Los comienzos de un movimiento

Charles RussellLos testigos de Jehová surgieron del entorno religioso del protestantismo americano de finales del siglo diecinueve. Aunque aparentan diferenciarse sensiblemente de las pautas del protestantismo y rechazan algunas de las doctrinas fundamentales de las iglesias principales, en realidad se constituyen como peculiares herederos americanos del adventismo, los movimientos proféticos encuadrados en el evangelismo angloamericano del siglo diecinueve, los metodistas, y el milenarismo de los disidentes tanto entre los anglicanos del siglo diecinueve como en el protestantismo inglés. Hay, de hecho, muy poca diferencia en su sistema doctrinal con la amplia tradición del protestantismo angloamericano, aunque mantienen algunas posiciones conceptuales más cercanas al catolicismo que al protestantismo. Si son singulares en muchos aspectos (como sucede en realidad), ello es debido simplemente a las peculiares combinaciones teológicas y a transformaciones en sus doctrinas más bien que a novedades propias. Asímismo debe recalcarse que el avance de sus ideas y prácticas ha sido llevado a cabo sobre todo, si no exclusivamente, en los Estados Unidos durante la parte final del siglo diecinueve y a lo largo del siglo veinte. De manera que, a menos que uno conozca algo de los grandes temas de la historia americana durante esa época, es difícil llegar a entender a los testigos de Jehová. No obstante, una vez dicho esto, la mejor manera de comenzar el estudio de los testigos es poniéndose a examinar la historia personal de un hombre, Charles Taze Russell, primer presidente de lo que ahora es la Sociedad Watch Tower Bible and Tract, responsable principal del esparcimiento de las doctrinas que fueron la base de las enseñanzas de los Estudiantes internacionales, o Asociados a la Biblia, nombres por los que eran conocidos los testigos antes de 1931.

Charles Russell: Los primeros años

Nacido en Pittsburgh, Pennsylvania, en 1852, Russell 1 fue educado como presbiteriano por sus padres, Joseph L. y Eliza Birney Russell, profundamente religiosos, ambos con ascendencia escocesa-irlandesa (Ulster Protestante). Siendo niño, su madre le animó a considerar el ministerio cristiano, pero una vez ella murió, su padre lo entrenó como socio en los negocios. El joven Russell recibió una educación modesta en la escuela pública, complementada por un estudio bajo tutores privados. A la edad de catorce años su padre lo comenzó a utilizar en el manejo de su tienda de ropa y un año más tarde lo estaba enviando a Filadelfia, a centenares de millas de distancia, como agente de compras. En poco tiempo llegó a ser socio pleno de su padre, y juntos levantaron un gran negocio de ropa. A finales de los años 1870s o primeros de la siguiente década había amasado una considerable fortuna 2.

A pesar de su éxito en el mundo de los negocios, Russell permaneció mucho más interesado en los asuntos religiosos. Fue un devoto muchacho calvinista que en ocasiones escribiría calamitosas advertencias ante el fuego del infierno en lugares públicos con el fin de animar a los trabajadores a reformar sus malos caminos 3. Fue, sin embargo, apenas transcurridos sus primeros 10 años que, tanto él como su padre comenzaron a experimentar una especie de ‘liberación’ religiosa. Charles se unió a la iglesia Congregacional que era menos austera que la Presbiteriana, y Joseph comenzó a mostrar interés en los Adventistas 4. Entonces, cuando contaba con tan sólo dieciséis años, la fe de Charles Russell ‘comenzó a ser sacudida al examinar doctrinas aceptadas durante mucho tiempo’. De hecho, al igual que muchos jóvenes serios, ‘cayó víctima preparada para la lógica de la infidelidad’. Intentando convertir a un ‘infiel’, no pudo defender con éxito sus creencias y perdió la fe en la Biblia. A pesar de todo, él siguió pidiendo a Dios y continuó en su búsqueda de la verdad.

La razón por la que el piadoso joven fue sacudido no parece difícil de entender. Tal como muestran sus primeros escritos, fue poderosamente influenciado por el espíritu racionalista de su época y, a partir de su adolescencia, no paró de preguntarse cómo un Dios amoroso podría castigar a los pecadores con el tormento del fuego eterno del infierno. Pero, sin duda, igualmente importantes eran los sentimientos de Russell hacia el Todopoderoso. Para él Dios era su Padre en sentido muy especial y, debido a haber mantenido siempre una relación cálida y amorosa con su padre terrenal, Joseph Russell, parece que jamás pudo concebir al Señor Jehová de una manera que no fuera como alguien misericordioso.

En cierta ocasión en 1869 Jonás Wendell, un pastor cristiano adventista, llevaba a cabo una reunión en ‘un local polvoriento, cochambroso’ en Allegheny, Pennsylvania. Casualmente Russell irrumpió en la reunión, se quedó y escuchó. El resultado fue el restablecimiento de su fe en la Biblia. Pero no se hizo ‘Segundo Adventista’ entonces y, según él, tampoco después. Casi inmediatamente se puso en contacto con algunos amigos que comenzaron a estudiar las Escrituras con él. Bajo su supervisión se formó un grupo de estudio de la Biblia que poco a poco llegó a ser un movimiento separado.

Se ha dedicado gran atención a las ideas y enseñanzas de Russell; sorprendentemente, se ha prestado poca atención a la fuente de las mismas, tanto por parte de sus amigos como de sus detractores. La explicación para ello resulta compleja. Parece que, debido a que muchos de sus seguidores lo consideraron como el ‘esclavo fiel y discreto’ de Mateo 24: 45-47 y como el ‘Angel de Laodicea’ 5, concedieron gran importancia a su papel como lider religioso en detrimento de la parte que correspondía a sus predecesores. Por contra, sus críticos se han preocupado en presentar sus doctrinas como carentes de tradición sólida y, por tanto, tampoco han dedicado esfuerzo a examinar con cierta profundidad el orígen de sus ideas. Además, los propios testigos de Jehová han estado a tal grado ocupados en una tarea proselitista a la espera del Apocalipsis, que les ha quedado poco tiempo y les ha faltado interés en la investigación de sus propios orígenes. Sin embargo Russell identificó al menos a algunos de los hombres y al movimiento con el que estaba en deuda por la ayuda recibida para llegar al sistema de doctrinas que él desarrolló durante un período de unos cuarenta y cinco años.

Reconoció abiertamente su ‘deuda con los Adventistas y otras confesiones’, mencionando a dos personas, George Stetson y George Storrs, quienes le prestaron asistencia espiritual. Refiriéndose al período de tiempo comprendido entre 1869 y 1872, dijo: ‘El estudio de la Palabra de Dios con estos queridos hermanos llevó, paso a paso, a renovada y más brillante esperanza para el mundo, si bien no fue hasta 1872 en que tuve una visión clara de la obra de nuestro Señor como el precio por nuestro rescate, cuando alcancé a ver la base y el fundamento de que toda esperanza de restauración reside en esta doctrina’. 6

Así, pues ¿Quiénes fueron Stetson y Storrs, y cuál fue la contribución de estos hombres a su manera de pensar? La respuesta a la primera parte de la pregunta es que ambos contaban con un largo pasado en los ‘Segundo Adventistas’. De hecho, Stetson fue un ministro Cristiano Adventista 7, en tanto que Storrs 8 había sido un importante fundador de Vida y Unión Adventista. Ambos eran, sin embargo, de pensamiento independiente y, poco después de que Russell y sus amigos comenzaran su estudio de la Biblia, Storrs rompió todo lazo con la unión.

George Storrs

De estas dos personas que ejercieron influencia sobre Russell, George Storrs fue por mucho el más destacado. Nacido en 1796 en Lebanon, New Hampshire, como Russell, creció en un severo ambiente calvinista. Pero a la edad de veintinueve años se convirtió al Metodismo y posteriormente fue ordenado ministro en la iglesia Metodista Episcopaliana. Al final su posición se hizo insostenible cuando en los 1830s llegó a ser adversario abierto de la esclavitud en los Estados Unidos. En 1840 renunció a la iglesia.

Más trascendental fue el hecho de leer en 1837 un tratado del ‘diácono’ Henry Grew 9, un expastor Baptista de Filadelfia, nacido en Inglaterra. A partir de la lectura de dicho tratado, Storrs comenzó a creer en lo que él llamó ‘condicionalismo’: 10 la idea de que el hombre no posee un alma inmortal, sino más bien, que llega a obtener la vida eterna, basado en la condición de que reciba esa dádiva de Dios a través de Jesucristo. Por consiguiente, Storrs llegó a ser el principal proponente americano del condicionalismo o ‘aniquilacionismo’ 11 como se le llamó en ocasiones, y de la enseñanza de que los muertos permanecen inconscientes o dormidos hasta el momento de la resurrección. En 1841 publicó Una Pregunta: ¿es inmortal el alma de los inicuos? En tres cartas, y al año siguiente una ampliación al mismo tema Una Pregunta: ¿es inmortal el alma de los inicuos? En seis sermones. Fue significativo que para 1880 circularan cerca de 200.000 ejemplares de los Seis sermones por los Estados Unidos y la Gran Bretaña 12.

En 1842 Storrs llegó, además, a envolverse en el movimiento que lideraba William Miller, un Baptista de Nueva Inglaterra, que, basado en sus propios cálculos sobre la ‘cronología bíblica’, estaba convencido de que la segunda venida de Cristo había de tener lugar en algún momento entre Marzo de 1843 y Marzo de 1844. Storrs llegó entonces a convertirse en un defensor importante de la escatología milenarista y durante 1842 y 1843 proclamó larga y ampliamente el asunto de estar a la espera de tal venida. Cuando Cristo no se presentó tal como había esperado Miller, una revisión de sus cálculos llevada a cabo por sus seguidores llegó a sugerir que el Señor Jesús vendría sobre una nube en Octubre de 1844. Cuando tampoco en esa fecha ocurrió la anunciada venida, Storrs abandonó el movimiento milenarista. De hecho, llegó a sentir que tanto él como otros habían sido hipnotizados por el emocionalismo milenarista. Además, William Miller y otros milenaristas prominentes rechazaron la doctrina sobre el ‘condicionalismo’ de Storrs. Con todo, la asociación de Storrs con los milenaristas y sus sucesores, los diferentes Segundo Adventistas, condujo a que el condicionalismo fuera adoptado por varios de los movimientos adventistas de los siglos diecinueve y veinte: la Iglesia Cristiana Adventista, los Adventistas del Séptimo Día, la Vida y Unión Adventista, la Iglesia Universal de Dios y, quizá, los Cristianos de Filadelfia 13. Durante su asociación con los Milenaristas, Storrs fundó en 1843 un periódico llamado Bible Examiner que llegó a publicarse regularmente en 1847. Su objetivo se declaraba en su consigna ‘Ni Inmortalidad ni Vida sin Fin, a no ser únicamente mediante Cristo Jesús’. Para 1863 Bible Examiner llegó a adquirir tal influencia que sus apoyadores se unieron a Storrs en la formación de Vida y Unión Adventista. Como resultado, se le pidió que editara un semanario llamado The Herald of Life and the Coming Kingdom. Entonces suspendió la publicación del Examiner.

En 1871 rompió con Vida y Unión Adventista. Anteriormente había creido que el destino final de todos los hombres invariablemente sería determinado a la hora de la muerte, sin tener en cuenta la inevitable ignorancia en la que habían estado durante su vida. Después abandonó esa manera de ver las cosas, enseñando que a quienes hubieran muerto sin haber tenido conocimiento de Cristo, una vez hubieran sido resucitados en la tierra, les sería dada una oportunidad de conocer su sacrificio a favor de ellos y, en caso de mostrarse fieles, obtendrían la dádiva de la vida eterna en un paraiso terrenal restaurado. Sus asociados en Vida y Unión Adventista rechazaron esa posición y Storrs volvió a editar el Bible Examiner.

Por esa época Russell estaba teniendo conocimiento de Storrs y es muy evidente la gran influencia de Storrs en el pensamiento del joven de Pennsylvania. Un examen de Bible Examiner muestra con toda claridad que Russell aprendió de Storrs y sus asociados las doctrinas del rescate expiatorio de Cristo y la restauración de la humanidad en un paraíso terrenal 14, además, naturalmente, de la doctrina del condicionalismo. También queda patente que la celebración de Memorial de la Cena del Señor una sola vez al año en la fecha supuesta para la Pascua Judía, el 14 de Nisán, tal como lo llevan a cabo los testigos de Jehová en la actualidad, fue tomada por Russell del editor de Bible Examiner 15. Finalmente, la aversión de Russell hacia las iglesias y religiones organizadas podrían proceder directamente de Storrs. Sin embargo, no obtuvo de él su actitud negativa hacia la autoridad seglar, el votar o el servicio militar. Jonathan Butler está equivocado cuando describe a Storrs como un ‘apolítico apocalíptico’ Adventista 16. De hecho, en The Herald of Life and the Coming Kingdom, Storrs solía oponerse al pacifismo y dió apoyo a la supresión de la Confederación de Estados por las fuerzas de la Unión durante la Guerra Civil Americana debido a su rechazo a la esclavitud 17.

