1975: ‘El tiempo apropiado para Dios actuar

DURANTE LA segunda mitad de la presidencia de Rutherford, la mayoría de las profecías relacionadas con las fechas más tempranas–defendidas tan tenazmente en la primera mitad de su presidencia-se abandonaron o se volvieron a localizar.

El comienzo de los “últimos días” se movió del 1799 al 1914.

La presencia de Cristo en 1874 también se movió al 1914 (como ya se había hecho en 1922 con el comienzo oficial del gobierno del Reino de Cristo en 1878).

El comienzo de la resurrección se movió de 1878 a 1918.

Por un tiempo, hasta se sostuvo que 1914 había, en efecto, traído el “fin del mundo” en el sentido de que Dios ‘legalmente’ había cesado de dar permiso a las naciones del mundo de ejercer el dominio de ellas sobre la Tierra. Esto, también, se abandonó, y el “fin” o “conclusión del sistema de cosas” (como se vierte en la Traducción del Nuevo Mundo) ahora se considera que está en el futuro.

La organización pretende que los sucesos alistados tuvieron cumplimiento en los años nuevamente seleccionados, pero ya que se trata enteramente de cumplimientos invisibles, obviamente la aceptación de ellos depende enteramente de la fe de uno en las interpretaciones ofrecidas. Después de una sesión del Cuerpo Gobernante donde las profecías relacionadas con ciertas fechas surgieron en la discusión, el miembro Bill Jackson me dijo sonriendo,

Nosotros acostumbrábamos decir, sencillamente te mueves la fecha de este hombro y te la pasas al otro”.

No fue sino hasta después de la muerte de Rutherford en 1942 que un cambio se hizo con relación al año 606 antes de la Era Común como el punto de comienzo para los 2,520 años. Extrañamente, el hecho de que 2,520 años desde 606 a. de J.C. llevan en realidad al

1915 E. C. y no al 1914 E. C., no se reconoció ni se atendió por más de 60 años.

Entonces, calladamente, se atrasó el punto de comienzo un año, al 607 a. de J.C., permitiendo la retención del año 1914 E. C. como el punto final de los 2,520 años. Ninguna evidencia histórica se había presentado al efecto de que la destrucción de Jerusalén había ocurrido un año antes de lo creído. El deseo de la organización de retener el 1914 como fecha señalada por ellos durante muchos años (cosa que ellos no habían hecho con 1915) ocasionó el atrasar la destrucción de Jerusalén un año, una cosa fácil de hacer-en el papel.

Para mediados de los 1940 ya se había decidido que la cronología usada durante las presidencias de Russell y Rutherford tenía un error de 100 años, con relación a la cuenta del tiempo hasta la creación de Adán. En 1966, la organización dijo que, en lugar de haber concluido 6,000 años de historia humana en 1874, como se había enseñado previamente, ellos concluirían en 1975.

Esto se publicó en el verano del 1966 en el libro escrito por Fred Franz, titulado Vida eterna en libertad de los hijos de Dios. En el primer capítulo, el libro se valió del arreglo de Jubileo, que también había sido clave en las predicciones del 1925, y se argüía (igual como se había hecho en aquel entonces) a favor de la creencia en seis “días” de mil años cada uno, durante los cuales la humanidad experimentaría imperfección, seguidos por un séptimo “día” de mil años en el cual la perfección sería restaurada en un gran Jubileo de liberación de la esclavitud al pecado, enfermedad y muerte. El libro dijo en las páginas 28,29:

41 Desde el tiempo de Ussher se ha efectuado un estudio intenso de la cronología bíblica. En este siglo veinte se ha efectuado un estudio independiente que no sigue ciegamente a cálculos cronológicos tradi­cionales de la cristiandad, y la cuenta de tiempo publicada como resultado de este estudio indepen­diente da como la fecha de la creación del hombre 4026 a. de la E. C. Según esta cronología bíblica  fidedigna seis mil años desde la creación del hombre terminarán en 1975, y el séptimo período de mil años de la historia humana comenzará en el otoño de 1975 E. C.

 De modo que seis mil años de la existencia del hombre en la Tierra pronto terminarán, sí, dentro de esta generación. Jehová Dios es desde la eternidad, como está escrito en el Salmo 90: 1, 2: ((Oh Jehová, tú mismo has resultado ser una verdadera morada para nosotros durante generación tras generación. Antes que nacieran las montañas mismas, o tú proce­dieras a producir como con dolores de parto la tierra y el terreno productivo, aun desde tiempo indefinido hasta tiempo indefinido tú eres Dios.” De manera que desde el punto de vista de Jehová Dios estos seis mil años de la existencia del hombre que están pa­sando son solamente como seis días de veinticuatro horas, porque este mismo salmo (versículos 3, 4) pasa a decir: ((Tú haces que el hombre mortal se vuelva a materia triturada, y dices: ‘Vuelvan, hijos de los hombres.’ Porque mil años son a tus ojos solo como el día de ayer cuando ha pasado, y como una vigilia durante la noche.” De modo que en no muchos años dentro de nuestra propia generación estamos llegando a lo que Jehová Dios podría considerar como el séptimo día de la existencia del hombre.

¿Cuál sería la importancia de esto? El libro pasa a hacer aplicación de los puntos desarrollados.

¡Cuán apropiado sería el que Jehová Dios hiciera de este venidero séptimo período de mil años un período sabático de descanso y liberación, un gran sábado de Jubileo para que se proclame libertad por toda la Tierra a todos sus habitantes! Esto sería muy oportuno para la humanidad. También sería muy apropiado de parte de Dios, porque, recuerde, la humanidad todavía tiene delante de sí lo que el último libro de la Santa Biblia menciona como el reino de Jesucristo sobre la Tierra por mil años, el reino milenario de Cristo. Proféticamente Jesucristo, cuando estuvo en la Tierra hace diecinueve siglos, dijo respecto a sí mismo: “Porque Señor del sábado es lo que el Hijo del hombre es.” (Mateo 12:8) No sería por pura casualidad o accidente, sino que sería según el propósito amoroso de Jehová Dios el que el reino de Jesucristo, el “Señor del sábado,” con­curriera con el séptimo milenio de la existencia del hombre.

¿Había dicho la organización ‘sin rodeos’ que el 1975 marcaría el comienzo del milenio? No. Pero el párrafo arriba citado fue el clímax hacia el cual toda la argumentación cuidadosamente construida había ido conduciendo.

Ninguna predicción cabal y franca se hizo sobre 1975. No obstante, el escritor estuvo dispuesto a declarar que sería “muy apropiado de parte de Dios” el que Dios comenzara el milenio en ese tiempo particular. Parecería razonable que, para un hombre imperfecto decir lo que es o no es “apropiado” para el Dios Todopoderoso hacer, exigiría un grado alto de certidumbre de su parte, ciertamente no que él estuviera ‘expresando una mera opinión.’ La discreción requeriría, mejor dicho, demandar(a que así fuera. Aún más fuerte es la declaración siguiente de que “sería según el propósito amoroso de Jehová Dios el que el reinado de Jesucristo, el ‘Señor del Sábado,’ concurriera con el séptimo milenio de la existencia del hombre”-séptimo milenio, el cual ya se había dicho que estaba para comenzar en 1975.

El año siguiente, la edición del 8 de abril de 1967 de ¡Despertad!, la revista compañera de La Atalaya, presentó el artículo titulado “¿Cuánto más tardará?” y bajo el encabezamiento “6,000 años se terminan en 1975,” también razonó que el milenio sería los últimos 1,000 años de un día de descanso de 7,000 años de Dios. Pasó a decir (página 19):

Por consiguiente el hecho de que nos estamos acercando al fin de los primeros 6,000 años de la existencia del hombre es de gran significado.

