6. Dos sistemas de reglas

“Los maestros de la ley y los fariseos se consideran autorizados de interpretar la ley de Moisés. Así pues, obedezcanles ustedes y hagan todo lo que les digan; pero no sigan su ejemplo, porque ellos dicen una cosa y hacen otra”.

-Mateo 23:2, 3, Versión Popular.

 

EN LAS publicaciones de la Sociedad Watch Tower muchas discusiones valiosas se pueden hallar. Con frecuencia hay artículos que apoyan la creencia en un Creador, que estimulan a una vida de familia sana, que exhortan a la honradez, que enfatizan la importancia de la humildad y otras virtudes, y todo esto con las Escrituras como base. Otros artículos hablan fuertemente contra el engaño y la hipocresía religiosa. Considere, por ejemplo, la porción de un artículo publicado en la revista La Atalaya reproducida en la página siguiente.

La Sociedad Watch Tower nunca, a través de toda su historia, ha sido culpable de “tapar la realidad” o “impartir una impresión de ‘aceptable’ a la maldad y la violación de las normas y caminos justos de Dios” en lo que toca a las demás organizaciones religiosas y sus líderes. Las publicaciones de la Watch Tower han tomado la delantera en audazmente publicar a nivel mundial cualquier conducta impropia o evidencia de hipocresía en estas organizaciones. Han destacado el paralelo entre el engaño de estos líderes religiosos y los fariseos del día de Jesús. Ellos han hecho claro su declarada posición de estricta adherencia a principios rectos, a integridad moral y al trato justo y honesto para con todos. .

Es precisamente esto lo que hace perturbadora cierta información que salió a la luz al mismo tiempo que el Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová estaba discutiendo el asunto del servicio alternativo. La información vino de México. Aunque de por sí fue muy sorprendente, lo más intranquilizante que yo encontré fue el contraste que dicha información reveló entre la posición asumida por la organización para con tal país y la adoptada para con otro-el de Malawi (antes llamado Nyasalandia), en el África Occidental.

Para apreciar esto es importante conocer ciertos antecedentes. Empezando en 1964, los Testigos de Jehová en Malawi comenzaron a experimentar persecución y violencia en una escala rara vez vista en tiempos modernos. Olas sucesivas de ataques violentos por todo el país, junto con la brutalidad de parte de chusmas, los arrasaron en 1964, 1967, 1972, y otra vez en 1975. En el primer ataque, 1,081 familias vieron sus hogares quemados o demolidos, 588 campos sembrados se destruyeron. En los ataques del 1967 los Testigos informaron del ultraje de más de mil de sus mujeres, una madre fue violada por seis hombres diferentes y su hija de trece años por tres. Se informó que por lo menos cuarenta mujeres sufrieron abortos como consecuencia del abuso. En cada ola de violencia, las palizas, las torturas y hasta los asesinatos fueron virtualmente pasados por alto por las autoridades y alcanzaron tal intensidad que miles de familias abandonaron sus hogares y huyeron a países vecinos. En 1972, cálculos oficiales fijaron el total de los que huyeron a Zambia en 8,975, y a Mozambique en 11,600. Cuando la violencia menguó, las familias comenzaron a volver poco a poco a su país. Entonces una nueva ola de violencia los obligó a huir otra vez. Para añadir a lo trágico de todo esto, comenzaron a llegar informes de las muertes de niños en los campamentos para refugiados por falta de medicinas y tratamiento médico. 1

¿Cuál era el asunto crítico alrededor del cual giró esta tormenta recurrente de violencia? Este era la negativa de los Testigos a comprar un carné del partido político en el poder. Malawi es un estado uni-partidista, regido por el Partido del Congreso de Malawi a través de su cabeza, Dr. H. Kamuzu Banda, quien es “presidente vitalicio” del país. A los Testigos de Jehová que indagaron, la oficina de sucursal de la Sociedad les informó que el comprar dichos carnets del partido sería una violación de la neutralidad cristiana, un comprometer de su fe, y por lo tanto, infidelidad a Dios. La posición de la sucursal fue respaldada por la sede central de la organización y se presentó en detalle en las publicaciones del la Sociedad Watch Tower. La vasta mayoría de los Testigos de Malawi se adhirieron firmemente a esa posición aun a gran costo para ellos.

1  Detalles de estos ataques y las condiciones en los campamentos de refugiados se encuentran en el 1965 Yearbook 0f Jehovah’ s Witnesses (Anuario de los testigos de Jehová de 1965, en inglés)p. 171; la revista L atalayadle 15 de marzo de 1965,pp.1S3­192; la ¡Despertad! del S de marzo de 1973, pp. 9-26; del S de enero de 1976, pp. 3-12; del 8 de febrero de 1976, pp. 16-26; del 8 de mayo de 1976, pp. 3-S.

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La brutalidad cometida contra gente indefensa en Malawi nunca tendrá justificación. No abrigo la menor duda en cuanto a eso. El gobierno y los oficiales del partido estaban decididos a lograr un estado de conformidad a su meta de que todas las personas debían poseer un carnet del partido; se veía esto como evidencia tangible de lealtad a la estructura gubernamental. Los métodos usados para lograr tal meta fueron depravados, y criminales.

Abrigo, sin embargo, una duda seria en mi mente con relación a la posición que asumió la oficina sucursal y que se aprobó por las oficinas centrales en Brooklyn. Hay varias razones para tal interrogante.

En 1975 se me asignó escribir un material con relación a la más reciente campaña de terror llevada a cabo contra los Testigos de Malawi. Al explicar por qué los Testigos veían la compra del carnet del partido como algo tan serio, presenté información que se había publicado antes, trazando un paralelo entre la posición de ellos y la de los cristianos en los primeros siglos quienes rehusaron poner una pizca de incienso en el altar, como sacrificio al “genio” del emperador romano.2 Al tiempo de escribir eso sentí cierta incertidumbre–¿era completamente cierto el paralelo? No había duda de que el poner el incienso en el altar se veía como acto de adoración. ¿Era el comprar un carnet del partido asimismo tan claramente un acto de adoración? No podía ver realmente un argumento fuerte en esa dirección. ¿Sería tal compra, entonces, una violación de la neutralidad cristiana, un quebrantar la integridad ante Dios?

No puedo decir que mi pensar sobre el asunto se cristalizó entonces, ni aun hoy soy dogmático al respecto. Pero los pen­samientos que siguen vinieron a mi mente, haciéndome preguntar en cuanto a qué tan sólida era la base de la organización, de cuyo Cuerpo Gobernante yo era miembro, para mantener una posición inflexible de condenación a la compra del tal carnet como acto de infidelidad a Dios:

El asunto estribaba en el hecho de que el carnet era un carnet “político,” representando afiliación a un partido “político.” Para muchos, y en particular, para los Testigos de Jehová, la palabra “político” es vista como una descripción de algo inherentemente malo. A través de los siglos, políticos corruptos han contribuido a dar una mala connotación al término. Lo mismo se puede decir, sin em­bargo, de términos como “pío,” que comunica con frecuencia visiones de santurronería y una santidad fingida, y esto debido a la hipocresía de algunas personas religiosas. No obstante, el término “pío” realmente se refiere a reverencia solícita y devoción celosa a Dios; ése es su significado básico. De igual manera, el diccionario de la Real Academia Española presta esta definición básica de la “política”:

Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los estados.

Actividad de los que rigen o aspiran a regir los asuntos públicos.

 

2      Este argumento fue presentado en ¡Despertad! del 8 de marzo de 1973, p. 20. Los artículos que yo escribí aparecieron (en español) en el número del 8 de mayo del 1976 de la misma publicación.

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En un diccionario en inglés se dice adicionalmente:

. . . relacionado con el gobierno civil y su administración; . . .perteneciente a una nación o estado. 3

Yo sabía que tanto la palabra “político” como la frase “la política” vienen de la palabra griega polis que simplemente quiere decir ciudad. En griego polites quería decir “ciudadano” (la palabra española viene del término latino que equivale a “ciudad”), y el adjetivo politikos (de donde se deriva nuestra palabra española “político”) quería decir “de los ciudadanos, del estado.” El español recibió estos términos a través del latín y el término latín politia quiere decir simplemente “ciudadanía, gobierno, administración.” Palabras como “policía,” y “política” (en el sentido de una línea o norma de conducta) se derivan de la misma fuente.