Russell y el propósito y manera del Regreso de Cristo

No debería concluirse que Russell y sus asociados en los años 1869 a 1875 simplemente se limitaran a tomar las ideas de Storrs y Stetson. Russell era un notable estudioso y comenzó a desarrollar su propio sistema doctrinal basándose en un detenido examen de las Escrituras, diversos comentarios bíblicos y las ideas básicas de gran parte del protestantismo americano del siglo diecinueve. Así, por ejemplo, siguó al Dr. Joseph A. Seiss, un prominente pastor de la iglesia Luterana de Philadelphia y editor de Prophetic Times (1863-81), el principal diario milenarista en los Estados Unidos en la segunda mitad del siglo diecinueve, al sostener que la resurrección de Cristo fue espiritual, no en carne 18. Además, al examinar el Emphatic Diaglott, una traducción interlineal de la reseña de Griesbach de la versión del Nuevo Testamento de Benjamín Wilson, miembro de la Iglesia de Dios (Fe de Abrahán), advirtió que el término parousia, traducido como ‘venida’ en la versión del Rey Jaime, a menudo adquiere el significado más apropiado de ‘presencia’. De ese modo llegó a sostener que en los últimos días Jesucristo habría de estar presente de manera invisible inmediatamente antes de revelarse en su ira en la batalla de Armagedón. Por aquel entonces tan solo sus seguidores incondicionales llegaron a conocer eso. De modo que a mediados de los 1870s 19 Russell había impreso y publicado 50.000 ejemplares de un un pequeño panfleto titulado The Object and Manner of Our Lorsd’s Return (El Propósito y Manera del Regreso de Nuestro Señor) a fin de dar a conocer sus ideas.

Algunas de las ideas presentes en The Object and Manner eran comunes a gran parte del protestantismo Evangélico del siglo diecinueve. Por ejemplo, Russell se inspiró directamente en comentarios bíblicos de Adam Clarke y Sir Isaac Nwton 20, de los que obtuvo una interpretación historicista normalizada21 del libro de Revelación. Muchos otros de sus conceptos, tal como se menciona en su panfleto, aparecen como tomados directamente de George Storrs y de los Adventistas.

Sin embargo, las ideas principales de The Object and Manner no procedían de las fuentes que Russell cita. En un artículo en tres partes publicado recientemente en The Bible Examiner 22, Carl Olof Jonsson demuestra claramente que hubo muchos otros tanto en Gran Bretaña como en América que creían en lo que se conoce como la ‘doctrina de la venida en dos etapas’, el concepto de una presencia invisible de Cristo antes de su revelación al final del mundo actual y la enseñanza de un arrebatamiento invisible de los santos durante su presencia o parousia, ideas todas ellas presentadas en The Object and Manner. De hecho, Jonsson muestra de manera claramente concluyente que tales conceptos se originaron allá por 1828 en Henry Drummond, un prominente Evangélico británico que, junto con Edwuard Irving fue cofundador de la Iglesia Católica Apostólica o los Irvingitas. Sin embargo, posteriormente muchas de las ideas de Drummond se hicieron populares y fueron esparcidas por Gran Bretaña y los Estados Unidos por John Nelson Darby de los Hermanos de Plymouth (quien estuvo en estrecha asociación con Drummond e Irving), el reverendo Robert Govett, un divino Anglicano, y en los años 1860s y 1870s, por el Rainbow, un importante diario milenarista británico editado en 1886 y 1887 por el conocido traductor bíblico Joseph B. Rotherham. Además, las doctrinas de Drummond fueron asumidas por el Dr Joseph Seiss. De manera que, concluye Jonsson, con toda probabilidad Russell adoptó las ideas centrales que aparecieron en The Object and Manner of Our Lorsd’s Return de esos precedentes milenaristas, en particular, de Seiss. Jonsson dice: ‘Es bien evidente que Russell no fue el originador de su visión sobre la venida y presencia invisible de Cristo, sino que la tomó de otros y, aunque no se puede determinar con total certeza, la evidencia disponible indica con mucha fuerza que él plagió las ideas del Dr. Seiss en este asunto’ 23.

El Dr. Nelson H. Barbour y los Tres Mundos

En enero de 1876 Russell entró en contacto con Herald of de Morning (Heraldo de la Mañana), publicado en Rochester, Nueva York, por el Dr. Nelson H. Barbour, un predicador Adventista independiente que fue también milenarista y asociado de George Storrs. Barbour había entrado en contacto con el círculo del que había sido miembro Jonás Wendell. Al igual que Wendell, utilizaba una cronología que apoyaba el año 1873 como el año 6.000 desde la creación de Adán.

En Herald of de Morning Barbour y un colaborador, John H. Paton, fueron mucho más lejos que Wendell y sus asociados, quienes originalmente habían creído que 1873 vería la segunda venida y la destrucción de la tierra mediante fuego. Cuando nada que pudiera apreciarse de manera visible sucedió en ese año, quedaron muy sorprendidos inicialmente hasta que B.W. Keith24, un lector de Herald, descubrió que Benjamín Wilson vertía como ‘presencia’ el término parousia. Entonces, al igual que Russell, Barbour y Paton comenzaron a dar crédito a la idea de una presencia invisible de Cristo, que estimaban había comenzado según el calendario en 1874.

Russell, que al principio rechazaba la cronología Adventista y el fijar fechas, como lo hizo Storrs después de 1844, ahora pagó los gastos de Barbour para que se desplazara a Filadelfia para reunirse con él y demostrar ‘por completo y de acuerdo con las Escrituras, si podía, que las profecías señalaban el año 1874 como la fecha en la que había comenzado la presencia del Señor y la época de la “siega”. Como más tarde dijo el joven (contaba tan sólo veinticuatro años) comerciante: ‘Llegó y la evidencia me satisfizo’25. Una vez más Russel quedó impresionado por ideas racionalistas.

Inmediatamente siguieron varios acontecimientos importantes. Russell respaldó financieramente al Herald of de Morning, proporcionó dinero a Barbour para la preparación de un libro que expusiera sus ideas relativas al fin de los tiempos, y restringió ciertas actividades comerciales para dedicarse a viajar y predicar mientras Barbour escribía y publicaba. Poco después, según cuenta Russell, también llamó a Paton para que se le uniera en la predicación y corrió también con los gastos. De esa manera dio comienzo una breve, pero importante asociación.

Los rasgos de tiempo que Barbour expuso a Russell fueron abandonados en la primavera de 1877 en Three Worlds and the Harvest of this World (Tres Mundos y la Siega de este Mundo), el libro que Russell le animó a escribir. Aunque figuran los dos nombres como autores, fue escrito en su totalidad por Barbour27. Por tanto Three Worlds, con su intrincada cronología, especulación profética y escatología, contenía algunos de sus pensamientos, además de conceptos obtenidos de otras fuentes. Entre otras cosas, continuó utilizando el sistema de medir el tiempo a base de la equivalencia de un año por un día27 a la hora de interpretar numerosas profecías; así mismo aceptó la idea de computar un ‘año profético’ como equivalente a 360 días28 y la interpretación historicista del libro de Revelación. Más significativo aún fue el hecho de inspirarse vigorosamente en estudios milenaristas de un número de escritores del siglo diecinueve para establecer un sistema que demostraba asombrosa ‘correspondencia’ bíblico-matemática, hecho que impresionó enormemente a Russell y contribuyó en gran manera desde entonces para aceptar el sistema de Barbour.

¿Cuáles fueron, entonces, los aspectos principales del ‘plan de redención’, tal como se delinea en Three Worlds? En primer lugar, tal como indica el título, Barbour contemplaba la historia dividida en tres períodos principales o ‘mundos’, más un número de dispensaciones dentro de esos mundos. Eso, sin embargo, no es importante en sí mismo. Más bien, lo significativo estaba en deducir que podían calcularse las fechas para varias etapas a partir de la cronología y las profecías bíblicas y, por tanto, poder determinar en el calendario divino el tiempo de la segunda venida de Cristo, el arrebatamiento de los santos y la restauración de la Tierra a un paraíso como en Edén.

Barbour no tenía dudas de que el obispo James Usher, cuya cronología solía imprimirse en los márgenes de la versión de la Biblia del Rey Jaime, estaba equivocado en su cálculo para la edad de la humanidad. Se había quedado corto en ‘ciento veinticuatro años’29. Sin parpadear ante las dificultades de la cronología bíblica, Barbour escribió: ‘una tarde empleada con la Biblia, papel y un lápiz, junto a una completa determinación por conocer su enseñanza, le permitirá por sí mismo desentrañar y determinar con precisión el asunto’. Haciendo uso de tal método, sencillamente calculó que en el otoño de 1873 habían finalizado seis mil años de la historia humana y estableció que estaba a punto de alumbrar una ‘mañana de júbilo’ para la humanidad. Partiendo de la base de que, de acuerdo con el salmista, un día para el Señor es como mil años, habían transcurrido seis ‘días’. El séptimo, el milenio, sería como un gran sábado de restauración30. Igualmente era importante el concepto de los dos pactos, el de la administración judaica y el de la era del evangelio. Con esos sencillos elementos de cálculo, Barbour estimó el tiempo de la administración judía que creyó se había extendido por un período de 1845 años que, partiendo de la muerte de Jacob, llegaban hasta la muerte de Jesucristo en el año 33 AD. Así, apoyandose en su interpretación de Isaías 40:2 en la versión del Rey Jaime, ‘Consuélate, consuélate, pueblo mío, dice tu Dios; habla de consuelo a Jerusalén y grítale que su batalla [tope, tiempo señalado] se ha cumplido, que se perdona su iniquidad, que ha recibido del Señor el doble por todos sus pecados’, deducía que el tiempo de la era del evangelio debía ser un ‘doble’ de igual duración que la administración judía. De esa manera, con la muerte de Cristo como punto de partida, sostenía que la era evangélica debía terminar en 187831.

Además, partiendo de que las dos dispensaciones contienen muchos paralelismos, y siendo que los tres años y medio de la etapa judía que siguieron al bautismo de Jesucristo hasta su crucifixión habían sido un ‘tiempo de siega’, lo mismo sería cierto del período comprendido entre el otoño de 1874 y la primavera de 1878. De esta manera Barbour esperaba que los santos serían tomados en arrebatamiento en este último año. Tan seguro estaba de ello cuando en 1877 escribió Tres Mundos que dijo: ‘si usted tiene el espíritu de un pequeñuelo, le gustará tomar un papel grande, su Biblia y un lápiz y comenzar por Génesis 5: 3. Permítame que le apremie, en pocos meses “La siega habrá concluído, el verano habrá terminado”‘32.

Para dar más fuerza a sus argumentos utilizó lo que se conocía como el ciclo del jubileo. Bajo la Ley Mosaica, cada cincuenta años ocurría un año de jubileo en el que las posesiones personales o herededas pasaban de nuevo a sus dueños o a los herederos de éstos. Asímismo, los esclavos recobraban su libertad. A partir de ahí, Barbour quiso ver en el año de jubileo un tipo del gran día de Dios para la restauración, el milenio. Pero además le atribuyó un significado que implicaba el comienzo de la era milenaria. Los jubileos se tenían que haber continuado celebrando desde la era Judaica hasta sus propios días y, según Barbour, un año de jubileo habría tenido lugar en 1875, comenzando (para ser exactos) el 6 de abril33.

En el desarrollo de sus teorías, Barbour estaba fuertemente influenciado por su antiguo mentor, William Miller, incorporando a las mismas algunas ideas de Miller. Como muchos otros, creía por ejemplo, que el ‘tiempo, tiempos y medio tiempo’ de Revelación 12: 14 había terminado en 1798 y que los 2.300 días (años) de Daniel 8: 14 habían concluido en 1843. ‘El error [de Miller y] del movimiento de 1843 no estaba en argumentación que probara que los “días” terminaban entonces, sino en asumir que ellos cerraban toda la visión’34. Si importantes para Barbour fueron las ideas de Miller, no lo fueron menos las del inglés John Aquila Brown35.

Quizá el aspecto más importante en la interpretación profética que puede encontrarse en Tres Mundos, vigorosamente mantenido aún por los testigos de Jehová, es el que se refiera al cálculo de la duración de los ‘tiempos de los gentiles’, mencionados en Lucas 21: 24. Fue algo que intrigó a Russell. Después de haberlo aprendido de Barbour, publicó en Bible Examiner de octubre de 1876 un artículo, cuyo título era ‘Los Tiempos de los Gentiles: ¿Cuándo terminan?’36. De manera que Russell había hecho propia esa interpretación antes incluso de la publicación de Tres Mundos. Es más, en realidad esa manera de calcular los tiempos de los gentiles ni había tenido su orígen en él, como se acostumbra a creer, ni tampoco en Barbour.

Fue, de hecho, John A. Brown el primero en explicar lo que consideraba como la clave para la duración de dichos tiempos. Lo hizo en un libro llamado Even-Tide, publicado en Londres en 1823. Exponía que el reino teocrático típico de Judá había caido en poder de los gentiles en el año 604 AC. Por tanto, no habría gobierno divino en la tierra hasta que cuatro grandes imperios (Babilonia, Medo-Persia, Macedonia y Roma) hubieran tenido su tiempo de dominio. Después de eso, Jesucristo, como heredero de David, reinaría en Jerusalén. Pero ¿Cuál habría de ser la duración de tiempo antes de que esos imperios expiraran? Brown encontró en el capítulo cuatro del libro de Daniel lo que para él era la respuesta.

