se aplica a todas las otras religiones. Una norma muy diferente, prácticamente opuesta, se aplica a la suya propia.

Sólo en raras ocasiones se puede leer que se admite algún mal proceder específico cometido por miembros de la organización de los testigos. Un ejemplo apareció en La Atalaya de 15 de marzo de 1988 (páginas 16 y 17), con relación a un anciano que cometió adulterio con una testigo casada. El esposo no testigo de la mujer fue al Salón del Reino con una escopeta y disparó contra su esposa y el anciano. Pero se debe señalar que, tiempo antes de que apareciese en la revista La Atalaya, este asunto había recibido publicidad en el periódico de mayor tirada de la ciudad de Nueva York, y, por tanto, estaba ya realmente “en el aire”. El reconocer algo que es extensamente conocido, difícilmente puede verse como un ejemplo de franqueza o candor o humildad de parte de una organización.[83]

No es de esperar en justicia, que una organización airease al mundo todos las transgresiones y malos actos de sus miembros, ya que esto podría no servir para un propósito válido, y sería tanto falto de bondad como perjudicial. Lo que está mal es crear la impresión de gran superioridad moral, por medio de publicar ampliamente los fallos de aquellos de otras creencias, haciendo parecer que son comunes y típicas de todos los miembros en conjunto, mientras que se suprime casi totalmente cualquier admisión de fallos similares a escala similar dentro del propio sistema de creencia. ¿Pero son esos fallos evidentes a escala similar entre los testigos de Jehová?

En la oficina central de Brooklyn, tal y como sé personalmente por haber trabajado allí, hay archivadores enteros del Departamento de Servicio llenos con los registros de casos de transgresiones, algunas menores, muchas de ellas mayores, por parte de los Testigos. Abarcan toda la gama de transgresiones, desde fornicación, adulterio, homosexualidad, incesto y abuso sexual de niños, hasta fraude, robo, maltrato de esposas, y homicidio. Registros comparables a esos de los EE.UU. se pueden encontrar en las oficinas sucursales de la organización a través de todo el mundo. En otra rara declaración, La Atalaya de 1 de enero de 1986 (página 13) reconoce que el “paraíso espiritual” no ofrecía ninguna garantía real de protección contra la inmoralidad. Dijo:

Por extraño que parezca, aun personas prominentes en la organización de Jehová han sucumbido a prácticas inmorales, como la homosexualidad, el intercambio de esposas y abuso deshonesto de menores. También ha de decirse que, de las 36.638 personas que fueron expulsadas de la congregación cristiana el año pasado, la mayor parte de las expulsiones tuvieron que ver con prácticas inmorales“.

Como reconoce la afirmación citada, estas transgresiones no están limitadas a algún segmento, sino que alcanzan todos los niveles. Personas en posiciones de autoridad en la central internacional o en oficinas sucursales no están de ningún modo exentas, y puedo recordar casos de representantes de oficinas sucursales envueltos en hurto, robando de los fondos de la sucursal, con un historial de alcoholismo, implicados en relaciones sexuales adúlteras, en un caso con una prostituta, en otro caso con la esposa de un misionero que vivía en la oficina sucursal, y otras faltas morales.

Como ejemplo de dar una apariencia engañosa, La Atalaya de 15 de enero de 1985 (página 20) se refiere a un periodista de Quebec que escribió favorablemente sobre una asamblea de testigos en Montreal. Cita de sus palabras diciendo:

Si fueran las únicas personas en el mundo, no tendríamos que cerrar las puertas con llaves ni poner la alarma contra ladrones de noche“.

El periodista es libre de pensar así. El no sabe que en la central internacional de Brooklyn, donde se encuentra la mayor concentración de testigos de toda la tierra, hace décadas se hizo necesario instalar cerraduras en todas las puertas a las zonas de estar, y no puedo recordar ningún período de tiempo durante mis quince años allí, en el que no hubiese por lo menos un ladrón testigo actuando entre la “familia Betel”. Eran necesarias advertencias periódicas por parte del cabeza de mesa en relación con dejar artículos de valor desatendidos o desprotegidos. Mientras que el hurto, el alcoholismo, o faltas similares estaban limitadas a relativamente unos pocos, se debe recordar que esto ocurría en una comunidad que contaba con menos de 1900 personas en aquel tiempo, por tanto, como una ciudad más bien pequeña, pero con una población especializada de la cual se esperaría una menor incidencia de fechorías que en la pequeña ciudad.

Las publicaciones de la Watch Tower consistentemente alegan que la actividad regular en el “servicio del campo” de casa en casa constituye una fuerte protección contra la debilidad espiritual y las malas acciones. No obstante, la mayoría de las personas mencionadas en las oficinas sucursales y en la central internacional estaban activos en esa obra. Falta la evidencia que muestre que la incidencia en las transgresiones se ve reducida, a un grado cuantificable, por factores tales como la actividad en el servicio del campo o la asistencia a las reuniones; ni hay nada que demuestre que los casos de malos actos entre los que están en el servicio de “tiempo completo” son menos frecuentes que entre los que no lo están. En una carta a la oficina central de Brooklyn, un Testigo con más de treinta años de asociación, escribió:

Temo que mi intento de transmitir lo que está pasando aquí pueda sonar exagerado, porque la realidad de la situación es realmente siniestra. Pienso en las cuatro personas en la congregación que intentaron suicidarse (dos de ellas precursores). Pienso en los problemas conyugales serios en la congregación (incluidos por lo menos media docena de precursores). Estos problemas parecen estar directamente relacionados con los problemas de congregación, no son acontecimientos aislados. Recuerdo haber hablado con una hermana que ha estado en el precursorado auxiliar muchos meses, mientras estaba “planeando dejar la verdad el mes próximo, de modo que pueda abandonar a mi marido”, por citarla a ella. Me había pedido que la llevara a [cierta ciudad] para ver a un anciano que es un consejero experto, pero anuló la cita. Cuando más tarde supe que había hecho algo drásticamente insensato, y le pregunté por qué no había buscado ayuda antes de que sucediera, ella contestó: “Primero tenía que hacer mis horas”. Su actitud no es única aquí“.[84]

Creo que todo testigo que se parase a comparar las alegaciones que se hacen, con la realidad que se puede ver en prácticamente cualquier área, se vería obligado a reconocer que el número de casos de infidelidad conyugal, matrimonios rotos y divorcio, de relaciones familiares relativamente inestables, de hijos con trastornos emocionales, delincuencia juvenil y problemas de drogas, y fracasos similares, no son de ningún modo raros, sino que son realmente bastante frecuentes.

Sé de hombres que llegaron a ser ancianos y, como resultado de ser asignados a participar en “audiencias judiciales”, se sobresaltaron al darse cuenta de la cantidad de transgresiones, y a veces las formas extremas de transgresiones, que tenían lugar en la congregación. Mientras que en las revistas de la organización se expresan con regularidad alabanzas sobre la superioridad de los testigos de Jehová como empleados, y se incluyen frecuentemente citas de declaraciones favorables de patrones, tengo oído de un hombre de negocios tras otro – entre los testigos de Jehová – que a menudo sus empleados testigos les creaban considerablemente más dificultades de los empleados clasificados como “mundanos”. Aunque por lo general evitaban escrupulosamente cometer alguna infracción mayor, eran frecuentes la deshonestidad menor, el mal uso del tiempo, la falta de cooperación, la calidad de trabajo por debajo de la norma, y otras carencias al obrar a favor de los mejores intereses del negocio, todo esto a un grado que simplemente no concordaba con los alardes hechos por la organización.