¿Es concurrente el día de descanso de Dios con el tiempo que el hombre ha estado sobre la Tierra desde que fue creado? Evidentemente sí. De acuerdo con las investigaciones más confiables de la cronología bíblica, que armonizan. con muchas fechas aceptadas de la historia seglar, encontramos que Adán fue creado en el otoño de 4026 a. de la E. C. En algún tiempo de ese mismo año, bien pudo haber sido creada Eva, directamente después de lo cual comenzó el día de descanso de Dios. ¿En qué año, entonces, terminarían’ los primeros 6,000 años de la existencia del hombre y también los primeros 6,000 años del día de descanso de Dios? En el año de 1975. Esto es digno de notarse, particularmente en vista del hecho de que los “últimos días” comenzaron en 1914, y en vista de que los hechos físicos de nuestro día en cumplimiento de la profecía señalan a ésta como la última generación de este mundo inicuo. De modo que podemos esperar que el futuro inmediato esté lleno de acontecimientos conmovedores para los que cifran su fe en Dios y en sus promesas. Esto significa que dentro de relativamente pocos años presenciaremos el cumplimiento de las profecías restantes que tienen que ver con el “tiempo del fin”.

La Atalaya del 15 de septiembre de 1968, continuó estimulando anticipación. Usando prácticamente el mismo argumento que se usó en el artículo antes mencionado, dijo éste (página 562):

El futuro inmediato ciertamente habrá de estar lleno de acontecimientos culminantes, porque este viejo sistema se está acercando a su fin completo. En el transcurso de unos cuantos años a lo más se cumplirán las partes finales de las profecías bíblicas que tienen que ver con estos “últimos días,” con el resultado de que la humanidad sobreviviente será libertada para que entre en el glorioso reinado de 1 ,000 años de Cristo. j Qué días difíciles, pero, al mismo tiempo ¡qué magníficos días nos esperan en el futuro inmediato! [énfasis mío]

Ya van unos 24 años desde que se escribió eso. Uno bien podría preguntar ahora, ¿Qué quiere decir la frase “el futuro inmediato“? ¿Cuántos años son “unos cuantos años a lo más”?

En el artículo titulado “¿Qué traerán los años 1970?” la Awake! (¡Despertad!) del 8 de octubre del 1968 nuevamente enfatizó lo corto del tiempo restante, diciendo al comenzar (página 13):

EL HECHO de que ya han pasado cin­cuenta y cuatro años del período que se llama los “últimos días” es sumamente significativo. Significa que solo unos cuan­tos años, a lo más, quedan antes de que Dios destruya el corrompido sistema de cosas que domina la Tierra.

Más tarde, usando 1975 como el año de cierre de seis mil años de historia humana, el artículo dijo (página 14):

Hay otra manera que ayuda a confirmar el hecho de que vivimos en los pocos años finales de este “tiempo del fin.” (Dan. 12: 9) La Biblia muestra que nos estamos acercando al fin de 6.000 años completos de historia humana.

Una y otra vez las publicaciones de la Watch Tower citaron declaraciones hechas por personas de prominencia o “expertos”, en cualquier campo, que hicieron alguna referencia al 197 5, por ejemplo, la declaración hecha en 1960 por el ex Secretario de Estado de E.E.U.U., Dean Acheson, quien dijo:

“Sé suficiente de 1o que está pasando para asegurarles que, quince años desde hoy [o; para 1975], este mundo va a ser demasiado peligroso para vivir en él.”

El libro (Famine-1975) (¡Hambre!-1975) escrito por dos expertos en alimento, se citó repetidamente, particularmente las siguientes oraciones:

Para 1975 el mundo se enfrentará a un desastre de magnitud sin precedente. Hambres, mayores que cualquiera de la historia, asolarán a las naciones subdesarrolladas.”

“Pronostico una fecha especifica, 1975, cuando la nueva crisis estará sobre nosotros en toda su aterradora importancia.”

“Para 1975 el desorden civil, la anarquía, las dictaduras militares, la inflación desenfrenada, las interrupciones en la transportación  y la inquietud caótica serán lo corriente en muchas de las naciones hambreadas”.

Tres años después del enfoque original en 1975 en el libro Vida eterna en libertad de los hijos de Dios, el autor, Fred Franz, escribió otra publicación titulada La paz de mil años que se aproxima.)1Se podría decir que el lenguaje en éste era aún más definitivo y específico que en las publicaciones anteriores. Salió a la luz en 1969 y contenía

1. El material en este folleto también se publicó en La Atalaya del 1 de abril de 1970.

                                                                               

las siguientes declaraciones en las páginas 24, 25 (corresponde a las páginas 206, 207 de La Atalaya del 1 o de abril de 1970).

Más recientemente investigadores concienzu­dos de la Santa Biblia han hecho una reexamina­ción de la cronología bíblica. Según sus cálculos los seis milenios de la vida de la humanidad en la Tierra terminarían a. mediados de los años se­tenta. Así, el séptimo milenio desde la creación del hombre por Jehová Dios empezada dentro de menos de diez años. Para que el Señor Jesucristo fuera “Señor del sábado,” su reinado de mil años tendría que ser el séptimo en una serie de periodos de mil años o milenios. (Mateo 12:8, Mod) Así, seria un reinado sabático“.

El argumento aquí es bastante claro y directo: De la misma manera que el sábado era el séptimo período que seguía a seis períodos de trabajo, el reinado de mil años de Cristo será un séptimo milenio sabático que seguirá a seis milenios de afán y sufrimiento. La presentación no es de ninguna manera indefinida o ambigua. Como dice la página:

Para que el Señor Jesucristo fuera “Señor del sábado,” su reinado de mil años tendría que ser el séptimo en una serie de períodos de mil años o milenios“.

De la misma manera que se determinó lo que sería “apto” y “apropiado” en cuanto a lo que Dios haya de hacer, así también un requisito ahora se establece para Jesucristo. Para que él sea lo que él dice que será, ‘Señor del sábado,’ su reinado “tendría que ser” el séptimo milenio en una serie de milenios, Razonamiento humano impone este requisito’ al Hijo de Dios. Seis mil años habían de terminar en 1975; de acuerdo con el argumento, el reinado de Cristo “tendría que ser el séptimo” período siguiente de mil años. El “esclavo fiel y discreto” había, para los efectos, delineado el programa al cual él esperaba que su amo se adhiriera, si es que éste no iba a faltar a su propia palabra.

Aunque lo escrito es más pulido y las expresiones más refinadas, este material es en esencia asombrosamente parecido al presentado en el folleto del Juez Rutherford, Millones que ahora viven no morirán jamás, en el cual hizo afirmaciones que más tarde admitió eran de tipo asnal. Aparte de la fecha de su publicación, fue como si se le hubiese dado marcha atrás al reloj, en medio siglo, hasta los días anteriores a 1925. La diferencia era que las cosas dichas entonces ahora se decían respecto a 1975.(2)

 

Cuando la década de los 1970 llegó, la edificación de expectación continuó. La revista ¡Despertad! del 22 de abril de 1972 volvió a hablar de seis períodos de afán y trabajo seguidos por un séptimo período (sábado) de descanso, y dijo:

“Por eso, al acercamos al fin de seis mil años de existencia humana durante esta década, hay la conmovedora y cierta esperanza de la cercana realización de un magnífico Sá­bado de descanso y alivio”.

Debajo de esto apareció el siguiente diagrama:

MUERTE DE JESUCRISTO 33 E. C.

Al acercamos al fin d. 6.000 años de historia humana a mediados de los años setenta hay la conmovedora esperanza de un magnifico alivio

Todas estas declaraciones están claramente diseñadas para fomentar y edificar esperanza y anticipación. Cierto, la mayoría se acompañó de algunas declaraciones calificadoras en el sentido de que ‘nosotros no lo decimos positivamente’ o no estamos ‘señalando una fecha específica,’ y que ‘nosotros no sabemos el día y la hora.’ Pero se debe recordar que la organización no era novicia en este campo. Su historia completa, desde sus mismos comienzos, fue una de edificar esperanzas en ciertas fechas sólo para ver el paso de ellas sin

2. Es verdad que (en la página 25) la frase menos específica ha mediados de los años setenta” se usó. pero el año 1975 ya se había presentado como una fecha bíblicamente marcada y esta fecha estaba firmemente impresa en la mente de todos los testigos de Jehová por toda la tierra.

la realización de lo predicho. En los casos previos, las publicaciones de la Sociedad luego procuraron cargar la responsabilidad de la desilusión, no a los escritores de la información” sino a los lectores como inclinados a esperar demasiado. Seguramente, entonces, los hombres responsables de la organización debieron haberse dado cuenta del peligro, conociendo lo que es la naturaleza humana, sabiendo cuan fácilmente las grandes esperanzas se pueden suscitar.