En dicho capítulo se describe a Nabucodonosor, rey de Babilonia, habiendo tenido un sueño sobre un gran árbol. Por mandato divino, dicho árbol fue cortado, se le colocó una atadura a su tocón, y se le impidió crecer de nuevo hasta que hubieran pasado ‘siete tiempos’. Cuando el propio Daniel interpretó el sueño, éste fue aplicado directamente a Nabucodonosor, quien llegó a perder el juicio durante siete tiempos (¿años?) antes de ser restaurado a su trono. Pero Brown vio en Nabucodonosor un tipo de la familia humana. Antes de experimentar su locura lo consideraba como una representación de la teocracia judía. Durante el tiempo de su locura lo veía como un tipo de los ‘bestiales’ gobiernos gentiles. Y, una vez recobrado, lo consideró como un tipo del gobierno mesiánico de Jesucristo.

En el cálculo de los ‘siete tiempos’ Brown los consideraba como siete años proféticos de 360 días cada uno. Utilizando la fórmula de un año por día, simplemente multiplicando 360 por 7 obtuvo un período de 2,520 años. Por último, contando 2.520 años a partir de 604 AC., le llevó hasta 1.917, año que designó como la fecha en la que habían de concluir aquellos tiempos37.

Barbour consideró que Brown había señalado el comienzo de los siete tiempos ( que él consideraba como los Tiempos de los Gentiles) dos años más tarde de lo que correspondía. Sostenía que aquellos tiempos habían comenzado en la fecha en la que él creía que Jerusalén había sido destruida a manos de Nabucodonosor. Así que, en lugar de 1917 como la finalización de aquellos tiempos, mediante un cálculo ligeramente diferente, concluyó que era el otoño de 191438 la fecha en la que dichos tiempos habrían de llegar a su término. En ese año el reinado de Cristo habría de asumir total control sobre la tierra y los judíos, como pueblo, habrían de ser restaurados al favor de Dios. Barbour esperaba que sucedieran muchas cosas en el intervalo de tiempo que va desde que escribió Tres Mundos y 1914. Además del arrebatamiento de los santos, creía que el mundo sería testigo de una tribulación como nunca antes había sucedido39.

Barbour estaba gratamente impresionado por su propio sistema. Dijo que ‘no estaba dispuesto a admitir ni tan siquiera un año de error en sus cálculos’. Para él había ‘esta gran evidencia’:

Muchos de los argumentos, seguramente la mayoría de ellos, no están basados en la norma de un año por día, y algunos ni tan siquiera en la cronología; pero aún así existe armonía entre todos ellos. Si ha resuelto algún problema matemático difícil, muy bien pudieran venirle dudas en cuanto a la posibilidad de que pudiera haber incurrido en algún error. Pero si lo ha resuelto de siete maneras diferentes, totalmente independientes las unas de las otras, y aún así hubiera obtenido en cada una de ellas idéntico resultado, sería tonto en seguir dudando de la exactitud de dicho cálculo40.

Incluso George Storr, enemigo acérrimo a establecer fechas escatológicas, llegó a considerar la cronología de Barbour como ‘la mejor que haya visto nunca’. Aunque manifestó con claridad que no estaba de acuerdo con las conclusiones a las que había llegado Barbour, indicó que no pensaba oponerse a ellas

41. No sorprende que: Cualquiera de los que vivieron en la América de finales del siglo diecinueve, impresionado por semejantes ‘pruebas’ consideradas como de cálculo matemático, podría haber valorado a Tres Mundos como un estudio profético de importancia, de haber hecho el esfuerzo por leerlo. Refiriéndose al sistema de Barbour, como tomado por Russell prácticamente sin cambios, Timothy White comenta: ‘el patrón cronológico de Russell, las profecías y los paralelismos bastan para quedar asombrados. Cada una de las fechas de 1799, 1874 y 1914 son el resultado de diversos métodos de cálculo enteramente diferentes. El conjunto del sistema resulta muy armonioso y equilibrado’42.

Tres Mundos

es, por lo tanto, un trabajo muy importante. De hecho, en él se contienen la mayor parte de las ideas que Russell y sus asociados habrían de proclamar por los casi cuarenta años siguientes. Incluso hoy día muchos de aquellos conceptos (aunque con frecuencia, pero no siempre, con cambios importantes) son enseñados todavía por los testigos de Jehová. Por eso Barbour, quien en el mejor de los casos es objeto de unos pocos comentarios, normalmente hostiles, en las crónicas de los testigos sobre su historia43, fue y es el que más contribuyó a todo el conjunto de doctrinas de los mismos.

Primeras divisiones: 1878 y 1881

Barbour, Russell y Paton permanecieron unidos muy poco tiempo en la predicación y publicación de las ideas delineadas en Tres Mundos. Russell se dedicó rápidamente a hacer conversos, incluyendo a A.D. Jones, uno de sus empleados, y A.P. Adams, un ministro Metodista de Nueva Inglaterra. Pero pronto afloraron los problemas. Como enseñaba Tres Mundos, el pequeño grupo anónimo de Adventistas esperaba que en la primavera de 1878, como santos escogidos de Cristo, serían arrebatados al cielo. Al no suceder nada de eso, vino la desilusión y la división.

Russell permaneció leal a las enseñanzas de Tres Mundos, en tanto que Barbour tomó otra dirección. Russell desarrolló la explicación de que quienes murieran en el Señor desde 1878 en adelante experimentarían una resurrección celestial instantánea en lugar de tener que permanecer dormidos en la tumba; de manera que afirmaba que 1878 fue un año señalado. Pero Barbour rehusó aceptar esa solución y comenzó una manera enteramente nueva de fijar fechas44. Además asumió una posición que estaba en conflicto con la que habían tomado Russell y Paton con respecto a la naturaleza de la expiación. Según Russell: ‘El Sr. Barbour escribió enseguida un artículo para el Heraldo en el que negaba la doctrina de la expiación, al negar que la muerte de Cristo fuera el precio de rescate por Adán y su raza, afirmando que la muerte de Cristo no tenía más valor como satisfacción por la pena de los pecados del hombre que el hecho de pinchar con un alfiler el cuerpo de una mosca causándole sufrimiento y muerte pudiera ser considerado por un padre terrestre como una justa satisfacción por la ofensa de su hijo’45.

Russell estuvo en desacuerdo con la nueva postura de Barbour, lo que fue seguido de un cisma. Barbour era un hombre especialmente orgulloso y severo y había sido, sin lugar a dudas el miembro de más prominencia dentro del pequeño grupo que había formado en 1876. Pero Russell estaba determinado a mostrar su disconformidad con él en lo que consideraba una doctrina fundamental. Abiertamente asumió el reto con respecto a la posición de Barbour en lo relativo al asunto de la expiación y obtuvo el apoyo de Paton en un artículo publicado en el Heraldo de diciembre de 1878. Pronto en 1878 la separación entre Barbour (al que se unió A.P. Adams) y Russell y Paton llegó a ser total. Russell acusó a Barbour de retirar el dinero que él (Russell) había depositado y de considerarlo como propio. Después, cuando Russell fundó una nueva revista, La Torre del vigía de Sión y Heraldo de la Presencia de Cristo, Barbour vertió hacia el editor de la TORRE las más viles injurias personales’46. Siguió una batalla entre anteriores socios a fin de obtener el apoyo de los receptores de ambas publicaciones, para cuyos lectores eran las mismas personas47. Por aquel entonces Paton, al igual que Russell, ejercía de lider para quienes habían roto con Barbour. Russell le animó a que escribiera un libro titulado La Aurora (Day Dawn) para sustituir a Tres Mundos. A.D. Jones estuvo de acuerdo con su publicación. Sin embargo, fue principalmente Russell quien prosiguió la contienda con Barbour, y él fue quien produjo un librito llamado Enseñanzas del Tabernáculo en respuesta a algunas de las críticas de Barbour a sus doctrinas.

Paton no objetó abiertamente a ninguna de las ideas de Russell. Evidentemente era un hombre mucho más pacífico que Barbour. Pero también pronto comenzó a escribir artículos que Russell consideraba como una negación de la doctrina del rescate en el tema de la expiación. Por consiguiente, en 1881 rehusó seguir publicando artículos de Paton y se produjo una separación entre ambos con cierta acritud48.

Para 1881, de los cinco socios más importantes que habían tomado una postura común en las doctrinas delineadas en Tres Mundos, únicamente A.D. Jones permanecía en compañía de Russell. Pero tampoco esa relación perduró. Con el beneplacito de Russell, Jones fundó una publicación llamada Zion’s Day Star (Estrella de la mañana de Sión) en New York City. Al cabo de un año, también él negó la teoría del rescate y a punto estuvo de repudiar la propia Biblia49.

Ministerio independiente de Russell

Bien puede decirse, pues, que Russell, siendo aún un joven de apenas treinta años, asumió el liderazgo de quienes apoyaban sus enseñanzas, no tanto por deseo propio cuanto por haberse sentido impulsado a defender lo que consideraba una doctrina cristiana básica (la teoría del rescate en la expiación o, de hecho, expiación por rescate sustitutorio). Además, estuvo dispuesto a mantener la cronología de Barbour, a pesar de que el propio Barbour se había distanciado de algunos aspectos de la misma. De manera que, al mismo tiempo que parece no haber albergado especiales ideas de grandeza, percibía sin embargo, que Dios lo estaba guiando y utilizando de una manera especial.

El hecho de que no tenía deseo de largo alcance por constituirse como nuevo profeta americano o fundador de una nueva religión, al menos en los años 1879 a 1881, es evidente por su escatología caracterizada por el corto plazo. De nuevo, apoyándose en la cronología de Barbour, asumió que la ‘llamada hacia arriba’ o recogimiento de los supuestos ‘144.000 santos elegidos’ de Revelación 7: 14 habría de concluir en 1881. En mayo de 1881 estableció en un escrito que: ‘el favor que se termina es el de quienes forman parte del grupo de la Novia [los 144.000]. Creemos que la puerta de esta llamada ahora está abierta, y cualquiera que lo consagre todo y lo dé todo puede entrar a las bodas y llegar a ser miembro de la Novia, pero que en este año se completará su número y la puerta para esta llamada hacia arriba (no la puerta de la gracia) se cerrará para siempre’50.

Melvin Curry escribe: ‘el efecto de esta predicción a tan corto plazo fue doble: sirvió para que los Estudiantes de la Biblia desviaran su atención de la decepción de 1878 y proporcionó estímulo a renovados ímpetus para incrementar la actividad evangelizadora’51. Russell, sin embargo, no tenía problemas serios en creerlo. Sus predicciones también incluían para 1881 el comienzo de la caída de las iglesias (Babilonia) y, lo que es más importante, esperaba que el arrebatamiento de los santos (de los que él mismo se consideraba parte) se llevaría a cabo en aquel año52. Más que planificar una importante campaña evangelizadora para los próximos treinta y cinco años, esperaba estar en el cielo con el Señor.

De hecho, en noviembre de 1880 ‘estuvo a punto de crear una crisis’ entre sus seguidores al sugerir que el arrebatamiento o ‘cambio’ sería ‘invisible a la carne como en el caso de El [Cristo] y los ángeles’53. En el número de diciembre de la Zion’s Watch Tower escribió al respecto:

De modo que ahora, mediante comparar unos textos con otros lograremos explicar la manera en que eso se llevará a cabo. En primer lugar, no creemos que la Escritura enseñe que quienes son tomados lo sean hacia alguna localidad (ni al Monte Sión ni a ningún otro lugar). Tampoco pensamos que cuando éstos sean tomados, y por cierto tiempo después de eso, vayan a ser invisibles para quienes están a su alrededor. No. Creemos que después de que sean tomados serán visibles y absolutamente con el mismo aspecto, aunque realmente no serán lo mismo que antes de ser tomados, ya que de no ser así, el hecho de ser tomados carecería de todo significado54.

En otras palabras, como él vino a decir, esas personas llegarían a constituirse en seres espirituales materializados, como el resucitado Jesucristo que se apareció en forma humana.

Posteriormente volvió a cambiar su criterio tanto en lo referente a la naturaleza del arrebatamiento como al tiempo en que tendría lugar. En mayo de 1881 escribió: ‘en cuanto a cuándo se llevará a efecto nuestro cambio únicamente podemos decir: Entendemos que tendrá lugar en cualquier momento a partir del 2 de Octubre de 1881, pero somos conscientes de que no hay evidencia bíblica sobre en qué momento seremos transformados de carnales a espirituales, de seres mortales a seres inmortales55. En ocasiones incluso hizo declaraciones que a primera vista parecen ser mentiras descaradas. Por ejemplo, en la Zion’s Watch Tower de mayo de 1881 (página 224 del volúmen reimpreso en 1919 de esta publicación) asegura que: ‘LA WATCH TOWER jamás había sostenido que los del cuerpo de Cristo serían cambiados en seres espirituales en el curso de este año. Se trata de un cambio a efectuarse debidamente en algún momento. No hemos tratado de decir cuándo, pero hemos dicho repetidas veces que no podría tener lugar antes de finales de 1881′. Sin embargo, en el número de enero de la misma publicación, en la página 180 de la reimpresión, A.D. Jones, un ‘asiduo colaborador’ de la Zion’s Watch Tower, había escrito: ‘en el artículo que trata de nuestra transformación, en diciembre (Zion’s Watch Tower de diciembre de 1880) expusimos la opinión de que tendría lugar antes de lo que muchos suponían y, aunque no pretendíamos confirmar un tiempo concreto para nuestro cambio, con todo, señalábamos a estar atentos a algunas evidencias que parecían mostrar que esa transformación o cambio de naturaleza carnal a espiritual se llevaría a cabo durante o hacia el final de este año 1881′. Y no cabe la menor duda de que Russell concordaba con Jones. En la página 172 de la reimpresión del número correspondiente a diciembre de 1880 establece que ‘la “llamada hacia arriba” (para ser parte de la novia), el templo, terminaría en el otoño de 1881′, y acontinuación, en la misma página, dice: ‘Cuando el cuerpo, “la novia”, “el templo”, esté así completo, todos habremos sido enteramente cambiados’.