Obviamente todo gobierno es político en el sentido fundamental de la palabra. Todo gobierno en la Tierra es una entidad política; todo grupo de personas organizadas bajo una forma de gobierno forman un “conglomerado político o estado” (del griego politeia). Ser un ciudadano de cualquier país es ser un miembro de tal estado político, disfrutando de los beneficios y asumiendo las responsabilidades que tal pertenencia conlleva. El grado al cual uno se somete a las demandas de tal estado político puede variar; pero la pertenencia en sí es un hecho.

Es con relación a tales estados políticos y sus gobernantes que el apóstol Pablo escribe en Romanos capítulo trece, exhortando a los cristianos a someterse a éstos como “siervo o ministro de Dios.” Cierto, la actividad política quizás se corrompa no hay duda de que el estado político de Roma llegó a corromperse de manera extrema empero eso de por sí no hace que todo asunto político sea inherentemente maligno. Ni tampoco hace de la ciudadanía nacional-pertenencia a un estado político o nación-algo inherentemente malo. Los partidos políticos al competir por el poder son los mayormente responsables de la connotación negativa (no el significado básico o fundamental) que la palabra “político” pueda tener, especialmente el “urdir y maquinar de aquellos que buscan poder personal, gloria, posición, y cosas por el estilo.” Esto s( es malo, pero no porque todo lo relacionado con la actividad política sea malévolo, pues la ausencia de actividad política es, en su sentido seglar, la ausencia de gobierno.

3      New Webster’s Dictionary, Edición Enciclopédica de Lujo.

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Lo que nos lleva a mi segunda razón para cuestionar. Puedo comprender por qué una persona, a conciencia, deseara estar separada de toda la contienda y competencia feroz que generalmente caracteriza la política partidista. El factor que me hizo pensar seriamente sobre la situación de Malawi, sin embargo, fue que éste era, y aún es, un estado de un solo partido. El Partido del Congreso de Malawi es el partido que gobierna en el país y éste no permite otros partidos. Este pasa a ser, de hecho, equivalente al gobierno mismo, la “autoridad superior.” Si una persona puede ser ciudadano, y por lo tanto un miembro de la comunidad política nacional, sin violar su integridad a Dios, ¿dónde está la evidencia que muestre que el sujetarse a la insistencia del gobierno (expresada por la cabeza de éste a través, y hasta, los funcionarios más bajos) de que cada persona compre el carnet del partido en el poder, pudiera constituir una violación tal a la integridad de Dios? Me lo pregunté entonces y aún me lo pregunto, ¿qué tan grande es la diferencia?

Más que nada me pregunto si Abrahán. Daniel, Jesús y sus apóstoles, o los cristianos primitivos, encontrándose con semejante situación en tiempos bíblicos, hubieran visto la sumisión a esta demanda de tal gobierno de la misma manera que la organización Watch Tower la ha presentado. Se concede que no se pasó una ley en Malawi requiriendo que se comprara el carnet, pero ¿hubiera Cristo visto tal tecnicismo como algo crucial en vista de las declaraciones hechas a nivel nacional por las autoridades en el poder?4 ¿Cómo lo hubieran visto los cristianos del primer siglo a la luz de la exhortación del apóstol, “Rindan a todos lo que les es debido, al que pide impuesto, el impuesto; al que pide tributo, el tributo; al que pide temor, dicho temor; al que pide honra, dicha honra.”?5

4        Compare Mateo 17:24-27. donde Jesús declara que había un impuesto que en justicia no e aplicaba a él,  pero a pesar de esto le da instrucciones a Pedro para pagado para “no ofender1es” (a las autoridades). (Versión de Valera)

5         Romanos 13:7.

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El someterse a tales demandas en aquel entonces, tal como ahora, ciertamente se condenaría por algunos como un “comprometer de la fe,” un “rendirse” a las demandas de las autoridades políticas. Pero estoy seguro que en los días de Jesús había muchos judíos devotos que pensarían que el acceder a las demandas de un oficial militar del odiado Imperio Romano, de que uno cargara su equipaje por una milla, sería algo igualmente detestable; muchos hubieran sufrido castigo y maltrato antes de someterse. Sin embargo, Jesús dijo que se sometieran y fueran, ¡no sólo una milla, sino dos!6 Para muchos de sus oyentes este consejo, sin duda, resultó repugnante, oliendo a una rendición cobarde en lugar de una inflexible adherencia a la posición de abstención de toda colaboración con los extranjeros, con los poderes gentiles.

De una cosa eventualmente llegué a estar completamente seguro y ésta fue que yo quería que la posición adoptada estuviera sólida­mente cimentada en la Palabra de Dios, y no en meros razonamientos humanos, antes de que yo pudiera invocarla o promulgarla, par1icularmente en vista de las graves consecuencias que ésta produjo. Ya no me sentía confiado en que las Escrituras dieran un respaldo claro e inequívoco a la norma adoptada para con la situación en Malawi. Yo podía entender por qué uno pudiera verse constreñido, en conciencia, a rehusar la compra del carnet y, si tal fuera el caso, la persona debería rehusar’, en armonía con el consejo del apóstol en Romanos 14:1-3,23.7 Pero no podía ver la base para que persona alguna impusiera su conciencia sobre la de otro en este asunto, ni para el presentar tal posición como una regla inflexible a la que otros tuvieran que adherirse, particularmente sin un mayor respaldo de las Escrituras y de los hechos.      ­

Con este trasfondo de circunstancias relacionadas con Malawi considere ahora la información que salió a la luz durante la discusión del Cuerpo Gobernante sobre el asunto del servicio alternativo.

6         Mateo 5:41.

7        Estos versos dicen: “Reciban con gusto al que tiene debilidades en su fe. mas no para hacer decisiones sobre cuestiones de duda interna. Un hombre tiene fe para comer de todo, mas el que es débil come legumbres. El que come no menosprecie al que no come. y el que no come no juzgue al que come, porque Dios ha recibido con gusto a ése.” “Mas si tiene dudas, ya es condenado si come, porque no come por fe. En realidad todo lo que no es por fe es pecado.”

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 Muchas de las declaraciones hechas por los miembros que estaban discutiendo este asunto reflejaron la actitud estricta e inflexible que se estimuló en los Testigos de Malawi. Se hicieron declaraciones como éstas:

“Aun si hubiera la más insignificante insinuación de transigencia, o duda en cuanto a ella, no debemos hacerlo.”

“No debe haber transigencia. . . . De nuevo, se necesita dejar claro que la posición de neutralidad, como ‘no siendo parte del mundo,’ manteniéndonos lejos de las afinas del mundo-la religión, la política y lo militar-no dándoles nuestro apoyo ni directa ni indirectamente, es la posición que recibirá la bendición de Jehová. No queremos zonas grises, queremos saber con exactitud dónde estamos parados como cristianos no dispuestos a comprometer nuestra fe.”8

. . . el hacer trabajo civil en sustitución del deber militar. . . es un reconocimiento tácito o implícito de estar uno obligado a la maquinaria de guerra de César. . . . Por lo tanto, no se puede requerir que un cristiano dé su apoyo al establecimiento militar directa o indirectamente. “9

“Si un testigo de Jehová le dijera a un juez que él está dispuesto a aceptar trabajo en un hospital o un trabajo similar, él estaría haciendo un ‘trato’ con el juez, y estaría quebrantando su integridad para con Dios.”10

“El aceptar el servicio alternativo es una forma de apoyo moral para con el arreglo entero.”11

“Debemos sostener una posición unificada en todo el mundo. Debemos actuar decisivamente en este asunto. . . . Si les permitiéramos a los hermanos esta latitud en el asunto tendríamos problemas. . . .los hermanos necesitan que sus conciencias sean educadas. “12

“Si cedemos ante César, entonces no se ha dado ningún testimonio. “13

“Estos que aceptan el servicio substituto están tomando el camino

de salida fácil.”14

8      Citado del memorándum sometido por el miembro del Cuerpo Gobernante Lloyd Barry. 9 Del memorándum del miembro del Cuerpo Gobernante Karl Klein.

10    De declaraciones hechas por el miembro del Cuerpo Gobernante Fred Franz y presentada en detalle en una carta de William Jackson a Pool Trask.

