Frederick Franz y ‘esta generación no pasará’

ffranzFred Franz fue el único miembro del Cuerpo Gobernante que había sido bautizado para el año 1914, año tan crítico para las creencias de los testigos, y evidentemente fue el único miembro que había conocido personalmente al fundador de la organización, Charles Taze Russell. Fue además el arquitecto de la mayor parte de la estructura doctrinal desarrollada después la muerte de Rutherford, tal como el formulador de muchas de las normas y reglas que tienen que ver con la expulsión. Junto con él, el “manto” divino supuestamente transferido por Rutherford desaparece. Me parece que su muerte pudiera dar lugar a que al menos algunos miembros de largo tiempo comenzarán a pensar más seriamente acerca de las alegaciones publicadas con referencia a 1914.

Escribí a mi tío algunas veces desde mi renuncia del Cuerpo Gobernante y mi subsecuente separación de la organización, jamás con la idea de recibir alguna respuesta-y no llegó ninguna-ni dirigiéndome a él como una figura de autoridad, sino debido a mi sentir por él como familiar mío y como una persona. Escribí con el fin de expresar mi interés en su salud, y para asegurarle que mi interés y preocupación por él no estaban dirigidos por las normas o reglas de un sistema humano. Mi deseo principal hubiera sido el poder sentarme con él y conversar persona a persona, pues estoy convencido de que él se daba cuenta de lo frágil del fundamento bíblico de muchas de las enseñanzas de la organización. Era hombre de poder intelectual y de disciplina mental y era capaz de escribir exposición bíblica sólida. Sin embargo, su devoción indoblegable a una organización de fundamentos humanos evidentemente le permitía servir como su principal defensor en todo momento que sus enseñanzas distintivas se sometían a dudas o cuando los intereses de la organización parecían estar amenazados, aún cuando esto exigía el “acomodar” las Escrituras de tal modo que aparentaran apoyar la posición de la organización. En tales casos su inteligencia se inclinó hacia lo que en último término era sólo una inventiva, una habilidad para guiar las mentes de los lectores hacia conclusiones deseadas por medio de mera retórica y razonamiento que era creíble pero a la vez defectuoso.

Hallo en todo esto una verdadera tristeza. Aunque fue testigo del aumento del número de miembros de la organización desde unos miles hasta más de cuatro millones, aunque vió las propiedades de la sede central crecer de un puñado de edificios de muchos pisos ocupando cuadras enteras de la ciudad, y aunque vió la expansión de sus operaciones publicitarias desde algo modesto hasta llegar a formar un imperio publicitario internacional, nada de esto le acompaña al sepulcro- y seguramente ninguno de estos factores numéricos y materiales tendrán efecto alguno en la manera en que Dios ha de expresar su aprobación o desaprobación. Ya varios años antes de su muerte, todos los libros escritos por él habían dejado de imprimirse. Con el tiempo serán relegados al mismo estado de mera memorabilia ocupado por los escritos de Rutherford y Russell. Sus muy creativas interpretaciones de profecías, tales como la profecía de Daniel, en muchos casos se reemplazarán con otras interpretaciones, hechas necesarias por la fuerza de las circunstancias.

Cuando escribí a mi tío hace unos años, el 28 de junio de 1988 (después de saber de sus problemas de salud), repasé con él algunos de los que yo consideraba ser lo mejor de sus escritos y discursos, declaraciones que enunciaban principios válidos los cuales, si uno se adhiriera a ellos, exigirían el reexaminar la validez de muchas de las normas y pretensiones actuales de la organización, hasta exigir el rechazo de éstas. Entre otras cosas escribí:

Para ambos de nosotros la vida ha entrado en la etapa final. Estoy muy consciente de la seguridad de lo declarado por el apóstol de que “todos estaremos de pie ante el tribunal de Dios” donde “cada uno de nosotros rendirá cuentas de sí mismo a Dios.” Su hijo, como juez, entónces “sacará a luz las cosas secretas de la oscuridad así como también pondrá de manifiesto los consejos de los corazones, y entónces a cada uno le vendrá su alabanza procedente de Dios.” (Romanos 14:10-12; 1 Corintios 4:5) Convencido de tu conocimiento de las Escrituras, hallo imposible pensar que tú creas que la afiliación organizacional o la lealtad a los intereses de una organización será factor determinante en ese juicio personal, o que en la mayor parte de los casos tendrá pertinencia alguna. Cuanto más progreso hacia la vejez y cuanto más inminente se hace el fin de la vida, tanto más convencido estoy de que lo más valioso que cualquiera de nosotros pueda dejar tras sí es un legado moral, y que el valor de ese legado moral se determinará por los principios por los cuales hemos abogado, principios que nunca se pueden sacrificar ni socavar con la mera racionalización a favor de lo que parezca ventajoso o expediente. Esos principios primeramente son la devoción a Dios completa y no adulterada, la sumisión absoluta a su Hijo como nuestra única Cabeza, manifestar integridad a la verdad, y demostrar interés compasivo por otros, no como parte de un sistema favorecido, sino como individuos.