Aún así, mientras cuidadosamente evitaban toda predicción explícita en el sentido de que una fecha específica vería el comienzo del milenio, esos hombres responsables aprobaron el uso de las frases, “dentro de relativamente pocos años,” “el futuro inmediato,” “dentro de unos cuantos años a lo más,” “solo unos cuantos años, a lo más,” “los pocos años finales” todas usadas en La Atalaya y ¡Despertad! con referencia al comienzo del reinado milenial y todas en un contexto que incluía la fecha de 1975. ¿Tienen sentido alguno esas palabras? ¿O se usaron sueltamente, descuidadamente? ¿Son las esperanzas y los planes y los sentimientos de las personas algo con lo cual jugar? Aún así, La Atalaya del 10 de enero de 1969, páginas 20, 21, implicó que uno debería tener cuidado en cuanto a poner demasiado peso en las mismas palabras de precaución de Cristo.

“Una cosa es absolutamente cierta: La cronología bíblica reforzada con la profecía bíblica que se ha cumplido muestra que pronto se terminarán seis mil años de la existencia del hombre, ¡sí, dentro de esta generación! (Mal. 24: 34) Por lo tanto, éste no es tiempo para ser indiferentes ni para estar serenamente satisfechos. Este no es el tiempo parar estar jugando con las palabras de Jesús de que “respecto a aquel día y hora nadie sabe, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino solo el Padre.” (Mal. 24: 36) Al contrario, es tiempo en que uno debe estar vivamente consciente de que el fin de este sistema de cosas rápidamente llegando a su fin violento. ¡No se equivoque, basta con que el Padre mismo sepa tanto el  “día como la hora”!

¿Cómo es posible que un “esclavo fiel y discreto” pudiera decir tal cosa-en efecto, decir que, “Cierto; mi amo dice esto y aquello, pero no le den demasiada importancia; al contrario, dense cuenta de que lo que yo digo debe ser la fuerza guiadora en sus vidas”?

Algunas de las declaraciones más directas procedieron del Depar­tamento de Servicio de las oficinas internacionales, que produce un periódico mensual llamado Our Kingdom Ministry (Nuestro Ministerio del Reino), que se distribuye sólo a los Testigos y no al público. El número de marzo de 1968 (en inglés) urgió a dedicarse a  la actividad de predicación de tiempo completo (“servicio de precursor”) diciendo:

 

In view of the short period of time left, we want to do Ibis as often as circumstances permit. Just think, brothers. there are only about ninety months left be. fore 6,000 years of man ‘s existence on earth is completed.

 

 

Traducción:

En vista del período corto de tiempo que queda, queremos hacer esto tan a menudo como las cir­cunstancias lo permitan. Piensen, hermanos, quedan solamente como noventa meses antes de que se com­pleten 6,000 años de la existencia del hombre sobre la Tierra.

 

El número de mayo del 1974 del Kingdom Ministry, habiéndose referido al “poco tiempo que queda,” dijo:

Reports are heard of brothers selling  their homes and property and planning to finish out the rest of their days in this old system in the pioneer service. Certainly this is a fine way to spend the short time remaining before the wicked world’s end.-l John 2:17.

 

 

Traducción:

Se oyen informes de hermanos que están vendiendo sus hogares y propiedad y que están haciendo planes para completar lo que queda de estos días de este viejo sistema en el ser­vicio de precursor. Ciertamente ésta es una forma excelente de usar el poco tiempo que queda antes del fin de este mundo inicuo.-l Juan 2:17.

 

Un número considerable de testigos hizo precisamente eso. Algunos vendieron sus negocios, dejaron sus empleos, vendieron sus hogares, o granjas y se mudaron con sus esposas e hijos a otras áreas para’ servir donde había más necesidad,’ contando con tener fondos suficientes para sostenerles hasta el 1975.

Otros, incluyendo algunas personas de edad, realizaron pólizas de seguro y otros certificados de valor. Algunos pospusieron operaciones quirúrgicas en la esperanza de que la entrada del milenio eliminaría la necesidad de éstas.

Cuando el 1975 pasó y sus fondos se agotaron o su salud empeoró seriamente, ahora tenían que tratar de sobreponerse a las duras realidades y reedificar sus vidas lo mejor que pudieron.

¿Cuál era el pensar en el Cuerpo Gobernante durante este tiempo? Algunos de los hombres de más edad en el Cuerpo habían experimentado personalmente las expectativas que quedaron sin cumplimiento en 1914,1925, como también las esperanzas suscitadas en los 1940. La mayoría, es mi observación, asumió la actitud de ‘esperemos y veamos que sucede.’ Ellos estaban renuente s a hacer un llamado a la moderación. Grandes aumentos numéricos estaban teniendo lugar. Considere el registro de bautismos para el período desde 1960 hasta 1975:

 

Número   Número
Año bautizado Año bautizado
1960

69,027

1968 82,842
1961

63,070

1969 120,805
1962

69,649

1970 164,193
1963

62,798

1971 149,808
1964

68,236

1972 163,123
1965

64,393

1973 193,990
1966

58,904

1974 297,872
1967

74,981

1975 295,073

Desde 1960 hasta 1966 la proporción de aumento había dis­minuido hasta casi cero. Pero después de 1966, cuando el 1975 comenzó a recibir publicidad, un período de crecimiento fenomenal tuvo lugar como la tabla muestra.

Durante los años de 1971 hasta el 1974, mientras estaba sirviendo en el Cuerpo Gobernante, no recuerdo haber oído ningunas expresiones de seria preocupación de parte de miembros del Cuerpo con relación a las expectativas suscitadas que se habían generado. En cuanto a mí mismo, no quiero aparentar que inicialmente no me sentí conmovido cuando el libro Vida eterna en libertad de los hijos de Dios salió en 1966, con su brillante cuadro de la proximidad del jubileo milenial. Ni tampoco alego no haber tenido parte alguna en la etapa temprana de la campaña que enfocó atención en la fecha de 1975. Pero el paso de cada año desde 1966 hacía parecer la idea más y más irreal. Mientras más leía las Escrituras, más me parecía que el concepto estaba desalineado; no cuadraba con las declaraciones del mismo Jesucristo, tales como:

Respecto a aquel día y hora nadie sabe, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino sólo el Padre”.

“Manténganse alerta, pues, porque no saben en que día viene su señor”.

“Por este motivo, ustedes también demuestren estar listos, porque a una hora que no piensan que es, viene el Hijo del hombre”.

“Sigan mirando, manténganse despiertos, porque no saben cuándo es el tiempo señalado”.

“No les pertenece a ustedes adquirir el conocimiento de los tiem­pos o sazones que el Padre ha colocado en su propia jurisdicción.”(3)

Como parte del personal de la sede central de una organización que estaba en un acceso de euforia por estar montada sobre una ola de crecimiento extraordinario, no era mucho lo que podía hacerse. Algunos artículos sobre el tema que vinieron a mi para ser editados los traté de moderar, pero esto fue, más o menos, lo único hecho. En mi actividad personal traté de atraer la atención a los versículos arriba mencionados, tanto en conversaciones privadas como en discursos públicos.

Un domingo por la tarde en 1974, después que mi esposa y yo habíamos regresado de responder a una invitación a pronunciar un discurso en otra parte del país, mi tío, entonces el vicepresidente, vino a nuestro cuarto. (Ya que su vista era muy pobre, nosotros usualmente le leíamos el material de estudio de La Atalaya cada semana.) Mi esposa le mencionó que en mi discurso ese fin de semana yo le había advertido a los hermanos en cuanto a no sobreexcitarse con relación al 1975. Su pronta respuesta fue, “Y ¿por qué no han de excitarse? Es algo por lo cual estar excitados”.

No hay ninguna duda en mi mente que, de todos los miembros del Cuerpo Gobernante, el vicepresidente era el más convencido de lo correcto de lo que él había escrito, y sobre lo cual otros habían edificado. Otra tarde, en el verano de 1975, un hermano griego de edad avanzada llamado Peterson (originalmente Papagyropoulos) se unió a nuestra lectura, como era su costumbre. Después de la lectura, mi tío le dijo a Peterson, “Sabes, esto es muy parecido a como fue en el 1914. Todo estuvo tranquilo hasta los meses del verano. Entonces, de súbito cosas empezaron a suceder y comenzó la guerra”.