11    Declaración en una carta del Comité de Sucursal de Dinamarca, citada en el memorándum de Lloyd Barry.

12    De declaraciones hechas por el miembro Ted Jaracz.

13    De declaraciones hechas por el miembro Carey Barber.

14    De declaraciones hechas por el miembro Fred Franz.

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Lo que encuentro asombroso es que, al mismo tiempo que estas declaraciones fuertes e inflexibles se hacían, las personas que las hacían estaban al tanto de la situación en México. Cuando suministré a cada miembro del Cuerpo Gobernante una copia del estudio de los informes de las oficinas de sucursal sobre el servicio alternativo, incluí material enviado por el Comité de Sucursal de México. El material que ellos suministraron incluía esta porción relacionada con la “Cartilla de Identidad para el Servicio Militar”:

La “Cartilla de Identidad para Servicio Militar’ debe ser obtenida mediante la prestación del servicio militar por un año. Aquellos que tienen la Cartilla, tienen la obligación de presentarse cuando la nación los llame, sea para movilización de las fuerzas militares o sólo para hacer acto de presencia. (Artículos 136 al 139, página 6)

Sin embargo, aunque la ley prohíbe a los militares o a los miembros de las Oficinas de Conscripción preparar “Cartillas” por medios ilegales, tales como pagos, la gran mayoría de los oficiales violan estas leyes. (Artículos 50 y 51, página 21; Articulo 3, página 29; Instructivo número 1, del 16 de septiembre de 1977, página 2, párrafos 3 y 4)

Casi cualquier persona, bajo cualquier pretexto, puede evitar el servicio militar y pagar a un oficial para que anote la supuesta asistencia a las instrucciones semanales, (dando la apariencia de asistencia regular) o pagando al mismo tiempo de manera que el documento se les entregue debidamente legalizado. El gobierno Mexicano está tratando de poner fin a la práctica de estos oficiales de otorgar documentos de servicio militar a personas que no hayan rendido tal servicio, cuando no hay justificación válida legal. Recientemente, en la ocasión cuando el presidente de la República, Licenciado José López Portillo, asistió a la ceremonia del juramento de lealtad a la bandera, el 5 de mayo de 1978, delante de 100,000 jóvenes enlistados, un general dijo que “el ejército no tolerará operaciones ilegales para obtener la Cartilla de Servicio Militar.” Dijo el general:

“nos hemos hecho responsables, de manera que dentro de un corto período de tiempo, las últimas protuberancias de comportamiento ilícito en el servicio serán erradicadas y tendremos éxito en lograr que todos los hombres jóvenes puedan ir a las Juntas Municipales de Conscripción para obtener sus ‘Cartillas.'” (Véase El Heraldo, 6 de mayo, 1978)

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 ¿Cuál fue la posición de los Testigos de Jehová con relación a las tales “operaciones ilegales” en conexión con esta ley? La carta del Comité de Sucursal continúa, diciendo:

Publicadores jóvenes en México no han tenido dificultad en relación al servicio militar. Aunque las leyes en cuanto al servicio militar son bien específicas, generalmente no son puestas en vigor de manera estricta. Si un publicador, al llegar a edad militar, no se presenta voluntariamente ante la junta de conscripción, ellos no lo llaman para que lo haga. Por otra parte, aquellos que tienen su “cartilla” y están en una del las reservas nunca se les ha llamado. Ellos sólo tienen que ir para que se selle su “cartilla” cuando se les transfiere de una reserva a otra, pero esto no envuelve ninguna ceremonia, sólo el presentarse en una oficina que hace el sellado de la “cartilla”

“La “cartilla” se ha convertido en documento de identificación. Se usa como identificación cuando uno solicita empleo, aunque no es indispensable para ello. Para obtener pasaporte este docu­mento sí es indispensable. Uno no puede salir del país sin la “cartilla,” a menos que un permiso especial se obtenga de las autoridades militares. Publicadores deseosos de obtener una cartilla van a una de las Juntas de Conscripción, a registrarse para recibir su “cartilla” inmediatamente, pero, por supuesto, esto no es todo, pues aún no está legalizada. Entonces, para que quede legalizada ellos van donde alguien que conocen que tenga influen­cia o van directamente a un oficial. Para esto ellos tienen que pagar cierta cantidad de dinero (dependiendo de lo que se les pida). De esta manera los publicadores obtienen su “cartilla,” o cuando menos la mayoría de los que la tienen”.

Dicho en forma breve, en México se les exige a los hombres de edad militar que pasen un período específico de entrenamiento militar durante el transcurso de un año. Tras ser registrada, la persona recibe un certificado o “cartilla” con blancos para anotar su asistencia a instrucciones militares semanales. Es ilegal y castigable por la ley el que un oficial anote en este registro de asistencia que la persona estuvo presente cuando éste no fue el caso. Pero algunos oficiales pueden ser sobornados para que lo hagan y hay muchos hombres en México que así lo hacen. De acuerdo al comité de la oficina de sucursal, esta práctica es también común entre los Testigos de Jehová en México. ¿Por qué? Note lo que la oficina de sucursal pasa a decir:

La posición de los hermanos en México, relaci0onada con este asunto, se consideró años atrás por la Sociedad y tenemos infor­mación que hemos seguido desde entonces cuando los hermanos han venido a la Sociedad a indagar sobre este asunto”. (Vea la fotocopia incluida.)

¿Cuál fue la información provista por la Sociedad que la oficina sucursal de México había estado siguiendo por años? ¿Cómo se suministró? ¿Cómo se compara la información provista con la posición que se asumió en Malawi, y con las declaraciones fuertes e inflexibles hechas por miembros del Cuerpo Gobernante en contra de aun “la más leve sugerencia de transigencia,” y en contra de cualquier forma de “apoyo moral,” sea “directa o indirectamente,” al establecimiento militar?

Hice un viaje a México unos días después de la sesión del Cuerpo Gobernante del 15 de noviembre del 1978, en la que había quedado sin resolver la cuestión del servicio alternativo. Fui asignado a visitar la oficina de sucursal de México como también las de otros países de América Central. Durante mi reunión con el Comité de la Sucursal de México ellos trajeron a discusión la práctica descrita en su informe. Dijeron que la persecución terrible sufrida por los Testigos de Jehová en Malawi, por rehusar comprar el carnet del partido, había ocasionado que muchos Testigos en México se sintieran perturbados en sus conciencias. Ellos recalcaron, sin embargo, que el consejo dado a los Testigos mexicanos estaba en completa armonía con el consejo recibido en la oficina sucursal de parte de la sede central mundial en Brooklyn. ¿Cuál fue este consejo? Quizás sea difícil para algunos creer que tal consejo fue en realidad dado, pero en lo que sigue se ve la evidencia presentada por el Comité de Sucursal.

Primero viene la carta que se presenta en la página siguiente. El primer párrafo trata de un caso de adulterio con ramificaciones que afectaban a uno de los representantes congregacionales y se solicita consejo. El segundo párrafo es el que principalmente nos interesa, como se verá en la traducción que sigue la carta original en inglés.

He aquí la traducción española del segundo párrafo de la carta:

“Otro asunto con el cual hemos tenido que contender aquí es la ley de marchar como parte del programa de entrenamiento militar. Después de “marchar” por 1 año, uno recibe una cartilla que muestra que ha marchado por 1 año y esta cartilla es el documento básico para poder conseguir un pasaporte, una licencia de conductor, y necesaria para muchas transacciones legales. Los hermanos entienden la posición cristiana de neutralidad con relación a estos asuntos, pero muchos hermanos pagan dinero a ciertos oficiales y éstos hacen arreglos para conseguir la cartilla de “marchar.” ¿Es esta acción correcta? Si un hermano en realidad marcha, nosotros le aplicamos la norma de que ha transigido en su fe y no es nombrado siervo por un mínimo de tres años. Pero se da el caso de un hermano que a lo mejor es un siervo o siervo de circuito que tiene su cartilla de marchar y la usa de vez en cuando en las mencionadas transacciones legales, sin embargo él no ha marchado. ¿Qué es lo correcto a este respecto? Es y ha sido la costumbre entre los hermanos el pagar esta suma de dinero y conseguir así sus cartillas de marchar, y muchos de ellos están ahora sirviendo como siervos de circuito y siervos de congregación. ¿Están ellos viviendo una mentira? ¿O es sólo una de esas cosas en este torcido sistema de cosas? ¿Lo pasamos por alto o debemos hacer algo al respecto? Hay tantas irregularidades en este país. Un policía lo obliga a uno a detenerse por alguna violación de tránsito y maniobra por su “mordida” o pequeño soborno de 40 centavos. Todos saben que él no tiene ningún derecho a hacerlo pero le dan los 5 pesos para evitar ir a la estación de policía y tener que pagar 50 pesos y perder mucho tiempo. Esto es hábito aquí, una práctica común. ¿Es la cartilla de marchar lo mismo? Su consejo en este asunto será apreciado.