Muchas religiones se podrían beneficiar del ejemplo de los testigos de Jehová en el ámbito de la integración racial, de su supresión de las diferencias entre clases, de su sentido comparativamente fuerte de compromiso y de obligación hacia otros que son miembros en buena posición en la organización, aunque sean completamente extraños. Quizá algunos de los aspectos más atractivos – y dramáticos – de su historia, son las situaciones en las que se han enfrentado con situaciones de crisis, en tiempos de persecución intensa, desastres naturales o guerra, cuando muchos de ellos han demostrado estar dispuestos a arriesgar su propia seguridad, sus posesiones o incluso sus propias vidas por el interés, en un sentido u otro, de sus compañeros de creencia. Los relatos de las experiencias de los testigos durante el régimen nazi en Alemania, durante el mandato de Duplessis en Quebec, o durante el periodo de violencia de chusmas en los Estados Unidos en los años 1940, son lecturas absorbentes. La sinceridad de los que demostraron un interés denodado y generoso hacia otros es algo incuestionable, y considero su ejemplo tanto animador como loable.

Habiendo experimentado personalmente en cierta medida lo que significa vivir años de dificultad física, violencia de chusmas, o el peligro de encarcelamiento debido a participar en reuniones y otra actividad cuando éstas han estado proscritas por un gobierno opresivo, no subestimo el valor que se requiere a menudo ni la determinación para mantenerse firme a ciertas normas. Como partícipe en tales pruebas, no siento que sea una falta de respeto el cuestionar también si estas acciones bastante dramáticas necesariamente legitiman las alegaciones de una unidad espiritual sin par, o si distinguen a la organización a la que apoyan como la que contiene a los únicos cristianos genuinos de la tierra. Mirando los asuntos desde una perspectiva amplia, no hay duda en mi mente de que lo que yo mismo hice en esas circunstancias no era algo único entre los Testigos de Jehová, sino que más bien había sido igualado, o superado, por gente de otras creencias en circunstancias bastante parecidas, sea que los peligros afrontados surgieran de persecución, o que fueran debidos a intentar ayudar a la gente yendo a zonas de peligro por causa de violencia, salvajismo, enfermedad, o animosidad y odio religiosos. Tampoco siento que se muestre falta de aprecio por tales ejemplos de abnegación, al reconocer que lo que se hace en tiempo de crisis no siempre es indicativo de la norma reinante en tiempos más normales, en el vivir cotidiano que constituye la mayor parte de la vida humana en cualquier sociedad. Estoy convencido de que las expresiones de dar, de abnegación, de compasión, de empatía, de apego fraternal y de fuerte amistad que se muestran en la normalidad cotidiana, cuando son constantes y no agobiantes, son en el análisis final a menudo de mayor significado que las expresiones similares hechas al calor de circunstancias más dramáticas. Creo que la evidencia demuestra la exactitud de esa opinión.[85]

Haré una referencia final al memorándum de la oficina sucursal citado anteriormente. Viene de Nigeria, la nación más poblada de Africa, y la que tiene el mayor número de Testigos (más de 100.000 en el momento de escribirse el memorándum). El memorándum contiene muchos comentarios favorables sobre los testigos nigerianos, las pruebas que aguantaban, sus esfuerzos por mantener neutralidad durante la guerra de Biafra, las dificultades afrontadas por los niños por negarse a saludar la bandera. Enfatiza la firmeza de los Testigos al sostener la posición de la organización en estos asuntos, una firmeza que fue comentada por algunos observadores.

El memorándum también responde a una pregunta sobre la manifestación de los frutos del Espíritu de Dios en los asuntos normales de la vida diaria, y aquí también se relatan varias experiencias favorables. Todo esto era lo que se podría esperar, era lo acostumbrado en estos informes. Lo que era distinto era la franqueza expresada al reconocer el lado negativo de los asuntos. Mostraba que la unidad racial y de otro tipo, supuestamente tan exclusiva y distintamente en posesión de los Testigos de Jehová, era considerablemente menos que ideal. El memorándum afirma:

A veces se desarrollan situaciones en congregaciones donde hay divisiones según líneas tribuales o familiares, que muestran que en algunos casos las conexiones carnales son más fuertes que las espirituales. Luego están aquellos hermanos en muchas congregaciones que no se asocian realmente con otros miembros de la congregación. Llegan a las reuniones durante el cántico de apertura y se marchan durante el cántico final. Existe muy poca comunicación. Algunos prácticamente no tienen ningún contacto social con otros hermanos, o lo tienen con sólo unos pocos elegidos. Están también aquellos que abrigan animosidades y que nunca hablan a ciertos hermanos.

“Las actitudes no fraternales se manifiestan incluso entre los ancianos. Las reuniones de ancianos han llegado a ser conocidas como foros de disputas y recriminaciones. Algunos mantienen discusiones violentas en las que se lanzan apelativos groseros entre sí. A veces, el que se acepte o rechace alguna sugerencia está influido por consideraciones raciales o tribales.

“De modo desconcertante, a menudo algunos hermanos muestran actitudes no fraternales en los negocios y en las relaciones entre patronos y empleados. Hermanos empleados a veces explotan y roban a hermanos que les dan empleo; y algunos patronos [testigos] tratan a sus empleados rudamente y sin respeto, incluso sin consideración a su necesidad de asistir a las reuniones y de participar en el servicio del campo. Algunos se han acarreado aflicción y han destruido relaciones a causa de asuntos comerciales, bien por malentendidos o por deshonestidad manifiesta. Hay hermanos que a veces tramitan acusaciones contra otros hermanos, como lo harían por medio de abogados en tribunales del mundo, y algunos van a tribunales del mundo. Incluso en el caso de pecadores arrepentidos, los ancianos a menudo tienen tendencia a no ser compasivos”.[86]

No hay ninguna intención de sugerir que estas condiciones son típicas de todos los Testigos nigerianos. Visité Nigeria en 1979 y encontré muchas personas excelentes entre los Testigos allí. Al mismo tiempo, se le había pedido a la oficina sucursal que en su memorándum suministrase información que no estuviese basada en incidentes raros o aislados, sino que tuviese que ver con problemas reales que afectasen a los Testigos en su país. Esa es la única razón por la que incluyo esta cita. No sólo el empleo de “muchos”, “a menudo”, y expresiones similares, sino el tono general del informe deja claro que la imagen de un paraíso espiritual único, superlativamente abundante en los frutos del Espíritu de Dios, está difícilmente en armonía con los hechos. Muestra que los testigos son bastante parecidos a la gente que se encuentra en otras religiones en las que ocurren problemas similares.