Previamente, para principios del 1975, el presidente Knorr había hecho un viaje alrededor del mundo, llevando consigo al vice­presidente Franz. Los discursos del vicepresidente en todos los países que visitaron giraron alrededor del 1975. Al regreso, habiendo oído los informes del efecto conmovedor del discurso del vicepresidente, los otros miembros del Cuerpo Gobernante solicitaron escuchar una grabación de éste, hecha en Australia.(4)

 

3. Citado de Mateo 24:36, 42, 44; Marcos 13:33; Hechos 1:7.

4. Esto sucedió en la sesión del 19 de febrero de 1975.

 

 En su discurso, el vicepresidente habló de 1975 como “un año de grandes posibilidades, tremendas probabilidades.” El le dijo a la audiencia que de acuerdo al calendario hebreo ellos “ya estaban en el quinto mes lunar de 1975,” restando menos de siete meses lunares del año hebreo. El enfatizó varias veces que el año hebreo terminaría con Rosh Hashanah, el Año Nuevo Judío, en el 5 de septiembre de 1975.

Reconociendo que mucho tendría que suceder si es que iba a ocurrir el desenlace final entonces, él pasó a hablar de la posibilidad de una diferencia de un año, más o menos, debido al posible lapso de tiempo entre la creación de Adán y la creación de Eva. El hizo referencia al fracaso de las expectativas en 1914 y 1925 y citó la frase de Rutherford, “Hice el asno.” Añadió que la organización había aprendido a no hacer “predicciones extremas ni muy osadas.” Hacia el final, no obstante, él instó a sus oyentes a no asumir un punto de vista impropio, y que no imaginaran que la destrucción venidera pudiera estar “años en el futuro,” y así enfocar la atención en otros asuntos, como el casarse y formar familias, levantar un buen negocio o gastar años en colegio estudiando ingeniería. .

Después de oír la cinta, algunos de los miembros del Cuerpo Gobernante expresaron la preocupación de que si “predicciones osadas y extremas” no se habían hecho, algunas predicciones sutiles sí se hicieron, y el efecto era palpablemente evidente en la excitación generada.

Esta fue la primera ocasión en que alguna preocupación se expresó en las discusiones del Cuerpo Gobernante. Pero no se tomó ninguna acción, ni ningún curso de acción futura quedó decidido. El vice­presidente repitió muchos de los puntos del mismo discurso el 2 de marzo de 1975 en la siguiente graduación de la Escuela de Galaad.(5)

1975 pasó-tal como lo habían hecho el 1881, el 1914, el 1918, el 1920, el 1925 y los 1940. Se dio mucha publicidad por otros al fracaso de las expectativas de la organización con relación al 1975. Había considerable charla al respecto entre los mismos testigos de Jehová. En mi opinión, la mayor parte de lo que se dijo no tocó la raíz del asunto.

Mi sentir era que el verdadero tema o raíz del asunto iba más allá de la exactitud o inexactitud de algún individuo, o hasta de lo confiable o no confiable de una organización, o de la sensatez o credulidad de sus miembros. Me pareció a mí que el factor realmente

5.  Vea La Atalaya del 1 o de mayo de 1975. p. 286.

 

importante era en qué forma, en última instancia, tales predicciones representaban a Dios y su Palabra. Cuando los hombres hacen tales pronósticos y dicen que lo están haciendo con la Biblia como base, edificando argumentos para éstos con la Biblia, afirmando que ellos son el “canal” de comunicación de Dios-¿cuál es el efecto cuando estos pronósticos prueban ser falsos? ¿Trae esto honor a Dios o edifica fe en El y en lo confiable de su Palabra? O, ¿es el resultado todo lo opuesto? ¿No ayuda esto a inducir a algunos a sentirse justificados en poner poca importancia en el mensaje de la Biblia y sus enseñanzas? Aquellos testigos que efectuaron grandes cambios en sus vidas pudieron recoger y, en la mayoría de los casos, sí recogieron los pedazos, y siguieron viviendo a pesar de la gran desilusión. Pero no todos pudieron hacerlo. Sea cual sea el caso, gran daño se hizo en más de una manera.

En 1976, un año después de haber pasado la tan anunciada fecha, unos pocos miembros del Cuerpo Gobernante empezaron a instar que se hiciera alguna declaración admitiendo que la organización se había equivocado, que había estimulado falsas expectativas. Otros dijeron que pensaban que no se debería hacer tal declaración, que esto “solo suministraría pertrechos a los opositores.” Milton Henschel recomendó que el curso sabio a seguir sería: simplemente no men­cionar el asunto y con el tiempo los hermanos cesarían de hablar sobre éste. Claramente no había suficiente apoyo para que la moción se aprobara. Ese año un artículo en la Watch Tower del 15 de julio (La Atalaya del 10 de diciembre de 1976) sí hizo referencia a las expectativas no cumplidas, pero debido a que tenía que estar en conformidad con el sentimiento dentro del Cuerpo Gobernante el artículo no admitió con claridad la responsabilidad de la orga­nización.

En 1977, el asunto surgió de nuevo en una de las sesiones. Aunque se levantaron las mismas objeciones, una moción se aprobó en el sentido de que una declaración se debería incluir en un discurso que Lloyd Barry tenía asignado preparar para la siguiente asamblea. Tengo entendido que más tarde los miembros del Cuerpo Gober­nante, Ted Jaracz y Milton Henschel, hablaron con Lloyd y expresaron su sentir al respecto. Fuera cual fuera el caso, el hecho es que cuando el discurso se preparó ninguna mención se incluyó en cuanto a 1975. Recuerdo haberle preguntado a Lloyd sobre esto y su respuesta fue que no le había sido posible hacerlo encajar en su tema. Casi dos años pasaron y entonces en 1979 el Cuerpo Gobernante volvió a considerar el asunto. Para entonces todo  indicaba que el 1975 había producido una seria “brecha de credibilidad. ”

Un número de miembros del personal de las oficinas centrales expresaron igual sentir. Uno describió el 1975 como un “albatros” colgando de nuestros cuellos. Robert Wallen, un secretario del Cuerpo Gobernante, escribió lo siguiente:

“Yo he estado asociado, como Testigo bautizado, por más de 39 años y con la ayuda de Jehová seguiré siendo un siervo leal. Pero decir que no estoy decepcionado sería una mentira, porque al saber que mi sentir sobre 1975 fue el resultado de 1o que leí en las publicaciones y que luego se me diga que yo llegué a conclusiones falsas por mi propia cuenta, esto, a mi parecer, ni es justo ni honesto. Sabiendo que no estamos tratando con la infalibilidad, para mi 1o correcto a hacer­ cuando errores se cometen por hombres imperfectos, pero temerosos de Dios–es hacer las correcciones cuando estos errores se encuentran”.

Raymond Richardson del Departamento de Redacción dijo:

“¿No son atraídas las personas por la humildad, y no son más dispuestas a confiar cuando hay expresiones cándidas? La Biblia misma es el ejemplo más grande del candor. Esta es una de las razones más sobresalientes por las cuales creemos que es veraz”.

Fred Rusk, también del Departamento de Redacción, escribió:

“A pesar de cualesquier declaraciones calificadoras que se hayan hecho para amonestar a los hermanos a no decir que el Armagedón vendría en 1975, el hecho es que hubo un número de artículos en las revistas y otras publicaciones que hicieron más que sólo insinuar que el viejo sistema sería reemplazado por el sistema nuevo de Jehová a mediados de los 1970”.

Merton Campbell del Departamento de Servicio escribió:

“Hace unos días una hermana me telefoneó desde Massachusetts. Ella estaba en su lugar de empleo. Ambos, la hermana y su esposo, están trabajando para pagar las cuentas que se han acumulado debido a enfermedad. Ella expresó que se había sentido tan confiada de que el 1975 traería el fin, que ahora experimentaban, dificultad en hacer frente a las cargas de este sistema. Este ejemplo es típico de muchos hermanos que nos encontramos”.