 

Con usted sirviendo a Jehová,

Lo que usted acaba de leer es copia de una carta de la sucursal de México dirigida al presidente de la Sociedad, el segundo párrafo de la cual muestra la pregunta que la sucursal presentó en busca de respuesta en el asunto de pagar sobornos por un documento militar falsificado.  (La copia en inglés está tomada de la copia al carbón retenida por la sucursal, la cual, a diferencia de la original, como de costumbre no lleva una firma.)

¿Qué respuesta recibió su indagación? La contestación de la Sociedad vino en una carta de dos páginas fechada el 2 de junio del 1960. La segunda página trató con el asunto militar mencionado. Esta es la página de la carta que el Comité de Sucursal me mostró, conteniendo el consejo de la Sociedad con relación a sus preguntas. La primera porción de esta página forma parte de la respuesta dada a la pregunta de la sucursal referente al caso de adulterio descrito e_ la carta de ellos. El último párrafo contesta la pregunta en cuanto a la práctica de pagar sobornos con el fin de obtener la “cartilla” de servicio militar.

 Aquí sigue la traducción al español del último párrafo referente al asunto del servicio militar.

Con relación a aquellos que se eximen del entren­amiento militar por medio de una transacción monetaria con los oficiales que están envueltos, esto está a la par con lo que se hace en otros países en la América Latina donde, para salirse del apuro, los hermanos han pagado a un oficial militar y así han podido conservar su libertad para las actividades teocráticas. Si miembros del establecimiento militar están dispuestos a aceptar tal arreglo por el pago de una propina, entonces eso es la responsabilidad de estos representantes de la organización nacional En tales casos el dinero pagado no va al establecimiento militar, sino que lo toma para sí el individuo que lleva a cabo el arreglo. Si la conciencia de ciertos hermanos les permite entrar en tales arreglos para salvaguardar su libertad, nosotros no tenemos objeción. Desde luego, si ellos se metieran en dificultades por este tipo de acción ellos mismos tendrían que cargar con la responsabilidad, y no podríamos ofrecerles ninguna asistencia. Pero si el arreglo es algo corriente allá y es reconocido por los inspectores, quienes no hacen ninguna investigación en cuanto a la veracidad de éste, entonces, el asunto debe pasarse por alto para aprovechar las ventajas resultantes. De surgir una emergencia militar que confrontara a estos hermanos con su cartillas militares, esto los obligaría a tomar una decisión de la cual no podrían zafarse pagando dinero, y su integridad sería puesta a prueba y tendrían que demostrar qué es lo que creen y probar que están a favor de la neutralidad cristiana en una prueba determinante.

 De ustedes fielmente en el ministerio del Reino,

Aunque la carta de la sucursal se dirigió al presidente Knorr, la respuesta, con la firma estampada de la corporación, fue evidente­mente escrita por el vicepresidente Fred Franz, a quien, como se mencionó antes, a menudo el presidente Knorr le encomendaba el formular normas de este tipo. El lenguaje empleado es típico del vicepresidente.

Las expresiones que esta carta contiene merecen ser examinadas. Valdría la pena tomar un poco de tiempo, volver atrás y compararlas con la lista de afirmaciones hechas por miembros del Cuerpo Gobernante en relación al asunto del servicio alternativo (en la página 131), declaraciones hechas en forma que no andaba con rodeos ni utilizaba el habla remilgada, sino hechas en lenguaje tajante y hasta duro.

En esta respuesta de la Sociedad a la indagación de México la palabra “soborno” se evita, reemplazada con referencia a una “transacción monetaria,” el “pago de una propina.” El énfasis se pone en el hecho de que el dinero va a un individuo en lugar de al “establecimiento militar,” implicando aparentemente que esto, de alguna forma, mejora el carácter moral de la “transacción.” La carta habla del arreglo que es “corriente allá” y dice que mientras los inspectores no hagan investigación sobre la “veracidad del asunto,” éste se puede “pasar por alto” y “aprovechar las ventajas resultantes.” Termina con la mención de mantener integridad en una posible futura “prueba determinante.”

Si este mismo mensaje se pusiera en la clase de lenguaje oído de parte de los miembros del Cuerpo Gobernante en las sesiones en que se debatió el asunto del servicio alternativo, creo que diría algo parecido a lo que sigue:

El pagar sobornos a oficiales corruptos se practica por los testigos de Jehová en otros países de la América Latina. Si los hombres de la maquinaria de guerra están dispuestos a que se les soborne, el riesgo es de ellos. Al menos no se está pagando el soborno a la maquinaria de guerra en sí–sólo a un coronel u otro oficial que se echa el soborno al bolsillo. Si la conciencia de los, hermanos les permite hacer un ‘trato’ con algún oficial que está ‘buscando su soborno,’ nosotros no pondremos objeción.

Claro está, si surgen problemas no deben venir a nosotros por ayuda. Ya que todo el mundo allá lo está haciendo y los inspectores no le dan importancia a los documentos falsificados, entonces ustedes en la oficina sucursal pueden mirar hacia el otro lado también. Si viniera una guerra ése sería el tiempo para preocuparse en cuanto a encarar el asunto de la neutralidad.

De ustedes fielmente en el ministerio del reino,

No es mi intención ser sarcástico y no creo que lo dicho constituya sarcasmo. Creo que es una presentación justa del consejo de la Sociedad a la oficina sucursal Mexicana puesto en términos claros, libre de eufemismos-lenguaje más parecido al que se empleó en las sesiones del Cuerpo Gobernante mencionadas.

Una razón por la cual esta información me resulta personalmente chocante es que, al mismo tiempo que la carta de la Sociedad establecía que no tenía “ninguna objeción” si los Testigos en México, al enfrentarse con la llamada a entrenamiento militar, escogieran “zafarse del asunto por el pago de dinero,” había veintenas de hombres jóvenes en la República Dominicana pasando años preciosos de sus vidas en la prisión-porque ellos habían rehusado un entrenamiento idéntico. Algunos, como León Glass y su hermano Enrique, fueron sentenciados dos o tres veces por haber rehusado, perdiendo hasta un total de nueve de sus primeros años de vida adulta. El presidente de la Sociedad y el vicepresidente habían visitado la República Dominicana durante esos años, y se hicieron visitas a la prisión donde muchos de estos hombres estaban detenidos. Me es incomprensible cómo se podía estar al tanto de la situación de estos prisioneros dominicanos y aún así aplicar dos reglas diferentes de juicio.

 Cuatro años después de habérsele dado el consejo a México, la primera erupción de ataques contra los Testigos de Jehová en Malawi tuvo lugar (1964) y el asunto de pagar por un carnet del partido surgió. La posición asumida por la oficina sucursal de Malawi fue que el hacer eso sería una violación de la neutralidad cristiana, una transigencia no digna de un cristiano genuino. La sede central mundial sabía que ésta era la posición que se tomó. Después de un tiempo la violencia menguó y luego volvió a surgir en 1967, Y tan fieramente que miles de Testigos se hallaron obligados a huir ahuyentados de su país. Los informes de atrocidades horribles en números crecientes llegaban a torrentes a las oficinas principales.

¿Qué efecto tuvo esto en los de la administración yen sus con­ciencias con relación a la posición asumida en México? En Malawi a los Testigos se les golpeaba y torturaba, a las mujeres se las ultrajaba, hogares fueron incendiados, y familias enteras huyeron a otros países — determinadas a adherirse a la postura de la organi­zación de que el pagar por un carnet del partido sería un acto de traición moral. Al mismo tiempo, en México, los Testigos varones estaban usando dinero para sobornar a oficiales militares para completar un certificado, declarando falsamente que ellos habían cumplido con sus obligaciones de servicio militar, y cuando acudieron a la oficina sucursal, los representantes allí siguieron el consejo de la Sociedad y no dijeron nada que indicara, en modo alguno, que esta práctica era inconsistente con los preceptos de la organización o los principios de la Palabra de Dios. Sabiendo esto, ¿cómo fueron afectados aquellos en una posición alta de autoridad en la organización? Considere:

Nueve años después que la sucursal de México redactó su primera carta, ellos redactaron una segunda, fechada el 27 de agosto de 1969, también dirigida al presidente Knorr. En esta ocasión, dieron énfasis a un punto en particular que pensaron había sido pasado por alto. En la página que sigue se presenta material de las páginas tres y cuatro de la carta que me fue suministrada por el Comité de Sucursal mexicano. He subrayado los puntos principales que la Sucursal enfatiza. Primero tenemos las páginas en inglés tales como se me entregaron por el comité de la sucursal mexicana.