Las condiciones señaladas por la oficina sucursal de Nigeria no son ni sorprendentes ni inusuales. En las congregaciones de los testigos de Jehová en la mayoría de los países del mundo se pueden encontrar condiciones comparables, si no las mismas. Lo que es inusual es la franqueza del personal de la oficina sucursal al reconocer la existencia y el alcance de los problemas. Inusual, porque los representantes de la organización por todo el mundo son renuentes a presentar a la oficina central los asuntos que no están en concordancia con el concepto de situación de paraíso espiritual.

En los años que pasé en la central internacional, la gran mayoría de los comunicados presentaban sólo el lado “brillante” de los asuntos, eran artículos como los que se publican en la literatura de la Watch Tower. Cuando algún informe de naturaleza más cándida llegaba al cuerpo Gobernante, o a alguno de sus comités, raramente se consideraba en toda su extensión. Creo que se puede decir verídicamente que la información perspicaz, que señalaba la falta de genuina espiritualidad y sus causas profundas, creaba un cierto sentimiento de incomodidad entre los miembros, como si prefiriesen no oírla. Parecía que la encontraban molesta, turbadora, no concordante con las alegaciones publicadas sobre una comunidad mundial que disfruta de salud espiritual superlativa y de unidad fraternal sin igual, una comunidad en la que se puede encontrar a los únicos cristianos verdaderos de la tierra. Cuanto más franco era el informe, y cuanta mayor perspicacia mostraba respecto a la naturaleza de los problemas, menor era el tiempo que los miembros del Cuerpo Gobernante parecían estar dispuestos a dedicar a su discusión. Su prisa por pasar a otros asuntos, o a porciones del informe más concordantes con la imagen publicada, traía a la mente la descripción que Dios hizo de Israel a través de su profeta Isaías:

“. . . que han dicho a los que ven: ‘No deben ver’, y a los que tienen visiones: ‘No deben ver en visiones para nosotros cosas de derechura. Háblennos cosas melosas [halagüeñas, Biblia de Jerusalén]; vean en visiones cosas engañosas [alegres, Torres Amat]. [87]

No puedo creer que el amor por la verdad, y particularmente el interés por las personas y su beneficio espiritual, puedan permitir la existencia de un marco mental de esa clase, como una “torre de marfil”.

No hay, por lo tanto, ninguna intención de retratar a los testigos de Jehová como una comunidad esencialmente inmoral. No lo son. Creo que, en conjunto, la mayoría de los testigos de Jehová son personas decentes y de buena moralidad. Tampoco se debería esperar perfección en ninguna comunidad de personas. Pero no existe la evidencia necesaria para sostener las alegaciones de superioridad moral distintiva por encima de todas las demás comunidades religiosas, de modo que haya razón para jactarse. Nunca se ha realizado un censo en la organización sobre estos asuntos, y, por tanto, no existen datos estadísticos. Sobre la base de casi sesenta años de asociación y compañerismo con miembros en lugares de todo el mundo, personalmente no tengo ninguna duda de que tales estadísticas, si estuviesen disponibles, mostrarían que no hay gran diferencia en el porcentaje de matrimonios fracasados, divorcios, delitos juveniles, o conducta pecaminosa de cualquier tipo, entre los miembros de la organización Watch Tower y los de muchas otras afiliaciones religiosas. En algunos casos, particularmente entre ciertas religiones que dan especialmente gran énfasis a las relaciones familiares fuertes, la diferencia podría ser de hecho desfavorable para los Testigos. La evidencia que existe ciertamente no suministra ninguna base para hacer declaraciones públicas de ser más puros que todos los demás (el síndrome “Oh Dios, te doy gracias de que no soy como los demás hombres” del fariseo de la parábola de Jesús).

La respuesta probable que la organización daría a esto, sería que los testigos de Jehová son superiores por tomar acción contra los malhechores y expulsar a los que son impenitentes, manteniendo así una “organización limpia”. Nadie puede dejar de apreciar una preocupación por tomar acción cuando se manifiesta alguna transgresión. Sin embargo, como se ha visto en un capítulo anterior, su historial de expulsiones es considerablemente más importante que el de ayudar a los malhechores a corregirse y a ser restaurados, lo que constituye la misión de un verdadero pastor del rebaño.[88] Cualquier alegación de superioridad en la limpieza por encima de otras comunidades religiosas necesita basarse más en este último factor, y también en la habilidad demostrada para crear un entorno que anime y ayude a las personas a evitar la transgresión debido a su fortaleza espiritual, de modo que su incidencia sea excepcionalmente baja. El mero castigo de los malhechores no hace por sí mismo que una organización sea “limpia” o superior en su limpieza a otras organizaciones. Un gobierno podría exiliar a todos los que discrepasen con sus decisiones y leyes. Pero eso no demostraría que el país estaría libre de la disidencia ni del descontento – no si el número de exiliados continuase creciendo de año en año. Tampoco significaría la práctica de ejecutar a todos los criminales, que un país estaría libre del crimen, ni que fuese superior a otros países por disfrutar de un ambiente libre del crimen, particularmente si los crímenes (y las consiguientes ejecuciones) continuasen teniendo lugar al mismo nivel de siempre. La afirmación que se hace a veces de que no hay Testigos de Jehová en las prisiones (excepto por razones de conciencia) también puede ser engañosa. Si un testigo, al que un tribunal haya declarado culpable de haber cometido un delito, es expulsado antes o en el momento de ser puesto en prisión, esto no cambia el hecho de que era un Testigo en el momento de cometer el delito.

En la realidad, no hay momento alguno en el que la organización de los testigos de Jehová pueda presumir justamente de ser “limpia” en exclusiva, pues no hay un solo punto en el tiempo en que no haya miles de personas dentro de ella que estén participando en transgresiones serias. En el momento de escribir esto, hay un porcentaje de personas en la organización envueltas en infidelidad conyugal, fornicación, borrachera, hechos de avaricia y falta de honradez, y las otras formas de transgresión ya contenidas en los extensos archivos de la organización dispuestos para tal propósito. Entre estos que actúan así, hay de hecho individuos que con el tiempo, y sin ninguna audiencia “judicial”, se volverán voluntariamente de ese derrotero y llevarán vidas ejemplares. Al mismo tiempo, otros han estado envueltos en esa conducta por un periodo de muchos años: algunos no serán descubiertos en muchos años, si acaso.[89] Esto continua siendo así, a pesar de los miles de expulsados cada año. Tampoco hay nada que indique que el porcentaje de malhechores sea menor ahora que hace veinte o treinta años.[90] Más relevante para la valoración de la supuesta superioridad moral, es la incapacidad de la organización para mostrar que su porcentaje es menor que el que se encuentra en otras comunidades religiosas. Hay alegaciones, por supuesto, pero no hay evidencia verdadera que apoye esas alegaciones. No se trata de que los testigos de Jehová sean necesariamente peores en este campo que otras asociaciones y comunidades religiosas, ni de que ellos no sean mejores que algunas asociaciones religiosas. Su historial, sencillamente, no justifica las alegaciones que se hacen de una superioridad sin igual sobre todas las demás afiliaciones religiosas, ni respalda de ningún modo la pretendida imagen de “paraíso espiritual” de limpieza sin par.