Harold Jackson, también del Departamento de Servicio, dijo:

“Lo que hace falta ahora no es una declaración en el sentido de que estábamos equivocados con relación al 1975, sino una declaración que explique por qué el asunto se ha pasado por alto por tanto tiempo en vista de que tantas vidas han sido afectadas. Ahora nos enfrentamos a una brecha de credibilidad y una que puede probar ser desastrosa. Si es que vamos a decir algo, hablemos, entonces, con franqueza y seamos abiertos y honestos con los hermanos”.

Howard Zenke, del mismo departamento, escribió:

“Ciertamente no queremos que los hermanos lean algo o escuchen algo y después digan en su mente que el curso que hemos tomado es otro ‘Watergate’ [un caso de escándalo político en la capital de EE. UU. que culminó con la renuncia forzada del presidente Nixon].

Otros han hecho comentarios similares. Irónicamente, algunos de los que ahora expresaron las críticas más severas habían figurado entre los más entusiastas y expresivos antes del 1975 en enfatizar la fecha y la extrema “urgencia” que ésta envolvía, también habían escrito algunos de los artículos antes citados y hasta habían aprobado las declaraciones en Nuestro Ministerio del Reino encomiando a aquellos que estaban vendiendo sus hogares y propiedades al acercarse el 1975. Muchas de las declaraciones más dogmáticas acerca del 1975 se hicieron por los representantes viajeros (superintendentes de circuito y distrito) todos los cuales estaban bajo la supervisión del Departamento de Servicio.

En la sesión del Cuerpo Gobernante del 6 de marzo de 1979, los mismos argumentos en contra de publicar algo se presentaron-que dejaría a la organización abierta a crítica de parte de los opositores, que era ya tan tarde que no era necesario ofrecer una disculpa, que nada se conseguiría con esto. A pesar de todo, los que así argüían lo hicieron con menos firmeza que en la sesión anterior. Esto se debió a un factor en particular-las cifras informadas alrededor del mundo habían mostrado una mengua seria durante dos años consecutivos.

Los informes anuales del número total mundial de participantes en la actividad de predicación de casa en casa revelan esto:

 

Año

 

Nº total informado actividad

 

    % de aumento sobre el año anterior

 

1970197119721973

1974

1975

1976

1977

1978

 

1,384,782

1,510,245

1,596,442

1,656,673

1,880,713

2,062,449

2,138,537

2,177,194

2,086,698

 

10.209.105.703.8

13.5

09.7

03.7

-1.0

-1.4

 

 

Esta declinación, más que ningún otro factor, parece haber influido en la posición del Cuerpo Gobernante. Hubo un voto de 15 a 3 a favor de hacer una declaración al efecto de que la organización reconocía su parte en la responsabilidad por el error. Esta se publicó en La Atalaya del 15 de septiembre de 1980.

Tomó casi cuatro años para que la organización, a través de su administración, finalmente admitiera que había estado errada, que había, por toda una década, edificado falsas esperanzas. No que una declaración tan franca, aunque veraz, pudiera hacerse. Yo sé en cuanto a esto pues fui asignado a redactar tal declaración y, como en casos similares anteriores, tenía que regirme-no por lo que me hubiese gustado decir ni aún por lo que pensaba que los hermanos necesitaban oír-sino por lo que podía decirse y recibir la aprobación de dos terceras partes del Cuerpo Gobernante cuando les fuera presentado.

Hoy día, toda esa década de edificar esperanzas basadas en 1975 se echa a un lado y se trata como algo de poca importancia. La esencia de las palabras de Russell en 1916 se expresa otra vez por la organización: Esto “ciertamente tuvo un efecto muy estimulante y santificador sobre miles, todos los cuales pueden alabar al Señor­ aún por el error.”

1914 y “Esta generación

Porque el lecho ha resultado demasiado corto para estirarse uno en él, y la sábana tejida misma es demasiado angosta cuando se envuelve uno.-Isaías 28:20.

El Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová siente cierto grado de incomodidad con relación a lo que es la última gran profecía cronológica de la organización. El tiempo asignado para su cum­plimiento está resultando ser corto y estrecho para cubrir las cosas predichas. El paso de cada año sólo sirve para agudizar la incomodidad sentida. .

El 1914, por más de tres décadas el punto terminal para las profecías cronológicas de la organización, es ahora el punto de comienzo para la profecía cronológica que constituye el mayor estímulo a “urgencia” en la actividad de los Testigos de Jehová. Se declara que las palabras de Jesucristo, “En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas” comenzaron a aplicar con ese año, 1914. Note las decla­raciones aquí subrayadas:

Jesús obviamente hablaba en cuanto a los que tuviesen suficiente edad para presenciar con entendimiento lo que aconte­ció al comenzar los u timos días.” Jesús dijo que algunas de aquellas personas que estuvieran vivas al aparecer la ‘señal de los últimos días’ todavía estarían vivas cuan­do Dios le pusiera fin a este sistema.

Aunque supongamos que jovencitos de 15 años de edad tuviesen suficiente per­cepción para comprender la importancia de lo Que sucedió en 1914, esto todavía haría al más joven de “esta generación”  unos 70 años de edad en la actualidad. De modo que la gran mayoría de la gene­ración a la que Jesús se refirió ya ha muerto. Los que  quedan se están  acer­cando a la vejez. Y recuerde, Jesús dijo Que el fin de este mundo inicuo vendría antes de que esta generación muriera. Es­to indica que los años que quedan antes de que venga el fin no pueden ser muchos.

Cuando la revista ¡Despertad! del 8 de abril de 1969 (páginas 13,14) discutió esto hace unos 23 años, en los días previos al 1975, el enfoque del énfasis era en, ¿qué tan pronto terminaría la generación del 1914? ¿qué tan poco tiempo le quedaba al largo de vida de esa generación? Si un testigo de Jehová hubiese sugerido entonces que las cosas continuarían por algunos veinte o treinta años más, se le habría considerado como quien manifestaba una actitud deficiente, una no indicativa de fe fuerte.

Cuando pasó el 1975, el énfasis cambió. Ahora el esfuerzo se puso en tratar de mostrar que el largo de vida de la generación de 1914 no era un período tan corto como uno pudiera pensar, que éste podría estirarse por un buen rato más.

Por eso, La Atalaya del 1 o de enero de 1979 habló, no de aquellos que “con entendimiento” observaron lo que ocurrió en 1914, sino de aquellos que “pudieron observar” los eventos que comenzaron en ese año. Mera observación difiere bastante de observar con entendi­miento. Esto lógicamente serviría para rebajar el límite mínimo de edad de los que componen “esta generación”.

 Continuando en este rumbo, dos años más tarde La Atalaya del 10 de abril de 1981, citó de un artículo de la revista U.S. News & World Report donde se sugería que diez años de edad podía ser el punto en el cual los eventos comienzan a crear “una impresión duradera en la mente de alguien.” El artículo dijo que si esto era verdad “entonces existen actualmente más de 13 millones de estadounidenses que pueden recordar la 19 Guerra Mundial”

‘Recordar’ también hace admisible una edad más temprana que el observar con entendimiento (sugerido que era posible en “joven­citos de 15 años de edad” en la ¡Despertad! del 1969 antes citada). En realidad, la 19 Guerra Mundial continuó hasta el 1918, con la participación americana a partir de 1917. Así que la sugerida edad de 10 años, dada en la revista de noticias citada, no aplica necesariamente al 1914.

Aunque es posible ganarse un año aquí y otro allá por medio de usar diferentes sistemas de medir el tiempo, el hecho es que la generación de 1914 está contrayéndose con gran rapidez, ya que la mortalidad es siempre mayor entre aquellos de edad avanzada. El Cuerpo Gobernante está consciente de esto, pues el asunto surgió para discusión un número de veces.

El tema surgió durante la sesión del Cuerpo del 7 de junio de 1978. Factores anteriores condujeron a esto. Albert Schroeder, miembro del Cuerpo Gobernante, había distribuido a los miembros una copia de un informe demográfico de los Estados Unidos. La estadística indicaba que menos del 1 % de la población que estaba en su adolescencia en 1914 estaba aún viva en 1978. Pero un factor que estimuló aun más atención tuvo que ver con declaraciones que Schroeder había hecho mientras visitaba algunos países en Europa.