 La traducción al español del material contenido en estas páginas es como sigue:

 Pregunta: Durante las reuniones de sucursal en junio el asunto se consideró, el cual se presenta en las páginas 34 y 35 de “Ayuda para contestar.” Debido a la manera en que la cuestión militar ha sido manejada aquí a través de los años, traje el asunto a la atención de algunos de los hermanos allá pero, debido a que pensé que no tenía, quizás, todos los detalles del asunto en mente, se pensó mejor esperar y escribir desde aquí y recibir una contestación. 15 Al revisar los archivos hallamos una carta fechada el 4 de febrero de 1960, No. 123, en la cual la  pregunta se hizo en cuanto a qué hacer puesto que muchos estaban pagando una suma de dinero para obtener el documento legal dado a aquellos de edad militar. Sin embargo, no se mencionó en la pregunta que cuando este documento se obtiene esto pone al receptor en la reserva de primera línea, sujeto a que se le llame cuando una emergencia surgiera que el ejército uniformado no pudiera manejar. Así que, nuestra  prequnta es: ¿Cambia esto la norma presentada en su carta del 2 de junio de 1960 (157) Página Dos, que contestó nuestra carta mencionada arriba? Su carta dijo lo siguiente: “Con relación a esos que se eximen del entrenamiento militar por medio de una transacción monetaria con los oficiales que están envueltos, esto está a la par con lo que se hace en otros países en la América Latina donde, para salirse del apuro, los hermanos han pagado a un oficial militar y así han podido conservar su libertad para las actividades teocráticas. Si miembros del establecimiento militar están dispuestos a aceptar tal arreglo por el pago de una propina entonces eso es la responsabilidad de estos representantes de la organización nacional. En tales casos el dinero pagado no va al establecimiento militar, sino que lo toma para sí el individuo que lleva a cabo el arreglo. Si la conciencia de ciertos hermanos les permite entrar en tales arreglos para salvaguardar su libertad, nosotros no tenemos objeción. Desde luego, si ellos se metieran en dificultades por este tipo de acción ellos mismos tendrían que cargar con la responsabilidad, y no podríamos ofrecerles ninguna asistencia. Pero si el arreglo es algo corriente allá y es reconocido por los inspectores, quienes no hacen ninguna investigación en cuanto a la veracidad de éste, entonces, el asunto debe pasarse por alto para aprovechar las ventajes resultantes. De surgir una emergencia militar que confrontara a estos hermanos con su cartillas militares, esto los obligaría a los hermanos a tomar una decisión de la cual no podrían zafarse pagando dinero y su integridad sería puesta a prueba y tendrían que demostrar qué es lo que creen y probar que están a favor de la neutralidad cristiana en una prueba determinante.” Lo que se ha citado de su carta es lo que se ha seguido pero me parece que habría alguna modificación en esto cuando se considera que estos hermanos están en la reserva de primera línea. Claro está, parece que la bendición de Jehová ha estado sobre sus siervos aquí, puesto que el trabajo ha progresado muy bien a través de los años, y esto a pesar de que la mayoría de los siervos de circuito y siervos de distrito y aquellos en la familia Bethel han seguido este procedimiento. Apreciaríamos mucho recibir alguna información de parte de ustedes con referencia a este asunto, si un cambio deberá efectuarse o no. Si un cambio se hiciera y este procedimiento no se siguiera, los hermanos no podrían obtener un pasaporte, pero de todos modos ellos podrían asistir a asambleas en el país. Si un cambio se hiciera, ¿cuál sería la posición de los que están en la reserva de primera línea? ¿Cómo deberá manejarse esto? Esperaremos su contestación sobre este asunto.

 La construcción de nuestro nuevo edificio progresa muy bien y esperamos verlo terminado y listo a usarse para la alabanza de Jehová y para edificarles a los hermanos por medio de las asambleas que se han de celebrar allí. Tenga la seguridad de mi amor y mejores deseos.

Su hermano y consiervo,

15  Las reuniones en junio que menciona la carta se refieren a reuniones celebradas en Brooklyn con representantes de las oficinas sucursales. La referencia a ciertas páginas en “Ayuda para contestar” tiene que ver con un manual suministrado a cada sucursal indicándoles cómo contestar preguntas recibidas que trataban de varias normas establecidas.

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La respuesta que se envió a esta carta, es fechada: el 5 de septiembre de 1969,y lleva el sello de la corporación de Nueva York, sin embargo el símbolo que antecede la fecha indica que fue escrita por el presidente mediante un secretario (“A” es el símbolo para el presidente, “AG” es el símbolo de uno de sus secretarios). Teniendo en mente que la sede central mundial estaba plenamente informada del horrible sufrimiento que los Testigos de Jehová en Malawi habían sufrido en 1964 y 1967 por rehusar firmemente el pagar por un carnet del partido distribuido en todo el país por el gobierno, considere la respuesta del 5 de septiembre de 1969 contestando las preguntas sometidas por la sucursal mexicana.

En la siguiente página se presenta la traducción española:

 A/AG 5 de septiembre de 1969

Sucursal de México

Queridos hermanos:

Tenemos su carta del 27 de agosto (182) en la cual pregunta sobre los hermanos que se han registrado en México y que ahora están en las reservas de primera línea.

La carta que ustedes citaron del 4 de febrero de 1960 (123) abarca todo el asunto. No hay nada más que decir. La responsabilidad caerá sobre los individuos en cuanto a qué es lo que van a hacer, si se les llamara al servicio, y ése será el momento de tomar acción. Mientras tanto estos hermanos que se han registrado y quienes han pagado una propina están libres para continuar en el servicio. No es que nosotros estemos dando nuestra aprobación en este asunto, pero es la conciencia de ellos, no la nuestra, que les ha permitido tomar el curso de acción que han tomado. Si sus conciencias les permiten hacer lo que han hecho y ellos no están comprometiendo su fe de ninguna manera, entonces ustedes deben dejar el asunto quieto. No hay razón para que ustedes contesten ninguna pregunta o hagan comentarios a individuos, ni entren en una discusión. Algún día quizás tengamos que encarar el asunto y ellos tendrán que tomar una decisión, como muestra la carta, y serán ellos los que decidan. No podemos decidir la vida de todo el mundo. Si la conciencia de estos individuos les permitió hacer lo que hicieron y ser registrados en las reservas, eso es algo de lo que ellos se han de preocupar, si es que están preocupados. Esto no es asunto sobre el cual la oficina de la Sociedad ha de preocuparse.

La Sociedad siempre ha dicho que las personas deben cumplir con la ley, y si el individuo ha hecho lo que ustedes han descrito en su carta yeso no lastima su conciencia, que dejen el asunto como está. No hay razón para que nosotros decidamos la conciencia de otro, ni meternos en una discusión o controversia con relación al asunto. Si los individuos no están transigiendo, en el sentido de tomar armas, y lo que están haciendo les sigue permitiendo el transformar sus espadas en podaderas, entonces, la decisión descansa en ellos. Si cambiaran esa posición en sus vidas, ése será el momento para que los superinten­dentes tomen acción. Así que, dejen las cosas como están y como han sido desde febrero del 1960 sin más comentario.

Que la rica bendición de Jehová esté sobre ustedes,

Sus hermanos,

Lo que hace todo esto completamente increíble es que la posición de la organización en relación a la participación en lo militar ha sido siempre idéntica a su posición con relación a la pertenencia en una organización “política.” En ambos casos cualquier Testigo que ingrese en tal institución es automáticamente considerado como “desasociado.” Sin embargo el Comité de Sucursal de México había dejado bien claro que todos los Testigos que habían obtenido el certificado completo de servicio militar (por medio de un soborno) eran ahora colocados en la reserva militar de primera [(nea. Los Testigos en Malawi arriesgaron sus vidas, se expusieron a la mutilación, la pérdida de hogares y tierras, por adherirse a una postura adoptada por la organización para su país. En cambio, en México tal riesgo no estaba envuelto, sin embargo una norma sumamente indulgente se aplicó. Allí, los varones Testigos podían ser miembros de la reserva de primera línea del ejército y, a la vez, ¡ser superintendentes de circuito o de distrito, o miembros de la familia de Betel! El informe del Comité de Sucursal hace esto claro (como también hace claro lo extenso entre los Testigos de la práctica de soborno para conseguir el certificado). Pasa a decir:

Como se indicó en la carta de Brooklyn arriba mencionada, los hermanos tienen que guiarse por sus propias conciencias en este asunto. Algo que sin embargo sería bueno clarificar es que se ha hecho muy común en la organización en México el obtener la “cartilla” de esta manera (pagando). Las inconveniencias causa­das por no obtener la “cartilla” son que uno no puede viajar fuera del país (lo que frecuentemente hacen los hermanos de este país, yendo a los Estados Unidos a las asambleas) o el tener alguna dificultad en obtener trabajo cuando se requiere este documento. Aparte de esto, los varones jóvenes no tienen ninguna otra razón seria para obtener este documento. Pero es tan fácil obtenerlo y al consultar con otros varones jóvenes que lo han obtenido, éstos les dicen cómo se puede hacer, y estos jóvenes ni siquiera piensan si es correcto para ellos en sí, individualmente, el obtener  este documento en la manera arriba mencionada.