No me cabe duda alguna de que la aproximación legalista al cristianismo, la multitud de reglas, y al mismo tiempo, la aplicación frecuente de una doble norma, todo ello contribuye a un punto de vista esencialmente borroso de la moralidad cristiana. Estos factores en realidad pueden producir una resistencia debilitada contra la transgresión, cuando la persona nota que no está siendo observada por la autoridad de la organización.

Los más afectados

Los factores que se han considerado no afectan a todos por igual. Por supuesto, como en los días de Jesús, están aquellos que parecen estar satisfechos con seguir alguna rutina concreta puesta delante de ellos, algunos de los cuales incluso sienten deleite (y, demasiado a menudo, orgullo) en la observancia de requerimientos tradicionales y programas estructurados. Otros no se ven afectados de modo particular, porque simplemente no están interesados en seguir el paso ni en obtener aprobación. Su misma apatía les protege.

Es un hecho triste que los más afectados por la presión persistente para hacer más y más en actividades dirigidas por la organización, son aquellas personas de entre los testigos que son más sensibles y conscientes. Para muchos de éstos, la argumentación – que sutilmente implica culpa si no se siguen las “sugerencias” y “recomendaciones” de la organización para “servicio aumentado” – crea una inquietud constante de no estar haciendo suficiente, de no seguir el paso. Como en una noria, nunca hay un sentimiento real de logro, sino solamente la necesidad de continuar respondiendo mes tras mes a las exigencias de resultados, exigencias que a veces no se declaran abiertamente, sino que se presentan de modo que insinúan falta de fe, de celo o de amor si uno no responde a ellas. Así, mientras muchos testigos simplemente ‘siguen a la multitud’ y muestran poco efecto por la presión, la prueba real de la religión cristiana no es lo que ella hace para los que parecen libres de toda necesidad, sino lo que hace a favor de aquellos que en cierto modo son frágiles y están afligidos. El rechazo de Dios a los líderes espirituales del rebaño de Israel se centró en eso, diciendo:

“A las enfermas no han fortalecido, y a la doliente no han sanado, y a la quebrada no han vendado, y a la dispersada no han traído de vuelta, y a la perdida no han procurado hallar.” . .  “Yo mismo apacentaré a mis ovejas, y yo mismo haré que se recuesten – es la expresión del Señor Soberano Jehová – A la perdida buscaré, y a la dispersada traeré de vuelta, y a la quebrada vendaré y a la doliente fortaleceré, pero a la gorda y a la fuerte aniquilaré. Apacentaré a esa con juicio.” . . : “Aquí estoy, yo mismo, y ciertamente juzgaré entre la oveja gorda y la oveja flaca, debido a que con flanco y con hombro ustedes siguieron empujando, y con sus cuernos siguieron dando empujones a todas las que estaban enfermas hasta que las esparcieron allá afuera.“[91]

Los mismos principios aplican a los pastores cristianos, y lo genuino de su devoción por el rebaño lo demuestra en primer lugar el interés que manifiestan no por la “oveja lustrosa y fuerte” (NIV), sino por lasdébiles, las heridas y las quebradas. Estos tendrían que ser los primeros entre todos los que deben ser “tratados con ternura” por los pastores cristianos.[92] El dejar de reconocer las presiones y tensiones que la vida cotidiana en el mundo actual impone sobres estas personas, es estar ciego a su estado y sus necesidades reales. El empujarlas con “instigaciones” mentales y emocionales, el dejar de suministrarles el descanso y alivio emocional y espiritual que necesitan, sólo puede traer la desaprobación del Pastor excelente, Cristo Jesús.

Estos pensamientos fueron expresados en una carta escrita en 1977 y dirigida al presidente de la Watch Tower, Fred Franz. El escritor dijo:

“Tengo el sentimiento de que las personas especialmente sensibles, que ya tienen problemas por enfrentarse a un mundo cruel y exigente, se ven agobiadas por nuestra parte con muchas presiones y amenazas de destrucción adicionales. Los que realmente intentan ser fieles en todo, y que perciben que sólo son hombres y mujeres imperfectos que nunca alcanzarán las estrictas metas de servicio, de reuniones, de conducta, etc. puestas por ustedes, están en peligro de hundirse bajo la presión combinada de requisitos implantados en ellos uno a uno por métodos de los que no son conscientes, de modo que no son capaces de sopesar el orden de prioridad de todos estos requisitos, y caen en la depresión por intentar cumplirlos todos.

“Me di cuenta de que solamente podía aguantar reduciendo mi exposición a la presión constante por parte de ustedes. Solamente asistía a reuniones seleccionadas, y excluía ciertas reuniones porque me deprimían y perturbaban”.

El escritor de la carta fue René Greutmann, natural de Suiza. Hago referencia a sus declaraciones porque creo que las experiencias que relata resumen y confirman mucho de lo que se ha dicho en este capítulo.

Como Testigo, René había pasado tiempo en prisión por rechazar servir en el ejército suizo. Sentía deseos de dar ayuda a los enfermos mentales, se entrenó como enfermero y consiguió trabajo en un hospital psiquiátrico de Zurich. Después de un año presentó su dimisión debido a la cuestión de tener que servir a los pacientes comidas que contenían plasma sanguíneo. Demostró, por tanto, su adherencia leal a la posición de los Testigos respecto al servicio militar y a la sangre.

En su carta al presidente de la Watch Tower, dijo que la razón de escribir era:

. . . darles a ustedes información de cómo sus enseñanzas y métodos me afectaron durante los últimos veintidós años de testigo de Jehová. Tengo la esperanza que esta contribución arroje luz sobre muchas depresiones y suicidios entre hermanos y hermanas muy conscientes.

Luego dio detalles de cuatro suicidios que conocía personalmente entre testigos y de otros casos de testigos que necesitaban cuidado psiquiátrico.[93] René, sin embargo, tenía un caso mucho más personal que relatar.

Él contó como conoció y se casó con su esposa, Clarisse. Como testigo celosa, ella se había mudado a la zona de habla alemana de Suiza, vivió con una familia de testigos, y con el tiempo comenzó el servicio de “precursor”, mientras que trabajaba durante media jornada como secretaria para poder mantenerse. A menudo pedaleaba en bicicleta durante una hora para alcanzar el territorio que tenía asignado. Consciente como era, se forzó a sí misma hasta el punto en que se sintió incapaz de continuar, pero el superintendente de circuito con quién habló todavía le exhortaba a mantener el paso. Como añadidura a su tensión, experimentó problemas con un testigo, un hombre casado que en ocasiones la importunaba. Ella informó del asunto al superintendente de congregación, pero después sufrió la rabia de la esposa del hombre casado, por haber actuado ella así. En poco tiempo cedió ante un derrumbe emocional. Sus padres la llevaron a casa a la región francófona de Suiza, pero ella estaba extremadamente deprimida. La mañana siguiente subió al tejado del edifico de cuatro plantas y saltó.

Clarisse sobrevivió, pero sufrió fracturas múltiples en ambas piernas y en la pelvis. Los médicos tuvieron que amputarle la pierna derecha por debajo de la rodilla.