¿Cómo puede explicarse eso? ¿Debemos asumir que Russell fue totalmente deshonesto? Probablemente no. Más bien parece que estaba buscando razones tanto para sí mismo como para sus lectores y estaba experimentando la propia decepción a gran escala. En tanto que sus conjeturas escatológicas y las posteriores negaciones de las mismas pueden parecer indignantes al lector común de hoy, son tan absolutamente contradictorias que la explicación más razonable para eso es que el propio Russell se lo creía56. Evidentemente era sincero en la percepción de que su ministerio no se extendería más allá de unos pocos años a lo sumo.

Ya antes, en 1879, había comenzado a desplegarse el papel de Russell como lider religioso de finales del siglo diecinueve y principios del veinte. En ese año contrajo matrimonio con una mujer muy capaz e inteligente, Maria Francisca Ackley. Pero él no tenía pensado acomodarse a una vida de matrimonio tranquila. Por el contrario, él y sus asociados estuvieron muy ocupados en organizar unos treinta grupos de estudio o congregaciones en siete estados entre la costa este de los Estados Unidos y Ohio. Al año siguiente hizo arreglos para visitar aquellas congregaciones (conocidas más frecuentemente por ecclesias, clases o iglesias) y dedicar sesiones de estudio de seis horas con cada una de ellas. Además, comenzó a establecer un patrón para las reuniones tomando como modelo el de la congregación de su casa en Allegheny (Pittsburgh).

A pesar de sus vacilaciones doctrinales, su celo incansable y su personalidad dinámica captaron la atención de otros a un grado mucho mayor que las actividades o personalidad de sus primeros asociados. También se hacía notar por su gran facilidad para hablar así como su cálida y amable personalidad. De manera que no sorprende el que generalmente fuera reconocido como el “Pastor”, posición para la cual fue elegido por sus hermanos en Allegheny (Pittsburgh) en octubre de 1876, así como, más tarde, en otras localidades57.

Su desbordado optimismo así como la creencia en que Dios lo había comisionado le llevó a solicitar 1.000 predicadores tan temprano como en 188158. Asímismo, a medida que uno tras otro, sus asociados rechazaron la doctrina de la expiación tal como él entendía que la enseñaban las Escrituras, se dedicó a escribir una serie de artículos, libros, folletos y sermones, cuyo número es muy extenso.

En total, su trabajo alcanza a unas 50.000 páginas impresas y, para el tiempo de su muerte, se habían llegado a imprimir y distribuir por todo el mundo unos 20 millones de ejemplares de sus libros59. Aunque nunca tuvo una formación universitaria formal ni en seminario alguno (hecho que sus adversarios no permitieron que olvidara), el estilo de sus escritos era razonablemente aceptable. Sus obras demuestran que poseía un amplio conocimiento del mundo en el que vivía así como buena parte de la literatura histórica y de la época.

A partir de 1880, el Pastor Russell y sus asociados comenzaron la publicación y distribución de tratados. En 1881 publicó dos libritos: Tabernacle Teachings (Enseñanzas del Tabernaculo), anteriormente mencionado, y Food for thinking Christians (Alimento para cirstianos pensadores) que proporcionó, entre otras cosas, un esbozo de lo que pensaba en asuntos como la expiación, la resurrección, la predestinación y el libre albedrío, la parousia y el ‘plan divino de las edades’. Se distribiyeron alrededor de 1.450.000 ejemplares de Food for thinking Christians60. Lo que estaba sucediendo era el comienzo de un nuevo movimiento religioso.

Russell, siguiendo las huellas de George Storrs, al principio no quería establecer otra denominación religiosa, y tampoco consideraba tener un papel especial más allá de lo que puede representar un predicador y hermano en Cristo. Rechazó la idea de considerarse como profeta o una persona inspirada por Dios en ningún sentido61. Además, rechazó cualquier nombre institucional, alegando que él y sus hermanos en la fe preferían ser conocidos como miembros de la ‘Iglesia de Cristo’, nombre que ningún otro grupo había tomado62. De esta manera Russell y sus feligreses se colocaron aparte de mucha maneras y, por tanto, forzaron una organización religiosa diferenciada.

Ellos ya habían dado comienzo a desarrollar sus propias prácticas de congregación y formas de gobierno. Se habían alejado de la mayoría de las iglesias mediante la aceptación del condicionalismo, el entendimiento básico de la Redención de George Storrs, y por su escatología premilenaria. Después, mediante la ruptura de Russell con Barbour y Paton, se debilitaron los lazos con el Adventismo. Pero, si todo eso no esa suficiente, en 1882 Russell rechazó abiertamente la doctrina de la Trinidad y adoptó lo que comúnmente se considera una doctrina teológica de Arrio63. De esa manera rompió definitivamente en otro aspecto con sus anteriores asociados, Barbour y Paton, e incluso con Storrs, que no se mostró claro doctrinalmente en cuanto a la naturaleza de Dios64. Otra manera en la que las congregaciones e individuos asociados con Russell a menudo se diferenciaban estaba en su insistencia en constituirse en una hermandad de predicadores. En la página 241 de la reimpresión de Zion’s Watch Tower de julio-agosto de 1881, Russell preguntaba: ‘¿QUIÉNES PREDICARÁN? Respondemos’, dijo, ‘todos los que reciben el ungimiento por espíritu y son así reconocidos como miembros del cuerpo de Cristo’. A partir de ahí, se esperaba que todos los que consideraran a Russell como su Pastor predicaran a sus vecinos de cualquier forma que fuera razonable, práctica seguida por los testigos de Jehová hasta nuestros días. Si embargo, a diferencia de los testigos, ellos no consideraban la predicación como su principal obligación. Más bien su interés estaba en llegar a reunir un pequeño rebaño de santos, quienes, mediante la santificación gradual y el perfeccionamiento de la personalidad, llegarían a ser una nueva creación en Cristo65. Russell y sus allegados creían que la inmensa mayoría de los humanos habrían de obtener su oportunidad de salvación durante el milenio. Por tanto, no era necesario predicar a todos. La conversión a tiempo de los paganos era dificultosa, aunque no imposible, en tanto que la conversión de los judíos, al menos en la mayoría de los casos, habría de esperar hasta después de 191466.

En los pocos años que siguieron Russell llegó a ser bien conocido en el mundo occidental. Utilizando sus propios recursos, en 1886 publicó el volúmen I de Millenial Dawn Series (La Aurora Milenaria) o The Studies of the Scriptures (Estudios de las Escrituras). Ese libro, conocido con posterioridad como El Plan Divino de las Edades, llegó a circular mucho y lejos. Al tiempo de su muerte habían sido distribuidos 4.817.000 ejemplares del mismo67. En 1889 publicó el volúmen II, The Time Is at Hand (El tiempo está cerca). En 1891 el volúmen III, Thy Kingdom Come (El Reino ha llegado), en 1897 el volúmen IV, The Batle of Armageddon (La Guerra de Armagedón), en 1899 el volúmen V, At-one-ment betwen God and Man, y en 1904 The New Creation (La Nueva Creación). En ese tiempo la Zion’s Watch Tower se distribuía más ampliamente y gran número de distribuidores colocaban libros de la Watch Tower, folletos y tratados por América y otros lugares. Para 1881 ya se habían enviado dos misioneros a Inglaterra68 y, unos años más tarde, los Estudiantes de la Biblia, como se autodenominaban en aquellos tiempos, comenzaron a organizar congregaciones en Canadá69. Al tiempo de la Primera Guerra Mundial podían ser hallados en muchos lugares.

Con el transcurso de los años se hizo necesaria una organización mayor. Para obtener lo que se necesitaba Russell incorporó en 1884 la Zion’s Watch Tower Tract Society, la que ahora es la Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania. Años después, en 1909 cuando trasladó las oficinas centrales de la sociedad a Brooklyn, New York, otra corporación se formó, la People’s Pulpit Asociation, que ahora es la Watch Tower Bible and Tract Society of New York, Inc. En 1914 se estableció una corporación británica conocida como la International Bible Students Association.

Russell no sólo llegó a ser conocido (y los Estudiantes de la Biblia crecieron en número) como resultado de la distribución de la literatura de la Watch Tower. El mostró ser un extraordinario evangelizador activo que viajó frecuentemente por los Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Europa, y alrededor del mundo. Se envolvió en importantes debates con dos prominentes predicadores, el Dr. E. L. Eaton de la iglesia Metodista Episcopal y L.S. White de los Discípulos de Cristo70. Comenzando en la primera década del siglo XX, sus sermones llegaron a imprimirse en miles de periódicos que eran leídos semanalmente por quince o veinte millones de personas71. Además, con frecuencia habló en las convenciones de Estudiantes de la Biblia que, en especial a partir de 1893, llegaron a ser una práctica regular de los Estudiantes de la Biblia.

Finalmente, en los últimos años de su vida, la Watch Tower Society produjo, bajo su dirección, el ‘Foto-Drama de la Creación’, una composición cinematográfica portátil de manejo manual sincronizada con un registro fonográfico que contenía habla y música. El ‘Foto Drama’ fue visto por unos de diez millones de personas durante los años de la Primera Guerra Mundial en tan sólo los Estados Unidos. Para el tiempo de su muerte Russell había llegado a ser Pastor y orador primordial para un movimiento internacional constituido por miles de personas.

La Asociación de Estudiantes de la Biblia

El movimiento creado por Russell apenas tenía en sus comienzos características organizativas de lo que pudiera ser una secta o una confesión religiosa. Al igual que George Storrs, Russell aborrecía las iglesias de la cristiandad, a las que consideraba Babilonia la Grande. Sin embargo, creía en la posibilidad de que hubiera algún miembro de la verdadera iglesia (la iglesia de Cristo) engendrado por espíritu, aunque aún fuera miembro de alguna de las iglesias de la cristiandad. Con todo, partiendo del reconocimiento de que ‘la mayor simplicidad de Cristo’ generalmente tan sólo se daba entre los miembros de la Asociación de Estudiantes de la Biblia, correspondía a los auténticos cristianos el abandonar a la cristiandad nominal (particularmente después de 1881) y asociarse primordialmente con otros cristianos verdaderos, miembros de la nueva creación, los Estudiantes de la Biblia. Pero tal asociación había de ser absolutamente libre y voluntaria. Describiendo la naturaleza de las congregaciones de los Estudiantes de la Biblia, tan tarde como en 1915 dijo:

En una ocasión fui llamado por un ministro de la iglesia Reformada. Quería conocer cómo manejaba mi iglesia. Le dije: ‘hermano, no tengo iglesia’. El dijo, ‘ya sabes lo que quiero decir’. Le respondí, ‘quiero que sepas también lo que yo quiero decir. Decimos que sólo hay una iglesia. Si se pertenece a esa iglesia, se pertenece a nuestra iglesia’. Me miró sorprendido y dijo: ‘usted tiene una organización, ¿cuántos miembros la componen?’. Le repliqué, ‘no puedo decirle. No mantenemos listas’. ‘¿No tiene una lista de sus miembros?’ ‘No. No mantenemos lista alguna. Sus nombres están escritos en los cielos’. El preguntó, ‘¿Cómo obtienen su elección?’. Le dije, ‘Nosotros hacemos anuncio para una elección. Y cualquiera o todos los del pueblo de Dios, que han sido consagrados y acostumbran a reunirse con esta compañía o congregación, pueden tener el privilegio de expresar su criterio en cuanto a aquellos que el Señor prefiere para los puestos de ancianos y diáconos en la congregación’. ‘Bien’, dijo, ‘eso en sí mismo es simplicidad’. Entonces añadí, ‘no pagamos salario; nada hay que dé motivo a la gente para tener disputa. Nunca hacemos colectas’. ‘¿Cómo consiguen el dinero?’, preguntó. Le respondí: ‘Doctor…, si le cuento lo que es la simple realidad, le va a resultar muy difícil de creer. Cuando la gente se interesa por este camino, no encuentran el platillo bajo sus narices. Pero se dan cuenta de que existen gastos. Se dicen: “este local tiene un coste. Observo que en el intermedio de las reuniones se sirve comida gratis para quienes viven algo lejos. ¿Cómo puedo contribuir en algo para ello?'” Me miró como diciendo, ‘¿Me está tomando por un novato?’ Le dije: ‘Dr…, le estoy diciendo la pura verdad. Ellos me hacen esta pregunta: “¿Cómo puedo contribuir monetariamente para esta causa?”. Cuando uno obtiene bendiciones y tiene recursos, desea usarlos para el Señor. Si no los tiene, ¿por qué habríamos de presionarle para ello?’.