El dejar ése legado moral me preocupa intensamente; ninguna otra cosa lo sobrepasa en los pensamientos de mi corazón. Tal como Phillips vierte Romanos 14:7, “La verdad es que ni vivimos como unidades completas en sí mismas. A cada paso la vida nos vincula con el Señor y cuando morimos nos hallamos cara a cara con él.” Mi esperanza es que, aunque en ningún otro asunto, en esto quizás compartamos un pensar mutuo, una profundidad compatible de preocupación.


Como en el caso de mis otras cartas, ésta no recibió contestación. Sin embargo, hoy estoy contento de haberla escrito. Contemplando el fin de la vida de mi tío, la tristeza sentida se debe no solo por lo que fue, sino más profundamente por lo que pudo haber sido.

…Hasta el 22 de octubre de 1995 el párrafo de Declaración de Propósito de la revista ¡Despertad! contenía la siguiente frase:

“Esta revista promueve la confianza en la promesa del Creador de establecer un nuevo mundo pacífico y seguro antes de que desaparezca la generación que vió los acontecimientos de 1914”.

Con el número del 8 de Noviembre de 1995 se eliminó toda referencia a 1914, representando quizá la evidencia más gráfica de este enorme cambio (parece que indique que “el Creador” de alguna manera ha renegado de su “promesa” ligada a la generación de 1914).

Queda por ver cómo repercutirá este cambio sustancial en los miembros de la organización. Pienso que los que sentirán con más intensidad sus efectos serán los más antiguos, miembros de muchos años que han albergado la esperanza de no morir antes de ver realizadas sus espectativas de ver la realización completa de las promesas de Dios. Proverbios 13:12 dice que “La esperanza que se demora (espectación pospuesta -NM-) es tormento del corazón; pero árbol de vida es el deseo cumplido” (Thomson). Cualesquier sentimientos de descorazonamiento que puedan experimentarse no son imputables al Creador, sino a quienes implantaron y alimentaron en las personas expectativas falsas ligadas a una fecha particular.

Los más jóvenes o llegados más recientemente no sentirán tan severamente el impacto del cambio. Después de todo, el asunto se reviste de un lenguaje en el que no se expresa reconocimiento de error por parte de la organización, sino que encubre el cambio en términos de “conocimiento progresivo” y “luz cada vez más clara”. A los más nuevos les puede pasar desapercibida la insistencia machacona con la que durante décadas, el concepto de la “generación de 1914” ha ido afianzándose, cuán inequívocamente se ha presentado como un indicador seguro de la “proximidad del fin”. Puede que no se den cuenta de cuán firmemente se presentó como siendo, no de origen humano, sino de origen divino, no un horario basado en promesas de hombres, sino basado en la promesa de Dios. Este período de 40 años en el que implícitamente se ha vinculado a Dios y su Palabra a un concepto infalible, lo único que hace es incrementar lo grave de la responsabilidad. Vienen a la mente las palabras de Jeremías 23:21:

Yo no envié a esos profetas, ellos se apresuraron; yo no les hablé, ellos profetizaron.

Este importantísimo cambio solamente puede haberse producido por una decisión del Cuerpo Gobernante. Esta misma cuestión salió a discusión tan atrás como en los años 70. Uno no puede otra cosa que preguntarse cuáles serán los pensamientos del Cuerpo Gobernante en la actualidad y qué grado de responsabilidad sienten. Cada uno de los miembros de ese Cuerpo sabía entónces y sabe ahora cuál ha sido el registro de la organización en lo que se refiere a poner fechas y hacer predicciones. En las publicaciones eso se exculpa poniendo la excusa del “ferviente deseo de ver realizadas las promesas de Dios en nuestro tiempo”, como si uno dejara de tener tal ferviente deseo al no atreverse a establecer un calendario para Dios ni hacer predicciones y atribuírselas a Él como si estuvieran basadas en su Palabra.