Cuando René la conoció, ella había aprendido a caminar con una pierna ortopédica. Pero no había podido recuperarse de los efectos de lo sucedido. Sentía que había fracasado como precursora y, por tanto, que le había fallado a Dios y que su vida no tenía propósito. No podía encontrar perdón por las cosas que había hecho. En su carta dirigida a la organización Watch Tower, René escribió:

Naturalmente, ella escuchó más tarde que “nadie la había forzado a ir más allá de su capacidad con respecto al precursorado”. Ni las personas que hicieron esos comentarios, ni Clarisse sabían del poder de las “recomendaciones” y de los “consejos” repetidos constantemente dentro de un programa agotador. Pero usted lo sabe y Dios lo sabe.

René descubrió que Clarisse era una mujer encantadora a pesar de su impedimento físico, era normalmente una persona brillante y abierta. Se casaron, a los tres años tuvieron un hijo, y más tarde René la llevó a vivir a California, con la esperanza de que eso le permitiese romper con el pasado y superar su sentimiento de culpa y depresión. Se asociaron con una congregación de Testigos, pero encontraron poca comprensión o calor de acogida, y esto perturbó a Clarisse. René reconoció que su incapacidad para dar apoyo a todas las enseñanzas y prácticas de la organización pudo haber contribuido a que los Testigos locales no les diesen mucha atención. Él dijo que sentía que para conseguir una aceptación completa, tendría que “someterse a todas las enseñanzas sin pensar; convertirse en una grabadora que repitiese fielmente todo lo que se dice”. Y añade: “No sé cuánto tiempo podría haber hecho eso sin deprimirme yo mismo”.[94]

Clarisse siguió tratamiento psiquiátrico por un tiempo en Suiza, y entonces se mudó otra vez a los Estados Unidos, pero con sólo una mejoría mínima en su sentimiento de depresión. El sentimiento de haber fallado religiosamente persistió. René se ofreció a mudarse de vuelta a Suiza, pero ella prefirió quedarse en California. Una noche de octubre de 1975 salió de casa para una consulta en el Kaiser Hospital. No volvió. La mañana siguiente su coche fue encontrado aparcado cerca del puente Golden Gate. Su cuerpo fue hallado flotando en las aguas de la bahía. Tenía 34 años.

Me doy cuenta de que uno no puede atribuir los problemas de nadie a una sola causa. Tampoco hizo eso René, reconociendo francamente, no sólo la constitución emocionalmente frágil de su esposa, sino también sus propias imperfecciones e incapacidades, preguntándose qué más podría haber hecho. Pero tampoco tenía duda alguna de que había un factor subyacente que operó poderosamente en contra de todos los esfuerzos por traer alivio a su esposa. Como dice en su carta a la organización:

Extendía mis brazos y mi corazón hacia ella. Pero no sé cómo percibía el mundo y la gente a su alrededor, no estaba metido en su piel ni en su pierna artificial. No sufría su dolor y su aflicción. Ella era el tipo de persona que no se puede proteger a sí misma si se le programa con requisitos confluentes y contradictorios.

. . . Quisiera recomendar nuestra Asamblea a personas inestables y sensitivas, pro no puedo recomendar desde la profundidad del corazón una religión cuya presión casi me mató y que, estoy convencido de ello, fue uno de los factores de mayor peso en la tragedia de mi esposa y de otros.

Cuando René lo solicitó, los ancianos de la congregación de California rehusaron conducir un servicio de funeral, basados en su entendimiento del material de la revista La Atalaya de 1 de diciembre de 1975, página 735, sobre los funerales para personas que habían cometido suicidio. Ellos le dijeron que tenían que ‘proteger la buena reputación de la congregación’. René no pudo entender la rectitud de tal posición inflexible. Como él escribió:

No tenemos que aprobar su acción. Fue incorrecta, fue un pecado. Para mí, un funeral no significa la aprobación del estilo de vida de nadie, sino una acción de apoyo y de amor para la familia que se queda detrás.

. . . Yo mismo hice el servicio de funeral. Fui al tanatorio con mi madre, puse unas rosas sobre su cuerpo, la acaricié por última vez y entonces me arrodillé y oré, agradeciendo a Dios por el tiempo que pasamos juntos, orando para que la recordase en la resurrección. Oré para que me ayudase a aumentar mi amor y consciencia de las necesidades de las personas a mi alrededor, para que ayudase a educar a nuestro hijo para que llegase a ser un cristiano amoroso.

Se puede señalar que dos años más tarde, en la edición de 15 de octubre de 1977 de La Atalaya, página 634, se publicó un artículo que específicamente permitía que un anciano condujese un funeral para alguien que se había quitado la vida debido a “sumo abatimiento o enajenamiento mental”. Esto no ocurrió como resultado de la carta de René Greutmann, ya que nunca llegó al Cuerpo Gobernante. Otro incidente trajo discusión sobre el tema. Cuando durante la discusión yo defendía un punto de vista nuevo, recuerdo haber llamado personalmente la atención a la endecha funeraria del rey David tras la muerte de Saúl y de Jonatán, en la que David incluyó a ambos hombres, aunque Saúl, una vez herido y para evitar el maltrato por parte de los filisteos, se quitó él mismo la vida.[95] El cambio reflejado en la mencionada edición de La Atalaya es bueno, encomiable. Los ancianos de la congregación en California, si hubieran tenido ese material, hubieran actuado sin duda de modo diferente. Pero creo que lo que debe resaltarse es que sus acciones, sus pensamientos, sus sentimientos, fueron, y probablemente todavía lo sean, gobernados enteramente por lo que dice la organización, no por lo que la compasión y razón humanas, los principios bíblicos y el ejemplo del Hijo de Dios moverían a uno a hacer. Al introducir ese cambio con relación a los funerales paras personas que se han suicidado, el artículo de La Atalaya no presentó ningún argumento bíblico como base para tal cambio. Simplemente hizo el pronunciamiento que “por los tan excelentes propósitos con los cuales se cumple así, parece que un ministro cristiano no tendría nada que le impidiera conducir el funeral” en tales casos. La organización había hablado, y ahora los ancianos podían hacer lo que quizás sus propios corazones les habrían motivado a hacer normalmente.

Si, en cambio, la organización no hubiera hablado, ellos no se sentirían libres de actuar de ese modo compasivo, se sentirían sin duda culpables si lo hicieran, se sentirían ciertamente preocupados por mantener su posición de ancianos si no se amoldasen completamente a la política de la organización, y familiares desconsolados continuarían recibiendo la misma negativa que recibió René después de la trágica muerte de su esposa. Estoy obligado a cuestionar qué hay en todo esto que de algún modo pueda ser descrito como espiritualmente “paradisíaco”.

Algún tiempo después de la muerte de su esposa, René y su pequeño hijo volvieron a Suiza. Se había enterado de que mientras su esposa estaba siguiendo tratamiento médico en Suiza, un hombre que trabajaba como guardia de frontera en el lago Lemán, la había visto, completamente vestida, caminando hacia dentro del agua, y había ido tras ella, sacándola del agua. Por coincidencia, la esposa del hombre había conocido a Clarisse cuando era niña. René visitó al matrimonio para agradecerles lo que habían hecho por su recién difunta esposa. Durante la conversación, él mencionó que los Testigos de Jehová no servían en el ejército, y la razón era que no querían matar. La esposa del hombre respondió de un modo que René nunca olvidó. Ella dijo: “A veces también matamos con palabras”.