 

Literalmente miles de Testigos en México conocen la verdad de lo arriba descrito. Todos los miembros del comité de la oficina sucursal de México la conocen. Y todos los miembros del Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová conocían la posición estable­cida por la sede central mundial al respecto. Aun así, fuera de México, muy pocas personas tienen idea de lo que se dijo. Probablemente ninguno de entre los Testigos en Malawi lo sabe.

No puedo imaginar un sistema doble de valores más obvio que éste. Ni tampoco puedo concebir un razonamiento más torcido que aquel que permite la posición tomada en México y al mismo tiempo arguye enérgica y dogmáticamente que el aceptar el servicio alternativo es condenable porque es “visto por el gobierno como el cumplimiento con el requisito del servicio militar,” es un “reconoci­miento tácito o implícito de la maquinaria de guerra de Cesar.” Los mismos hombres que pronunciaron tales declaraciones en las sesiones del Cuerpo Gobernante y que insistieron en que “no queremos zonas grises” y que “los hermanos necesitan que sus conciencias les sean educadas,” dijeron esto sabiendo que la práctica común entre los Testigos de Jehová en México, por más de veinte años, había sido el pagar sobornos por un certificado declarando que ellos habían cumplido con su requerido servicio militar, una práctica que la sede central había oficialmente declarado como que era’ asunto de sus propias conciencias.’

A pesar de esto, algunos miembros (y, dichosamente, en varias de las sesiones era sólo una minoría) argumentaron por la posición tradicional de catalogar a un hombre como “desasociado” si, a la pregunta del juez con relación a trabajar en un hospital, él contestara en la afirmativa al declarar sencillamente que esto no iría en contra de su conciencia. Ellos favorecían esta norma al mismo tiempo que sabían que en México hombres que son ancianos, superintendentes de circuito, superintendentes de distrito, y miembros del personal de la oficina sucursal, sobornaban oficiales para obtener su certificado militar completo, el cual establece que ellos estaban ahora en la reserva de primera línea, de la “maquinaria de guerra.”

Dos miembros de la administración, el que era presidente y el que era vicepresidente, principalmente habían desarrollado la norma de que el contestar con complete honestidad y perfecta legalidad la pregunta de un juez en la forma indicada constituía hacer un “trato” que había de condenarse. Increíblemente, éstos eran los mismos que pronunciaron el hacer uso del soborno para obtener por medios ilegales un certificado militar-no un “trato” condenable-sino un ‘asunto de conciencia propia. ‘

Un miembro del Cuerpo Gobernante, argumentando a favor de la postura tradicional, había citado lo que un miembro de la sucursal de Dinamarca, Richard Abrahamson, había dicho con relación al servicio alternativo, “Me estremezco al considerar el dejar a estos hombres jóvenes escoger de acuerdo con su propio juicio.” Sin embargo el consejo oficial, enviado por las oficinas principales de la organización a la sucursal Mexicana, decía que el que hermanos jóvenes pagaran un soborno para obtener documentos falsificados ­los cuales les colocaban automáticamente en la reserva de primera línea-era un asunto del que “ellos se han de preocupar, si es que están preocupados. Esto no es asunto sobre el cual la oficina de la Sociedad ha de preocuparse.” Más adelante la carta declara, “No hay razón para que nosotros decidamos la conciencia de otro.”

¿Por qué no se tomó la misma posición con relación a aquellos en Malawi? Seriamente dudo que los Testigos allí hubieran llegado a las mismas conclusiones a las que llegó el personal de la oficina sucursal. Es igualmente dudoso que hubiera siquiera un sólo nativo de Malawi (en aquel entonces Nyasalandia) entre aquellos que hicieron tal decisión en cuanto a la norma a seguir.

¿Es que no descansa ninguna responsabilidad sobre aquellos con autoridad en la organización por lo que constituye una disparidad grotesca en las directrices dadas?

Es digno de notar que en vista del fracaso de las autoridades en Malawi de sostener los altos principios de su Constitución, la Sociedad Watch Tower declarara que la “responsabilidad última” debería descansar sobre el presidente Banda:

Si él lo sabe y permite [el maltrato de los Testigos] que continúe, entonces seguramente, él, como el líder de su país y del Partido del Congreso de Malawi, debe llevar la responsabilidad por lo que está sucediendo en su país y en el nombre de su partido.

Igualmente, miembros del parlamento y del partido que han incitado a la juventud a violencia o que se hayan hecho los ciegos ante lo que está sucediendo, no pueden ser eximidos de res­ponsabilidad. ¿Pueden los siervos civiles, oficiales policíacos, la profesión legal y otros oficiales responsables, quienes por estar preocupados por mantener segura su posición, aprueban-por silencio—lo que está sucediendo en Malawi, ser absueltos ellos mismos de responsabilidad?16

La misma regla de medir con la cual la organización juzgó las acciones de las autoridades en Malawi de seguro se debe aplicar también a la organización. Si el Cuerpo Gobernante no sólo sabiendo lo que se había dicho respecto a las autoridades en Malawi y su responsabilidad, sino también estando conscientes de la postura asumida por la organización en México–si ellos realmente creían que la posición promulgada entre la hermandad en Malawi era la correcta, entonces ellos debieron haberse sentido impelidos a rechazar la posición asumida en México. Para que sostuvieran la rígida posición asumida en Malawi, ellos debieron haber estado positiva­mente convencidos de lo correcto de su postura, sin ninguna duda en cuanto a si ésta era la única posición aceptable para un cristiano verdadero, una posición sólidamente basada en la Palabra de Dios. El favorecer de manera alguna la posición asumida en México sería negar que ellos sostuvieran tal convicción. Si por otro lado ellos creyeron que la posición adoptada en México, permitiendo a hombres seguir su conciencia individual al grado de obtener un certificado militar (aun por medios ilegales), era cosa correcta o al menos aceptable, entonces ellos ciertamente debieron haber extendido él mismo derecho a la hermandad en Malawi, el derecho de seguir sus conciencias en un asunto que no envolvía ni soborno, ni ilegalidades, ni falsificación. Cualquier demostración de actitud irresoluta, de ‘hacerse ciegos a los hechos,’ o ‘aprobar por silencio’ dos reglas opuestas de conducta, quizás por “estar preocupados por mantener segura su posición,” querría decir que ellos estuvieron siguiendo el mismo curso que habían condenado en los oficiales de Malawi, desde el más alto hasta el más bajo.

16       Citado de la revista Awake! [¡Despertad! en inglés] del 8 de febrero de 1968, pp. 21, 22;  compare con Mateo 7:1-5.

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 ¿Qué de hecho se comentó en la sesiones del Cuerpo Gobernante cuando la información de México se trajo a su atención? La norma para México se había desarrollado primariamente por sólo dos hombres, sin embargo ahora todo el Cuerpo sabía de ésta.17 ¿Sintieron alguna responsabilidad al respecto, y cómo reaccionaron a la obvia disparidad entre esta posición y la que se adoptó en Malawi?

Cuando hice surgir la situación, ni una sola palabra de desapro­bación o de indignación moral se oyó de parte de aquellos que argumentaron con términos tan fuertes e intransigibles contra el servicio alternativo. No hubo ningún pedido de acción para alterar la norma existente en México a favor de una que se declarara en contra de siquiera “sugerencia” o “insinuación” alguna de haber transigido. Aunque la tercera y cuarta oleadas de violencia habían envuelto los Testigos de Malawi (en 1972 y 1975), no oí ninguna expresión de desmayo ante la disparidad de las normas allí y aquellas aplicadas en México. La mayoría de los miembros aparentemente encontraron que ellos podían aceptar la norma de México al mismo tiempo que insistían en una norma totalmente diferente para gentes en otras partes.