También son conscientes de que, a pesar de haber incurrido en error tras error, los líderes de la organización continuaron alentando a sus miembros con nuevas predicciones. Son conscientes de que la dirección ha fallado estrepitosamente a la hora de asumir plena responsabilidad por los errores y admitir que esa dirección ha sido simple y llanamente errónea. Han procurado proteger su imagen y exigencia de autoridad, esforzándose por dar la apariencia de que los errores son atribuíbles al conjunto de la comunidad. En un artículo titulado “Cómo distiguir las profecías verdaderas de las falsas”, la Despertad del 22 de Junio de 1996, página 9, decía:

Los Estudiantes de la Biblia, conocidos desde 1931 con el nombre de Testigos de Jehová, también se figuraban que en 1925 se realizarían ciertas profecías bíblicas maravillosas. Ellos conjeturaron que en ese tiempo daría comienzo la resurrección terrestre…En años más recientes, muchos Testigos conjeturaron que los sucesos vinculados al inicio del Reino milenario de Cristo podrían dar comienzo en 1975. Su expectativa arrancaba del entendimiento de que en ese año empezaría el séptimo milenio de la historia humana”.

En la  Atalaya que trataba la nueva enseñanza sobre “esta generación” sigue la misma táctica, diciendo (página 17):

Debido a su deseo de ver el fin de este inicuo sistema, el pueblo de Jehová a veces ha especulado sobre cuándo estallará la “gran tribulación”, incluso relacionando este suceso con lo que se calculaba que debería durar una generación desde 1914″.

De esta manera, los dirigentes atenúan la responsabilidad que de pleno derecho recae sobre ellos, dando piadosamente consejos sobre la visión espiritual que han de tener los adherentes como si el problema radicara en realidad en su punto de vista inapropiado. No admiten que esos miembros no originaron nada en absoluto, sino que albergaron esperanzas asociadas a diferentes fechas únicamente porque los dirigentes de la organización suministraron material preparado claramente para estimular tales deseos, de manera que, cada fecha mencionada, así como todas las ‘conjeturas’, ‘especulaciones’ y ‘cálculos’ a ellas conectados no tuvieron su origen entre la comunidad de miembros, sino en el grupo de los dirigentes.

…Los actuales miembros de Cuerpo Gobernante saben que durante el largo tiempo que se han mantenido en vigor cualesquier enseñanzas ligadas a 1914, el cuestionar o mostrar desacuerdo con ellas podría ocasionar y de hecho ocasionó expulsión. Saben que el auténtico “corazón de sabiduría” que ahora recomienda La Atalaya, un proceder que evite la especulación basada en fechas, fijando la atención, en cambio, en sencillamente vivir cada uno de nuestros días sometidos a Dios, es exactamente el mismo proceder que algunos miembros de las oficinas centrales de Brooklyn quisieron transmitir, y que debido a mantener esa posición fueron juzgados con la acusación de “apóstatas”.

Conociéndolos, me consuela el hecho de que muchos de los miembros del Cuerpo Gobernante son sinceros en la convicción de que están sirviendo a Dios. Esto por desgracia, va acompañado paralelamente de la creencia de que la organización que dirigen es el canal de Dios para la comunicación divina, superior al resto de organizaciones religiosas de la tierra (creencia que hace evidente un estado de negación que les impide afrontar la realidad de una trayectoria defectuosa y el registro negativo de la organización). Cualquiera que sea la sinceridad en su deseo de servir a Dios, lamentablemente no les ha salvaguardado de una profunda insensibilidad para con el posible efecto de desilusión por sus predicciones apocalípticas fallidas y el efecto debilitador que puede producir esto en la confianza de la gente en la veracidad y valor de las Escrituras.

Raymond Franz, Crisis de conciencia, Atlanta, Georgia, EEUU.

5 comentarios en “Frederick Franz y ‘esta generación no pasará’”

  1. pero Raymond cita una porción de la carta, dónde esta publicada esa porción? porque ese comentario que tu publicas no lo encuentro en ninguno de sus libros, o tal vez tu muestras una edición que yo no tengo. Si me puedes mostrar la referencia sería importante.

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  2. la soberbia es un reflejo claro de la naturaleza humana, no se puede desprender perfección cuando se edifica con pensamientos humanos, lo triste radica, ademas de la presunción, en la ingenuidad de los que escuchan y su natural deseo de escuchar lo que quieren escuchar…….asi somos los humanos.

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