Nada hay que pueda asimilarse a algo semejante a una organización, si uno es Estudiante Internacional de la Biblia. No puede extraerse algo de lo que no hay dentro. Si alguien me puede decir cómo entró en Babilonia mediante mostrar interés en los asuntos de la Watch Tower Bible and Tract Society, que me muestre cómo va a salir y saldré con él72.

Como el propio Russell indicó, se elegía a todos los ancianos y diáconos de los Estudiantes de la Biblia. Si la mayoría de la congregación estimaba que la enseñanza o la conducta no eran las apropiadas, tenían derecho a no elegirlos de nuevo para su ministerio al año siguiente73. Pero ¿y si había división? Quienes no estuvieran de acuerdo con la mayoría podían sencillamente formar otra ecclesia y permanecer en asociación con los Estudiantes de la Biblia mientras no negaran las creencias fundamentales. Por supuesto, una vez hubieran abandonado su anterior ecclesia, no habrían de interferir en las actividades de la misma74.

La disciplina eclesiástica no era prerrogativa o responsabilidad de ningún oficial de la ecclesia local o de entre los Estudiantes de la Biblia, incluído el propio Russell. Preguntado en cuanto a si los ancianos podían constituir un tribunal de indagación, fue tajante: ‘La palabra del Señor no autoriza tribunal alguno de ancianos u otros, que lleguen a ser entrometidos. Eso sería retroceder a las prácticas de la Edad del Oscurantismo en tiempos de la Inquisición, y estaríamos mostrando el mismo espíritu de los inquisidores’75. Una vez más, ante todo Russell puso como el valor más alto la libertad cristiana y el derecho de todos a dirigirse por la propia conciencia76.

¿Qué hay de las dificultades en las diferentes congregaciones de los Estudiantes de la Biblia? Russell creía que la mayor parte de los problemas podían ser resueltos con el amor y no llegarían a representar serios desafíos. Con todo, si había algún asunto de gravedad, las personas deberían guiarse por el consejo de Jesús en Mateo 18: 15-18. Según estos versículos, si un hermano cometía un pecado contra un miembro de la congregación, éste podría abordarlo personalmente para resolver el asunto. Si eso no diera resultado, podría tomar a otros dos o tres más para esclarecer los hechos e intentar nuevamente la reconciliación. Unicamente en el caso de fracaso en este segundo intento expondría el caso a toda la congregación para obtener justicia. Si, aún así, el hermano que ha cometido el error no se arrepiente de su pecado, aquel contra quien pecó y la ecclesia podrían legítimamente tratarlo como ‘gentil y recaudador de impuestos’, es decir, como una persona no cristiana77.

¿Qué hay si el pecado es contra toda la ecclesia? Siguiendo los pasos que se acaban de enumerar, uno podría ser expulsado de la congregación, si no existe arrepentimiento. Pero Russell reconoció que la mayoría podría estar tan equivocada como el propio individuo y enfatizó la necesidad de que hubiera casi unanimidad absoluta en la congregación para privar a alguien de la asociación cristiana78. Incluso en el caso de que alguien fuera expulsado de una ecclesia en particular, eso no conllevaba el rechazo en todas las circunstancias sociales ni por la totalidad de los Estudiantes de la Biblia. De modo que la disciplina era atemperada y se mantenía como una medida mínima en preservación de la armonía personal y congregacional. Russell y los Estudiantes de la Biblia rehusaron ir más allá de eso, al menos en teoría.

Russell además creía en un alto grado de tolerancia y amplio margen en las creencias. Haciendo un comentario a Romanos 14: 5 en la New Creation, dijo: ‘que cada uno sea completamente persuadido en su propio interior’. Reconocía que, aunque era importante la unidad cristiana, era primordial hacer notar que no debería forzarse la uniformidad doctrinal: ‘El pueblo del Señor no solamente ha desarrollado diferentes talentos y diferencias en experiencia y educación, sino que además posee distintos grados de desarrollo como nuevas criaturas (niños, jóvenes, personas maduras)’. Naturalmente, todos reconocen y concuerdan en ciertas doctrinas: ‘Deben aceptar lo fundamental, que todos somos pecadores, que Jesucristo, nuestro líder, nos redimió mediante su sacrificio consumado en el Calvario, que estamos en la escuela de Cristo para ser enseñados y ser aptos para el Reino y su servicio, y que nadie entra en dicha escuela salvo los que se han consagrado por completo al Señor79‘. Más allá de estas cosas ha de haber gran libertad. Ni siquiera el bautismo en agua era absolutamente necesario80, y cada uno habría de tener derecho a expresar sus sentimientos de manera ordenada en todas las cuestiones doctinales81. A nadie se le habría de negar el reconocimiento como hermano a menos que rechazara la aceptación de lo fundamental. Russell y los Estudiantes de la Biblia adoptaron, por tanto, como su lema no oficial: ‘Unidad en lo esencial, en lo no esencial, amor’82.

A pesar de su desinterés por llegar a ser un dominante lider religioso, Russell lo llegó a ser. Después de todo, fue él quien había tomado la iniciativa de predicar en el período de 1877 a 1881, y al tiempo de su ruptura con sus antiguos asociados, Barbour, Paton y demás, sólo él tenía el impulso, la capacidad personal y el dinero para desarrollar un movimiento religioso de importancia. Además, ya que había continuado la dirección de la Zion’s Watch Tower después de su incorporación en 1884, era el único que podía mantener el control sobre lo que se publicaba en la literatura de los Estudiantes de la Biblia, sobre las actividades de los repartidores que la distribuían83, y sobre las actividades de los predicadores viajantes llamados ‘peregrinos’84 quienes, después de 1884, hacían visitas regulares a las congregaciones de los Estudiantes de la Biblia. Aunque no utilizó intencionadamente la Sociedad como agencia centralizada (la consideraba como mera organización de negocio), ciertamente tendió a constituirse en el medio por el que los Estudiantes de la Biblia llegaron a cohesionarse más como comunidad religiosa.

También, a medida que pasaba el tiempo, Russell se inclinó cada vez más a imponer sus propias enseñanzas a los Estudiantes de la Biblia. Ello no se debió a que tuviera afán de poder, sino al simple hecho de creer firmemente que había llegado al descubrimiento de la ‘verdad presente’ y quería que los demás la conocieran. En 1895 sugirió que las ecclesias estudiaran párrafo a párrafo los volúmenes entonces publicados de Studies in the Scriptures85. En 1905 estableció lo que llegó a conocerse como Estudios Bereanos, estudios dirigidos sobre diversos asuntos que el propio Russell había establecido para todo el movimiento. Como resultado de ello, el estudio de la Biblia versículo por versículo fue reeemplazado en la práctica totalidad de las congregaciones por los Estudios Bereanos lo que, por tanto, significaba que Russell podía ejercer gran control en las creencias de sus seguidores86.

En 1910 Russell enseñaba, y ciertamente lo creía, que los seis volúmenes de los Studies in the Scriptures ‘eran prácticamente la Biblia ordenada por temas’87. Aunque eso era una gran exageración, algo por lo que fue censurado con severidad88, deberían reconocerse dos cosas: 1. Aunque Russel era el autor de los seis volúmenes, no era el originador de la mayoría de las ideas que éstos contenían, y 2. A pesar de que creía que los Estudios Bereanos superaban al estudio ‘libre’ de la Biblia, dejó que cada ecclesia escogiera libremente el sistema de estudio que habría de adoptar89. Su poder era más de persuasión que coercitivo, en contraste frontal con la normativa actual de la Sociedad Watch Tower.

No obstante, existía un gran peligro en lo que Russell estaba haciendo. En The Watch Tower de enero de 1913 escribió: ‘Nos detenemos no para investigar las enseñanzas del hermano Calvino o el hermano Wesley, o lo que enseñaron otros antes o después de ellos. Retrocedemos a las enseñanzas de Cristo, los apóstoles y los profetas, ignorando cualesquiera otras. Es cierto que todas las confesiones afirman estar haciendo más o menos eso mismo, pero en mayor o menor medida se encuentran con el handicap de sus tradiciones y sus credos. Ellos lo ven a través de falsos colores. Nosotros ignoramos todo eso y nos esforzamos por tener en cuenta la palabra inspirada únicamente en su propio contexto o a través de la luz que sobre ella arrojan otros pasajes de la Escritura’90. De hecho estaba experimentando su propia gran decepción, y los Estudiantes de la Biblia, como los demás, estaban viendo las cosas de ‘a través de falsos colores’. Como dice Timothy White: ‘Sus comentarios llegaron a ser para muchos exactamente igual que los credos a los que tanto despreciaba’91.

Russell como el Esclavo Fiel y Discreto

Una razón importante por la que Russell se estaba engañando es que, no obstante sus buenas intenciones y su falta de interés en asumir un papel de profeta, después de 1895 llegó a alcanzar una posición entre los Estudiantes de la Biblia que excedía a la propia de ser meramente su Pastor. Sucedió que la señora Russell, por entonces vigorosa defensora de sumarido frente a sus anteriores socios, se dejó caer con una doctrina nueva relacionada con Mateo 24: 45-47. Dicho texto dice en la versión del Rey Jaime: ‘¿Quién es, pues, un siervo fiel y prudente, a quien su señor puso al frente de sus domésticos para darles el alimento al tiempo oportuno? Dichoso es ese siervo, a quien al llegar su señor lo encuentra haciendo así. En verdad os digo, que lo nombrará sobre todos sus bienes’. Y María Russell decidió aplicar a la persona de su marido el término ‘esclavo fiel y discreto’ de la ilustración de Jesús.

Anteriormente, Russell había mantenido que ‘ese siervo’ era una figura representativa de la iglesia, el pequeño rebaño de 144.000 que menciona Revelación 7 y 1492. Pero su esposa señaló al hecho de que ‘siervo’ era singular, en tanto que iglesia, ‘la casa de la fe’, era plural. Además, si la iglesia fuera ‘el siervo’ y además la ‘casa’ resultaría que se estaba sirviendo a sí mismo. Escribiendo en diciembre de 1895, María Russell enfatizó fuertemente su punto de vista a George Voolsey, un Estudiante de la Biblia de New York:

maria RussellPero al llegar a Mateo 24: 45-51 me parece un caso totalmente diferente [de Revelación 16: 15]. Aquí se presenta a nuestra atención ‘ese siervo’, ‘sus compañeros de servidumbre’ y ‘la casa’. Bien, si el Señor deseara indicar un siervo principal para la verdad y siervos compañeros ayudantes en la distribución del alimento al tiempo debido a la casa de la fe, podía haber prescindido de un lenguaje más preciso para establecer ese pensamiento. Y, por el contrario, el pasar por alto semejante orden y sensatez en el pasaje, lleva a mi mente a confusión, haciendo que los ‘sirvientes’ (plural) y ‘aquel siervo’ sean términos intercambiables.93.

Entonces ella llegó a indicar que desde que Cristo llegó a estar presente y había asumido su papel de rey en 1878, la casa de la fe estaba siendo ricamente abastecida con ‘alimento al debido tiempo’ mediante un único siervo94. No necesitaba de muchas palabras para explicar a quién se estaba refiriendo.

Russell fue bastante cauto en adoptar la doctrina de su esposa, probablemente porque se le había acusado públicamente de ser autoritario. Sin embargo, indudablemente se sintió adulado por el nuevo y ensanchado papel que ella, mediante su exégesis, había creado para él. Así es que aceptó la lógica interpretativa de su esposa, y sus propios escritos comenzaron a hacer declaraciones un poquito veladas en el sentido de que él era ‘aquel siervo’95. Es cierto que Russell nunca se llamó a sí mismo el ‘esclavo fiel y discreto’ públicamente. También estaba convencido de que, si ‘aquel siervo’ llegaba a hacerse infiel e indiscreto, Dios lo desecharía96. Para él, el papel de ‘siervo’ era de servicio amoroso, no de supervisión arrogante. A pesar de todo, es cierto que se consideraba como el ‘esclavo fiel y discreto’ a pesar de los comentarios de la Sociedad Watch Tower durante las últimas décadas en que se decía lo contrario97. La Memorial Edition de The Watch Tower del 1 de diciembre de 1916 dijo explícitamente: ‘miles de lectores de los escritos del Pastor Russell creen que él cumplió el papel de ese “esclavo fiel y discreto” y que su gran obra estaba dando a la casa de la fe el alimento al debido tiempo. Su modestia y humildad le impedían aceptar abiertamente ese título, aunque así lo admitió privadamente’98.

Otro título que le asignaron sus seguidores fue el de ‘Angel de Laodicea’. De acuerdo con Three Worlds, las siete iglesias de Asia Menor que se mencionan en los tres primeros capítulos de revelación representan a la iglesia de Cristo en su conjunto durante diferentes épocas. Se consideraba a la iglesia de Laodicea como un tipo del ‘período postrero de la iglesia’99. Por consiguiente, puesto que los Estudiantes de la Biblia creían que la fase final había comenzado en 1874, y Russell era utilizado como el vocero escogido de Jehová para exponer ‘nuevas verdades’ a la iglesia, él era, por definición, el ‘Angel de Laodicea’100. Un tercer título que se le dio fue el de el ‘hombre con el tintero’. En el capítulo 9 de Ezequiel el profeta tuvo una visión de seis hombres con el azote en sus manos y un séptimo con un tintero de secretario a su costado. El séptimo iba a colocar una marca sobre la frente de los habitantes de Jerusalén que estuvieran suspirando y gimiendo por las abominaciones cometidas en la ciudad. Los que no fueran así marcados habrían de ser muertos a manos de los seis hombres que tenían los azotes. Los Estudiantes de la Biblia creían que esa visión tendría un cumplimiento antitípico durante la segunda presencia de Cristo, y así se consideraba a Russel como el hombre encargado de poner la marca sobre quienes estuvieran suspirando y gimiendo por las abominaciones llevadas a cabo por la Jerusalén antitípica, la cristiandad101.