Repito una vez más, no creo que la raíz del problema se encuentre en personalidades, o miembros individuales considerados. He llegado a la conclusión de que este punto de vista es el producto típico de cualquier estructura autoritaria que asuma una postura legalista hacia el cristianismo, permitiendo que los que comparten la autoridad toleren el que normas dobles de conducta existan lado a lado sin sentir escrúpulos de conciencia. Para dar crédito a quien lo merece, los hermanos de México estaban perturbados en sus conciencias al enterarse del sufrimiento intenso de los de Malawi, quienes rehusaron pagar una cuota legal en una transacción legal para obtener un carnet del partido del gobierno en el poder, mientras que ellos mismos habían obtenido ilegalmente, mediante sobornos, un certificado militar. Aquellos en la “cima,” en la llamada “torre de marfil,” sin embargo, parecían estar extrañamente ajenos a tales sentimientos, insensibles a las consecuencias que las personas sufrían por culpa de esta doble norma de conducta. Esto también, creo, es efecto del sistema y es una razón por la que personalmente considero tal clase de sistema tan repulsiva.

17   Para este tiempo (1978) Nathan Knorr había fallecido; Fred Franz, ahora presidente. estuvo presente en todas las sesiones relacionadas con la discusión del servicio alternativo.

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Todos los miembros del Cuerpo Gobernante estaban plenamente enterados de la norma en México para el otoño del 1978. Casi un año más tarde, en septiembre de 1979, el Cuerpo Gobernante volvió a reanudar la discusión del asunto (aún no decidido) del servicio alternativo, en esta ocasión traído a consideración como resultado de una carta de Polonia.

Advirtiendo que el servicio alternativo podía ser una “trampa para indoctrinar a los hermanos,” Milton Henschel urgió tener cuidado extremo, al hablar a favor de la práctica de muchos Testigos polacos, quienes tomaban la alternativa conveniente de irse a trabajar a “las minas de carbón para evadir la conscripción militar. Lloyd Barry volvió a urgir que sostuviéramos la posición de que los Testigos “deberían mantenerse libres de la entera organización militar.” Ted Jaracz dijo que, “nuestros hermanos van a tener problemas y ellos esperan dirección de parte de la organización de Jehová,” que había necesidad de evitar diversidad de opiniones, y que no deberíamos darles a los hermanos la idea de que el Cuerpo Gobernante estaba diciendo, ‘vayan pues, sométanse’ a las órdenes del servicio alternativo. Carey Barber expresó la opinión de que “en este asunto no hay lugar para ejercitar la conciencia, es algo en)o que tenemos que marchar adelante” sin ceder. Fred Franz dijo que nuestra “conciencia tiene que ser entrenada por la Biblia” y expresó nuevamente su apoyo por la posición tradicional en contra de aceptar el servicio alternativo.

Para este entonces Ewart Chitty no era ya miembro del Cuerpo, habiendo sometido su renuncia en armonía con los deseos del Cuerpo Gobernante. Grant Suiter estuvo ausente de esta sesión, y ambos, él y Chitty, habían votado a favor de un cambio en la norma, en la reunión del 15 de noviembre de 1978. Pero había ahora dos miembros nuevos en el Cuerpo, Jack Barr (de Inglaterra) y Martin Poetzinger (de Alemania), y quienes estaban presentes durante la sesión del 15 de septiembre del 1979. Cuando una moción finalmente se presentó, la votación quedó dividida a la mitad: ocho a favor de cambiar la norma y ocho en contra (incluyendo los dos miembros nuevos).

En 1980, el 3 de febrero, el tema fue puesto una vez más en la agenda. Para este entonces, más de un año había pasado desde mi visita a México y Albert Schroeder había hecho otra visita anual allí. Los miembros del comité de sucursal de México expresaron nuevamente su preocupación con relación a la práctica de sobornar para obtener documentos falsificados del servicio militar, y Albert Schroeder informó al Cuerpo de esta situación persistente, a su regreso. Comentarios hechos por los varios miembros durante la sesión hicieron evidente que no habría una mayoría de dos tercios ni a favor ni en contra del servicio alternativo y por lo tanto ni siquiera se presentó una moción.

El asunto se archivó. Desde el tiempo en que la carta de Michel Weber, un anciano de Bélgica, fue recibida en noviembre de 1977, hasta febrero del 1980, el Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová había tratado en seis ocasiones diferentes de resolver el asunto sin éxito.          .

¿Qué hubo de las personas afectadas por la política que continuó vigente, aquellos de la clase que La Atalaya había llamado “el miembro común”? ¿Podían ellos también archivar el asunto? Muy al contrario, la inhabilidad del Cuerpo para alcanzar esa indispensable mayoría de dos terceras partes, quiso decir que los Testigos de Jehová varones en cualquier país del mundo que actuaran en armonía con sus conciencias y aceptaran el servicio alternativo como un requisito propio del gobierno, todavía podían hacerlo sólo  al costo de ser vistos como fuera de la organización, el equivalente a estar expulsados. Quiso decir también que el Cuerpo Gobernante en conjunto estaba dispuesto a que la norma durante veinte años vigente en México continuara como tal, mientras permanecía inalterada una norma totalmente opuesta en Malawi.

DOS SUERTES DE PESAS PARA MEDIR

“Dos suertes de pesas son cosa detestable a Jehová, y una balanza defraudadora no es buena”.-Proverbios 20:23.

Quizás ayudaría el entender el razonamiento de algunos de los miembros del Cuerpo si otras circunstancias existentes entre los Testigos de Jehová en México se examinaran. Como resultado de la revolución mexicana, y debido a la larga historia de adueñarse de enormes cantidades de tierras, y otras propiedades, por parte de la Iglesia Católica en ese país, la Constitución de México hasta hace poco, prohibía a cualquier organización religiosa el derecho a poseer bienes inmuebles. Edificios religiosos y sus propiedades eran, en efecto, tomados en custodia por el gobierno, quien permitía a la organización religiosa hacer uso de ellos. Debido a la explotación por el clero extranjero en el pasado, no se les permitía a los misioneros o ministros extranjeros funcionar como tales en México. ¿Cuál era el resultado de esto en la organización de los Testigos?

La administración de 1a sede central de la organización de los Testigos de Jehová hace muchas décadas decidió que, en vista de la existente ley mexicana, os Testigos de Jehová allí se presentarían, no como una organización religiosa, sino como una organización “cultural.” La corporación local allí formada, La Torre del Vigía, fue registrada como tal ante el gobierno de México.18 Así que, durante muchas décadas los Testigos de Jehová en México no hablaban de celebrar reuniones religiosas o reuniones bíblicas sino de celebrar reuniones “culturales.” En estas reuniones ellos no oraban ni cantaban, y esto era cierto también de sus asambleas grandes. Cuando predicaban de casa en casa sólo llevaban la literatura de la Watch Tower (que ellos decían se suministraba por la Watch Tower Society como una “ayuda para ellos en su actividad cultural”). No llevaban Biblias durante la predicación de casa en casa ya que eso los presentaría como envueltos en actividad religiosa. Un grupo de Testigos en un área no se llamaba una “congregación” sino una “compañía.” Ellos no hablaban de efectuar bautismos sino que hacían lo mismo bajo el nombre de efectuar el “símbolo.”

­18    Tengo copia de un registro hecho con fecha del 10 de junio de 1943, donde la Secretaría de Relaciones Exteriores autoriza el registro de La Torre del Vigía como “Asociación Civil Fundada para la Divulgación Científica, Educadora y Cultural No Lucrativa.” Se supone que éste es el registro original y en tal caso ese arreglo estuvo en efecto unos 46 años.

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Esta “habla doble” no se practicaba como resultado de estar viviendo en un país totalitario que tomaba medidas represivas contra la libertad de adoración.19 Se llevaba a cabo mayormente para evitar tener que cumplir con las normas del gobierno relacionadas con la posesión de propiedad por parte de organizaciones religiosas. Ni debe pensarse tampoco que el arreglo fue algo que se originó en los Testigos mexicanos mismos; se trató más bien de un arreglo orquestado y puesto en práctica por las oficinas internacionales en Brooklyn.20

Es interesante contrastar la eliminación deliberada de las oraciones y los cánticos en las reuniones de los Testigos en México con la acción de la Sociedad en los Estados Unidos, donde estaban dispuestos a pelear caso tras caso hasta la misma Corte Suprema del país, más bien que descontinuar ciertas prácticas, tales como el ofrecer literatura de casa en casa sin licencia y sin tener que registrarse con la policía, el derecho a usar autos con altoparlantes, distribuir literatura en las esquinas, y muchas otras prácticas que se abarcan en los derechos constitucionales. La organización no quería renunciar a ninguna de estas cosas. Batalló para mantenerlas, aún cuando estas prácticas particulares eran cosas claramente no practicadas por los cristianos del primer siglo y, por lo tanto, no pueden ser contadas como prácticas cristianas primarias.