No puedo decir si el presidente de la Watch Tower vio o leyó personalmente la carta de René. Sé que la carta no pasó al Cuerpo Gobernante, pero eso era habitual. Sea cual sea el caso, el presidente no la respondió, ya que fue entregada a uno de los hombres en los “despachos de correspondencia” para que se le diera respuesta. Creo que el tono general de esa respuesta refleja claramente el de las declaraciones hechas por los ancianos de la congregación a los que acudió René:

EF:ESC                14 de noviembre de 1997

René Greutmann

211 Higdon Avenue

Mountain View, CA 94041

Querido hermano Greutmann:

Su carta adicional recibida el mes pasado y dirigida al hermano Franz ha sido enviada al Departamento de Redacción.

Tenemos conciencia de las circunstancias que llevaron a la muerte de su esposa. Sentimos mucho la confusión emocional que la llevó aparentemente a quitarse la vida. Mientras que usted ha derivado ciertas conclusiones, hermano Greutmann, sobre lo que la influyó en este respecto, estamos seguros de que apreciará que es muy difícil juzgar los asuntos cuando se trata de emociones y motivaciones humanas. Es mejor dejar los asuntos en las manos misericordiosas de Jehová, mientras continuamos mirando hacia él para que nos guíe, sabiendo que Él juzgará toda situación con el equilibrio apropiado de misericordia y de justicia. Usted ha intentado colocar parte de la culpa sobre la organización de Jehová, alegando que lo que se espera del pueblo de Jehová respecto a asistir a las reuniones y participar en el servicio es demasiado y lleva a la frustración e incluso problemas emocionales. Pero aquí está usted intentando juzgar otra vez al pueblo de Jehová y a la congregación cristiana por lo que usted ha concluido de modo personalmente. En qué medida han contribuido a los sucesos con su esposa, su propia actitud y opinión sobre los asuntos, y el modo en que ha tratado los asuntos con su esposa, es algo que no podemos responder por usted. Como observación franca, hermano Greutmann, le recomendaríamos que reconociese cómo Jehová está dirigiendo y enseñando a su pueblo en conjunto, y la evidente bendición que éste tiene de Jehová. Usted se siente inclinado a encontrar faltas en la exhortación de compartir regularmente por medio de asistir a las reuniones y de predicar las buenas nuevas, sintiendo que lo que se dice, a veces obliga a más de lo que es razonable para el pueblo de Jehová. Los hermanos aquí en la oficina central, por medio de las publicaciones y de otros modos, y los ancianos en las congregaciones locales, están esforzándose meramente por descargar su responsabilidad ante Jehová al proveer estímulo y ayuda a nuestros hermanos y hermanas por todo el mundo, para que permanezcan fieles a Jehová y para que cumplan la comisión de predicar las buenas nuevas del reino como testimonio en todo el mundo. Cada uno individualmente debe decidir cómo puede responder a la exhortación de las Escrituras de acuerdo con sus propias circunstancias y habilidades. Cuando se valora honestamente el estímulo recibido, no hay intento alguno de reglamentar o controlar el pensamiento de los hermanos y hermanas, de modo que se les convierta en robots. Su alegación de que la organización está intentado lavar el cerebro o controlar los pensamientos de los hermanos y hermanas es realmente infundada. A menos, por supuesto, que usted se refiera a lo que Jesús y los apóstoles hicieron al entrenar a los cristianos y al ayudarles a hacer como el apóstol Pablo dijo en 1 Corintios 1:10 “que estén aptamente unidos en la misma mente y en la misma forma de pensar”.

Que Jehová bendiga su deseo de servirle de acuerdo con la oración del apóstol Pablo a favor de los cristianos filipenses, en Filipenses 1:9-11.

Sus hermanos en el servicio a Jehová[96]

Esta respuesta se dedica casi por entero a justificar el proceder de la organización y, dicho abiertamente, a rebajar al hombre que escribió claramente debido a su preocupación por un tipo particular de personas dentro de la organización y por el bienestar de ellas. La carta del miembro del personal de la oficina central contiene como mucho una frase que podría considerase ligeramente reconfortante. Como René lo expresó suavemente: “su respuesta no fue muy estimulante para mí, me dejó desamparado con mis preguntas y en mi búsqueda de verdad y de amor”. Él experimentó algunos problemas serios después de la muerte de su esposa, pero con el tiempo, con oración y fuera de la organización, los superó y ha manifestado buen equilibrio.

Creo que la combinación de evidencias a escala mundial revela por qué es razonable decir que en particular las personas sensitivas y frágiles emocionalmente corren peligro en lo que se llama el “paraíso espiritual”. No puedo evitar pensar otra vez en las palabras del profeta: “con flanco y con hombro ustedes siguieron empujando, y con sus cuernos siguieron dando empujones a todas las que estaban enfermas hasta que las esparcieron allá afuera[97]

Al principio de esta consideración expresé un sentimiento de tristeza, y lo que se ha discutido sólo aumenta ese sentimiento. Lo que aparentemente ofrecía esa promesa, lo que parecía abrir el camino hacia algo bello, ha resultado en algo bastante diferente. Las cualidades excelentes que se pueden encontrar en muchos se han desviado de su resultado final. Ha habido un efecto despersonalizador, y hasta cierto punto deshumanizador, como resultado de la exaltación, casi deificación, de la autoridad de la organización. Como en el caso del anterior teólogo católico romano, la tristeza resulta de “casos de daño hecho a personas por acciones de un sistema impersonal y no libre”. Ni los intereses humanitarios, ni el amor a las personas que motivó a Dios a dar a su Hijo en su favor, sino los intereses de una organización por sostenerse así misma, por implantar sus opiniones esencialmente confesionales en más y más personas y por extender y mantener su autoridad sobre ellos, es lo que en efecto ha conseguido “aniquilar la idea que la hizo nacer”.

– Raymond Franz,  A la búsqueda de la libertad cristiana, capítulo 16


[1] W.J. Brown, muerto en 1960; no he podido determinar si sus expresiones aquí citadas provienen de un discurso o de un artículo.

[2] Las palabras de Brown se hacen eco de las que expresó anteriormente Dean Inge (1860-1954) quien dijo: “Toda institución, incluso la iglesia, termina por estrangular las ideas para cuya protección fue fundada.” (Citado en la revista Good News Unlimited de octubre de 1989, página 10).

[3] Juan 7:24

[4] Mateo 7:1-5.

[5] Mateo 23:25-28.

[6] Citado en ¡Despertad! de 22 de mayo de 1987, página 15

[7] The Watchtower de 1 de octubre de 1983, página 5.