Efectivamente, para los Estudiantes de la Biblia, el Pastor Charles Taze Russell había llegado a ser el vocero de Dios, su canal, dispensador de alimento espiritual de una manera que ningún otro podía hacer102. Como queda dicho, Russell creyó siempre que el alimento había de ser de contenido bíblico, y en términos reales procuró siempre mantener el tradicional patrón protestante de sola scriptura (únicamente la Sagrada Escritura). Con todo, al otorgarle un papel especial en la enseñanza, los Estudiantes de la Biblia (incluido Russell) estaban dando comienzo a la adopción de una cosa parecida al concpeto católico romano del magisterium papal.

Tribulaciones conyugales de Russell

A pesar del éxito y las adulaciones, Russell no pudo eludir los problemas o la crítica mordaz. En sus últimos años hubo dos profundos cismas entre los Estudiantes de la Biblia: el primero en 1894 como resultado de la sensación entre algunos de sus colaboradores que lo consideraban demasiado dominante. El segundo en 1908 y 1909 relacionado con la doctrina del Nuevo Pacto. Mucho más penoso, sin embargo, fue la separación de su esposa en 1897, el juicio que consumó legalmente dicha separación en 1906 y la amargura que le siguió. Desgraciadamente la separación de Russell de su esposa ocasionó y continúa ocasionando duros y desmesuradamente injustos ataques a su reputación. Un detenido examen a lo sucedido a partir de los documentos originales103 lo demuestra claramente.

Durante muchos años María Russell fue una leal apoyadora de su marido. Sirvió incluso como secretaria-tesorera de la Zion’s Watch Tower Society. Al ocurrir el cisma de 1894, ella condujo un ciclo de conferencias en las congregaciones de los Estudiantes de la Biblia en defensa de Russell. Pero muy poco después los dos riñeron. En primer lugar, las relaciones entre ellos eran poco saludables en muchos aspectos. Al casarse concordaron en no llegar a consumar la unión entonces y tampoco habían de tener cohabitación en el futuro104. Partiendo del entendimiento que tenían de Mateo 19: 12 y de una actitud victoriana hacia el sexo, no hay duda de que ello fue causa de tensión entre ellos. Russell no parecía tener problema alguno, ya que, evidentemente, para él la relación física tenía escaso interés. Parece que había tenido poco deseo carnal, debido, tal vez, a su continuado interés en los asuntos religiosos. Afirmó, sin embargo, que si su esposa le hubiera requerido en tal sentido, él habría cumplido con sus obligaciones sexuales hacia ella105. Simplemente él ‘prefería llevar una vida de célibe’. Pero la cosa debe haber sido diferente en el caso de ella. Aunque ‘estuvo de acuerdo y expresó lo mismo en cuanto a sus preferencias’, en la vista que tuvieron para la separación de comida y cama, su ‘abogado trató deducir de eso que ella había sido privada de uno de los principales gozos de la vida’106. De esas palabras y sus arrebatos de celos, hay que reconocer que María Russell fue, comprensiblemente, una mujer insatisfecha sexualmente. Sorprendentemente, casi ninguno de los que han abordado los problemas maritales de Russell, se ha ocupado de estos detalles, a pesar de que el Pastor Russell lo hizo de una manera tan franca.

Sin embargo, no fueron los problemas de tipo sexual la causa directa de su desavenencia. Mas bien la causa estuvo en el deseo de María Russell de obtener mayor reconocimiento y autoridad, unido a una disputa familiar por cuestiones de dinero. Al menos hacia 1894 estaba dando comienzo al desarrollo de una seria tirantez entre los Russell. María se estaba mostrando profundamente celosa hacia cualquier atención mostrada por su marido hacia otra mujer, incluida Rose Ball, una quinceañera a quien los Russell consideraban casi como una hija adoptiva107. Además, María se resintió de lo que ella consideraba una falta de respeto de Russell hacia ella. Ella era una persona de educación mucho mejor que la de él. No solamente era graduada superior, sino que había sido entrenada como maestra en la Pittsburgh Curry Normal School. De ahí que estuviera capacitada para ayudar a su marido en la edición de la Zion’s Watch Tower, escribiera numerosos artículos para dicha publicación, y fuera co-autora de los cuatro primeros volúmenes de Studies in the Scriptures108. Sin embargo, debido probablemente a la falta de relaciones íntimas entre ellos, él mostraba escaso interés en ella salvo como una ayudante de redacción y publicación. Ella, por tanto, llegó a sentir que no era objeto de otra atención por parte de él más que como mera sirvienta suya109.

Algunos de los implicados en la revuelta contra la autoridad de Russell en 1894 que terminó en cisma simpatizaron con María e intentaron reclutarla para su causa. Según el Pastor, estos ‘conspiradores procuraron sembrar discordia en el corazón de mi esposa mediante lisonjas, argumentos relativos a los derechos de la mujer, etc.’110. Pero de hecho, con toda probabilidad simplemente percibieron que él estaba innecesariamente mostrando su superioridad hacia ella, creencia que parece justificada. A pesar de todo, cuando los críticos de Russell dentro de la sociedad abiertamente le atacaron e intentaron airear sus problemas conyugales, se excedieron bastante: María permaneció leal, aunque no del todo honradamente, al lado de su marido. ‘Nuestro hogar’, dijo, ‘dista mucho de estar en discordia, muy al contrario, es completamente feliz’111. También salió en defensa del carácter moral del Pastor y aprovechó el viaje antes mencionado para hablar a favor suyo. Fue después de su regreso en diciembre de 1895 cuando ella declaró abiertamente su creencia en que él era el ‘esclavo fiel y discreto’ de Mateo 24: 45-47. 112.

Fue incluso cuando María salió públicamente en defensa y reivindicación de Russell que ambos estaban teniendo agrias reyertas. Según su propio testimonio, Russell le propuso una separación en 1895: ‘El propuso una separación de mutuo acuerdo basada en la incompatibilidad’, afirmó, ‘y si yo consentía, él me daría la casa en la que vivíamos y, cuando no estuve de acuerdo con eso, dijo que si no estaba de acuerdo, me quedaría sin nada’.113.

No cabe duda de que el comportamiento de Russell para con su esposa en este caso fue cruel, y sus propias declaraciones demuestran que tenía una opinión elevada de sí mismo en sus relaciones con ella114. Asímismo parece que ella tampoco estuvo exenta de grave culpa en esa ocasión. El había llegado a un punto de exasperación extrema, en la creencia de que ella pretendía decirle lo que había de hacer en su ministerio. ‘Estaba siendo acosado continuamente’, escribió, ‘con sugerencias de cambios en mis escritos’115.

Por supuesto, parte del problema residía en la gran diferencia de vista que mantenían Russell y su esposa con respecto al papel de la mujer en el matrimonio. El era tradicionalista y, siguiendo las actitudes comunes entre los cristianos americanos de su día, creía que las esposas deberían estar en sumisión a sus esposos. En contraste, ella estaba desarrollando algo de tipo de feminista. Más tarde, refiriéndose a ella en la época de 1895 y algo después, dijo: ‘las ideas de los derechos de la mujer’ y la ambición personal comenzaron a alcanzar su cima, y me dí cuenta de que la activa campaña de la señora Russell en mi defensa, así como la cordial recepción que le dispensaron amigos queridos… le han causado daño al incrementar la propia estima de sí misma’ 116. Bajo su punto de vista, pues, la desaprobación de las ideas y el comportamiento de ella no solamente era algo apropiado, sino un deber como su cabeza cristiano. Por supuesto, ella no veía las cosas de esa manera. Escribiendo en 1906 una pequeña apología llamada The Twain One (La Unidad de los Dos), abogaba por la igualdad de sexos y sostenía el derecho de las mujeres a servir como maestras en la iglesia. Muy probablemente pensando en su propio matrimonio dijo: ‘Si alguien se hace fuerte dentro de la iglesia, la iglesia ha de estar atenta. O si el esposo cristiano, conducido por el adversario al engreimiento, el egoismo o el amor al poder, asume de esa manera dominar despóticamente a su esposa, y se interpone en la lealtad suprema de ella hacia Dios, entonces la esposa cristiana debe estar alerta y no dejarse conducir a una ‘relegación voluntaria’ que colocaría bajo un yugo de esclavitud al pecado a un alma a la que Cristo hizo libre’117.

En 1896 María Russell evidenció otro problema, uno creado por ella misma. Si, como ella había postulado, Russell era el ‘esclavo fiel y discreto’ de Mateo 24: 45-47, ¿cómo podría ella tomar una actitud tan negativa hacia su autoridad? La respuesta está en que rápidamente ella llegó a la conclusión de que él se estaba convirtiendo en el ‘esclavo malo’, descrito en los siguientes cuatro versículos del mismo capítulo. Russell lo relata así:

Su interpretación de ‘ese siervo’ gradualmente cambió en su mente. Al principio sugirió que, así como en el cuerpo humano, hay dos ojos, dos orejas, dos manos, dos pies, etc., eso apropiadamente podría ser apropiada representación de la unión de los dos (ella y yo), como necesaria unidad en el matrimonio, en el espíritu y en el Señor. Pero no paró aquí la ambición (eso es una planta de pobre desarrollo). Al término de un año María Russell había llegado a la conclusión de que la última parte del texto (Mateo 24: 45-51) era, no una mera advertencia, sino que podría estar teniendo un cumplimiento en la actualidad, lo que supondría que su marido encajaría en esa descripción, y en consecuencia ella habría de tomar su posición como ‘ese siervo’ para dispensar el alimento al tiempo debido.118

Es imposible determinar si las palabras de Russell son completamente ciertas o no. Sin embargo, es razonable pensar que estaba relatando los hechos. María fue quien dio origen a la doctrina del ‘esclavo fiel y discreto’ y más tarde llegó a sostener que él se había hecho indigno de ese cargo. Además, llegó a pensar que ella estaba capacitada para llevar a cabo todo lo que, como ‘ese siervo’, él había hecho. Pero no hay evidencia de que ella llegara a atribuirse abiertamente dicho título a sí misma.

Pronto, en 1897, la brecha entre ambos se ensanchó, y María organizó ‘un comité [eclesiástico] amparado en Mateo 18: 17’ para aportar cargos contra Russell. Junto a la cuestión en cuanto a si ella tenía derecho o no a publicar artículos sin censura previa en Zion’s Watch Tower (asunto sobre el que ambos habían mantenido discusiones), ella sacó a colación dos asuntos más. En primer lugar, ella y su hermana, Emma Ackley Russell, acusaron al Pastor de haber ejercido influencia no apropiada en su padre, Joseph Russell, al redactar su última voluntad. Joseph se había casado con Emma unos años antes y había tenido una hija con ella en sus últimos años. Pero cuando quiso preparar un testamento, acudió a su hijo en busca de consejo, cosa que irritó a Emma. Ella creía evidentemente que su hijastro, que era también su cuñado, intentaba defraudar a ella y a su hijo, con lo que María concordaba. En segundo lugar, María imputó a Russell el haberle mostrado falta al respeto que le debía en una reunión119.

Russell replicó que el testamento ofensivo había sido destruido algún tiempo antes para aplacar a Emma, siendo por tanto un asunto concluido. En cuanto a la supuesta descortesía para con su esposa en la reunión en cuestión, alegó que había implorado perdón con anterioridad en cinco ocasiones, y ella lo había perdonado las cinco veces. No sorprende que el comité compuesto íntegramente por hombres, se pusiera al lado del Pastor. Ellos debieron quedar desconcertados por las respuestas de Russell a los cargos que se le imputaban y uno de ellos, W.E. Page de Milwaukee, Wisconsin, debe haberse sentido bastante contrariado por haber tenido que hacer centeneres de millas para mediar en lo que resultó ser poco más que una disputa doméstica. En cuanto a la cuestión de la pretensión de la Sra. Russell referente a su capacidad de escribir lo que ella estimara conveniente en Zion’s Watch Tower, le dijeron ‘amable, pero muy claramente, que ni ellos ni ninguna otra persona en el mundo tenía derecho a interferir en la gestión del hermano Russell en la WATCH TOWER: que eso era únicamente de su incumbencia, y que él solo era responsable de su gestión’120.

Aunque los Russell se besaron e hicieron las paces, la tregua entre ellos no fue duradera. Por orden de ella, él la puso al frente de una reunión semanal de mujeres en la iglesia de los Estudiantes de la Biblia de Allegheny. Así ella llegó a ser líder de un grupo de mujeres que con rapidez llegó a constituirse en un centro de disconformidad con el Pastor. Evidentemente, además, María fue apoyada por sus hermanas Emma Russell, Lena Guibert y Laura Raynor en la continuación de una campaña de difamación contra él y declarando que dejaban de ser miembros de la iglesia de Allegheny121.