Pero la oración congregacional o de grupo era una práctica religiosa primaria en las reuniones cristianas primitivas y lo ha sido entre los siervos de Dios desde tiempos inmemorables. El gobierno mexicano no decía nada en contra de la oración en las reuniones religiosas. Los Testigos de Jehová, sin embargo, fueron instruidos a decir que sus reuniones no eran religiosas. Pocas cosas, empero, podrían considerarse como más completamente relacionadas con la adoración a Dios, como algo más puramente espiritual, que la oración.

19     El gobierno de México había mostrado, de hecho, considerable indulgencia para con los Testigos de Jehová, pues ellos deben haber sabido que la representación de éstos como una organización “cultural,” no religiosa, era simplemente un subterfugio.

20    En los 1970. mi esposa y yo asistimos a una asamblea internacional en Ciudad de México y nos hospedamos en el Betel de la Sociedad. El presidente Knorr estaba presente y durante nuestra estancia él condujo un grupo de nosotros en un paseo por los varios edificios de la sucursal. Durante el paseo él comentó directamente sobre la categoría según ley de “organización cultural” que imperaba en México y específicamente mencionó como una razón primaria para esta inusitada categoría el hecho de que les permitía mantener control de las propiedades de la organización en el país.

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Cuando un decreto imperial en Persia prohibió orar a cualquiera excepto al rey por un período de treinta días, el profeta Daniel consideró el asunto como algo tan crucial que arriesgó su posición, bienes y vida misma al violar el decreto.21

La organización consideró, sin embargo, más expeditivo el sacrificar la oración entre los Testigos de Jehová en México. ¿Con qué beneficio, qué “ventajas resultantes”? Por medio de eliminar la oración congregacional y el cántico congregacional y el no usar la Biblia en la actividad de dar testimonio público, la organización podía retener como propiedad suya los inmueble s de la Sociedad en México y operar libre de las regulaciones gubernamentales con las que otras religiones cumplían. Ellos estaban dispuestos a decir que su organización no era una organización religiosa, que sus reuniones no eran reuniones religiosas, que su actividad de testimonio no era una actividad religiosa–cuando en cualquier otro país del mundo los Testigos de Jehová estaban diciendo precisamente lo opuesto. (para información sobre desenvolvimiento s más recientes en México, véase el Apéndice.)

Ya que sabían de este arreglo, es posible que algunos miembros del Cuerpo Gobernante se hayan sentido inclinados a aceptar el pago de sobornos por documentos falsificados como algo no muy fuera de línea con la norma general de los Testigos de Jehová en ese país. Esto, quizás, explique en parte por qué ellos, al mismo tiempo, podían hablar tan fuertemente en contra de “transigir” en otros países. Parece evidente que en la mente de algunos miembros no es una cuestión de dos reglas de conducta. En su mente hay una sola regla de conducta. La regla es: hacer todo lo que la organización decida y apruebe. La organización tomó decisiones con relación a México y la práctica de soborno allí, dejándolo a la conciencia individual, de modo que eso es aceptable y un individuo puede pagar tal soborno por un certificado militar y aun ser asignado a puestos de responsa­bilidad, sin que haya necesidad de preocuparse ante Dios de parte de los que dirigen la obra allí. La organización en cambio decidió lo contrario con relación al servicio alternativo (como también hizo con relación a la situación en Malawi), y por lo tanto, cualquier hombre que no siga tal decisión no es digno de ocupar ninguna posición en la congregación, se considera de hecho como alguien que ha quebrantado su integridad para con Dios.

21    Daniel  6:1-11.

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 En aquel entonces yo no podía comprender cómo cristianos pudieran adoptar un punto de vista tal, y aún hoy no puedo comprenderlo. Para mí, esto hacía de todas las llamadas denodadas y casi estridentes a favor del ‘mantenerse limpios del mundo,’ una cosa hueca, vana, mera retórica, como el lenguaje que es impresio­nante pero que no se ajusta a la realidad. De ninguna forma podía sentirme parte de tal modo de razonar, uno que permitía tales expresiones a pesar de hechos bien conocidos por todos los miembros que proferían y escuchaban esas expresiones.

Viví en países de la América Latina por casi veinte años y no pagué soborno alguno. Pero sé muy bien que hay sitios, no sólo en América Latina sino en varias otras partes del mundo, donde, aunque la ley esté de parte suya, y lo que usted trate de hacer sea perfectamente legítimo, es casi imposible el lograr realizar algunas cosas sin acceder a pagar dinero a algún oficial que no tiene derecho al mismo. No es difícil darse cuenta de que una persona que se enfrenta a tal situación podría ver esto una forma de extorsión, aun de la misma manera que en tiempos bíblicos los cobradores de impuestos y hombres militares podían exigir más de lo que era debido y por lo tanto practicar extorsión. (Lucas 3:12-14) No me parece justo el juzgar adversamente a personas que se sientan obligadas a someterse a tal extorsión. Más aun, no presumo de juzgar a aquellos en México que, no teniendo la ley de su lado, actuaban contra ella, quienes no se sometieron simplemente a extorsión, sino que deliberadamente solicitaron actos ilegales de un oficial, por medio de una oferta de dinero para conseguir un documento falsificado, ilegal. Esto no es lo que encuentro tan chocante y aun espantoso de todo el asunto.

Es más bien la manera en que hombres en posiciones prominentes de autoridad puedan permitir que supuestos “intereses organiza­cionales” se consideren como de importancia tan enorme comparados con los intereses de la gente común, gente con hijos, hogares y empleos, individuos, muchos de los cuales dan evidencia de ser justamente tan concienzudos en su devoción a Dios como cualquiera de esos hombres que se sientan como jueces a decidir qué cosas caen o no dentro del dominio de la conciencia de aquellos.

Es contemplar a hombres con autoridad que se arrogan para sí el derecho de divergir en sus opiniones, pero que demandan uniformidad de todos los demás; hombres que expresan su desconfianza en que otros ejerzan su libertad cristiana de conciencia, pero que, a la misma vez, esperan que aquellos depositen su confianza implícita en ellos mismos y sus decisiones, mientras se otorgan a sí mismos el derecho de ejercer sus conciencias para condonar maniobras ilegales y la obvia representación falsa de hechos.

Es el contemplar a hombres con autoridad quienes, debido a que el cambio de un solo voto reduce una mayoría de 66 2/3% a 62 1/2%, están dispuestos a que ello resulte en mantener vigente una norma que puede hacer que otros hombres sufran arresto, sean separados de sus familias y hogares por meses, y que sean enviados a la cárcel por años, aun cuando éstos que sufren no comprendan la base bíblica para la norma a la que se les pide someterse, y en algunos casos hasta la crean equivocada.

Es el ver a hombres con autoridad que pueden aplicar una norma que exige a la gente común, hombres, mujeres y niños, encararse a la pérdida de hogares y tierras, sujetarse a palizas y torturas, a ultrajes y hasta muerte por rehusar pagar una cuota legal por un carnet de la entidad que es, para todo intento y propósito, el poder regente en su país, mientras que al mismo tiempo dicen a individuos en otros países que es aceptable para ellos el sobornar a oficiales militares para obtener un carnet que falsamente declara que han cumplido con su servicio militar y que son miembros de las reservas de primera línea del ejército.

Todo esto es lo que sí encuentro chocante. Y, por sinceros que sean algunos de los implicados, aun lo encuentro espantoso.

Personalmente no podía comprender cómo hombres adultos podían dejar de ver la inconsistencia en todo esto, cómo es que no se sentían repelidos por ello, o conmovidos por el efecto que producía en la vida de las personas. Al final, esto sólo me convenció de que la “lealtad organizacional” es capaz de llevar a la gente a conclusiones increíbles, permitirles racionalizar la desigualdad más grotesca en sus normas y a la vez eximirlos de sentirse afectados en particular por cualesquier sufrimientos que esas normas pudieran causar. El efecto insensibilizador que la lealtad organizacional puede producir está, desde luego, bien documentado, habiendo sido demostrado una y otra vez, durante los siglos, tanto en la historia religiosa como en la política, en los casos extremos de la Inquisición y durante el régimen Nazi. Pero aún puede producir un efecto nauseabundo cuando se ve de cerca, en un ambiente donde uno jamás lo hubiera imaginado. A mi pensar, esto ilustra vigorosamente la razón por la cual Dios nunca tuvo el propósito de que hombres ejercieran tal autoridad excesiva sobre su congéneres.

Raymond Franz, Crisis de Conciencia, capítulo 6, Atlanta, Georgia, EEUU

2 comentarios en “6. Dos sistemas de reglas”

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