[8] Vea ¡El hombre al umbral de ser salvo de la angustia mundial! (1975), páginas 187, 188, 202, 203; La Atalaya de 15 de marzo de 1986, página 20; The Watchtower de 1 de octubre de 1983, páginas 4-7.La Atalaya de 15 de marzo de 1986, página 20

[9] 1 Corintios 13:13

[10] 1 Corintios 3:11, 21-23

[11] Juan 14:6

[13] Compare con Revelación 3:1,2,17,18

[14] Gálatas 5:22,23

[15]  Los otros instructores fueron Edward Dunlap, Ulysses Glass y Fred Rusk

[16] Santiago 3:17,18

[17] Compare con Isaías 58:1; Hebreos 11:36-38; 12:1-3

[18] Hechos 4: 5, 12, 18-20; 5:27-29

[19] Compare con 1 Corintios 13:3

[20] 1 Corintios 1:26, 27, 29

[21] Hebreos 11:32-32

[22] Colosenses 3:1,2; vea también Filipenses 3:19

[23] Compare con Lucas 24:17-21; Juan 6:11, 14, 15 25-27; Hechos 1:6

[24] Lucas 21:8

[25] 1 Tesalonicenses 1:3; Hebreos 6:18-20, 11:1,2

[26] Romanos 5:5

[27] Memorándum de la oficina sucursal de la Watch Tower en Nigeria, con fecha 12 de octubre de 1978, página 10.

[28] La Atalaya 15 de abril de 1990, página 27

[29] Mateo 24:6; 2 Tesalonicenses 2:1,2. La palabra “aterroricen” de Mateo 24:6 y la palabra “excitar” de 2 Tesalonicenses 2:2 según la Traducción del Nuevo Mundo, se derivan de la misma palabra griega.

[30] La Atalaya, 15 de mayo de 1984, página 6.

[31] ¡Despertad! 8 de abril de 1988, página 14

[32] Verdadera paz y seguridad ¿De qué fuente? (1986), Página 85

[33] 1 Tesalonicenses 5:1-3

[34] Compare con Mateo 24:26-39, 42-44; Lucas 17:26-30; 21:34-36.

[35] Vea What Pastor Russell Said (por L. W. Jones, un estrecho colaborador de Russell), página 529. En esto, como en temas sucesivos, debo expresar mi reconocimiento a la investigación realizada por Carl Olof Jonsson.

[36] Vea The Watch Tower, 1 de enero de 1917, páginas 4 y 5; 1 de diciembre de 1917, página 358.

[37] Vea el folleto Choosing – Riches or Ruin? (1936), páginas 31, 32; el libro Enemies (1937), páginas 292, 293.

[38] The Watchtower, 15 de agosto de 1940, página 246; 1 de septiembre de 1940, páginas 259-266.

[39] Vea International Security Vol. 13 (1988), página 80; International Studies Quarterly 30, diciembre 1986, página 269.

[40] Vea ¡Despertad!, 22 de abril de 1973, páginas 4 y 9; ¡El Reino de mil años de Dios se ha acercado! (1975), página 365.

[41] La Atalaya, 1 de septiembre de 1987, página 23

[42]  Santiago 4:13-15

[43] Mateo 24:42,44; Lucas 21:34,36; 1 Tesalonicenses 5:6-8

[44] Había sido actor especialista en Shakespeare antes de ser Testigo en su Suiza natal y su voz se empleó en muchas grabaciones de dramas para las asambleas de la Watch Tower.

[45] Una carta que recibí de un anterior testigo de Nigeria expresa esto de modo bastante incisivo. Él dijo que escribía para comunicar su aprecio por obtener “mayor perspicacia sobre la organización de los testigos de Jehová – y sobre organizaciones a las que hipotequé mi conciencia desde la niñez a la madurez”.

[46] Combating Cult MInd Control, páginas 61-65.

[47] 1 Corintios 13:1-3

[48] 1 Juan 2:9-11; 3:11-24; 4:7-12, 16-21.

[49] Santiago 2:12, 24-26. La actitud de Rahab, citada por Santiago, ilustra claramente una acción completamente espontánea, no un acto prescrito realizado bajo la orden de una autoridad terrenal.

[50] Memorándum de la oficina sucursal en Nigeria, página 8.

[51] Isaías 58:2-11, compare con Isaías 1:11-17.

[52] Mateo 6:1, 16; 15:8, 9; 23:23; Santiago 1:26, 27; 2:14-16; 1 Juan 3:17, 18.

[53] 2 Corintios 11:5, 9, 12-14, 20

[54] Mateo 23:1-3; Hechos 15:10, 11; Gálatas 5:1.

[55] Lucas 10:29-37; 17:15-18; Juan 4:9; 8:48.

[56] Mateo 5:43-48. La palabra traducida como “saludan” puede tener el significado de “actuar de modo amistoso”. Vea The Expositor´s Greek Testament, Vol. 1, página 115.

[57] Mateo 11:19; Juan 4:9, 40.

[58] Y cuando en tales emergencias se presta ayuda a los extraños, casi siempre se publica posteriormente en algún artículo de La Atalaya  o ¡Despertad!. Contraste esto con las palabras de Jesús en Mateo 6:1-4.

[59] Vea también Crisis de conciencia, páginas 44-55, 107-156, (particularmente las páginas 116-118).

[60] Vea Crisis de conciencia, páginas 157-252.

[61] Se dio un paso inicial hacia este cambio en las asambleas de distrito de los EEUU de 1989, cuando las publicaciones recién publicadas se ofrecieron “gratis” a los asistentes, aunque con cajas de contribuciones colocadas convenientemente cerca. La publicación mensual de la WT, Nuestro Ministerio del Reino de mayo de 1990 contenía un suplemento que citaba una carta de una familia, que decía: “Un nuevo rasgo sobresaliente que verdaderamente nos emocionó fue la manera como se presentaron las nuevas publicaciones. Mi esposa y yo nos sentimos movidos a ‘ensancharnos’ y dar aún más de lo que jamás habíamos dado en cualquier asamblea en los muchos años que hemos estado asociados con el pueblo de Jehová”. Esto ilustra la idea que la organización quiere infundir en sus miembros, que el cambio de arreglo de “literatura gratis” está motivado puramente por un interés generoso, caritativo en la gente.

[62] Vea, entre muchos informes similares de noticieros, el que publicó el Washington Post de 18 de enero de 1990.

[63] Se debe tener en cuenta, que otras organizaciones religiosas, como la Iglesia Mundial de Dios, han entregado su literatura gratis al público durante décadas, haciendo esto sin mostrar interés implícito por ninguna donación.

[64] 2 Corintios 10:12.

[65] En realidad, muchas de las creencias citadas en La Atalaya, no son de ningún modo características de los Testigos de Jehová. Los Adventistas del Séptimo Día y la Iglesia Mundial de Dios, entre otros, creen también en la cercanía de Armagedón y en el reino milenario de Cristo, en el establecimiento de un paraíso por toda la tierra. Estas creencias, y otras de las alegadas como únicas, se pueden encontrar en varios grupos de “Estudiantes de la Biblia”, tales como la asociación Dawn, el movimiento Layman’s Home Missionary, y en religiones tales como la Iglesia de Dios de la Fe Abrahámica, y otras dos Iglesias de Dios con centros en Illinois y Oregón. La mayor parte de éstos grupos tienen su origen en los años 1800. La creencia de que ‘Jesucristo tuvo una existencia prehumana y está subordinado a su Padre celestial’ no es en ningún modo característico de los Testigos de Jehová. Entre las creencias que cita el artículo de La Atalaya, las que son “características” de verdad, son las que identifican al “esclavo fiel y discreto” como asociado con el Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová. Incluso a la fecha de 1914 se le da alguna importancia en ciertos grupos religiosos mencionados, y sólo es la aplicación particular que ahora hace la Sociedad Watch Tower de esa fecha lo que es “característico”.