Cuando Russell se enteró de lo que estaba ocurriendo, tomó acción drástica. Violando claramente sus propios principios, convocó a algunas de las mujeres que apoyaban a su esposa antes de una reunión del cuerpo de ancianos de la iglesia de Allegheny para acusarlas de difamación. Valiéndose del argumento de que María y sus hermanas se habían retirado de la iglesia, él las había excluído de la reunión. A continuación escribió airadas cartas a su padre, a Emma Russell y Laura Raynor en las que les pedía ‘no recibir, hospedar, o cobijar bajo vuestro techo a mi esposa bajo pretexto alguno’. De esa manera intentó con éxito afianzar su autoridad tanto en la congregación como en su propia casa. Y una vez más los Russell intentaron la reconciliación. En septiembre de 1879, Russell, María y sus hermanas firmaron un acuerdo escrito para olvidar pasados agravios y tratarse mutuamente con amabilidad. Pero el 9 de noviembre de ese mismo año María abandonó el hogar conyugal para jamás volver a él.122

De inmediato partió para Chicago en donde, una vez más, intentó aportar cargos contra Russell ante la que entonces era segunda congregación más grande del mundo. Al no poder llevar nada a cabo allí, propuso regresar con su marido. Pero él rehusó recibirla, salvo que ella aceptara sus condiciones. En enero de 1899 ella volivió a Allegheny para vivir con la entonces viuda Emma Russell y para renovar sus ataques públicos contra el Pastor. Quince meses más tarde, de nuevo los Russell hicieron las paces y María se mudó a una casa de alquiler propiedad de Russell, junto a la de su hermana. Aunque rechazó mantenerla directamente, le proveyó mobiliario y le permitió vivir con los ingresos que podía obtener de varios inquilinos.

A pesar de vivir separados no hubo tregua duradera entre ellos. Entre abril de 1899 y los primeros meses de 1903, María Russell ahorró suficiente dinero para preparar, imprimir y publicar un tratado que daba cuenta de la relación con su marido a lo largo de los años y constituía otro mordaz ataque contra él. En el mismo publicó correspondencia entre ellos e intentó, con cierto éxito, pintarlo como un tirano arrogante. Para poner peor las cosas, distribuyó tratados entre todos los Estudiantes de la Biblia con los que pudo contactar y envió paquetes adicionales de tratados a varios clérigos con una nota para que los hicieran circular entre los Estudiantes de la Biblia en donde fuera posible.

Russell estaba furioso, por no decir otra cosa, y decidió castigar a su esposa por su acción. En algún momento de mediados de marzo de 1903, él y algunos de sus asociados en la Casa de la Biblia, la central de la Watch Tower, se apoderaron de la casa de alquiler en donde vivía ella y cuatro o cinco inquilinos más, quitando todas sus pertenencias personales. Russell incluso llegó hasta el grado de apoderarse del bolso personal de su esposa con todo el dinero de la renta que ella aún mantenía en el mismo, e incluso casi llega a las manos con uno de los inquilinos después de darse cuenta de que tanto sus propiedades como las de su compañero de habitación habían sido quitadas de su vivienda. No sorprende que Russell mismo se encontrara a menudo ante la corte de justicia. Dos inquilinos furiosos le interpusieron demanda por violación de los términos del contrato de arrendamiento. Uno de ellos lo acusó de asalto, y María le presentó demanda de separación de comida y cama. En todas las causas salió perdedor Russell, salvo en el cargo de asalto del que fué absuelto.

Al final, María Russell se convirtió en la más mordaz opositora de su marido. En la vista sobre su separación, ella trató de herirlo de una forma más bien cruel diciendo que él había afirmado ‘ser como una medusa flotante, abrazando a cualquiera que estuviera dispuesto a responder’. Aunque ese testimonio fué desestimado y ella admitió bajo juramento que no lo creía culpable de adulterio, la señora Russell tuvo éxito en mancillar la reputación de su marido124. Posteriormente continuaron la lucha por el asunto de la oposición de Russell a pagarle los gastos financieros derivados del juicio, y de nuevo ella hizo todo lo legalmente posible por deteriorar su imagen a los ojos de todo el mundo. El alegó que no disponía de dinero, y no cabe duda de que no quería proporcionárselo bajo ningún concepto, ya que ella intentaría emplear parte del mismo en imprimir y publicar ataques contra él125. Aunque ella ciertamente tenía motivos de queja contra él muy justificados, es difícil no darse cuenta de que, al menos a partir de 1903, el comportamiento hacia él fue absolutamente vengativo. Incluso, con los años, al hacer una valoración de las agrias trifulcas entre Charles y María Russell, los historiadores no se han acercado a un consenso respecto a la cuestión de a cuál de los dos corresponde mayor culpabilidad.126

El cisma del Nuevo Pacto

Al asunto del divorcio entre los Russell le siguió de cerca el penoso y significativo cisma del Nuevo Pacto. Básicamente, lo que sucedió es que, durante la disputa con Nelson Barbour, Russell había desarrollado lo que llegó a conocerse como ‘la doctrina del Misterio’, algo que el joven Pastor, sus seguidores, y muchos a partir de entonces habían concebido como ‘una nueva verdad’. De hecho, el Misterio, tal como Russell lo concebía, significa que no solamente Jesús, el hombre, se había ofrecido como un sacrificio de rescate por la humanidad, sino que el cuerpo de Cristo, los 144.000 miembros de su iglesia también tenían participación en el rescate y en la obra de redención de la humanidad127. Por supuesto Russell no era consciente de que su ‘nueva verdad’ había sido, de una manera general, parte de la doctrina católica durante siglos128. Eso, sin embargo, no importa. La cuestión es que, como resultado de la doctrina del Misterio, también llegó a sostener que miembros de la iglesia de Cristo no estarían bajo el Nuevo Pacto del que habla la Escritura como reemplazo del pacto que Dios estableció con Israel mediante Moisés. Se basaba en que el Nuevo Pacto no podía aplicar a la humanidad entera hasta que todos los miembros del cuerpo de Cristo hubieran sido sacrificados, hubieran sido resucitados, arrebatados y juntados con su Señor en el cielo. Y, después de 1881, Russell no esperaba que sucediera eso hasta 1914.

En 1880 él fue muy explicito en cuanto al Nuevo Pacto. Enfáticamente afirmó que: ‘no debería ser interpretado como pacto de Dios con nosotros, “la descendencia”, no que fuera parte del pacto abrahámico que, aún estando en armonía el uno con el otro no son la misma cosa, ni se establece el “nuevo pacto” con la iglesia en absoluto’129. Con todo, partiendo de que, como queda demostrado, Russell no siempre tenía un pensamiento claro, en el término de un año, aparentemente sin darse cuenta, volvió al tradicional punto de vista cristiano de que la iglesia estaba bajo un Nuevo Pacto130. Como hace notar Timothy White, parece ser que estaba absolutamente confuso en este asunto131. Sin embargo, puesto que la mayoría de los Estudiantes de la Biblia que vivieron en la primera década del siglo veinte se unieron al movimiento después de 1880, no sabían nada de sus primeras ideas. Por tanto, cuando Russell reafirmó sus enseñanzas de 1880 con ciertos retoques, muchos de los estudiantes de la bíblia más capacitados quedaron conmocionados.

Probablemente Russell no advirtió discrepancia en sus enseñanzas, pero no fue así para Paul S.L. Johnson, un distribuidor capacitado, aunque excéntrico, que había de ejercer una importante influencia en la historia posterior de los Estudiantes de la Biblia. Johnson que había crecido como judío, se había convertido al cristianismo, llegó a ser pastor luterano y, finalmente, Estudiante de la Biblia. Habiendo recibido tal vez mejor educación que Russell, y siendo el asociado más estudioso, tras haber investigado, llegó a conocer el punto de vista de Russell de 1880, se lo puso de manifiesto y le animó a restaurarlo132. Así lo hizo Russell en un escrito en el número de enero de 1907 de la Zion’s Watch Tower.

Muchos de sus asociados cercanos hicieron lo posible para que Russell abandonara esa peculiar doctrina restaurada del Nuevo Pacto. Para que no sólo sostuviera que la iglesia no estaba bajo o en ese gobierno, sino que incluso los 144.000 no necesitaban ni tenían un mediador. El mediador para el resto de la humanidad, el Cristo, serían Jesús y la iglesia juntos, la Cabeza y el cuerpo133. Pero Russell no fue convencido para establecer esa doctrina.

La terquedad de Russell hizo creer a muchos de sus críticos entre los Estudiantes de la Biblia que se estaba volviendo autocrático y su sensación en ese sentido se vio reforzada por un asunto de importancia secundaria, algo curioso, “el voto”. El caso del divorcio de Russell trajo la atención hacia el asunto de ‘la conducta apropiada entre los sexos’ entre los Estudiantes de la Biblia. De manera que, pronto en 1908, el Pastor desarrolló e hizo un voto al Señor que, entre otras cosas, decía: ‘Yo hago voto de que, con la excepción que sigue, me conduciré en todo tiempo y en todo lugar para con las personas del otro sexo en privado exactamente igual que lo haría en público (en presencia de la congregación del pueblo del Señor) y, hasta donde pueda ser razonable, evitaré estar a solas en la misma habitación con una mujer, a menos que la puerta de esa habitación esté bien abierta. Quedan excluidos la esposa, los hijos, la madre y las hermanas’134.

Por supuesto, nadie objetó a que Russell hiciera un voto semejante. Pero no se paró ahí, sino que comenzó a promover eso entre los demás. En primer lugar sugirió que todos los peregrinos que trabajaban total o parcialmente bajo los auspicios de la Sociedad Watch Tower y todos ‘los hermanos de la familia de la Casa de la Biblia’ en Pittsburgh deberían hacer lo propio. En una circular de marzo de 1908 invitó a todo peregrino y miembro de la familia de la Casa de la Biblia a ‘comprometerse mediante voto con el Señor’ y dar cuenta de ello por escrito a Russell135.

Se desencadenó una tormenta. La mayoría de los que fueron requeridos para que hicieran el voto lo hicieron, pero algunos objetaron a la idea totalmente. Posteriormente éstos citaron las primeras enseñanzas de Russell contra el voto y expresaron resentimiento porque su Pastor se había tomado la libertad de hacer públicos los nombres de quienes hicieron el voto, lo que consideraron poco menos que una manera subrepticia de ejercer presión espiritualmente136. Russell respondió con resentimiento. Dijo: ‘Parece evidente que algunos hermanos, generalmente brillantes, han pasado por alto su educación con respecto al significado de la palabra “voto”‘ y afirmó que él no había obligado a nadie a que hiciera voto137. Al mismo tiempo que estuvo de acuerdo en no publicar los nombres de quienes hicieran el voto en el futuro, escribió: ‘continúen, por favor, teniéndonos informados cuando hagan un voto. Mantendremos una lista por orden alfabético que pueda ser utilizada en alguna ocasión’138. Por supuesto, sus críticos inmediatamente consideraron esa lista como una lista de lealtad y se distanciaron más. De esa manera la cuestión del voto vino a ser una señal roja adicional para muchos de los que se sentían preocupados por el asunto del Nuevo Pacto.

Quienes llevaban la delantera en oponerse a la restaurada doctrina del Nuevo Pacto de Russell y al voto eran personas que tenían prominencia dentro de los Estudiantes de la Biblia y al mismo tiempo eran hombres y mujeres que estaban entre los asociados cercanos y queridos de Russell. Entre ellos estaba A.E. Williamson (sobrino político del Pastor); M.L McPhail; E.C. Henninges y su esposa Rose; y la propia hermana de Russell, Mae Land139. De ellos, McPhail había servido como el primer peregrino de tiempo completo de la Watch Tower en 1894140. Henninges había servido como secretario-tesorero de la Sociedad Watch Tower por un tiempo, había dado impulso a las actividades de los Estudiantes de la Biblia en Inglaterra y había establecido una sucursal de la Watch Tower en Melbourne, Australia141. Además, se había casado con Rose Ball, la hija adoptiva de los Russell y la joven a quien María Russell atribuía que su marido había contado la infame historia de la medusa142.

En 1909 Henninges escribió una larga carta de protesta a Russell143. Poco después se hizo circular una ‘carta abierta a todos (Estudiantes de la Biblia) los que sientan la necesidad de permanecer firmes para con el Señor y su Palabra en medio de tantas tentaciones sutiles y pruebas de los tiempos actuales: a todos los que aprecian a Jesús como su mediador y su sangre del Nuevo Pacto como la base para favor en la Edad del Evangelio’144. Después de la publicación de esta carta, la mayoría de la congregación de Melbourne, algunos americanos (entre los que se incluía Williamson en Brooklyn) y otros Estudiantes de la Biblia de todo el mundo abandonaron para formar los Creyentes del Nuevo Pacto145.

Russell no quería que se fueran los Creyentes del Nuevo Pacto y habría permanecido en asociación con ellos. Lo que no parecía darse cuenta era que su posición como ‘esclavo fiel y discreto’, editor de la Zion’s Watch Tower, y Pastor elegido de las congregaciones de los Estudiantes de la Biblia le había otorgado un papel prominente como su guía espiritual. De manera que era imposible oponerse a sus enseñanzas, al mismo tiempo que se permanecía dentro de la comunidad de los Estudiantes de la Biblia, y los Creyentes del Nuevo Pacto rehusaron permanecer callados. Para ellos la doctrina tradicional del Nuevo Pacto era en 1909 tan importante como lo había sido para Russell la doctrina de la expiación sustitutoria en 1878. Por consiguiente, algunos centenares de un total de unos 10.000 Estudiantes de la Biblia se escindieron146. Russell no parecía darse cuenta de que él mismo había contribuido en buena parte al sectarismo que tanto había odiado.