Los informes iban llegando hasta Brooklyn de que él les estaba sugiriendo a algunos que la expresión “esta generación”-como se usa por Jesús en Mateo 24:34-le aplicaba a la generación de los “ungidos,” y mientras hubiese algunos de ellos vivos tal “gene­ración” no habría pasado. Esta idea estaba, por supuesto, en contra de las enseñanzas de la organización y no estaba autorizada por el Cuerpo Gobernante.

Cuando el asunto se presentó para consideración, después del regreso de Schroeder, la interpretación sugerida por él se rechazó y se decidió que en una siguiente “Pregunta de los lectores” en La Atalaya se reafirmara la enseñanza establecida con relación a “esta generación”.(6) Es interesante el hecho de que ninguna reprimenda o regaño se dirigió al miembro del Cuerpo Gobernante Schroeder por haber presentado su punto de vista contradictorio y no autorizado mientras estuvo en Europa.

El asunto surgió de nuevo en las sesiones del 6 de marzo y del 14 de noviembre de 1979. Puesto que la atención ahora estaba siendo dirigida a este tema, saqué copias Xerox de las primeras veinte páginas del material enviado por el anciano sueco anteriormente mencionado, en el cual se detallaba la historia de la especulación cronológica y que revelaba la verdadera fuente del cálculo de los 2,520 años y la fecha del 1914. Cada miembro del Cuerpo Gobernante recibió una ‘copia. Aparte de un comentario incidental, ellos no consideraron oportuno discutir el material.

Lyman Swingle, como cabeza del Departamento de Redacción, estaba ya familiarizado con este material. El dirigió la atención del Cuerpo a algunas de las declaraciones dogmáticas e insistentes publicadas en la Watch Tower en 1922, leyendo porciones de esto en alta voz a todos los miembros. El dijo que era muy joven para 1914 (sólo como cuatro años de edad) para recordar mucho sobre el asunto, pero que sí recordaba las discusiones que tuvieron lugar en su hogar con relación al 1925.(7) Y que también él sabía lo que había pasado en 1975. Añadió que personalmente no le gustaría ser extraviado con relación a otra fecha.

Durante el curso de la sesión, señalé que la fecha del 607 a. de J.C., usada por la Sociedad como el punto de comienzo de los 2,520 años, carecía completamente de respaldo histórico. Con relación al 1914 y la generación que entonces vivía, mi pregunta fue: Si la enseñanza tradicional de la organización es válida, ¿cómo es posible aplicar las palabras acompañantes de Jesús a personas que vivían en 1914? El dijo: “Cuando vean todas estas cosas, conozcan que él está cerca, a las puertas,” y “al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen sus cabezas porque su liberación se acerca.” Las publica­ciones regularmente indicaron que estas palabras comenzaron a aplicar desde el 1914 en adelante a aquellos cristianos viviendo en 1914. Pero si esto es así, entonces, ¿a quiénes entre ellos aplicarían?

6.   Vea La Atalaya del 1 de enero de 1979.

7.   De los miembros actuales del Cuerpo Gobernante, sólo Fred Franz había pasado ya de la adolescencia en 1914, teniendo 21 años entonces. George Gangas tenía 18, John Booth 12, Kart Klein y Carey Barber 9, Lyman Swingle 4, Albert chroeder 3, Jack Barr 1, y Lloyd Barry, Dan Sydlik, Milton Henschel y Ted Jaracz aún no habían nacido, sus nacimientos ocurrieron después que empezó la 1ª Guerra Mundial.

 ¿A aquellos que tenían entonces 50 años de edad? Pero éstos, de estar aun vivos, tendrían (en 1979, el año de esta discusión) 115 años de edad. ¿A los de 40 años de edad? Estos tendrían 95 años. Aún los de 30 años de edad tendrían 85, y aquellos apenas salidos de la adolescencia tendrían ya 85 en 1979. (Estarían cerca de los 100 años hoy en el decenio de 1990.)

Si, entonces, esas palabras conmovedoras ‘levanten sus cabezas porque su liberación se acerca, está a las puertas’ de veras aplicaban a la gente en 1914 y querían decir que ellos podían esperar ver el desenlace final, razonablemente ese anuncio emocionante necesitaría ser calificado, diciendo: “Sí, es posible que ustedes mismos lo vean ­es decir, siempre que ustedes sean ahora bastante jóvenes y vivan una vida bien, bien larga.” Como un ejemplo, les señalé el caso de mi padre quien, nacido en 1891, era sólo un joven de 23 años en 1914. El vivió, no sólo setenta años, u ochenta, sino que llegó a los ochenta y seis años de edad. El había estado muerto ya por dos años y murió sin haber visto las cosas predichas.

Así que le pregunté al Cuerpo ¿qué sentido tendría la aplicación de las palabras de Jesús en Mateo 24:33, 34, en 1914 si los únicos que podían esperar ver el cumplimiento de éstas eran niños en su adolescencia o aun más jóvenes? Ninguna respuesta específica se ofreció.

Un número de los miembros, sin embargo, sí expresó su apoyo por la enseñanza existente de la organización con relación a “esta generación” y la fecha de 1914. Lloyd Barry expresó agudo desaliento de que existieran dudas dentro del Cuerpo en relación a esta enseñanza. Refiriéndose a la lectura de las declaraciones en la Watch Tower de 1922, hecha por Lyman Swingle, afirmó Barry que no encontraba motivo para preocuparse con relación a éstas, y que eran “verdad presente [o actual]” para los hermanos en aquel entonces.(8) En cuanto a 1o viejo de la generación del 1914, mencionó Barry que en ciertas partes de la Unión Soviética había regiones donde la gente vivía hasta los 130 años de edad. El instó a que una posición unificada se expresara a los hermanos, de modo que ellos mantuvieran su sentido de urgencia. Otros expresaron puntos de vista similares.

Cuando el que presidía la sesión del Cuerpo más tarde me dió oportunidad de expresarme, mi comentario fue que parecía que

8. La expresión “verdad presente” (“present truth”) era popular en el tiempo de Russell y Rutherford y se basaba en una traducción ambigua de 2 Pedro 1:12. El término griego aquí no se refiere a tiempo (actualidad) sino a presencia (localidad). La Traducción del Nuevo Mundo vierte aquí más correctamente, “la verdad que está presente en ustedes.”

 debíamos recordar que lo que hoy se enseña como la “verdad presente [actual]” puede con el tiempo llegar a ser “verdad pasada,” y que cualquier “verdad presente [actual]” que reemplace tal “verdad pasada” puede a su vez llegar a ser reemplazada por “verdad futura.” Expresé mi sentir de que la palabra “verdad” usada de tal modo llegaba a carecer de sentido.

Ciertos miembros del Cuerpo Gobernante dijeron que si la expli­cación actual no era la correcta, ¿cuál, entonces, era la explicación correcta de las declaraciones de Cristo? Ya que la pregunta parecía haber sido dirigida a mí, mi respuesta fue que yo creía que había una explicación que armonizaba con las Escrituras y los hechos, pero que lo que se presentara no debería ser el resultado de algún “impulso del momento,” sino más bien algo investigado y considerado con cuidado. Yo expresé mi sentir de que había hermanos capacitados para hacer tal trabajo pero que éstos necesitarían la aprobación del Cuerpo Gobernante. ¿Estaba el Cuerpo Gobernante interesado en que este estudio se hiciera? No hubo respuesta y la pregunta quedó en el aire.

Al final de la discusión, con la excepción de unos pocos, los miembros del Cuerpo indicaron que creían que 1914 y la enseñanza relacionada a “esta generación”-asociada a esta fecha—deberían continuar enfatizándose. El coordinador del Comité de Redacción, Lyman Swingle, comentó, “Está bien, si eso es lo que ustedes quieren hacer. Pero al menos saben que, en lo que concierne al 1914, los testigos de Jehová recibieron todo–gatillo, culata y cañón—de los segundo adventistas.”

Quizás una de las cosas más perturbadoras para mí fue saber que, mientras la organización instaba a los hermanos a mantener una confianza inmovible en la interpretación, había hombres en posiciones de responsabilidad dentro de la organización que habían manifestado no tener completa confianza en las predicciones basadas en la fecha de 1914.