[66] Vea La Atalaya de 1 de enero de 1982, página 28.

[67] Vea Crisis de Conciencia página 243. La expresión aparece tan recientemente como en 1988, en el libro Apocalipsis – ¡se acerca su magnífica culminación!, página 8, que habla de que “tenemos que mantenernos al día con la verdad actual”.

[68] Mateo 7:24-27; 15:9; Efesios 4:14; 2 Timoteo 3:7. Para ejemplos de enseñanzas y reglas cambiantes ve Crisis de Conciencia páginas 11 y 12 [notas al pie], 47-55, 59-62, 157-222.

[69] Santiago 3:13.

[70] La Atalaya, 15 de mayo de 1986, página 3.

[71] Como en el caso de Sue Walker, relatado en un capítulo anterior, la actividad cristiana de cuidar de padres ancianos no se considera tan meritoria como la actividad en algún “servicio teocrático”, como ser misionero o servir en “Betel”. Vea el capítulo 11.

[72] La Atalaya, 15 de mayo de 1985, páginas 4, 6, 8.

[73] Proverbios 18:24

[74] De una carta escrita en 1976 por Bob Gerringer a Charles Huntin.

[75] Miqueas 7:5, 6

[76] Vea, por ejemplo, La Atalaya de 15 de mayo de 1985, página 9: y de 1 de enero de 1989, página 28.

[77] 1 Samuel 19:11, 12; 20:1; 22:1, 2.

[78] 1 Samuel 21:10; 22:3, 4

[79] 1 Samuel 20:16.

[80] Gálatas 5:22.

[81] Citado de una carta enviada por Robert Mackey, fechada el 1 de marzo de 1978.

[82] Mackey no sólo era superintendente de ciudad en Tampa, Florida, sino también la persona que grabó los relatos de los evangelios para las cintas de la Biblia de la Watch Tower. Estoy bastante convencido de que esto le concedió una consideración especial.

[83] En otro caso en Nueva York en 1987, una joven que rompió su relación romántica con un hombre de veintisiete años, recibió un paquete de su parte que contenía lo que parecía ser una pluma, pero que escondía un mecanismo con una cuchilla que le cortó la mano cuando abrió el paquete. Un mes más tarde ella recibió otro paquete que comenzó a abrir hasta que reconoció de quién era – antes de que pudiera apartarlo lejos de sí, explotó ocasionándole cortes y rotura de un pulgar, a la vez que lanzó a su sobrina de 18 meses al otro lado de la estancia. El remitente de veintisiete años, acusado de envío de artefacto explosivo por correo, fue descrito por su patrón como un “Testigo de Jehová profundamente religioso”. El Tribune de Chicago (15 de noviembre de 1990) informó de un joven de 16 años que mató a tiros a su padre a sangre fría, esperó a que su madre regresara a casa y la asesinó. Se hizo referencia a amigos de la familia que los describían como Testigos de Jehová que “hacían todo juntos”. Un antiguo vecino describió al chico como “un pequeño ángel” que había estado “trabajando de casa en casa con sus padres desde que era un niño”. A diferencia del otro caso, en ninguna publicación de la Watch Tower se informa de estos y otros crímenes de Testigos.

[84] Carta fechada el 10 de julio de 1985; no se indica el nombre del autor por razones de privacidad.

[85] Incluso con respecto a sectas como la secta Moon, Steve Hassan dice en su libro: “Las relaciones son generalmente superficiales dentro des estos grupos, porque se desaconseja enormemente el compartir sentimientos personales profundos, especialmente los negativos. Este aspecto de la vida sectaria prevalece incluso aunque un miembro pueda sentirse más apegado a sus camaradas que lo que había estado antes a cualquier otra persona. De hecho, cuando los miembros de una secta atraviesan tiempos difíciles o persecución, sienten una profundidad de camaradería y de martirio compartido excepcionales. Pero como la única fidelidad real se le profesa al líder, una mirada más próxima muestra que estos vínculos son realmente superficiales, y a veces solamente son fantasía privada. (Página 82)

[86] Páginas 20 y 21 del memorándum de Nigeria.

[87] Isaías 30:10

[88] Vea los capítulos 10 y 11.

[89] Como un solo ejemplo, en 1985, la edición de 23 de septiembre de Alberta Report (Canadá) publicó un artículo sobre la condena a un abogado que fue “encarcelado por robar más de 200.000 dólares a sus clientes entre 1973 y 1984 – más de la mitad de esa cantidad a compañeros Testigos de Jehová en la iglesia en la cual él era una anciano”. Muchas de las víctimas Testigos durante el período de diez años eran ucranianos y no sabían leer ni escribir inglés, y “pusieron su total confianza en” el anciano Testigo. Entre las víctimas estaba una mujer de edad avanzada que había confiado al hombre el cobro completo de un seguro por un accidente que la dejó parapléjica. Como resultado de la falta de honradez del anciano, ella recibió menos de la mitad del pago. (Este abogado fue uno de los discursantes asignados en una de las reuniones anuales de médicos y abogados Testigos.

[90] El informe de La Atalaya de 1988 sobre 36.000 expulsados no es una anomalía. Cada año se produce una cifra similar. En 1988, por ejemplo, ocurrieron otras 40.000 expulsiones por todo el mundo (cifra publicada en The Milwaukee Journal de 18 de mayo de 1989, citando a Merton Campbell, del personal de la oficina central de la Watch Tower.)

[91] Ezequiel 34:4, 15, 16, 20, 21.

[92] Hechos 20:29

[93] Esto no es algo excepcional. Yo también conozco de varios suicidios entre los Testigos: uno que ocurrió cuando estaba en la oficina central, cuando un miembro del personal se quitó la vida saltando del tejado de uno de los edificios de la fábrica de la Sociedad, otro en 1990 cuando un miembro del personal de muchos años y antiguo miembro del Comité de Fábrica saltó del tercer piso de una de las residencias de la Sociedad. Y tengo correspondencia que habla de un número incluso mayor de suicidios que son conocidos por los que me han escrito. Cualquier recuento realizado en otros países, especialmente en las naciones industrializadas, daría sin duda cifras considerables – aunque estos asuntos se mantienen generalmente ocultos y nunca se publican.

[94] Entre otras cosa, veía como algo indeseable la práctica de informar el tiempo en “hojas de informe”, sintiendo que esto tenía un efecto coercitivo, algo que, como hemos visto, reconocían hasta algunos miembros del personal de la oficina central como Karl Adams y Robert Wallen.

[95] 2 Samuel 1:17-27

[96] El símbolo EF indica que la carta fue escrita por Fred Rusk, del Departamento de Redacción de la oficina central.

[97] Ezequiel 34:21

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