Los enemigos externos de Russell

Los problemas derivados de las divisiones entre los Estudiantes de la Biblia y de las disputas domésticas no fueron las únicas tribulaciones que tuvo que soportar Russell. Muy pronto en su carrera comenzó a ver a la mayoría de los clérigos como falsos pastores: No hacían esfuerzo alguno por predicar el Reino de Cristo, con mucha frecuencia se veían influenciados por la alta crítica o estaban enseñando las deshonrosas doctrinas del fuego del infierno y la inmortalidad del alma. Además, consideraba el que se pasara el platillo para recoger dinero en las iglesias como una violación del principio bíblico, ‘recibísteis gratis, dad gratis’. De modo que adoptó como una especie de sello propio para anunciar sus reuniones las palabras: ‘Asientos libres, no se hacen colectas’147. Tanto Russell como los Estudiantes de la Biblia airearon sus sentimientos en relación a los ‘falsos pastores’ en página impresa y por allí a donde iban. En consecuencia, se metieron en un avispero.

No ha de sorprender que Russell fuera objeto de ataques mordaces. Periódicos y clérigos individuales lo tacharon de adúltero, después de su separación en 1906148. Fue acusado de subterfugios financieros, particularmente en lo que llegó a ser conocido como el episodio del Trigo Milagroso. Fue calificado de perjuro por un clérigo Baptista canadiense, el reverendo J.J. Ross, que afirmó de él que había engañado a los testigos dando a entender de que ‘sabía griego’ cuando no era así. Ambas cosas, el caso del Trigo Milagroso y el asunto Ross merecen algún comentario.

En 1904 un hombre llamado Stoner, que nada sabía de Russell ni de los Estudiantes de la Biblia, descubrió en Fincastle, Virginia, una variedad de trigo asombrosamente productiva, a la que llamó ‘Trigo Milagroso’. Siete años más tarde dos Estudiantes de la Biblia hicieron donación de treinta bushels (medida de 35,24 litros cada una) de esa variedad a la Sociedad Watch Tower para que la vendiera como semilla a un dólar la libra. El beneficio ( unos 1.800 dólares) sería utilizado en el adelanto de las actividades de la Sociedad. Russell no obtuvo beneficio alguno personal de aquellos ingresos, pero sus enemigos alegaron que esa venta fue un fraude religioso. Un diario de Nueva York, el Brooklyn Daily Eagle, le atacó y satirizó a Russell y al Trigo Milagroso en una caricatura.

Russell demandó al Eagle, pero perdió. Evidentemente él había sido muy sincero en la venta del famoso cereal, pero fue más generoso para con las cualidades del mismo de lo que debiera haber sido. Aparentemente lo del Trigo Milagroso no fue más que algo pasajero, un ‘deporte’. Pronto perdió su vital relevancia y no fue, como de verdad llegó a creer, una señal de que, en breve, la tierra iba a ser restaurada a condiciones paradisíacas149.

La acusación de J.J Ross de Russell mismo como perjuro ha sido repetida y a la misma se le ha dado crédito vez tras vez. Pero fue Ross, no Russell, quien dio testimonio falso. En un panfleto publicado después de la demanda criminal de Russell contra él, Ross citó incorrectamente la pregunta de su abogado como si hubiese preguntado a Russell si él ‘sabía griego’. En realidad, la pregunta del abogado, George Lynch-Staunton, fue: ‘¿Conoce usted el alfabeto griego?’ Russell contestó simplemente: ‘Oh, sí’. El no pretendió ir más allá de eso en cuanto a su conocimiento de la lengua griega u otro lenguaje. Por tanto Ross distorsionó la verdad150.

Resulta imposible tratar aquí todos los procesos y tribulaciones de Russell, pero un cuidadoso examen de cada uno de ellos indica que basicamente era honesto incluso cuando iba absolutamente errado. De hecho, su vida personal estuvo exenta de tacha. Además fue un hombre atractivo, amable, dedicado por completo a la administración de lo que estimaba que le correspondìa. Pero no cabe duda de que tenía una vena de arrogante orgullo y que en ocasiones fue inocente al punto de mostrarse ingenuo. En una relación importante (la de su matrimonio) estuvo falto de sensibilidad y del afecto ordinario. Aunque no cabe duda de su inocencia en el asunto del Trigo Milagroso, podría haber ejercido más sentido común en lugar de vender trigo con ese calificativo para adelantar la evangelización. De haber sido un poco precabido, se habría dado cuenta de la mala reputación que una aventura así le podría ocasionar. De igual manera, si se hubiera tomado tiempo para pensar, habría advertido la frustración de su esposa en materia sexual y hubiera llegado a ser un esposo no tan sólo nominal. Pero, a pesar de esos detalles reales, en comparación con otros líderes religiosos americanos del siglo diecinueve y principios del veinte, como Joseph Smith, Ellen White, Mary Baker Eddy y Amee Semple McPherson, la figura de Russell sale bien parado.

Los últimos años de Russell y su muerte

Durante los últimos años de su vida fue agasajado por la comunidad de los Estudiantes de la Biblia y se publicaron sus sermones tanto en América como en Europa mientras él hacía largos viajes en tren y en barco de vapor. La vida debe haber sido remuneradora para él en muchos sentidos. No escatimó dinero en los viajes para que resultaran más confortables para sí mismo y para sus compañeros de viaje, entre quienes había médicos, generales retirados, profesores y jueces. Cuando visitaba sus congregaciones extensas normalmente era rodeado de hombres y mujeres que le adoraban. Después de todo,¿No era él su Pastor, ‘aquél siervo’? Con todo, su vida estuvo lejos de ser un lecho de rosas. Se vio envuelto en litigios casi constantes entre 1903 y 1913, tiempo durante el que fue objeto de crítica feroz tanto por parte del clero como por algunos sectores de la prensa. Además trabajó muy duro, comportándose como para que la salud le comenzara a fallar. Finalmente, a medida que 1914 se acercaba, comenzó a sentirse nervioso ante la posibilidad de fracaso de la profecía de los Tiempos de los Gentiles que había constituido una parte muy importante de sus enseñanzas desde antes de su ruptura con Nelson Barbour.

Durante años Russell y los Estudiantes de la Biblia habían esperado que las naciones gentiles del mundo serían destruidas durante ese año o quizá en 1915, si la fecha de 1914 no resultaba correcta. Los santos serían arrebatados al cielo para estar con Cristo (al no haber sucedido eso en 1874, 1878 ni 1881) y daría comienzo el reinado milenario de Cristo. Ssin embargo, a medida que el año decisivo se acercaba, Russell había comenzado a evadirse en lo que se refiere a sus ideas al respecto. Al principio él estaba completamente seguro que ocurriría el fin. En The Time is at Hand había escrito que 1914 marcaba ‘el límite cabal de la gobernación de los humanos imperfectos’151, pero en las primeras décadas del siglo veinte fue adquiriendo cada vez más precaución. Melvin Curry dice:

Russell utilizó una serie de recursos para contrarrestar anticipadamente los efectos del fallo profético. En primer lugar, negó estar inspirado y que sus predicciones eran cuestión de fe y, por tanto, no infalibles. Aún así, afirmaba que era tal la fuerza de la evidencia bíblica que ‘esa fe en la cronología se constituía casi en conocimiento mismo’. En segundo lugar, afirmaba que su fallo en predecir con exactitud los sucesos de 1914 ‘meramente probaría que nuestra cronología, “nuestro despertador”, se había disparado un poco antes de tiempo’ y que ‘el error no podía de ser grande’. Por ejemplo, admitía que los Tiempos de los Gentiles ‘ podían terminar en Octubre de 1914 o en Octubre de 1915’. En tercer lugar, fue transformando las predicciones a tal grado que quedaron limitadas a acontecimientos intangibles, no empíricos, como la expiración del ‘permiso para gobernación permitido a las naciones gentiles’ y el fin de ‘el período de la siega en la Era del Evangelio’. En cuarto lugar, en 1904, invirtió el orden en el que habían de suceder los acontecimientos que se esperaban, afirmando que la ‘anarquía mundial’ seguiría al final de los Tiempos de los Gentiles más bien que preceder [sic] a éstos. En quinto lugar, cambió la predicción en cuanto a que el desplome de la cristiandad habría de ser ‘súbito y horrible’ a una negación de que las naciones ‘caerían completamente en pedazos en ese año’. A cambio, sostenía que la fase terrestre del establecimiento del reino se llevaría a cabo después de 1914; eso permitiría un período de tiempo después de la expiración del permiso a los Gentiles para la caída de las naciones y el ‘establecimiento gradual del reino en la tierra’. Finalmente, asemejó la posibilidad de error cronológico a otras incertidumbres bíblicas152.

A pesar de todo, Russell insistió en la creencia de lo que había llegado a ser su propio sistema y, allá por 1913 hubo una enorme expectación milenarista entre los Estudiantes de la Biblia. Así, al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914, Russell lo consideró como una confirmación de sus especulaciones cronológico-proféticas. A diferencia de muchos de sus seguidores, incluso dentro de las oficinas centrales de la Sociedad Watch Tower, no se sintió desconcertado por el hecho de que ni él ni los demás habían sido arrebatados hacia arriba en las nubes. En su libro Faith on the March (Fe en Marcha), A.H. MacMillan cuenta lo que sucedió en el otoño de 1914: ‘El viernes por la mañana (2 de Octubre) estábamos todos sentados a la mesa a la hora del desayuno al tiempo que entró Russell. Al entrar en la sala titubeó un momento como de costumbre y dijo en tono acogedor: “Buenos días a todos”. Pero esa mañana, en lugar de proceder a sentarse como era lo común, palmoteó enérgicamente y anunció lleno de felicidad: “Los Tiempos de los Gentiles han terminado; los reyes han tenido su día”. Todos rompimos en aplauso’153.

Los Estudiantes de la Biblia en gran parte del mundo aplaudieron. Aunque 1914 no había traído el fin, al igual que los testigos de Jehová de hoy, ellos estuvieron dispuestos a aceptar la idea de que el estallido de la Primera Guerra Mundial en Europa había probado realmente que la cronología de Barbour y Russell tenía base firme154. Con todo, aunque la llegada de la guerra salvó a su comunidad de otra importante crisis de fe (al menos por el momento), les deparó otros problemas extremadamente graves. En primer lugar, teniendo en cuenta que, bajo su punto de vista, habían terminado los Tiempos de los Gentiles, fue in crescendo la práctica apocalíptico-apolítica de los Estudiantes de la Biblia. Russell se comprometió a fondo en dar apoyo a la causa de la objeción de conciencia y condenó a la clase clerical en Canadá por actuar como agentes de reclutamiento para los ‘dientes de dragón de la guerra’155. Por supuesto, al tomar esa postura en los Estados Unidos desde 1914 hasta 1916, él y sus seguidores no andaban en desacuerdo con la mayoría sus compatriotas. Pero no era así en otras partes del mundo, y en el verano de 1916 se prohibió la entrada de Russell en Canadá por parte del departamento de inmigración canadiense, indignado con él por ‘interferir en la cuestión del reclutamiento’ en el Imperio Británico156.

Mucho más trascendente resultó para los Estudiantes de la Biblia el hecho de la dolorosa muerte de Russell ocurrida el 31 de octubre de 1916 en un tren en el sudoeste de los Estados Unidos157. El se había sentido cansado y enfermo por algún tiempo, pero insistió en llevar a cabo su predicación y deberes pastorales hasta el final a su esparcido rebaño. En sus últimos años de vida estaba convencido de que la Primera Guerra Mundial habría de terminar en 1918 en la batalla de Armagedón y se produciría el arrebatamiento de la iglesia158. De manera que, mientras su muerte le evitó la desilusión que se pudiera haber llevado al contemplar el final de la guerra sin que las naciones del mundo pasaran al olvido, ésta se produjo en un momento muy inoportuno para sus seguidores. No había entrado en sus cálculos ver la muerte de su Pastor, ‘aquel siervo’, antes de la llegada del fin del mundo, y no estaban psicológicamente preparados para llevar adelante el ministerio de él y el suyo en el futuro. Más significativo aún, ellos habrían de ser perturbados en gran manera por el hecho de que, una vez más, la iglesia no había sido ‘llevada a casa’ al cielo, los judíos no habían sido restaurados en Palestina, y las naciones del mundo no habían sido hechas añicos como había predicho Russell, al haber terminado la guerra con el Tratado de Versalles y no en el apocalipsis. De hecho, el movimiento de los Estudiantes de la Biblia estuvo a punto de romperse en 1917 y 1918 debido a luchas por el poder entre los sucesores de Russell y por la persecución de que fueron objeto por parte de los gobiernos seglares y chusmas que se les echaron encima después de que los Estados Unidos entraran en guerra en abril de 1917. Aunque Russell había establecido algunos planes para su muerte y la continuación de su obra después de eso, no pudo tener idea de lo que pronto iba a suceder.

James Penton, Apocalypse Delayed

Un comentario en “Los comienzos de un movimiento”

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