Como ejemplo notable, en la sesión del 19 de febrero de 1975­ la misma sesión en que el Cuerpo Gobernante había escuchado la grabación del discurso de Fred Franz sobre el 1975-hubo una discusión sobre la incertidumbre de las profecías relacionadas con las fechas. Nathan Knorr, el entonces presidente, habló y dijo:

Hay algunas cosas que sé-sé que Jehová es Dios, que Cristo es su Hijo, que él dió su vida como rescate por nosotros, que hay una resurrección. De otras cosas yo no me siento tan seguro. 1914-yo no sé. Nosotros hemos hablado por mucho tiempo sobre el 1914. Quizás estamos en 1o cierto y yo espero que lo estemos”.(9)

En esa sesión la fecha en consideración era 1975, así que fue una sorpresa que la fecha aún más fundamental del 1914 se mencionara en tal contexto. Como se ha dicho, las palabras del presidente fueron pronunciadas, no durante una conversación privada, sino en presencia del Cuerpo Gobernante reunido en pleno.

Antes de la discusión principal del 1914 (en la sesión del 14 de noviembre de 1979 del Cuerpo Gobernante), el Comité de Redacción del mismo, en una reunión de éste, había discutido lo aconsejable de continuar enfatizando el 1914.(10) En la discusión del comité se sugirió que al menos nos refrenáramos de “darle empuje enfático” a la fecha. Como recuerdo, Karl Klein nos trajo a memoria la práctica _ veces seguida de simplemente no mencionar una enseñaza en particular por algún tiempo, de manera que si llegara a haber algún cambio éste no causaría una impresión muy fuerte.

Notablemente, el Comité de Redacción votó unánimemente a favor de seguir, en forma básica, esa mismísima norma en las publicaciones con relación al 1914. Esta posición, sin embargo, no duró mucho ya que en la sesión conjunta del Cuerpo Gobernante­ del 14 de noviembre de 1979–se hizo claro que la mayoría favorecía enfatizar la fecha como de costumbre.

El que estas preguntas relacionadas con dicha enseñanza no se limitaban a Brooklyn, se me hizo patente por un incidente que ocurrió mientras estaba en un viaje al África occidental en el otoño de 1979. En Nigeria, dos miembros del comité de sucursal de Nigeria y un misionero de mucho tiempo, me llevaron a ver una propiedad que la Sociedad había comprado para construir las nuevas oficinas de la sucursal. En el viaje de regreso les pregunté que cuándo creían ellos que estarían listos para mudarse al nuevo local. La contestación fue que, con el trabajo de preparar el terreno, obtener aprobación de los planos y conseguir los permisos necesarios, y entonces, la construcción en sí, posiblemente sería 1983 antes de que se pudieran mudar.

9. Esto no parece haber sido un pensamiento momentáneo del presidente Knorr pues este mismo punto de vista se expresó, virtualmente en las mismas palabras, por uno de sus asociados más cercanos, George Couch. Conociendo a los dos, parece más probable que Couch haya adquirido este punto de vista de Knorr y no viceversa.

10.  La membresía del Comité de Redacción la componían en aquel entonces Lloyd Barry, Fred Franz, Raymond Franz, Karl Klein y Lyman Swingle.

Debido a esto, yo pregunté, “¿Reciben ustedes preguntas de parte de los hermanos locales con relación al tiempo que ha pasado desde 1914?” Hubo silencio por un momento, y entonces el coordinador de sucursal dijo, “No, los hermanos nigerianos rara vez hacen preguntas de esa índole-pero nosotros sí.” Casi inmediatamente el misionero de mucho tiempo dijo, “Hermano Franz, ¿sería posible que la referencia de Jesús a ‘esta generación’ aplicara sólo a personas en aquel entonces que vieron la destrucción de Jerusalén? Si tal fuera el caso, entonces todo parecería encajar.”

Evidentemente no todo parecía encajar en su mente, en la forma en que la enseñanza estaba entonces establecida. Mi respuesta fue sencillamente que yo suponía que eso era una posibilidad pero que no se podía decir mucho más por la idea. Repetí esta conversación al Cuerpo Gobernante después de mi regreso, pues me parecía suministrar evidencia de la clase de preguntas existentes en las mentes de hombres alrededor del mundo, hombres respetados en posiciones de considerable autoridad. Los comentarios hechos por ellos en Nigeria, y la manera en que los hicieron, indicaban claramente que habían discutido la pregunta entre ellos mismos antes de que mi visita tuviera lugar.

Poco después de mi regreso de África, en una sesión del Cuerpo Gobernante el 17 de febrero de 1980, Lloyd Barry otra vez expresó su sentir en cuanto a la importancia de la enseñanza relacionada con el 1914 y “esta generación.” Lyman Swingle dijo que el material publicado en “Preguntas de los lectores” en 1978 no había resuelto el asunto en la mente de los hermanos. Albert Schroeder informó que en la Escuela de Galaad y en los seminarios de los comités de sucursal, los hermanos habían traído a consideración que el 1984 se estaba mencionando ahora como posible nueva fecha, quedando 1984 setenta años desde 1914 (pensándose que el número setenta tuviera algún significado especial).(11) El Cuerpo decidió discutir el asunto del 1914 más extensamente en la siguiente sesión.

El Comité de la Presidencia, que estaba compuesto por Albert Schroeder (presidente), Karl Klein y Grant Suiter, presentó ahora un documento muy poco usual. Ellos suministraron un ejemplar a cada miembro del Cuerpo Gobernante. Dicho en breve, estos tres hombres

11.  Contrario a lo que es alegado por algunos, el Cuerpo Gobernante jamás dio importancia a la fecha de 1984 y. de lo que recuerdo, esta ocasión fue la única vez que siquiera se mencionó, y eso sólo como un rumor.

 

 

estaban sugiriendo que en lugar de aplicar la expresión “esta generación” a la gente que vivía en 1914, debería aplicarse a partir del 1957, ¡cuarenta y tres años más tarde!

Este es el material, tal y como estos tres miembros del Cuerpo Gobernante nos 1o suministraron. La traducción  sigue  después.

La traducción al español del documento del Comité de la Presidencia es la siguiente:

 

A los miembros del Cuerpo Gobernante – – En cuanto a la agenda para el miércoles,5 de marzo 1980.Pregunta: ¿Qué es “esta  generación (genea’)?” (Mat. 24:34;       Marcos.13:30;Lucas 21:32)

TDNT* (muchos comentarios) dicen: genea’ “principalmente denota

el sentido de contemporáneos.” Vol. 1, p. 663

La mayoría dice genea’ difiere de genos;  genos quiere decir prole, gente, raza.

Véase TDNT Vol. 1, p.

685 (genos en 1 Pedro 2:9)

La  contestación puede estar enlazada a la pregunta relativa a Mat. 24: 33. ¿Qué se

quiere decir con: “Cuando ustedes vean todas estas cosas”?

C comentario de Lange (Vol. 8) sugiere que “estas cosas” no se refieren al año 70

E. C., ni a la parousia 1914

sino a los vss. 29, 30 al fenómeno celestial que ahora vemos que tuvo lugar desde

el comienzo de la era espacial de 1957 en adelante. En ese caso, seria entonces la generación contemporánea de la humanidad que vive desde 1957.

Tres Secciones

Comentario de Lange divide el capitulo 24 de Mateo en “tres ciclos.”

Su 1er ciclo – – Mat.,24:1-14

2do ciclo – – Mat. 24: 15-28

3er ciclo – – Mal 24:29-44 (synteleia o conclusión)

(Véase Vol. 8 pp 421, 424 Y 427)

Basado en Mat. 24:3, pregunta en tres partes

La Atalaya y El Reino de Dios de mil años _) También han

– dividido ahora Mateo 24 en tres partes, por decirlo así

(1) Mal. 24:3-22 Tiene cumplimiento paralelo en el1er siglo y

hoy desde 1914.

(Véase w del 75 p. 273, Ka p. 205)

(2) Mat. 24:23-28 Periodo dentro de la parousia de    Cristo de 1914

(Véase w 75 p. 275)

(3) Mat. 24:29-44 “Fenómenos Celestiales” tienen apli­cación literal desde que

comenzó la era espacial en 1957 y de ahí en adelante hasta incluir la

erkhomenon de Cristo (venida como ejecutor al principio de la “grande tribulación.”)

(Véase w 75 p. 276 par.18; ka pp 323 a 328)

*Se  refiere  al Theological Dictionary ofthe New Testament.

 

La frase *todas estas cosas,* tendría que dirigirse hacia atrás en el contexto hastalos elementos más cercanos en la lista de la señal compuesta, componiendo esaseñal de los fenómenos celestiales de los versos 29 y 30.*Si esto es cierto:

Entonces *esta generación* se referiría a la humanidad contemporánea viviendo,

como personas conocedoras, desde 1957 en adelante.

*Confimado por el pensamiento de C. T. Russell en el Comentario Bereano p.217:

*Genea, gente viviendo contemporáneamente Que presencian las señales ya

mencionadas.*Vol. 4 p. 604.

Comité de la Presidencia, 3/3/80

 

1957 marcó el año en que el primer Sputnik ruso fue lanzado al espacio. Evidentemente el Comité de la Presidencia pensó que este evento podía ser aceptado como marcando el comienzo del cumplimiento de las siguientes palabras de Jesús:

“. . . el sol será oscurecido, y la luna no dará su luz, y las estrellas caerán del cielo, y los poderes de los cielos serán sacudidos”.(12)

Basada en esa aplicación, la conclusión de ellos sería así como la expresaron:

“Entonces ‘esta generación’ se referiría a la humanidad contem­poránea viviendo, como personas conocedoras, desde el 1957 en adelante”.

Los tres hombres no estaban sugiriendo que el 1914 se olvidara. Este permanecería como el “fin de los tiempos de los gentiles.” Pero “esta generación” no comenzaría a aplicar sino hasta el 1957.

En vista del rápidamente decreciente número de los de la generación del 1914, la aplicación nueva de esta frase podría probar ser de más ayuda que el alegar que algunas personas viven hasta los 130 años de edad en algunas partes de la (entonces) Unión Soviética. Comparada con el empezar a contar desde 1914, esta nueva fecha de comienzo, 1957, suministraría unos 43 míos adicionales de extensión al período abarcado en la expresión “esta generación.”

Las reglas del Cuerpo Gobernante requerían que para que cualquier comité recomendara algo debería haber acuerdo unánime entre los miembros de tal comité (de estar dividido el comité, el asunto se presentaba al Cuerpo pleno para decisión final). La

12. Mateo 24:29.

 

presentación de la idea novedosa sobre el 1957 era, entonces, una sobre la cual los tres miembros del Comité de la Presidencia tenían que haber estado de acuerdo.

Estoy seguro que si se les preguntara sobre esta presentación, hoy, la respuesta sería, “Oh, eso fue sólo una sugerencia.” Posiblemente, pero si así fue, fue una sugerencia hecha con toda seriedad. Y para que Albert Schroeder, Karl Klein y Grant Suiter trajeran tal sugerencia al Cuerpo Gobernante ellos tenían que haber estado dispuestos en sus propias mentes a ver el cambio sugerido llevado a cabo. Si en verdad, la creencia y convicción de ellos, con relación a la por tanto tiempo sostenida enseñanza de la Sociedad sobre “esta generación,” era fuerte, firme, inequívoca, ciertamente nunca hubieran presentado la nueva interpretación.

El Cuerpo Gobernante no aceptó el nuevo punto de vista propuesto por estos miembros. Comentarios hechos mostraron que muchos lo consideraron extravagante. Es un hecho innegable, sin embargo, que los miembros del Cuerpo Gobernante, Schroeder, Klein y Suiter, presentaron su idea como una proposición seria, revelando su propia carencia de convicción en la solidez de la existente enseñanza en el tema.

Hasta este día, sin embargo, declaraciones atrevidas, positivas y fuertes con relación al 1914 y “esta generación” se continúan publicando como hechos bíblicamente establecidos por la organi­zación “profeta,” y a todos los testigos de Jehová se les insta a cifrar confianza completa en esto y llevar el mensaje sobre esto a otra gente por toda la tierra. En un esfuerzo aparente por calmar la inquietud con relación al número rápidamente decreciente de la generación del 1914, esa misma Atalaya, que implicó que el límite de edad de los miembros de esa generación podía ser rebajado a los 10 años de edad, también dijo:

Y si el sistema inicuo de este mundo sobreviviera hasta principios del próximo siglo, 1o cual es poco probable en vista de las tendencias mundiales y el cumplimiento de la profecía bíblica, aún habría sobrevivientes de la generación de la 1 Guerra Mundial.

Para cuando termine el siglo, en el año 2000, los de 1o años de edad en 1914, tendrán 96 años de edad. No obstante, todavía pudiera haber algunos de ellos en existencia y evidentemente esto se vería como todo lo necesario para que las palabras de Jesús tuvieran cumplimiento–dependiendo, claro está, de que se acepte la idea de que Jesús estaba dirigiendo sus palabras especialmente a niños de 10 años de edad o menos.

No tengo idea de qué traerá el futuro en cuanto a la posición del Cuerpo Gobernante con relación a este asunto. Por medio de enfatizar con vigor renovado el 1914, ellos, en efecto, han “hecho su cama” y se sienten obligados a acostarse en ella. Pero el largo de la generación del 1914 está probando ser como un diván que es muy corto para ser confortable, y los razonamientos que se usan para cubrir ese “diván” doctrinal son como sábana tejida que es muy estrecha, incapaz de resguardar, en este caso, de los hechos fríos de la realidad.

Claro, es posible, que con el pasar del tiempo ellos se sientan en necesidad de hacer algunos ajustes. Mientras los números en los informes anuales muestren algún aumento, sin embargo, dudo mucho que ellos hagan tal cosa. Se me hace difícil creer que lleguen a usar la fecha de 1957 como el punto de comienzo para “esta generación” como lo propusieron los miembros Schroeder, Klein y Suiter.

Ellos tienen otras opciones, sin embargo. Podrían reconocer la evidencia histórica que sitúa la destrucción de Jerusalén veinte años más tarde que la fecha del 607 a. de J. C., defendida por la Sociedad. Esto haría que los tiempos de los gentiles terminaran (usando su interpretación de los 2,520 años) cerca del 1934. Pero se ha colocado una importancia tan enorme sobre el 1914 y, como se ha mostrado, tanto de la superestructura doctrinal está enlazada a éste, que tal proceder parece improbable.

Quizás la idea de Albert Schroeder, de aplicar la frase a la clase “ungida” (una idea que viene flotando a través de la organización por muchos, muchos años) pruebe ser más atractiva. Siempre hay individuos adicionales (algunos bastante jóvenes) que cada año deciden por primera vez que ellos son de la clase “ungida.” De manera que esto ofrecería una extensión ilimitada de tiempo para la enseñanza sobre “esta generación.”

La única cosa que sí puedo decir con seguridad es que encuentro increíble el razonamiento empleado por el Cuerpo Gobernante. Creo que es trágico que una profecía relacionada con fechas se proclamara al mundo como algo sólido sobre lo cual la gente podía y debía confiadamente depender, sobre lo cual edificar’ sus esperanzas, y planear sus vidas-cuando los mismos que publicaban esto sabían que dentro del mismo cuerpo colectivo de ellos no existía genuina unanimidad ni convicción firme en cuanto a la exactitud de esta enseñanza. Quizás cuando se mira en el contexto de décadas en las cuales la organización ha estado fijando y cambiando fechas, la actitud de ellos se hace más comprensible.

Quizás aun más increíble para mí es que, sólo dos meses después de haber presentado su nueva idea sobre “esta generación,” los miembros del Comité de la Presidencia, Albert Schroeder, Karl Klein y Grant Suiter, hayan incluido la enseñanza acerca del comienzo de la presencia de Cristo en 1914 en una lista de aquellas enseñanzas decisivas para determinar si personas (incluyendo miembros del personal de las oficinas centrales internacionales) eran culpables de “apostasía” y por lo tanto merecedores de expulsión. Hicieron esto sabiendo que sólo unos meses antes ellos mismos habían cuestionado el corolario, la doctrina acompañante con relación a “esta generación.” Pero éste es asunto que se tratará en el próximo capítulo.

Raymond Franz, Crisis de conciencia, capítulo 9.

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